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miércoles, 7 de mayo de 2008

ENCUENTRO CASUAL CON DOS ANCESTROS


Daniel R. SCOTT*



A todos mis sobrinos.

Papá solía ostentar, con el orgullo militar de quien lleva en el pecho una condecoración ganada en la guerra, su segundo apellido: Power. A eso le llaman ganar méritos con escapulario ajeno. En ocasiones especiales (bautizos, cumpleaños o una noche cualquiera de tragos) contaba con no menos orgullo y mal disimulada pedantería el origen y abolengo de ese segundo apellido suyo: "El primer Power arribó a Venezuela con la legión británica, era oriundo de Irlanda y tuvo el honor y la gloria de combatir en la batalla de Carabobo". Y si notaba en sus interlocutores alguna sombra de duda o le pedían alguna prueba material o escrita de lo que aseguraba, respondía con voz desafiante y estentórea: "¡Anda al Paseo Los Próceres allá en Caracas! Cuando leas la lista de los nombres de los que participaron en la batalla te encontrarás con el de William Power". Porque así se llamaba el primer Power que pisó tierras venezolanas: William.
No lo dudaba; cuando se trataba de la historia familiar y de nuestros ancestros, papá era un libro abierto dividido en capítulos, apartados, y páginas numeradas con notas al margen, pero la verdad es que al único Power que conocí fue a Carlota Power Olivo (1891-1981) mi abuela, la que vivió en la otrora aldeana y medio colonial "Av. Cedeño" de San Juan de los Morros. Se trataba de una viejecita de andar lento, canosa como las nubes de los mediodías del mes de marzo, piel de un mármol blanco apergaminado y ojos azules, que fumaba cigarrillos "Capitolio" y que leyó hasta el final de sus días el "Ultimas Noticias" sin la ayuda de lentes. Frente al jardín recitaba con una voz temblorosa como la gelatina historias, anécdotas y leyendas de los días ya idos de Cipriano Castro y de la dictadura de Juan Vicente Gómez que tenían un valor testimonial e histórico que nadie se preocupó por rescatar. El 27 de junio que ella murió, yo apenas frisaba los dieciséis años y jamás se me ocurrió preguntarle algo de su juventud ni mucho menos asentarlo por escrito, lo que hoy lamento profundamente. Era poco pues, lo que sabía o había indagado del apellido materno de papá.
Pero días atrás, revisando cierto material bibliográfico, me topé por pura casualidad con el libro "El Héroe del Deber", una semblanza biográfica de Joaquín Crespo escrita en 1991 por Oldman Botello, cronista al que tuve el inmenso placer de conocer en enero de 2005 en algún encuentro cultural y al que volví a ver en la Casa de la Cultura de Parapara año y medio después, el 10 de junio de 2006. Tomé su libro y hojeándolo sin ningún motivo especial me detuve en el capítulo IV. Allí, para sorpresa mía, me encontré a un tal Eduardo Power Windfor empeñado en presentar Crespo a Guzmán Blanco allá en su casa de Villa de Cura en 1869. "Los generales Crespo y Guzmán Blanco se metieron en la pieza-dormitorio de mi padre, donde conversaron y conferenciaron cerca de dos horas" escribiría en 1942 Eduardo Luciano Power, hijo del hombre que amistó a los dos famosos militares del siglo XIX venezolano. En la página 42 de la obra un retrato de Eduardo Power: Calvo, adusto el gesto, largas las patillas, penetrante la mirada. Lo comparé con el único retrato que dispongo de mi abuela paterna: el parecido salta a la vista. Eduardo Power Windfor, según el autor del libro, "murió en Villa de Cura, rodeado del cariño de sus semejantes, a los 83 años en 1904".
Pero mi sorpresa fue mucho mayor cuando fijé la vista en una extensa y nutrida nota al pie de página y me pareció escuchar no a Botello sino la voz de mi propio padre: "Don Eduardo Power Windfor nació en Achaguas, Estado Apure, el 16 de Enero de 1821, del matrimonio de William (o Guillermo) Power y doña Margarita Windfor, ambos ingleses, el primero de ellos llegado al país formando parte de la legión británica con carácter de comandante, en 1820; al año siguiente llegó su esposa quien junto a él vivió las penurias de la campaña guerrera al lado de Bolívar y de Páez".
