Obituarios de un no-país — video a Alejandro Aguilar

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miércoles, 24 de julio de 2013

BIOLOGÍA CULTURAL. ¿AMOR AL TOLERAR O AL RESPETO?

Rebeca Vargas
 Estudiante del Doctorado en Ciencias de la Educación
Universidad Rómulo Gallegos, Venezuela
 

Desde el inicio de los tiempos, el ser humano ha estado inmerso en el decidir, diariamente tenemos que tomar decisiones sobre nosotros mismos y la forma en que vivimos conjuntamente con el contorno en el que estamos; un ejemplo de esto radica en el proceso arduo que pasan las mujeres al momento de vestirse, si bien sabemos, la mujer tiende a pensar más en su aspecto físico que el hombre (aunque con el correr de los años vemos como el hombre se integra más a esta tarea física), particularmente parto del hecho en que cada mañana, antes de ir al trabajo pese a que uso uniforme, me detengo un momento que puede tardar varios minutos, para decidir que camisa me gusta más (aclarando que todas son iguales), y ni hablar cuando llega el momento de peinarme, pero todo se basa en las emociones del día, como seres cambiantes de ánimo, nuestra mirada al mundo varía también, decidiendo y decidiendo sin terminar de hacerlo ya que es un bucle cíclico en un sistema de vida.

Sin embargo, que implica el decidir en nuestras vidas, es posible decir que como seres pensantes usamos el amor con nuestras emociones para tomar decisiones, ya que como seres amorosos podemos tener confianza en lo que decidimos, podemos tener la seguridad en que seremos amados sin importar la circunstancia, ¿sin que nos demos cuenta que ese amor sea desde la tolerancia o desde el respeto?, por su parte, el amar forma parte de nuestra ontología constitutiva, que dentro de la cultura que vivimos se modifica tanto que tiene que ver con otra relación diferente al vernos como seres humanos. Hoy en día, vemos al amor como eso que damos a otra persona, bien sea afecto, dedicación en el hogar, fidelidad tal vez, pero tiene que ver con esa entrega hacia el otro, y si recibo algo a cambio de ese esfuerzo que se hace, se dice que soy amado. Seguramente, tal espera sea a raíz de que queremos ser vistos, ser notados de entre tantas personas y ser escuchados por sobre todas las cosas.

Es conveniente decir entonces, que el amar es aceptar la presencia del otro, es respetar al otro, lo que resulta en una tarea diaria, ya que uno no ve lo que hay, sino que depende de lo que estamos mirando, sin anteponer un prejuicio, es un mirar sin juicio, un mirar distinto, sin tener expectativas del otro, eso es amar, es aceptar al otro, respetándolo por encima de lo que significaría el tolerar, ya que cuando toleramos mentimos sobre lo que está sucediendo, lo hacemos a manera de salir del paso o simplemente encajar en un espacio pese a que no estoy de acuerdo con lo que sucede allí, es un mientras tanto para muchos, por ejemplo: muchas veces toleraba que un hombre dijera que es ateo, que para él no existiese lo que para nosotros los cristianos es Dios; pero el hecho de que lo toleraba enmarcaba una mentira para mí misma, porque no era honesta sobre lo que yo pensaba del ateísmo, solo que lo toleré mientras estaba conversando con él para no entrar en polémica y perder la imagen ante él. Sin embargo, aquí cae un poco en reflexión: ¿estamos tan acostumbrados a tolerar el mundo que no vemos como perdemos presencia ante las demás personas?

Cabe resaltar que sería un escenario diferente, si en aquella oportunidad fuese aceptado el punto de vista de aquel hombre, ya que sus fundamentos tendría para llegar a tal decisión, si hubiese colocado en práctica el hecho de que cada ser humano piensa, siente y habla diferente a mí, lo habría respetado, y por ende daría espacio al amar al otro sin prejuicio, suena hermoso, pero es una tarea que requiere esfuerzo y sobretodo un nivel de interpretación, análisis, comprensión y madurez para llevarla a cabo. Dando una mirada global a esa experiencia, aprendí que hay que escuchar y estar dispuesto a escuchar tanto como sea necesario para un mejor convivir, la realidad es cambiante, la verdad es relativa, no sabemos todo y todo lo que sabemos en apenas una pequeña partícula de un gran universo de conocimiento, de información que día a día tomamos para crecer como seres humanos, y con esto ser más humildes ante nuestro entorno y contorno, quizás sea lo que nuestro planeta necesita… que seamos más conscientes ante lo que sucede y hagamos algo al respecto, debemos cambiar nuestro pensar, porque si no modificamos el pensar que pensamos no estamos dando nada a la sociedad, a la vida y al planeta, por último quisiera terminar de la forma en que empecé… les dejo aquí la pregunta: ¿amor al tolerar o al respeto? Usted decide como darle respuesta.

Imagen tomada de http://es.paperblog.com/de-relaciones-respeto-empatia-y-amor-1627005/

martes, 9 de julio de 2013

APRECIACIONES SOBRE EL DISCURSO TRANSDISCIPLINARIO

Jeroh Montilla
   
 

