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viernes, 17 de abril de 2009

Ruta Guerrillera de Zamora 1846-1847

CARACTERÍSTICAS GEOGRÁFICAS DE LA REGIÓN

Noel Lugo*


Se habla de un área geográfica la cual se encuentra en el oeste del Tramo Central de la Serranía del Interior de la Cordillera de la Costa. El estudio corresponde al sector comprendido de este a oeste por los actuales municipios "José Félix Ribas", "Zamora", "Libertador" del estado Aragua; "Juan Germán Roscio" y "Ortíz" del estado Guárico; "Carlos Arvelo"del estado Carabobo.

Como se sabe, todo hecho histórico se desarrolla en un tiempo específico y un espacio geográfico determinado; ese espacio presenta características naturales propias, tales como: clima, hidrografía, relieve, suelo, vegetación y fauna. Estas características a lo largo del tiempo se han ido modificando por el proceso evolutivo del Planeta y más acentuadamente por la acción humana de estos, se encuentran los bosques deciduos, que se caracterizan porque en épocas de sequía pierden sus hojas. En áreas abiertas se observa la vegetación de sabana, con pajonales compuestos principalmente por Hyparrhenia rufa, con chaparros (Curatella americana) dispersos. Las gramíneas sabaneras en época lluviosa, en estas áreas, crecen bastante, llegando en algunos sitios a soprepasar el metro y medio de altura.

En relación al clima; en la región se presentan dos períodos muy bien diferenciados, el seco que va de diciembre a abril y el lluvioso que le sigue de mayo a noviembre, aproximadamente. En esta área las lluvias son abundantes, entre los meses de junio y agosto, alcanzando un promedio anual de (1210 mm. San Juan de los Morros). La Temperatura varía de acuerdo con la altitud (24,3 °C media anual en San Juan de los Morros), al igual que la presión atmosférica.. La humedad relativa promedio anual es de 73 % (SJM).

En el período seco la insolación es bastante fuerte, los árboles deciduos se despojan de sus hojas, como medida de protección a la sequía, y los pajonales secos arden muy fácilmente, trayendo como consecuencia las devastadoras quemas anuales, las cuales han venido modificando paulatinamente el paisaje, destruyendo la diversidad biológica y disminuyendo los cursos de agua.

Los diferentes valles que se encuentran en el área han sido propicios para la instalación de asentamientos humanos, de manera especial a las orillas de los ríos, con finalidades agrícolas, además, del agua para el autoconsumo.

Si se recorre la Ruta Guerrillera de Zamora y Rangel 1846-1847, La Victoria, Pao de Zárate, Villa de Cura, Virgen Pura, Manuare y de aquí hasta los Tiznados; encontramos que se desplazaban siguiendo el curso de los ríos antes nombrados. Esto implica:

Primero: Siguiendo estas corrientes fluviales, podría ser que la usaran a manera de orientación y determinar hasta que punto podrían llegar, y de allí a otro lugar, sin ser detectados por el enemigo.

Segundo: Aporte de agua fresca, tanto para ellos como para las bestias.

Tercero: Debido al follaje de la vegetación que en esa época del año presenta su mayor frondosidad septiembre-diciembre, ésta, aunado a la topografía del terreno se les hacía mucho más fácil a las facciones ocultarse bajo dichas condiciones.

Cuarto; Cuando se revisa los testimonios de los diferentes participantes de la contienda, se deja entrever que en ciertas oportunidades era casi imposible seguir a los facciosos, por las malas condiciones del tiempo meteorológico (pluviosidad y tempestades).

Quinto: Las crecientes de los ríos que ha veces se tornan impetuosas y peligrosas (a pesar de lo insignificante que parezcan en sequía); por su volumen y velocidad. Por lo que en una oportunidad, durante la batalla de Laguna de Piedra o del Limón, las corrientes del río Tiznados se habían planteado como una fortificación o defensa por parte de Zamora; de tal manera que esto se revirtió y las aguas se convirtieron en una trampa mortal para ellos; aquí la mayoría de los facciosos hechos prisioneros fueron lanzados a las turbulentas aguas, con el fin de que perecieran ahogados.

