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jueves, 10 de mayo de 2012

SOBRE EL LIBRO “INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA” DE MARC BLOCH


Edgardo Malaspina 
                                      

March Bloch escribe estas últimas frases en su Introducción a la historia (1949): “Para decirlo todo en una palabra, las causas, en la historia más que en cualquier otra disciplina, no se postulan jamás. Se buscan…” Esta obra inconclusa del fundador de la Escuela de los Annales, salió a la luz pública gracias a su amigo y cofundador de la nueva corriente histórica, Lucien Fevbre  (Bloch le dedicó su trabajo) ,  quien cotejó tres ejemplares de la misma para sacar en limpio una versión final. Al morir fusilado en 1944 por defender su patria de los invasores alemanes, Bloch no pudo finalizar su libro (no tuvo tiempo de anexarle una referencia bibliográfica) como lo planificó.
El libro contiene una introducción del autor,  cinco capítulos y un apéndice escrito por Fevbre para relatar la manera como llegaron los manuscritos  sus manos y la preparación que hizo de los mismos para su publicación.

En las palabras preliminares el autor destaca el lenguaje sencillo empleado “porque no alcanzo imaginar mayor halago para un escritor  que saber hablar por igual a los doctos y a los escolares”. En estos mismos prolegómenos se refiere al interés por la historia desde su infancia, los libros que leyó y que fortalecieron su vocación profesional, que además era una gran diversión. Aconseja utilizar un lenguaje científico en el discurso histórico pero sin despojarlo de la poesía, como pretendían los positivistas: “Así, para lo sucesivo, estamos mucho mejor dispuestos a admitir que un conocimiento puede pretender el nombre de científico aunque no se confiese capaz de realizar demostraciones  euclidianas…”. Desde un principio de su obra MB explica su tesis innovadora de recurrir a otras ciencias en la investigación histórica porque “considerad aisladamente, cada ciencia no representa nunca más que un fragmento del movimiento universal hacia el conocimiento”.

En el primer capítulo relaciona la historia, los hombres y el tiempo. Establece un nexo dinámico y dialéctico entre el presente y el pasado, de tal manera que uno de estos tiempos sirva para analizar y entender al otro. La historia no es sólo la ciencia del pasado, es más bien la ciencia  sobre los hombres. De todos los hombres y no sólo de los héroes y reyes.  Es el estudio de los muertos y de los vivos. Hay que indagar los orígenes de los acontecimientos y no detenerse en las personalidades de los mismos.” En una palabra, la cuestión no es saber si Jesús fue crucificado y luego resucitó. Lo que se trata  de comprender es por qué tantos hombres  creen en la crucifixión y en la resurrección”. El fenómeno histórico  debe ser explicado desde la perspectiva de su tiempo. Cita a un proverbio árabe, según el cual los hombres se parecen más a su tiempo que a su padres.

El segundo capítulo trata de  la observación y los testimonios y la transmisión de los mismos .Así como también la forma de establecer su confiabilidad. La historia siempre nos llega a través de documentos, es decir de una manera indirecta; y eso distorsiona la realidad. No se  puede comprobar con solo esos elementos la veracidad de los hechos. Relata una anécdota: un aviso se transmiten  en una fila desde el primer soldado: “¡Atención! Hoyos de obuses a la izquierda. El último hombre sólo escuchó a la izquierda. Dio un paso hacia la izquierda y se hundió”.
El pasado no se puede cambiar, pero los  descubrimientos arqueológicos y el uso de la lógica, instinto, la psicología y otras ciencias  sirven para que surjan nuevas interpretaciones del mismo. Un plan con buenas preguntas son de mucha ayuda aunque luego se cambie el rumbo en la medida que aparecen  los datos.

El tercer capítulo es el de la crítica (interna y externa) como método de búsqueda de los errores en la historia. La critica nace en el  momento que no aceptamos ciegamente los testimonios históricos. Debemos  no creer a la ligera y tener una duda examinadora. Las notas al margen de la página sirven para la crítica; sin embargo, debemos evitar que las mismas sean más extensas que el cuerpo mismo del relato. Indicar la procedencia del documento que trabajamos es importante (el estilo del lenguaje establece si es de un mismo autor, por ejemplo). En muchos archivos hay documentos falsos y  plagios , y el historiador está obligado a indagar sus veracidad. Hay que evitar pasar por alto hechos vitales pero que no están en la mira de nuestras investigaciones: vemos sólo lo que buscamos y las emociones pueden distorsionar los hechos.
Las prácticas colectivas son similares para todos los hombres que la vivieron, las excepciones son sospechosas. La estadística  y la ley de las probabilidades corroboran nuestras suposiciones porque sus resultados son similares en diferentes autores.

