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domingo, 23 de noviembre de 2008

EL HATO ALCORNOCAL EN EL TIEMPO HISTÓRICO COLONIAL

Irma Marina Mendoza*









Ponencia presentada en el III Encuentro de cronistas e historiadores del Estado Guárico. Camaguan Noviembre 2008
Durante el período colonial, el Estado Español ejercía, so pretexto del derecho de conquista, el dominio total de las tierras y demás condiciones naturales de la producción. Durante la Conquista, serán las Capitulaciones y Mercedes las bases legales de derecho de propiedad territorial agraria en Hispanoamérica. Posteriormente jugará papel primordial el proceso de ocupación y usurpación de tierras que darán paso a las COMPOSICIONES y REMATES, instrumentos para legalizar la propiedad territorial usurpada. Debemos resaltar la opinión del Dr. F. Brito Figueroa expuesta en El cuadro histórico de la propiedad territorial agraria en las colonias hispanoamericanas:

“Las composiciones de tierras fueron instrumentos jurídicos, desarrollados desde las dos últimas décadas del siglo XVI, destinadas a legalizar la ocupación de los baldíos y realengos por los particulares, y en algunas ocasiones hasta por los propios Cabildos y también a legalizar la posesión –de hecho- realizada al amparo de injusto título, de tierras no concedidas a sus ocupantes; la valorización de la tierra como consecuencia del trabajo humano y de un nuevo sistema de relaciones de producción, la situación financiera del Estado metropolitano, endeudado en la burguesía comercial y usuraria de las principales ciudades de Europa, y la política expansionista de Felipe II favorecieron el arraigo de las composiciones de tierras, hasta el punto de convertirse en uno de los arbitrios rentísticos más importantes de la Real Hacienda” p.15

A partir de 1591 y tomando en cuenta dos Cédulas Reales del mismo año, se fortalecio la aplicación de las Composiciones pero entre 1615 y 1616 se imposo la confirmación a cumplirse tres años de otorgada la respectiva composición. En el caso específico del Hato Alcornocal, ubicado en las proximidades de Calabozo colonial, la Composición se realizó el 14-10-1739 mientras que la Confirmación, pese a no cumplir el lapso estipulado, se admitió el 10-01-1749. En la solicitud de ambas figuras jurídicas, siempre actuó Don Alejandro Blanco Uribe el cual puede considerarse su primer gran propietario. En ambos casos se aprecian los linderos tal como los especificamos a continuación Naciente: el río Guárico, Norte: el mismo río y tierras de Joseph Sanoja, Poniente: Caño de Caracoles hasta su desembocadura al río la Portuguesa y Sur: río la Portuguesa. Su extensión comprendía de Norte a Sur 12 leguas y de ancho unas 6 leguas. Para calibrar la importancia de esta propiedad, debemos recordar que una legua equivalía a 5.500 metros aproximadamente.

El Hato no experimentó fragmentación como ocurría con otras propiedades mediante la división de bienes realizada por el propietario o las operaciones parciales de compra-venta. Al particular influyó la incorporación de esta propiedad a un Mayorazgo fundado por Doña Adriana Blanco Uribe en 1760 (Archivo General de la Nación, Sección Escribanía) de acuerdo a instrucciones señaladas por su hermano Don Alejandro Blanco Uribe. El Mayorazgo se instauró en el período colonial para dar lujo. lustre y confort a familias pudientes y en éste caso, a los Blanco Uribe quienes formaban parte del mantuanaje caraqueño.

Es importante señalar que por lo general, cuando se fundaba un Mayorazgo se sentía preferencia por vincular como bienes dos haciendas, una de cacao y otra de caña de azúcar por lo que Alcornocal, como bien vinculado, adquiría cierta peculiaridad.

La línea sucesoral detallada en el expediente, tomó todas las previsiones para garantizar la permanencia del hato indivisible en la familia Blanco Uribe.

En el expediente contentivo del Mayorazgo se incorpora un inventario del hato del cual extraemos algunos datos:

.- Animales: 10.500 reses de todas las edades, 464 caballos, 530 yeguas, 19 burros.