Sexto: Las condiciones naturales que presentan los valles por donde se desplazaban; tales como buenos suelos y abundante agua, propiciaba el cultivo, por sistema de majadas y conucos, y a la vez la cría de animales domésticos; por lo que, tanto la agricultura como la ganadería se desarrollaban a la par. Estos dos elementos fueron de vital importancia para Zamora y sus seguidores, ya que ésto les proporcionaba el abastecimiento seguro de alimentos, en cualquier momento, independientemente del movimiento de la tropa.

Septimo: El conocimiento geográfico que tenían los facciosos de las áreas por donde se desplazaban, les servía para buscar mejores escondites, o utilizar otras vías conocidas por ellos, al momento de ser perseguidos o avistados.


*Docente (San Juan de los Morros, estado Guárico)

CALENDARIO LLANERO DE ABRIL


Adolfo Rodríguez*














PASIÓN

Según Ana Socorro Del Corral en la semana del concilio son las expediciones para castrar colmenas o colmenear valiéndose de taparas forradas con pencas de palma o de moriche, sabanear corozos en los jagüeyes, pericocos para los juegos de pares o nones (pericoqueando), morrocoyes (morrocoyando) para el pastel o cuajada o guiso con arroz que se consume desde el miércoles santo; chigüires, lapas o báquiros que se acosa con perros (chigüireando), pescar rayado para el hervido, baba para el pisillo de rabo e baba como se estila en Guardatinajas; cosechar caraota pintá que en los campos de Santa María de Ipire se prefiere guisá. O hacer buñuelos de yuca rociados con miel de erica, amén de dulces de cirgüela, de "topocho maduro" o lechosa.

Los rituales de la Semana Santa, ya en el campo o la ciudad, se manifiestan como ejercicios de intenso misticismo, del que nada parece escapar. Amaina el fervor hacia la carne que exacerbó el carnaval y un mutismo se expande sobre hábitos y sitios, a veces en sostenutto, pero siempre en increscendo hasta hacerse pleno el viernes de la pasión:


Romerías, encuentros, intercambios, recuentos e íntimos preparativos. Un llamado hedónico y telúrico, como hacia una secreta libertad.


El Domingo de Ramos se bendice las palmas, que en oriente del Guárico y en los llanos de Anzoátegui son de moriche: "Sácanse de ellas fibras en las que se hacen treinta y tres nudos, mientras, simultáneamente, se rezan otros tantos credos, por cada uno de los cuales se obtiene, según la tradición y dentro del año, un favor divino". Las pencas bendecidas se dsitribuyen entre los fieles. Luego se arman de diversa forma (ya en cruz, en corazón, etc.), a modo de amuletos, para proteger hogares, personas y hasta vehículos. Usualmente ubicadas tras puertas y balcones, donde suele colocarse, en la misma época, plantas de zábila y ramas de brusca. O siete palitos de romero, atados en ramillete para conjurar rayos y centellas.

“Lunes y martes santo los feligreses son convocados a Misa con el tañer de campanas: los pasos de "La coronación de Espinas" de la Humildad y Paciencia, enseña contra la soberbia y el desespero, y símil de mansedumbre, los azotes y flagelaciones a "Jesús en la Columna" (Iturriza Guillén, s/f).

Ciertas proscripciones forman parte de ese llamado. Hernández (1988) comenta que en Escuque, pueblo andino, durante el miércoles, jueves y viernes santos, "todo estaba prohibido. No se podía hacer ruido..., no se podía escupir..., no se podía gritar, tirar piedras, cazar o matar animales, pelear, elevar volantines, jugar metras, echar runches, jugar hoyito, picar troyas, jugar palmo, jugar pepas, jugar caguega, jugar abierto y mucho menos decir malas palabras, ya que todo molestaba al señor Jesucristo. Hasta los billares los tapaban con una lona para que nadie jugara... Nadie se mojaba, nadie iba al río, nadie andaba solo, la pinga. ... El campanario solo era usado para tocar el Angelus a las seis de la tarde o dar las nueve de la noche con sus acostumbrados dobles...El jueves santo eran reemplazadas por las matracas" (p. 139-140).

Pineda, R. (1951) en su poema "Viernes Santo", hace un registro de tan sacrosanto suspenso:


El espantapájaros se ocultará de si mismo en el bosque

el hacha derretirá sus filos en el fuego,

la cuenca vacia de la aguja descansará en el cofre,

la escopeta de los palomares,

y el corazón perturbado dentro del pecho.