Vamos iniciar estas apreciaciones o apuntes con una interrogante un tanto odiosa: ¿cuáles son las vinculaciones del discurso transdisciplinario con el poder y sus instituciones? No se pretende aquí responder definitivamente esto, agotarlo en una precisa exposición de evidencias, más bien la intención es dar rienda suelta a una sucesión de preguntas, unas necesarias y otras de sentido aleatorio, la idea es dejar en el aire una pluralidad de sospechas. Las ideas es que las respuestas sean nada concluyentes y hasta saludablemente contradictorias.
En realidad el término transdisciplinariedad es de reciente data. Según Nicolescu (2006) esta palabra:
…apareció en Francia en 1970, en las pláticas de Jean Piaget, Erich Jantsch y André Lichnerowicz, en el taller internacional denominado “Interdisciplinariedad-Problemas de la Enseñanza e Investigación en las Universidades”, financiado por la Organización Económica para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE), en colaboración con el Ministro Francés de Educación y la Universidad de Niza. (Pág. en línea)
Cuarenta y tres años de existencia, hasta el momento, para un término es un tiempo muy corto si se compara con algunos igual de vigentes como son el liberalismo, materialismo, humanismo, marxismo, etc. Ahora bien, es importante fijarse en la cita, tanto en la calidad de los propulsores del término como en la institución que financia el evento donde se internacionaliza esta palabra. Esto último es importante para la intención interrogativa que subyace en estas apreciaciones.
Otro aspecto interesante que cruza la historia de la transdisciplinariedad es la diversidad de visiones de la misma. Kleín (2004) refiriéndose a las primeras visiones de los iniciadores de la transdisciplinariedad dice:
Jean Piaget veía la transdisciplinariedad como una etapa más alta en la epistemología de las relaciones interdisciplinarias. Este autor creía que la maduración de las estructuras generales y patrones generales del pensamiento a través de los distintos campos podría llevar a una teoría general de sistemas o estructuras…Erich Jantsch, por su parte, propuso un modelo jerárquico para el sistema de la ciencia, la educación y la innovación. Este autor visualizaba todas las disciplinas e interdisciplinas como siendo coordinadas por una axiomática general, con un mutuo enriquecimiento de epistemologías. (Pág. en línea)

