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martes, 30 de septiembre de 2008

POEMAS


Gonzalo Fragui*



















Viaje a Penélope

Cuando emprendas el viaje

ruega que sea largo el camino

Cavafy

En territorio extranjero

Saca a relucir tus mejores armas

Actúa como si no tuvieras miedos


Puedes empezar por los dibujos egipcios de los ojos

o por el tejido extraviado de su pelo


Detente a contemplar las altas catedrales

de sus pechos


Recréate con los olores

el olor a naranja de las manos

el pino de su cuerpo

el genjibre de su boca

el incienso de sus hendiduras


Que no haya prisa en llegar


Recorre palmo a palmo

las largas avenidas de sus piernas

No te detengas a pesar de algunas luces rojas

No temas a cíclopes, bacantes y cerberos


Si escuchas cantos

canta tú también

con la voz de Orfeo


No huyas de las tormentas

Ni esperes vientos favorables

Recuerda que eres Ulises el sufridor


Al pasar por el mercado fenicio de los pies

compra todo tipo de mercaderías

no olvides enigmas secretos y silencios


Al llegar

prueba los líquidos de los frutos recién cortados


No importa si Argos ya no ladra y apenas te conoce


Explóralo todo como por primera vez

Que no se sienta que se trata

de un viaje de regreso














Los amores de Caronte


El amor renueva mi tormento

el amor delata mi feroz batalla

el amor me hace olvidar el oficio.


Como un faro en mitad de la noche

el amor señala

en largas horas olvidadas

mi naufragio.


Cometí el error

de mirar a los ojos de un alma imposible

y me cobran caro.


Abandonado a las aguas resisto

no sé por cuánto tiempo.


Tarde vine a saberlo

el Aqueronte no es un río

es un dolor


que sube por este lado del pecho

y va desembocar

en el corazón que es el morir.


Ya no puedo más

me pesan los remos.


En la oscura noche

nadie

donde posar mi cabeza y descansar

nadie.











Los amores del minotauro ciego

a Miguel Márquez


El minotauro ciego estira su mano

y roza los labios de una niña de doce años

El minotauro ciego se estremece

Sabe que la humedad y la inocencia

conduce a los abismos


El minotauro ciego lo invade todo con su aliento

Ansía devorar el ramo de flores

que la niña lleva entre sus manos

pero siente la mirada del busto del escultor


Al minotauro ciego no le preocupa la ceguera

cualquier enemigo sería repelido con su fuerza

Sólo teme al rosado de algunos nacimientos

que su olfato le trae con demasiada certeza


El minotauro ciego quisiera mugir

pero no puede.












*Poeta, periodista y editor venezolano (Mérida, estado Mérida) Fotografía del autor tomada de: http://www.letralia.com/firmas/fraguigonzalo.h

HOMENAJE AL CENTENARIO DEL NACIMIENTO DE MIGUEL RAMÓN UTRERA GALINDO

Ponencia presentada en el IV Encuentro de Cronistas e Historiadores de Ortiz, 23 de agosto de 2008


Oneida Martínez Padrón*


En San Sebastián de los Reyes han nacido eminentes hombres y mujeres dando aportes generosos; estos hijos que descollan y descollaron en diversas manifestaciones del quehacer pueblerino y del saber humano.

De la intelectualidad y la poesía contemporánea emergen entre sus entrañas un ilustre educador, escritor, historiador y periodista perteneciente al más puro concepto de arte y reconocido a nivel nacional e internacional el es Miguel Ramón Utrera Galindo, nacido en San Sebastián de los Reyes el 25 de septiembre de 1908, hijo primogénito de Miguel Mariano del Carmen Utrera e Hilaria Maria de los Dolores Galindo de Utrera.

Dedicados veinticinco años al ejercicio docente ininterrumpido en la Escuela Pedro Aldao y en sus primeros años en escuelas unitarias. Desde 1948 Presidente de la Delegación de Educación en el Distrito San Sebastián de los Reyes con diez años de labor ininterrumpida.