.- Casa con sus respectivos muebles, instrumentos de trabajo, corrales, un cepo como pieza de castigo, etc.

.- En cuanto a la mano de obra esclava de origen africano, podemos apreciar número y características en el siguiente Cuadro


16 esclavos de los cuales, 14 correspondían al sexo masculino nos permite captar la dura jornada de trabajo imperante en el hato realizada por una mano de obra esclavizada y sobre- explotada más cuando tomamos en cuenta el número de animales existentes

Conflictos sociales imperaban en el hato, tal como se refleja en un informe fechado en Camaguán el 28-03-1788, enviado al Gobernador y Capitán General y que a continuación transcribimos parcialmente


“…algunos de los indios fugitivos del pueblo de los Ángeles, estaban en los montes del Guárico en varios ranchos haciendo matanzas de ganados y pasando en su solicitud sólo encontré los ranchos con las osamentas y cabezas de las reses que habían destrozado y creo fueron avisados porque están patrocinado de los mismos Mayordomos de estas haciendas, principalmente del hato del Alcornocal del Padre Don Antonio Blanco, que es un negro esclavo de dicho padre, quien mantiene algunos de estos malhechores a pretexto de peones de dicho hato amparados en varios plantajes que han fundado dentro de la posesión de dicho hato, como son Guatarama, el Guayabal, en el Caracol, Laguna Clara y en el paso de Apure todas a cortas distancias; en ellas hay viviendo peones, esclavos, indios y varios agregados que debían estar viviendo en poblado y bajo campana y documento espiritual, haciendo sumo destrozo de ganado, sacando grasas, cueros y carnes; comerciándolas con las lanchas que suben de Angosturas por los ríos de Apure y la Portuguesa, y de verano se ranchean dichas lanchas en el paso de Apure, cargadas de sal, géneros, herramientas, licores y varios efectos, y alli les bajan las grasas, carnes y cueros en canoas por los ríos menores, de que resulta un clandestino comercio perjudicial a los hacendados criadores y a cuantos pobres tienen sus vaquitas o novillitos, y consecuentemente al Rey Nuestro Señor, pues de estos ocultos y furticios comercios no aparecen alcabalas ningunos”. (Citado por Carrasquel, Fernando; Historia Colonial de Algunos pueblos del Guárico pp333-334) Tomado de: Arch. Gral de la Nación, Sección: Gob y Cap Gral, tomo XXXVIII


Podemos evidenciar la presencia de Rochelas dentro del hato, conformadas por indios evadidos y esclavos fugitivos, zambos, un Mayordomo esclavo ante el absentismo del propietario. Este tipo de informe que también involucra al hato Alcornocal se repite en las postrimerías del siglo XVIII.

Otros conflicto merece destacarse, originado por deslinde de la propiedad y que origina enfrentamientos (1799) entre el dueño de Alcornocal y los indígenas del Resguardo de Camaguán. El respectivo expediente reposa en el Archivo General de la Nación, Sección Tierras, consta de 179 folios y se titula: “Auttos promovidos por el Prebístero Don Antonio Alejandro Blanco sobre denuncias de tierras realengas en el Alcornocal jurisdición de la Villa de Calabozo” El juicio resultó favorable a los indígenas.

La eliminación de los Mayorazgos en 1824 no significó la automática división de las propiedades vinculadas y en el caso de Alcornocal, el traspaso de la propiedad a otros dueños mediante operación de compra-venta se realizó el 15 de abril de 1841. Felipe ( a quien correspondió el vinculo) Domingo y Begoña Blanco viuda de Torres, vendieron a Simón Planas y Compañía el hato Alcornocal de acuerdo a los siguientes linderos. Naciente: Río Guárico, Norte el mismo río y tierra de José Sanoja, Poniente: caño de Caracoles desde donde deja dicho caño el monte línea recta al río de la Portuguesa y por el sur: el mismo río de la Portuguesa. Precio de venta 33.000 pesos ( Arch. Gral de la Nación-Protocolo VIII. 1841).


*Historiadora y profesora del la maestría en Historia de Venezuela, UNERG San Juan de los Morros.