Obituarios de un no-país — video a Alejandro Aguilar

lunes, 17 de agosto de 2026

Estrategia para promover la reflexión crítica y el pensamiento histórico en los estudiantes

 WILLIAM PIÑERO*

En este breve ensayo es importante recalcar, que se deben implementar estrategias óptimas, que estén orientadas a rescatar nuestras raíces, especialmente en los estudiantes ya que más de lo mismo no conduce a una reflexión crítica profunda. es necesario aplicar métodos pedagógicos que logren un impacto en el ámbito estudiantil. Por otra parte, esto conlleva a una problemática existente en las aulas de clases en dónde el docente muchas veces carece de estrategias propias, lo cual perjudica las ganas o entusiasmo en los mismos. Una estrategia indispensable sería la lectura e interpretación del contenido ya que es un modelo único y sencillo para descifrar tanto el significado de algunas palabras como el entendimiento del tema. No debemos olvidar dar un repaso por los aspectos más importantes de un hecho transcendental incluyendo el uso de herramientas pedagógicas, tales como el análisis profundo y el pensamiento crítico.

El análisis profundo permite al estudiante comprender desde sus orígenes, hasta la actualidad un contenido específico y en qué ha repercutido con el pasar de los años. Podemos citar un ejemplo, los orígenes de la industria petrolera, allí es necesario citar como se forma o construye la industria petrolera nacional, en qué gobierno o periodo presidencial se creó y como fue la evolución económica de Venezuela en esos años. Pero para ello el docente debe llevar a cabo una enseñanza teórico-practica para el buen desenvolvimiento del tema y que el estudiantado se sienta cómodo con lo que se está dando.

También es menester destacar que la reflexión crítica, nace desde la base interpretativa de los aspectos a tratar, es decir, la crítica se realiza una vez se tenga a la mano el dominio absoluto del tema. Más aún en los estudios relacionados con la historia, ya que la crítica se puede dar a conocer a través de cuadros comparativos y estadísticos. Ahí el docente debe ser más estricto a la hora de implementar una estrategia, por qué es necesario que el estudiante construya su propia base de pensamiento, y determine su perspectiva histórica, en todo caso el docente lleva las riendas de todo lo absorbido por sus estudiantes.

El pensamiento histórico, por su parte representa el impacto que ha tenido todas esas corrientes filosóficas, empíricas, y políticas en el mundo, influyendo de manera positiva en el docente y posteriormente en el estudiantado; quienes son el futuro de una nación y tienen la responsabilidad de fomentar ese conocimiento a las próximas generaciones.

Hay estrategias innovadoras en el campo de la historia. Tenemos también las dramatizaciones, en dónde se le da vida, a través de la interpretación o actuación, a los hechos históricos, así como a aquellos personajes que hicieron historia en este mundo. La dramatización emplea un contexto y una personificación que da vida a nuestra historia.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

Carretero M, Castorina JA, editores. La construcción del conocimiento histórico: enseñanza, narración e identidad. Buenos Aires: Paidós; 2010.

Carretero M. Documentos de identidad: la construcción de la memoria histórica en un mundo global. Buenos Aires: Paidós; 2007.

Gómez CJ, Ortuño J, Miralles P. Enseñar ciencias sociales con métodos activos: modelos de aprendizaje e investigación a través de fuentes históricas. Barcelona: Ediciones Octaedro; 2018.

Prats J, Santacana J. Didáctica de la historia. Barcelona: Editorial Graó; 2011.

Santisteban A, Pagès J, editores. Didáctica del conocimiento del medio social y cultural en la educación primaria: ciencias sociales para aprender, pensar y actuar. Madrid: Editorial Síntesis; 2011.

Tribó G. Enseñar a pensar históricamente: los archivos escolares y la enseñanza de la historia. Barcelona: ICE / Universitat de Barcelona; 2005.

*Maestrante en Historia de Venezuela, Unerg.

domingo, 16 de agosto de 2026

ANALISIS DE LAS CAUSAS Y CONSECUENCIAS DE LA FALTA DE MOTIVACION DE LOS ESTUDIANTES DE HISTORIA EN VENEZUELA

 ARTURO LÓPEZ MEDINA*

En Venezuela, cada vez es más recurrente cambiar los contenidos académicos en los pensum de estudio actuales, ajustándolos a realidades políticas y sociales de nuestro país y al gobierno de turno. Estos últimos 29 años la instrucción de historia ha sufrido grandes cambios pedagógicos que llevan a la población estudiantil a determinar que es una instrucción, sin un verdadero sentido para el uso en el futuro en cualquier carrera universitaria. Sin embargo, existen autores que difieren de esta situación o punto de vista, ya que, conocer la historia nos devela de dónde venimos y de cómo las sociedades se transforman mal o bien, y estudiando estas se pueden enmendar los errores del pasado. En cambio, existen otros autores que manifiestan que la historia es inútil, ya que las circunstancias de la evolución de la vida son diferentes y por lo tanto no sirve de referente a seguir, por razones estructurales y lógicas.

En la actualidad existen dos investigadores, premio nobel en economía, como el historiador y economista turco estadounidense Daron Acemoglu, junto al politólogo británico James Robinson, galardonados conjuntamente con el Premio Nobel de Economía. Sostienen, en su célebre libro “Por qué fracasan los países”, que el desarrollo económico y social de una nación no depende de su geografía, su clima o su cultura, sino de sus instituciones políticas y económicas. Para demostrarlo, argumentan que es obligatorio estudiar la historia para entender cómo se formaron esas instituciones, y como formaron su legado institucional; para ello desarrollaron la tesis que los países que logran el desarrollo sostenible, son aquellos que a lo largo de su historia construyeron instituciones inclusivas que reparten el poder y garantizan derechos de propiedad. También profundizan en la utilidad de la historia, y explican que los países atrapados en la pobreza sufren un "legado histórico" de instituciones extractivas (diseñadas para que unos pocos concentren la riqueza). Afirman que es imposible diseñar políticas públicas eficaces para el desarrollo actual sin comprender las coyunturas críticas del pasado que moldearon el presente de una sociedad.

En este sentido, en nuestro amado país, existen autores de alto nivel como Germán Carrera Damas, Mario Briceño Iragorry, Augusto Mijares, Arturo Uslar Prieti que le dan sentido al saber histórico para el desarrollo de Venezuela. Ellos sostienen que se debe conocer bien el pasado para poder avanzar hacia el futuro. Mantenerse en el presente, de tal manera, que es imperativo y muy necesario que dentro de las instituciones que rigen nuestra educación, se tome en cuenta el verdadero papel de la instrucción de la historia. Desarrollar políticas que llevan a los docentes a implementar recursos para llamar la atención del alumno en el aula e incentivarlo a valorar nuestro pasado para enfrentar el presente y el futuro. Aumentando o mostrando al alumno lo útil y necesario que significa el estudio de la historia y su verdadera importancia para la vida el desarrollo y crecimiento cultural del estudiante. Así mismo, a nivel de gobierno, deberán fomentar el uso de la historia como medio principal de guía en la generación de acciones que colaboren o hagan sinergia para general ese interés valioso en este aspecto de la vida cotidiana. Acciones que pudieran ser de dos tipos, las físicas estructurales con el desarrollo de museos, centros de historia, o cualquier instalación que sea útil para el fomento de nuestros valores históricos. Y las de orden nacionalista, como identidad, orgullo nacional, moral colectiva y sentimiento de apego a nuestros valores propios como país, herederos de una nación que defendió la libertad y liberó varias naciones de la opresión colonial del siglo XVIII y XIV.

