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lunes, 26 de marzo de 2007

POEMAS




Aly Pérez*










POÉTICA

Ella a menudo en Sardis
tendrá su pensamiento puesto aquí.
Safo
Me quejo del mal
de estar solo
de no escribirte poemas

De todas maneras
el mundo fue hecho
por los paraísos flotantes de la palabra

Más qué puedo decirte de la poética
ahora vives en Mérida
bajo flores de lluvia de oro

Yo permanezco en este pueblo
del otro lado del país

Aquí toda palabra es inútil
todas huelen a ti

Bebo un vino rojo de lejanías
ahogo esta ebriedad
en los poemas de Enrique Molina

Después de todo
para que sirve el poema
su estructura su ritmo y semiología
sólo crean dudas
Que nunca nunca
tendrán piedad con nosotros




CAVAFIANA

Tu cuerpo y el mío
un delicado aroma los abraza
cada vez que intentamos entrar
al paraíso del deseo
un beso perlino quiebra el alba en tus oídos
hasta hundirme en tu vientre
como caballo amado en menguante
y con voz de arcángel
tejo y destejo
la fábula de Penélope
hecha travesía amorosa
como aquel viaje a Itaca
por siempre detenido
en el goce de la memoria




EPITALAMIO

Resurjo de ti
lamiendo la humedad de tus vellos

Instante abierto
a las crepitaciones de tu aliento

Donde soy un sueño
que se está soñando
en mitad de la noche
donde el corazón se desboca
como bello animal

Agitando huertos
y bordes de tu grieta
que te hacen besar el aire
mientras buscas el tallo del lirio
que resbala por tu cuerpo

Quemas mis costados
con tus nervaduras corporales
apaciguas esta música de sabores
con orégano de tu boca
que se mezcla al légamo dormido








FRÁGIL BELLEZA
Inclinas tu cuerpo
en la cara oeste del paisaje
y una quebrada de vocales
se abre sobre tu espalda

Provocando ese lado oscuro del corazón
donde se festeja
el movimiento de una rama
que besa la tierra
en su delgado silencio
y alarga las noches de marzo
en su arañar de fuego blanco

Haciéndonos desconocidos
cuando pasa el viento entre tantos árboles
y silbos de serranías
separándonos con su paso
como la primera vez

Cuando la frágil belleza
desnudó la palabra
ante tanto resplandor de verano
rajado en llama viva
como ave de luz
por el canto mineral de las cigarras





SUEÑO OSCURO DEL OLVIDO

Quédeme y olvídeme
San Juan de la Cruz


Quien soy yo sino un sueño oscuro
que espera sentir
el paso tímido de tus sueños
frente a mi sueño

Escudriñaré las sombras para sacarte
hasta hacerte llamita viva
en nudos de caricias

Pero ya que pasas
por la noche de mis sueños tan ausente
tendré que arrancarte de mí
de un solo tajo

Para así dejarte
en otra orilla luminosa
de una metáfora del silencio

Donde lo ensoñando y lo soñado
se rozan en una esquina
equilibrando vivencias
ante el paso del olvido





PRELUDIO



Desde este silencio
te revelas

Todo se hace paisaje
florecen los mangos
Una cierva blanca
deja el temblor de su piel
en mis manos

Cada noche
mi lámpara arde
bajo su llama
muerdo la carnosidad de las aceitunas
y todas me saben
a tierra amanecida del Líbano

En la luz inicial
que horada el día
te pienso
cuando planto rosas en el patio
donde doy agua a los perros
y migajas a los pájaros

Me enamoro de tu mirada
que emerge entre soplos de montañas
aleteando como tórtola desnuda
por el tejado abierto de la casa



PALABRAS DEL AMANTE


Afuera
el canto del gallo
abraza la madrugada
mientras te amo
en la estrecha historia de la noche






SOBRE UN CUADRO DE BRUEGHEL
(Baile de los campesinos)



Pasaste tus piernas
por los cántaros de la noche
dejaste sobre mí
aromas de tu falda

Vivo destinado
a buscar la danza de tu cuerpo
por aldeas antiguas tabernas medievales y museos

Recorro los destartalados callejones
de Breda y Amberes
sacudiendo los violines de sus borrachos
empegostados de música y poesía alucinada

Pregunto a los mendigos y rufianes por ti
pero ellos no conocen el nácar de tu rostro

Te busco en los recovecos
de las encendidas tela de Brueghel
en sus pájaros que se posan
sobre crepúsculos terribles
En sus bodegas repletas de vino
saborearé en tarros de arcilla
el licor anisado de tu lengua



EPIGRAMA LATINO

Desafiaré a las legiones de César
a carros y sirenas de la noche
a sus jaurías callejeras
a los frutos corales del corazón
Porque ya no temo al metal
ni a las sombras
Son tus brazos
donde pierdo la batalla
Te aseguro
no importa
que vuelva la fiera madrugada
para yacer de nuevo
bajo los sudores de tu cuerpo




*Poeta y artista plástico