Resultan muy amplias, por no decir ambiciosas, las perspectivas conceptuales y epistemológicas de Piaget y Jantsch. Al leer estas concepciones es inevitable remitirse a la figura de Thomas Kuhn y su texto La estructura de las revoluciones científicas. Surge la tentación de visualizar la transdisciplinariedad como una nueva revolución científica. Este texto se editó en 1962, aunque venía siendo escrito desde 1942. Puede pensarse, gracias a sus pretensiones, que la transdisciplinariedad implica necesariamente un nuevo modelo de pensamiento, un modelo que trasciende la particularidad de sus autores y se inserta en causalidades históricas más profundas y anónimas.
Luego de este momento llegamos a 1994 y el Primer Congreso Mundial de Transdisciplinariedad en Portugal. En este escenario emerge la figura de Morin y su rúbrica intelectual sobre lo que se conoce como la Carta de la Transdisciplinariedad. Es importante precisar que detrás de este evento se encuentra la mano de la UNESCO, otra organización internacional tan poderosa como la Organización Económica para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE) que estuvo detrás del evento de 1970.
Después de esta corta travesía histórica es bueno regresar a la pregunta con se inicia más arriba este texto: ¿cuáles son las vinculaciones del discurso transdisciplinario con el poder y sus instituciones? La pregunta visualiza la transdisciplinariedad no tanto como un mero fenómeno de ejercicio científico dentro del universo de las ciencias sino también como un discurso. Edgardo Castro (2004) citando a Michel Foucault dice que “El discurso está constituido por un número limitado de enunciados para los cuales se puede definir un conjunto de condiciones de existencia.” (Pág. en línea) Aquí se presenta al discurso como un universo cerrado de enunciados. Para algunos estudiosos el método de análisis foucaultiano procede inicialmente por negatividad, negar categorías o nociones que amarren el análisis a la idea de continuidad, de encontrar o establecer a como dé lugar el hilo conductor u umbilical de los objetos o fenómenos estudiados. Personalmente creo que Foucault no niega, eso no le interesa, sería tan igual como afirmar, más bien procede es fenomenológicamente, suspende, crea una nueva situación analítica de epojé restringida, para ver que arroja esa situación hipotética, que nuevos panoramas o detalles quedan al descubierto con sacar de escena una o varias de las categorías analíticas tradicionales. En la definición que cita Castro se habla de las condiciones de existencia de los discursos. Es decir que un discurso aparece y se despliega solo en un marco particular de condiciones de existencia.
Ahora bien, otra característica resaltante del análisis foucaultiano es su deriva categorial o nocional misma. A la par que avanza deja atrás, digamos metafóricamente, escaleras, las sustituye a la medida de sus nuevas necesidades analíticas, no se ata a absolutos en el terreno metodológico. Ejemplo de ello es como reemplaza la noción de episteme con la de dispositivo y esta a su vez por la de práctica. Es significativo eso de apartarse de la poderosa y hoy casi imprescindible noción de episteme, que marca rumbos muy precisos en el análisis discursivo. Foucault se aventura en su análisis arqueológico de lo discursivo en otras rutas. Penetra el terreno de lo no discursivo para desnudar o recrear lo discursivo. En el año 1970 (por cierto fecha coincidente con el taller donde surge, de boca de Piaget, la noción de transdisciplinariedad) Foucault (1970) en su lección inaugural del Colegio de Francia expresa una postura cautelosa antes las implicaciones de poder y saber de lo discursivo. Allí haciendo uso de una actitud genuinamente fenomenológica muestra sus dudas ante tradicional uso de la noción de autor. Al inicio de su discurso expresa:
Me hubiera gustado darme cuenta de que en el momento de ponerme a hablar ya me precedía una voz sin nombre desde hacía mucho tiempo: me habría bastado entonces con encadenar, proseguir la frase, introducirme sin ser advertido en sus intersticios, como si ella me hubiera hecho señas quedándose, un momento, interrumpida. No habría habido por tanto inicio; y en lugar de ser aquel de quien procede el discurso, yo sería más bien una pequeña laguna en el azar de su desarrollo, el punto de su desaparición posible. (Pág. En línea)
Sin embargo, ante ese deseo, aparentemente anárquico y quimérico, de desdibujarse el mismo como autor en medio del torrente discursivo, Foucault deja al descubierto como lo institucional emerge irónicamente como ente legitimador de lo discursivo. La institución aparece para instaurar un orden haciendo uso de su madeja de rituales y solemnidades determinando que es y no es en el marco del discurso. En este punto, por segunda vez invito a regresar sobre los pasos iniciales de estas apreciaciones y volver hacernos la pregunta: ¿cuáles son las vinculaciones del discurso transdisciplinario con el poder y sus instituciones?
        Siguiendo con el discurso de Foucault en 1970 este más adelante visualiza:
El deseo dice: «No querría tener que entrar yo mismo en este orden azaroso del discurso; no querría tener relación con cuanto hay en él de tajante y decisivo; querría que me rodeara como una transparencia apacible, profunda, indefinidamente abierta, en la que otros responderían a mi espera, y de la que brotarían las verdades, una a una; yo no tendría más que dejarme arrastrar, en él y por él, como algo abandonado, flotante y dichoso». Y la institución responde: «No hay por qué tener miedo de empezar; todos estamos aquí para mostrarte que el discurso está en el orden de las leyes, que desde hace mucho tiempo se vela por su aparición; que se le ha preparado un lugar que le honra pero que le desarma, y que, si consigue algún poder, es de nosotros y únicamente de nosotros de quien lo obtiene». (Pág. en línea)
Es decir que delante de un discurso equis, con pretensiones de vigencia social, siempre marcha una institución o la institucionalidad que lo legitima y a su vez tamiza y controla los poderes particulares de este discurso. Penetremos, como ejercicio analítico, el discurso de la transdisciplinariedad con los ejes sociales del saber y el poder en el ámbito universitario y visualizaremos sus poderes específicos y como la institucionalidad universitaria maniobra para conjurar su posible peligrosidad epistémica. Veremos como la controla o intenta controlarla.
       De entrada hay que decir que el discurso transdisciplinar tiene un campo de acción que es el científico, es allí donde nace, puede pasearse tácticamente por lo no científico, pero de un modo u otro regresa, por un asunto ontoteológico, a los predios legitimadores de la ciencia. De hecho los asuntos transdisciplinarios son cuestiones, hasta el momento, entre expertos disciplinares que intentan trascender sus limitaciones fronterizas. Esto deja a las claras que el discurso transdisciplinario se origina en el seno de la institución universitaria y por lo tanto es la universidad la institución que marca hasta ahora su legitimación.
Foucault plantea que en la producción social de los discursos existen procedimientos de control, selección y distribución. Los procedimientos de exclusión, de tipo externo al discurso, son los de prohibición, los de separación y rechazo y los de oposición entre lo verdadero y lo falso. Estos procedimientos se ejercen sobre el soporte institucional. Los de limitación, que se caracterizan por ser de tipo interno y dedicado a evitar lo azaroso en los asuntos discursivos, este tipo de procedimientos son el comentario, el autor y la organización de las disciplinas. Por último están los procedimientos que establecen las condiciones de uso de los discursos. Estos establecen las reglas y limitan la participación a un público restringido. Allí prevalece el ritual, las sociedades discursivas, las doctrinas y la adecuación social que se impone a través del aparato político-educativo. Todo esto lleva a derribar el mito de la naturalidad en la producción discursiva. Los discursos no emergen por generación espontánea, o las meras buenas o malas intenciones de sus autores, sino que su nacimiento responde a un conjunto de intereses. Los discursos son una realidad material. Entonces los discursos no pueden reducirse meramente a su labor transmisora y a lo explícito de su mensaje, sino que son atravesados en su generación y producción por los implacables ejes del saber y el poder, respondiendo a los intereses que se juegan en estos.
Ahora bien la producción y desarrollo del discurso transdisciplinario no ha estado exento de estos procedimientos, cabe entonces averiguar como vienen aplicándose estos. Hasta el momento las instituciones sociales que ha administrado la producción y distribución del discurso transdisciplinarios son de carácter internacional, en un panorama mediático, pero en verdad es la universidad quien lo hace. Parece ser lo obvio. Se trata de las disciplinas universitarias. Sin embargo los alcances y las pretensiones de lo transdisciplinario parecen superar los ámbitos de la academia superior, sus consecuencias y alcances buscan abarcar la actual sociedad entera occidental.
Ante esta respuesta a la pregunta con que iniciamos este ensayo, es necesario plantearse otra: ¿hay que dejar el discurso transdisciplinario en manos de la universidad? Dejarlo en las manos de lo que Foucault denomina: “…las «sociedades de discursos», cuyo cometido es conservar o producir discursos, pero para hacerlos circular en un espacio cerrado, distribuyéndolos nada más que según reglas estrictas y sin que los detentadores sean desposeídos de la función de distribución.” (Pág. en línea) Es claro cuando alerta incluso frente a pretendida inmunidad de algunos discursos, dice: “Pero que nadie se engañe; incluso en el orden del discurso verdadero, incluso en el orden del discurso publicado y libre de todo ritual, todavía se ejercen formas de apropiación del secreto y de la no intercambiabilidad.” (Pág. en línea) Foucault plantea algunas acciones de resistencia ante la acción hegemónica de las instituciones frente a los discursos. Para esto primero denuncia que bajo la veneración que en estos tiempos se hace del discurso se manifiesta un temor, una especie de logofobia, fobia muy bien apuntalada por la filosofía que surge en la historia para hacerle juego a todos los procedimientos de regulación discursiva:
Todo pasa como si prohibiciones, barreras, umbrales, límites, se dispusieran de manera que se domine, al menos en parte, la gran proliferación del discurso, de manera que su riqueza se aligere de la parte más peligrosa y que su desorden se organice según figuras que esquivan lo más incontrolable; todo pasa como si se hubiese querido borrar hasta las marcas de su irrupción en los juegos del pensamiento y de la lengua. Hay sin duda en nuestra sociedad, y me imagino que también en todas las otras, pero según un perfil y escansiones diferentes, una profunda logofilia [sic], una especie de sordo temor contra esos acontecimientos, contra esa masa de cosas dichas, contra la aparición de todos esos enunciados, contra todo lo que puede haber allí de violento, de discontinuo, de batallador, y también de desorden y de peligroso, contra ese gran murmullo incesante y desordenado de discurso. (Pág. en línea)
Para enfrentar esto propone una metodología basada en cuatro principios: trastocamiento, discontinuidad, especificidad y exterioridad. Cabe aplicarlos en una primera instancia al análisis del discurso transdisciplinario, un análisis de aguda tarea crítica de carácter genealógico. Es decir, visualizar el discurso transdisciplinario en su auténtica e inauténtica función de poder.

