Obituarios de un no-país — video a Alejandro Aguilar

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domingo, 16 de marzo de 2008

CABALGATA HISTÓRICA DE LA CAMPAÑA DEL CENTRO


Ítalo Jiménez Laya*

En el marco de conmemorarse un año más de esta Batalla, y en donde para esta fecha 12 de Febrero se han preparado unas series de actividades conmemorativas, la cual se ha denominado la Cabalgata Histórica Turística “La Campaña del Centro”, bajo los auspicios del Municipio San Gerónimo de Guayabal, Camaguán y Francisco de Miranda y sus Alcaldes Dr. José Gregorio Pérez, Lic. José Manuel Vásquez y Dr. Teófilo Rodríguez, partiendo de Guayabal el día 08/02/08 llegada 12/02/08, se hace propicio el momento para hacer alusión a varios aspectos históricos que marcaron pauta dentro del proceso independentista de Venezuela, llevado acabo por nuestros patriotas, y en donde el sur del Guárico fue el escenario de esta proeza.
Es notorio que en Calabozo se escenificó la Gran Batalla un 12 de Febrero de 1818, efectuada al frente de Calabozo en el terreno del actual Aeropuerto de esta ciudad. Según los historiadores de la época esta acción militar pudo haber tenido una importancia parecida a la segunda Batalla de Carabobo. La noche del 11 de Febrero de 1818, el General Simón Bolívar se encontraba pensativo recostado en su hamaca, preparando la estrategia a seguir para enfrentar y vencer al caudillo General Morillo. Los patriotas Páez, Santander, Urdaneta, Sedeño, Monagas y Plaza, añoraban con mucha fuerza el futuro enfrentamiento con este General; pero José Antonio Páez, como llanero al fin, sentía recelo, y mantenía una plena desconfianza en los Calaboceños, y Guariqueños. Pensaba que una vez derrotado Morillo en ningún momento los habitantes de estos lares se abocarían a la causa Libertadora, esta misma gente era la misma que había combatido al lado del Rey comandado por José Tomas Boves, y no se sabe por que el caudillo Apureño nunca confiaba en los hijos de la Villa de Todos Los Santos de Calabozo. El Libertador aquella noche durmió tranquilamente, a pesar de estar en compañía de una tierna morena Gregoria Camacho, le atizó el sueño al guerrero, más bien el salvaje y hembrero olor de la sacrificada de turno, le provocó un tremendo ataque de tos que solo pudo calmarlo el brebaje de miel y limón caliente servido por su mayordomo.
Realmente esta Batalla no fue cruenta comparada con la de Mosquitero, resolviéndose con varias y movidas escaramuzas, logrando el objeto de conquistar la Plaza de Calabozo con mucha facilidad. Luego de este acto el ejército realista huye hacia el Sombrero, pasando por el camino real de la Uriosa, esta tiene un significado histórico ya que pudo haber cambiado el curso de la historia de no ser por aquel maldito error de recorrido del ejército patriótico (escogieron otro camino), en la búsqueda de Morillo, hacia el calvario.
La Campaña del Centro se iniciaba por lo Llanos de Calabozo, y así se extendería todas sus operaciones hacia todo el Territorio Nacional. Este plan lo concebía el Libertador de concretar unos 7.000 hombres provenientes de diferentes regiones del país. Mientras tanto Morillo se preparaba para atacar a Guayana y Apure, e impedir la unión de Simón Bolívar con Páez.
LA HAZAÑA DE JOSÉ ANTONIO PÁEZ
Estando Bolívar en Guayana se preparaba a poner en práctica un plan para buscar a Morillo en el lugar que se encontraba y batirlo. Se pone en marcha hacia Apure lográndose la reunión entre los dos jefes patrióticos, Bolívar y Páez; un 30 de Enero de 1818, en el Hato Cañafístula, reconociendo Páez a Bolívar como el Jefe Supremo. Este transitar en silencio que realizó el Libertador por caminos intransitables representó una verdadera hazaña, incorporando sus hombres a las tropas del General Páez; preparándose así para buscar a Morillo que se encontraba en Calabozo. Estando los dos jefes a la orilla del río Apure, José Antonio Páez le propone tomar las Flecheras con caballería, pero Bolívar no creía en esta proposición y le contesta:
“…será con caballería de agua, porque con la de la tierra no se puede hacer tal milagro”. El General Páez sigue insistiendo y convence al Libertador de acercarse al Rio Apure, no creyendo todavía, que es una broma lo de Páez. De inmediato selecciona dos columnas de 25 hombres cada una al mando de los Coroneles Francisco Aramendia y José de la Cruz Paredes, se lanza el llanero al frente, nadando, y cruzando, logrando tomar catorce embarcaciones; solo le quedó al Libertador Bolívar exclamar: “Si no hubiese presenciado este hecho no lo hubiera creído…”
*Cronista venezolano.

