Obituarios de un no-país — video a Alejandro Aguilar

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viernes, 7 de febrero de 2025

Eligio Leopoldo Arocha, uno de los primeros farmacéuticos de Ortiz

 José Obswaldo Pérez

Eligio Leopoldo Arocha fue uno de los primeros farmacéuticos en Ortiz, durante el siglo XIX. Nació en 1858, en Canoabo, Valencia, como hijo de Carlos Arocha y Ana Josefa de Arocha (Oldman Botello, 2004). Aunque los detalles sobre su llegada a Ortiz son inciertos, el apellido Arocha aparece en documentos eclesiásticos del pueblo desde 1843, en una época marcada por la violencia rural y los brotes de enfermedades febriles. Un ejemplo sería la partida de defunción de Florinda Arocha Torrealba, hija legítima de Esteban Arocha y Oriana Torrealba; así como la muerte de su hermano, Juan Esteban, el 16 de marzo de 1857, quien falleció soltero y recibió los sacramentos de parte del Fray Fidel de Vieda.

No se sabe si hay un vínculo familiar directo entre Eligio Leopoldo Arocha y estas personas anteriormente mencionadas, pero está claro que él se estableció en Ortiz, donde comenzó a desarrollar su actividad comercial. Un documento fechado el 11 de abril de 1874, que firmó junto a otros vecinos, solicitaba a la Legislatura Nacional una reforma a la Constitución propuesta por el presidente Antonio Guzmán Blanco, que fue promulgada el 27 de mayo de ese mismo año (Arráiz Luccca, 2007; p.89). Además, en 1876, su nombre aparece en un manuscrito relacionado con un empréstito gubernamental en el Departamento Bermúdez, donde aportó ocho venezolanos, posiblemente, para financiar las movilizaciones de tropas gubernamentales.

Durante el período en que Arocha se encontraba en Ortiz, esta ciudad era la capital del Guárico, un rango que elevaba su importancia cultural y económica. Como farmacéutico profesional, fundó su botica, denominada La Central, en la Calle Real de Ortiz —posteriormente conocida como calle Comercio—. Esta fue la cuarta farmacia en la población y desempeñó un papel crucial durante las epidemias de fiebre amarilla y el paludismo que asoló a la región entre 1879 y 1881, ofreciendo medicamentos esenciales como la quinina.

Debido a estas epidemias, Eligio Leopoldo Arocha se vio obligado a emigrar a Villa de Cura, donde contrajo matrimonio el 20 de febrero de 1888 en la Iglesia Parroquial con Luisa María Rodríguez Tejada, hija de Francisco Eladio Rodríguez Guerrero y Rita Elena Tejada Monroy. Ambos eran oriundos de Villa de Cura, pero descendían de antiguas familias de Ortiz y Calabozo. Fueron testigos de la ceremonia Francisco Eladio Rodríguez y Josefa Tejada. De esta unión nació Eligio Julio Arocha Rodríguez, quien más tarde se casó con Carmen Flores. Según el investigador y genealogista Luis Eduardo Viso, de Eligio Leopoldo Arocha desciende la joven vocalista María Fernanda Flores García, casada con el músico calaboceño Wilfredo Villavicencio El Darjani, miembros del grupo vocal La Camerata de Caracas, bajo la dirección de la Maestra Isabel Palacios.

Una vez establecido en Villa de Cura, Eligio Leopoldo refundó su botica, la cual se ubicó en el ángulo noroeste de la calle Bolívar, en el cruce con Caraballo, frente a la plaza Miranda (Botello, 2004; p.26). En su establecimiento ofrecía una amplia gama de medicinas, incluyendo la conocida Panacea de Swain, vendida a 28 reales el frasco. También comercializaba sus productos patentados, como el famoso remedio Gotas de Vida, elaborado a base de plantas para tratar afecciones como la dismenorrea y el catarro, a un precio de cuatro reales el frasco. Todos sus medicamentos estaban registrados en el Ministerio de Fomento, bajo la marca Medicinas para la familia (Botello, 1972; p.196).

Fuentes consultadas

BOTELLO, OLDMAN (1972) Historia del Periodismo en Aragua. Ediciones A. V. P. [i.e. Asociación Venezolana de Periodistas] Aragua.

(1885). Anuario del comercio, de la industria, etc. de Venezuela. Caracas: Rojas Hermanos, libreros editores.

(1874). Documentos favorables a las reformas de la constitución de 1864. Caracas: Imprenta La Opinión Nacional

(Foto La botica La Central, en Villa de Cura,frente a la plaza Miranda)

miércoles, 4 de diciembre de 2024

LA PEÑA ADMIRABLE*

 Domingo Rodríguez 

El robo (1)

Era una mañana del año 1934 del siglo pasado, el presbítero FRANCISCO JAVIER PEÑA (el padre Pernía de la novela Casas Muertas), se encontraba realizando sus acostumbradas oraciones tempraneras en el recibo de la casa parroquial de Ortiz, cuando repentinamente entra al referido inmueble, el señor Arciniega, jefe civil de la vecina población de Parapara, la cual también atendía el mencionado sacerdote:

—Buenos días padre.

—Buenos días señor Arciniega.

—¿Qué lo trae tan temprano a Ortiz?

—Vengo a comunicarle una horrible noticia, se han robado La Peña Admirable.

El padre Peña se para sobresaltado del mueble donde estaba sentado, exclamando: —¡No puede ser Dios mío! — Inmediatamente salen hacia Parapara.

En el camino Arciniega explica al padre Peña los pormenores del caso. En la madrugada las manos sacrílegas de unos malhechores, extraños a la población, habían socavado las paredes de la iglesia por los lados de la sacristía. Habían roto también el Sagrario, donde se guarda la reliquia de la imagen aparecida de Nuestra Señora, profanado así la gran devoción y amor que los hijos de Parapara profesan a la excelsa virgen por más de 200 años desde su aparición. Se sospecha de unos “maromeros” que llegaron hace unos días al pueblo, los cuales se marcharon de improviso en la madrugada sin conocerse rastro de ellos. Que ya, mediante telégrafo, había pasado la novedad al prefecto del Distrito Roscio y al presidente del estado Guárico, teniente coronel Ignacio Andrade.

Al llegar a Parapara, el pueblo, sin excepción, se encontraba en la Plaza Bolívar, dentro y frente de la iglesia. Todo era dolor y consternación, lloraban niños, jóvenes, mujeres, hombres y viejos. Un conglomerado de fe, de gente buena, humilde y trabajadora, que siempre se habían ufanado de celebrar las festividades de sus tres patrones: Santa Catalina de Siena, San Rafael Arcángel y La Peña Admirable, la que consideraban un regalo de Dios para su tierra. Apenas el padre Peña se baja del carro que le llevó al pueblo, abriéndose paso entre la gente que se encontraba en el templo, que llorosa gritaba: — ¡Blasfemia, Blasfemia! —, se dirige al altar mayor, cae de rodillas y con lágrimas en los ojos, eleva una oración al altísimo.

Después se pone de pie y habla a los presentes con voz fuerte y pidiendo calma exclama: —Nuestra amadísima madre la Virgen María nos hizo el exquisito regalo de su divina presencia bajo la advocación de Nuestra Señora de la Peña Admirable, para que la veneráramos con fervorosa devoción. Para que le pidiéramos por nuestras necesidades, tribulaciones y sufrimientos, y vosotros lo han hecho a través de centurias. Tengan mucha fe, porque, así como ella y su hijo, Dios nuestro señor nos la dieron, así también nos la devolverán —.

Por muchos días y muchas noches el pueblo de Parapara se declaró en vigilia de oración permanente en la iglesia y en la plaza esperando el regreso de su Virgen, que nunca se llegó a producir, a pesar del esfuerzo que hizo mucha gente por encontrarla, en especial la Diócesis de Calabozo, el mismo padre Peña, y las autoridades Civiles y Policiales de la época.

Cómo fue la aparición de La Peña Admirable (2)

En el año 1720, a dos leguas del norte de Parapara, población del estado Guárico fundada a las orillas del río Flores, tributario de río Paya, un indio lugareño de la comarca trabajando sus labranzas en el Valle De Las Yeguas, lo que hoy se conoce como Piedras Azules, fue sorprendido por una violenta tempestad. Asustado por los repetidos rayos, se refugió en unos grandes peñascos que hacían una especie de gruta. Pasada la tempestad, cuando ya se disponía a marcharse, un fenómeno extraordinario atrajo su atención: en una floreciente  planta de lirio silvestre que crecía en una peña al margen de una quebrada vecina, divisó un vivísimo resplandor, curioso el indio se acerca a la peña y descubre en medio de los lirios, que la iluminación procedía de una pequeña piedra llana, de más o menos tres dedos de ancho por tres dedos de alto donde se podía ver grabada la imagen de una mujer con corona en la cabeza, un niño en sus brazos, y parada sobre media luna. Con gran respeto el indio agarró la piedrita y se la llevó a su choza.

Al cabo de un tiempo cundió por toda la comarca del pueblo de Parapara la noticia de la aparición de la imagen, y fue tanta la admiración que producía a todo el que la veía, que fue designada por el indio y la propia gente de la región con el nombre de “Nuestra Señora de la Peña Admirable”. Luego fue trasladada al pueblo para ser adorada.

En 1780 el Obispo Mariano Martí estuvo de visita en Parapara y en sus apuntes y manuscrito dice que la imagen es muy similar a Nuestra Señora de la Corteza de Acarigua, además, que es tan milagrosa que autorizó a un devoto para recoger por espacio de tres años limosnas para el fomento de su culto. El mismo prelado también refiere que otro devoto dotó para sus fiestas, que se celebran cada 8 de septiembre, con 240 pesos. También menciona que todos los años ese día los devotos van en romería al lugar de la aparición.