REFERENCIAS
Castro, Edgardo (2004) El vocabulario de Michel Foucault. [Página en línea], Disponible:
Foucault, Michel (1970) El orden del discurso. [Página en línea], Disponible:
Klein, Julie T. et al (2004) Transdisciplinariedad y Complejidad en el Análisis Social. [Página en línea], Disponible: http://unesdoc.unesco.org/images/0013/001363/136367s.pdf
[Consulta 2013 Mayo, 16]
Nicolescu, Basarab (2006) Transdisciplinariedad: presente, pasado y futuro. [Página en línea], Disponible: http://www.cea.ucr.ac.cr/CTC2010/attachments/120_TransDBasarab1.pdf [Consulta 2013 Mayo, 16]

Imagen tomada de  http://www.altonivel.com.mx/mark-ryden,-un-provocador-en-el-surrealismo-pop.html

miércoles, 3 de julio de 2013

COSMOS VS CAOS O SIMPLICIDAD VS COMPLEJIDAD


Jeroh Montilla



Basta tomar un texto actualizado sobre la historia de la cultura humana para darse cuenta que, desde el primer vestigio cultural de nuestra lejana antigüedad, fichado o fechado por los antropólogos, hasta las últimas maravillas digitales telefónicas, el ser humano es socialmente un amasijo de haceres heterogéneos, dispuesto a la varianza, presto a diversificarse de manera casi irrefrenable. Eso por una parte, sin embargo, por otra se evidencia, sobre todo en aquellos que estudian el fenómeno, la tendencia contraria de intentar explicarlo homogéneamente, de reducir esta diversidad al marco de leyes fundamentales, a explicar mediante maniobras racionales que tal heterogeneidad no es tal, que en verdad todo discurre sobre el riel de una simplicidad inmanente, que la pretendida complejidad que nos asombra es en realidad una apariencia, y que solo basta profundizar en simples leyes fundamentales para resolver tanta euforia creativa.
Pero este asunto de la simplicidad y la complejidad no es tan fácil. Desde los griegos, y seguramente desde mucho antes, el hombre ha representado la maravilla del universo con una expresión muy popular, la palabra cosmos. Todo lo que nos rodea, nos contiene y nos conforma es el cosmos. Esta expresión implica también otra palabra. Cosmos es obligatoriamente orden. Todo orden comprende una explicación, es decir de una simplificación del universo. Pero al cosmos se opone otra expresión: caos. Al principio era caos entonces surgió el hombre, este creó el lenguaje y de ese modo el caos fue cubierto por el manto explicativo del cosmos, el orden. Y desde ese momento el hacer humano es debatirse entre tendencias cosmológicas en pro de contener la expansión caótica del universo material y cognoscitivo. Nietzsche puede ilustrarnos ampliamente en este drama.
En estos tiempos del siglo XXI los físicos teóricos se devanan los sesos por encontrar o construir una teoría final, una ley definitiva que amalgame la potencialidad de las cuatro fuerzas fundamentales de la materia y la energía. Es la misma pretensión que se observa en los científicos sociales. Caos vs orden. Simplicidad vs complejidad. La verdad es que ambas tendencias no se anulan, ni una termina por diluir a la otra. Sin embargo, podemos aventurarnos con cautela en algunas afirmaciones: la búsqueda de simplicidad ha dominado férreamente el escenario histórico, pero hoy la indomable complejidad adquiere otro giro, ya no sólo como rostro de la realidad, sino como una postura, una actitud. Ya no es un objetivo a ser resuelto por la simplicidad, sino que  se ha invertido  el papel, frente al dominio de esta última el hombre contemporáneo se plantea la complejidad como una actitud de total rebelión epistémica. Hoy el hombre deja atrás su añoranza edénica, apuesta a la inseguridad paradigmática, adquiere mayoría para asumir el profundo sentido de la complejidad: la incertidumbre. 

Imagen tomada de http://www.jggweb.com/2007/11/18/orden-en-el-caos/

miércoles, 26 de junio de 2013

VERDAD Y LA MENTIRA HERMENÉUTICA

Jeroh Juan Montilla
 
Cualquiera sea el camino que han tomado la diversidad de filósofos frente al término hermenéutica este termina reducido a la aparente diafanidad de una palabra: interpretación. En verdad con el transcurrir de las aguas de la historia esta última fórmula tiene la sospechosa aceptación de ser ya un lugar común, tanto en la filosofía como fuera de esta. Se podría añadir que la palabrita padece de cierto agotamiento dentro de los actuales haceres semánticos de la creación humana. Ya Nietzsche advertía contra la obvia facilidad instrumental del lenguaje, nos conminaba a descreer de estas navajas de multiuso ontológico: “… ¿qué sucede con esas convenciones del lenguaje? ¿Son quizá productos del conocimiento, del sentido de la verdad? ¿Concuerdan las designaciones y las cosas? ¿Es el lenguaje la expresión adecuada de todas las realidades?” (Pág. 21)

