Obituarios de un no-país — video a Alejandro Aguilar

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domingo, 12 de abril de 2026

HOMENAJE AL ESCRITOR PEDRO SIVIRA

Jeroh Juan Montilla
El día viernes 10 de abril en horas de la mañana, en el auditorio Juan Germán Roscio de la Casona Universitaria (UNERG) en San Juan de los Morros, estado Guárico, los estudiantes de la maestría de Historia de Venezuela (corte 2026) de esta universidad realizaron un excelente evento como un gesto de reconocimiento a una obra literaria que narrativamente explora y expone un importante y decisivo momento en la historia regional guariqueña, el boom petrolero en la zona de Las Mercedes y Roblecito. El evento se tituló. “Petróleo y cafecito, un homenaje al escritor Pedro Sivira Reyes”. La obra de Pedro Sivira nos muestra como la llegada de la industria petrolera le dio un vuelco a nuestra región, tradicionalmente agrícola y ganadera. El llamado por unos, oro negro, y por otros excremento del diablo, cambió radicalmente el modo de ser de una comunidad llena de fuertes tradiciones heredadas del siglo XIX. De la noche a la mañana Las Mercedes pasa a convertirse en una especie de centro neurálgico que recibe en su seno de modo imprevisto y a borbotones ríos de personas que protagonizan así una diáspora interna de familias enteras buscando así ser parte de la gracia económica que trajo la instalación de la industria petrolera en la región guariqueña. Pedro Sivira (1945-2010) publicó dos importantes novelas “Los fantasmas y los residentes” (1982) y “La W.C. Company” (1993), aparte de otros textos de poesía y ensayo histórico. Nacido en el estado Falcón, lo traen sus padres, bajo el empuje de la diáspora petrolera de ese tiempo, a los 3 años de edad, eso hizo de Sivira un guariqueño adoptivo tanto que la municipalidad de Las Mercedes lo oficializó como mercédense. Durante muchísimos años trabajó como jefe de redacción en el diario El Nacionalista en San Juan de los Morros, allí dirigió importantes y decisivas páginas semanales que les dieron cabida y rostro a diversas figuras de la literatura y la cultura guariqueña. El evento contó con la emotiva presencia de los hermanos del escritor, Saúl y Arcadia, como de sus hijos Juan Francisco, Mary Cecilia, Pedro Alberto y Anny junto algunos nietos. El programa del evento, excelentemente organizado, conducido bajo la presentación del maestrante Pablo Caracas, contó con las palabras inaugurales del doctor Luis Ascanio, coordinador de la Maestría de Historia de Venezuela; lectura de la hoja de vida del escritor Pedro Sivira a cargo de la maestrante Géminis Pumara; charla sobre la narrativa petrolera en la obra de Pedro Sivira por parte del profesor Jeroh Juan Montilla; bautizo del poemario “El rayo luminoso que eres tú”, libro inédito del autor, junto a la presentación del díptico “Acto de Palabra”, editado por Viento Del Sur Editores (Arturo Álvarez D’Armas, 2013), este bautizo y presentación fue acompañado de unas palabras por parte de la poeta Tibisay Vargas Rojas. Se develó un retrato del escritor como un regalo de los maestrantes a los familiares de Sivira. Cerró la programación con una velada musical por parte de la violinista Valeria Andreina Loreto González, y una lectura de algunos poemas de Sivira por parte de los poetas Salvador Lara y Pablo Velásquez junto con la maestrante María del Rosario Moreno, finalmente un ameno compartir donde se degustó café y unas deliciosas pastas por la permanente difusión de la obra de Pedro Sivira. Es importante reconocer la organización y dirección de este evento por parte de los maestrantes: Arturo López y María del Rosario Moreno. Se suman los nombres del resto de los maestrantes de esta especial corte: Jean Carlos Olivo, José Gustavo Morán, Deivi Suárez, Rita Figueroa, Basília Herrera, Oswaldo Loreto, Alejandro Infante y Williams Piñero, cada uno tuvo su aporte de trabajo, como futuros historiadores, en esta actividad que busca rescatar y dar a conocer la historia de nuestra región, parte fundamental de la historia nacional.

