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martes, 20 de abril de 2010

UNA REBELION DE “HOMBRES DE COLOR” EN CARACAS 1831*


Dra. Irma Marina Mendoza







RESUMEN

Pese al proceso de emancipación nacional, aún en 1831 predominaba una desigual estructura social, causante de la rebelión de “hombres libres de color” quienes buscan soluciones a la situación de pobreza, mediante la toma del poder. El intento fallido de asaltar la cárcel de Caracas y tomar el arsenal, origina fuerte reacción de la clase dirigente y una intromisión exagerada del Poder Ejecutivo,ambas expresadas en masivas detenciones y en juicios breves que culminan con el fusilamiento ejemplarizante de los dirigentes rebeldes y el secuestro de sus bienes e igualmente, el confinamiento o prisión del resto de los comprometidos. Contrasta la rigurosa aplicación de la justicia a los rebeldes con la benevolencia demostrada en otras manifestaciones armadas de oposición al régimen de turno.

Palabras claves: desigualdad, rebelión, justicia, fusilamientos, secuestros.


Hacia 1831, desde el punto de vista económico-social, predomina en Venezuela una estructura agraria explotada por los latifundistas y vinculada al mercado foráneo a través de casas comerciales exportadoras-importadoras, beneficiadas por el incremento de la exportación cafetalera, la cual consolida a los comerciantes quienes acumulan capitales, multiplicados simultáneamente, dada la condición de prestamistas. Lo antes expuesto se desarrolla en el contexto del capitalismo mundial expansionista, interesado en garantizar mercados para sus productos y controlar el suministro de materias primas (agropecuarias y mineras) destinadas a sus industrias.

Dos clases, latifundistas y comerciantes, entronizadas en el poder, no auspician medidas dirigidas a disminuir las condiciones de penuria de amplios sectores de la sociedad y, por el contrario, sólo agudizan pugnas entre explotados y explotadores. Basta con mencionar las luchas jurídicas que entablan antiguos esclavos liberados a través de diversas medidas puestas en práctica por el ejército patriota, para hacer de nuevo realidad la libertad, y cómo los “amos”, mediante subterfugios legales, tratan de impedir tal reivindicación. Frente a una desigual pelea de DERECHO, proliferan los HECHOS: fugas, rebeliones, alzamientos y conspiraciones.

Reacciones similares a la mano de obra esclava, expresan los “hombres de color libres”; tal es el caso de la fallida Rebelión del 11 de mayo de 1831 en Caracas. Hecho histórico precedido de una intensa actividad conspirativa, desarrollada en múltiples reuniones, dirigidas por el maestro-pintor y escultor Juan Bautista Betancourt y compartida, principalmente, con albañiles, para discutir- según la “documentación oficial” (1) de la época- la situación de pobreza a la que estaban sometidos y las posibles soluciones a los males derivados de ella. Se plantea, como salida, la imitación del ejemplo haitiano de exterminar a la población blanca para repartir sus bienes y remediar las necesidades de los pobres, un paso previo de acceso al Poder. Obviamente, incluyen como prioritaria la libertad de los esclavos. Todos los planteamientos se insertan en un programa posteriormente incautado a uno de los participantes: Severo Fuenmayor, junto con dos banderas, una de ellas de color negro. Lamentablemente desconocemos el contenido del referido documento, dada su exclusión de los diversos expedientes instruidos con relación a la rebelión y que reposan en la Sección: Interior y Justicia del Archivo General de la Nación (AGN) y en la Sección: Civiles del Registro Principal de Caracas (RPC) incorporada al AGN.

El grupo conspirador selecciona sitios de reunión en la afueras de la ciudad: bario El Platanal, Puente de San Felipe, Sabana de Palo Negro, Puente de San Pablo, Sabana de Narauli, en la Gallera y en la sede de la recién creada Sociedad de Instrucción Pública. Intentan pasar desapercibidos, en lugares públicos, dada la afinidad de los oficios desempeñados.

El grupo inicial, ampliado con la incorporación de esclavos, como fecha del estallido o retirados y desempleados, planifica como fecha de estallido de la rebelión el 11 de mayo de 1831. Los pasos a cumplir serán: 1) toma de la cárcel caraqueña para incorporar algunas personas claves detenidas, 2) asalto al arsenal, 3) toma del poder. Se da el primer paso, liberan a los prisioneros y muchos de estos se suman a la rebelión, pero la fortuita presencia de una ronda policial de seis hombres, en una ciudad sin milicias y en absoluta penumbra, origina confusión en medio del tiroteo. El factor sorpresa dispersa y anarquiza a los participantes, quienes no cumplen con el segundo objetivo: incautación del arsenal. Caracas despierta por la violencia y la propagación de información, dando cuenta de la muerte de los custodias del presidio y del propio alcalde. Reunidos en la Iglesia San Francisco, los hombres blancos dan una rápida respuesta: deciden tomar el arsenal, emplear todas las armas particulares disponibles y solicitan refuerzos de la Guaira, de donde se envían 40 hombres bien apertrechados. Constantes rondas diurnas y nocturnas en que participan: comerciantes, empleados públicos y extranjeros, entre otros, impiden el reagrupamiento de los rebeldes. La parálisis de la ciudad es total.