Las noticias de los numerosos milagros realizados por la virgen se fueron propagando con los años en toda la región. Es así, como a fines de siglo 18, se traslada a Parapara un empleado del gobierno colonial y prevalido de su autoridad, saliéndose de sus derechos y atribuciones, confiscó la imagen y la llevó a Caracas con la intención de pedir al cabildo secular impidiese su culto por juzgarlo inconveniente y supersticioso. El pueblo de Parapara y el cura de la época conmovidos por tan injusto hecho, comisionaron al joven Domingo Toledo, tal vez la persona de más talento y prestigio de todos sus habitantes, para que se trasladara a Caracas y alegara ante el ayuntamiento de la capital que el cabildo civil no tenía ninguna competencia en asuntos que solo le incumben directamente al gobierno eclesiástico, por lo tanto, devolvieran la imagen al pueblo que él representaba. La exposición de Toledo fue aceptada y se le devolvió la imagen. Cuando los moradores de Parapara supieron la noticia de que se le había devuelto su divino tesoro cuya ausencia lamentaban y llenaba sus almas de tristeza, se dispusieron a recibirla con gran júbilo junto al cura del pueblo. Se acordó para su resguardo y seguridad, que en una de las casas más importantes se dispusiera una capilla provisional con un altar profusamente adornado con flores y lumbres para ser adorada por todos sus fieles solemnemente, con grandes manifestaciones de fe y acendrado amor. Que en cierto modo sirviera de desagravio al desacato que se pretendió contra la sagrada imagen. Luego se dispuso que en el pueblo y sus alrededores se hiciese una gran colecta para mandar a hacer un relicario para la virgen, el cual fue construido de plata bañada en oro y en forma de custodia donde fue colocada la imagen. Ese día el pueblo, todo jubiloso, concurrió a la casa donde estaba depositada para llevarla a la iglesia con la gran cantidad de milagros ofrecidos a la virgen elaborados en metales preciosos, cuyas puertas se abrieron para recibirla en medio de las armonías de los himnos sagrados ya que para siempre sería el santuario de la Mater Admirabilis.

Se cuenta que, estando de visita pastoral en Parapara, el ilustrísimo señor arzobispo, doctor Ramón Ignacio Méndez, quiso cerciorarse si la imagen que tanto ponderaban, era por sus perfecciones digna de culto. La sacó de su relicario y sin saber cómo se le desprendió de las manos cayendo al suelo, por lo cual la piedra se partió en uno de sus extremos, sin sufrir daño la imagen. Volvió el señor arzobispo a colocarla en su custodia y mandó a depositarla en su altar para que se siguiese adorando.

Dos veces después salió del templo la sagrada imagen, en 1882 cuando el cura párroco del pueblo, Antonio María García, la llevó a Caracas para hacerla reproducir en estampas y reparar el relicario por largos años de uso. Y ese fatídico día de 1934, cuando los criminales que se la llevaron, tal vez movidos por la intención de apoderarse del relicario y los milagros, fundirlos y venderlos por algunas míseras monedas. Lo más probable es que hayan sacado la piedrita con la imagen de la virgen de dicho relicario arrojándola a algún barranco, acabando así con siglos de devoción, adoración e historia al mismo tiempo.

El 8 de septiembre de 1945 Parapara volvió a contar con una nueva imagen de la virgen pero en forma de busto, mandada a hacer con la aprobación de sus habitantes por el padre Pedro J. Grau C., cura de Ortiz y Parapara para esa época, y fervoroso devoto de María Inmaculada, la cual fue costeada por su propio peculio y otros señores, entre los cuales se encontraba el comerciante de San Juan de los Morros don Matías Cardozo, abuelo materno del hoy arzobispo de la diócesis de Mérida, Baltazar Porras Cardozo.

Recuerdo que todos los 8 de septiembre, estando niño iba con mis padres, nuestra abuela Beatriz, mis hermanos y el resto de la familia, a la misa en honor a La Peña Admirable en la iglesia de Parapara, y después junto al padre Grau y varios devotos visitábamos el sitio de la aparición.  Esto estuvo ocurriendo así hasta 1954 cuando fallece el padre Grau, con su muerte se fue perdiendo la tradición a través del tiempo. Este año el padre Frank Gómez, presbítero de Ortiz y Parapara, el pasado 8 de septiembre, conmemoró las fiestas de Nuestra Señora de la Peña Admirable con una peregrinación muy concurrida que salió a las 3 de la mañana desde el pueblo hasta el sitio de su aparición en Piedras Azules. Quiera Dios que, con esta iniciativa del padre Gómez vuelvan a renacer esas festividades, de ahora en lo adelante como ofrenda a nuestra madre María Santísima bajo la advocación de Nuestra Señora de La Peña Admirable, y para regocijo de todo el pueblo parapareño.

Notas

1) El relato de monseñor Francisco Javier Peña (+), con respecto del día del robo de “La Peña Admirable”, lo oí narrado por éste en una oportunidad en que visitó a nuestra abuela Beatriz de Rodríguez en su casa de Ortiz.

2) Los datos históricos sobre la aparición de la virgen guariqueña y parapareña, los tomé de unos apuntes suministrados por nuestro condiscípulo Silvestre Milano, nativo de Parapara.

*Artículo publicado por primera vez el 18 de septiembre del 2009 en la página “Semblanzas Orticeñas” del Cronista de Ortiz Fernando Rodríguez Mirabal en el Diario “El Nacionalista” de San Juan de los Morros, estado Guárico.

(Imagen tomada del diario “Últimas Noticias”)

sábado, 28 de agosto de 2010

INICIAN CAMPAÑA PARA REPATRIAR RESTOS DE JUAN GERMÁN ROSCIO

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El VI Encuentro de Cronistas, historiadores e investigadores realizado en Ortiz y el diario El Nacionalista iniciaron una campaña que eleve el clamor del pueblo guariqueño para que los restos de Juan Germán Roscio sean devueltos a su patria natal y se le confieran los honores del Panteón Nacional.
Guárico es el segundo estado que se pronuncia por esta iniciativa, luego de Táchira, cuando el diputado e historiador Pedro Freser, hizo el planteamiento a la presidenta del Parlamento, Cecilia Flores, para impulsar esta solicitud a la Asamblea Nacional para que las cenizas de este insigne venezolano sean repatriadas y llevadas al monumento nacional.
Los retos Juan Germán Roscio reposan en la Capilla de Santa Ana, en Villa de Rosario, Colombia, donde el guariqueño falleció a causa de paludismo el 0 de Marzo de 1821.
La iniciativa de trasladar los restos del insigne patricio guariqueño, conocido como "el Canciller de la Republica", fue presentada por la plenaria del VI Encuentro de Cronistas, Historiadores e Investigadores en el municipio Ortiz, durante las festividades patronales de esta población.

El actual cronista de Ortiz, Fernando Rodríguez, explicó en su programa radial Semblanzas Orticeñas, que se transmite por Imagen 1.01 FM, la campaña que promueve para "dar realce" a la "identidad nacional" y "reconocer el aporte de este guariqueño al país", objetivos asociados al traslado de los restos de este ciudadano civil que debería de descansar
al lado del Libertador y de todos los héroes de la Independencia.
La Unidad de Investigaciones de El Diario El Nacionalista inició esta semana una campaña publicitaria, a través de un cintillo, con la finalidad de promover prontamente las gestiones para que su memoria sea elevada al Panteón Nacional, junto al Libertador y demás prohombres de la Independencia.
A parte de esta campaña, el director del rotativo, Leonardo “Lalo” González, anunció que, también, se promoverá la publicación de un libro que recoja el pensamiento, la vida y obra del prócer guariqueño y que, este sentido, el diario está publicando una serie de artículos escritos por cronistas e historiadores trataran de acercar este personaje con sus lectores.
Fin/

lunes, 7 de enero de 2008

LA DIÁSPORA CULTURAL AFRICANA EN LA MICRO REGIÓN DE ORTIZ TIZNADOS



José Obswaldo Pérez*






Los africanos y sus comunidades colectivas encontradas alrededor del mundo constituyen la diáspora africana. La diáspora africana no sólo se refiere a Hispanoamérica, sino también a la migración global durante milenios. Las comunidades africanas pueden ser encontradas históricamente en Asia, en Europa, y en Australia. Pero, las comunidades más numerosas son la de los países de América (Norte, Centro, y Sur) y el Caribe. Las colonias caribeñas y sudamericanas tuvieron un predominio de africanos, y esta fusión claramente afectó la cultura aborigen. La migración forzada de africanos siguió un patrón invariable a través de la diáspora. El proceso de sangría demográfica evidencia cómo una migración de esclavizados significaría una migración de culturas. Mientras muchos esclavizados se movían alrededor de la diáspora, más cultura se transmitía pese a la aculturización a que fue sometida en sus respectivas zonas de asiento[1].

El comercio atlántico de esclavos proporcionó los medios de migración para la mayoría de los africanos en el Nuevo Mundo. Cada grupo migratorio africano trajo sus tradiciones y costumbres que, aunque no eran idénticas, eran similares y, a menudo, tenían rasgos afines. Las tradiciones culturales, se plegaron a las otras culturas, comenzando a mezclarse. Varios investigadores hablan de una combinación de rasgos y elementos africanos en Hispanoamérica que tomaron lugar entre grupo humanos provenienteS de Senegambia y Guinea Bissau, entre los ríos Níger y Senegal. Regiones, por cierto, preferidas por los españoles y portugueses para traficar con los naturales de esas zonas por su laboriosidad, alegría y adaptabilidad. De las caletas de Benin, Biafra, Congo y Angola también provienen emigrantes esclavizados. De estas regiones, miles de esclavos de diferentes naciones étnicas entraron a Venezuela. Entre los grupos humanos podemos citar: Ewe, Fon, Efik, Efok, Mina, Bakongo, Loango, Caheo, Mondongo, entre otros[2]. Muchas de las personas de estas zonas tuvieron interacción a través del comercio y la guerra antes de su reintroducción en Hispanoamérica.

