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martes, 17 de julio de 2018

UN CANTO PARA MAIRDA



 PROF/ CRONISTA  JOSÉ GREGORIO CÁRDENAS.  CI. 4127445

                               CORREO: faustinero@hotmail.com   telf.: 0424 5876609.


A Mis hijos y su mundo de las formas.

El pasado 31 de Enero, arriba nuestra madre Hilda Rosa Cárdenas a su 9no aniversario de partida a los reinos celestiales. Mamá, es infinita tu ausencia, casi dolorosa y cruel. Te recuerdo en los instantes más aciagos de mi vida; extrañando quizás, esa palabra sabia y certera que devolvía el ánimo, la alegría y hasta la sonrisa a veces.
Recuerdo que al día siguiente de tu siembra, me fui, tempranito al cementerio, quería darte calor y cerciorarme que no tenías frío o que sé yo. Había llovido en la madrugada. Y entonces lloré mucho en silencio y, tuve conciencia plena que había quedado sin ti; algo que ninguno de los dos lo esperaba así. Gracias madre, por tanta bondad y sacrificios para sacarnos adelante; enseñarnos que si se puede soñar despierto, que nacimos para logros sin menoscabo del semejante. Gracias por amarnos tanto. Extraño tus comidas sencillas envueltas en sazón de amor, tus santos y oraciones; la devoción al Dr. José Gregorio Hernández y tu virgen del Carmen , el amor por los animales y tu flor de navidad que dejaste encendida de pétalos rojo- fucsia.
Esta noche aparecerá una luna azul y roja en el cielo de los dioses; hay brisa fuerte que anuncia lluvia, esta lectura de los elementos naturales que nos hacen, los aprendí de ti, y tú de esa tierra guarabaeña con cariño y orgullo que tanto amaste. Que Dios todopoderoso, te tenga en el lugar donde moran las almas benditas e imperecederas.

Cuando logro oír la canción de Alí Primera (Madre, déjame luchar) llega hasta mi aquella promesa que te hiciera en un momento de mi vida azarosa, de sobresaltos y creencias (entre la literatura, la política y la historia).Me pediste que si te quería un poco, me alejara de tanta actividad riesgosa de la política. Que sufría, cada vez que salía de casa y me volvía un ermitaño, cual “lobo Estepario “.No deseo saber más de torturas, ni calabozos, no te parí para eso. Te prometí que me alejaría y no me distanciaría tanto de ti y mis hermanos. Atrás quedaron las luchas estudiantiles, el partido de extrema estudiantil que se venía formando en Lara, Maracaibo y Boconó  Recuerdo madre, que llegué un viernes de junio de 1982 a tu casa, nuestra casa y te habías enterado de mi encierro, de mi desaparición forzada por cuerpos de seguridad de aquel entonces. Me abrazaste y lloraste, me pedías que no te diera esa vida…Te sobrevino un  episodio cardíaco y ya en aquel hospital, me dolía la conciencia, sentía que no merecías que el amor que por mi sentías, tenía que padecer tal desamparo y oscuridad donde brotaba el miedo.  Tu mundo era el hogar, los hijos, la familia, los vecinos, los recuerdos, la misa dominical  y tantos otros detalles hermosos de la vida, que hacían de tu toparquía;  un ser maravilloso y creador.

Saben lectores, cuando MAIRDA, _ así le dije siempre a mi madre y no sé por qué-estaba en sus últimos días, le abrazaba y me ponía a llorar mirando aquella cabecita blanca e indefensa entre sábanas azuladas. La última vez que me habló, fue para decirme: “no olvides la casa “Todos estábamos muy tristes, aquella mujer, nacida un 17 de diciembre del 1937 nos dejaba, para retornar a su hogar celestial. Cuando la estábamos sembrando, quise recitarle un poema escrito para ella; pero, no pude y salí corriendo para sentarme en no sé dónde.
Cito un texto de la argentina Diana Soulé Canau, en su libro SOLO POR HOY.

“Un día sentí que ya era muy grande para ser niño; hoy siento que soy
Muy niño para ser grande. Estoy como atrapado en dos dimensiones
Diferentes. Estoy crucificado como un adulto (…) con dos  brazos que
No sirven ni para abrazar fuerte a mi nana. (…).Tengo un niño en el alma,
Donde guardo lo mejor de mí. (…) Ese niño es confiable porque sabe decir
¡te quiero!”   (p15).
Las palabras serán la fortalezas, las rosas de los vientos y todas las campanas, que regarán tus recuerdos en este inmenso valle verde, lleno de bromelias, de jancitos y pomarrosas; este valle verde que supo de tu infancia, tu adolescencia entre pilitas de agua y el resto de tu existencia.. Que los mares de sal, te hagan llegar mis plegarias y BENDICIÓN.
                

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