El cuarta capítulo habla de la facilidad que tenemos para juzgar  en vez de sopesar todas las aristas de un caso de manera profunda y así comprender mejor el caso estudiado. Aquí también se habla del valor y significado de las palabras según la época  y lugar en que tuvieron en boga. En el análisis histórico es preferible tratar  de comprender que juzgar a la ligera. Se deben buscar las razones profundas de los acontecimientos sin parcializarse y juzgar. La única pasión del historiador es estar por encima  de todas las pasiones , aunque la  imaginación y la abstracción son buenas aliadas. No emplearlas es un positivismo mal entendido.
Sobre las palabras: las mismas valen más por su uso que por su etimología. Hablamos de átomos (indivisibles) aunque ya se conocen muchas partículas del mismo.
El último capítulo (inconcluso) es una crítica al positivismo que en vano pretende eliminar de la ciencia la idea de la causa, porque todo investigador piensa en términos de preguntas y respuestas. Explicar la caída de un hombre por un tropezón es insuficiente, pues habría que pensar también en la ley de la gravedad, los desniveles geológicos, etc. En conclusión no existe una causa única.”Para decirlo todo en una palabra, las causas, en la historia más que en cualquier otra disciplina, no se postulan jamás. Se buscan…

miércoles, 12 de septiembre de 2007

LA PERIODIFICACIÓN HISTORIOGRÁFICA EN GERMÁN CARRERA DAMAS

Jeroh Juan Montilla



CONTENIDO
El fluir de la conciencia historiográfica
La historiografía venezolana y su periodificación
La periodificación sujeta a la noción de continuidad
Bibliografía