miércoles, 15 de febrero de 2012

PEDRO SIVIRA : BALUARTE DE LA LITERATURA GUARIQUEÑA

Edgardo Malaspina

Tras su muerte (20.10.2010) Pedro Sivira dejó un legado escritural sólido que nutre el arsenal literario guariqueño, producto de su actividad a tiempo completo como escritor, periodista, poeta y ensayista.
Nació en San Lorenzo , Estado Falcón (29.10.1945), y desde muy pequeño se trasladó con su familia hasta Las Mercedes del Llano, pueblo que atrajo con sus ofertas petroleras a muchos venezolanos de todos los confines del país, y al que dedicó en gran parte su obra novelística. En efecto, sus dos grandes novelas LOS FANTASMAS Y LOS RESIDENTES (1976) y LA W.C COMPANY (1993) son inspiraciones y recuerdos de su infancia y adolescencia mercedenses. Pedro es uno de los representantes más genuinos de la literatura venezolana relacionada con la vida petrolera.
EL NOVELISTA
Arturo Uslar Pietri con su artículo “La siembra del petróleo” vislumbró las consecuencias nefastas, económicas y sociales, para el país del uso no adecuado de las ganancias provenientes de la explotación del oro negro.
El petróleo no se sembró y sobrevinieron las desigualdades sociales.Pedro Sivira vaticina esta especie de orden del caos que estamos viviendo en su primera novela publicada en 1976, Los Fantasmas y los residentes. El tema de la obra es la fiebre del petróleo y presuponía para el escritor guariqueño un gran reto: la cuestión habìa sido abordada por los colosos de nuestra literatura: Rómulo Gallegos, Miguel Otero Silva y Ramón Díaz Sánchez. No obstante, Pedro Sivira salió airoso porque su obra es superior en la forma cruda, realista y fidedigna de manejar y llevar hasta el lector la verdadera historia de la explotación petrolera. Al paso de las páginas se va formando la imagen de un mosaico de las vivencias más sencillas, las alegrías y tristezas de los hombres y mujeres que buscando mejoras y con alma de aventureros se alistaron en la empresa de taladrarle la panza a la tierra y extraerle lo chorros de felicidad. Por otro lado, y mas importante aún, está la “tragedia de los espíritus”, como solía decir Pedro Emilio Coll. Me refiero a los personajes de la novela: Petra, María, Manuel Pantoja, Thompson, Finnegan, don Antero, etc., con todas sus diferentes biografías de grandezas y naderías que coinciden en el escenario tormentoso de la fiebre del oro negro.
Capítulo aparte merece la vida de Juan Valenzuela, personaje principal de la novela, en la que particularmente veo el fracaso, la angustia y la desilusión de no haber sembrado el petróleo. Valenzuela, de humilde pescador, sin recursos mínimos para sustentar a su numerosa prole, pasa a ser el prototipo de la debacle moral de nuestros días. De un pata en el suelo llegó a ser supervisor de producción de la compañía petrolera y, al mismo tiempo, se transformó de un puntual guardián de su amada familia en un arrogante jefe hedonista, cuyo dios estaba representado sólo por el dinero.
“Juancho, como era conocido por todos sus compañeros, había aparecido uno de los tantos días de la semana con su mujercita Anicasia y sus cinco tripones del Oriente del país”. “…se dedicaba a un conuquito de yucas y ocumo y a la pesca de alta mar pero que el hambre era mucha”. “Con sus ropas que los medio vestían, permanecieron en el claro cerca del molino…” Y, luego de la metamorfosis, siendo supervisor y al recibir el sueldo: “Sin preocuparse de contar el dinero, saco un billete de 50 bolívares y pensó que si uno de los hijos que tenía con Anicasia no venía a buscarlo, a lo mejor se los mandaba con e Rey Dormido. Palpó el bulto de billetes con los dedos y se supo con los 2.300 ó 2.500 bolívares libres de compromiso”
En La W.C Company, con mucho más nitidez podemos notar que Pedro Sivira intenta y logra lo que ya han conseguido los grandes de la literatura: hacer de aquello parajes de la infancia, llenos de nostalgia multidimensional y gullivérica el ensueño predilecto de sus relatos, es decir, el pueblo que nos vio crecer es la razón de inspiración del escritor. Así como García Márquez hace de su ciudad natal el mítido Macondo en Cien años de soledad, Pedro Sivira, con la magia de la poesía transforma nada menos y nada más que a Las Mercedes del Llano en eje central de sus novelas.