No cortaremos leña

porque cortaríamos

de raíz

las costillas de mármol de Dios.

No herraremos los cascos salvajes

porque clavariamos a los potros en la tierra.

No contaremos los huevos empollados

porque sabríamos cuantas horas falta para morir.

Las mujeres abandonarán las espesuras

y se llenara el vientre de melancolia.


El grito no espantará a las codornices


Hasta el corazón debe quedarse mudo,

encerrado dentro de cuatro paredes

en este dia.


No se ordeñará la ubre madrugadora

ni boca alguna entonará la copla enamorada,

para no mancharnos los dedos de herejía

ni perder el habla para siempre.


En esta casa nadie tiene miedo a

la tempestad

ni al relámpago

porque las cruces de palma bendita

sujetan los cerrojos de la ventana.

Si un rayo cae al patio,

Santa Bárbara misma nos ayudaria

a hipnotizar las serpientes

con una sola de sus miradas enardecidas.


El domingo pasado

oramos 33 veces

en las esquinas solitarias del Sepulcro,

y le torcimos el cuello al vómito negro

con los retoños santificados.


Ayer al mediodia

los pies de los hijos fueron lavados en la iglesia

para que el tigre no siga sus huellas

ni el león los asalte en la noche.

La comadre perdio a una de sus hijas

cuando se bañaba en el Orinoco

tal dia como hoy,

a escondidas de sus ojos.

La muchacha se convirtió en tonina

y ahora gime,

con los senos desnudos,

en la espuma que la lleva hacia el mar.


Por no haber rezado un padre nuestro a tiempo,

en el fondo del Caroní yace mi primo

el que se lanzo a las aguas,

enloquecido por las 8 caras burlescas de

un diamante.


La sal está proscrita en los manteles.

Temblando como un ajusticiado,

sobre el cuchillo se derramó el vinagre.

Frio aletazo de pescado,

para refrescarnos las palabras,

y lechosa sin madurar su vaga insidia

será nuestro almuerzo.


Hoy queremos meditar, sin cobardía alguna

sobre los misterios escritos en las piedras.

El ángel no se irá de los balcones

sin llevarse nuestras sábanas prestadas.



Vedas que refuerzan los numerosos "casos" o "cachos" contados en las largas horas de ocio de la época:


Mi madre tiene la culpa

que yo ande por el mar,

porque a lavar me mandó

en Jueves Santo a la mar


Para Don Felix León, por Zaraza, bañarse en tales días propicia que salgan los penitentes.


En Achaguas (Apure), la noche del miércoles la procesión de El Nazareno centraliza todo el ritual por el prestigio de esta imagen donada por el Presidente Páez. Fama que goza, en Caracas, el Nazareno de San Pablo, por la curación de una peste luego de pasar el santo bajo un árbol en la esquina de Miracielos, como narra Andrés Eloy Blanco en "El Limonero del Señor".

El jueves, no obstante la prohibición de ordeñar ("sacarías sangre de la ubre") es autorizada en Camaguán, si es con fines comunitarios: no usar la leche para ser vendida ni para elaborar queso. Y mas bien donarla para el "arroz con leche" (Olivares Figueroa, 1960, p. 101).

Días de hacer “gárgaras de malojillo” (Cabrara Malo, 1989, p. 56).


Y el viernes santo el fervor se concentra en bendecir plantas para el largo trayecto desacralizado que vendrá. Reliquias denominadas “libres” que se hacen milagrosas al colocarlas junto a la imagen del Santo Sepulcro durante siete horas. La preferida es la zábila, pero también el alhelí, ramitas de limón y cayena o cortezas de apamate, pesgua, indio desnudo, güira, quebrahacho, semillas, frutos y raíces de peonia, cabalonga, dividive, onoto, jengibre, ojo de zamuro, cardosanto, algalia, cereipo, resinas de tacamahaca, algarrobo,, bálsamo, yerbas de romero, manzanilla, grama, yerbabuena, borraja, berro, malojillo, cogollos de moriche; amén de otros de procedencia animal como colmillos de caimán, uñas de tigre, piel de mato, cascabel de culebra, vejigas de peces y el tan acreditado cuerno de venado conocido con el nombre de "olicornio", por sus poderes curativos y conjuros. Y en Apure hasta la bosta de ganado. Y a modo de versión campestre del sermón de las Siete Palabras que el sacerdote pronuncia en los templos, por los montes se busca, en Guárico, siete piedritas, que en otros lugares son trece u once, también con fines propiciatorios. O siete palitos de romero (Olivares F., 1960), que se colocan, a la vista, en haz, para alejar tempestades. O cogollo fresco de zábila o raíz de brusca. O se siembra o poda con muy buenos augurios. Y hasta se hace las segundas cabañuelas del año, en la madrugada, no con sal como en enero, sino con trocitos de papelón prieto, representativos de los meses de invierno (Utrera, 1983).


