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lunes, 8 de junio de 2009

CAUPO, LOS OJOS DE OTRO

Alberto Hernández

(Periodista, escritor y poeta venezolano. Maracay, estado Aragua)


I


Venía el loco Caupo con su Gran Papelería soltando maldiciones por la avenida Solano de la capital, y venía porque venía, como él mismo rezaba bajo la ventana donde unos poetas embochinchados lo atajaron para decirle unas canciones que acababan de beberle a una prostituta ensimismada, de esas que se encuentran sin mucha dificultad en la Lecuna, donde la sífilis y los gonococos son metáforas trascendentes.

Y venía el loco Capo la mar de feliz porque sabía que la muerte era sólo un eclipse por los lados de El Silencio. Eso se lo había confesado Efraín Hurtado mientras le limpiaba las tejas al Techo de la Ballena con jabón de tierra, para que las aguas de la mar Caribe no confundieran el viaje donde todos los locos, de la que después sería la República del Este, apaciguaran la pasión de Miyó Vestrini y el extravío de Juan Sánchez Peláez.


II


Hace rato me lo conseguí en la Zona Rental y en los ojos le vi los ojos de otro, como si mirara con mirada prestada. Extendió la mano y tocó la mía y los anteriores bigotes invisibles tenían un ligero parecido a los de la ballena aquella que tanto los llevó entre homenajes y poemas, cuentos, dibujos, cursilerías y necrofilias y borracheras, que de eso sabía más Carlos Contramaestre, así como el otro alucinado Adriano González León, mientras el Chino Valera borraba las puertas de Sabana Grande. Elí Galindo siempre le prestaba la mirada para que no perdiera el paso de una gacela de la ciudad, mejor hecha que un tigre de bengala.

Diciembre era de libros y bulla de bautizos. Lo vi alejarse como quien se lleva el aliento de alguien, también prestado. No sé por qué me pareció que andaba en busca de Juan Rulfo, porque me dijo con los ojos de no mirar que “vine a este lugar a buscar a un Zutano que me debe un libro”, y así se fue con una sonrisa triste, casi congelada en una película que hoy lo convierte en un muerto de muerte larga, curvera y viva.

Esa noche de diciembre -en la Feria Internacional del Libro- pasó quedito como un celaje. La sonrisa –insisto- no era de él, parecía la de su padre el moribundo, el ebrio, el del poema, aunque no lo conocí, pero sí, porque lo leí hasta con la sangre desde aquellos días del bachillerato.


III


Esa tarde estuvo con nosotros Salvador Garmendia y me pareció que con la vocecita que le quedaba estaba llamando a Caupo para que le leyera ¿Duerme usted, señor Presidente?, pero no, era sólo mi impresión. No había nada de eso, lo que pasó es que hacía mucho tiempo que no veía a Caupolicán Ovalles y entonces creí que se estaba muriendo. En realidad, se estaba viviendo, porque esa sonrisa me reveló la palabra “siempre” colgada de una rama, como una ballena feliz en medio del océano. Aunque Harry Almela es de la idea de que con Caupo nada se sabe; “allí va alumbrao, como un planeta”, casi le oí soplar a Mario Abreu. Me dijeron que esa tarde recorría el mundo con Adriano en una barra cercana, lugar al que llegaban los olores de los libros y el ruido de la gente que celebraba la eternidad.

Tanta fue la impresión que hace días coincidimos con Adriano y hablamos de Efraín con Mercedes Ascanio, y no sé por qué pero se me vino a los ojos la imagen de Caupo y hasta miré en la vitrina a ver si lo encontraba del otro lado del vidrio, pero se había ido.


IV


Estos han sido unos meses de encuentros felices. También con Héctor Mujica, sí, con quien repasamos sin decirlo los momentos de esa generación de locos del Techo de la Ballena. Al día siguiente, me llamó el ballenero Juan Calzadilla, extraviado en Maracay. Con Juan hablé un buen pedazo y hasta me acompañó a la calle. Un rato más adelante volvió a sonar el teléfono. Juan insistía en buscar unos números de amigas que infortunadamente y no tenía. Me gusto oír de nuevo su voz, nerviosa y encajonada.

En Caracas, se moría horas antes Juan Liscano. Se quedó con el libro de Eddy Godoy en las manos. No sabíamos que Caupo lo haría una semana después. Son cosas de la muerte, como el mismo Caupolicán Ovalles decía.