Muchos de los hechos narrados en ambas novelas ocurrieron verdaderamente en Las Mercedes del Llano, además, es fácilmente identificable la galería de personajes pueblerinos y populares que hasta hace poco deambulaban por las calles mercedenses con sus biografías a cuestas, impregnadas con los rasgos típicos, físicos y psicológicos que les adjudica o identifica y resalta Pedro Sivira, haciéndoles portadores de ese humor ligeramente triste, a la Chejov, y que a su vez hace grande y subliminal la vida cotidiana de los pueblos.
Argenis Rodriguez alguna vez comentó las novelas de Pedro Sivira y dijo que las mismas convertían a su autor en uno de los escritores más sobresalientes de la literatura guariqueña.
EL POETA
Pedro debutó en el mundo de la literatura con dos poemarios, ambos publicados en 1975 :TENTATIVA y EXTRAÑAS COINCIDENCIAS. En tiempos de bachillerato los leí e hice comentarios elogiosos en círculo de amigos y en una hoja con pretensiones de periódico elaborada en batea.
En los últimos tiempos Pedro decantó su estilo e hizo una poesía muy hermosa, llena de imágenes profundamente filosóficas. Sus poemas los publicó en “ediciones particulares” , la variante venezolana de la rusa “samoizdat” .
En estos versos el poeta quiere compartir sus reflexiones espirituales, por eso sencillamente escribe: “El contenido de esta obra puede ser copiado, recitado, fusilado y citado a conveniencia de quien se identifique con esta producción” .
De El rayo luminoso que eres tú (La cara oculta del amor es la guerra.2007) citamos el poema Milagrosamente:
¿Qué por qué te llamo Rayo luminoso?
Sencillo…
porque fui primavera
supe de los calores del verano.
Mis huesos temblaron con la lluvia y el frío
Conocí lo amargo del otoño.
…Y un buen día
acoplaste todas las edades en una sola,
La del amor y la eternidad.
Porque sembraste una gran fuerza en lo profundo
de mi corazón
que me transformó en infinito.
Me hiciste infinito que trasciende tiempo y espacio.
Tibisay Vargas Rojas dijo de este poemario: “Un rayo es una fractura luminosa en el espacio, un instante que acontece inesperado, breve, pero perdurable en la impresionable memoria de quienes lo presenciamos…este (es el ) trabajo de Pedro Sivira…hombre acostumbrado al quehacer con la palabra, siempre por el surco de una narrativa bien plantada en el ámbito regional…”
El otro poemario Palabras para olvidarme de la vida tiene apreciaciones del destacado bardo Alberto Hernández: “ En Pedro Sivira se encuentran las preocupaciones acumuladas, un retardo del hombre ante su propia raíz… La poesía de Sivira es un intento, a dejar de estar cansado. Es el mismo cansancio muy buscando su única alternativa: romper con la seca tendencia del desgano, mutilar el sueño y la ilusión. Es una empresa asaz, peligrosa, es másd, nos puede agotar el reposo. Pero vale la pena”.
El último poema de esta obra es muy elocuente hasta en su nombre: Tengo que descontar mis pasos:
Tengo que desenterrar mis huellas y
seleccionar con cuidado de cristal
purificadas gotas
almacenadas por descuidos invernales.
Aunque tema.
Aunque tiemble.
Aunque todos los pasos del rencor me señalen
y se sumen paralelos a mi desgracia
o, a mi dicha.
...si .Tengo que descontar mis pasos.
HOMBRE DE LETRAS
Pedro Sivira era un escritor en el sentido más completo y sublime del oficio, es decir, en correspondencia con el paradigma según el cual el escritor no es el que escribe, sino el que no puede vivir sin escribir.
Fue uno de los precursores del periodismo cultural en Guárico conjuntamente con Lalo González.. Esta labor la desempeñó en El Nacionalista (El Nacionalista y la Cultura, Culturales de El Nacionalista) y en La Antena (Papeles del Llano). Publicó revistas como Centauro y Kandil.
Guillermo Morón, Edgardo Malaspina y Pedro Sivira. En la casa del gran historiador. Caracas.1996.
Pedro también cultivo el ensayo histórico (El paso de la historia, Alberto Carnevalli, Jesús Bandres) y desde la perspectiva semiológica hizo importantes aportes en el análisis de los discursos de personalidades de la vida pública nacional. Montones de libros lo rodeaban en su mesa de trabajo, bajó un árbol en el patio de su casa. Porque para establecer una comparación o un paralelo histórico, uno solo, tenía que leerse todo un libro.
UN BOHEMIO
Pedro fue un bohemio que hizo lo que quiso: leer y escribir. Su mundo fue el ocio creativo, su biblioteca y el culto a Baco. La pluma calificada de Alí Almeida escribió en Sivirianas:
Pasa la bohemia
y de pronto gira
para gritar:
Sivira…!