EL FLUIR DE LA CONCIENCIA HISTORIOGRAFÍA
La historia es el fluir de la conciencia de quienes la escriben, la escritura histórica es el espejo verbal de la mente disciplinar que la concibe. Una cosa es la historia y su caos fáctico y otra la conciencia que le da orden a ese amasijo de acontecimientos humanos. La razón humana es intrínsecamente sucesiva, por lo tanto, la historia vaciada en los libros fluye también en la horma de lo continuo, en ese incesante río donde según Heráclito, no podemos bañarnos por segunda vez en las mismas aguas. Ese río por un ardid de la misma conciencia pasa a convertirse en una representación del tiempo, la tríada del pasado, el presente y el futuro. Viéndolo de este modo el hacer historiográfico vendría a ser un acto de rescate en lo temporal, de recuperar lo que se le escapa al hombre en el indetenible cauce del tiempo. Es un acto desesperado por ejercer un dominio humano sobre lo irrecuperable.
La conciencia historiográfica se ha desarrollado en la acción de armar todo un tinglado esquemático para domar las corrientes del río de la historia, para atenuar su paso y recuperar, por descarte, los hechos significativos y con ello la esencia de los mismos. Por eso al fluir histórico se le ha canalizado generalmente dentro del discurso historiográfico en la espiral modélica de los ciclos y los períodos.
El presente ensayo toma como punto de apoyo, para desplegar sus apreciaciones sobre el uso de lo cíclico y la periodificación en la historiografía venezolana, el artículo titulado Historiografía, inserto en el "Diccionario de Historia de Venezuela" de la Fundación Polar (1997), escrito por el historiador venezolano Germán Carrera Damas. Trabajo por demás de significativa relevancia para entender lo que es y ha sido la conciencia del hacer historiográfico en Venezuela.
LA HISTORIOGRAFÍA VENEZOLANA Y SU PERIODIFICACIÓN
De entrada el autor dice, citándose a si mismo, que sus esquemas de análisis se basan en ‘la teoría de los ciclos historiográficos de Venezuela’, período colonial, expuesta en Historiografía colonial de Venezuela" (Pág. 701) En este último texto se divide al hacer historiográfico en 5 ciclos, que van desde 1498 hasta 1806. Estos ciclos
se desarrollan dentro de lo que se conoce tradicionalmente como el periodo colonial. Carrera Damas manifiesta que para elaborar esta división siguió las propuestas del historiador belga León-Ernest Halkin. Afirma que a pesar de las críticas la periodología es "una categoría necesaria para el conocimiento histórico"
Estos ciclos fueron elaborados a partir del análisis de los siguientes aspectos: las escuelas del pensamiento histórico, los fenómenos específicos, el contexto americano y europeo dentro de la historia universal, la fundación de las misiones en Venezuela y el criterio geográfico combinado con el cronológico. Estos ciclos fueron catalogados de la manera siguiente: ciclo general o primario: que involucra a los historiadores generales de Indias, va desde el siglo XV hasta el XVIII. Y según el itinerario de los cronistas: ciclo de occidente, ciclo de oriente, ciclo del Orinoco, ciclo de naturalistas y viajeros, estos ciclos se cruzan con el ciclo primario desarrollándose simultáneamente todos entre los siglos XVI y XVIII.
Los del primer ciclo tienen como características generales: lo etnográfico, el fin religioso y de Estado, levantar informes de las actividades y datos de los descubridores y conquistadores, justificación de los actos de estos últimos, tendenciosidad religiosa y etnohistórica, textos excesivamente generales y repetitivos hasta copiarse unos de otros. Los ciclos siguiente se caracterizan por describir regiones específicas, grupos indígenas con sus costumbres, el evidenciar que un 90% de los cronistas son misioneros, tocan los mismos temas, exhiben rasgos de la corrientes historiográficas del iluminismo y el romanticismo, son también un estudio de lo distinto a la cultura colonial de origen europeo, manifiestan interés por la economía, la ciencia y la política, hacen mención al tema de la esclavitud y mantiene el abusivo plagio de textos.
Ahora bien Carrera Damas cambia la calificación de ciclo al término etapa cuando pasa a estudiar la historiografía venezolana que se desarrolla entre los siglos XIX y XX. Aquí plantea una historiografía venezolana a partir del hecho de asumir la conciencia de venezolanidad, como criterio de diferenciación y ruptura con el pasado colonial. Establece a sí dos grandes etapas: la presistemática y la sistemática.
La etapa presistemática "se caracteriza por la elaboración de paisajes historiográficos, cuya generalización no se basa en el estudio metódico de toda la obra, o de la parte más significativa de ella, determinada según criterios expresos, de los autores" (Pag. 707) Se ve, por la cita, que el hacer historiográfico de esta etapa es básicamente descriptivo y de matices personalistas. Según Carrera Damas las conclusiones que estos autores dan a sus propios trabajos oscilan de extremo a extremo, del optimismo al pesimismo. Mucho de lo escrito en esta etapa está bajo la protección del poder público, respondiendo a los objetivos y planes políticos de los grupos enquistados en el gobierno. Una característica general es el desmedido e interesado uso de las figuras de la independencia, especialmente la de Simón Bolívar. Esta etapa muy bien puede ubicarse desde 1830 hasta mediados de 1947 cuando, con la fundación de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central se da inicio a la etapa sistemática.
Esta última etapa de la historia de la historiografía venezolana implica el surgimiento otros campos y corrientes de estudio e investigación no sujetos al discurso histórico oficial. Es la etapa de una historiografía con sentido académico, la cual se inicia primeramente con objetivos de crítica historiográfica a todo lo realizado en este campo hasta ese momento. Uno de los resultados más significativos de estas actividades críticas, según el autor, es la periodificación del hacer historiográfico nacional. Se destacan en este ejercicio los historiadores Eloy Guillermo González, Mario Briceño Iragorry, Ramón Díaz Sánchez y el mismo autor, Germán Carrera Damas. Después de una breve revisión crítica a las propuestas de periodificación anteriores al autor, este concluye su artículo anteponiendo y detallando su propia propuesta de 5 fases historiografías: la de la independencia, la romántica, la positivista, la marxista y la sincrética o ecléctica. Cierra este artículo de Carrera Damas sobre la historiografía venezolana un texto Manuel Pérez Vila titulado “Desarrollo historiográfico recientes" en la cual abunda y complementa datos con referencia a la actividad historiográfica en la contemporaneidad venezolana.
