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domingo, 27 de marzo de 2011

Así es la minoría que domina Siria*

La comunidad islámica alauí, a la que pertenece la familia El Asad, representa un 10% de la población siria - La secta controla los puestos clave del régimen

IGNACIO CEMBRERO - Madrid - 27/03/2011

Corría la primavera de 1985, Oriente Próximo vivía una etapa de tensión, pero el general Mustafá Tlass, entonces ministro de Defensa de Siria, no tenía prisa. Este hombre jovial y algo bocazas dispuso de todo el tiempo del mundo para almorzar con el periodista de paso por Damasco, alargar la sobremesa y acompañarle incluso durante parte de la tarde sin que nadie le importunara.
Tlass era uno de los rostros visibles del régimen sirio, pero, en el fondo, tenía escaso poder. Era de confesión musulmana suní en un país en el que los puestos clave en los cuatro grandes servicios secretos y las unidades militares mejor equipadas, como la Guardia Republicana, están en manos de alauíes, muchos de ellos emparentados con la familia del presidente Bachar el Asad, que también pertenece a esa confesión.
Incluso en el Ejército convencional, que cuenta con unos 200.000 hombres, "el 80% de los oficiales son alauíes", asegura Abdulhamis Alatassi, exiliado en París y miembro del Partido Democrático del Pueblo Sirio.
Desde hace más de 40 años los alauíes controlan Siria. El colonizador francés ya les mimó hasta 1946, para contener al nacionalismo árabe de los suníes, y su retirada del país conllevó su marginación.
Apostaron entonces por alistarse en el Ejército para lograr su promoción social, que culminó con la llegada al poder en 1970, mediante un golpe de Estado, de uno de ellos, Hafez el Asad, padre del actual presidente, que falleció en su despacho en 2000.
Como Líbano o Irak, Siria es una mezcla de etnias y confesiones. Los musulmanes suníes representan el 75% de la población siria. Los alauíes y las diversas ramas del cristianismo, en su mayoría greco-ortodoxos, representan cada uno el 10%. El resto se lo reparten otras comunidades, desde los drusos hasta un puñado de judíos.
La cuna geográfica de los alauíes es la montaña del Djebel Nosairi, en el noroeste de Siria, justo detrás del puerto de Latakia, la ciudad que cuenta probablemente con la mayor proporción de alauíes. Un buen puñado de ellos se concentraron el viernes en la céntrica plaza de Dawar az Ziraa para expresar su apoyo al presidente. También existen pequeñas comunidades alauíes en Turquía y Líbano.
¿Quiénes son los alauíes? A ojos de algunos suníes no son ni siquiera musulmanes. Ellos sí lo creen y han animado a sabios suníes y chiíes a que emitan fetuas certificando que lo son. Sus afinidades son mayores con los chiíes que con los suníes. Muchas de sus prácticas resultan, sin embargo, heterodoxas. A la prohibición de comer cerdo añaden otros animales, como la liebre, pero en cambio el vino, "emanación del sol", forma parte de su liturgia. Los imanes mojan sus labios en ese alcohol y dirigen la oración en casas particulares o al aire libre y rara vez en mezquitas.
Rechazan algunos preceptos del islam, como la peregrinación a La Meca, y al Corán le añaden su propio libro sagrado (Kitab al Majmu). Su conocimiento está reservado a los hombres, que deben ser iniciados en tres etapas, mientras que las mujeres practican una especie de religión inferior, casi pagana, en la que veneran árboles y arroyos.
Los varones alauíes de a pie aprenden, por ejemplo, que la tierra es una especie de purgatorio en la que las almas deben purificarse adquiriendo una apariencia corporal, pero no accederán a los misterios de su religión, que solo pueden descubrir los jeques, una especie de aristocracia religiosa. De ahí que ni siquiera los estudiosos europeos hayan logrado comprender todos los entresijos de esa rama del islam.
*Texto tomado de http://www.elpais.com/articulo/internacional/minoria/domina/Siria/elpepuint/20110327elpepiint_9/Tes

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Siria, la pieza clave para la paz en la región*

ENRIC GONZÁLEZ - Jerusalén
26-03-2011
A juzgar por su valor de balance, Siria es un país escasamente relevante: ni grande ni pequeño (18 millones de habitantes), con una industria anticuada y una renta per cápita inferior a la de Egipto, Túnez o Jordania, con unas magras reservas de petróleo que se agotarán en unas décadas y un Ejército que solo da la talla cuando se trata de intervenir en el diminuto Líbano.
Pero la historia, la geografía y la astucia de la familia El Asad han hecho de Siria uno de los actores principales de Oriente Próximo. Henry Kissinger, el secretario de Estado de Richard Nixon, dijo hace más de 30 años que en la región más conflictiva del mundo no se podía hacer la guerra sin Egipto ni la paz sin Siria. La segunda parte de la afirmación sigue siendo cierta. Siria funciona, en cierta forma, como regulador de la violencia regional.
Aunque es pequeña, Siria se siente grande. Cuando se rompió el Imperio Otomano, a principios del siglo XX, se daba por supuesto que Siria, sede del antiguo Califato, acabaría incluyendo su actual territorio más los actuales Israel, Jordania, Líbano y Gaza. Ese era el territorio natural de la Gran Siria.
La amputación de su franja costera para crear Líbano, una idea francesa con la que se ofreció a la minoría cristiana un país donde pudiera ser mayoría, aún duele. La realpolitik de los El Asad, sin embargo, ha logrado convertir Líbano en la más directa proyección de su poder regional. El Gobierno de Damasco se ha especializado en arbitrar las guerras sectarias libanesas, sin hacer ascos a ninguna alianza.
Siria empezó armando a las milicias palestinas refugiadas en Líbano tras la guerra de los Seis Días, en 1967. Cuando los palestinos se hicieron demasiado fuertes y pusieron en peligro el precario equilibrio religioso del país, estalló una larga guerra civil (1975) que constituyó un maná para los El Asad. El Ejército sirio entró en Líbano en 1976 para ayudar a los cristianos a frenar a los palestinos. Cuando en 1982 Israel invadió el país con el proyecto de establecer una duradera hegemonía cristiana, Siria logró quedarse sin rozar demasiado con los israelíes. En 1990, los sirios pacificaron Beirut y en 1991 firmaron con el Gobierno libanés un tratado que formalizó su presencia en el país. A estas alturas, Siria seguía sin reconocer oficialmente la existencia de Líbano, considerado parte de su territorio. No hubo intercambio de embajadores hasta 2008.
Entretanto, la resistencia libanesa contra Israel había cuajado en una organización chií, financiada por Irán, llamada Hezbolá o Partido de Dios. Siria es un país de mayoría suní, pero los El Asad y la élite del régimen pertenecen a la secta alauí, una rama del chiísmo, lo que facilitó unas relaciones fraternas con Hezbolá.
Algo parecido, a mayor escala, sucedió con el Irán posterior a la revolución islámica de 1979. El líder de esa revolución, ayatolá Ruholá Jomeini, guía supremo del chiísmo mundial, concedió un reconocimiento formal al alauísmo de los Al Asad, lo que forjó una alianza que dura hasta hoy. Con Hezbolá convertido en el poder dominante en Líbano y en una de las fuerzas armadas más potentes de la región, Teherán y Damasco disponen de un intermediario muy eficiente para mantener la resistencia contra Israel sin comprometerse de forma directa.
El otro gran recurso sirio es Hamás, el partido islamista palestino que nació (1987) alentado por los israelíes, deseosos de debilitar a la OLP laica de Yasir Arafat, y en unos años se convirtió en el mayor tormento del sionismo. Hamás es suní, pero eso no importa demasiado porque los El Asad saben ser alauíes, laicos o indiferentes según convenga, y tiene su sede central en Damasco. La victoria de Hamás en las primeras y hasta la fecha únicas elecciones palestinas (2006) y la posterior guerra civil entre el partido islamista y la OLP, que convirtió a Hamás en gobernante único de Gaza, reforzaron su utilidad como tentáculo sirio.
Los El Asad han tejido durante décadas una telaraña diplomática muy elástica. Su patrocinio de Hezbolá y Hamás, organizaciones consideradas terroristas por Estados Unidos, dificulta la relación con Washington, lo que no impide colaboraciones puntuales como la desarrollada en la guerra contra Al Qaida tras los atentados de 2001. Y duros enfrentamientos, como el registrado a raíz de la invasión estadounidense de Irak en 2003. Estados Unidos acaba de restablecer relaciones diplomáticas con Siria, consciente del viejo aforismo de Kissinger: sin Siria no hay paz posible.
Algo parecido ocurre con Israel. Los El Asad se declaran feroces enemigos del sionismo, pero se declaran dispuestos a firmar la paz con todo lo que ello exija (ruptura con Irán, Hezbolá y Hamás) en cuanto Siria recupere el Golán, la estratégica región montañosa que los israelíes le arrebataron en 1967 y ocupan desde entonces. La diplomacia siria es fría. En 2007, los israelíes bombardearon una instalación en la zona oriental del territorio sirio, supuestamente destinada a crear armas nucleares. El Gobierno de Damasco tragó y calló. Además de ser conscientes de su debilidad militar frente a Israel, los El Asad no tienen amigos ni enemigos, sólo intereses. Su objetivo consiste en recuperar el Golán. Lo demás resulta accesorio.
El Gobierno israelí sueña estos días con una caída de los El Asad y una ruptura del eje Teherán-Damasco-Beirut. Pero en sus momentos de lucidez teme que una hipotética desaparición de los El Asad, con los que siempre ha podido negociar y que siempre han trabajado para evitar conflagraciones que afectaran al conjunto de la región, haga de Oriente Próximo una zona aún más peligrosa.
*Tomado de http://wap.elpais.com/index.php?module=elp_gen&page=elp_gen_noticia&idNoticia=20110326elpepuint_11.Tes&seccion=int
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SEGUN LA WIKIPEDIA:

AULISMO

No debe confundirse con dinastía alauí.
También conocido como " Nusayrísmo" y "los nusayrís". El nombre "alauita" no es muy correcto y crea confusión con la dinastía alauí.
Los alauitas son una rama del islam, seguidores de los doce imanes de Ahlul Bait, descendientes del profeta Mahoma. Su escuela de jurisprudencia en el islam es aquella fundada por el sexto imán, Yafar As-Sádiq.
Se rige por los cinco principios del islam: unicidad de Alá, justicia divina, profecía, imanato y creencia en el más allá. También se apoya en los cinco pilares del islam: el testimonio de fe, las cinco oraciones diarias, el pago del azaque, el ayuno en el mes de Ramadán y la peregrinación a La Meca.
Los doce imanes que establece el alauismo son Ali (Amír al-Mu'minín), al-Hassan (al–Múytaba), al-Hussain (Ash-Shahíd fi Karbalá), Ali Zain al-Abidín, Muhámmad al-Báqir, Ya'far as-Sadiq, Músa al-Qássem, Ali Ar-Rída, Muhámmad al-Yawád, Ali al-Hádi, Hássan al-Áskari y Muhammad al Mahdi.
El alauismo cree en la llegada del Mesías (Al Mahdi, el duodécimo imán) al igual que el chiísmo, con el cual comparte muchas prácticas y creencias. Son árabes musulmanes comprometidos con la causa islámica y grandes defensores tanto de la causa palestina como de las continuas invasiones que han sufrido distintos pueblos árabes como el libanés y el iraquí.

Localización geográfica

Los alauitas se localizan en gran número en Siria, constituyendo el 15% de la población, y donde gozan del respaldo del gobierno debido a que el actual presidente Bashar al Assad es alauita. También existen comunidades menores en Líbano, Turquía, Irak, los Territorios Palestinos, Australia, Argentina, Venezuela, Brasil y Bulgaria.
En Argentina se localiza una comunidad bastante importante en Buenos Aires y Tucumán, donde forman parte de la fuerte colectividad argentino-árabe del país. Actualmente se organizan en 5 entidades:
  1. Asociación Islámica Alauita de Beneficencia (José Ingenieros - Provincia de Buenos Aires).
  2. Pan Alauita Islámica (Ciudad Autónoma de Buenos Aires).
  3. Unión Alauita de Beneficencia (Ciudad Autónoma de Buenos Aires).
  4. Asociación Islámica Alauita de la Angelita (Provincia de Buenos Aires).
  5. Asociación Panislámica de Tucumán (San Miguel de Tucumán).
Existe asimismo un importante movimiento juvenil que aglutina a los jóvenes de todo el país, denominado la JIA, Juventud Islámica Alauita.

Principales festividades

  • Eid al-Fitr: Culminación del mes del ayuno, realizado durante el mes de Ramadán.
  • Eid al-Adha: Fiesta del sacrificio, conmemora el sacrificio del profeta Abraham, que estuvo apunto de sacrificar a su primogénito, Ismael, en nombre de Dios.
  • Maulad An-Nábi: Nacimiento del profeta Mahoma.
  • Gadír Jumm: Designación del imán Alí como sucesor del profeta Mahoma.
http://es.wikipedia.org/wiki/Alauismo

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