Después de este monumental pensador alemán los trajinadores de las asperezas y divinidades del pensamiento filosófico aprendieron a desconfiar de las evidencias, de los implícitos y explícitos acuerdos sociales del lenguaje. Y si nos deshacemos de la seguridad de las palabras, entonces ¿dónde nos aferramos? Con el mismo Nietzsche también Dios había muerto. El hombre, ontológicamente, estaba a la deriva, náufrago de sus sólidas creaciones, es decir falto del pegamento existencial que nos añaden las interpretaciones. Lo cierto es que parece que estamos condenados a interpretar únicamente por mediación del lenguaje. Ahora bien, la omnisciencia de este último es abrumadora, es el ojo que todo lo ve, parece no haber rincón de la conciencia humana que no esté bajo la inundación absoluta del lenguaje. Parece ser nuestra única certidumbre, por tanto cada uno de sus descubrimientos o creaciones interpretativas son viejas y nuevas mentiras. Todo afán interpretativo es una gimnasia heurística, es la voluntad de inventar. Interpretar es inventar, es mentir y después de eso hacer uso terapéutico del olvido, muy bien Nietzsche dice: “Solamente mediante el olvido puede el hombre alguna vez llegar a imaginarse que está en posesión de una verdad…” (Pág. 21) Un acto de mala fe como diría Sartre. La verdad es solo un impulso creativo que se hace realidad a través de la mentira. Toda creencia es el fuerte reflejo de la apariencia. Toda voluntad hermenéutica es mera ilusión. Cerramos reiterando en Nietzsche:

"¿Qué es entonces la verdad? Una hueste en movimiento de metáforas, metonimias, antropomorfismos, en resumidas cuentas, una suma de relaciones humanas que han sido realzadas, extrapoladas y adornadas poética y retóricamente y que, después de un prolongado uso, un pueblo considera firmes, canónicas y vinculantes; las verdades son ilusiones de las que se ha olvidado que lo son; metáforas que se han vuelto gastadas y sin fuerza sensible, monedas que han perdido su troquelado y no son ahora ya consideradas como monedas, sino metal." (Pág. 25)

Nietzsche, Friedrich (2008) Sobre verdad y mentira en sentido extramoral. Madrid: Tecnos.
*Imagen tomada de http://palabraeterna.wordpress.com/2010/09/28/hermeneutica-y-homiletica/