Los juegos con saranda, en propiedad, se habituaban los días miércoles y jueves santo, aunque su elaboran con anterioridad, con calabacitas de matas rastreras, que se encavan con clavos, se interesan con puyitas de juajua y se taponan de cera de colmena virgen. En Zaraza es "la linda bota", en que el trompo que no logra romperlas se tira al monte. Quien más rompe zarandas escoge a la muchacha más linda para jugar con ella "pares o nones", quiriminduñe, quiminduñe, quiliminduñe o piriminduñe, con pericocos, avellanas, caramelos, paraparas o pariolas, estas últimas empleadas también como pichas o metras. Hay donde se elevan barriletes y cometas, elaborados de caña brava o carrizo. Mientras que por las noches se juega baraja, siete y media, ajilei, caída, embarrao, sobre cobijas de pelo. Mientras los muchachos y enamorados juegan pares o nones, me quieres o no:


-Quiriminduñe

-Abra el puño

-¿Sobre cuánto?

-Sobre pares.


O así:


-Quiriminduñe

-Abra el puño

¿Me quieres o no?


Al Sur de Santa María de Ipire, oímos:


Cuántos gritos pega un loco

a orillas del Orinoco

Y cuando no, los mas jóvenes echan suertes con un trompillo elaborado con espinas de bosú o palo e mapurite, marcadas a cada lado las letras M (meta) T (tome) S (saque) y D (deme). Hasta el domingo de resurrección en que los pequeños, a manera de iniciación de las inminentes riñas gallos, simulan peleas con tusas de maíz, que desgranaron la semana del concilio porque, antes de los días santos, se piló para las cuerdas de bollos que reemplazan las arepas. En los Andes la pelea es con huevos de gallina, en tanto que en buena porción del país el careo es con cocos.


Como ritual de purificación, en algunas regiones, van familias, el viernes santo, a dar muerte a un caimán. Gallegos lo presencia en la semana santa de 1927 en el Cajón del Arauca y, con ello, simboliza la posibilidad de que asimismo "se irían acabando" presuntos terrores que, al parecer positivista, imperaban en el Llano.


Días de pánico para las muchchas obligadas a arrancar matas de borrajón para ver si en la raíz traen carbón. Y en caso contrario declararlas no vírgenes. .


El sábado santo,, considerado por el Padre Juan Antonio del Corral como el mas grande porque Jesús lo ha pasado muerto en el sepulcro, se bendice el agua que será usada con fines litúrgicos por los feligreses, se recogen 13 piedritas blancas, suenan tambores y fulías y, desde el mediodía, se "quiebra la olla" con sancocho de carne o cochino y se desata el baile con joropo, pasajes, pasodobles y danzas, al son de arpas, guitarrón, guitarra grande, violín o cuatro y versos para sacar pareja, el sombrero en una estaca


Pasó el aleluya/ cada quien coja la suya


Que, con ingenuidad o simulándola, don Felix, por Zaraza, considera que cada quien haga su oficio.


- El zamuro pica y juye

Y el mono quiere mamá

En el Paso de Arauquita

canta la guacharacá

en el valle de Caracas

suena la campana y da

y esta señorita pierde

si no echa una bailá.

-Mi madre murió en Caracas

Y mi padre en Barcelona

yo quedé solo en el mundo

por amar esta paloma.


Hasta el domingo de Resurrección, en que parece reanudarse el hilo de sangre que nos une a España: hay peleas de gallo y muerte en el rural circo romano, enardecimiento que se encadena con los inminentes rodeos de entrada de aguas, el pique de ganado hacia los paraderos y el coleo de la res para regresarla a la madrina o descalabrarla para consumo del peonaje.