domingo, 2 de marzo de 2008

TRAS LA HUELLA DE GALLEGOS

Ítalo Jiménez Laya*
(Ponencia presentada en San Fernando de Apure, el 19 de Octubre de de 2.007)
Rómulo gallegos fue como el penetrante timón que va señalando el rumbo de una sociedad y la necesidad de producir un viraje corrector cuando se va desviando del derrotero marcado en los postulados. Rómulo Gallegos fue una encrucijada y un horizonte; una encrucijada porque fue creando a golpes de pensamientos y latidos de conciencia, una producción literaria en unos momentos cruciales para la vida de Venezuela; un horizonte porque a través de las páginas de sus novelas intentó definir el punto cardinal hacia donde debería singlar la sociedad de su tiempo.
La obra maestra de Rómulo Gallegos “Doña Bárbara”, es una novela que consagra su figura como una encrucijada y en un horizonte en el desenvolvimiento y desarrollo de la vida venezolana durante la larga autarquía del General Juan Vicente Gómez.
En la gran encrucijada histórica por donde caminaba la Venezuela de sus tiempos. Era la encrucijada donde se desenvolvía una nación de tecnología extranjera que había conseguido hacer brotar de sus tierras unas riquezas insospechadas.
Ahora toda la nación a la cual reflejó en sus conocidas obras; a la que ennobleció y a la que dió renombre universal; a la que dió ejemplo con su figura digna y erguida, le rinde hoy tributo a su memoria.
La obra de Rómulo gallegos está aún vigente, porque el tiempo ha demostrado que los postulados galleguianos se reafirman al ahondarse la fuerte crisis moral que afecta al pueblo venezolano. Necesidad de reconocerse en este suelo, de aferrarse a la querencia, como está implícito en el mensaje de cada una de sus novelas y cuentos.
Comienza así gallegos a buscar información acerca de su novela, y decide viajar al llano el viernes del concilio de 1.927, 8 de abril, en compañía de su hermano pedro Gallegos y del joven alumno del liceo Caracas José Félix barbarito, que dos años luego le haría concebir su nuevo testamento de realidad venezolana en el texto de Doña bárbara. No fue un viaje turístico.
Amanece el sábado de gloria en la puerta del llano, en Villa de Cura. Pasa por Camaguán, donde dice encontrar a Enrique Pérez maica, uno de los ingredientes humanos con los que construye a Mujiquita; y ya el domingo en San Fernando.
Gallegos se aloja en el “Nuevo Hotel”, frente al parque Gómez (hoy parque independencia), no lejos del río. El lunes el periódico “El Informador”, que circula allí, lo dice todo: se encuentra entre nosotros el literato Rómulo gallegos, autor de la “Trepadora” y de “El Último Solar”, preciosas obras estas con las que ha enriquecido a la literatura nacional.
Al dársele una feliz estadía en esta ciudad, son nuestros fervientes votos porque la observación del medio y las bellezas sugestivas de nuestros panoramas llaneros, sugieran en dilecto espiritual idea de escribir una obra acerca de nuestras costumbres, y que traduzca la esencia poética que duerme latente en nuestra naturaleza esplendida, como ayer impresionaran y pusieran a soñar el alma exquisita del primer estilista de América, el Dr. Manuel Díaz Rodríguez.
¡La Llamada! Con todos los señuelos que su intuición le dice, y que irán luego a la novela: La llanura como una “Bella Durmiente” aguardando el beso del privilegio que la va a despertar.
El autor de la nota es, quizás, José Manuel Sánchez Osto, que está escribiendo para ese periódico artículos sobre el llano de Apure, quien con Juan Penzini Hernández y el poeta Rafael Domínguez Peña va a invitarlo a almorzar.
No obstante, la tarde de aquel domingo de ramos, en que llega, reunidos, quizás, con los mismos que le invitaban, en torno a una mesa con bebidas, “Un señor Rodríguez” le presenta sus personajes.
No tenía porque saber que yo iba en busca de datos, solo novelas, y solo por presentarme a su tierra bajo todos sus aspectos, como es de gente hospitalaria.
Creen en san Fernando que se trata del señor Juancho Rodríguez, dueño de “Ojo de Agua”.
No obstante, insistió en que es José Manuel Sánchez Osto, abogado, hombre dado a la vida llanera, que conocía hasta del idioma yaruro y que lo acompaña a “la Candelaria”.
Gallegos hace preguntas y “Sánchez osto” se adelanta a dar la explicación en sus cultas letras”. Dice Montilla; y añade gallegos que Antonio Torrealba lo interrumpía diciendo: Perdóneme, doctor, lo que el señor sabe es esto…”Dando la información que el escritor deseaba, en muchos casos distintos a la del letrado, o cuando no, más precisa”; o sea que Torrealba cuenta sus crónicas del llano al escritor, y él las ensambla en su novela en un lenguaje sencillo e inteligible para todo público.