martes, 19 de febrero de 2013

EL AMOR Y SUS IMPLICACIONES FILOSÓFICAS CON LA LÓGICA Y EL LENGUAJE

Jeroh Juan Montilla

Es difícil querer desinteresadamente como para mantener el amor y no querer ser mantenido por él. Es difícil mantener el amor de modo que, si las cosas salen mal, no haya que considerarlo como un juego perdido, sino que se pueda decir: estaba preparado para ello y también así está todo en orden.
Ludwig Wittgenstein
El escritor argentino Jorge Luis Borges (1974) confiesa, a través de un texto de su poemario El oro de los tigres, que el amor es una amenaza. Es algo que acecha haciendo necesario la huida o el escondite. El título del poema es muy evidente: El amenazado. Sin embargo, el poeta admite que frente a tan terrible amenaza de nada valen sus trajinadas rutinas de solitario: 
¿De qué me servirán mis talismanes: el ejercicio de las letras, la vaga erudición, el aprendizaje de las palabras que usó el áspero Norte para cantar sus mares y sus espadas, la serena amistad, las galerías de la Biblioteca, las cosas comunes, los hábitos, el joven amor de mi madre, la sombra militar de mis muertos, la noche intemporal, el sabor del sueño? (Pág. 1107)
Ya no hay remedio, algo deliciosamente insoportable se ha incrustado en la conciencia diaria de este hombre, ya su vida no será la misma. La zozobra marca la dimensión de sus días. Es el vivir el  desasosiego de oscilar entre la sumisión plena o un ambiguo desacato. Vemos entonces como lo amoroso es el desarrollo de una tensión emocional que aprisiona por completo la esfera existencial.
Ahora bien ¿es ésta la definición real del amor?, ¿es esta imagen poética su representación verdadera? Las preguntas implican la aparición de dos términos: lo real y lo verdadero. ¿Qué es la verdad y la realidad? Con esta nueva interrogante solo abrimos espacio para una sucesión  de preguntas silogísticas. No hay una definición absoluta, definitiva de estos términos. Son indudablemente anfibológicos. Tienen una multiplicidad de definiciones. Igualmente sucede con el término amor. La historia humana exhibe para esta palabra un sin fin de definiciones. Ahora bien hay dos ámbitos disciplinarios donde las palabras deben tener un sentido preciso: la ciencia y la lógica.
 Digamos que la realidad es el terreno de la primera y la verdad es uno de los valores de la segunda. La realidad en la ciencia toma sustento, verosimilitud. La ciencia implica lo empírico. La verdad es un asunto lógico y por tanto es parte de las estructuras del lenguaje. Aquí aparece entonces el nudo del problema, ciencia, realidad, lógica y verdad, se entrelazan en los marcos del lenguaje. Todo pasa por este último. El lenguaje es vehículo del pensar, por tanto el pensamiento en su totalidad es representación. Todo representar es lenguaje y su estructura es lógica, mejor dicho, el lenguaje representa solo a través de sus estructuras lógicas.
El filósofo Ludwig Wittgenstein únicamente consideraba como pensamiento aquello que constituye una expresión articulada. Pensar y lenguaje vienen a ser dos lados de una misma moneda. Toda proposición para serlo debe tener una estructura lógica, sino, no hay proposición alguna. Debe entrar en correspondencia con institucionalidad social del lenguaje. No hay lenguaje privado. El lenguaje implica la alteridad,  el otro o los otros, el marco de lo común y público. La referencialidad es inevitable. Por ejemplo, sé de mi dolor porque he visto que otro ha expresado esa misma sensación llamándola dolor. Por tanto lenguaje, pensamiento y lógica también están entrelazados. Al pensar somos lenguaje y no podemos disociarnos de este. La lógica permite construir proposiciones verdaderas o falsas pero esta no resuelve sobre lo que existe o no en el mundo, esto último vendría ser un tema de la ciencia y el sentido común.
  Iniciamos estas reflexiones citando un texto de Jorge Luis Borges, El amenazado, un texto donde se define el amor a través de imágenes poéticas. Y nos preguntábamos por la veracidad de las mismas, de si en verdad estas figuras podrían ser una proposición de lo amoroso. Recuérdese que toda proposición para serlo debe tener sentido lógico, verdadero o falso. Es evidente en las proposiciones poéticas de este autor que el amor es un estado de mucha tensión, tanto emocional como existencial. Es en verdad algo que no tiene resolución, parece siempre estar al filo de algo que no terminamos por saber si es doloroso o placentero. Es una situación límite.
Sin embargo, sabemos de otras definiciones del amor, por ejemplo, Platón (1981) en su diálogo Banquete concibe al amor como un dios engendrado por el dios Caos. Amor y Tierra fueron las creaciones primordiales. La visión platónica del amor es distinta, diametralmente a la borgiana. Dice Platón:
Y hablemos ahora de las virtudes de Amor de las cuales una y la mayor es la de que no puede ni hacer injuria a dios alguno ni recibirla, porque, supuesto que de algo pueda padecer Amor, de violencia no padece, que violencia no puede tocar a Amor. Ni al hacer sus obras Amor hace violencia, puesto que todos se someten en todo y de buen grado a Amor. Ahora bien: convenios libres entre libres son justos, y así lo dicen “esas Reinas de la Ciudad que son las leyes. (Pág. 121)
La visión platónica del amor es benevolente, al parecer los  convenios con este dios son de libertad, muy al contrario de Borges que dice: “Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz” (Pág. 1107) son dos proposiciones opuestas. Nos preguntamos ¿Cómo es posible que una misma palabra pueda tener significados contradictorios. ¿Saben realmente de que hablan Borges y Platón cuando usan la palabra amor? Wittgenstein (2007) dice: “También el poeta debe preguntarse una y otra vez: ¿es lo que escribo realmente cierto?” (Pág. 90) Más adelante complementa expresando: “La forma en que empleas la palabra Dios no muestra en quien piensas sino lo que piensas” (Pág. 103)
            Vemos entonces como la literatura y la filosofía no nos dan el significado, el sentido verdadero o falso del amor. Cada quien define el amor de acuerdo a la importancia que él cree debe tener para la vida. El significado de la palabra amor cambia de acuerdo al contexto donde se usa. La expresión amor también es anfibológica. Cuando hablamos de una silla, todos sabemos que objeto es, independientemente del tipo de silla, sin embargo ¿Cuándo nos referimos al amor estamos hablando de lo mismo? La silla al menos está allí, fuera de nosotros, la vemos y palpamos, hemos acordado llamarla así, pero el amor que enunciamos no es un objeto físico, es algo absolutamente subjetivo. Es un sentimiento, algo que está en una dimensión impalpable objetivamente. ¿Hablan Platón y Borges de lo mismo? ¿Puede ser el amor una proposición? Si no lo es ¿Qué es como enunciado?
Anthony Kenny (2000) escribe:
Cualquier palabra que aspire a ser el nombre de algo observable solo por introspección, y que se relaciona de forma meramente causal con fenómenos públicamente observables, tendrá que adquirir significado por un acto puramente privado e inverificable. Pero si los nombres de las emociones adquieren significado para nosotros mediante una ceremonia de la que los demás están excluidos, entonces nadie puede tener idea alguna de  lo que la otra persona quiere decir con la palabra. Ni puede nadie saber lo que significa  para si mismo, pues conocer el significado de una palabra es saber cómo usarla correctamente, y donde no puede comprobarse como usa alguien una palabra no cabe hablar de uso correcto o incorrecto. (Págs. 89 y 90)
Amar es esencialmente un asunto introspectivo. Un sentimiento complejo relacionado con diversas expresiones corporales y objetos característicos. Cuestión de por si que generalmente nos lleva a confundir la función  descriptiva del lenguaje con la expresiva. Podríamos creer que tanto el filósofo Platón como el poeta Borges están en sus escritos describiendo cada uno a su manera las características del amor, pero en realidad ellos solo están es expresando su pensamiento de este sentimiento. A lo descriptivo puede considerársele  falso o verdadero si se le confronta con la realidad, pero lo expresivo de las emociones y los sentimientos solo pretende es darnos información de un acto introspectivo, íntimo, inobservable e inverificable.
Tenemos órganos para la percepción y la sensación, pero carecemos de órganos con que captar o expresar rigurosa o específicamente los sentimientos o emociones. El aumento en la velocidad de los latidos del corazón ante la presencia del objeto amado no le hace el órgano del amor, de igual modo los latidos pueden aumentar ante una señal de peligro mortal o frente a una situación de disgusto o simplemente en medio de una carrera. Una cosa es el sentimiento y otra las sensaciones con que se pretende identificar el primero, estas pueden variar caprichosamente de individuos a circunstancias. El amor puede evidenciarse a través de un síntoma corporal o por medio de una actitud o comportamiento, y aun la expresión de estos no nos verifica que eso que llamamos amor sea efectivamente el Amor, es solo eso, algo que de manera particular llamamos y pensamos que es amor. Eso no implica que estemos acertados o equivocados, sino que no existe un uso correcto o incorrecto del término amor.    
         Es un lugar común decir que se ama con el corazón, como creer que se piensa con la cabeza.  Wittgenstein (1967) dice: “Una de las ideas filosóficas más peligrosas es, curiosamente, la de que pensamos con la cabeza o en la cabeza. La idea del pensar como un proceso en la cabeza, en un espacio absolutamente cerrado, le da un carácter de algo oculto.” (Pág. 108) El amor y el pensamiento no están en un lugar como un libro está en un estante. Se tiende a ver el pensamiento y el amor como objetos resultantes de la actividad interna del cerebro y el corazón. Es interesante preguntarse: ¿Dónde están los besos y las caricias que propiciamos en la etapa del noviazgo? En ninguna parte. Igualmente pasa con los pensamientos y las emociones. Es fácil creer que la mente es una especie de recipiente fantasma encerrado en otro recipiente llamado cráneo. Si intentamos ver nuestra mente esta se nos escapa, se nos oculta, es como si un dedo intentara tocarse a sí mismo o un ojo mirarse a sí mismo. Igualmente sucede con el yo. Es imposible percibir el yo, podemos ubicarnos frente a una pared, pero no frente al yo. Este es igual a la mente, al pensamiento, al amor, elementos metafísicos. No están en el mundo sino al margen de este, no son fenoménicos. En palabras de Wittgenstein, forman la frontera del mundo no una parte de este. El lenguaje es el mundo. 
Ahora bien es una tendencia humana embestir contra las fronteras del lenguaje, del mundo. Es un irrefrenable impulso de saltarse los límites del lenguaje, de ir más allá en busca de significados. Y lo que más evidencia esta tendencia es la capacidad humana para el asombro. Nos asombra lo evidente. De que seamos y que a su vez también el mundo lo sea. Y esto desasosiega hasta tropezar, una y otra vez, en el histórico y fallido empeño de la filosofía. El mismo Wittgenstein (1997) dice que más bien hay que:
Trazar un límite al pensar o, más bien, no al pensar, sino a la expresión de los pensamientos: porque para trazar un límite al pensar tendríamos que poder pensar ambos llados de este límite (tendríamos, en suma, que poder pensar lo que no resulta pensable).
Así pues, el límite sólo podrá ser trazado en el lenguaje, y lo que reside más allá del límite será simplemente absurdo. (Pág. 11)
En ese más allá del lenguaje está el amor, Dios, la ética, etc., en fin, el absurdo trascendente, el inexpresable sentido del mundo. El amor es una cuestión de valor y en el mundo no hay ningún valor. Ni Dios, ni el amor se manifiestan en el mundo, cuando amamos salimos del mundo, fuera del espacio y del tiempo. Entramos en lo místico, en lo que no puede decirse, solo mostrarse.
BIBLIOGRAFÍA
Borges, Jorge Luis (1974) Obras Completas 1923-1972. Buenos Aires: Emece.
Kenny, Anthony (2000) La metafísica de la mente. Filosofía, psicología, lingüística. Barcelona: Paidós.
Platón (1980) Banquete en: Obras Completas. Tomo III. Caracas: Presidencia de la República y Universidad Central de Venezuela.
Wittgenstein, Ludwig (1967) Zettel. S.c.: S.e.
Wittgenstein, Ludwig (1997) Tractatus Logico-Philosophicus. Madrid: Alianza.
Wittgenstein, Ludwig (2007) Aforismos. Cultura y Valor. Madrid: Espasa Calpe.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Pensamientos de luces y sombras