El arrendajo
que no lee,
pero que mira,
en el Florilegio
del paisaje
halla un verso
de Sivira

Roca, espiga, pan,
vino, mujer,lira,
flotan en los sueños
de Sivira.

martes, 26 de octubre de 2010

MUERE EL ESCRITOR PEDRO SIVIRA, QUEDA EL LEGADO DE SUS PÁGINAS

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Daniel Scott

En la madrugada del miércoles 20 de octubre se nos fue nuestro gran amigo Pedro Sivira, intelectual de trayectoria,conocido redactor del Nacionalista, autor de libros muy leídos y creador de varias páginas culturales que circularon en el diario donde trabajó por tantos años. Pedro Sivira era un valioso intelectual en cuya mente resplandecía la idea y en su lengua el dato histórico, el conocimiento y la palabra sincera.
A Sivira le conocí a principios de los noventa cuando se despertaban mis propias inquietudes intelectuales y me aventuraba tímidamente a escribir en serio en El Nacionalista, al igual que lo hizo mi padre por muchos años. Sivira ocupaba el puesto de redactor del Diario, de manera que todos escrito mio tenía que pasar antes por sus manos. Era la época de las escandalosas máquinas de escribir y los correctores. Recuerdo con gracia que al principio me recibía muy serio y con cierta frialdad. En fin era la primera vez que asomaba mi rostro novato por esos lares. No le hacía caso porque yo jamás juzgo a los hombres por la delgada corteza de sus apariencias. En efecto: a medida que mis párrafos se posaban en su mesa de trabajo, su actitud sufrió una especie de transfiguración bíblica, y a partir de entonces tuvo para mí el gesto afable de un hombre que no solo me publicaba con gusto todas las semanas, sino que además me compartía de buena gana sus sueños.
Recuerdo que uno de mis artículos, que hablaba de la felicidad, produjo en su ánimo un impacto positivo, tanto que tuvimos una larga charla de sobremesa, en donde me expuso de una manera ordenada y con entusiasmo todos los sueños que quería hacer realidad. Se conceptuaba escritor, y en esa dirección deseaba centrar todos sus esfuerzos. Sin embargo lanzó un suspiro y exclamó: “Pero la vida no es solo escribir párrafos o poesía, es cosa de traer a casa el pan cotidiano.” Sus palabras quizá reflejaban la vieja realidad de una sociedad que no sabía y aún no sabe acoger en su seno el oficio de escritor. Sabemos de mucho talento literario que ha desaprovechado en tal sentido. Se podrían enumerar casos y mas casos pero no vale la pena. Sivira ejerció con devoción de quijote y de manera sistemática el periodismo eminentemente cultural, en unos días donde la gente se ocupa solo de la política, como si esa fuese nuestra única realidad como pueblo. Allí queda el legado de sus páginas.
Nos vimos por ultima vez el pasado mes de julio. Nos acompañaba José Obswaldo Pérez, otro gran amigo. Recuero que nuestro tema de conversación seguían siendo los mismos: la política, episodios históricos cercanos y lejanos, la idiosincrasia del pueblo venezolano, de como la gesta independentista acabo con la sociedad colonial venezolana. ¡El regocijo de la mutua compañía y el conocimiento compartido. Por ultimo me hablo de “Candil Editores” página que dirigía con mucho orgullo junto al periodista José Obswaldo Pérez.
Se nos fue Pedro Sivira pero nadie que haya escrito se nos va del todo. ¿Será mejor decir que la tinta y el papel insufla de inmortalidad al que escribe? Un párrafo puede fijar y expresar la personalidad y la calidad humana del escritor. Sivira se queda en medio nuestro con obra tales como: “Extrañas oincidencias: y la rica fuente nunca estuvo seca”, “El paso de la Historia”, “Alberto Carnevalli “El fuego de su pensamiento” entre otros.

jueves, 21 de octubre de 2010

Falleció el escritor Pedro Sivira

Sivira era oriundo de Las Mercedes del Llano, estado Guárico; se destacó como escritor de la novela del petróleo y crítico literario.

Pedro Sivira, escritor y crítico literario, autor de Fantasmas y los residentes
A la dos de esta madrugada de este miércoles se registró la triste noticia del fallecimiento del escritor guariqueño Pedro Sivira, autor de Fantasmas y los residentes (2da Ed, 1993)y W Company
Sivira era oriundo de Las Mercedes del Llano, estado Guárico; se destacó como escritor de la novela del petróleo y critico literario. Fue editor de las páginas culturales del Diario El Nacionalista, y para la fecha trabajaba junto con el editor de este periódico, Leonardo Lalo González, en la producción de varios proyectos investigativos.
También, don Pedro Sivira era editor del portal electrónico Kandil Editores, un proyecto comunicacional que venía desarrollando con el periodista José Obswaldo Pérez.
Sivira falleció de un paro cardiaco.

Información y fotografía tomadas de http://fuegocotidiano.blogspot.com/2010/10/fallecio-el-escritor-pedro-sivira.html