Obituarios de un no-país — video a Alejandro Aguilar

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sábado, 20 de junio de 2015

A 184 AÑOS DEL TRATADO DE PAZ FIRMADO POR JOSÉ ANTONIO PÁEZ Y JOSÉ TADEO MONAGAS EN VALLE DE LA PASCUA (24 DE JUNIO DE 1831-2015)

FELIPE HERNÁNDEZ G.
UNESR / Cronista del Municipio Infante. Estado Guárico. Venezuela.


         

Cuarenta y un años recién cumplidos tenía José Antonio Páez (nació el 13 de junio de 1790) cuando visitó Valle de la Pascua, el 24 de junio de 1831 para entrevistarse con el Gral. José Tadeo Monagas. Fue un encuentro de titanes.
            La historia es como sigue, al separarse Venezuela de Colombia en 1830, el general Páez se encargó provisionalmente del gobierno y posteriormente el Congreso Nacional lo nombró presidente constitucional para el período 1831-1835; pero al iniciar su gobierno afrontó varios alzamientos, siendo el más importante el encabezado por el general José Tadeo Monagas, quien con sus seguidores, pretendía restablecer la república de Colombia, y formar con las provincias orientales un estado federal independiente. La situación originada por Monagas obligó a los dos héroes a reunirse en Valle de la Pascua para buscar soluciones. Así se produjo una entrevista en esta población. Héctor Zamora (1999), lo describe de la manera siguiente:
Un acontecimiento feliz ocurrió en Valle de la Pascua para el año 1831, recién separada Venezuela de la Gran Colombia. El General José Tadeo Monagas se alzó en armas en el Oriente del país y para poner fin a la insurrección fue necesaria la realización de una entrevista entre el General oriental y el General José Antonio Páez para ese entonces Presidente de la República; la cual tuvo como escenario el pequeño pueblo de Valle de la Pascua… El objetivo de la entrevista, según cuenta el propio General Páez era “poner término a una de tantas insurrecciones que tanto daño han hecho a Venezuela”. A tales efectos, Páez emitió un decreto el día 24 de junio de 1831 que ponía fin a las pretensiones del general Monagas.
A Valle de la Pascua llegó el general Páez con siete oficiales, el día 23 de junio como a las dos de la tarde, dejando el grueso de su ejército en Chaguaramas. El 24 después de la entrevista se marchó a Caracas. José Tadeo Monagas había llegado a la Pascua desde el día 16 de junio y se marchó el 28. Su larga estadía en la población se explica por las muchas simpatías y adhesiones que recibió y los seguidores que tenía en esta zona. La entrevista se realizó en el “Alto de la Laguna del Pueblo... a la sombra de unos jabillos rivereños”, y fue muy positiva para el restablecimiento de la paz, por eso en honor a ella, se acordó cambiarle el nombre a la población por el de “Villa de la Paz”, así se publicó en la Gaceta Oficial de Venezuela, pero eso no prosperó porque los vallepascuenses no asimilaron el cambio de nombre.
Las pugnas entre José Antonio Páez y José Tadeo Monagas eran consecuencia del cúmulo de contradicciones que habían permanecido latentes por años, y que poco a poco se exteriorizaban, haciendo tambalear el frágil entendimiento acordado en 1830, sobre todo cuando comienzan a tambalearse los intereses de los sectores involucrados y empiezan a aparecer signos de crisis económica. A ello se suma el resquebrajamiento de la alianza con algunos militares desplazados del aparato institucional, mientras que las políticas económicas aplicadas son cada vez más favorables a los comerciantes, en detrimento de los hacendados y hateros.