Estuvo ligado durante toda su vida a las letras de los cuales diez dedicada a la dirección de la revista de cultura general “La Caridad”. Desde 1948 colaboró en diversos periódicos y revistas lugareñas y nacionales, como “La Voz de Aragua de San Casimiro”, Crisol, El Quijote, El Nacional, Élite, Voltaje, El Universal, en todas estas promoviendo actividades en menesteres culturales; una serie de artículos señalados con títulos como “Surcos del Tiempo”. También temas menores de pedagogía, literatura, tradición, turismo y folklore entre otros; con una actividad perenne en el cultivo de la poesía desde 1926.

Realizó ensayos literarios como, tres notas de apreciación sobre la vida y obra de José Rafael Pocaterra, Teresa de la Parra y Antonio Arraíz; todos estos en el suplemento literario de “El Universal”. Estudió sobre la lírica de Sergio Medina, Balance de Letras en Aragua, realizó crónica biográfica en el estudio de diez Personajes Aragueños, en ensayos historiográficos del Análisis de la Actuación de Alejandro Humbolt en Aragua, Análisis de la Actuación en Aragua del General Francisco de Miranda durante la Primera República, todos estos en la revista “Voltaje” de Maracay. También están su trabajo antológico “Poesía de Aragua” entre otros.

Fue oyente del famoso grupo literario “Viernes” junto a Héctor Guillermo Villalobos, Pálameres Yarza y Aquiles Cestad. Publicó Poesía como “Nocturnal” en 1940, “Rescoldo”, Cuadernos Literarios de la Asociación de Escritores de Venezuela en 1944, ”Aquella Aldea” en 1962. Selección Poética 1964; tiene 10 libros inéditos. La editorial Kapelzs de Buenos Aires incluyó un poema en una Antología de Poesía Infantil Americana.

Dedicó sonetos, a Rafael Longoria el denominado “Soneto Heroico” y a Teresa de la Parra en el centenario de su nacimiento, “Voces para Ensalzar las Manos de Teresa” .Entre sus obras literarias tenemos: de “Rescoldo Colores a una Mañana” , “La Niebla”, “Si Algún Día Clara”, “Estancia en el Silencio Mismo”; “Has de Volver en Paz”, “Distancia en la Muerte”; “Torturada Distancia”; ”Caminos del Alba”; ”Soledad en el Nombre”; Era una Voz Antigua”; ”A Plenitud”. Entre sus obras inéditas De Testigos del Alba “El Tiempo en sus Espigas”; ”De la Voz Recobrada”, ”El Árbol de la Voz”.

Algunas obras poéticas:

De Aquella Aldea


La Flor Ignorada


Alguien torna buscar ese aroma,

mientras bulle el verano.

en cruento, desolado torbellino.


Cuando ese hálito puro

colmaba las fecundas primaveras,

nadie alcanzó a medir sus leves hilos.

Nadie pensó que aquella aldea opaca

guardaría la lumbre del hechizo.


Alguien va a penetrar ese misterio,

volviendo a desandar el tiempo mismo

tras el aroma claro

que ahora es otro tiempo fugitivo.


Y encontrará, como la imagen cierta,

una ignorada flor que duerme, casta

junto al cristal del río


El Bosque de los Días


Del vestigio de otras savias

brotó esta liviana fronda

con descendidos panales

Y cándidas mariposas.


Oh, la luz de lentas noches!

Oh, los días y su sombra!

El eco sólo escuchamos

de la distante memoria.


Alguien vendrá desde el aire

de aquella liviana fronda

Pasos. Pasos. Días. Días.

Y la aldea silenciosa.


Quedó el bosque junto al tiempo

Follajes de eternas formas

Aquella aldea guardaba

toda la ausente memoria.


Ese Río del Tiempo


Eso era en el comienzo:

frágil madeja de cristal, brotando

como menuda llama peregrina.


Vino después el nombre transparente.

Cerco de aromas. Ronda de fulgores.

Todo el tiempo en afluencia sin medida.


Ese río avariento se llevaba

lo más puro y hermoso que la tierra

dio en la flor de sus días.


Alguien ha de volver sobre sus pasos;

y al remontar la senda cristalina,

encontrará los pétalos del nombre.

Todo el tiempo en afluencia desmedida.


Aquella opaca aldea custodiaba

los días rumorosos

volcados ya en memoria peregrina.