En Venezuela, diversos historiadores, pedagogos y académicos de las principales universidades públicas (UCV, LA ULA, UPEL y UC) han escrito extensamente sobre la apatía, el rechazo y la falta de motivación de los estudiantes hacia el aprendizaje de la Historia. Los principales autores e investigadores que han abordado este problema analizan la desmotivación desde dos enfoques: el pedagógico tradicional (el aburrimiento en el aula) y el estructural (la crisis país y la deserción universitaria).

1. Enfoque Didáctico y Pedagógico ¿Por qué aburre la Historia?

Varios investigadores de nuestro país, coinciden en que los estudiantes perciben la historia como algo "inútil", "anecdótico" o "del pasado", debido a deficiencias metodológicas. Arístides Medina Rubio, destacado historiador venezolano, ha escrito críticamente sobre la desvalorización de la Historia por parte de docentes y alumnos en conjunto. Explica que la disciplina suele verse como una asignatura menor y memorística, agravado por el hecho de que muchos profesores no tienen la formación metodológica adecuada para enseñarla de forma atractiva. Por un lado, otros no ven la profesión de especialista en docencia en historia como algo útil, ya que las instituciones no recurren a este conocimiento para desarrollarse e inculcar valores en los estudiantes. Así mismo, al estudiante muchas veces le parece una pérdida de tiempo agudizada, en su justa causa, por la situación en el hogar de necesidad y carencias. Sumado el nivel de ingobernabilidad de un Estado que no se comprende en su actuar, que no se entiende en su forma de gobernar, ya que no prioriza a la población; por el contrario, ataca de forma estructurada con impuestos y condiciones de trabajo, emprendimiento y sostenibilidad financiera casi nulos. Todo esto lleva al alumno a no procesar la historia como justa, útil y como una herramienta para el desarrollo intelectual y de las políticas de avance de un país.

           Edith Trejo y Haydee Páez (Universidad de Carabobo): En sus investigaciones sobre las estrategias para el aprendizaje crítico de la Historia de Venezuela, señalan de forma directa que la percepción general del estudiante hacia esta materia es de rechazo, aburrimiento y desconexión, catalogándola de meramente anecdótica. Proponen cambiar la dinámica del aula para involucrar activamente al alumno. También Briceño Suárez, citado ampliamente en análisis pedagógicos locales, explica que la desmotivación surge porque los programas educativos muestran una realidad fragmentada. Al no existir un vínculo con el presente, "la realidad histórica del pasado llega a ser totalmente indiferente al estudiante, por encontrarla ajena e irreal". Tomás Villaquirán Sandoval ha investigado la enseñanza de la historia, el propone la transición hacia el uso de múltiples textos (como novelas históricas y ensayos) para romper con la monotonía del libro de texto único, y despertar el pensamiento crítico en jóvenes de educación media y universitaria. Todos estos autores académicos, desarrollados en el área de la enseñanza e investigación, aseguran a grandes rasgos que, la instrucción de historia sin una política diseñada para fomentar y llamar la atención del alumno motivándolo de alguna manera u otra, ha generado en los nuevos profesionales una desconexión profunda con el legado de nuestros antepasados, careciendo por supuesto del conocimiento muy útil para la vida,

2. Enfoque Socioeconómico y Universitario (La crisis como desmotivador)

A lo largo de estos largos 29 años de revolución socialista, nuestra economía ha decrecido en forma vertiginosa en todos los ámbitos del quehacer cotidiano de nuestro pueblo. Sin embargo, emerge un factor en crecimiento, “la emigración”, acción que casi siempre está ligada u originada por conflictos violentos, regímenes represivos y condiciones de vida adversas, que la promueven sistemáticamente. Esto también afecta el que las personas que aspiran ser historiadores no perciban la utilidad a dicha profesión. Priorizan entonces la supervivencia de su núcleo familiar, emigrando a otros países, muchas veces a realizar trabajos de bajo nivel, trabajos manuales pero que momentáneamente les generan mucho dinero y por ende eleva su calidad de vida tanto fuera como dentro del país.

Cuando se analiza la falta de motivación en estudiantes de la carrera de Historia a nivel universitario, la literatura científica venezolana apunta a factores del entorno. En la Universidad de los Andes estos son analizados por investigadores que han generado varios estudios, ya publicados, sobre la deserción estudiantil universitaria en Venezuela. Estas investigaciones demuestran que la desmotivación académica generalizada está ligada a la falta de oportunidades laborales futuras y la baja rentabilidad económica de las carreras humanísticas y científicas, que al emigrar no pueden explotarse por su naturaleza y uso en países donde emigran. También en las revistas de la UPEL (Universidad Pedagógica Experimental Libertador), publicaciones como Sinopsis Educativa, diversos autores analizan cómo las condiciones socioeconómicas actuales y la rigidez curricular destruyen sistemáticamente el interés y la participación de los alumnos en los procesos académicos de disciplinas sociales. Restando mucha utilidad e importancia a la enseñanza de la historia y eliminando factores de motivación al alumno, que es el primer afectado con esta situación. Sin embargo, Venezuela se encuentra en una etapa de máxima incertidumbre política y social lo que agrava la situación, pero existen universidades que siguen en su empeño con la formación de cohortes de historiadores. Los cuales, estamos seguros, mantendrán la enseñanza de la historia y el ejercicio de ser historiador activo, prestos a dar un esfuerzo invaluable, para que, en un futuro cercano, el país pueda tomar buen rumbo y estabilizarse. Y como consecuencia, la enseñanza de la historia vuelva a tener el mismo auge que en otras naciones, y se generen nuevas motivaciones en el área estudiantil. Que regresen el interés y el amor por nuestra historia.

Bibliografía

Trejo, Edith y Páez, Haydee (2009) Título: "Estrategias para el aprendizaje crítico de la Historia de Venezuela" UC.

Medina Rubio, Arístides (1999) Título: "Los manuales escolares" UPEL

Briceño Suárez, Benjamín (Citado en debates de Didáctica de las Ciencias Sociales) Título: "La enseñanza de la historia ante la fragmentación de la realidad" Revista Matria.

García Meneses, Diomar (2024) Título: "Factores que influyen en la motivación académica de los estudiantes de educación" UPEL.

Vásquez, Ritha y Aray, David (2014) Título: "Estrategias innovadoras para la enseñanza de Historia Contemporánea de Venezuela" Saber UCV.

Briceño Iragorry, Mario (1951) Título: Mensaje sin destino (Ensayo sobre nuestra crisis de pueblo) BNV.

German Carrera damas (1980) Una nación llamada Venezuela.

 

*Maestrante en Historia de Venezuela, Unerg.