El Juez Tomás H. Sanabria, en correspondencia “reservada” remitida al Secretario del Interior, con fecha 27/05/1831 (2), juzga los acontecimientos de la siguiente manera:

....”examinada atentamente la causa que ha motivado la del 11 (de mayo de 1831) no se presenta otra que las de hombres famélicos que buscaban en el robo y el asesinato un medio de adquirir forma, aunque para lograr prosélitos se quiso rebestir (sic) con las apariencias de una guerra de clases y libertad de los esclavos” (3)

El mismo personaje exige y justifica acciones drásticas tomando en cuenta las pecularidades del momento. Argumenta en los siguientes términos:

“No es indiferente, Sr. Secretario que una porción de extranjeros (sic) atraídos por nuestro clima y ventajas y establecidos en el país con sus casa comerciales y fábricas de manufacturas, abandonen un suelo en que no pueden gozar la seguridad de sus personas el interés que les han ofrecido la constitución y las leyes, con ésto quedarían desiertos nuestros puestos y exaustas (sic) todas las fuentes de la riqueza natural. Nos es indiferente tampoco que esta numerosa se halle a merced de los vandidos (sic) cuando de ella parten todos los recursos

para la subsistencia de estos y demás gastos del gobierno”.....(4)

Las medidas represivas implementadas permiten la captura de un número considerable de indiciados, el acelerado juicio incoado busca el “escarmiento” para evitar la multiplicación de un ejemplo tan “nocivo para la sociedad”.

De acuerdo a la Ley sobre delitos, conspiración, traición, su juicio y penas del 14-10-1830 (5), los participantes en la rebelión son clasificados y juzgados por el grado de responsabilidad asumido. Información dispersa y fragmentada nos permite elaborar el siguiente cuadro de los considerados traidores de primer grado y por ende, sometidos a la pena máxima: FUSILAMIENTO.


Nombre

Origen

Condición étnico-social

Oficio o profesión

ARISMENDI Claudio

El Valle

Negro Esclavo

Desconocido

ASCANIO, Estanislao

Caracas

Moreno Libre

Albañil

BETANCURT,Juan Bta.

Caracas

Pardo Libre

Maestro – Pintor

BRAVO, Matias

Lima

Blanco

Sgto. Retirado

DIAZ, Eduardo

Caracas

Moreno Libre

Albañil

FRANQUIZ, Justo

Guarenas

Pardo Libre

Albañil

FUENMAYOR, Severo

Caracas

Moreno Liberto

Desconocido

HERRADA, Bernardino

Guarenas

Moreno Esclavo

Albañil

LUGO, José García

Desconocido

Pardo Libre

Albañil

MENDO, Policarpo

Caracas

Pardo

Desconocido

PEREZ, Alejandra

Caracas

Blanca

Desconocido

RENGIFO, José

Desconocido

Desconocida

Desconocido

URBINA, Fermín

Caracas

Esclavo

Albañil

Fuente: AGN, Sección: Interior y Justicia, T. XXII

La sentencia cumplida en la Plaza San Jacinto, en medio de un tenso ambiente, caracterizado por fuerte movilización de gente blanca, armada para contrarrestar la agitación y los efectos de propagandas, distribuidas en barrios caraqueños dirigidas a impedir la ejecución, nos revela la magnitud de la rebelión (6).

Pese a la información oficial de un “número insignificante” de implicados,hemos podido verificar (sin incluir cerca de 70 presos prófugos) que el número de procesados asciende a 76 y de fugitivos a 13, pero resulta difícil cuantificar las masivas detenciones e interrogatorios realizados por diferentes autoridades y específicamente, por los Jueces de Paz. Al pormenorizar por sexo obtenemos los siguientes datos: 59 procesados y 13 prófugos hombres, 17 procesadas. Con relación a las mujeres, consideramos significativa su participación. Del expediente de Alejandra Pérez, fusilada tres días después de parir, extraemos:

......franqueo su casa para las reuniones de los facciosos y que cooperaba con éstos a concertar los planes de que se le instruía y ella misma permanecía a las puertas de su habitación para abrirlas a los conjurados”.... (7).