Esto es en cuanto a llanerías, porque estimo que los datos sobre Francisca Vásquez de Carrillo (Doña bárbara), los obtuvo de la vasta cultura de Sánchez Osto, quien años luego sería objeto de un agasajo agradecido de gallegos en el restaurant “La India de caracas”; Y no le dedicó la novela, porque Rufino Blanco Fombona la quería para sí.
Perturbada tal notificación por “torvos sentimientos” dimanantes de la lanza en el muro, y todos los misterios sepultados y que esta obligado a exorcizar, y esa tarde del domingo de ramos le inventarió Rodríguez.
El martes santo está ya en La candelaria. Su centro de operaciones es el paso Arauca-, paso del Algarrobo en la obra- De esa estancia hay testimonios fotográficos: ¡gallegos con el pelodeguama bebiendo leche en totuma!, ¡Bebidas Propiciatorias!.
Otra foto, sentado en un tronco, la pierna izquierda sobre la derecha con el sombrero, tomando apuntes bajo el sol. Afirma Montilla que en pleno Arauca, hay aguas y copas reflejándose al fondo.
La otra foto, muy popular, Gallegos sobre un caimán, en la cola semiacostado. Pedro M. Sánchez, pajarote; de pie, Antonio Torrealba sobre la cabeza, tal vez el jueves santo.
Día de abstinencia de carne de animales terrestres, porque la tierra es el cuerpo del señor que esta agonizando en la cruz, y quien come las carnes que de ellas se nutren, profana y martiriza con sus dientes el propio cuerpo de Dios.
Día de no trabajar, ni en la sabana ni en el corral, porque esto arruinaría para toda la vida, día de soltar las queseras porque la leche batida en días santos no cuaja y se convierte en sangre. Día solamente de pescar galápagos, cazar caimanes y castrar colmenas.
Gallegos recoge sus apuntes para sus novelas del llano bajo un estremecimiento litúrgico.
El sábado santo y el domingo de resurrección aún están en La Candelaria, y presencia el llano en días de actividad normal: los ojeos, los piques, las queseras, quizás un rodeo preparado especialmente. Y cuando concluye esta ceremonia mayor del acto llanero de conquistar el pan de cada día. Casi una semana más permanece allí ante la tentación a flor de piel, de montar en pelo la cerrilidad, enlazarla alzándose a sí mismo.
El sábado 22 duerme en san Fernando, y está de vuelta en caracas el lunes 25.
Gallegos se dirige a la Prefectura de Camaguán, donde es atendido por su compañero de estudio Enrique Pérez Maica, quien más tarde personifica en su novela Doña Bárbara a Mujiquita, del cual el pueblo camaguanense se siente orgulloso que el maestro Rómulo gallegos dedique un personaje de su novela a un hijo de Camaguán.
Pérez Maica fue compañero de estudio de Rómulo gallegos cuando estudió primer año de derecho en la Universidad central de Venezuela, brillante estudiante. Se casó con esperanza Ríos quién también era de Camaguán y con quien tuvo varios hijos. Estaba emparentado políticamente con el poeta y escritor Ernesto Luis Rodríguez, de igual manera también estaba emparentado de sangre con el maestro Juan Vicente Torrealba Pérez y con la animadora de televisión carmen Victoria Pérez.
Los Pérez maica desde 1.830 fueron propietarios de muchos fundos pecuarios de Camaguán, entre ellos mencionamos: Los Hatos Santa bárbara y santa Rosa.
Se desempeñó como secretario de la Prefectura de Camaguán, así como también jefe de la Oficina de Correo de san Juan de los Morros, hasta la fecha de su jubilación.
Cuando gallegos se encuentra en Camaguán haciendo sus investigaciones se produjo un gran aguacero, al cual describe en la novela de la siguiente manera: “en el fondo de las muchas soledades, el trueno que anuncia la aproximación de la entrada de aguas, mientras que hacia Barinas pasan las rumazones de nubes que van a condensarse sobre la cordillera, donde comienzan las lluvias que luego descienden a la llanura”. Y próxima la media noche, al ras del horizonte el fusilazo del relámpago. Dice gallegos en el prólogo de la edición mexicana que en el camino lo acompaño “sol abrasador y lluvia copiosa, con todo el estruendoso aparato de una tormenta llanera, donde entre nublado y sabana, un solo trueno no tiene cuando acabar”.
Ya para finalizar, es conveniente destacar que la novela “Doña Bárbara”- su obra maestra- fue publicada en 1.929 y marcó la lucha de la civilización contra la barbarie.
Con esta ponencia rindo homenaje al Maestro Don Romulo Gallegos en la oportunidad de estarse cumpliendo ochenta (80) años de este viaje investigativo al llano ! Salud Señores Cronistas y Gracias por su Atención Prestada.
*Cronista venezolano de Camaguan.