Los africanos han tenido una presencia continua en Hispanoamérica por más de 400 años. Desde la época de la conquista, las huestes conquistadores trajeron africanos que viajaban en las expediciones de tierra adentro. Muchos de estos grupos arribaron después a Venezuela por el puerto de Coro – alrededor del año de 1550 -, procedentes de la Antillas caribeñas para trabajar en las minas de Buria, cerca de Barquisimeto. Su llegada resulta de una crisis de mano de obra debido a la demanda creciente de trabajadores para las minas, las haciendas, los transportes de carga y, en fin, para todas las formas de trabajo. El déficit de mano de obra trató de llenarse con la importación de África de esclavos a comienzos del siglo XVI.

A su llegada, los africanos participaron en la construcción socio-económica y política de la Provincia de Venezuela a comienzos del siglo XVII, cuando empieza la importación más o menos masiva de población africana al territorio venezolano y, principalmente, hacia los Llanos de la Provincia de Caracas. Su contribución más importante fue su fuerza laboral en las haciendas y hatos ganaderos, que facilitó la acumulación de capital, la introducción de nuevas tecnologías y la globalización del comercio interregional basado en el desarrollo creciente de la agricultura y la ganadería en el siglo XVIII[3]. El tráfico negrero, llamado específicamente trata[4], se correspondía con la dinámica histórica abierta con los nuevos descubrimientos geográficos de los siglos XV- XVI y con “el espíritu de lucro del capitalismo”. Este sistema, según el historiador Brito Figueroa:

“somete a sus intereses las aspiraciones de aventureros, navegantes y gobernantes; pone precio a su participación material y transforma los esporádicos y accidentales contactos entre europeos y africanos en una empresa mercantil-monopolista de gran envergadura, destinada - como en efecto ocurre- a fortalecer su creciente poder económico”[5].

En muchos casos, los africanos traídos a los hinterland negreros de los puertos de la Guaira, Puerto Cabello, Cumana y Barcelona[6], eran herreros, granjeros, alfareros y soldados, así como también marineros. Algunos otros trabajaban como mayordomos, empleados de servicio doméstico, actividades agrícolas y pecuarias y artesanales (artes y oficios). Los esclavos domésticos, realizaban tareas en la casa de habitación del dueño, junto con sus mujeres que se ocupaban de realizar trabajos como cocineras, lavanderas y criadoras de los niños blancos. En algunas circunstancias, y con la autorización del amo, podían alquilar su fuerza de trabajo; algunos de ellos hacían trabajos de herrería, carpintería, barbería, construcción de casas de adobe, fabricación de tejas o bloque de teja, entre otros oficios. Las mujeres eran solicitadas para cocinar, lavar, planchar, cuidar y, en muchos casos, para amamantar niños, cuando la madre moría en el parto o estaba enferma[7].

De los primeros establecimientos de esclavos, diversos grupos de esclavizados vivieron y trabajaron en los llanos de Guárico y Apure, mezclando tradiciones culturales, tecnológicas, y sociales en una perspectiva distintiva de mestizaje y creollización. La nueva cultura reflejó la entrada de esclavizados en el crecimiento de hatos ganaderos dedicados a la economía de agroexportación, principalmente de cueros y manteca. Ese espacio de vida no sólo fue un modo de hacer el lugar sino una forma de convivencia natural, entre los márgenes de una “tierra de frontera”, abierta y libre para la construcción endógena de una nueva “neoetnia” cultural: los llaneros[8].

Las recientes estudios realizados por Arturo Álvarez D` Armas, Irma Mendoza, Adolfo Rodríguez, Felipe Hernández y otros investigadores introducen un nuevo enfoque en los estudios africanos en la región llanera[9], lo que ha permitido conocer la gran importancia de la esclavitud negra en los hatos ganaderos y la propiedad territorial esclavista a lo largo del siglo XVIII y principios del siglo XIX. Adolfo Rodríguez, historiador etnocultural, señala que los esclavizados africanos llegaron junto con los dueños de hatos[10]. Los pobladores españoles y mestizos llevaron los primeros subsaharianos a los partidos de Tiznados, Paya, Las Cañadas y San Roque de Las Lajas, jurisdicción de San Sebastián de los Reyes, entonces unidades de producción agropecuaria en siglo XVII[11], para ser explotados. En medio de este espacio geográfico, el pueblo de Ortiz tenía una posición privilegiada. Era punto de paso o encrucijada para el comercio de ganado, cuero, tabaco y otros rubros hacia los centros de consumo urbano.

La cuantificada mano de obra africana en las haciendas de Guárico[12], es una muestra global de la concentración de esclavos en el ámbito de todo territorio colonial, tal como lo hemos comprobado en censos y matriculas de la microregión de Ortiz-Tiznados. Su presencia era notoria. Por ejemplo, en 26 sitios de hatos registrados para 1793 en San Francisco y San José de Tiznados, 14 negros esclavos administraban en calidad de mayordomos y suplían la ausencia del amo, cuatro lugares eran administrados por sus mismos dueños, cuatro por morenos libres y dos blancos (familiares del dueño del hato) administraban igualmente dos sitios para cría de ganado mayor[13].

El investigador Miguel Ángel Ortega[14] nos ofrece información sobre 345 esclavos, sin contar a los negros libres en la hoy Parroquia San Francisco de Tiznados, que ascendía a 1.132 almas. Igualmente debemos destacar la presencia de negros cimarrones en las montañas aledañas a los hatos y pueblos de Ortiz, San Francisco de Tiznados y San José de Tiznados[15].

En el poblado de Ortiz, visitado por el obispo Mariano Martí, el 5 de mayo de 1780, encontramos que vivían 107 esclavos, 90 negros libres y 99 pardos, los cuales representaban un 24,8% de la población total. Los negros libres y esclavos representaban un 16.9% de la población urbana del pueblo, lo cual nos da conocer una cuantificación bastante significativa. El censo de 1810, en víspera de la Independencia, se registraba 14,5% de pobladores negros y esclavos. En 1813, los esclavos negros alcanzaban el 8,5% de la población, pero los pardos libres eran mucho más numerosos, un 15,1%.

Estas cifras muestran una composición étnica reveladora en relación con el mestizaje de las clases sociales mediante un proceso de blanquecimiento que se venía acentuando aceleradamente, a principios del siglo XIX. Ya para momentos previos a la abolición de la esclavitud, la institución esclavista estaba en decadencia en el pueblo de Ortiz. Un esclavo costaba en 1858 aproximadamente 279 pesos. Cuando se puso en vigencia la Ley del 24 de marzo –y según un censo general del gobierno- un total de 129 esclavos habían logrado obtener su libertad por esta legislación: un grupo de 58 esclavos valorados en 16.230,58 pesos y otro clasificado entre 29 esclavos y 42 manumisos valorados en 12.775,50 pesos[16].

En un análisis de matriculas eclesiásticas e informes parroquiales nos permite determinar el número de negros, entre los años 1780-1813 habiendo censados unos 2.744 negros y esclavos, en una población total de 19.201 habitantes, equivalente a un 14,2%. La mayoría de los esclavos estaban concentrados en las áreas de influencia o zona rural, cuyas cifras verdaderas eran mucho más altas, como una característica del patrón rural disperso.

En conclusión, la huella de África en los llanos de Guárico y Apure es un factor principal y casi único en la construcción de nuestra cultura llanera. La recolección de estos datos estadísticos y las investigaciones recientes permiten dibujar los aportes culturales de los subsaharianos. Por ejemplo, el trabajo de los negros, zambos y mulatos tuvo importancia para la expansión de la economía colonial, el crecimiento del mantuaje y la expansión de la propiedad territorial.

El número total de esclavos de origen africano que entró con la trata esclavista al Alto Llano dictamina un papel considerable que contribuyó grandemente al desarrollo y el enriquecimiento de la cultura llanera, como médula importante en la etnogénesis de la cultura afrovenezolana, hoy integrada y diluida en la población venezolana como raíz principal de nuestro mestizaje.