Esa tarde de diciembre en los ojos de Caupo vi los ojos de otro.

CORREOS RECIBIDOS

De: LEOPOLDO GARCIA poloriki5@gmail.com
Para: jerohmontilla601@gmail.com
Fecha:15 de marzo de 2009 15:22
Asunto:iglesia del carmen de calabozo

Buenos dias, Sr. Montilla, mi nombre Leopoldo Garcia Hidalgo, hijo, nieto, tataranieto de Calaboseños, me ha extrañado mucho que en sus investigaciones y escritos sobre la Iglesia del Carmen de Calabozo, no se nombre al verdadero creador de esta iglesia y que no fue otro que Don Jose Ramon Garcia Rodriguez, isleño de pura cepa, me agradaria mucho conocer su opinion sobre este particular, fijese ud. que hasta los santos fueron traidos desde España financiados por el mismo y no por limosnas de los creyentes. Don Jose edifico este templo como testimonio y agradecimiento a Calabozo, ciudad a la que quizo con tezon y que le permitio vivir en sana paz con toda su familia. Reciba mis saludos y estoy a su orden para suministro de cualquier dato que pueda informarle al respecto. Atentamente Leopoldo Garcia Hidalgo

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De: jose alberto muñoz sanchez mara-50@hotmail.com
Para: jerohmontilla601@gmail.com
Fecha:2 de abril de 2009 1:15
Asunto: sin asunto

buenas noches señor montilla,me gustaria saber si tiene informacion sobre las propiedades del general piñango aqui en la victoria estado aragua,pertenesco a un equipo conformado por catastro,sindicatura y oficina tecnica para la regularizacio de la tierra urbana e el municipio Jose Felix Rivas

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De: Leonardo J keops reydeegipto@hotmail.com
Para: jerohmontilla601@gmail.com
Fecha: 7 de abril de 2009 18:20
Asunto: sr jeroh, como esta... espero me lea

Hola amigo, lo felicito por su trabajo en la Pág.… a la vez quería preguntarle que información tiene acerca de la casa misteriosa que llaman “casa del chino” que esta entrando por la via Píritu….?? Es verdad que han venido científicos extranjeros a estudiar el fenómeno que allí ocurre? Es verdad que esta entre las 50 casas mas embrujadas del mundo..??? cualquier información que me pudiera ofrecer de corazón se lo agradecería, ya que desde cierto tiempo me he sentido vinculaciones fuertes y jamas he estado alli.... me gustaria informarme de lo que ocurre alli.. mucho le agradeceria de verdad.. un coordial saludo a su esposa e hija

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De: Ada Lugo Lathulerie adalugo15@yahoo.es
Para: jerohmontilla601@gmail.com, jerohmontilla601@hotmail.com, acecho20032000@yahoo.com.mx
Fecha: 27 de abril de 2009 2:28
Asunto: Descendiente de Judas Tadeo Piñango

Estimados, mi nombre es Ada Lugo.. y me puse a construir mi árbol Genealógico con la ayuda de mi abuela y descubrí que yo soy descendiente de Judas Tadeo Piñango, además alguno de los documento que ustedes publican en Internet yo tengo copias y otro de gran interés como la historia del escudo.. Documento de las tierras.. etc... Con las cuales le pagaron a Judas Tadeo Piñango.. Entre otras cosa...

Mi abuelo se llamaba Luis Fernando Lugo Piñango...hijo de Felicia Piñango quien a su vez era hija de Emilio Piñango Ordoñez, hijo de Judas Tadeo Piñango y Natividad Ordoñez...

Me gustaría ponerme en contacto con alguno de ustedes a fin de conocer más de la historia incluso darles algunas copias de los documentos que me dio mi abuela.

En los años ochenta un tío mío, estuvo recopilando toda esta información incluso pudo entrar al Batallón que esta ubicado en Maracay. Frente al Parque del Ejercito y leer algunos documentos que allí reposan así como ver la Foto de Judas Tadeo Piñango que según lo que me cuenta mi abuela esta en Miraflores.

