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miércoles, 14 de septiembre de 2016

UN PENSAMIENTO SOBRE EL POEMA “Y la muerte no tendrá señorío” de Dylan Thomas

Nathalia Uzcátegui

Quizá es odioso y superficial recurrir a la aparente obviedad de algunas cosas, pecar de ser muy simplón o inocente, pero me atreveré a serlo. Ciertas creaciones humanas gritan con inocencia hacía el que las mira: atrás quedaron los ambiguos abismos, los grises; ahora solo existe la claridad, misma que la muerte no puede arrebatar al arte que dejaron quienes sufrieron, vivieron, amaron antes que nosotros.
“Y la muerte no tendrá señorío” ¿Acaso hay algún clamor más valiente? porque la valentía está reservada para los idealistas y soñadores y para los enfermos de libertad. Porque es el clamor que expulsa el miedo a la muerte del espíritu y lo subyuga solo a ser parte de la vida y no un abismo.
Y nosotros recordaremos a esos locos como cuerdos y sobre ellos la muerte no tendrá dominio ni reino.

Y la muerte no tendrá señorío
Dylan Thomas




" Y la muerte no tendrá señorío. 
Desnudos los muertos se habrán confundido 
con el hombre del viento y la luna poniente; 
cuando sus huesos estén roídos y sean polvo los limpios, 
tendrán estrellas a sus codos y a sus pies; 
aunque se vuelvan locos serán cuerdos, 
aunque se hundan en el mar saldrán de nuevo, 
aunque los amantes se pierdan quedará el amor; 
y la muerte no tendrá señorío. 

Y la muerte no tendrá señorío. 
Bajo las ondulaciones del mar 
los que yacen tendidos no moriran aterrados; 
retorciéndose en el potro cuando los nervios ceden, 
amarrados a una rueda, aún no se romperán; 
la fe en sus manos se partirá en dos, 
y los penetrarán los daños unicornes; 
rotos todos los cabos ya no crujirán más; 
y la muerte no tendrá señorío. 

Y la muerte no tendrá señorío. 
Aunque las gaviotas no griten más en su oído 
ni las olas estallen ruidosas en las costas; 
aunque no broten flores donde antes brotaron ni levanten 
ya más la cabeza al golpe de la lluvia; 
aunque estén locos y muertos como clavos, 
las cabezas de los cadaveres martillearan margaritas; 
estallarán al sol hasta que el sol estalle, 
y la muerte no tendrá señorío. "