jueves, 14 de febrero de 2008

ESCLAVO, VAQUERO y PRÓCER DE LA INDEPENDENCIA


Ítalo Jiménez Laya*
italo-jimenez@hotmail.com
italojimenez44@gmail.com

Ponencia presentada en el Encuentro Extraordinario de Cronistas e Historiadores. San Juan de Payara, Municipio Pedro Camejo, Estado Apure.
(25 y 26-01-2008)
Siguiendo con la incógnita sobre ¿Dónde nació Pedro Camejo? Se acordó en el II Encuentro de Cronistas e Historiadores celebrado los días 23 y 24 de Septiembre del año 2007 en la ciudad de Camaguán. Estado Guárico, que para el día 25 y 26-01-2008, en la cuidad de San Juan de Payara, población perteneciente al Estado Apure, se llevaría a efecto un Encuentro Extraordinario de Historiadores y Cronistas donde se efectuaría un gran debate para definitivamente aclarar el verdadero lugar de nacimiento de Pedro Camejo “El Negro Primero”.
La incógnita de donde nació Pedro Camejo, conocido como “El Negro Primero”, no es otra cosa que un nudo Historiográfico, y la Historia de Venezuela se caracteriza por esa cantidad de situaciones que no están claras, transparentes y que son producto muchas veces de la Historiográfica oficial del momento.
Ahora bien, un problema de esta naturaleza debe ser abordado mediante un debate abierto, y de carácter científico si se quiere con pruebas de fuente probatorias y de documentos sobre el tema, donde prevalezca la razón y no la pasión por el sitio de nacimiento del citado personaje. Debemos extraer del debate todo aquello que sea hipotético, que no tenga base o fundamento, y sobre todo lo relacionado con aspectos de la carga literaria.
Particularmente, yo considero que es más importante conocer sobre la trayectoria de los Héroes de la Patria, que sobre el lugar de nacimiento, respetando el planteamiento del debate.
Para nadie es un secreto que ni en el pasado, ni en el presente en los centros educativos de Venezuela se abordan estos temas, al punto tal que se necesita por una parte reconstruir la historia y por la otra masificarla en todos los niveles de la Educación Venezolana.
Contestando algunas interrogantes sobre la ponencia presentada por el Dr. López Sandoval en Camaguán sobre ¿Dónde nació Pedro Camejo, “El Negro Primero”?, él mismo nos afirma que nació en San Juan de Payara.
De igual manera se le realiza la pregunta al Prof. De Historia Ubaldo Ruiz, a quien solo le falta el acto protocolar para la formal entrega del título de Maestro-Historiador de la Universidad Nacional Experimental Rómulo Gallegos (UNERG), la respuesta es “Yo creo que… aplicando los conocimientos, la lógica y un poquito de cariño por esta tierra, yo creo que… Pedro Camejo “El Negro Primero”, nació en Calabozo”. La lógica y el cariño por su tierra natal tienen mucho valor espiritual pero no científico.
El colega y amigo ya fallecido, quien en vida fuera el cronista de El Sombrero, Don Manuel Aquino Delgado, sostiene en el Diario El Nacionalista de fecha 3 de Noviembre de 1990, en la columna Negro Primero Guariqueño por Evidencias, que en una oportunidad cuando le oyó decir al Dr. Eduardo Hernández Cartens, Gobernador del Edo. Apure y Cronista de Achaguas, le manifestó, “Nosotros sabemos (intelectuales apureños) que Negro Primero no es apureño pero lo aceptamos”. De igual manera el apureño Manuel Moreno, pero por prudencia no solicitó de ellos dato de donde en realidad era.
Pero los intelectuales apureños están en el deber de decirlo en este momento, es decir, presentar datos comprobatorios.
Existen evidencias presentadas en un testamento del cual nos habla Don Manuel Aquino Delgado, de una compra realizada por parte de Don Bernardo Bautista Marrero que vivía en el pueblo de El Calvario, dice que adquirió un Hato llamado Merecure de 58 leguas en San Juan de Payara propiedad de Don Sebastian Mier y Terán, existía entre la servidumbre los siguiente esclavos; José Maria y su Mujer Carmen, Miguelote y su Mujer Felipa dos hijos de estos: Juana y Miguel, Juan Rafael, Pió Diego, Toribio Gregorio, Juan Blanco, Andrés, Pedro José Eusebio (supuestamente Negro Primero), Manuel José Becerra Xavier, Felipe, Juan, Carlos Francisco Aquino, Franciscote y su Mujer Amacia y con 4 hijos, Pantaleón, Mindola, José y Juana. Ahora bien este testamento se puede tomar como documento filiatorio por que demuestra que Pedro Camejo nació en San Juan de Payara.
De igual manera se dice que nació en la provincia en algún lugar del alto llano, pero no se específica si es en los llanos altos de Apure, de Guárico, Occidentales u Orientales.
También se dice en la ponencia que en cuanto al parentesco de la familia Camejo Rodríguez con el Libertador de Uruguay, José Gervasio Artigas este afirma que fue su dueño.
Sabemos que los esclavos llevaban el apellido de sus dueños hasta después de su venta.
El Dr. Adolfo Rodríguez en su obra CALABOZO SIGLO XIX en el capitulo que denomina TEATRO DE MISERIA Y CALAMIDADES, no dice que Pedro Camejo nació en Calabozo, simplemente generaliza diciendo que otros calaboceños acosados y perseguidos fueron al Apure para incorporarse a las filas del General Páez, es decir, estos eran soldados del Ejercito Regional de Calabozo, Comandado por el General Calaboceño Ruperto Delgado yerno del General Francisco Tomas Morales Guedes, también Monárquico y lugarteniente de Boves.
El General Morales al regresar a España rinde su informe, hay que destacar que es el mismo informe que se encuentra en el Archivo Militar de Segovia (España), así como también menciona la fuente bibliográfica creada por el Sr., David Wenceslao Fernández. Fuentes en la que se basa el investigador Miguel Álvarez Díaz para decirnos que Pedro Camejo era de Calabozo.
Según J.A. de Armas Chitty fueron 220 lanceros desertores para irse al Ejército Republicano, entre ellos Calaboceños, Apureños, Camaguanenses, gente de Guayabal, El Rastro, Guardatinajas, entre otros, estos mismos desertores son los que menciona el Historiador Miguel Álvarez Díaz en su ponencia presentada en Valle de La Pascua.
Entre las verdades que dice Páez sobre Pedro Camejo existe esta; “Después de la acción de Araure quedó tan disgustado del Servicio Militar que se fue al Apure, allí permaneció oculto algún tiempo hasta que vino a presentarse”. Reflexionando sobre esto yo digo que cuando uno tiene un fracaso, para donde se va a ir, sino es para su casa, con su familia, con sus amigos, sus vecinos, que lo puedan ayudar, porque lo conocen... Y es que tiene que ser Apureño, porque si fuese de Calabozo hubiese ido a esa tierra a refugiarse.
Aspectos Biográficos del Prócer de La Independencia
Pedro Camejo con muy corta edad aprendió las labores de vaquería, ya que en tiempos remotos cuando aparece el ganado, los esclavos y aborígenes tuvieron que aprender dicho oficio, en donde muchos de ellos se destacaron como administradores de Hatos Llaneros ; en lo que nos respecta, a Pedro Camejo estaba a la orden de Vicente Alonso como esclavo en Apure, su tarea era ardua, luchaba con animales salvajes, domaba potros, cruzaba ríos crecidos y caimanosos, ordeñaba, solía vivir a la intemperie; estas actividades lo iban a convertir en un extraordinario jinete, en un hombre fuerte de la llanura, la cual representaba su mayor escuela, solo los esteros cargados de garzas y corocoras, con el canto del paují eran sus fieles compañeros de gozo, viendo el cielo lleno de aves multicolores, no se doblegaba a las circunstancias que la vida le deparaba, se enfrentaba con mucha gallardía, hasta vencer y lograr su cometido.
Su infancia cargada de mucho aprendizaje propio del llano, transcurre en tierras de San Juan de Payara, Calabozo, el Rastro, Tiznado, Achaguas, y otros pueblos circundantes de la región. Cruzó en muchas oportunidades el majestuoso Estero de Camaguán. Nuestro personaje no tenía ningún grado de instrucción, a pesar de poseer una mente despierta y ágil.
Remembranzas de Páez hacia Pedro Camejo
Cito textualmente: Dentro de sus memorias, el General Páez a pesar de su grado de analfabetismo, poseía una extraordinaria memoria, y recordaba muchos sucesos de sus lanceros, no dejando sin mencionar a uno de sus mejores hombres, como lo fue “El Negro Primero”, con un alto grado de humor, cuenta Páez: “que moribundo, se le acercó para despedirse, cayendo luego muerto de su caballo, en la hora de la Victoria de Carabobo”. Prosigue el General Páez, entre todos mis lanceros recuerdo con cariño a Camejo, generalmente conocido entonces con el sobrenombre de “El Negro Primero”, esclavo en un tiempo.
“Cuando yo bajé a Achaguas después de la acción de El Yagual, se me presento éste negro, y mis soldados de Apure me aconsejaron incorporarlo al Ejército, pues le constaba a ellos que era hombre de gran valor y sobre todo muy buena lanza. Su robusta constitución me lo recomendaba mucho, y a poco de hablar con él, advertí que poseía la candidez del hombre en su estado primitivo y uno de esos caracteres simpáticos que se atraen bien pronto el afecto de los que los tratan, llamábase Pedro Camejo, esclavo del propietario vecino de Apure, Don Vicente Alfonso, quien le había puesto al servicio del Rey porque el carácter del negro, sobrado, celoso de su dignidad, le inspiraba algunos temores.”
“Después de la acción de Araure quedó tan disgustado del servicio militar que se fue al Apure allí permaneció oculto algún tiempo hasta que vino a presentárseme, como he dicho, después de la acción de El Yagual”.
“Admitirle en mis filas y siempre a mí lado fue para mi, preciosa adquisición. Tales pruebas de valor dió en todos los reñidos encuentros que tuvimos con el enemigo, que sus mismos compañeros le dieron el Título de EL NEGRO PRIMERO”.
“Estos se divertían mucho con él, y sus chistes naturales y observaciones sobre todos los hechos que veía o había presenciado mantenían la alegría de sus compañeros que siempre le buscaban para darle materia de conversación. Continúa el General Páez con los aspectos anecdóticos de Camejo “sabiendo que Bolívar debería venir a reunirse conmigo en Apure, recomendó a todos muy vivamente que no fueran a decirle al Libertador que él había servido en el Ejercito Realista. Semejante recomendación bastó para que a su llegada le hablaran a Bolívar del negro con gran entusiasmo, refiriéndole el empeño que tenia en que no supiera que él había estado al servicio del Rey.”
“Así, pues, cuando Bolívar le vió por primera vez, se le acercó con mucho afecto, y después de congratularse con él por su valor, le dijo: ¿Pero qué le movió a usted a servir en las filas de nuestros enemigos? Miró el negro a los circunstantes como si quisiera enrostrarles la indiscreción, que habían cometido, y dijo después: “Señor, la codicia” ¿Cómo así?, preguntó Bolívar.
“Yo había notado- continuó el negro- que todo el mundo iba a la guerra sin camisa y sin una peseta y volvía después vestido con un uniforme muy bonito y con dinero en el bolsillo. Entonces yo quise ir también a buscar fortuna y más que nada a conseguir tres aperos de plata, uno para el negro Mindola, otro para Juan Rafal y otro para mí. La primera batalla que tuvimos con los patriotas fue la de Araure: Ellos tenían más de dos mil hombres, como yo se lo decía a mi compadre José Félix, nosotros teníamos mucha más gente y yo gritaba que me diesen cualquier arma con que pelear, porque yo estaba seguro de que nosotros íbamos a vencer. Cuando creía que había acabado la pelea, me apee de mi caballo y fui a quitarle una casaca muy bonita a un blanco, que estaba tendido muerto en el suelo. En ese momento vino el comandante gritando: - A caballo - ¿Cómo es eso? -dije yo- ¿Pues no se acabo la guerra?- Acabarse, ¡nada de eso! , Venía tanta gente que parecía una zamurada.
¿Qué decía usted entonces?, dijo Bolívar
“Deseaba que fuéramos a tomar paces. No hubo más remedio que huir, y yo eché a correr en mi mula, pero el maldito animal se me cansó y tuve que coger monte a pie.
Dicen -le interrumpió Bolívar-, que ahí mataba usted vacas que no le pertenecían.
Por supuesto, replicó, ¿Y si no, que comía? En fin, vino El Mayordomo a Apure, y nos enseñó lo que era la patria y que la diablocracia no era ninguna cosa mala y desde entonces yo estoy sirviendo a los patriotas”.