El Dr. Luís Álvarez León, ex alumno del maestro, en su obra titulada “Gramática del Discurso Poético de Miguel Ramón Utrera”, realizó un análisis estrictamente lingüístico y literario donde señala las estructuras formales, concluyendo en ella el valor del signo artístico del autor; cree que su discurso utilizado de forma tradicional y una temática básica que va más allá, pues traduce su poesía esperanzadora y universal.

Fue miembro correspondiente por el estado Aragua de las Academias Nacionales de la Historia y Literatura. La Oficina Central de Sanidad le otorgó licencia de Auxiliar en Farmacología realizando ocho años de práctica en el interior y capital del país.

Fue diputado en la Asamblea Legislativa del Estado Aragua en representación del Distrito San Sebastián de los Reyes en 1945 y 1953. Presidente del Concejo Municipal del Distrito San Sebastián en 1940 y 1950, y en 1939 Presidente de la Sociedad Bolivariana del Municipio.

Obtuvo en 1981 el Premio Nacional de Literatura el cual rechazó y en algunas entrevistas expresó:

No creo en los premios, en ningún premio, creo que un mérito, cualquiera que sea, si es solido no necesita galardones, el mérito solo basta. A nadie se le eleva el mérito porque lo premien o condecoren

También en una oportunidad aclaró:

No estoy marginado, que sólo se margina quién no pone en práctica su capacidad creadora o la que se piensa”.

Agradeció el gesto del jurado y su buena fe pero no aceptó, que sus premios son otros, el cariño de su gente, el respeto de los estudiantes y el gesto como el de su ex alumno Luís Álvarez, quién recibió un ascenso por el trabajo titulado “El Cerco de la Aldea o la Poesía de Miguel Ramón Utrera” un análisis minucioso del autor.

En el diario “El Nacional” del 16 de octubre de 1981, el caricaturista Zapata le dedicó un dibujo en el cual expresó:

Dedico este dibujo al poeta Miguel Ramón Utrera con la esperanza de que no me lo rechace.”

Estuvo afiliado a la Asociación de Escritores de Venezuela, Asociación Venezolana de Periodistas, Selecciona Aragua, Asociación Nacional de Educadores Jubilados y a la Cruz Roja.

En 1968 le otorgaron la medalla “Buen Ciudadano” por la Asociación Pro Venezuela.

Miguel Ramón Utrera consagrado dentro del nativismo, con acento espiritual encontrado en su poesía llena de transparencias y gran serenidad, conformando su importante obra en su lugar de origen, logrando la expresión de nuestro pueblo, permaneció en vigilia apuntalando los mitos y tradiciones contribuyendo así al desarrollo de la cultura respetando el idioma y la ideas concebidas para su expresión poética.

En la calle Díaz Alfaro al otro extremo de la capilla de Nuestra Señora de la Caridad a la cual le dedicó tantos escritos se ubica una casa de tejas rojas de grandes ventanales y puerta muy amplia, en su interior una sala de corredor frente a un pequeño jardín donde se encontraba un rosal y una mata de ixora, en las cuales revoloteaban los tucusitos. Donde se oyen diáfanas las campanas de la iglesia, a un extremo tres gatos entre los cuales se encontraba su predilecto, le llamaba el “che”, a todos les brindaba trato especial; los mismos brincaban entre los cerros de libros ,revistas y periódicos envejecidos por el tiempo; una basta recopilación de estos que servían cada día al estudio e investigación de muchos liceístas ,universitarios e investigadores que acudían a la pequeña casa convertida en un taller de estudio, en búsqueda de conocimientos los cuales impartía de forma oral o escrita.

Deseaba en sus sueños de mozo ser médico y dedicarse a la investigación, pero la docencia lo ataron a su pueblo, estuvo en Caracas cursando estudios de farmacia la cual no culminó, trabajó para ello hasta lograr una licencia de auxiliar regente, y luego se instaló en su tierra natal como maestro de escuela por que se requería de esta figura.

Solía decir que amaba la soledad porque le permitía trabajar en el mejor ambiente para pensar, que no era ermitaño, en la que él manejaba en perfecta armonía con los estudiantes, cronistas que venían a discutir algunos temas o datos; le gustaba hacerlo.

