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sábado, 22 de diciembre de 2007

ENCICLOPEDIA RÚSTICA DE PERSONAJES INSIGNIFICANTES DE APURE


Alberto Hernández*

I
Por los lados de Perro Seco la mitología universal carga sus muertos y sus vivos, sus interminables anécdotas. Pero ¿dónde queda Perro Seco? Manuel Bermúdez, quien hace equipo y morral de ese imaginario, toda vez que comparte lo que muchos apureños llaman la ciencia de la embusterología, es el instigador de esta constante topográfica, suerte de Macondo o Santa María, en la que no hacen falta esos tales García Márquez o Juan Carlos Onetti.
Perro Seco es La Mancha del cuentero Manuel Bermúdez, parodiado desde el anonimato de la ironía, conspiración de Sancho en Barataria. Perro Seco es parte del inmenso patio de San Fernando de Apure, cuyos personajes “insignificantes” han adquirido notoriedad en la lengua enciclopédica de nuestro maestro y académico de la lengua, catalogador de apodos, narrador de la imaginación veguera.
Quien lo antecede en las páginas de la Enciclopedia rústica de personajes insignificantes de Apure, Luisa Rodríguez Bello, dice: “En esta obra los personajes reproducen, en su mayoría, el patrón de la orfandad, reflejo de las condiciones socioeconómicas de Perro Seco que, a decir del narrador era “como un soneto con estrambotes”. La certeza de esta afirmación colide con la psicología de la picaresca: todo jodedor es pobre de solemnidad y rico en calle. No olvidemos el talento migratorio y público de El lazarillo de Tormes o las desventuras de los personajes que le han agregado a los pueblos el infaltable gracejo para que puedan ser pueblos de verdad. La pobreza –cinismo aparte- es creadora de un talento social comparable con ciertos rasgos donde genio y demencia andan juntos, parejitos. Eso no quiere decir que ser rico sea malo, como dice la jerga del poder asistencialista. No; se trata de aquella pobreza, de acuerdo con lo señalado por la autora del prólogo, “unida a una limitación física o mental cercana a la locura” y “frecuente en los personajes de la Enciclopedia...”. Sí, Quijote y Sancho vertidos en osadía para construir el imaginario de nuestra cultura. Estrambótico es exagerado, barroco, desmedido, desmesurado. Un soneto de estrambotes debe ser un simpático despropósito, hecho de propósito con la lengua viperina de quien narra.
II
De los personajes, líbranos Señor, no tanto porque alberguen maldades o sacrilegios, sino porque, al caer en la lengua del compilador, son convertidos en una ensoñación que como lectores nos hacen parte de sus desmanes. Y ser loco en estos tiempos, es como aspirar a ser rico. A los locos no les gusta el oropel, pero sí las palabras. Y más, fantasía de una realidad que el llanero escritor llevó al recinto de la universidad y santiguó con mano protectora. El autor, un Pedro Nomeimportpas paseante de París y buscador de enigmas, y que el Negro Bermúdez, quien resultó ser Manuel, somete al escarnio frente a dos supuestos autores que no escriben esas cosas:
“-Esa obra la escribiste tú, Pierre Nomeimportpas, que naciste en Perro Seco y como eras hijo clandestino del Sordo Toribio y Sabina Farfán te fuiste a estudiar a Francia. Y ahora como un nuevo Quijote andas desandando el camino, con el empequeñecimiento del orbe y ensanchamiento de la aldea. Por eso no te acuerdas que, una vez, le dijiste a un amigo sentado en la esquina de una calle de Venecia: Esta vaina es igualita a Perro Seco de Apure cada vez que se inunda”.
III
La Enciclopedia de Nomeimportpas, calzada por Bermúdez, quien frecuenta con lucidez apureña la jodedera patria, destaca la presencia de personajes como Angelito Reyes, relojero, orfebre, reseñado en coyunda con un tal Hernán “en el cuarto de baño, en situación indecorosa, porque Angelito tenía los pantalones entre las piernas y Hernán tenía el viril de venado. O en disposición de...”. Los puntos suspensivos dejan al libre pensador diagnosticar ideológicamente que “El que se pela una vez, queda con la concha floja”. Es decir...A todas estas, Pierre recoge en el camino de esta lectura disgustos y pasiones, entre ellas la de André Gide y sus “Los monederos falsos”. Tanto ha dado Perro Seco.
Bocaeburra Llovera, llamado también Vitoco. Juan Bolívar, limpiador de escusados, en buen uso del mierdómetro. Casimiro Rodríguez, improvisador. Chila Rodríguez. Filocha Aponte. Fernando Aponte, cargador de pianos de cola. Guzmán, el viejo. Panchita Hernández, espiritista y lectora de Julio Florez y Vargas Vila. Este personaje crucificó al médium Arriaga, quien en su último trabajo se le metió en el cuerpo Nuestro Señor Jesucristo. Fue crucificado y muerto, razón por la cual no resucitó, y por la misma razón la cual la policía encanó a los que no tuvieron tiempo de deletrear la palabra INRI. Este pasaje de la crucifixión reventó en la memoria de quien esto escribe. El también apureño José Vicente Abreu, tan caro a nuestras andanzas en la Caracas de los años 80, lo refiere en su novela Palabreus:
“(Cuando yo tenía diez años vi la crucifixión en Almagro, tan joven, y tan blanco, sin pelos en el pecho, con el mentón partido como Jesús y una cruz tatuada en el esternón de una brújula que iba de la vida a la muerte en ese péndulo de la libertad.
“Lo sacrificaron los espiritistas que le prometieron la resurrección a los tres días...”. ¿Se trata del mismo personaje o es una revelación del inconsciente colectivo, fragua de cacheros trágicos o una simple sinrazón amparada por los embusteros del llano? ¿Eran Arriga y Almagro la misma persona?
Sigue la lista: Iñigo, el bobo, inspirado en San Ignacio de Loyola y el Marqués de Santillana. Jorobado, el quasi-monstruo de Nuestra Señora de Perro Seco. Kabuya, el bochador. Y así, hasta el final, cuando Pierre regresa al terrón llanero a investigar quién es el autor de la Enciclopedia. El Negro Bermúdez, que es el mismo Manuel Bermúdez, lo saca de la duda y le endilga la autoría de la obra, en una parodia donde el viejo Bajtin juega carnaval sin agua con el narrador.
Dejemos que el lector se deshaga en el texto. Dejemos que los “insignificantes” tomen por asalto la soledad de quien abra estas páginas. Dejemos que Manuel continúe la conversa con Pierre y nos entregue mañana la continuación de esta Enciclopedia tan extraña. En todo caso, Perro Seco sigue latiendo en la genealogía de los apureños de San Fernando.
* Poeta, periodista y escritor venezolano (Las fotografías que ilustran esta nota fueron tomadas por el poeta Arturo Alvarez D'Armas)