            El diálogo efectuado en Valle de la Pascua, es consecuencia de la hábil e inteligente conducción política del general Páez, orientada a conciliar los intereses en pugna, “al caudillo le toca promover el nuevo esquema socio-político; atraer a los enemigos irreconciliables [...] y los centra en torno suyo; a la larga no se sabe quién engendra a quién, tan íntima y solidaria es la entente o mejor la simbiosis”.
Para el historiador J.A. De Armas Chitty (1978), la entrevista se efectuó en Valle de la Pascua “por la influencia que ante los Arzola (De Armas Chitty los cita como Anzola) de Valle de la Pascua y pueblos del oriente tenía Monagas”, lo cual queda plasmado en una carta enviada por Juan de Jesús Arzola a su hermano Carlos Arzola en Caracas, en donde refiere la entrevista, en la misma a Páez, siendo presidente de la República, se le llama  Páez (a secas);  en cambio,  a Monagas se le llama general. En un párrafo de la carta se lee: “... Yo lo único que le dije fue la amistad que nos une al general no era de ayer, y que en esta casa se habían hospedado los padres del general cuando nosotros éramos mozos; él entonces echó un brindis por la amistad de los Arzola, los Monagas y los Páez porque él quería que lo tuviéramos por la casa también… y cuando terminó la comida echó otro brindis sobre los trabajos que habían pasado cuando andaban fundando la patria”.
 El alzamiento popular de los orientales culminó en Valle de la Pascua, teniendo como epílogo la firma de un decreto dictado por Páez el 24 de junio de 1831, donde le concede garantías y perdón a Monagas y sus tropas.
Las rebeliones de 1830-1831, iniciadas en el oriente del país, con ramificaciones en los pueblos llaneros del oriente del Guárico apuntaban a debilitar o a destruir la base de poder de Páez y restaurar los privilegios de los militares-hateros, además de ser una manifestación del regionalismo político que venía desde la Colonia y se había fortalecido durante los primeros años de la guerra emancipadora. De esta manera, los rebeldes abogaban por un gobierno federalista como la estructura política más viable para mantener el control sobre su dominio regional. De la misma manera, la llamada Revolución de las Reformas de 1835-1836 fue un renovado intento para limitar, bajo el manto del federalismo, el poder del grupo dirigente que en el Guárico se expresó en el otorgamiento a los terratenientes y dueños del suelo llanero mayores prerrogativas, tanto políticas como económicas.
Como antecedente de la reunión de Páez y Monagas en Valle de la Pascua, se puede considerar el Tratado de Paz firmado el 4 de julio de 1830, en el pueblo de Onoto, de la provincia de Barcelona, en la ribera Oriental del río Unare, cerca de Zaraza, entre el general José Tadeo Monagas, quien actuando a favor del gobierno del general Páez, firma un tratado de paz con el general Julián Infante, que venía comandando una tropa rebelde contra el gobierno nacional en la zona comprendida entre Barlovento y Guanape.
Finalmente, este 24 de junio de 2015, se cumplen 184 años de la firma en suelo vallepascuense del histórico Tratado de Paz.
Valle de la Pascua, miércoles 17 de junio de 2015…