Del resto de las mujeres comprometidas en la rebelión, conocemos la sentencia de Marina Gregoria Angulo (Mulata), condenada a cuatro años de presidio en Maracay; de Carmen Cueva (blanca), confinada en Margarita. Hombres y Mujeres procesados, recibieron el mismo trato: a) confinamiento, lo que implica, de hecho, una expulsión definitiva de Caracas, de estricto cumplimiento, pese a los cambios gubernamentales; b) prisión en Margarita, Maracay y Puerto Cabello.

La justicia se baso en el castigo implacable a los rebeldes y en el premio a quienes opusieron resistencia a la rebelión o delataron, de manera que un procesado como Pablo García, de gran responsabilidad en la planificación de la rebelión, aporta “Valiosa información” en contra de sus ex-compañeros, lo que significa conmutar su pena de muerte por 8 años de presidio, lo que genera una fuerte polémica dada la intromisión del Poder Ejecutivo (conmutador) en sentencia del Poder Judicial.

El Congreso aprueba una recompensa de 500 presos a José Rivero, quien dirigia la ronda que disperso a los rebeldes y 100 pesos a sus compañeros; igualmente otorga pensión vitalicia a los familiares de los custodias y del alcalde de la cárcel, muertos en el asalto. De los 80 presidiarios, seis no abandonan la cárcel y logran la dispensa del tiempo de prision (8).

En relación con los implicados, el documento titulado: Sobre el secuestro y venta de los bienes de los Reos de la conspiración del 11 de mayo, incorporado a la Sección: Civiles Letra C, N° 4, del RPC incorporado al AGN, resulta ilustrativo mencionar que sus casas, muebles y otras pertenencias son rematadas en actos públicos. Citemos el ejemplo del pardo Policarpo Mendo (fusilado), a quién se le secuestran varios solares y dos ranchos en la Parroquia Candelaria (Caracas), más la Hacienda La Boyera (ElHatillo), esta ultima propiedad conformada por 4.300 matas de café, 60 matas varias (membrillos, naranjos, limones, chirimoyas, granados, aguacates), 12 fanegadas de tierras castellanas de cultivo, 2 fanegadas de sabanas y las tierras arrendadas para el cultivo de maíz y una casa con escasos muebles.

Otros reos corren con la misma suerte pese a tener modestos bienes, muebles e inmuebles, como se evidencia en los respectivos inventarios y pese a ser condenados.

La rebelión tiene sus ramificaciones en los pueblos cercanos a Caracas y extiende su influencia hasta Rio Chico, Puerto Cabello y las haciendas del Centro – norte del país. Proliferan en ese mismo año 1831, rebeliones de negros y mulatos en Cumaná, Cariaco, Barinas, Puerto Nutrias, Llanos de Apure, Ocumare de la Costa, Tucacas y, en febrero de 1832, en Angostura (9), de manera que las drásticas medidas judiciales no disminuyen las expresiones del malestar social reinante.

Es notoria la diferencia en cuanto a la aplicación de mecanismos legales a los involucrados en levantamientos militares, acaecidos durante el mismo gobierno del General José Antonio Paéz; al respecto se extrae de la obre de Rafael M. Baralt y Ramón Díaz, el siguiente juicio:

...”Necesario se había hecho en aquel tiempo este sistema de extremada indulgencia con los crimines políticos, porque Venezuela agitada tanto tiempo por desecha borrasca, no podía aspirar a una calma repentina. Más severo fué el gobierno con otra conspiración que estalló en Caracas el día 11 de Mayo (de 1831) por la noche, y con razón, porque sus autores nada menos se proponían destruir una parte de la sociedad para repartirse sus despojos”...(10).

Es interesante acotar que la respuesta de las clases dominantes, restringida a la simple represión, no produce reflexiones sobre las causas de la rebelión, ni conduce a implementar medidas tendentes a mejorar las condiciones de vida de una mayoria empobrecida.


REFERENCIAS
  1. Archivo General de la Nación (ANG): Sección Interior y Justicia, T. XXII, Expediente 16.

  2. Ibidem, Fls 228-228 v.

  3. Ibidem, FL 228.

  4. Ibidem, fls 228 v.

  5. Leyes y Decretos de Venezuela, 1830 – 1840, p. 102

  6. Dupouy Walter: Sir Robert Ker Posters Caracas Diary, P. 550-

  7. AGN: Sección Interior y Justicia, T. XXII, fl. 232.

  8. Gaceta de Venezuela, Año 1831, números del 23 al 31.

  9. Brito Figueroa Federico; El problema tierra y esclavos en la Historia de Venezuela, p. 381.

  10. Baralt Rafael Maria y Díaz Ramón: Resumen de la Historia de Venezuela. T.III. p. 423.

*Artículo tomado de la Revista Universitaria de Ciencias Económicas y Sociales. San Juan de los Morros. Universidad Rómulo Gallegos. Año 2, N° 2, julio 2001. Pp. 79-84