Con la quema de judas, en cuyo testamento se evidencia esa voluntad de desprendimiento propugnado en la época (todo lo dona, no sin gracia y sorna, esta última contra poderosos y pecadores), se cierra el ciclo de la semana santa como ritual de renunciación, concitando, con el fuego, la renovación de todo ante el invierno deseado y eventual. Gesto sacrificial como en la quema cantada por Lazo Martí :

Y por la faz siniestra de la noche,

y bajo el cielo trémulo y sin nube,

en ondas mueve su plumón y sube,

y la esperanza lleva,

el humo, la plegaria del trabajo!

!El holocausto de la roza nueva!


Frazer (citado por Subero, 1974) dice que por simpatía, desde tiempo lejano, el hombre cree que "el fuego atrae el calor, o sea la primavera, asegurándose así la vegetación, quemando al dios que la personifica" para dominar "los elementos y las fuerzas de la Naturaleza":


Simbolismo que varía según las regiones. Iturriza G. (s.f.) comenta que "el domingo de Pascua se abre en Cumaná el camino del encuentro de la adolorida madre y del hijo resurrecto y glorioso, desde el Santuario de la Alta Gracia, por las calles de la Marina, de Flor de las Flores y de la Margariteña, hoy Arismendi, hasta el cabezal del puente que tiende su lazo fraterno sobre un rumoroso río de esperanzas que habrá de desembocar en el azul e inmenso piélago de la glorificación".


Balza Lugo (1986) recuerda en el barrio El Bajo de Pariaguán, la recolección de "maracas" del viejo y frondoso Cañafístolo" para la cocción de "guarapo e cañafístola", bueno para paliar dolores de barriga.


Se divisan aún grandes lagunas secas, desnudas y cuarteadas, comejenes y nidos de termitas en las sabanas.


“Cuando (….) todo está seco y polvoriento, el “cañafístolo Lluvia de Oro” florece en un estallido de alegres colores” (Giacoppini Zárraga, 1994).


Fin del verano, que Lazo excpresa en la estancia VIII de la Silva Criolla:


“Cantando sin reposo, la guacaba / pide lluvias al cielo; / conquistan con la fuerza y la osadía / nidos para el invierno los turpiales; / en los ralos matales / mueve el amor trinada algarabía; / y con tersón rayano del enojo, / en la verde oquedad de la montaña / el carpintero de bonete rojo / cincela el tronco hasta la dura entraña” .


Cabrera Malo en Mimí presenció así aquella iniciación invernal de 1898: “El oriente está aún límpido y magnífico porque entre las franjas pizarrozas que en él comienzan a diseñarse, perduran las amapolas y no se ha desleído todavía el nácar de las últimas alboradas; pero hacia el ocaso, donde ayer nomás el sol se moría como los dioses bárbaros entre una orgía de colores, entre erupciones de pedrería, dejando tras de sí, en el desmayo de la púrpura una como mística estela de sangre luminosa, una chorrera de rubíes en fusión, lanzada sobre la palidez de lirio de los cielos, se derrumbaban ahora lentas, pegadas, informes, como miembros de monstruos mutilados en alguna titano maquia suprema, las rumazones cárdenas con franjas negras, como mantos funerales descogidos en el espacio…

-va a llover!


El canto de las chicharras bajo los mustios cujizales y a la sombra de los samanes y de los florecidos quebrahachos, era la más vibrante que nunca y en la sinfonía de contraltos de notas, se alzaba sostenida y cantante, la nota sobreaguda y ensordecedora de los gurrufilines, borrachos de savias y repletos de vientos.


En las lagunas del río, los sapos comenzaron la melancolica plegaria de las lluvias y las garzas y las gaviotas comenzron a volotear inquietas entre los sauces del río, mientras allá bajo, en los chiribitales, cantaban gozosas las guacharacas” (p. 111)


Las chiricoas también anuncian las lluvias.


LAS PRIMAVERAS

Nydia Ruiz comenta esa denominación que los llaneros otorgan a cierta época del año, en vísperas de entrada de aguas: término que vincula con cierta tesitura, una propensión de ánimo, resurrección, fecundidad, renovación.


“Viene mayo viene abril / y vienen las primaveras / y vienen los hombres libres / para las mujeres solteras”-


Cabrera Malo percibe el cambio:


“Verano. Bochorno, Los rebaños van huyendo hacia las costas del gran río. El sol quema. El cielo está blanco. El matorral jadea como un perro sediento; ya, seguramente se ha esterilizado hasta la última simiente vegetal, cuando, he aquí que los tautacos se echan a volar, lanzando en el aire incendiado las notas ásperas y cortas de sus gritos salvajes. Es que ha entrado el invierno. ¿Cuándo? ¡Quién lo sabe! Pero es cuando llega el brisote, húmeda y tumultuosa promesa de primavera.


“!Llueve….llueve….llueve!

“!Resurrección! ¡Resurrección!

“Las savias fluyen como las aguas. Las fieras, las plantas, las aves, aparecen acometidas del mismo celo bestial, y su animalidad victoriosa llena los bosques y las sabanas de venenos de amor y fragancias mortales. Pimpollos, hojas, flores, todos brota a una y perfuman por igual. Hay en el suelo calcinado un forcejeo febril hacia el follaje, hacia el verdor, hacia el sombrío. ¿Cómo en una noche, tan sólo en una noche, la fruta, aceda ayer no más, ha podido convertirse en jugosa poma de coral,…. Florecen las orquídeas, de garzas rojas y de tautacos que claman lastimeros se pueblan las rebalses…” (p. 42).


Autor que en Mimí relata un día y una noche de lluvia aquel 1898:


“uno que otro peón encobijado …chapaleando lodo y con el agua a los jarretes.

“El viento frío como viento de páramo…

“De vez en cuando una ráfaga furiosa corta las cañas tiernas, hace crujir tristemente los aguacates y los mangos que caen, desgajados, llenando el matorral de quejidos y de tumbos y encrespan las ondas de la quebrada que comienza a enturbiarse y a arrastrar basuras y palitos podridos.


“Los perros duermen enroscados como gusanos, al calor del fogón; y las gallinas empapadas, con las colas bajas y chorreando agua, persiguen en el suelo las recién nacidas viejitas y los comejenes alados


……..

“Las hojas grises de ayer son ahora trasparentes y parecen de esmeraldas”


Diciendo luego dsobre “chorresras de agua limpia” que resbalan por “troncos fangosos”, “cortezas rugosas que han sido lavadas, savia que reventará en retoños y cogollos tiernos, botones y flores aromosas, donde vendrán a emborracharse las abejas y los tucusos cuando el sol caliente y echen alas los primeros tordos…


Mientras por “la niebla que se alza de las cañadas y de los matorros; brotan a lo largo de los surcos los pimpollos de los primeros conucos; sobre los troncos quemados….los gavilanes; las perdices y las potocas…presurosas en parvadas por el suelo….y entre los tunales y los quebrahachos, sobre los techos y las empalizadas, se requiebran de amor las mansas tortolitas que luego se irán a anidar en lo más oscuro y reservado de los paraparos en flor.


“En breve, crecerá el granadillo vivaz…

“Sobre las espigas….. vendrán a posarse…. las bandadas alegres de chirulíes y en sus macollas hisopadas de leches….se agazaparán gozosos los conejos…


“,,,los samanes, los caros y los guásimos se cubrirán de nuevas hojas…


…..

“A la orilla de la laguna, entre las hierbas anegadas sobre las hojas flotantes, se posarán los yaguasos y anidarán los chillones gallitos de laguna y las gaviotas tristes. Las babas escarbarán en el cieno para desovarse. En los huecos de los troncos viejos horadados por los carpinteros de copetes azules y alas javadas, asomarán sus cabecitas verdes los pericos; los colgantes nidos de los arrendajos y de los turupiales se agitarán removidos por la cría nueva; y los lagartijos y las culebras se retorcerán entrelazadas sobre la arena ardiente o en las ramas de los árboles llenas de azulejos, de paraulatas clamorosas y de toches, regocijados todos y enardecidos por los primeros aromas de la vida y embriaguez sexual de la primavera…(p. 134-5)