[1] POLLAK ELTZ, ANGELINA (1972). Procedencia de los esclavos negros traídos a Venezuela. En: Vestigios africanos en la cultura del pueblo Venezolano. Caracas: Universidad Católica Andrés Bello, Instituto de investigaciones Históricas, p. 23 - 32. Véase también JOYNER, BRIAN D. (2003). African Reflections on the American Landscape Identifying And Interpreting Africanisms. Washington: National Park Service. U.S. Department of the Interior National Center for Cultural Resources. También en línea: http://www.nps.gov/history/crdi/publications/African%20Reflections.htm.
[2] Ídem.
[3] CARTATAY, RAFAEL (2005). Aportes de los inmigrantes a la conformación del régimen alimentario venezolano en el siglo XX. Agroalimentaria. Nº 20. Enero- Junio 2005 (43-55)
[4] El término “trata” es un eufemismo que busca eliminar la dimensión ética del concepto implícito en “la trata de esclavos”. Un término mucho más apropiado es el de “comercio negrero”, pues la palabra “negrero” ha conservado la carga de infamia que implica rebajar al ser humano a la categoría de mercancía. Véase a CASTELAR, EMILIO “Dimensión gráfica de la trata de esclavos”, en su Ensayo de la Abolición de la Esclavitud. En línea: http://www.ensayistas.org/antologia/XIXE/castelar/esclavitud/trata2.htm
[5] BRITO FIGUEROA, FEDERICO (1985). El problema tierra y esclavos en la historia de Venezuela, UCV, Ediciones de la Biblioteca (Colección Historia, XIV), Caracas, p 155.
[6] JARAMILLO, MARCOS ANDRADE (1999). De la trata a la Esclavitud. Venezuela siglo XVIII Caracas: Fondo Editorial ISPAME; p 78
[7] Véase la monografía de la profesora Ermila Troconis de Veracoechea: “El Trabajo Esclavo en la Economía Colonial” En: Boletín NC 345 (Enero-Marzo de 2004). Sesquicentenario de la abolición de la esclavitud en Venezuela (1854-2004)
[8] RODRIGUEZ, ADOLFO (1992) “Definición de la Neoétnia Llanera Colombo-Venezolana como utopía realizada” en: Romero Moreno, María Eugenia (1992): Café, Caballo y Hamaca. Visión Histórica del Llano. Coedición: Quito, Ecuador, Talleres Abya-Yala y Orinoquia Siglo XXI, Santafé de Bogotá, Colombia.
[9] Véase MENDOZA, IRMA (2005) “Presencia de la mano de obra esclava de origen africano en el Guárico Colonial. Siglo XVIII” En: Resonancias de la Africanidad. Caracas: Fondo Editorial Ipasme.
[10] RODRÍGUEZ, ADOLFO (2006, 29 Mayo): La Cultura Afrollanera en la formación de los llaneros. Conversatorio sobre influencia Árabe y Africana en Venezuela. Caracas: Universidad Bolivariana de Venezuela.
[11] PEREZ A, JOSÉ OBSWALDO (2007). Hatos y Toponimia. Un caso de apropiación de lugar en Valle de Tiznados. Siglo XVII. Valle de la Pascua: XI Encuentro de Historiadores y Cronista del Estado Guárico, 29,30 y 31 de Marzo 2007
[12] ARMAS CHITTY, JOSE ANTONIO (1981): “Zambos y pardos en un censo de población del siglo XVII” En: Semblanzas, Testimonio y Apólogos. Caracas: Academia Nacional de la Historia
[13] BRITO FIGUEROA, FEDERICO (2002). Historia Económica y Social de Venezuela. Caracas: Ediciones de la Biblioteca de la Universidad Central de Venezuela, p, 1199
[14] ORTEGA, MIGUEL ANGEL (1992): La Esclavitud en el contexto agropecuario colonial. Siglo XVIII. Caracas: Editorial APICUM, colección Otro Discurso Nº 2, p 56.
[15] BRITO FIGUEROA, FEDERICO (2002). Ob.cit.
[16] MEMORIA DEL MINISTERIO DEL INTERIOR Y JUSTICIA. Censo General de los Esclavos que han quedado libre en virtud de la Ley de 24 de Marzo de 1854.

*Periodista e historiador venezolano (Ilustraciones tomadas de http://www.ensayistas.org/antologia/XIXE/castelar/esclavitud/trata2.htm)

martes, 9 de octubre de 2007

MUNICIPIO ORTIZ, PROBLEMÁTICA LIMÍTROFE


(Ponencia presentada en el III Encuentro de Cronistas e Historiadores
Municipio Ortiz, Estado Guárico, Venezuela, 4 Agosto 2007 )

Noel J. Lugo*


Introducción

Poblado que fue inspiración para la novela “Las Casas Muertas”, de Miguel Otero Silva. Ortiz, es voz de origen Vasco que significa “lugar donde abundan argomas”. La Argoma (Ulex Beaticus) es una planta espinosa, de flores amarillas, conocida también como Aulaga ó Retama espinosa.

El Municipio está ubicado al noroeste del estado Guárico, su capital es la población de Ortiz con una altitud de180 m.s.n.m, posee una extensión de 4.129 Km2, con una población de 18.377 habitantes, y cuya densidad poblacional es de 4,51 hab./km2, según Censo 2001.

La actividad económica es la agrícola, razón por la cual la vocación de uso de la tierra le configuran un potencial extraordinario, aún cuando el aprovechamiento de la tierra en su forma natural se hace mediante prácticas extensivas y tradicionales.

El Municipio Ortiz está conformado por cuatro parroquias, a saber: a)- parroquia Ortiz, capital Ortiz, a la vez capital del municipio. b)- parroquias San Francisco de Tiznados. c)- San José de Tiznados y d)- San Lorenzo de Tiznados cuyas capitales son los centros poblados de su mismo nombre, se comunica con poblados vecinos mediante carreteras pavimentadas de dos vías. La población de Ortiz se localiza en las coordenadas geográficas 09º37´30” de Latitud Norte y 67º17´12” de Longitud Oeste.

· El referido municipio, limita en el Norte con el Estado Carabobo, en el Este tiene a los municipios “Juan Germán Roscio” y “Julián Mellado” , en el Sur tiene al municipio “Francisco de Miranda”, todos del estado Guárico y en el Oeste tiene al Estado Cojedes. Cuando se trata de verificar los límites de dicho municipio en la Gaceta Oficial Extraordinaria Nº. 22 del 16 de Septiembre de 1993, se evidencia algunas fallas, las cuales, es posible que se deba a error en la trascripción, desconocimiento de dichas áreas o a errores que se vienen cometiendo desde hace mucho tiempo, copiando éstos textualmente. Sin embargo, no obstante esto, el municipio Ortiz es uno de los pocos en el país que cuenta con galeras, tierra de llanuras, palmares y dentro de su seno guarda inmensas riquezas de minerales no metálicos, cuenta con caudalosos ríos, ejemplo el Tiznados con su respectiva represa, lo cual brinda magníficas oportunidades turísticas, sitios Históricos y de interés como: La Ciudad de Ortiz, las rarezas de San Luís, , Monumento Natural Cerro Platillón y sitios que fueron asientos de comunidades indígenas. Además está en la Ruta de Zamora y Rangel 1846-1847. en las parroquias San José, San Francisco y San Lorenzo de Tiznados, específicamente en los sitios Río Tiznados, Caño la Váquira, La Leona, Sabanas del Limón, Laguna de Piedra, El Caruto, La Vigía, Pacaragua, San Pablo y otros.
MUNICIPIO AUTÓNOMO "ORTIZ"

Gaceta Oficial del Estado Guárico: Extraordinaria N°. 22. Asamblea Legislativa del estado Guárico: Ley de División Político Territorial del Estado Guárico. San Juan de los Morros, 16 de Septiembre de 1.993.

CAPÍTULO II: DE LA DELIMITACIÓN DE LOS MUNICIPIOS QUE INTEGRAN EL ESTADO GUÁRICO.
ARTÍCULO 17.- Los Límites del Municipio Ortiz son los siguientes:

Por el Norte: Limita con el Estado Carabobo, partiendo desde el Cerro Monte Ralo, continuando con rumbo Sureste, pasando por el sitio La Aguadita, Cerro Platanal, Cerro Quebrada de Agua, Topo Los Cuernos, Fila Los Higuerotes, Topo El Salto, Topo Los Bueyes hasta el Pico Platillón.

Por el Este: Limita con la Parroquia Parapara, desde el último punto descrito fin de límites Norte, con rumbo Sur, tomando la fila Camoruco, Cerro Llamarada, sitio El Guayabal hasta el Río Mapire, continuando por éste aguas abajo hasta la boca de quebrada Grande; de aquí con rumbo este hacia la Loma el Floreño y fila de Corocito, luego serranía cuesta arriba hacia La aguada el Bejuquero, continúa el lindero con rumbo Sur por el Cerro La Mesera, Galeras de Pedregal y río Guesipo, hasta el cerro Campanario, de este punto se prosigue con una línea recta con rumbo Suroeste hasta el Río Guárico aguas abajo hasta la desembocadura de las quebradas de Las Lajas, al Suroeste del sitio Mapurite.

Por el Sur: Limita con el Municipio Francisco de Miranda, desde la desembocadura de la quebrada Las Lajas en el río Guárico, aguas arriba por éste hasta su cabecera para luego continuar rumbo al Oeste hasta la desembocadura del Caño El Moco en la quebrada Váquira, de aquí prosigue el lindero mediante una línea recta con rumbo Noreste hasta el Río Chirgua.

Por el Oeste: Limita con el Estado Cojedes, por el Río Chirgua aguas arriba desde el último punto descrito hasta sus cabeceras, para luego continuar por la filaTerrán Colorado, fila los Suspiros hasta el cerro Monte Ralo, punto de partida.

Problemas o fallas detectadas:

1- En el Límite Norte: 1.1 - No se menciona el punto específico del cerro Monte Ralo, de donde parte dicha delimitación. 1.2 – pasando por el sitio La Aguadita, ¿ si es un sitio poblado por donde pasa la línea?. 1.3 – Topo Loas Cuernos, es posible que el mencionado topo sea Los Cueros ya que es el único que aparece en la carta geográfica 6645. 1.4 – Hasta el Pico Platillón, se supone que es la parte de mayor altitud. 2 - En el Límite Este: 2.1. – No explican si el sitio El Guayabal es un poblado o qué? .2.2 - No indica el punto específico donde cae la línea en el Río Mapire.2.3 – Luego serranía cuesta arriba hacia La aguada el Bejuquero. ¿De qué serranía están hablando?. Cerca de los sitios nombrados en la carta 6644 aparece la Serranía Cuesta Vieja, es posible que se hubiese omitido dicho nombre. 2.4 - No indica en que punto cruza el río Guesipo. 2.5. – No hay especificidad en cada uno de los sitios nombrados. 2.6.- Tampoco se menciona el sitio donde corta al Río Paya. 2.7- la desembocadura de las quebradas de Las Lajas. Pregunto ¿cuántas quebradas son?. Supongo que, Debería de decir quebrada Las Lajas

En el límite Sur: 3.1- Se lee lo siguiente: Limita con el Municipio Francisco de Miranda, desde la desembocadura de la quebrada Las Lajas en el río Guárico, aguas arriba por éste hasta su cabecera para luego continuar rumbo al Oeste hasta la desembocadura del Caño El Moco en la quebrada Váquira”. 3.1.1-En ese sitio el Rìo Guárico tiene orientación Norte-Sur y no Este-Oeste. 3.1.2- Las cabeceras del Río Guárico están en el Estado Carabobo. 3.1.3- Por la orientación Este-Oeste; supuestamente debería de ser aguas arriba de la quebrada Las Lajas. Se cometió un error, tal vez, al escribir la palabra “éste” en vez de ésta. 3.2- Se lee lo siguiente: “de aquí prosigue el lindero mediante una línea recta con rumbo Noreste hasta el Río Chirgua”. De acuerdo a la carta 6643,el rumbo que lleva la mencionada línea línea es Noroeste y no Noreste, como se señala. 3.3- No especifican en que punto específico llega la línea al Río Chirgua. 3.4.- Tampoco se menciona que el límite toca al Estado Cojedes.

En el Límite Oeste: 4.1- En el límite anterior no existe ningún punto en específico descrito, con respecto al Río Chirgua. 4.2- Donde se lee “para luego continuar por la fila Terrán Colorado”. Lo correcto sería fila Terrón Colorado 4.3- El sitio específico del Cerro Monte Ralo no se especifica, ni al comienzo, ni al final.

CAPÍTULO II: DE LA LIMITACIÓN DE LAS PARROQUIAS CONSTITUIDAS DENTRO DEL TERRITORIO DE LOS MUNICIPIOS.
ARTÍCULO 30.- Los LÍMITES de la parroquia San Francisco de Tiznado, San José de Tiznado y San Lorenzo de Tiznado, constituido dentro del territorio del Municipio Ortiz.

a- ) De la Parroquia San Francisco de Tiznado.

Por el Norte: La Parroquia San Lorenzo de Tiznado desde el sitio de río Chirgua, filas de Chaparro Mocho, galera de Santa Rosa y río Palambra.

Por el Sur: Parroquia de San José de Tiznado y Guardatinajas.

Por el Este: Parroquia Ortiz y Cantagallo.

Por el Oeste: El Estado Cojedes.

Fallas o problemas detectados:
1- En el Límite Norte: No especifican el sitio específico en el Río Chirgua; así como tampoco Galeras de Santa Rosa, ni Río Palambra.

2- En el Límite Sur: El hecho de nombrar las parroquias no nos dice nada; ya que no hay puntos específicos.

3- En el Límite Este: El mismo error del límite anterior.

4- En el Límite Oeste: Se repiten los mismos errores anteriores.

b- ) De la Parroquia San José de Tiznados.

Por el Norte: San Francisco de Tiznado, desde el sector Doble Seis en línea recta con el sector Carutico y parcelamiento tres y cuatro de Güaitoco, Cumbote uno ( 1 ) y dos ( 2 ), el Arenal y del Zamuro en línea recta con la Galera de Mapire.

Por el Sur: Las Parroquias de Guardatinajas y el Rastro.

Por el Este: La Parroquia Ortiz.

Por el Oeste: La parroquia San Francisco de Tiznado.

Fallas o problemas detectados:
1- En el Límite Norte. En su última parte no se dice en que sitio toca la Galera de Mapire, ni por donde sigue.

2- Las demás delimitaciones no nos dice nada, no hay especificidad de sitios.

c- ) De la Parroquia San Lorenzo de Tiznado.

Por el Norte: El Estado Carabobo.

Por el Sur: Parroquia San Francisco de Tiznados.

Por el Este: Municipio Roscio y parroquia de Cantagallo.

Por el Oeste: El Estado Cojedes.

Fallas o problemas detectados:
En los cuatro puntos, la delimitación no es confiable; no dan puntos específicos. No se dan sitios de salida ni, mucho menos, sitios de llegada.

d)- La Parroquia Ortiz no aparece en Gaceta.

A pesar de que las fronteras del Municipio Autónomo Ortiz no están muy claras, es decir, no bien definidas, siendo las parroquias las más afectadas por no haber una especificación de sitios; sin embargo , éste presenta dentro de sus límites, puntos para el desarrollo turístico e industrial ya que presenta:
· 1- Sitios Históricos y de interés como: La Ciudad de Ortiz, las rarezas de San Luís y las diferentes represas.
· 2- Sitios que fueron asientos de comunidades indígenas.
· 3- Ruta de Zamora y Rangel 1846-1847. en las parroquias San José, San Francisco y San Lorenzo de Tiznados, específicamente en los sitios Río Tiznados, Caño la Váquira, La Leona, Sabanas del Limón, Laguna de Piedra, El Caruto, La Vigía, Pacaragua, San Pablo y otros.
· 4- Es uno de los pocos municipios del Guárico que en sus seno guarda enormes riquezas de arenas y gravas, arcillas plásticas, arenas silíceas, rocas o lajas ornamentales y posiblemente carbón, yeso, y gas.
· 5- Monumento Natural Cerro Platillón.

Referencias Bibliográficas

_________Diccionario Geográfico del Estado Guárico, Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables, Caracas, 1989.

____________Gaceta Oficial del Estado Guárico Ley de División Político Territorial del Estado Guárico. Extraordinaria Nº. 22. Asamblea Legislativa del Estado Guárico, 16 de septiembre de 1993.

__________Ley de Geografía, Cartografía y Catastro Nacional. Gaceta Oficial Nº. 37.002. Viernes 28 de Julio de 2000.

__________ Ley Orgánica del Poder Público Municipal. Gaceta Oficial Nº. 38.204. Extraordinaria del 08- de Junio de 2.005.

___________ Mapa –Hoja Carta Geográfica 6643 – Guardatinajas. M.O.P. Dirección de Cartografía Nacional.1965

___________ Mapa –Hoja Carta Geográfica 6644 –San José de Tiznados. M.O.P. Dirección de Cartografía Nacional.1967

___________ Mapa –Hoja Carta Geográfica 6645 – Belén. M.O.P. Dirección de Cartografía Nacional.1967

___________ Mapa –Hoja Carta Geográfica 6744 – El Sombrero. M.O.P. Dirección de Cartografía Nacional.1966

___________ Mapa –Hoja Carta Geográfica 6745 –San Juan de los Morros. M.O.P. Dirección de Cartografía Nacional.1974

Mapa de Ortiz. Htm. (Internet)


__________XIII Censo General de Población y Vivienda, 2001. Primeros Resultados. Instituto Nacional de Estadísticas

*Profesor de Geografía de Venezuela

martes, 18 de septiembre de 2007

ORTIZ, CAPITAL DEL GUÁRICO Y LAS ARBITRARIEDADES CAUDILLESCAS


(Ponencia presentada en el Encuentro de Historiadores y Cronistas de
Ortiz, Estado Guárico, Venezuela, Agosto 2007)


Ubaldo Ruiz*


Ortiz y Calabozo, hoy dos importantes ciudades del Estado Guárico, constituyeron, desde los orígenes de nuestra entidad federal, sendas cabeceras de dos de los cuatro cantones en que se dividió la primigenia Provincia del Guárico en 1848, junto con Chaguaramas y Orituco; desde un principio Calabozo fue su capital; pero, escribe Adolfo Rodríguez (2004) que “El 15 de octubre de 1874, pretextando una peste en Calabozo, el gobernador Crespo decreta el traslado de la capital del Estado hacia Ortiz.” La capital del Guárico no permaneció durante mucho tiempo en Ortiz, cuatro años, desde 1874, hasta 1878 en una primera fase, y desde 1879 hasta 1881, en una segunda etapa; es decir, en total seis años; pero hablar de Ortiz como capital del Guárico, es hablar del liderazgo de Joaquín Crespo, así como hablar de la capitalidad de Calabozo, es referirse al caudillaje Monaguero, lo mismo que al aludir a San Juan de los Morros como centro político guariqueño, es obligatoria la mención de Juan Vicente Gómez y del absoluto dominio que ejerció en la Nación Venezolana.

Al revisar la Historia de Venezuela, es posible notar, como característica sobresaliente e inquietante, una tendencia de los caudillos, principalmente decimonónicos (entre los cuales se debe incluir a Juan Vicente Gómez puesto que califica como caudillo del XIX, a pesar de que su dictadura se verificó en la siguiente centuria), a intervenir arbitrariamente en la conformación político- territorial del país, en la mayoría de los casos respondiendo sólo a caprichos personales del amo político de turno. En los momentos cuando se intentó organizar el país mediante el consenso de los diferentes sectores que han conformado la sociedad venezolana, no hubo planteamientos radicales que tendieran a una transformación del ordenamiento del territorio nacional.

En 1830, cuando la “Reconstitución de la República”, como la llama Gil Fortoul (1978), no se creó ninguna Provincia, sino que continuaron existiendo las once heredadas de la Colonia y la Gran Colombia; y durante el período conocido por algunos historiadores como la “Oligarquía Conservadora” (1830-1848), sólo se crearon dos Provincias por parte del Congreso, la de Trujillo, en 1831 y la de Barquisimeto un año después.

En 1848, después de los sucesos del 24 de enero ocurridos en la sede del Parlamento nacional, y que el General Páez calificó como de “Fusilamiento del Congreso”, comenzó un régimen de 10 años, que Héctor Malavé Mata (1980) ha denominado “La Patria de Los Monagas”, y que el mayor de la dinastía, José Tadeo, pretendió extender, a través de la reforma de la Constitución de 1830, que el Congreso de la época, completamente sumiso al Poder Ejecutivo, se apresuró a sancionar, lo que precipitó la caída del clan Monagas. Al respecto comenta Manuel Pérez Vila (1985): “…en los primeros meses del año siguiente José Tadeo Monagas logra arrancar a un Congreso complaciente la reforma de la Constitución de 1830. Con útiles pretextos, como el de restablecer la Unión Colombiana (Gran Colombia), Monagas obtiene que el período presidencial sea ampliado a seis años y se hace reelegir Presidente por el Congreso para tal período, a la vez que impone como vicepresidente de la República a su yerno, el coronel Oriach. Esto causa una viva indignación en el país, que se refleja en una caricatura clandestina de la época donde se ve al Presidente Monagas sentado, con un látigo en la mano y rodeado por los diputados vestidos de civil y arrodillados a su alrededor, preguntando ‘¿Qué manda el amo?’ De la boca de Monagas salen las siguientes palabras: ‘Sólo yo y mi familia, Venezuela es nuestro patrimonio.’ Esta caricatura lleva por título: ‘Yo y mi Congreso’.”

Este “Nepotismo de los Monagas”, como también se conoce el período en cuestión, como buen régimen caudillesco, fue muy prolífico en la creación de Provincias: las de Guárico y Aragua en 1848; la de Portuguesa en 1851; las de Yaracuy y Cojedes en 1855; la de Táchira en 1856; y las de Maturín y Amazonas en 1856, un total de ocho Provincias, con las cuales “La ley de división territorial enumera 21 provincias, que con alguna ligera diferencia corresponderán a los que pronto serán estados de la federación venezolana” Pérez Vila (1985).

La Convención de Valencia, convocada y reunida en 1858, después del derrocamiento de la dinastía Monagas, ni después, durante el gobierno que resultó de la Guerra Federal, presidido por el Mariscal Juan Crisóstomo Falcón, no realizaron mayores alteraciones a la división político- territorial, salvo el cambio de nombre de las Provincias, que según la Constitución de 1864, pasarán a denominarse “Estados”, por lo de las autonomías propias de un régimen “federal”.

El heredero legítimo de Falcón, Antonio Guzmán Blanco (que inventará un “Congreso de Plenipotenciarios”, mejor conocido como Consejo Federal, para decidir a través de él, la elección de presidentes manejables) inaugurará en 1870 uno de los regímenes más personalistas de la Historia Nacional; Guzmán Blanco se creerá, como todos los autócratas que ha padecido Venezuela, el único capacitado para administrar el país: Él le dirá a Rojas Paúl, entre otras perlas, lo siguiente: “El progreso material se ha llevado con gran facilidad hasta este momento, que es el momento de los ferrocarriles y de la inmigración, para que todo lo realizado reconvierta en verdaderamente fecundo. Esto último es lo que estoy haciendo y lo que sólo yo podría realizar…” Citado por Ramón J. Velásquez (2005).

Entre los principales desvelos del Ilustre Americano estará la alteración de la organización del territorio nacional; y así, como dice Pérez Vila (1985): “A proposición de Guzmán Blanco, el mencionado Congreso reduce los 20 estados hasta entonces existentes a 7, algunos de los cuales engloban a varios de los anteriores.” Mediante esta medida el Estado Guárico dejará de existir, y pasará a formar una macro entidad, que abarcará hasta la lejana Nueva Esparta. Nuestra entidad tendrá su origen en 1848, como Provincia, mediante decreto del Congreso dócil a José Tadeo Monagas, y en 1864 se denominará “Estado”; pero el “Autócrata Civilizador”, lo agregará como Sección Guárico al Gran Estado Guzmán Blanco, que luego se denominará Estado Miranda; no es sino hasta el advenimiento de otra autocracia, la de Cipriano Castro, cuando el Guárico vuelva a su antigua autonomía, pero con acentuados cambios en su conformación territorial, los cuales hoy nos parecerían muy extraños, y que también reflejan las caprichosas arbitrariedades de los caudillos de turno.

Armas Chitty, en su Historia del Estado Guárico, (1982), sostiene que “Entre los años 1901 y 1909, que es cuando el Estado Guárico vuelve a adquirir su antigua fisonomía, ocurren cambios en sus Distritos…Ahora absorbe al Estado Apure, llega hasta Achaguas, mas pierde a Altagracia de Orituco que entra a pertenecer al Estado Miranda y a Zaraza al Estado Bermúdez. El Distrito Roscio, con Ortiz, y El Sombrero, Distrito Bruzual, pertenecieron al Estado Aragua…”. Todos estos cambios en la conformación del Estado Guárico obedecieron a esos caprichos de los caudillos de turno; lo mismo se podría decir respecto de la trashumancia de la capitalidad guariqueña.

La primera capital guariqueña fue Calabozo, desde 1848, cuando fue creada la Provincia, hasta 1874, año en que se trasladó a Ortiz. Hay que tomar en cuenta que para este año Venezuela padecía el período guzmancista conocido como el septenio, este se caracterizó, en parte por una especie de pacto entre el caudillo nacional, Guzmán Blanco, y los diferentes caudillos regionales. En los Llanos de Guárico, para esa época ya se había perfilado como caudillo principal el General Joaquín Crespo, natural de un lugar entre San Francisco de Cara y Parapara; durante los 18 años que ejerció su hegemonía en Venezuela, Guzmán Blanco contó con el apoyo casi incondicional de este careño, que no sólo fungía como líder indiscutido de las pampas guariqueñas, sino que había adquirido, merced a su éxito militar y político, la jerarquía de gran terrateniente de la zona, principalmente cercana a la ciudad de Ortiz, por lo que se puede considerar a ese ámbito, su querencia.

Por eso, cuando el “Ilustre Americano” convirtió a Crespo en Presidente del Estado Guárico, éste consideró que administrar esta entidad desde la ciudad del Paya, se adaptaba mucho mejor a sus intereses, que hacerlo desde la relativamente lejana Calabozo; y entonces se impuso ese criterio, del aprendiz de autócrata que era el Crespo de 1874, por sobre la tradición de Calabozo, que constituía para la época, “el núcleo humano más cargado de historia política” del Guárico, según la opinión de Armas Chitty(1979). También afirma este autor: “El 78, cuando Alcántara reacciona contra Guzmán Blanco y de hecho contra Crespo, la capital retorna a Calabozo, mas al triunfar la Reivindicadora que abre la puerta al Quinquenio, y cuyo éxito se debe a Crespo, al asaltar con Ramón Guerra a Gregorio Valera en La Victoria, el 79, la capital vuelve a Ortiz hasta el 81.”

A partir de este año desaparece el Guárico como entidad federal, como ya se indicó, porque era decisión del caudillo mayor, y Crespo, para entonces un subalterno de Guzmán Blanco, tuvo que conformarse con la medida que perjudicó por igual a Ortiz y a Calabozo, en beneficio de las localidades aragüeñas de Villa de Cura y La Victoria. Con la desaparición física de Joaquín Crespo, la llegada de los Andinos al Poder Político Nacional, y de la peste a Ortiz, esta tuvo que olvidarse de sus aspiraciones capitalinas, que fueron directamente proporcionales al liderazgo del caudillo que la consideraba su patria chica.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

De Armas Chitty, J. A. (1979) Historia del Guárico. San Juan de los Morros: Ediciones de la Universidad Rómulo Gallegos.

De Armas Chitty, J. A. (1982) Historia del Estado Guárico. Caracas: Ediciones de la Presidencia de la República.

Gil Fortoul, J. (1978) Historia Constitucional de Venezuela. México, D. F. : Editorial Cumbre. Biblioteca Simón Bolívar. Tomo X.

Malavé Mata, H. (1980) Formación Histórica del Antidesarrollo de Venezuela. Bogotá: Editorial La Oveja Negra.

Pérez Vila, M. (1985) Independencia y Caudillismo. El Siglo XIX Venezolano. Caracas: Enciclopedia Conocer Venezuela 4. Salvat Editores Venezolana, S. A.

Rodríguez, A. (2004) Calabozo Siglo XIX. San Juan de los Morros: Publicaciones del Rectorado de la Universidad Rómulo Gallegos.

Velásquez, R. J. (2005) Joaquín Crespo. Caracas: C. A. Editora El Nacional. Biblioteca Biográfica Venezolana.¨

*Profesor universitario e historiador venezolano.

martes, 28 de agosto de 2007

ARTURO RODRÍGUEZ, EN EL ESPEJO DE PAPEL

(Ponencia presentada en el III Encuentro de Cronistas e Historiadores del Municipio Ortiz, 24 de agosto 2007)


José ObswaldoPérez*

He aquí un personaje histórico de nuestra historia local. Un personaje que me unió una sincera amistad desde tiempos cuando cursaba estudios de bachillerato en nuestro querido liceo y luego en resto de la vida hasta su muerte. Se trata de un orticeño que vivió y actuó a lomo del siglo XX, cuyo primeros pasos coinciden con el inició de las dictaduras andinas (1899-1935).

Don Arturo Rodríguez nació el 8 de Julio de 1910, dos años después del nacimiento de su hermano mayor Nicanor Rodríguez Rodríguez (1908-1992); dos años después que el gobierno de Venezuela paso de la manos de Cipriano Castro a las de Juan Vicente Gómez (es decir, de una dictadura a otra), y a unos seis meses de la muerte de su padre el general Nicanor Arturo Rodríguez Moreno[1], quien tenía 42 años cuando ocurrió su fallecimiento, el 18 de diciembre de 1910.

Fue descendiente de una modesta familia originaria de Cagua[2] (estado Aragua), establecida en Ortiz a mediado siglo XIX, fundada por el General Pedro Pablo Rodríguez. Aunque nació sin conocer a su padre, don Arturo convivirá en un ambiente familiar regido por su anciana abuela Evarista Moreno Vilera de Rodríguez (n. 1860)[3], su madre doña Beatriz Benigna Rodríguez Sierra (1883-1961)[4] y su tío don Domingo Rodríguez Moreno (n. 1886)[5], en la vieja casona La Loretera, ubicada en una esquina de la Plaza Bolívar. En ese ambiente familiar crecerá don Arturo Rodríguez. En un círculo lleno de fascinación por el pasado orticeño, recuerdos de familias beneméritas

No obstante, la familia Rodríguez Rodríguez se muda posteriormente a una vieja casa del general Joaquín Crespo Torres, conocida como la Casa Crespera o Casa Atravesada, ubicada en el viejo camino del ganado y a la entrada del Barrio La Romana. Allí su madre, Doña Beatriz Rodríguez Sierra, les enseñará sus primeras letras. Más tarde, en aquella vieja casona funcionará la Escuela Federal No. 33, a la cual iban los muchachos, hembras y varones, a recibir las primeras letras de manos de Doña Beatriz de Rodríguez.

De la formación escolar de Don Arturo Rodríguez de las manos de Doña Beatriz de Rodríguez pasó a la dirección de los maestros privados don Guillermo Aderson, Guillermo Matute, Albina Gómez, Pacifico Paredes y el padre José Carmelo Matute Moreno. Todos ellos influyeron en la personalidad de Don Arturo Rodríguez, quien perteneció a la generación palúdica y llagosa que afecto, traumáticamente, al pueblo de Ortiz. Una generación que fue inmortalizada por el escritor Miguel Otero Silva en su novela Casa Muertas. Don Arturo Rodríguez nos recuerda que cuando era niño se colocaba en las barandas de la Casa Atravesada, para contar los muertos de la peste. Desde allí veía pasar a tempranas horas de la mañana a los difuntos, envueltos en chinchorros o traslados en la Urna de la Caridad, un ataúd negro, fabricado para uso público del Concejo Municipal que prestaba sus servicios gratuitamente a las desamparadas víctimas del paludismo, la hematuria, el vomito negro y últimamente a los de la peste española. Uno tras otro iban desfilando hacia el cementerio hasta casi tarde de la noche. Don Arturo señala que no solamente la peste causó estragos en el pueblo orticeño sino que se expandió por casi toda Venezuela. Pero, aquí, en el pueblo de Ortiz fue más terrible porque encontró el terreno abonado: un pueblo palúdico, con hambre, y en el último estado de desidia como estaba en esa época.

Don Arturo Rodríguez Rodríguez fue periodista, poeta y funcionario público. Ejerció varios cargos burocráticos. Entre ellos, Jefe del Estacionamiento Ganadero de Ortiz, adscrito a la dirección del entonces Ministerio de Agricultura y Cría. Prefecto del municipio Ortiz, entre los años 1945-1948; y, varias veces, miembro de la Junta Comunal, vicepresidente de la misma y empleado de rentas municipales. Fue fundador del partido Acción Democrática local y luego del Movimiento Electoral del Pueblo (MEP), en la tercera división de AD.

Un septiembre de 1932 apareció en Ortiz, un curioso periódico manuscrito que se llamó El Pampero[6]. Eran aún días de la dictadura de Juan Vicente Gómez y el pueblo de Ortiz vivía los últimos coletazos de la “fiebre española”, una de las epidemias que remató a muerte, junto con el paludismo, esta población llanera. El Pampero fue un vocero ocasional de intereses generales, escrito en letras de molde en pluma fuente. Había salido a la luz pública para reivindicar el progreso y los anhelos de superación de un pueblo sumergido en el atraso y la miseria. Al frente de este órgano informativo estaban los jóvenes Arturo Rodríguez Rodríguez, como director-administrador y Luís Acosta Rodríguez, como su redactor. Debió ser una tarea titánica y elogiosa de estos muchachos inquietos y emprendedores. Hacer un periódico manuscrito no era cualquier cosa para el contexto histórico en que nos ubicamos.

Para el momento en que salió El Pampero, la capital del Guárico estaba establecida en el pueblo de Ortiz. Era la tercera vez que por razones políticas un gobernante había escogido como sede de gobierno a esta localidad. La primera vez fue el general Joaquín Crespo Torres, quien la trasladó por razones estratégicas militares; la segunda vez lo hizo la Asamblea Legislativa de 1877[7] y esta última por el general Juan Alberto Ramírez, que aún por razones no estudiadas, dícese que por un disgusto con los estudiantes calaboceños, mudó casi todo el gobierno regional hacia Ortiz [8].

El general Juan Alberto Ramírez le había confesado a Nicanor, a Arturo y a Luís Acosta Rodríguez sus intensiones de mudar la capital de Calabozo a Ortiz. Esto generó un cierto movimiento de opinión solapado en otras localidades guariqueñas, que se disputaban la capitalidad regional. Por su puesto, el pueblo de Ortiz no se quedaba atrás. Muchas veladas y agasajos ofrecieron varias familias orticeñas al presidente del estado a fines de promover la capitalidad de Ortiz.

El general Juan Alberto Ramírez, hombre de confianza del régimen gomecista[9], tiene una gran significación en la historia contemporánea del estado Guárico, quien no sólo le tocó trasladar la capital de dicho estado desde Ortiz hasta San Juan de los Morros en 1934. Durante su gestión de gobierno, se percibe una tímida transformación en el paisaje urbano de Ortiz. Se inicia una campaña de saneamiento ambiental y limpieza de escombros de las viejas casas muertas, derrumbadas. Se arboriza la avenida Bolívar, entre otros espacios públicos. El diario El Universal de Caracas reportaba el incipiente esfuerzo que hacían sus pobladores y el gobierno para revivir la localidad de la ignominia. “El mejoramiento de los jardines y parques de la Plaza Bolívar – señala la nota periodística-, construcción de un surtidor que abastece el agua para el riego de la plaza y para el servicio de gobierno y otra para el local del registro público, reconstrucción para otra casa para una oficina publica”.

Muchas veces el lápiz rojo del gobierno les impuso la censura a los incipientes periodistas de El Pampero. Una nota del Secretario de Gobierno, doctor José Tomás Sosa Altuna -cuenta Don Arturo Rodríguez-, exigía que antes de publicar el periódico teníamos que llevar los trabajos para ponerle el visto bueno. Eso era una censura de prensa. Eso ocurrió así, pues, yo recogía los trabajos que se iban a imprimir y los llevaba a la casa del señor Sosa, entonces lo dejaba allá hasta el otro día cuando lo iba buscar. Lo que no convenía lo tachaba. En eso, de una ida a la secretaría de gobierno del Guárico, me vio el General Ramírez que iba entrando:

-Hola. ¿Qué se le ofrece amigo? Nada general- respondió Don Arturo. Sólo vengo a traerle los trabajos del periódico al doctor Sosa, para que los vea, lo examine y lo que no convenga al gobierno que se publicará. Muy mal hecho, dijo el general Ramírez: Eso no, ustedes son amigos del gobierno y no tienen porque pasar esto.

En la segunda etapa de El Pampero -cuenta Arturo Rodríguez- que la dirección y la administración del periodiquito pasó a manos de Vicente Loreto y Francisco Arteaga, quien este último firmaba con el seudónimo “Pancho el Gatea”,[10]. También destaca Arturo que, en la primera etapa, salieron ocho o diez números y en la segunda se publicaron dos ediciones.

En 1935, el periódico La Puerta del Guárico anunciaba el establecimiento de don Arturo Rodríguez y su familia en San Juan de los Morros.[11] El redactor de la noticia no nos deja pistas, por lo menos en la nota periodística, sobre cuáles eran las razones de su permanencia en la capital del Guárico. En 1944, el pueblo de Ortiz mostraba signos de resurrección. Funcionaba aquí una misión técnica agropecuaria encargada del resurgimiento de la población, con lo cual el Ministerio de Agricultura y Cría accedería darle agua tratada a la población. “El abastecimiento de agua potable – escribía Don Guillermo Matute – es la tragedia máxima de este pobre pueblo...”. En ese año se casó Don Arturo Rodríguez con doña Josefina Trujillo Herrera (n.1921-1994), oriunda de San José de Tiznados y de ancestros de reconocida vida política, militar y académica de Ortiz y Villa de Cura. De este matrimonio nacen: Arturo (fallecido al nacer), Domingo Silo y los morochos Froilán y Aurys Beatriz Rodríguez Trujillo.

Don Arturo Rodríguez fue un promotor de actividades de culturales. No sólo con su hermano Nicanor Rodríguez y su primo Luís Acosta Rodríguez promovió la creación del Centro Cultural Pro-mejoramiento, que fue lugar de cita de grupos intelectuales, musicales y teatrales como el Retablo de Las Maravillas (conocido hoy como Danzas Venezuela), con la actuación de la famosa artista Yolanda Moreno, y que fundó el profesor Manuel Rodríguez Cárdenas[12]. En 1950 fue socio de la primera sala de cine que funcionó en el Ortiz. Esta sociedad la conformaba también el Padre Grau y Ernesto Rodríguez Medina, la cual se había establecido para adquirir un proyector de películas 16mm y una planta eléctrica.[13]

Don Arturo fue un hombre religioso. En su poesía se plasma esa personalidad en el catolicismo y la fe. Muchos de sus poemas guardan la influencia del poeta colombiano Héctor Guillermo Villalobos y por el gran bardo nicaragüense Rubén Darío, que le permitió dejar una interesante obra literaria que permanece hoy ignorada. Una vez me contó que la poesía había nacido con él a la edad de los 15 años. “No puedo decir que soy un poeta, pero he tratado que mis versos tengan sentido común”, me dijo.

Dejó una recopilación de poemas para un libro de poesía con el tentativo nombre de Chubasco. Estos materiales permanecen bajo la custodia de su hijo el doctor Froilán Rodríguez Trujillo. Algunos de ellos incluimos al final de este texto. Fue un gran lector y un amante del periodismo. Colaboró en la publicación Orientación, revista fundada por el padre Ricardo Pínter Revert el 18 de febrero de 1962, impresa en los talleres gráficos que funcionaron en la Casa Parroquial. Igualmente lo hizo en la revista multigrafiada Ortiz, también fundada por el párroco Pínter, en mayo de 1967. Como también escribió artículos y poemas para los periódicos multigrafiados El Estudiantil y Luz y Pensamiento, fundados por mi persona y el bachiller Orlando Cordero Castillo. El primero fundado en 1984 y el último el 17 de julio de 1985.

En los últimos años de su vida, Don Arturo Rodríguez vio crecer el desarrollo urbano de Ortiz. Sus calles y sus barrios. Eso le motivó una gran alegría y satisfacción por el crecimiento de sus lar narivo. Desde 5 de enero de 1990, la pequeña biblioteca comunal del Barrio La Romana lleva el epónimo de nuestro biografiado. En esa fecha, don Arturo Rodríguez pronunció estas breves palabras:

“ Doy un saludo de agradecimiento al Barrio La Romana. A este barrio donde pase yo largos años de mi vida, por eso reciban mi cordial saludo y un abrazo muy afectuoso. Al mismo tiempo quiero llamar a los jóvenes, de ambos sexos, los cuales sé que hay bastante en este barrio para que vengan a esta sala de lectura para que le den calor, para que le atiendan porque es preferible nutrir la mente con un buen libro que caer en los vicios funestos del alcoholismo y la droga”.

De este modo hemos querido honrar la memoria de Arturo Rodríguez como la del intelectual, ciudadano y hombre público. Porque, ante todo, fue un hombre sin tacha, cabal, bondadoso y sapiente Un modelo para nuestra juventud.


ANEXOS

(Elegía)
Ultimo vestigio de un pasado de esplendor del viejo Ortiz.
Para: Orientación

Más de cien años pesan sobre tu arquitectura
de molduras doradas de exquisito esplendor
que con manos benditas o con manos impuras
te brindó las caricias algún predicador

En la penumbra sobria de ésta Iglesia de pueblo
desfilaron dolientes los recuerdos remotos
de campanas que alegres repicaban al vuelo
de campanas que a muerte doblegaban quejumbrosos
De aquel Ortiz de entonces tu fuiste fiel testigo
y tal vez cual ninguno te tocó descifrar
la prédica elegante del padre Franchisquini
y del padre Tineda su verbo irregular
Hoy cuando Ortiz renace de su propia tragedia
y deja atrás un siglo de ficticio esplendor
caístes cual coloso sobre la misma tierra
como Cristo el Mesías, como Judas el traidor.

Ortiz, 20 de Agosto de 1.965. Por Orticeño Católico.


AÑO NUEVO
A mí apreciado y distinguido amigo Don Vinicio Jaén Landa

Renacen en nosotros frustradas esperanzas
tan humanas en los seres, que esperan sin rencor
que brille un nuevo día sobre un mar de bonanzas
para todo el que sueñe con un mundo mejor

Como todo el augurio de las primeras horas
pasa y se desvanece como cruel espejismo
Sigue tenaz el tiempo; se hace la espera
bajo el pálido ambiente de un hondo pesimismo

Sólo aquellos que viven arrastrando penas
sin que brille una estrella, en su lúgubre noche
ahogan en sollozos el año que se aleja
recibiendo el que viene con mudo reproche

Ortiz, 27 de febrero de 1995

Arturo Rodríguez


Lagrimas de Niño

(Estampas Navideñas
Para: “Orientación

(1)

Fue dolor, decepción inocente
Que le hicieron brotar de sus ojos
Por negarle mezquino, indolente
Un juguete que calme su antojo
(
Contemplé la criatura en su roç
se marcaba una pena, tal vez la primera.
Que ;e plasmó en su sueños ignotos
Cual soplo de brisa en la noche serena.

(1 1 1)

Reteniendo en sus ojos divnos
El infante prilijo en ernuras
Transform6 las lágrimas del niño
En cántico de amor en las alturas.
Ortiz: 20 de Diciembre de 1.962
POR: Orticeño Católico

El pecador

(Para Orientación)
Dedicado a los jóvenes cursillistas: Pérez, Seijas, Baloa, Ramos y Rojas.

(I)

El pecador entró con su paso, tardío
Con sus ojos sin brillo, su fe derrumbada
A una Ig1esi de pueblo como el mío
Donde un buen Sacerdote una Misa oficiaba.

(II)

El Pecador salió con brillo en la mirada
Con el paso ligero y su fe restaurada
De esta Iglesia de pueblo que fue el ara
Que redimió sus culpas y confortó su alma.

Ortiz, 10 de Abril de 1962
Por “Orticeño Católico”


MADRE
Dedicado en su día

(1)
Madre es nombre sacrosanto
Que inspira fervoroso gran cariño
Lo pronuncia llorando todo niño
Con la inocencia de su tierno llanto

(II)

Madre dice en su cruel quebranto
El moribundo infeliz en su agonía
Madre, madre te evoco con mi llanto
Cuando te nombro muerta Madre mía

(III)

Cuando contemplo con pesar profundo
Del claro día muriéndose la luz
Madre, madre pronuncio en la cruz
El infinito Redentor del Mundo.

Por: Orticeño Católico
Ortiz, 15 de Mayo de 1962

NOTAS

[1] Hijo de Doña Evarista Moreno Vilera y Don Fernando Rodríguez Moreno. Había sido comerciante, político y distinguido personaje de la aristocracia burocrática de Ortiz. Llegó a ser concejal y presidente del Concejo Municipal, en el año uno. Asimismo, participó en diversas funciones y actividades públicas. Fue Jefe Civil de San Juan de los Morros (en aquel tiempo perteneciente a la Jurisdicción de Aragua) y luego del pueblo del Señor San José de Tiznados, donde falleció a causa de una fiebre palúdica.
[2] BOTELLO, OLDMAN (1995): Apuntes para la historia de Ortiz. Ortiz: publicaciones de la Alcaldía de Ortiz, p. 68. Según Fernando Rodríguez Mirabal señala que, quienes por ser nativos de Cagua, en el pueblo de Ortiz se dieron a conocer como los hermanos Rodríguez Cagua. Ver RODRIGUEZ MIRABAL, FERNANDO (2006).”Los Rodríguez Moreno de Ortiz”. Valle de la Pascua: X Encuentro de Cronista e Historiadores del Estado Guárico. 29, 30 y 31 de marzo.
[3] Doña Evarista Moreno Vilera ejerció una gran influencia matriacal en los hermanos Nicanor y Arturo Rodríguez. Fue hija de Antonio Moreno Sierra y Rita Vilera Moreno. Nieta del famoso militar Roso Vilera, joven orticeño, quien se alistó en el ejército del general José Antonio Páez, en el Apure de 1818, y que continuó en campaña hasta el año 21, cuando llegó a Carabobo.
[4] Doña Beatriz Rodríguez Sierra fue hija del general Pedro Pablo Rodríguez y Doña María Dolores Sierra García. A la edad de 28 años contrae nupcias con Don Nicanor Arturo Rodríguez Moreno. Del matrimonio nacieron cuatro hijos. Una niña que falleció a nacer; Fernando Antonio, que murió a los pocos días con gripe. Nicanor y Arturo Rodríguez, quienes lograron sobrevivir de las enfermedades palúdicas.
[5] Político, comerciante y concejal pro gomecista.
[6] PEREZ A, JOSE OBSWALDO (1990, 03 Agosto). El Pampero: Un periódico manuscrito. San Juan de los Morros: Diario El Nacionalista, p. 18
[7] PEREZ A, JOSE OBSWALDO (2004, 15 Octubre): Ortiz: Dos veces capital de Guárico. San Juan de los Morros: Diario El Nacionalista, p.5
[8] CORDERO VELASQUEZ, LUIS (1991, Marzo).”Cambio de ciudades y capitales. Gómez determinó la capital de Guárico”. Caracas: Revista Elite, pp, 40-42. Ver también ADOLFO RODRIGUEZ (1989, 01 septiembre). “Don Nicanor Rodríguez: oráculo de la resurrección de Ortiz”. San Juan de los Morros: Diario El Nacionalista, pp. 12-13
[9] El general Juan Alberto Ramírez fue músico, compañero de serenatas y farras del general Juan Vicente Gómez, considerado su medio hermano o criado de Don Pedro Cornelio Gómez.
[10] PEREZ A, JOSE OBSWALDO (2004, 15 Septiembre): “ El Periodismo en Ortiz” San Juan de los Morros: El Diario El Nacionalista, p. 21
[11] La Puerta del Guárico, 15 de septiembre de 1935
[12] PEREZ A, JOSÉ OBSWALDO (2000): Orígenes Históricos del pueblo de Ortiz. Ortiz: Ediciones de la Cámara de Comercio de Ortiz, p.15
[13] RODRIGUEZ, FERNANDO (2006,10 Marzo).”El cine en Ortiz”. San Juan de los Morros: El Diario El Nacionalista, p,A-8

*Historiador, cronista y periodista venezolano.