Daniel R. Scott

Sólo mi fe en Dios y la poesía que le saco a las cosas le dan significado a mi vida. El día que dejemos de poetizar aun nuestras propias desventuras estaremos perdidos

No le temo a los fracasos del presente ni a las incertidumbres del futuro. Yo siempre tendré despejada una ruta de escape y una isla desierta en la cual desembarcar. Allí sólo me bastara para ser feliz unos cuantos libros, tinta y papel, una hogaza de pan y la cima de una montaña para contemplar el amanecer y los ocasos.

Solo la ignorancia, el fanatismo o la estupidez ensayarían un modelo político que las cátedras y las lecciones de las historia demostraron inviable inviable y quebrado

No quiero ser cristiano de templos sino de existencias

Así es como quiero percibir y expresar la realidad: a lo Gabriel García Márquez o Isabel Allende. La materia de la existencias y de las cosas solo pueden ser abordados poéticamente. Así lo cotidiano y pueril adquiere belleza y sentido. Así no nos suicidamos.

Podría perder a Cristo por descuido, por error o voluntariamente, pero jamás dejaría de profesar la ética cristiana. Cristo seguiría presente en la virtud, en el ejercicio de la moral. Desilusionaría a mis correligionarios profesando un "Cristianismo sin Cristo" nada consono con la ortodoxia tradicional, pero no viviendo los vicios de la vida. De eso hay que huir exista Dios o no. El Cristianismo es en su médula un estilo de vida, una filosofía, un estado de conciencia. Seguiría siendo cristiano así me espere "la nada" en el más allá.

Creo en el dogma cristiano pero ya es hora de que el dogma cristiano se deje de prepotencias y le dé paso a la moral cristiana, que tanta falta le hace a nuestro mundo. Sin moral los dogmas son una farsa, una carga inútil, un insulto a toda cara.

Las ganas de vivir son infinitas, pero las horas de la vida se desgastan con el uso.

Estoy harto de llenar mi cabeza de "La Verdad", yo solo quiero ser feliz.

Creo en Cristo pero francamente no sé si eso haga de mi un cristiano. Ya no creo que existan cristianos verdaderos. Preferiría creer que soy un hombre que intenta ser bueno y muchas veces no lo consigo. O un cristiano en proceso de construcción.

La felicidad es una moneda que es fácil de perder y dícil de encontrar

¡Cuántas personas solitarias caminando entre el atestado tráfico del atardecer! Aquí los puedo observar desde este sorbo de café que me amarga el paladar del alma

¡Cuanto se espera por la persona que existe pero nunca termina por llegar!

Justo entre el asfalto de la calle y el cemento de la acera se levanta estoico y adulto un árbol solitario que no se cansa de respirar el monóxido de carbono de un trafico que no se cansa de fluir como río pestilente. ¿Hasta cuando lo soportará? ¿Hasta cuando lo torturaremos? Un día amanecerá y lo encontraremos desmembrado por las sierras de un falso podrido progreso.

No existen ideales malos sino inalcanzables. El hombre concibe un ideal que está mas allá de sí mismo para descubrir luego que no lo puede alcanzar con su mano mortal. En busca de la perfección que está mas allá de lo humano, el hombre se inventa ideas redentoras que están muy alejados de la facultad de sobrepasar. Es allí cuando te encuentras con un Bolívar que suspira "He arado en el mar" o a un pacifista como Gandhi con varios balazos en el pecho.

Pero el ideal es un adorno hermoso y hay quienes al verte hasta te admiran. Será esa única recompensa.

Jamás mendigues migajas de amor de panes enmohecidos. Te intoxicarás muy malamente. Es mejor ayunar o morirte de hambre.