Torreealba A, J, (Op. Cit., II, 83) describe la mañana primaveral así: “una brisa franca soplaba del naciente; los paujíes cantaban con fuerza; las bandadas de cotúas cruzaban las riberas del río; las matracas cantaban alegres pues sus hijos erstaban criados; los loros gritaban y cantaban a coro, buscaban cueva para poner sus huevos, igual que los loros los guacamayos buscaban sus nidos. Las yeguadas retozaban contentas con sus lindos y briosos potros; los caballos recordando su invernadero, no dejaban de relinchar, jugando hasta calentar el sol; los ganados de las rochelas salieron a comer retoño de los saetales quemados; la floresta reverdedió en una semana; las hojas secas de los currucay o sándalo, al ser mojadas, lanzaban ese olor penetrante de sarrapia. Los bálsamos y masamasos se cubrieron de morado y rosado; los salados se cubrieron de amarillo; los guarataros, de morado y los guayabitos de blanco…Los guachamales se cubrieron de blanco y rojo, color de sus flores. Sus lindos estambres y delicados pistilos…ningun pajarillo se equivoacaba para posarse sobre sus cubiertas ramas, para posarse y libar la miel de aquella peligrosa y venenosa flor…”


Cuarto mes del año que De Armas Chitty en "Candil" alude como "claro abril" y "abril de la acacia" .


Que la Guía Turística de Venezuela de Miro Popic Net comenta respecto a los Llanos:


En los remanentes de pozos, ríos y lagunas ese "Rollo de culebra", que no es más que una hembra de Anaconda o Culebra de Agua en celo y varios machos copulando.

Florece la Cañafístola y, hacia las zonas altas, los apamates, con flores efímeras de diez a veinte días, como en otras especies de este género.

Anida el Pato Real y nacen la crías del caimán del Orinoco.

El Gavilán Pitavenado y el Gavilán Teje inician apareamiento y cría. Así como el Gavilán Andapie, polígama y poliándrica.

Tiempo floreal saludado así por Jorge Plaz:

!Abril1! Abril! El mes de las ciruelas

En el cual llegan las primaveras


…………

Mes de remolinos y chubascos,

Que huele a tierra remojada


……….

Relinchan las potrancas ardorosas

Anhelantes de un próximo querer.


Mil bandadas de patos y de garzas

Alegran la paz de la llanura,

Se siente nueva vida en la sabana

Y susurra la brisa en la espesura.


Y se oye un trueno sordo en el oriente

Y fugaz, un relámpago se vio:

¿son preludios de invierno que se acerca

O fue primavera que llegó?


Se secan las lagunas más pequeñas

En que las aves del río hacen carnicería

Con los peces en que se termina el agua


…..

Es el mes mas templado del verano

Y las aves lucen sus colores

Al bajar a beber en el ribazo

Se contemplan como si fueran flores”



“Abril, mes de remolinos y chubascos/, que huele a tierra remojada/ los que traen alegría a la llanura/, y de pronto se alegra la vacada/



Cuando…. toca su fin, el calor es sofocante, la brisa se ha parado y los remolinos de polvo se ven a lo lejos, como gigantescas chimeneas negras; inmóvil el pajonal de la costa del río, ráfagas de aire caliente y otras frescas de vez en cuando; las aves acesando de calor, en las ramas que sobresalen hacia el rio, moviendo sus gargantas (Torrealba. II, 177-8).


El comienzo del contrapunteo entre Florentino y El Diablo de Arvelo Torrealba remite a una de las épocas más recias de la estacionalidad llanera: el fin del verano, un verano a punto de infierno. en que los ganados no han retornado de la región de las aguas, los pastos están resecos, no han llegado las primeras lluvias y ni siquiera rumazones, detenido el viento, mientras se esfuman jagüeyes y merodean fantasmas como incendios:


“Puntero en la soledad / que enlutan llamas de ayer, /macolla de tierra errante / le nace bajo el corcel./ Ojo ciego el lagunazo, / sin junco, garza ni grey, / dura cuenca enterronada / donde el casco da traspie. / Los escuálidos espinos / desnudan su amarillez. /...”/.


Verano intenso al que apenas responden las cigarras:


“Las chicharras atolondran / el cenizo anochecer. / Parece que para el mundo / la palma sin un vaivén”.