LA PERIODIFICACIÓN SUJETA A LA NOCIÓN DE CONTINUIDAD
Hablar de ciclos y períodos para esquematizar la historiografía es tomar términos que ya se han manejado con bastante largueza entre las Ciencias Naturales, sobre todo en el ámbito de la química, la física y la biología. En estas se entiende por ciclo la serie de transformaciones que sufre un cuerpo partiendo de un estado inicial y volviendo después de un recorrido o transición al mismo, como ejemplo sencillo puede mencionarse el ciclo hidrológico. Si se consulta el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española las palabras ciclo y período tienen significados semejantes. El primero es una "'Serie de fases por las que pasa un fenómeno periódico hasta que se reproduce una fase anterior" (Pág. 470) En relación al segundo: "Tiempo que una cosa tarda en volver al estado o posición que tiene al principio" (Pág. 1577) La diferencia está en el uso que se le ha dado a estas dos nociones. Los períodos están incluidos en los ciclos, donde estos últimos implican la generalidad y los períodos la especificidad o las partes. En fin ambas nociones implican una recurrencia fenoménica. Es evidente que lo que subyace en el sustrato de estas dos nociones es otra noción muy importante para hacer social del hombre, la idea de la continuidad. Ahora bien, el uso de esta terminología en la historia es bastante antiguo, se dice que Zenódoto de Efeso, en siglo III a. C. usó por primera vez la palabra ciclo para dividir la historia griega, a partir de la literatura, en los grandes ciclos troyano y tebano.
Para Carrera Damas ordenar la historiografía bajo los criterios de periodificación trae diversas dificultades. Es significativo que en su articulo, Períodos de la historia de Venezuela para Diccionario de Historia de Venezuela de la Fundación Polar, Germán Carrera Damas hable de que caracterizar y delimitar los periodos en la historia de Venezuela "...suscita algunos problemas específicos, además de los propios de todo intento de periodificación" (Pag. 593) Estos problemas son la simultaneidad de los procesos históricos, como son el descubrimiento, la conquista, y la colonización, también el lapso histórico de estos, la ubicación de la independencia y de la Gran Colombia. Para este historiador el problema se explica en una mala fundamentación de los esquemas. Entiende que la simultaneidad de los procesos es lo esencial en el proceso global, no resolver a esta dentro del esquema de periodificación es metodológicamente fatal para la calidad de los resultados.
Ahora bien el problema puede que no esté en la complejidad del río sino en la insuficiencia de las canalizaciones que pretenden conducirlo. Las renuentes aguas de lo histórico siempre desbordan los muros de la periodificación, esta en si misma adolece de significativas limitaciones metodológicas. ¿Plantea esto un agotamiento o una escasez epistemológica de dicho esquema? Esta misma situación puede verse claramente cuando el autor aborda lo historiográfico. El quid de todo este asunto está en la noción histórica de continuidad. Carrera Damas manifiesta que: ''El proceso histórico no debe aceptar cortes tajantes. Hay una continuidad que sin duda debe ser objeto de análisis permanente por parte de los estudiosos de las ciencias sociales" (Pag. 701) El autor presupone una continuidad que establece el hilo comunicante de los diversos ciclos, periodos y fases de la historiografía venezolana. Todo el discurso sobre la historiografía se desarrolla sobre los tropiezos por mantener este hilo comunicante. Carrera Damas es amplio al describir las dificultades e insuficiencias en la periodificación histórica. Para él dicha problemática tiene que ver con la complejidad específica del terreno histórico estudiado, Venezuela. La impericia en aplicarle los criterios de periodificación. Lo cual exige una claridad metodológica a toda prueba. Ante estas afirmaciones es preciso traer a colación las siguientes palabras de Michel Foucault:
"Para la historia, en su forma clásica, lo discontinuo era a la vez lo dado y lo impensable: lo que se ofrecía bajo la forma de acontecimientos, instituciones, ideas o prácticas dispersas; aquello que el discurso del historiador debía contornear, reducir, borrar para que apareciera la continuidad de los encadenamientos. La discontinuidad era ese estigma del desperdigamiento temporal que el historiador estaba encargado de suprimir de la historia. (Pag. 223)
Allí se explica las dificultades aludidas, la historia es fundamentalmente discontinuidad, la noción de continuidad es solo un recurso del discurso histórico clásico para atrapar lo que se escapa, lo que se escurre del cauce. Para Foucault la discontinuidad no es un enemigo a reducir, sino que ahora es un elemento fundamental del análisis histórico. Entonces la problemática no está en el terreno estudiado, como cree Carrera Damas sino en la sujeción a la noción de continuidad. Mantenerla a estas alturas, donde se ha incorporado al estudio de las ciencias la categoría de la incertidumbre junto a la desaparición del sujeto como elemento fundante de la ciencia, es tratar de armar un juego donde las piezas no calzan por que son irreductiblemente cambiantes desde una perspectiva historiográfica. Hay que aceptar que los esquemas solo son una excusa para iniciar el juego historiográfico. La idea de totalidad es apenas metafórica. Es notable que el despertar de la conciencia historiográfica venezolana, desde Mario Briceño Iragorry hasta la obra de Carrera Damas, parece ser la búsqueda incesante e infructuosa de una continuidad perdida.
BIBLIOGRAFÍA
Carrera Damas, Germán (1964) Cuestiones de historiografía venezolana. Caracas: Monte Ávila Editores
————— (1972) Metodología y estudio de la historia. Caracas: Monte Ávila Editores.
————— (1997) Historiografía. En: Diccionario de Historia de Venezuela, (pp. 701-714) Caracas: Fundación Polar.
————— (1997) Períodos de la historia de Venezuela. En: Diccionario de Historia de Venezuela, (pp. 593-599) Caracas: Fundación Polar.
Foucault Michel (1970) Respuesta al Círculo de Epistemología. En: Análisis de Michel Foucault. (pp. 221-270) Buenos Aires: Editorial Tiempo Contemporáneo.