Ciertamente como señalan ustedes en la publicación de Internet.. Estas tierras están ubicadas en la Victoria.. es lo que compone hoy en día la Hacienda Santa Teresa.. pero mi abuela me dijo que esas tierras fueron expropiadas o confiscada tampoco lo tengo muy claro...si se que mi tío también estuvo trabajando en el tema de la sucesión...lamentándolo mucho mi tío murió .. pero me gustaría seguir reconstruyendo parte de esta Historía…

Saludos,

Ada Lugo 0412-2763413


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De: tony matisnado1551@sbcglobal.net
Para: jerohmontilla601@gmail.com
Fecha:14 de mayo de 2009 14:55
Asunto:Historia-Tiznado


Senor Montilla , me podia dar informacion sobre el nombre tiznado y su origen . Tengo interes en la historia de este nombre . En mi caso es apellido Tis(z)nado . Mis estudios son en historia y familia . Que no vivia un hombre ( o tribu ) que le decian el-los Tiznado (s) ? . Tengo tiempo buscando historia en esto , pero no se encuentra documentos y prueva de sus existencias . En particular no ay escritura de la gente , tribus de su pais . Gracias , Mario Tisnado Aguila . Estoy ubicado en estados unidos de america , San Diego California . Nacido en Mexico . Cual quiera ayuda , informacion que pueda compartir me daria mucho gusto . Otraves . Muchas Gracias .


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De: Omar Carrero palmadeagua@yahoo.com
Para: jerohmontilla601@gmail.com

Fecha:20 de mayo de 2009 23:47
Asunto: Saludos


Jeroh: Muy buena y necesaria tu página Tierra Llana. No se cuales son las condiciones para publicar en ésta por lo que te agradezco hacerme llegar esta información. De todas maneras te envío una poesía llamada Rogativa en la que se parafrasea al Arcangel Gabriel, pero esta vez para suplicar por el salvamento del bosque de Caparo, suroeste del estado Barinas, en los límites con Apure. Este bosque de apenas 8000 hectareas es lo único que sobrevive de la gran selva estacional que hasta hace pocas décadas cubría unas 3 millones de hectáreas en Cojedes, Portuguesa, Barinas y Apure.

Rogativa

Dios te salve Caparo
lleno eres de garzas
esplendor del Pardillo
bonito tu eres
entre Boras y Laureles
y bonito es el Aruco
de tu caño Anarú

Omar Carrero

EL GORDO


Jeroh Juan Montilla


Desde este techo puedo espiar hacia todas partes, sobre todo el batir de las palomas en el campanario, sentir el fuelle de sus pechos. Las hay albas, grises, rojo ceniciento, negras. Nada las espanta, en esa iglesia parece no haber un rincón para el demonio. La vida es un solo relamer, dejar aquí y allá rastros de baba, siempre distanciado de mis alados anhelos gástricos. Maldición. No hay opción, el único modo es cruzar el ancho portón y alcanzar la escalera de la nave central, pero allí esta ese ángel impidiendo que ponga un pie, siempre flamígero, con esa cosa en alto como un palo de escoba. Esta mañana llegó una visita a la casa, al igual que otras veces traen un alboroto por delante, de inmediato me escape y vine al frescor de las tejas; por eso me creen arisco, loco, malagradecido, si supieran que me fastidian sus manoseos, preguntas, bendiciones y recompensas, me dan asco las golosinas. Gordo anda a buscarme esto, lleva a pasear a la beba. Gordo suelta ese libro y barre el corral de las gallinas. ¿Para que lees tanto? Y más necedades. A lo mejor bajo por la noche, después que se marchen con sus mimos a otra parte. Tengo hambre, habrá un poco de sobras, a veces me provoca comerme el rabo, sorprenderlo de una dentellada. A veces cuando me duermo el ángel permite que algún pichón gordo, entero y tibio se desprenda, y allí al pie del Cristo en la Columna, o del lado de afuera, a la pata de los rosales de la Casa Parroquial, el aleteo y el pataleo de la inocencia tiñe mis barbas y colmillos, justifica este instinto alborozado ante cualquier movimiento. Las ganas de saltar en medio del sueño, y de un zarpazo atrapar otra felicidad, lunar, felina y sanguinolenta. Otra vez me dormí y la condenada pesadilla con sus boberías. Dios, ya empezaron a llamarme, no dejan que concluya este párrafo. Cuanto odio el tarrito de leche y ese viejo pisándome la cola o la beba halándome las orejas, seguro que es lo de siempre, el agua de los pericos. Tendré que cerrar el libro y que esta bandada de palomas sigan impúdicas, a salvo.