Páez y Bolívar lo hacían hablar de ese modo durante las marchas, pues tenía una manera original y pintoresca de expresarse.
El día antes de la Batalla de Carabobo, donde fue muerto, cuenta Páez que oyó al Negro arengando a sus compañeros en el mismo lenguaje que él (Páez) empleaba en ocasiones similares, prometiéndoles paraíso si luchaban bravamente y las regiones infernales si huían.”
No es probable que Páez haya conservado notas coetáneas de esta conversación entre Bolívar y el Negro, pues en la época en que tubo lugar este incidente, Páez era casi, si no completamente, analfabeto. De modo que ha debido guardarla latente en su memoria durante más de cuarenta años. No es posible que la haya inventado, pues tiene todos los visos de ser verdad. En todo el diálogo no hay rasgo de condescendencia; por el contrario, se respira un ambiente de verdadero afecto, con esa ligera crítica amable con que vemos las debilidades de nuestros amigos, quienes sin duda no dejan de pagarnos con la misma moneda... Fin de la cita... (Robert B. Cunninghame Graham, obra de 22 Capítulos.)
En la época en que nace Pedro Camejo, en todas las iglesias existía un libro para llevar la presentación de los niños blancos y de otra casta a la religión católica, los negros e indios no se presentaban pero había curas que llevaban 2 libros, unos para blancos y otro para esclavos.
Antiguamente a los indígenas y negros se consideraba que no poseían alma, no se consideraban seres humanos, solo eran pequeñas maquinas de producción, por eso matar indios para despojarlos de sus tierras no era considerado como delito. Esto nos obliga a indagar en los tribunales donde se hacían ventas, testamentos y algunos litigios donde aparecían nombres de algunos esclavos, de igual manera en los registros de hierros con que marcaban a los esclavos, censos eclesiásticos donde aparecían las cantidades de habitantes esclavos, indios, blancos, entre otras razas, indagar de igual manera en los registros y/o libros dejados por testigos de la época.
Un dato curioso es que para esta época el esclavo de una determinada familia conservaba el apellido de su “dueño” inclusive aun después de su venta.
Es de hacer notar que el apodo o sobrenombre de “Negro Primero” se debe a sus cualidades de bravura y de mucha destreza en el manejo de la lanza, además, existía una creencia en la cual los negros por su condición de esclavos siempre encabezaban la batalla, es por ello que se decía “los negros primeros…”
Negro Primero en el año de 1816, en compañía del presbítero Trinidad Travieso interceden ante el General Páez, a favor del Teniente José Maria Córdova, quien había sido condenado a muerte por un Consejo de Guerra, por el delito de deserción, le salvan la vida y más tarde se convierte en General de División.
Casado con Juana Andrea Solórzano, quien en el año 1847 obtuvo montepío militar por ser la viuda de un prócer de la independencia muerto en La Batalla de Carabobo.
Participó el 6 de Febrero de 1818 en la Toma de las Flecheras acaecida en el Río Apure, en tierras de los llanos de Caracas (Camaguán. Estado Guárico), cerca de Puerto Miranda, entre otras.
Pedro Camejo fue uno de los 150 lanceros que participó en la Batalla de las Queseras del Medio, hecho ocurrido el 2 de Abril de 1819, recibiendo para ese momento la Orden de los Libertadores de Venezuela.
En la gran Batalla de Carabobo, batalla que marcó el grito de Independencia, fue uno de los integrantes de Caballería de la Primera División, allí dejó su vida y fue ascendido al grado de Teniente postmortem, en pro de nuestra Independencia.
En todos los pueblos y ciudades del país, se le rinde honor a este insigne patriota, con su nombre en avenidas, escuelas, liceos, calles principales, cuarteles, parques, plazas, barrio, urbanizaciones, edificios de igual manera en estatuas, tal como se visualiza en el boulevard de San Fernando de Apure (Edo. Apure), específicamente en el Monumento a la Bandera; que es alegórico al llanero y que mejor llanero que Pedro Camejo para representarlos, también en San Juan de Payara, Campo de Carabobo y Chaguaramas en este ultimo existe un busto esculpido por el escultor Camaguanense Martín Leonardo Funes.
Así también como epónimo del Municipio que lleva su mismo nombre en San Juan de Payara.
En todos estos monumentos aparece como lugar de su nacimiento san Juan de payara y no en Calabozo como dice nuestro amigo Historiador y Abogado Dr. Eduardo López Sandoval (opinión que se hace respetar) y como lugar de su muerte la batalla de Carabobo el 24 de Junio de 1.821, (Venezuela – Gran Colombia) día de San Juan Bautista, viviendo en este mundo 31 años.
Cabe destacar que en “La Nueva Familia” de billetes y monedas, Pedro Camejo “El Negro Primero” aparece en el billete de 5bs.
Desde su fama registrada en la Guerra de la Independencia, muchos cantantes, poetas y músicos , le han cantado al Negro Primero demostrando que su lugar de nacimiento fue en San Juan de Payara, en este caso me remito a Eduardo Hernández Guevara, en su poema: “Carbón de Radiante Luz”
“..Se dice que fue en payara,
Su lugar de nacimiento,
En una choza de olvido,
Con paredes de silencio,
Su madre fue la sabana,
Le dio la sabia del pecho…”
Un insigne poeta Camaguanense que lo plasmo en sus versos fue el Dr. Fleitas Beroes, he aquí un fragmento de este:
“¡Me llamo Pedro Camejo!
Realista que se fugó:
Solo aspiro Mayordomo
Una casaca marrón
Un penacho bien bonito
Que pegue con mi color;
Freno y charnelas de plata
Un caballo correlón
Una Santa Catalina,
Un machete bien cortón
Ser obediente a su mando,
Combatir en pelotón,
Encontrar para Mindola
Aperos de distinción,
Para el Negro Juan (Rafal) silla nueva con pellón”
Así pues tenemos que todas las investigaciones realizadas por este cronista conducen a que “El Negro Primero” es natural de San Juan de Payara.
Me despido de Ustedes, esperando que esta ponencia contribuya a desatar el nudo Historiográfico sobre el lugar de nacimiento de Pedro Camejo, motivo por el cual se realiza este encuentro extraordinario de Historiadores y Cronistas.
*Cronista de Camaguan, Venezuela.

jueves, 19 de abril de 2007

GENERAL JUDAS TADEO PIÑANGO

(Ponencia presentada en el “XI Encuentro de Historiadores y Cronistas del Estado Guárico”, Valle de la Pascua; 29-30-31 de Marzo 2007)

Italo Jiménez Laya*

El General Judas Tadeo Piñango nace en la ciudad de Caracas el 27 de Octubre de 1789, hijo de Juan Bautista Piñango y de Maria Josefa Flores. Fue un oficial del ejercito de Venezuela en la Guerra de la Independencia, lucho al servicio de la causa emancipadora a partir de 1810. Para el año de 1811, año de la Declaración de la Independencia fue ascendido por el Poder Ejecutivo al grado de Sub-Teniente de artillería.
Cuando se pierde la primera republica, Judas Tadeo Piñango, emigra a Curazao y desde allí se dirige a Cartagena (Colombia), a donde llego en noviembre de este año 1812 para unirse al Ejecito de Simón Bolívar. Tomo parte en las acciones del bajo Magdalena desde diciembre de 1812 a Enero de 1813, con el Libertador participo en la famosa Campaña Admirable, en el combate de Taguanes (Estado Cojedes) el 31 de Julio de 1813,entro en Caracas en el mes de Agosto, después de haber sido esta abandonada por el Gobernador Manuel Fierro.
El 30 de Septiembre fue uno de los vencedores en la Batalla de Barbula; el 3 de Octubre en las Trincheras; el 24 de Noviembre en Virginia y el 5 de Diciembre en Araure.
El General Judas Tadeo Piñango participó en las Batallas principales del año 1814, tales como: La Puerta Estado Aragua 3 de Febrero, La Victoria Estado Aragua 12 de Febrero; San Mateo Estado Aragua el 25 de Marzo y en la primera Batalla de Carabobo el 28 de Mayo.
Con la perdida de la segunda república, emigro a Bogota participando en la toma de esta ciudad, hecho ocurrido en Diciembre de 1814, fue uno de los defensores de la plaza de Cartagena el 11 de Noviembre de 1815.
Para el año de 1816, en Haití formo parte en la Expedición de los Cayos y participo en las acciones de Quebrada Honda, 2 de Agosto, El Alacrán 6 de septiembre, y El Juncal 27 de septiembre.
Integró el Consejo de Guerra que conoció la causa y enjuicio al General Manuel Piar, hecho acaecido en Angostura (Ciudad Bolívar), el 16 de Octubre de 1817, el cual estuvo integrado por el almirante Luis Brión (presidente); los generales de brigada Pedro León Torres y José Antonio Anzoátegui; los coroneles José Ucrós y José María Carreño; y los tenientes coroneles Judas Tadeo Piñango y Francisco Conde (vocales). El general de brigada Carlos Soublette fue el fiscal de la causa y el teniente coronel Fernando Galindo el defensor del indiciado. El 15 de octubre de ese año, el Consejo de Guerra sentenció al general Piar a la pena capital por los delitos de insubordinación, deserción, sedición y conspiración. Simón Bolívar, jefe supremo, confirmó la sentencia sin degradación. El documento en cuestión fue escrito de letra de José Gabriel Pérez, secretario de Guerra. El 16 de octubre fue fusilado el general en jefe Manuel Piar, frente al muro del costado occidental de la catedral de Angostura e inhumado en el cementerio de El Cardonal.
El 24 de Junio de 1821 fue uno de los vencedores de la Batalla de Carabobo, pero el 7 de Junio de 1822, un dìa después de haberse librado esta gloriosa Batalla, el general realista Francisco Tomas Morales lo hace prisionero en la acción de Dabajuro (Estado Falcón) enviándolo al castillo de Puerto Cabello de donde fue rescatado el 8 de noviembre de 1823 por el General José Antonio Páez en el asalto y rendición de esa plaza. El General Judas Tadeo Piñango ejerció la magistratura del Estado Mérida desde el año 1826 hasta 1830.
El cinco de Abril de 1848 en el combate de Taratara, Estado Falcón se enfrenta a los hombres del General Juan Crisóstomo Falcón, defensor del Gobierno de José Tadeo Monagas, y en su condición de revolucionario de las fuerzas de Páez resulto gravemente herido y hecho prisionero, falleciendo al día siguiente.
Hoy en día los restos del General Judas Tadeo Piñango reposan en la nave central del panteón Nacional, los cuales fueron trasladados el 16 de Diciembre de 1942.
Luego de realizar este trabajo de investigación, y en mi condición de Cronista de todos los Camaguanenses, me tomo la atribución de rendirle este tributo a un hombre que marco una pauta en la defensa de nuestra patria, dedicando gran parte de su vida y por que no toda su vida a la libertad y formación de nuestra tan querida patria Venezuela, y es más muriendo por ella.
La relación de Judas Piñango con el pueblo de Camaguán nace desde el primer momento que le erigieron un busto en el sitio destinado para la creación de una plaza, frente a la Iglesia Humildad y Paciencia y de espalda al rió la Portuguesa en el meandro que se une, denominado hoy en día el Charco. A partir de allí los Camaguanenses comenzamos a brindarle tributo en los días patrios y a querer con mucho orgullo a nuestro destacado héroe, por que a decir verdad los maestros, alumnos, y publico en general carecen de suficiente conocimiento sobre la vida de este personaje; muchos manifestaban que era oriundo de Camaguán ,otros de Guardatinajas, luego de llevarse la estatua en la década de los ochenta, y reemplazada por un busto de nuestro Libertador, resulto haber nacido en Caracas.
Actualmente Camaguán presenta una bella estatua de pedestal esculpida por el escultor Camaguanense Leonardo Funes, y donada por el comandante de la Armada Venezolana Camaguanense Argenis García.
“Con esta humilde ponencia, pero llena de amor por nuestros valores las cuales permiten el enriquecimiento histórico cultural de todos nuestros pobladores, y con ese orgullo de ser Camaguanense, rindo honor a quien honor merece...”
Gracias...!!!
*Cronista Oficial del Municipio Camaguán, Estado Guárico .

martes, 10 de abril de 2007

EN LOS 105 AÑOS DE LA BATALLA DE LOS ARRIEROS ENTRE CALABOZO Y CAMAGUÁN


(Ponencia presentada en el 2do Encuentro de Historiadores y Cronistas de Calabozo, Estado Guárico, 3 de febrero 2007)



Italo Jiménez Laya*


El general oriundo del Municipio Ortiz, Roberto Vargas, venia derrotado en compañía de sus tropas, de la Ciudad de la Victoria, Estado Aragua, en pleno mes de Octubre del año 1902; se enfrentó de manera heroica a las tropas gubernamentales encabezadas por el general trujillano Emilio Ribas el cual fue derrotado, en el famoso sitio histórico de Cunaguaro, muy cerca del caño de los Arrieros, en pleno palmar.
El general Roberto Vargas, hombre estratega, encomienda una tarea a su lugarteniente, general Juan Quintana, el cual apodaban sus amigos “El Verraco”, para enfrentar y derrotar, tal cual como sucedió al General trujillano Emilio Ribas, hazaña que se realizó cumpliendo al pie de la letra las ordenes del Dr. y General Roberto Vargas. Como nota curiosa el general Emilio Ribas internó dentro de los palmares de Camaguán a unos setecientos (700) hombres, fueron emboscados por la tropa del general de los cuales salieron apenas unos cien (100) hombres, trasladándose a Calabozo, claro está, bajo la persecución férrea del General Roberto Vargas.
Luego de esta persecución el gobierno en Calabozo entra en negociación con los revolucionarios, con la propuesta de que bajase la bandera del Liberalismo e izara el tricolor de Venezuela, ya que la patria para el momento se encontraba en peligro; por la posible invasión extranjera producto de una deuda contraída la cual el gobierno venia cancelando intereses, pero estos (países extranjeros) no reconocían y por lo tanto se hacía necesario la imperiosa necesidad de la negociación. El General Ribas y sus tropas fueron escoltados hasta la salida del pueblo de Calabozo, además de brindarle todo el apoyo logístico para las mismas.
Comentó Don Romualdo Fleitas a su hijo Germán Fleitas Beroes, que los tiros se escuchaban en Camaguán ese día de la Batalla de los Arrieros, en donde él se preparaba para abrir su pulpería, cuando de manera imprevista le llamó la atención el tiroteo en aquellas soledades.
Don Romualdo prosigue comentándole a su hijo Germán, diciendo que como todo llanero malicioso, ni corto ni perezoso tomó sus corotos, y se marchó al otro lado de la Portuguesa.
Durante el proceso de la Libertadora, en las inmensas llanuras del Guárico, nunca se realizó Batallas de importancia, claro está que sirvió de escenarios abiertos para el cruce permanente de los ejércitos. Según datos Biográficos las tropas expedicionarias que llegan del Oriente del País, se detienen en Zaraza y en Altagracia de manera inútil.
Según comentarios de Andrés Brito la revolución no salía de un tremendo error seguido de otro no menos tremendo, tales como:
El primero, la presencia de Matos, que era un gran conocedor de las finanzas, y no de guerra. Según en conversaciones con José del Carmen Laya (fallecido), hijo de la Catira Maria Laya, residenciado en la Carrera 10, cruce con la Calle 7 frente al Hospital Mercedes, en esta población, manifestó “Matos era conocido a través de sus detractores y la tropa de abajo, por “detrás”, le llamaban el “Perfumado” por su manera de vivir, netamente afrancesado” y el segundo error, haber aceptado las opiniones y sugerencias de Luciano Mendoza, el cual nunca paso de ser jefe de guerrillas, cuando deciden atacar a Castro en la ciudad de la Victoria, en vez de atrincherarlo y acorralarlo como lo aconsejaba el viejo caudillo Domingo Monagas.
El único hombre que tenia merecidos meritos, en su condición de Militar, con suficiente experiencia en Batallas libradas, el cual había detenido a Juan Vicente Gómez en la ciudad oriental de Carúpano, era el general Nicolás Rolando. Pero resultaba imposible que lo nombraran para dirigir la revolución, ya que Matos y los pequeños caudillos de Lara lo miraban con mucho recelo, porque no le decía palabras bonitas y cortesanas.
Muchos méritos tenia el general Rolando, ya que en el Estado Aragua derrotó a Araujo, Bravo Cañizales, y a Gómez, también a Alcántara en la población de El Guapo (Edo. Miranda).
Pudiera decirse que el único encuentro que ocurre en el Estado Guárico, de relevancia, es el choque ocurrido entre los Generales Castrenses Emilio Ribas y Modesto Castro, quienes son vencidos y con estos se encontraba el general y Dr. Roberto Vargas, hecho ocurrido en el Caño de los Arrieros entre Calabozo y Camaguán.
Dentro del desarrollo de la Guerra, muchos heridos fueron recogidos y llevados a Calabozo, otros a Camaguán, entre ellos a Pastor Ruiz joven aun para la época, natural del Estado Trujillo, quien venia acompañando al General Emilio Ribas, fue gravemente herido en una pierna; después de curarse fijó residencia en Camaguán uniéndose en lazos matrimoniales con una Camaguanence con quien tuvo varios hijos, de orden, de pulcritud y de trabajo.
Pero a pesar de la invalidez en su pierna Don Pastor Ruiz nunca dejaba de trabajar trasladando la carne para el pueblo en su Burro desde el matadero ubicado en el camino real sitio donde hoy se encuentra la sede de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL) hasta la prefectura donde existía la Pesa del Poblado. La gente del pueblo cuando sentían al burro de Don Pastor, salían de sus casas alegres gritando: ¡¡Llegó Pastor!! ¡¡Llegó la carne!!
“ Esta referencia de Don Pastor Ruiz en esta ponencia tiene como finalidad la de engrandecer la gallardía de un hombre que a pesar de su impedimento físico demostró mucha honestidad trabajando a diario con su Burro de fiel compañero buscando el sustento para su familia. Así de esta manera quizás quedaron muchos, los cuales escapan de las raíces históricas de nuestro pueblo”

*Cronista Oficial del Municipio Camaguán, Estado Guárico, Venezuela (Camaguán, 1943)
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