Recuerdo muchas cosas del Maestro, sus cabellos grises, en especial cuando atravesaba la plaza agarrado de su bastón, vestido de saco gris, y en alguna ocasión, para la foto, se colocaba una delgada corbata. En las tardes solía sentarse en la plaza Ustariz, en sus bancos en ocasiones se reunía con sus viejos amigos entre ellos Neptalí Ramírez; no olvido la molestia que le causó la remodelación de esta plaza al observar que estaban desmontando el busto de Ustariz.

En ciertas ocasiones se le observaba pasarse las manos por la cabeza riendo como si con esto revivía sus recuerdos de mozo, en su época de niño vivió en la opulencia de la cual sólo quedaron viejos recuerdos.

En sus rimas asonantes muestra sus emociones en la soledad del pueblo expresadas al estilo romanceo su alegría, ternuras, angustias, esperanza y fervor.

Con una personalidad intelectual amante del castellano que mostró modestias, virtudes y meritoria labor cultural desarrollada en su pueblo, vivió en el completo aislamiento y contribuyendo a la valoración lírica; no se puede negar que a pesar de ello su influencia por la tierra aragüeña están plasmadas en sus obras.

Dedicó su poesía a su señora madre, y a su pueblo y los elementos que están presentes en ellas son la soledad, la noche, el paisaje, su río Caramacate, las frescuras de las riberas donde la lluvia salpica sus estrellas, es decir su interpretación lírica a la naturaleza enalteciendo el paisaje.

Fiel a su temperamento introvertido y su poca formación ideológica lo alejaron de los acontecimientos capitalinos y buscó en la naturaleza la comunicación que su espíritu necesitaba.

Expresó:

La especie de nostalgia rural es solo la revalorizaciòn del paisaje con la gente y con todo, que siempre está presente en su poesía que el alejamiento del paisaje afecta a la poesía venezolana y que la esencia integral de la poseía es lo que compone al poema” .

La presencia del paisaje no es objetiva sino subjetiva”.

Fue un escritor silencioso, en su esencia se conservan los valores, el ser solitario, la humildad y capaz de decir no, negándose a la tentación de los halagos, no se dejó utilizar por la burocracia, su valor de la vida estaba en la autenticidad; en su poesías le gustaba decir “nosotros” en vez de “yo la vi.”

Acotó en alguna ocasión:

La poesía se nutre con lo agradable que ha sido la vida y el poeta no permite que esto se pierda su deber es: comunicarlo”.

No necesitaba de premios ni de reconocimientos, solo con la dignidad erguida de su poesía con más valor que todos los textos escritos.

Tuvo excelentes catedráticos en Caracas, tenía una memoria envidiable hasta el punto de recordar nombres, lugares, fechas de hace más de medio siglo ; rebasó los cercos de su comarca nativa o sea de su aldea y las fronteras de su patria.

A pesar del paso del tiempo San Sebastián pueblo indefenso de máquinas que devoran sus montañas, consumidas por cada mordisco un pedazo de sus cerros, estas vuelven a su lugar con la hermosa y dolorosa poesía del Maestro Miguel Ramón Utrera.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

El Periódico. Pedro Ruíz. “LA Memoria de Aragua”.Pág. 17 .1989.

El Nacional . M .I. A. “Yo no Acepto ese Premio”.Pág. 31. 1981.

El Universal. Raúl Torrealba. Correo del Pueblo. “Ser Ignorado por Usted debe ser Honra para un Poeta”. S.p .

Frontera, Mérida . “Don Miguel Ramón Utrera”. Pág. 15. 1993.

El Nacional. Víctor Vidal. “El Coraje de decir NO “. Pág. 16.1991.

El Universal. Gustavo Jaén.” Miguel Ramón Utrera”. 1991.

El Periódico. Pedro Ruíz. “Miguel Ramón Utrera” 1989.

“Gramática del Discurso Poético de Miguel Ramón Utrera. Pág.21al 52.

*Docente e historiadora venezolana (San Sebastián, estado Aragua)

Fotografía tomada de: http://laliebrelibre.com.ve/w/page/6/