Si nos atenemos estrictamente al dato histórico suministrado por Oldman Botello (sin descartar alguna otra versión) se podría especular y echar a volar la imaginación y partiendo de las fechas deducir que este William Power se encontraba entre los que John D Evereux reclutó en la propia Irlanda para el verano de 1819. Gerard Masur, biógrafo de Bolívar y estudioso de la revolución sudamericana, nos habla de la condición y calidad de esta tropa: "aventureros, revolucionarios y hombres sin trabajo". Vaya con nuestro linaje. Cinco buques partieron de Europa haciéndose pasar por inmigrantes y anclaron en la isla de Margarita para finalmente desembarcar en Angostura entre abril y mayo de 1820. Este grupo de soldados a los que inicialmente se les llamó "Legión Irlandesa" se internó en el Estado Apure (donde nació Eduardo Power Windfor) para reorganizarse bajo el mando de José Antonio Páez con el nuevo nombre de "Cazadores Británicos". Estos participaron más tarde en la épica batalla del 24 de Junio de 1821.
Cerré el libro y no pude evitar encontrar paralelos entre el William de Botello con el William de mi padre, solo que papá añadía que William Power fue condenado a la pena de muerte por ultimar de un balazo a otro en un duelo pero luego absuelto en virtud de su destacada participación en la batalla de Carabobo. Y es que la Legión Británica "tuvo una actuación muy distinguida y después de la batalla recibió de Bolívar su nuevo nombre: Batallón Carabobo" (Diccionario de Historia de Venezuela, Fundación Polar, Tomo II, P. 923) Y con razón: cuando los "Bravos de Apure" sufrían ante la feroz embestida de la tropa realista, la legión británica arremetió con una carga de bayoneta, dando tiempo a que los llaneros se recuperaran. Una acción que requería valor, sin lugar a dudas, mereciendo un reconocimiento.
Carlota Power Olivo y mi propio padre, ¿tienen algún parentesco con Eduardo y William Power? Según mis cálculos numéricos si. No es casualidad que al revisar el árbol genealógico que me legó papá me encuentre que el tercer hijo de mi abuela llevara el "Eduardo" como segundo nombre.
Finalmente visité a mi tía Antonieta, única sobreviviente de los cinco hijos de mi abuela Carlota para hablarle de este asunto. La avenida Cedeño, intoxicada con las bocinas de los autos y el monóxido de carbono ya no se ve tan aldeana ni medio colonial como en los días que aun vivía mi abuela. Me senté al lado de mi tía, al frente del mismo jardín que miraba evocadora mi abuela cuando contaba las historias a las que yo nunca prestaba atención. No había empezado a contarle lo de mis indagaciones cuando me interrumpió con su manera pausada y calmosa de hablar: "¿Eduardo Power Windfor? Era bisabuelo mío y de tu padre, tatarabuelo tuyo". Y a continuación me trazó un árbol genealógico de una simplicidad bíblica que abarcaba casi un siglo, de 1821 hasta 1912. Resulta que William Power es tatarabuelo de papá.
Me senté un rato en la plaza Bolívar, sin nada ya que hacer y rumiando toda la información recibida. En la reverberación de la tarde, dominado por el sopor, el ocio y la estupidez, me dio por garrapatear ecuaciones genealógicas:
I.- William Power + Margarita Windfor = Eduardo Power Windfor.
II.- Eduardo Power Windfor + María Eugenia Orta = Carlos Power Orta.
III.- Carlos Power Orta + Carmen Olivo = Carlota Power Olivo
IV.- Carlota Power Olivo + Daniel Scott Gutiérrez = Antonio Scott Power.
Y así sigue la cosa según sea el caso o el resto de la descendencia.
Pero tendría que venir el propio Oldman Botello en persona a corregir estas ecuaciones y verificar su exactitud.
Miércoles 5 de Marzo de 2008

*Bibliotecario y escritor venezolano (San Juan de los Morros, Estado Gúarico)

1 comentario:

Al� Reyes dijo...

Qué privilegio tienes Daniel. No tanto por tener a tan reputado antepasado, sino por haber podido salvar la documentación de tu árblo generacional, esp no lo puede hacer todo el mundo

www.tigrero-literario.blogspot.com