FALTA DE ACCESO A LOS ARCHIVOS HISTÓRICOS

 YEAN CARLOS OLIVO*

El estudio o investigación de la historia en nuestro país representan un desafío gigantesco debido a la diversidad de limitaciones con las que cuenta un estudiante de pre y posgrado. Vamos a comenzar mencionando las limitaciones económicas: el estudio de la historia requiere de consulta in situ de documentos originales, cuando esta fuente se encuentra fuera de la jurisdicción el investigador debe asumir los gastos de traslado, hospedaje, alimentación y en los casos donde se debe realizar alguna comparación con archivos que se encuentran fuera del país los gastos sufren incrementos considerables. Las publicaciones académicas con arbitraje internacional, así como las bibliotecas digitales (Family Search) operan bajo la modalidad de una parte gratis y otra con pago por revisión; la casi nula existencia de becas de estudio en cualquier nivel y la situación actual de nuestro país hacen que estudiar sea un verdadero reto para sembrar y cultivar el conocimiento. Ahora pasamos a las limitaciones tecnológicas, ya que, mientras algunos países avanzan al ritmo de las innovaciones digitales, el nuestro se encuentra estancado en el contexto de los problemas estructurales de conectividad, equipos en mal estado y la casi nula preservación automatizada de nuestros archivos. Nuestro patrimonio de archivos se encuentra en soporte físico lo que genera un gran riesgo en la conservación de los mismos, la baja velocidad en las conexiones unido a los constantes cortes de energía eléctrica dificulta la descarga de archivos pesados. También limita la participación en seminarios en línea y las consultas de bibliotecas internacionales. Otra situación fundamental es la marcada posición partidista del gobierno de turno, ya que ejercen políticas en la educación que van marcadas según la polarización de sus ideas por medio de la selección deliberada de ciertos pasajes, fechas o próceres para justificar decisiones ideológicas, relegando al olvido aquellos procesos o personas que contradigan el enfoque gubernamental.

Los hechos recientes hacen que los gobiernos de turno tomen decisiones difíciles, esto hace que las coloquen en una situación de clasificada o bajo reserva por seguridad nacional genera que la investigación se vea obstaculizada para hacer de conocimiento público y notorio los hechos de relevancia. La estigmatización del pensamiento se convierte en una pared difícil de atravesar, ya que en el momento de expresar la opinión o realizar preguntas incomodas para algún representante de alguna institución estos suelen colocar el remoquete del color político contrario a la pregunta, lo cual coloca al investigador con una idea que no se sabe si es partidario o no. Esto produce un cambio en la secuencia investigativa optando por evitar el estudio por temor a represalias institucionales.

Actualmente existe una negativa de los jóvenes a estudiar, imagínense, a estudiar historia. Los muchachos, hoy en día, se ven atraídos por la codicia del dinero y no por la sabiduría del genio del barrio, del artista que pinta un cuadro, del tío que lee a Carrera Damas debajo de la mata de mango en casa de la abuela. Se siente atraído de las vainas materiales que observa en el vago de la moto azul que lleva una camisa marca Tommy, unos zapatos Nike, con unos pantalones pegaditos que no recuerdo que marca son. Todo eso adornado con unas cadenas tan grandes que parecen unos collares de un rottweiler millonario. Sin embargo, debemos cambiar esa conducta para cambiar nuestras generaciones, estos chicos tienen un motor de tractor que camina a su máximo nivel y poseen unos frenos que no se terminan de aceitar para que funcionen de la mejor manera.

Es por ello que las limitaciones antes mencionadas debemos superarlas, hacerlas a un lado para crear espacios y estrategias que nos ayuden a mejorar la percepción de lo que queremos hacer entender. En tal sentido, desde nuestro pequeño hato, crear grupos de lectura que atraigan a las personas de cualquier edad, apoyarnos de las redes virtuales para realizar videos donde se puedan multiplicar la información y llegar a un número mayor de personas. Utilizar no solo el espacio físico de las paredes si no también los espacios de recreación del sector donde nos encontremos, y nunca debe faltar mencionar las personas que dejaron huella en nuestro sector.

Más que imponer algo, les digo que el pasado deja de ser inerte cuando entendemos que el presente es su consecuencia y nuestras acciones lo definen.

*Maestrante de Historia de Venezuela, Unerg.

LA FORMACIÓN DOCENTE ANTE LOS DESAFÍOS DE LA ENSEÑANZA DE LA HISTORIA EN VENEZUELA

BASILIA HERRERA*

Introducción

La enseñanza de la historia en las aulas venezolanas atraviesa una crisis profunda que no puede reducirse únicamente a la falta de recursos materiales o a la obsolescencia de los programas de estudio. En el núcleo de esta problemática se encuentra la precaria formación inicial y permanente del profesorado, un factor determinante que condiciona la manera en que las nuevas generaciones perciben su pasado y su identidad. Durante décadas, los institutos pedagógicos y las escuelas de educación han priorizado un modelo de instrucción memorístico, donde el futuro docente es entrenado como un mero replicador de efemérides oficiales y relatos lineales, desprovistos de un verdadero trasfondo analítico.

Esta visión fragmentada de la pedagogía desconoce que la labor docente va mucho más allá de la simple transmisión cronológica. Al no recibir una instrucción fundamentada en la crítica historiográfica y metodológica. En consecuencia, la historia deja de ser concebida como un laboratorio social dinámico y transformador, convirtiéndose en una asignatura ajena a las contradicciones del presente y a la construcción de una ciudadanía verdaderamente crítica y consciente.

PRINCIPALES DESAFÍOS EN LA ENSEÑANZA DE LA HISTORIA

Para comprender mejor esta situación, la realidad de las aulas y la preparación de los profesores se divide en cuatro aspectos fundamentales:

1- La costumbre de memorizar y la falta de método: Como señala Germán Carrera Damas (1998) al reflexionar sobre los usos del pasado en la educación, "la enseñanza acrítica fomenta mitos consolidados en lugar de estimular el pensamiento reflexivo" (p. 45). Este planteamiento explica cómo la instrucción tradicional se limita a la repetición de efemérides. De este modo, se interpreta que dicha falla de origen deja al docente sin herramientas metodológicas, convirtiéndolo en un replicador de relatos oficiales incapaz de interrogar las fuentes con rigor crítico.

Desde la perspectiva de la praxis educativa actual, este fenómeno evidencia que el profesor en formación no es estimulado para cuestionar el documento histórico, perpetuando un sistema donde el aula se convierte en un espacio pasivo. Para superar esta inercia, resulta imperativo transformar los planes de estudio universitarios, dotando al futuro educador de destrezas analíticas que le permitan desentrañar los hechos más allá del simple dato memorizado.

2- El olvido de la historia local y de las regiones: Como lo plantea Luis Bigott (2010) al abordar la necesidad de una educación arraigada, los sistemas educativos tradicionales imponen un modelo centralista que "invisibiliza los procesos, memorias y saberes de las comunidades locales" (p. 88). Este argumento evidencia el vacío que existe en los profesorados al no incluir la historia regional. En consecuencia, se comprende que, al carecer de este enfoque, el docente se ve imposibilitado de conectar los grandes temas macrohistóricos con la cotidianidad del estudiante, volviendo la materia abstracta y ajena a su realidad.

Esta desconexión territorial genera una brecha profunda entre el alumno y su propio patrimonio cultural. Es fundamental que la formación docente incorpore el estudio de las memorias locales y el rescate de las tradiciones de cada entidad, permitiendo que el estudiante reconozca su entorno como un escenario vivo donde también se ha construido la historia nacional.

3- Trabajar la historia aislada de otras ciencias: Como afirman Fernand Braudel y los teóricos de la Escuela de los Annales (1970) en su concepción de la historia total, "la comprensión de los hechos sociales exige la concurrencia indispensable de la economía, la sociología y la geografía humana" (p. 112). Este principio demuestra la limitación de fragmentar el conocimiento histórico. A partir de ello, se asume que la formación docente actual comete el error de aislar la historia de estas disciplinas, impidiendo que el profesor comprenda la complejidad de los procesos sociales y perpetuando la falta de análisis en las aulas.