jueves, 9 de septiembre de 2010

Juan José Rondón, ¿de Colombia o de Venezuela?


Por Eduardo López Sandoval

Decir hoy, ¿de Colombia y o de Venezuela?, es hablar de guerra.
Decir guerra es necesariamente decir fronteras. Sin límites es pelear con uno mismo, es guerra civil. Categoría ésta, -la de la guerra civil-, desechada en el basurero de la historia, de nuestra historia. (Vale este paréntesis: no queremos matarnos con nuestros vecinos colombianos, menos con nuestros vecinos magallaneros, o caraquistas, ¿verdad tigrero?).
Volvamos a lo nuestro: para que sea posible una guerra convencional, ésta se debe realizar entre vecinos. Y digo convencional para decir algo ampuloso, porque no sé que significa eso; de hecho tengo que imaginarme que existe otro tipo de guerra, pero lo ignoro. ¿Una guerra donde no se extermine a la gente, se maté el hambre, por ejemplo? ¿O una guerra en que peleen entre amigos? No sé, pero lo dudo. Además de colindantes, el otro requisito es odiarse, y digo odiarse-odiarse, aborrecerse hasta el grado de matarse. Este odio debe ser suficiente para querer ver la sangre del enemigo. Sentimiento que entiendo, está negado para con nuestros hermanos colombianos, ¿verdad, magallanero?
Hablemos entonces, de las guerras que conocemos, hablemos de la guerra entre historiadores de Colombia y Venezuela. Los Historiadores pelean sin balas y sin sangre, nadie se imagina a Manuel Caballero cortando la cabeza a un enemigo. Los mayores enfrentamientos se centran en cosas como estas, la discusión de la oficialización del adulterio de Simón y Manuelita. Si el adulterio es un delito, entonces los hicieron delincuentes Post Mórtem. O se discute si la figura de quien está en el billete de cinco no es la de Negro Primero, porque es la figura de un homosexual, que Pedro Camejo era un hombrote, que no era Negro Primero, pues es Afrodescendiente Primero. Que no son los restos. Que sí son los restos. Cosas poco densas como estas discuten los Historiadores, y la sangre no llega al río, y si llega, el río de sangre no llega al mar.
Alguno de los más temerarios pueden aventurarse a escribir que el primer chavista de Venezuela fue José Antonio Páez, a lo que algún pensador que esté con el poseso, -que pensadores con el poseso los hay, escasos, pero los hay-, en ejercicio de su derecho a la defensa, -que muy bien lo tienen-, diría que no. Que más verdad es decir que Páez es el primer adeco. Y otro Historiador diría, que no podríamos dejar de darle la razón a los dos, porque eso es lo mismo. Las palabras adeco y chavista, más que sinónimos, son lo mismo, “es que somos la misma cosa”, -Raúl Castro dixit-, dirá un Historiador, haciendo gala de su exquisita pronunciación latina. Otro historiador lanzará un misil, esa afirmación está fuera de contexto. Y un último ultimará con una bomba atómica: Pero es verdad, ¡adeco y chavista es lo mismo y punto!
Un diferendo colombovenezolano que ha existido casi hasta nuestros días, pronto a celebrar también su bicentenario, es la nacionalidad del Coronel Juan José Rondón. Cada país, se ha abrogado como la tierra donde nació este prócer de la independencia. En la página turiscolombia.com se afirma lo que la generalidad de historiadores neogranadinos ha dicho, que Juan José Rondón es colombiano, también se dijo en un tiempo que su apellido era Rendón. Aunque la verdad sea dicha, -estas imprecisiones se dicen hoy, un tanto menos que ayer. En esta página reza textualmente: “Monumento de donde se destacó la acción heroica de los 14 lanceros al mando del boyacense José Rondón. Con motivo del sesqui centenario de la independencia, se erigió este bello monumento que mide 33 m de altura que perpetua la memoria de los valerosos lanceros de la épica carga.”.
Es este Juan José Rondón quien ha sido peleado por los dos países llaneros, Colombia y Venezuela, pero que también se discute acá en Venezuela, entre Santa Rita de Manapire y Espino, dos coloniales poblaciones del actual Estado Guárico. En la pelea entre países, seguimos a José Antonio Páez, quien no tenía especiales razones para mentir, -móvil del delito le dicen los abogados-, cuando escribió la Autobiografía, alejado del poder, por la distancia y por la avanzada edad, por allá lejos por el Imperio. Dice Páez, “cuando vi a Rondón recoger tantos laureles en el campo de batalla, no pude menos que exclamar: bravo, bravísimo, comandante. General, me contestó él, así se baten los hijos del Alto Llano”. Y el Alto Llano es el Estado Guárico. Rondón con Páez estuvo en la acción de Las Queseras del Medio.
Este es el mismo Rondón que peleó bajo las órdenes de Simón Bolívar en la llamada Campaña Libertadora de Nueva Granada, en un encuentro que resultó a la postre de gran importancia para los resultados de la guerra, que se llamó la Batalla del Pantano de Vargas. Luego de siete horas de combate, la estrategia del General Bolívar apuntaba a tener a los llaneros en reserva, y cuentan los cronistas de guerra, que ante la falta de decisión, en el largo combate, el comandante español, José María Barreiro, echó el resto de su caballería por el centro del campo de batalla, con tal arrojo, que se recogieron estas palabras del Libertador: “Se nos vino la caballería y esto se perdió”. A lo que el coronel Rondón, que permanecía junto a los llaneros, impacientes por tan larga falta de participación, dijo: ”¿Por qué dice eso, General, si todavía los llaneros de Rondón no han pelea'o?”. Y Bolívar dijo: “Coronel Rondón, salve usted la patria”. Rondón y sus llaneros, -quince en total, incluido Rondón-, dispersaron la más numerosa caballería española.
En la guerra entre historiadores, por definir cuál es la patria, -o más bien la matria-, que parió a Rondón, ha ganado Venezuela, gracias a las investigaciones tesoneras de De Armas Chitty y Giacopini Zárraga. Sin embargo, en la hermana República de Colombia, -sin demagogia, siempre hermana-, hay homenajes sinceros y abiertos a este venezolano. Al entrar a Arauca, ciudad limítrofe con nuestros Llanos de Apure, la avenida que nos recibe se llama Juan José Rondón. También éste es el epónimo de un aeropuerto comercial de la ciudad de Paipa, en el Departamento de Boyacá. Está el Grupo de Caballería Motorizado. Existe el Colegio con ese nombre ubicado en el Municipio Paz de Ariporo en el Departamento de Casanare, también en este Departamento está la Granja Agrícola Juan José Rondón. Además, ya hablamos del “Monumento de donde se destacó la acción heroica de los 14 lanceros al mando del boyacense José Rondón… que mide 33 m de altura que perpetua la memoria...”. Las pinturas que nos recuerdan el rostro del venezolano Rondón, son calzadas por Constancio Franco y José María Espinoza, ambos pintores colombianos. Pregunto ¿Conocemos en Venezuela algo con este epónimo, con esa significancia? Me gustaría cerrar este paréntesis con la frase “sin comentarios”, pero están haciendo un puente magnifico sobre el Orinoco, el tercero, muy cerca de Santa Rita de Manapire, y construyen un tren que pasa por la Parroquia Espino, las dos poblaciones del Guárico que se disputan la cuna, -más bien el chinchorro-, de Rondón, que bien pudiera ser…, mejor termino con puntos suspensivos.
Ahora, en el 2010, surge otro Juan José para la disputa. Es un venezolano que también se trasladó a la Nueva Granada, y se convirtió, -como el soldado Rondón con Bolívar-, en la pieza clave para ganar la batalla de las elecciones en Colombia. Rendón intervino a favor de Santos “precisamente a menos de un mes de las elecciones”. Como Rondón con sus llaneros, en la última parte del combate. El Tiempo de Colombia sigue diciendo de Rendón: “El récord personal de Rendón no es despreciable. Ha trabajado en 22 campañas y, asegura, sólo ha perdido 2 de ellas. Su más famosa derrota fue el referendo revocatorio de Hugo Chávez. Desde entonces abandonó su país natal.”.
Para probarles la identidad de Rendón y Rondón, hurguemos el origen del apellido, que es uno, repito. En inmemoriales tiempos, hace como un milenio, años de un rey llamado Alfonso, en plena batalla, ante una situación de duda de parte de la tropa, por falta de instrucciones para atacar, el primer Rondón gritó, solicitando de sus compañeros que lo acompañaran, “¡A ellos, señores, a ellos, de rondón”. Y atacó. Decisión ésta que resulto determinante para ganar la batalla. Por lo que el Rey le concedió el título de caballero con el nombre de Rondón, -o Rendón-, recordando el grito que dio para entrar en combate. Como dijo el vetusto dictador, son lo mismo.
Otro uso de la palabra Rendón o rondón, es la famosa frase, más usada en España, que dice, "entrar de rondón". Que de acuerdo con la Real Academia es igual a "entrar de rendón". Y significa: “Entrar de repente y con familiaridad, sin llamar a la puerta, dar aviso, tener licencia ni esperar a ser llamado". Como entrar de arrocero, diríamos por estos lares.
Porque este es mi primer artículo semanal en estos espacios, confieso: ¡entré de Rendón!
Nos vemos la próxima semana.
Saludos cordiales, desde Calabozo, la Capital del Llano integral colombovenezolano, 17 de agosto de 2010.

Tomado de http://www.enfoques365.net/N14554-juan-jos-rondn-de-colombia-o-de-venezuela.html