Bipolaridad entre soledad- sequía y canto, en que éste es un clamor de aguas:


“ El coplero solitario / vive su grave altivez / de ir caminando el erial / como quien pisa vergel. / En el caño de Las Animas / se para- muerto de sed / y en las patas del castaño / ve lo claro del jagüey.


Relata De Armas Chitty que


Cuando la laguna del pueblo en Santa María de Ipire “se fue quedando un triángulo de agua, un ojo verde, abril, seco y tremendo resbaló treinta veces por el cielo....."


"Olimpia Silva habló... de las serpientes encantadas que se quedaban en las lagunas..."


"No faltó quien viese un día moverse el barro, y con asombro... que un animal alzaba del charco los ojos inmensos..."


"Una noche se abrió.... el cielo y el mundo se llenó de agua... La laguna amaneció hinchada...En su choza de paredes que entrelazaban varas negras de hierro de píritu que tiene la pulpa recia, la anciana (...) sonreía. Gozaba su triunfo, el triunfo del agua que supo resistir la sequía".


Gallegos refiere que viajando hacia el Llano, el 9 de abril de 1927, lo acompaño “sol abrasador y lluvia copiosa, con todo el estruendoso aparato de una tormenta llanera, donde entre nublado y sabana un solo trueno no tiene cuando acabar! Y próxima ya la medianoche, “al ras del horizonte el fucilazo del relámpago”.


En Lazo Martí una esperanza irrebatible en la estancia VI de su Silva Criolla:


“Al tornar frescos hálitos del Norte, / del país de la nieve, / en junto silbador y hora leve / tendrá el estero florecida corte. / Al pie de los ganados, / y cuando caiga la primera bruma, / volverán los ganados; / y cuando caiga la primera bruma, / volverán los pastores emigrados; / volverán las vacas / a repletar las cercvas; y de espuma / a coronar los botes, / la linfa de las ubres ordeñadas. / Concertará de nuevo la alegría / el coro de las voces; / tras de recia labor –ya muerto el día-/ caballeros veloces / partirán de amorosa romería; / y al calor del brasero, / cuando la noche pavorosa avance, / cantando irán de torvador llanero / la copla, el tono triste y el romance”.


Los primeros aguaceros de abril- de acuerdo con Ramo y Ayarzaguena (1983) “anuncian el inicio del año llanero” y la fauna reconoce el arribo de “un nuevo ciclo”: garzas, babos, galápagos, babas y chigüires se dispersan hacia “los pequeños charcos recién formados” y los jóvenes gavilanes ensayan sus primeros vuelos; la sabana pasa de tonos amarillos a verdes, los bosques “brotan de nuevo”; nacen galápagos e iguanas, nidifica el cardenalito, pare el cachicamo; un coro de machos anfibios inflan sus sacos bucales, convocando a las hembras de su misma especie (pp. 19, 72-74).


Temporada para uno de “los fenomenos mas espectaculares del llano: los garceros”, en que cotúas, garzas, ibises y gabanes, efectúan el proceso de reproducción, abunda alimento y seguridad ante depredadores porque las aguas los alejan (Ibid, p. 32)


“Nueva decoracíon y nuevo encanto / lucen las atrayentes lejanías” (Lazo Martí, estancia VIII).


Cientos de iguanitas inundan la sabana (Ramo y Ayarzaguena, 1983: 27)


Las perdices al llegar las lluvias construyen sus nidos en el suelo, en la base de las macollas de paja (Ibid, p. 37)


Nidifican las chnchenas prefiriendo los árboles inundados del bosque de galería de los caños (Ibid, p. 41)


Mientras los cachicamos acomodan en nidos de paja en el suelo, sus crías, aunque habita cuevas (Ibid, p. 45). Y por Santa María y Camaguán se reproducen los pericos cara sucia.


Se rastroja el conuco. Y avizora el llanero el nivel de la creciente observando el lugar donde construyeron su nido las choznitas (Méndez, Orangel, 1932).


FUENTES CONSULTADAS

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INFORMANTES: José (Cheo) Rirvero, Nydia Ruiz, Ana Socorro del Corral, Fékix León, Marcos Natera.


Fotografías: Arturo Álvarez D'Armas.


*Docente universitario, poeta e historiador venezolano (Los Teques, estado Miranda)