Desde este diagnóstico, se evidencia que un educador formado bajo parcelas de conocimiento incompletas difícilmente podrá transmitir una visión global y crítica de los acontecimientos. La integración interdisciplinaria no es un lujo académico, sino una necesidad metodológica para que el pasado deje de verse como un hecho aislado y comience a entenderse como el resultado de complejas tensiones sociales, económicas y culturales.

4- La ausencia de actividades culturales y vivenciales: Como sostiene Paulo Freire (1970) al analizar la pedagogía de la liberación, "el aprendizaje significativo requiere de la praxis, la cultura y la expresión viva de los pueblos para consolidar su identidad" (p. 64). Esta premisa señala la urgencia de integrar el arte y las dinámicas participativas en la educación. Por consiguiente, se advierte que en el contexto venezolano existe un vacío crítico donde la falta de actos, obras de teatro y expresiones culturales en la formación docente anula las herramientas más humanas para conectar emocional e intelectualmente al estudiante con sus raíces.

Conclusión

Los desafíos evidenciados en la formación de los docentes de historia exponen una urgente necesidad de transformación curricular que supere los viejos vicios de la memorización y el centralismo pedagógico. Al evaluar la dependencia de relatos oficiales abstractos y la fragmentación del conocimiento frente a otras disciplinas sociales, se comprueba que el sistema educativo actual continúa reproduciendo una enseñanza pasiva y carente de arraigo territorial. Superar este esquema requiere rediseñar los profesorados universitarios bajo una visión interdisciplinaria, donde el futuro educador adquiera verdaderas destrezas metodológicas para interrogar las fuentes y conectar la macrohistoria con la cotidianidad de sus comunidades.

Asimismo, la integración de la historia regional y de las actividades culturales y vivenciales representa el puente indispensable para vincular emocional e intelectualmente al estudiante con sus raíces. La praxis pedagógica no puede seguir reduciéndose a la lectura estática de textos en el aula, sino que debe transformarse en un espacio vivo de participación colectiva, identidad y pensamiento crítico. Solo a través de una formación docente profundamente comprometida con la realidad social, el estudio del pasado venezolano dejará de ser un requisito memorístico para convertirse en una herramienta real de construcción ciudadana.

Referencias Bibliográficas

Bigott, L. (2010). Hacia una pedagogía de la descolonización: Enfoques para el pensamiento crítico en la educación. Vadell Hermanos Editores. [Obra esencial consultada para fundamentar la necesidad de una educación arraigada que supere el centralismo curricular y rescate los saberes de las comunidades locales].

Braudel, F., & la Escuela de los Annales. (1970). La historia y las ciencias sociales: El concepto de la historia total. Alianza Editorial. [Texto clave utilizado para argumentar que la comprensión de los hechos sociales exige la concurrencia indispensable de la economía, la sociología y la geografía humana].

Carrera Damas, G. (1998). Mitologías políticas en la historia de Venezuela: Los mitos en la formación de la conciencia nacional. Ediciones de la Biblioteca (EBUCV). [Referencia fundamental empleada para analizar cómo la enseñanza acrítica fomenta mitos consolidados en lugar de estimular el pensamiento reflexivo en las aulas].

Freire, P. (1970). Pedagogía del oprimido. Siglo XXI Editores. [Obra básica consultada para sustentar que el aprendizaje significativo requiere de la praxis, la cultura y la expresión viva de los pueblos para consolidar la identidad y conectar al estudiante con sus raíces].

 

*Maestrante de Historia de Venezuela, Unerg.

VINCULACIÓN DE LA HISTORIA CON LA REALIDAD SOCIAL

 Oswaldo Loreto*


                                                    Historia y presencia social

           La comprensión de la realidad social contemporánea resulta una tarea inviable cuando se pretende realizar de forma aislada y desvinculada de los procesos temporales que le dieron origen, pues pretender analizar los fenómenos actuales, ya sean de índole política, económica o cultural, sin una mirada retrospectiva profunda condena cualquier interpretación a la superficialidad más absoluta. Lejos de constituir un simple depósito de datos inertes o una cronología de eventos superados, la historia representa una disciplina viva y una herramienta hermenéutica indispensable para desentrañar las complejidades del presente que abruma a las sociedades modernas. En este sentido, Bloch (1949) entendía la disciplina como la ciencia de los hombres en el tiempo, una indagación donde la comprensión de la actualidad depende de la inteligencia del pasado. El texto aborda la vinculación intrínseca entre el conocimiento histórico y la dinámica social actual, postulando que la historia actúa como el cimiento cognitivo sobre el cual se construye la identidad colectiva y se formulan las respuestas a los desafíos contemporáneos, motivo por el cual la desconexión de estos ámbitos debilita la cohesión social y limita la capacidad crítica en nuestros días.

           Desde esta perspectiva, la historia trasciende la mera curiosidad por lo acaecido para convertirse en un ejercicio reflexivo constante, configurándose, tal como señalaba Carr (1961), en un proceso continuo de interacción entre el historiador y sus hechos, un diálogo ininterrumpido entre la sociedad de hoy y la de ayer. Al estudiar el pasado no únicamente se acumula saber sobre lo acontecido, fundamentalmente se adquiere conciencia sobre los motivos que explican nuestra naturaleza actual y las razones por las cuales las estructuras sociales adoptan las formas que observamos, puesto que, al carecer de esa mirada, el presente termina percibiéndose como una simple sucesión de eventos caóticos desprovistos de sentido y dirección.

           La utilidad de la disciplina histórica para interpretar la realidad social radica justamente en su facultad de ofrecer perspectiva y contexto, comprendiendo que ningún fenómeno social surge en el vacío, al hallarse inmerso en una densa red de causalidades y antecedentes que únicamente el análisis histórico logra desvelar. Si se observan los debates contemporáneos sobre la desigualdad económica estructural en América Latina, se evidencia que limitarse a examinar las estadísticas del último año ofrece una visión incompleta y de escasa utilidad, resultando imperativo rastrear las raíces de dicha brecha en las políticas económicas implementadas décadas atrás, en los modelos de desarrollo adoptados y en las dinámicas de poder que han perpetuado tales condiciones a lo largo del tiempo. Únicamente mediante ese rastreo de largo alcance se vuelve posible formular soluciones efectivas que ataquen la problemática en su punto de origen y evitar quedarse en sus manifestaciones superficiales, ofreciendo la historia un mapa detallado sobre las trayectorias de los conflictos sociales, del mismo modo en que resulta imposible comprender las expresiones de racismo actuales al margen del estudio del periodo colonial y la institución de la esclavitud como una línea de continuidad directa.

           Es preciso reconocer que la historia ejerce una función sustancial en la conformación de la identidad colectiva, en tanto las naciones, los pueblos y las comunidades se definen a sí mismos mediante la memoria compartida y las narrativas que elaboran sobre su origen y evolución. Es en este punto donde el conocimiento del pasado se entrelaza íntimamente con la dinámica social, operando tanto de fuerza cohesiva como de terreno para la disputa ideológica, dado que la interpretación que un grupo humano realiza sobre sus antecedentes influye de manera determinante en su autopercepción y en su conducta presente. Diversas lecturas del devenir histórico pueden ser instrumentalizadas para justificar hegemonías o promover nacionalismos excluyentes, aunque de forma inversa también sirven para reivindicar derechos y fundamentar la búsqueda de justicia social. La historia jamás resulta neutral, configurándose como un territorio donde se dirimen significados con un impacto profundo en la vida colectiva.

           Por consiguiente, tanto la enseñanza de la historia como la manera en que se divulga el conocimiento elaborado por los investigadores resultan aspectos vitales para la salud de la estructura social, en la medida en que una educación histórica crítica y plural logra fomentar la formación de ciudadanos capaces de pensar por sí mismos. Lamentablemente se suele recurrir con frecuencia a una enseñanza de corte memorístico, centrada en el aprendizaje de fechas y biografías de próceres, lo cual termina por desconectar al estudiante respecto de la relevancia directa que posee dicho conocimiento en su propia cotidianidad, generando un vacío reflexivo que empobrece la trama comunitaria.

           Asimismo, la vinculación entre el campo histórico y la sociedad se manifiesta en el modo mediante el cual el presente interroga de forma constante al pasado, surgiendo las preguntas formuladas a la historia desde las inquietudes de la actualidad. En coyunturas de crisis social, política o de valores, las sociedades vuelven la mirada hacia atrás en busca de referentes, lecciones o consuelo, comprobándose que las mutaciones del presente reconfiguran el marco conceptual desde el cual se investiga el ayer, en un diálogo incesante donde la realidad moldea de forma permanente la agenda de los historiadores.

           El rigor académico exige evitar la instrumentalización burda de la historia para fines políticos inmediatos, si bien la conexión con el presente resulta innegable, el especialista debe proceder mediante métodos rigurosos sustentados en la evidencia empírica, sin pretender reinventar lo acontecido a capricho de las necesidades coyunturales. La función social de esta ciencia no se cumple por medio de la propaganda ni mediante la edificación de mitos confortables, se materializa a través de la honestidad intelectual y la exposición de la complejidad humana a lo largo del tiempo, siendo la aproximación a la verdad histórica la mayor contribución que la disciplina puede ofrecer a la comprensión y transformación del entorno.

           A modo de cierre cabe afirmar con rotundidad que la vinculación entre la historia y la realidad social no posee un carácter opcional ni tangencial, mostrándose constitutiva y esencial al operar la historia como el subsuelo que otorga marco temporal y sentido narrativo a la experiencia humana compartida. Su función trasciende por mucho la preservación del pasado, erigiéndose en un instrumento crítico indispensable para navegar las oscilaciones del presente y proyectar horizontes de posibilidad hacia el futuro, entendiendo que el olvido únicamente consigue empobrecer el tejido social al cercenar su capacidad reflexiva.

     Las reflexiones aquí expuestas subrayan la importancia de la historia entendida como una práctica intelectual y cívica de primer orden, donde el fomento de una conciencia histórica resulta indispensable para fortalecer las instituciones democráticas. El examen riguroso de las etapas precedentes permite descifrar el origen de las problemáticas actuales al tiempo que ilumina alternativas de cambio, enseñándonos que la realidad presente no constituye una fatalidad inamovible, siendo más bien el producto de decisiones humanas susceptibles de ser reorientadas. Resulta prioritario revalorizar la investigación y divulgación histórica en el terreno educativo y en el espacio público, velando por un diálogo con el pasado que sea honesto, plural y fecundo, pues únicamente desde esa vinculación consciente las sociedades pueden aspirar a conducir con autonomía su propio destino, esperando que la colectividad logre comprenderlo a tiempo.

Bibliografía

Bloch, M. (1949). Introducción a la historia. Fondo de Cultura Económica.

Carr, E. H. (1961). ¿Qué es la historia? Seix Barral.

Fontana, J. (1982). Historia: análisis del pasado y proyecto social. Crítica.

Le Goff, J. (1988). El orden de la memoria: el tiempo como imaginario. Paidós.

Zinn, H. (1980). La otra historia de los Estados Unidos. Las Otras Voces.

 

*Maestrante de Historia de Venezuela, UNERG.

sábado, 15 de agosto de 2026

LAS TEMÁTICAS DE INVESTIGACIÓN EN DIDÁCTICA DE LA HISTORIA

 MARIA MORENO*

INTRODUCCION 

Preguntarse por lo que se investiga cuando se investiga como enseñar historia, valga la redundancia, no es un capricho o un ejercicio de catalogación metodológica, es, en el fondo, una interrogación sobre el tejido político y ético de una sociedad. Durante décadas, la pedagogía de las ciencias sociales arrastró el estigma de ser considerada un apéndice, técnico de la historiografía erudita, como algo encargado de transmitir o simplificar los grandes hallazgos de los archivos para consumirlos en las aulas.   Sin embargo, el devenir del siglo XXI ha consolidado un giro epistemológico fundamental: la didáctica de la historia ha reclamado su autonomía como campo de investigación científica.  Su objeto de estudio ya no es el dato pretérito en sí mismo, sino los complejos proceso subjetivos, mediante los cuales las comunidades, específicamente las nuevas generaciones, significan el tiempo, habitan su historicidad y configuran su presencia en el hoy.

Esta mutación ha fracturado el viejo paradigma de la “historia de bronce”, aquella narrativa monolítica y providencialista diseñada por los Estados y nación del siglo XIX, para homogeneizar a las masas bajo un único altar patriótico. La investigación contemporánea en este nicho se despliega en un escenario de crisis de los grandes relatos. Así, los marcos teóricos actuales no se limitan a evaluar, si un estudiante recuerda, una cronología dinástica o la fecha exacta de una capitulación bélica, la mirada se ha desplazado hacia las estructuras cognitivas, emocionales y culturales que permiten a un sujeto vincular el pasado con sus propias expectativas de futuro. Es aquí donde convergen las principales líneas de investigación que estructuran la literatura científica actual y que este ensayo se propone visualizar, desde la modelización del pensamiento histórico hasta el espinoso tratamiento de los pasados traumáticos y la irrupción de las subalternidades en el aula.

LAS TEMÁTICAS DE LA INVESTIGACIÓN EN DIDÁCTICA DE LA HISTORIA

Una de las vertientes más fuertes y transitadas por la investigación didáctica, son las última dos décadas y la conceptualización del pensamiento histórico.  Investigadores de diversas latitudes han coincidido en que aprender historia equivale a acumular contenidos sustantivos, el “que” de la historia, si no, a dominar los conceptos metodológicos o de segundo orden, el “como” se construye dicho conocimiento. La literatura científica se ha obsesionado de manera legitima, por desarmar los mecanismos que operan cuando un alumno se enfrenta a la alteridad del pasado. 

La investigación en este ámbito se ha articulado en torno a variables críticas, como el trabajo con fuentes primarias, la empatía histórica, la causalidad múltiple y la noción de cambio y continuidad.  Los estudios de aula demuestran sistemáticamente que el uso de vestigios históricos no debe orientarse a la búsqueda de una “verdad” incontestable, sino a la comprensión en que todo documento es una construcción intencionada, un fragmento sesgado que exige ser contrastado. 

 La didáctica ha implementado múltiples esfuerzos en diseñar dispositivos de evaluación, que midan, como los estudiantes desarrollan la competencia crítica, para detectar anacronismo y para sumergirse en la empatía histórica entendida, no como una sensiblería ingenua, que juzga el pasado, con los ojos del presente, sino como la capacidad de reconstruir los marcos mentales y contextuales de los actores pretéritos. El desafío metodológico aquí estriba, en evitar que los alumnos caigan en un relativismo absoluto y donde cualquier interpretación sea válida, o en un dogmatismo que clausure el debate.

Cuando centramos nuestra visión al entendimiento histórico, nos encontramos, que la conciencia histórica forma parte de la matriz de sentido, porque está estrechamente vinculada al pensamiento crítico, pero con arraigo filosófico profundo, heredera de la hermenéutica alemana y los postulados de Jorn Rusen. La línea de investigación sobre la conciencia histórica se erige como otro pilar indispensable.  Aquí, la preocupación de los investigadores se desplaza del aula formal hacia el espacio público y la cotidianidad.  La conciencia histórica se define, como la operación psíquica que realiza un individuo para orientarse en el tiempo práctico, utilizando la experiencia del pasado para comprender el presente y proyectar sus acciones hacia el porvenir.

Los proyectos de investigación que abordan esta temática suelen adoptar enfoques cualitativos, analizando las narrativas de identificación de los jóvenes a través de entrevistas, diarios o talleres de memoria.  Se indaga, por ejemplo, como conviven las narraciones escolares con las memorias familiares, los discursos mediáticos y los mitos populares. Las conclusiones de estas investigaciones suelen ser inquietantes para los planificadores curriculares, suelen ver que a menudo existe un abismo insalvable entre la historia oficial que prescribe el currículo estatal y las representaciones sociales que los estudiantes traen consigo, de sus entornos comunitarios. La investigación didáctica, por ende, intenta hallar puentes metodológicos para que la historia enseñada dialogue con esas matrices de sentido previas, transformándolas en herramientas de emancipación intelectual en lugar de reproducir pasivamente prejuicios o certezas heredadas.

Cuando en la temática nos enfocamos, nos dirigimos a el tratamiento de los pasados traumáticos y cuestiones socialmente vividas, aquí nos damos cuenta de que quizás, ninguna temática despierta tanta urgencia social y debate académico, como la didáctica de los pasados recientes, conflicto o traumáticos, a menudo catalogados bajo el paraguas teórico de las “cuestiones socialmente vivas”.  En contextos marcados por dictaduras militares, guerras civiles, genocidios o procesos coloniales irresueltos, como ocurre en el Cono Sur americano, en la península ibéricas o en las realidades poscoloniales africanas y asiáticas, la enseñanza de la historia se convierte en una trinchera política.

Las investigaciones en esta línea examinan el conflicto que se genera cuando el aula debe albergar memorias escindidas e históricas que aun sangran en el tejido social.  Los investigadores analizan el comportamiento de los docentes ante el miedo a la politización o la confrontación en el aula, un fenómeno que la literatura ha denominado el “currículo nulo” o el silencio pedagógico por omisión pragmática. Las metodologías didácticas propuestas por estas investigaciones apuntan a la destrucción de las narrativas de la reconciliación ficticia que barren bajo la alfombra de un consenso superficial. En su lugar, se propone una pedagogía de la memoria que no busque la clausura del trauma, sino la apertura del debate a través de la multiperspectividad, permitiendo que las voces silenciadas irrumpen en el espacio escolar y que los estudiantes comprendan que la memoria es siempre un territorio en disputa.

En los niveles académicos avanzados, como pregrado universitario y postgrado, la investigación sobre los manuales escolares y los currículos de historia ha superado la fase de análisis de contenido cuantitativo para adentrarse en la arqueología del saber foucaultiana. Los textos escolares no son contenedores neutrales de datos, sino dispositivos de poder y saber destinados a legitimar un sujeto histórico hegemónico, masculino, blanco, burgués, urbano y occidental.  La investigación didáctica contemporánea se pregunta, por tanto, como se construyen las ausencias y de qué manera el silencio pedagógico actúa como una violencia epistémica que neutraliza la exclusión.

La introducción de la perspectiva de género en la didáctica de la historia ha dejado de ser una demanda de cuotas representativas, como añadir “mujeres ilustres”, a las márgenes de las páginas principales, para convertirse en una impugnación de la estructura misma del tiempo histórico.  Autoras claves en la investigación de la hispanoamericana e internacional señalan que la historia escolar sigue clasificada bajo una lógica androcéntrica donde los hitos de periodización coinciden exclusivamente con dinámicas de guerra, diplomacia y alta política estatal, esferas tradicionalmente vedadas a las mujeres. Investigar en esta línea implica desestabilizar el relato, para visibilizar la historia de vida cotidiana, los cuidados, las estructuras demográficas y las resistencias colectivas. Los estudios de aula a nivel avanzado demuestran que cuando se problematiza la ausencia femenina, los estudiantes no solo reubican a la mujer en el devenir temporal, sino que fracturan la noción misma de progreso histórico, comprendiendo que los periodos de aparente esplendor político (como el Renacimiento o la Ilustración) a menudo supusieron retrocesos significativos en los derechos de las subjetividades feminizadas.

Por otro lado, la intencionalidad y las epistemologías del sur han abierto un fértil campo de investigación en torno a la subalternidad y la etnicidad.  La didáctica de la historia se enfrenta hoy al reto de demostrar el racismo institucionalizado y el colonialismo cultural latente en los currículos nacionales. Las investigaciones actuales analizan como los textos escolares de las repúblicas latinoamericanas, continúan articulando narrativas basadas en la subalternización del indígena, del afrodescendiente y del inmigrante. Las investigaciones didácticas en educación superior proponen metodologías orientadas a la deconstrucción de estas identidades esenciales y fijas, promoviendo una justicia curricular que no se limita al multiculturalismo cosmético, sino que asuma la interculturalidad crítica como un eje vertebrador, que permita a los estudiantes reclamar su propia condición de agentes históricos.

Ahora bien en nuestro país Venezuela, contextualizar la didáctica de la historia dentro del marco epistemológico y de la realidad nacional de la  Historia de Venezuela,  transforma la visión investigativa,  comprendiendo que la didáctica no se puede discutir de forma abstracta, la misma debe responder  a la tensión entre la historiografías  oficial, (tradicionalmente bolivariana, heroica y de bronce) las rupturas  metodológicas de la Escuela Nacional  de Historiografía, los partes de German Carrera Damas, Federico Brito Figueroa,  Aristides Medina Rubio, entre otros y la profunda polarización política del siglo XXI.

En este análisis vemos, como la didáctica de la historia de Venezuela, es campo en disputa, entre lo que es el culto heroico y la desmitificación crítica, presentan una fuerte tensión histórica entre, la función ideológica nacionalista del Estado y la función científica de la disciplina historiográfica. Desde la fundación republicana del siglo XIX, el sistema educativo venezolano ha operado  bajo lo que German Carrera Damas denominó constitutivamente “el culto a Bolívar”, la investigación didáctica no puede ser una simple transpolación de modelos europeos o norteamericanos (como historical thinking anglosajón), debe ser por el contrario, realizar una arqueología  crítica  de como las aulas venezolanas han sido escenario de reproducción de una historia providencialista, militarista y marcadamente teleológica, por lo que la didáctica en las escuelas venezolanas ha respondido históricamente a dinámicas e influencias políticas, ideológicas y culturales muy alejadas el empirismo y las destrezas críticas del modelo anglosajón.

Con todo esto podemos decir que la historia ha dejado de ser concebida, como una simple subdisciplina técnica encargada de operacionalizar los contenidos de la historiografía pura. Hoy día, se erige como un campo de disputa epistemológico y político de primer orden, cuyo núcleo problemático radica en definir que significa, colectivamente comprender el pasado.  En el contexto latinoamericano y de manera muy marcada en la experiencia venezolana reciente, esta discusión adquiere marcado niveles dramáticos. Mientras las academias globales, del Norte global, particularmente en el ámbito anglosajón con los trabajos de Peter Seixas y Sam Wineburg, promueven la adopción del historical thinking (pensamiento histórico) basado en competencias cognitivas y destrezas procedimentales, las políticas públicas educativas de la región han profundizado en modelos de “historia insurgente” o pedagogías de corte identitario. Ante este panorama, cabe preguntarse ¿es compatible el pragmatismo metodológico anglosajón con las urgencias de descolonización y politización de las aulas del sur? El presente ensayo sostiene que la democratización de la enseñanza de la historia de América Latina, no puede alcanzarse mediante la adopción ciega de las destrezas técnicas del historial thinking, sino a través de una síntesis critica que instrumentalice metodológicamente dichas competencias para deconstruir, de manera autónoma, los relatos hegemónicos impuestos tanto por los centros de poder global como por Estados nacionales de turno.

El enfoque del historial thinking revolucionó las aulas norteamericanas y europeas al desplazar el eje de la enseñanza desde la memorización factual hacia la alfabetización histórica critica.  El marco conceptual de Seixas, sintetizado en los denominados The Big Six (Relevancia, Evidencia, Continuidad, Causa, Perspectiva y Dimensión Ética) ofrece un laboratorio metodológico invaluable. Al proponer que el estudiante debe “pensar como un historiador”, el modelo anglosajón convierte el aula en un espacio de indagación empírica. El alumno aprende a interrogar fuentes primarias, identificar sesgos institucionales y a combatir el presentismo que juzga el pasado con la moralina del presente.

Sin embargo, desde una mirada situada en la periferia global, este modelo adolece de una aparente “neutralidad” de tintes positivistas.  Al centrarse de manera casi exclusiva en el desarrollo de habilidades cognitivas, el enfoque anglosajón suele obviar las asimetrías estructurales de poder que determinan, que archivos se conservan, que memorias son borradas y como el trauma histórico (como el colonialismo o el extractivismo en el sur global) no es solo un objeto de análisis estructural, sino una herida abierta en la estructura social del estudiante.  La limpieza metodológica corre el riesgo de vaciar de contenido político a la historia, transformándola en un simple juego de destrezas lógicas aplicadas.

La pedagogía crítica de este enfoque sitúa la tradición de la didáctica de la historia en América Latina, fuertemente influenciada por la Escuela de los Annales, el materialismo histórico y la pedagogía de la liberación de Paulo Freire. En Venezuela, bajo el paradigma de la “historia insurgente” y la implementación de proyectos editoriales estatales como la Colección Bicentenaria, la historia se concibe explícitamente como un arma de transformación social y de cohesión identitaria nacionalista. El objetivo primordial no es que el estudiante adquiera una competencia cognitiva abstracta, sino que se reconozca como un sujeto histórico subalterno en pie de lucha contra el imperialismo y las oligarquías.

            Si bien este enfoque posee la virtud de conectar la historia con la realidad material y política del discente, otorgándole un sentido de urgencia y relevancia del que carece el aula tradicional, su debilidad didáctica radica en su deriva hacia el dogmatismo y el control del currículo oficial.  Cuando la didáctica se instrumentaliza para sustituir el viejo “Gran Relato” de los héroes patrios del siglo XIX por un nuevo “Gran Relato” justificador del proyecto político del Estado contemporáneo, se anula la posibilidad de la crítica.  Al estudiante se le ofrece una verdad histórica preestablecida y oficializada.  En este escenario, la memorización lineal de efemérides ideológicas reemplaza la vieja memorización lineal de batallas coloniales, manteniendo intacta la inercia de una educación bancaria y pasiva.

            La superación de esta falsa dicotomía nos sitúa frente la transposición didáctica situada, entre la técnica aséptica anglosajona y la militancia dogmática local, esto requiere repensar los procesos de transposición didáctica en nuestras aulas.  La investigación contemporánea en didáctica de la historia debe abogar por un modelo hibrido. Resulta imperativo rescatar el rigor metodológico del historial thinking, las aulas latinoamericanas necesitan urgentemente laboratorios de fuentes primarias, debates basados en evidencia contradictorias y herramientas de deconstrucción del discurso. Ello es indispensable para evitar la manipulación ideológica.,

            No obstante, estas herramientas técnicas deben ser puestas al servicio de los fines emancipadores de la pedagogía critica de la región. No se trata de usar la evidencia empírica para el mero deleite metodológico, sino para interrogar las ausencias del archivo colonial, para rescatar las memorias subalternas silenciadas y para comprender como las comunidades y sus cambios han permanecido.

            Las estructuras se atan al pasado con las crisis socioeconómicas del presente, un estudiante dotado de pensamiento histórico anglosajón, sabrá como analizar una carta del siglo XIX, un estudiante formado en la síntesis critica latinoamericana usará esa misma destreza para cuestionar porque el texto escolar oficial o el discurso de poder del Estado pretende imponerle una única interpretación de ese documento.

CONCLUSIONES

            En definitiva, las aulas venezolanas y latinoamericanas no se han basado estructuralmente en el modelo anglosajón del historial thinking, atrapadas entre la persistencia del modelo memorístico tradicional y la fuerte carga ideológica de los diseños curriculares oficiales. Esta ausencia no debe resolverse mediante una importancia acrítica de las modas pedagógicas del Norte global. El verdadero desafío de la investigación didacta de la historia situada. Consiste en dotar al estudiante de las rigurosas destrezas científicas de deconstrucción del pasado para que, lejos de ser un receptor pasivo de narrativas patrióticas o partidistas, se convierta en un ciudadano autónomo, capaz de leer críticamente los discursos de poder que lo rodean y de escribir desde sus propias evidencias, su historia futura.

*Maestrante en Historia de Venezuela, Unerg.

viernes, 14 de agosto de 2026

Recursos Didácticos para la Enseñanza de la Historia

                                                              Pablo Caracas*

La enseñanza de la Historia en la educación secundaria se enfrenta de manera constante al reto de superar la fragmentación del conocimiento. Para el adolescente, los planes de estudio tradicionales suelen presentarse como una acumulación desconectada entre si; de acontecimientos, fechas y biografías que carecen de una estructura de significado viva para Él y su grupo coetáneo. Frente a este panorama, se vuelve indispensable diseñar una propuesta didáctica que permita al estudiante percibir el pasado no como un agregado de partes aisladas, sino como un entramado dinámico y relacional que dota de sentido a su propio presente. Es imprescindible considerar que “El TODO es más que la suma de sus partes”.

El presente ensayo presenta la propuesta en la cual, la confluencia entre la Psicología de la Gestalt, la historiografía de la Escuela de los Annales y la teoría histórico-cultural de Lev Vigotsky, ofrece un marco conceptual sumamente fértil para el diseño de recursos didácticos.

A través de las nociones de totalidad de Marc Bloch, la "historia-problema" de Lucien Febvre y la mediación semiótica vygotskiana, combinadas con las leyes de la percepción y el aprendizaje por insight de la Gestalt, es posible transformar el aula. Los recursos didácticos bajo este enfoque integrado actúan como configuradores de estructuras globales, permitiendo al adolescente reorganizar su campo perceptivo para captar la complejidad de los procesos históricos.

Como punto de partida, se considera que Psicología de la Gestalt revolucionó la epistemología del aprendizaje al demostrar que la mente humana, no percibe elementos aislados para luego sumarlos; sino que, capta totalidades organizadas y estructuradas en relaciones de figura y fondo, casi de manera simultánea. Por su parte, la Escuela de los Annales, fundada por Marc Bloch y Lucien Febvre, rompió con la historia positivista de los acontecimientos políticos aislados para proponer una "historia total" o global, que encierra las estructuras económicas, sociales, mentales y geográficas de una sociedad. Esta coincidencia conceptual entre la totalidad perceptual de la Gestalt y la totalidad histórica de los Annales resulta crucial durante la adolescencia.