No es que el bien no exista sino que el mal es comercial y vende muy bien. Cosas de la Postmodernidad. Más sabemos del nazismo que de la Cruz Roja Internacional

¿La tecnología nos ha hecho moralmente mejores? Al contrario: por momentos nos lleva a la Edad de Piedra. Lo dudo. Veo filas de caras sádicas frente al internet viendo como insurgentes de Irak decapitan muy lentamente a prisioneros anglosajones. La sangre brota de sus cuellos como surtidores.

Los bares, tu bar: vertederos de la desilusión humana.

Prefiero ser un campesino pobre que pesca bagres a la orilla de un caño de aguas sucias que un Elvis Presley millonario al que los aduladores le chupan la vida poco a poco. Preferiría no ser nadie, si os soy sincero

Marzo 2007/Septiembre 2009


Imagen tomada de http://pleine-lune-davril.blogspot.com/2008_05_01_archive.html

miércoles, 20 de mayo de 2009

A Juicio por Difundir filosofía

La Cámara Argentina del Libro y la Embajada de Francia iniciarón una causa judicial contra Nietzsche, Derrida y Heidegger en castellano, la fiscalia desestimo a este sitio pero no a los otros dos, por lo cual estas dos bibliotecas publicas on line han sido cerrados preventivamente hasta tanto la justicia se expida. Juicio criminal contra Horacio Potel por difundir filosofía gratis en la web.
Más detalles sobre este atentado contra la cultura y su difusión libre y gratuita.


Docente denunciado por la Cámara Argentina del Libro

El abogado Raúl Alejandro Ochoa, apoderado de la Cámara Argentina del Libro, inició una causa criminal contra el profesor de filosofía Horacio Potel por infracción a la ley 11.723 de propiedad intelctual. Potel es el creador de los sitios Nietzsche en Castellano (www.nietzscheana.com.ar), Heidegger en Castellano (www.heideggeriana.com.ar) y Derrida en Castellano (www.jacquesderrida.com.ar).Estos sitios ofrecían una completa relación de los textos, vida y obra de los tres filósofos, además de fotos, biografías, comentarios y enlaces. El más antiguo es el de Nietzsche, que cuenta desde su inicio y hasta hoy con más de cuatro millones de visitas. El buscador Google sitúa a los tres sitios entre las primeras respuestas a las búsquedas por nombre de los autores.Potel tomó conocimiento de la denuncia en su contra gracias a la vista de un agente de policía encargado de establecer su domicilo, en el barrio porteño de Montserrat . "Usted sabrá en qué anda" respondió el agente cuande se le preguntó cuál era el motivo de la averiguación.La causa lleva el número 57.627 y actúan el juzgado en lo criminal de instrucción Nº 37 y la Fiscalía 49. Los imputados son los sitios sobre Heidegger y Derrida, ya que la investigación preliminar realizada por la Unidad Fiscal de investigación de Delitos Tributarios y Contrabando (UFITCO) estableció -gracias a la lectura de la página web denunciada- que el fallecimiento de Friedrich Whilem Nietzsche ocurrió en el año 1900, superando los 70 años establecidos por la ley para la conservación de los derechos de autor.Potel enfrenta hoy la posibilidad de sufrir la intervención de su teléfono, sus casillas de correo electrónico (obtenidas por UFITCO gracias a los servicios de la empresa Telexplorer, según consta en el expediente) y el allanamiento de su domicilio. Esto último, con el fundamento de "establecer el lugar físico donde se origina el hecho".Las páginas Derrida en Castellano y Heidegger en castellano fueron vaciadas de sus contenidos por el propio Potel. Los enlaces que iban a los textos hoy muestran la leyenda "Este sitio ha sido desactivado debido a una acción judicial iniciada por la CÁMARA ARGENTINA DEL LIBRO"A partir de la publicación de esa leyenda y de una nota informativa en la red social Facebook, la Red empezó a reaccionar. Potel recibe diariamente mensajes de solidaridad de académicos, estudiantes y autores tanto de Argentina como de varios países como Chile, Ecuador, México y España. La mayoría de estos mensajes hacen referencia a la imprescindibilidad de las páginas para el estudio, la investigación y la difusión de las obras de Derrida y Heidegger en países en los que el costo de los libros hace prácticamente imposible su adquisición para miles de estudiantes, además de no estar algunos de ellos disponibles en librerías.Potel entiende a los sitios como "Bibliotecas públicas on line". "Nunca lucré ni tuve la intención de lucrar con la publicación de las páginas. En 1999 (cuando empecé con el sitio Nietzsche en Castellano) estaba fascinado por las infinitas posibilidades que la red ofrece para el intercambio de conocimientos.Estos sitios son mi mejor obra, y para mí es trágico haber tenido que removerlos. Son el fruto de muchísimo trabajo y fueron totalmente financiados por mí. No entiendo por qué tanta necesidad punitiva por parte de una corporación (se refiere a la CAL) que dice defender la lectura, la educación y la cultura".La Cámara Argentina del Libro cuenta con el cuestionable antecedente de haber hecho allanar la sede de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA e incluso logró condenar a algunos docentes por hacer que los alumnos fotocopien material bibliográfico. La escena de la policía entrando a Puán es recordada con estupor por muchos miembros de esa comunidad académica.

Más información:















Que hacer?
Difundir por todos los medios posibles esta noticia, los hechos argumentan por si mismos.
Usted puede escribir cartas o mails a Les Éditions de Minuit (7 Rue Bernard Palissy, 75006 Paris 06, France, email: contact@leseditionsdeminuit.fr), la Cámara Argentina del Libro ((Av. Belgrano 1580, Piso 4, C1093AAQ Buenos Aires, Argentina, email: cal@editores.org.ar) o al Consejo Federal de Educación de Argentina (Pizzurno 935, P.B. of. 5, C1020ACA Buenos Aires, Argentina, email: cfce@me.gov.ar).Hay un grupo en Facebook: "contra la desaparición de jacquesderrida.com.ar y heideggeriana.com.ar"Cualquier idea es bienvenidamailto:bienvenidahoracio.potel@gmail.com


Tomado de: