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miércoles, 16 de diciembre de 2020

YESENIA GÁMEZ, ENTRE EL CANTO Y LAS ARTES PLÁSTICAS.

                                                      José Manuel Aquino

Entendemos por cultura al conjunto de actividades que realizan los seres humanos, con el fin de satisfacer sus necesidades tanto materiales como espirituales, adquiridas desde el ceno familiar y en todo el conglomerado social a través del tiempo. Integrados desde una realidad compleja, todo ese conjunto de saberes, costumbres, hábitos, artes, creencias y cualquier actividad realizada por el colectivo humano desde las comunidades, regiones y naciones en la búsqueda de un bienestar que los identifican desde la particularidad mediante acciones con el fin medir su alcance desde cualquier espacio.

Una de estas actividades realizadas por los seres humanos, con gran esmero son las artes en sus distintas denominaciones, en las cuales encontramos la pintura, la escultura, la literatura, la música, la danza, la arquitectura, el cine entre otras destrezas. Tienen como fin destacar la capacidad de desarrollar las habilidades, en función de la utilidad de la recreación para el conglomerado social, mediante  una visión sensible acerca del mundo, utilizado diversos recursos con los cuales se puedan expresar sus ideas, emociones o sensaciones.

Una de esas actividades  más cultivadas a través del tiempo es la música, mediante la combinación coherente de los sonidos, tomando en cuenta la melodía, la armonía y el ritmo. El cantante  cumple una importante función en la emisión controlada de los ecos en las diversas  composiciones. La forma de utilizar la voz por parte del cantante, en una de la garantía para el éxito de las canciones canción. Por tanto son ellos, los máximos exponentes de un determinado género musical.

 La música folklórica, es uno de los géneros más importantes que tienen las regiones porque pertenecen a su idiosincrasia como elemento de su cultura. En la República Bolivariana de  Venezuela encontramos distintas variedades melódicas como la gaita zuliana, los merengues y vals venezolanos, música andina, el Calipso guayanés y el joropo entre otros efectos sonoros. Siendo este último canto interpretado y escuchado en casi todo en el territorio venezolano y una cuarta parte del espacio colombiano.

Es precisamente la variedad del joropo llanero, una de las modalidades más difundidas en esas dos naciones. En el Estado Guárico resalta por su estilo, la cantante oriunda de la Villa de Todos los Santos de Calabozo, Yesenia Gámez. En sus interpretaciones no solamente acentúa la belleza del  paisaje llanero, sino también la el amor y la exaltación a las faenas de la vida del campo. Esta hija de Digna Gámez, instructora de joropo y el cantantautor de música criolla apureño Rafael Bastidas, quienes le dieron las primeras orientaciones  en este ambiente artístico a la edad de los 13 años, cuando subió a los escenarios a presentarse cantar en los actos culturales de los centros   Educación Primaria y Secundaria de la localidad antes señalada.

Luego complementaría sus conocimientos de este arte, cuando su progenitora se uniera conyugalmente con el destacado cantautor Don Dámaso Figueredo, oriundo de Guardatinajas, población y parroquia Municipio Francisco de Miranda, del Estado Guárico, con quien aprendió todas las técnicas de este medio artístico con el fin de que esta prodigio de la canta criolla, apodada “la Torcacita del Llano” brillara con su fina voz en distintos escenarios, no solamente en el ámbito regional sino también nacional e internacional, al compartir escenario en estos ambientes con importantes concertistas de la talla de Reynaldo Armas, Reina Lucero Eneas Perdomo, Simón Díaz, Cristina Maica entre otros trovadores. Fue tanto el aprecio para con esta interesante vocalista, que el afamado intérprete le dedicara la inolvidable y exitosa melodía “la hija Catira”; además de brindarle todo el apoyo para que esta calaboceña triunfara en esta actividad artística con sus primeras canciones como: “mi Calabozo” del autor Miguel Rengifo,” canoera del Arauca” composición de Asdrúbal Flores” y me lo dijeron tus ojos” de Manuel Bandres entre otras letras de su amplio repertorio musical.

La personalidad de creación artística no solamente es para el canto y el baile que durante gran parte de su vida le ha dedicado, sino también para las trabajar con habilidades pertenecientes a  las artes plásticas. Su talento está dirigido para el dominio del dibujo desde temprana edad; al igual que la pintura y la escultura, por tal motivo se dedicó a trabajar con los elementos de la composición: línea, el color, perspectiva, luz o valor, forma, textura con el fin de trasmitir ideas, sensaciones y sentimientos a los bocetos, dándole un toque particularidad y originalidad a sus obras. Las exposiciones tanto es la mayor evidencia de la calidad estética en sus cuadros de esta hija de Calabozo, por los cuales tiene el beneplácito tanto del público, como de los jurados  evaluadores. Su prestigio ha traspasando los límites de la localidad y la entidad llanera mediante los reconocimientos y premios por su excelentes trabajos.

Incursiona en la habilidad de moldear las formas, aumentando sus habilidades en las artes       plásticas, mediante la realización de esculturas, de distintos materiales como el yeso y el acrílico, en la que ha realizado bustos de personajes de relevancia en la comunidad, destacando igualmente en la creación de las imágenes de santoral cristiano católico como el de Santa Cecilia. Del mismo modo se ha dedicado también a la restauración, con el fin de mejorar la calidad de las estatuas, mediante la compensación o eliminación de distorsiones y deterioro de las figuras, demostrando su buena técnica para optimizar las formas de los cuerpos reparados.

Esta digna artista guariqueña devota del doctor José Gregorio Hernández y la Virgen Milagrosa, cumple una labor altruista con sus paisanos como buena cristiana, aportando sus conocimientos artísticos de manera desinteresada con el fin de ayudar a consolidar crecimiento de las habilidades artísticas de los aprendices al dibujo y la pintura en los cursos que imparte en la Casa de la Cultura “Francisco Lazo Martí” de la ciudad de Calabozo, mediante la utilización de recursos didácticos  eficientes y eficaces con el fin de aprovechar al máximo las capacidades de sus educandos en el mundo de las artes plásticas.

Esta destacada maestra de la pintura y escultura siempre ha tenido agradecimiento a las personas que han contribuido con su formación artística. Primero a su madre Digna Gámez quien le dio todo  su apoyo para ser una artista consagrada, al maestro de pintura Efrén Loreto, quien lo ayudó a transitar a ese mundo de las artes plásticas. Del mismo modo tiene admiración  por la licenciada Georgina Simoni de Sorci, en lo ingenioso en sus trabajos de pintura y trayectoria en pro la cultura calaboceña, a través de su excelente desempeño como presidenta de la Asociación de Artistas Plásticos del Estado Guárico. Igualmente reconoce destreza en la ejecución de las técnicas empleadas por el artista plástico Yovani Ramírez, para la realización de las obras pertenecientes al arte óptico con el propósito lograr profundidad y movimiento, al igual que sus inventivas en el estilo abstraccionismo geométrico para conseguir la expresividad y el simbolismo.

Toda la actividad artística de Yesenia Gámez, es merecedora de su reconocimiento con el fin de difundir su gran aporte a la cultura de la entidad guariqueña. En momentos que las tendencias  globalizadoras quieren opacar las manifestaciones populares para impulsar sus estereotipos estandarizados. Por tanto, es necesario difundir su obra y trayectoria de Yesenia Gámez con el fin de que la sociedad global conozca a los cultores como ella, realizan una labor desinteresada en defensa de las expresiones artísticas del llano venezolano. 

lunes, 10 de abril de 2017

CRÓNICAS DE LECTURA (1) LEER A SAKI Y VER A TISSOT. ALGUNAS NOTAS.

                                                               Jeroh Juan Montilla


Desde que abrimos los ojos a cada amanecer y damos el primer paso fuera de la cama vamos tras el misterio. Muchos pueden creer que despertar es el preámbulo para obedecer los mandatos del sendero de las rutinas cotidianas, que cada paso del día está marcado, que el juego de vivir está entrampado en las jaulas de las determinaciones. Pero me atrevo, haciendo uso de una expresión alemana Spieltrieb (juego lúdico) de Friedrich Schiller, a decir lo contrario, desde que despertamos algunos nos dedicamos hacer el juego de construir la belleza para acceder al conocimiento, ir hasta la raíz de la racionalidad; entonces vivir, estemos de acuerdo o no, lo sepamos o no, es ir fascinados o sonámbulos tras el misterio. Para Schiller “…solo el ejercicio estético conduce a lo ilimitado.” Por tanto leer es también un mero juego por alcanzar la belleza absoluta, la antinómica tortuga de Aquiles. Desde leer una guía telefónica o un reglamento o hasta leer lo ordinario de un considerando con disposición para el desconcierto es entrar a un juego cultivado, a un partido de elaborados descubrimientos. Toda lectura, y hasta la relectura, es toparse siempre con la novedad. Eso ocurrió con mi reciente lectura: “Las aventuras de Reginald” (editorial Claridad, 2006) del escritor británico Héctor Hug Munro (1870- 1916), mejor conocido como Saki. Tengo que agradecer al escritor y amigo Luis Guillermo Franquiz el préstamo de dos libros de relatos de esta delicia de autor, el otro texto, que aun leo, tiene como título “Juguetes para la paz” (editorial Montesinos, 2005). En el primero se reúnen dos libros: “Reginald” (1904) y “Reginald en Rusia” (1910). Reginald es un irónico dandi con una incorregible disposición a provocar una y otra vez con gracia el estupor y el escándalo. Toparse con las memorables frases y las historias de este personaje fue un goce del pensamiento. Cuantas revelaciones nos esperan tras el modesto acto de leer.

Saki fue un birmano de nacimiento pero de indudable personalidad británica, huérfano, criado por unas espantosas tías en Londres, escapa de ellas y termina como policía en Birmania, seguía así los pasos del padre, regresa a Inglaterra enfermo, se recupera, trabaja como periodista mientras escribe cuentos y novelas, luego en uno de sus arrebatados gestos se incorpora a ese disparate llamado primera guerra mundial, entra como sargento de los fusileros reales a una trinchera de los campos de Francia, allí muere a manos de un francotirador. El hacedor de ingeniosas paradojas cae bajo el feo lazo de lo injusto e inexplicable. Gracias al Infinito queda la herencia de sus relatos, incisivos, irónicos, escépticos, cínicos y matizados con la elegancia del mejor humor de una nación de reinas disímiles como Isabel y Victoria. El impacto de lo paradójico, de lo asombrosamente contradictorio puede desatar en nosotros una muda carcajada, un reír del intelecto. Por cierto, aprovecho la oportunidad para recomendar la lectura de “Mis chistes, mi filosofía” del filósofo esloveno Slavoj Zizek, no imaginaba que tan apropiado es el humor para transitar sin tropiezo los meandros de lo filosófico. Excelente texto.

Saki me hizo redescubrir la risa inteligente, esa que no para de resonar en los textos de Oscar Wilde. Este tipo de humor es una cosa exótica en un país como el nuestro, donde el humor es originariamente crudo, cuestión (aclaro) que no lo hace ni peor ni mejor que el flemático humor inglés, solo lo presenta como distinto, una variante con mucho valor y creatividad en el mapamundi del humor.  Ahora bien otro descubrimiento que encuentro en este libro de Saki, especialmente en esta edición, es la foto de su portada. Un acierto de los diseñadores de la editorial Claridad. Es un precioso y apropiado cuadro del pintor francés James Tissot (1836-1902). Tissot igual que Saki luchó en una guerra, la franco-prusiana, se casó con una irlandesa, vivió mucho tiempo en Londres donde estudió grabado y trabajó como caricaturista para la revista Vanity Fair. Lo inglés se quedó para siempre en el estilo de sus cuadros y en las hermosas miradas de sus personajes femeninos. No puedo dejar de mencionar que este apellido me hizo recordar uno de los relojes muy mencionado en la televisión de mis años de infancia. Esta portada fue un hallazgo. Es un despliegue a todo color de una pintura de 1877, titulada “Remembrance Ball on Board” (véase foto de la portada) Imagen preciosa e impecable, un trio, un atento joven y dos elegantes damas en amena conversación, una típica escena en la cubierta de un barco, muy empapada de una discreta sensualidad de fin siglo XIX. De inmediato me dediqué a explorar en red todos los cuadros de este artista galo, ubicado en la corriente plástica conocida como el realismo academicista. Una obra nada escandalosa, pero intensamente bella tras su fachada exquisitamente burguesa, se capta en ella un daimon particular, el sobrio juego con la belleza en las naciones británicas. Saki y Tissot,  maestros del uso oportuno de lo paradójico para crear una literatura y un arte elegante, divertido e inteligente. Un hacer que sacuda nuestra conciencia, la active, despierte definitivamente nuestros sentidos físicos y mentales, los despabile en esa persecución diaria de lo bello descubriendo que lo contradictorio del vivir es una oportunidad didáctica para contactarnos con la totalidad. Finalizamos cabalgando las palabras de Schiller: “No hay otro camino para conseguir que el hombre pase de la vida sensible a la racionalidad que darle primero una vida estética.”