domingo, 11 de febrero de 2007

EL PENSAMIENTO HISTORIOGRÁFICO DE MARIO BRICEÑO IRAGORRY BAJO LA TRIPLE TEMPORALIDAD BRAUDELIANA


Jeroh Juan Montilla

En el último número de la revista de los Annales del año 1958, Fernand Braudel publica un artículo titulado “Historia y ciencias sociales. La larga duración”, este texto, clave en el hacer historiográfico contemporáneo contiene una visión de la temporalidad de carácter fundamental a la hora de darle un vuelco metodológico a la visión de lo temporal dentro del mundo de los aconteceres históricos.
Según Braudel existen tres tiempos y tres niveles distintos de la historia: la larga duración de lo estructural, dado dentro de “ciertos marcos geográficos, ciertas realidades biológicas, ciertos límites de productividad, y hasta determinadas coacciones espirituales”. Un tiempo medio , apoyado en lo coyuntural, el cual tomó como marco ”una curva de precios, una progresión demográfica, el movimiento de salarios, las variaciones de tasas de interés” Y un tiempo corto, medido por los acontecimientos. Es decir la larga, mediana y corta duración. Cada una inserta en la otra y con distintas velocidades de duración.
Esta visión le surge a Braudel dentro de un campo de prisioneros en los años de la Segunda Guerra Mundial. El autor capta que vive un tiempo de conflagración altamente saturado de acontecimientos, donde el día a día de una situación límite como la guerra colma con su profusión de sucesos los días angustiados de sus participantes. Para Braudel la visión de la larga duración fue un modo de superar el ahogo existencial que provocaba en él los episodios inmediatos de la guerra.
Viendo esto resulta interesante someter a la visión historiográfica de Mario Briceño Iragorry al marco metodológico de estos tres tiempos braudelianos, eso si, estableciendo antes los parámetros pertinentes de medida de esta triple temporalidad. Según Nory Rondón Albornoz (1992) Briceño Iragorry funda su discurso histórico en tres categorías: pueblo, tradición y nacionalismo, junto a dos subcategorías como hispanismo y anti-imperialismo. Entendiendo que la primera categoría genera la segunda y que la idea de nación se enlaza a estas dos categorías mencionadas.
También Briceño Iragorry en su obra intenta establecer una periodificación del hacer historiográfico en el país. Lo divide en tres ciclos: el de la conquista y la colonia, el heroico y el científico. Este último lo subdivide en a) El estudio del hombre primitivo venezolano, b) La historiografía con consulta documental, c) La revisión crítica del proceso anterior a la independencia y la aplicación de las ideas positivistas en la interpretación del hecho histórico venezolano, d) La publicación oficial de grandes colecciones documentales, e) Las tentativas de organización archivística, f) El neo-revisionismo contemporáneo.
Habría que aplicar entonces la visión de los tres tiempos a este hacer historiográfico analizando hasta donde las periodificaciones de la historia del país se ajustan al esquema braudeliano. Ver hasta donde son reales las rupturas históricas venezolanas. Tocar si verdaderamente lo colonial se desmontó como estructura mental o mentalidad dominante en el imaginario histórico venezolano. Que hay de estructural, cuales son las coyunturas vitales y que acontecimientos sobre saturan tanto la historia como historiográfico venezolano.

BIBLIOGRAFIA

AGUIRRE ROJAS, Carlos (1997) Braudel a debate. Caracas: Fondo Editorial Tropykos.
BRICEÑO-IRAGORRY, Mario (1972) Introducción y defensa de nuestra historia. Caracas: Monte Ávila Editores.
RONDON ALBORNOZ, Nory (1992) Mario Briceño Iragorry, una visión de nuestra historia nacional. Caracas: Ipasme.