A DOCE HORAS DEL BOLETÍN


Daniel R Scott*

Son las dos de la tarde de un 3 de diciembre de 2007. Ando por calles que se sienten psicológicamente agotadas y silenciosas. Los rayos del sol parecen debilitar mis pasos: mi caminar es lento, pesado, como dentro de una piscina cuya agua me cubre hasta la altura del cuello. La gente mira y se mira como si nada hubiese sucedido. O desean aparentar que nada sucedió. Pero es el caso de que sí, algo pasó, y de mucha trascendencia. Hace doce horas más o menos, en un boletín histórico del Poder Electoral, se dió como triunfador la opción del "NO" al proyecto de Reforma Constitucional que le propuso el presidente al país en un librito sospechosamente parecido al "Libro Rojo" de Mao. Este proyecto incluye artículos polémicos como el 230, que establece la reelección indefinida. Me levanté muy de mañana y fui a votar a eso de la una de la tarde. Como donde vivo se ve pero solo a ratos un solo canal de televisión, me llevé a rastras a mi esposa hasta la casa paterna y allí me instalé frente al receptor de mamá, dispuesto a captar el mínimo detalle de todo lo que sucediera. "De aquí no me voy hasta que den los resultados" le dije a mi esposa. Al fin y al cabo, no se trataba nada más de una reforma constitucional, se planteaba además un nuevo modelo político y económico. Esto no sucede todos los días. Y el país está peligrosamente polarizado y enardecido con esto de la Reforma. Sin embargo confieso que yo no me hacía expectativas de ningún tipo. Vote y ya. Me instalé frente a la pantalla del aparato. La tarde le cedió el paso a la noche, y la noche llamó a la madrugada, y el tan esperado boletín del CNE no terminaba en llegar. Cundió el nerviosismo entre el llamado bloque del NO. Se sospechó fraude. Los ánimos se caldearon. Podía suceder cualquier cosa.
-Si no dieron los resultados antes de las diez es porque perdió el SI-.comentó alguien secándose el sudor de la frente con una servilleta.
-De dar al SI como ganador después de la medianoche será un fraude-dijo otro-mañana amanecerá el país ardiendo por los cuatro costados.
Pero en la madruga, a eso de las ¿una y tanto?, se dió a fin el primer boletín. Más asombroso aún: dió como ganador a la opción del NO. El presidente tendrá que echar para atrás su proyecto de reforma constitucional y sus anhelos de hacer de este país la gloriosa encarnación del "Socialismo del Siglo XXI". En una cadena de radio y televisión realizada segundos después de trasmitirse el primer boletín del CNE el presidente reconoció la derrota y echando mano de su famoso "Por Ahora" del 4-F afirmó que la lucha continuaba y que en lo futuro habría otra oportunidad para su proyecto de Reforma Constitucional. Primera derrota que sufre el proceso revolucionario liderizado por el comandante Chávez en diez años que lleva en el poder.
En la tarde de este lunes 3 de diciembre, las calles, el tráfico y las personas se notan apagadas y mudas. Nadie celebra ni lamenta. Será porque en el fondo todos están demasiado agotados para andar celebrando triunfos o lamentando derrotas. La gente tiene hambre y sed de rutinas y de paz mental. Cierto es que el pueblo clama por cambios y lucha porque se imponga la Justicia Social necesaria para que en este país todo marche como debe ser, pero también ese mismo pueblo está cansando de tantas marchas, contramarchas, mítines, pancartas y concentraciones en pro o en contra de cualquier propuesta política, venga de donde venga. El espíritu está harto de tantos años de campaña electoral. El ciudadano anhela un tipo de rutina privada que no sea invadida por los ruidos de las consignas políticas y que le permita ir al parque con sus hijos, cantarle el "Cumpleaños Felíz" a la abuelita o hacerle el amor a su esposa o a su esposo o a su amante, según sea el caso.
La militancia política, de tanto repetirse y repetirse, conduce al hastío. Que Venezuela sea un país donde se realice elecciones a cada rato no basta para demostrarle al mundo su talante democrático, se necesita además las condiciones que nos garanticen la paz ciudadana y hasta doméstica. Se dice que en la etapa más gloriosa del reinado del rey Salomón sobre Israel, la gente vivía tranquila, cada cual debajo de su parra y de su higuera. Es decir que la paz y la tranquilidad son productos sociales de cualquier gobierno que se precie de sano y progresista.
Démosle al venezolano su parra y su higuera (Trabajemos duro por ello) y dejémosle vivir tranquilo.
Digo yo, extendiendo un saludo sincero y fraterno a los del "SI" y a los del "NO"
*Bibliotecario y escritor venezolano.