En esta etapa del desarrollo, los estudiantes consolidan el pensamiento abstracto y la capacidad de conceptualizar sistemas complejos. Los recursos didácticos orientados a esta población deben evitar la presentación lineal y atomizada de la información. Bajo un enfoque de la Gestalt y los Annales, el recurso didáctico debe funcionar como una estructura global que organice el campo cognitivo del Estudiante. Al presentar un periodo histórico, el recurso debe permitir que las estructuras profundas de la sociedad (la economía, la sociedad y la cultura, resumidas en las mentalidades colectivas), actúen como el "fondo" permanente, sobre el cual los acontecimientos coyunturales (los procesos políticos, las batallas, los cambios de gobierno) emerjan claramente como la "figura". Esto evita que el adolescente se pierda en el detalle fáctico y promueve la comprensión del devenir histórico como un sistema integrado; ligado de forma constante y permanente, a su realidad, a su espacio y a su historia local. Tal propósito es posible lograrlo, con la elaboración de mapas del espacio estudiado en el periodo de tiempo determinado a diversas escalas geográficas, al igual que elaboración de líneas de tiempo paralelas.

Marc Bloch, en su obra fundamental Apología para la historia o el oficio de historiador, definió la labor de investigación como el rastreo de testimonios e indicios que el pasado deja de manera voluntaria o involuntaria. Bloch enfatizaba que el historiador jamás observa el pasado de forma directa, sino que reconstruye las totalidades sociales a partir de fragmentos dispersos. Esta estrategia metodológica se alinea perfectamente con la "Ley de Cierre" de la Gestalt, la cual establece que la mente humana tiende a completar las formas o configuraciones que se presentan de manera inconclusa o fragmentada.

Llevado al diseño de recursos didácticos, esta convergencia da origen al "laboratorio de indicios históricos". El recurso consiste en una serie cuidadosamente seleccionada de fuentes primarias heterogéneas: visita a relictus, sitios históricos o antiguos, observación de fragmentos de diarios, restos de herramientas, vestuarios o accesorios de la época, estudio e interpretación canciones populares y registros comerciales, elaboración de maquetas, dioramas. En lugar de ofrecer un texto narrativo ya cerrado que el estudiante deba memorizar, el recurso didáctico sitúa al adolescente frente a una configuración incompleta.

Guiado por las preguntas de Bloch, el estudiante debe poner en marcha procesos cognitivos de reestructuración y aplicar la ley de cierre para deducir las características de la sociedad que produjo dichos artefactos. El recurso no busca una respuesta mecánica; busca provocar un insight o comprensión súbita, donde el adolescente conecta los fragmentos sueltos y visualiza, de repente, la estructura social y mental de la época en su Es emocionante cuando un estudiante o un grupo de ellos, “prende el bombillo” y pasa a explicar su comprensión de un tema o situación histórica particular dentro de una relación mayor o con su localidad, cuando comprende más que el Hecho, las relaciones, la dinámica, causas y consecuencias.

Para Lucien Febvre, la historia es una búsqueda activa impulsada por la formulación de una pregunta inicial. Su concepto de "historia-problema" estipula que no existe una recolección neutral de datos; el conocimiento histórico nace cuando el investigador interroga al pasado movido por una contradicción o una inquietud de su propio tiempo. En términos gestálticos, plantear una historia-problema equivale a introducir una tensión o un "desequilibrio perceptual" en el campo cognitivo del sujeto, rompiendo la homeostasis del sentido común para forzar una reorganización de los elementos conocidos.

Los recursos didácticos inspirados en Febvre deben configurarse en torno a "situaciones-problema visuales y documentales". Un ejemplo de este recurso es el diseño de un dossier multimedia interactivo que presente un contraste perceptivo radical, aplicando la ley de proximidad y semejanza de la Gestalt. El recurso puede mostrar de forma simultánea las representaciones artísticas de la muerte y el miedo en la Europa de la Peste Negra al lado de mapas de las rutas comerciales de la misma época, o la primera guerra mundial con la gripe española en Venezuela, medidas sanitarias, obras de arte como pinturas y esculturas de las Escuelas de Caracas o el Círculo de Bellas Artes, que son expuestas y que los estudiantes pueden visitar y apreciar en persona; definitivamente, algo significativo.

Al agrupar estos elementos aparentemente disímiles en un solo plano didáctico, se genera una tensión cognitiva en el adolescente: ¿Cómo una red comercial próspera se convirtió en el vehículo de la devastación demográfica y el colapso mental colectivo? La explicación de la toponimia de una población. El recurso didáctico actúa aquí como un catalizador estructural que desarticula la percepción lineal del estudiante, forzándolo a agrupar los datos históricos bajo nuevas leyes de significado y a entender el cambio histórico como una transformación de la estructura global.

Si bien la Gestalt aporta las leyes de organización de la totalidad y los Annales definen el objeto de estudio integral, la teoría histórico-cultural de Lev Vigotsky proporciona el vehículo pedagógico indispensable para que el adolescente internalice estas estructuras. Vigotsky planteó que el aprendizaje de conceptos científicos altamente abstractos no ocurre por intuición pura, sino a través de la mediación de herramientas y sistemas de signos. El desarrollo del pensamiento formal en el adolescente requiere de andamiajes que organicen el plano interpsicológico antes de transformarse en herramientas individuales del pensamiento.

En la enseñanza de la historia bajo el prisma de los Annales, conceptos macrosociales como "larga duración", "coyuntura" o "historia de las mentalidades" resultan excesivamente inasibles sin un soporte mediador. El recurso didáctico vygotskiano se materializa aquí en forma de "organizadores semióticos de la temporalidad". Estos recursos son matrices visuales tridimensionales o diagramas de flujos concéntricos que permiten operativizar las leyes gestálticas de agrupación.

Al trabajar de forma colaborativa en el aula con estos organizadores, los adolescentes clasifican los procesos históricos en distintas velocidades temporales (el tiempo geográfico de larga duración como fondo, el tiempo social de media duración y el tiempo individual del acontecimiento como figura). La “CARTA SÍNTESIS”, que presenta en un mapa, momentos, procesos y dinámicas; a través de cromática, símbolos lineales o puntuales, bajo el Enfoque Geohistorico; constituye un recurso diseñado que sirve de andamio en la Zona de Desarrollo Próximo (ZDP); el lenguaje mediador de los compañeros y la guía del docente permiten que la estructura visual del recurso se convierta en una estructura mental interna, consolidando así el pensamiento histórico abstracto del estudiante.

A modo de conclusión, se puede decir que el diseño de recursos didácticos para la historia dirigidos a adolescentes alcanza su máxima potencia cuando supera el viejo paradigma de la ilustración de contenidos y se asume como una arquitectura del pensamiento. La integración de las leyes perceptuales de la Gestalt, la mirada totalizadora de la Escuela de los Annales y el andamiaje cultural de Vigotsky ofrece una alternativa pedagógica transformadora.

Los recursos propuestos como el laboratorio de indicios o muestras, los dossiers de contraste perceptivo, las líneas de tiempo, las infografías, gráficos, mapas síntesis, trabajos de campo o visitas guiadas y los organizadores semióticos de la temporalidad; abandonan el enfoque memorístico de los datos aislados. En su lugar, acostumbran al adolescente a buscar el sentido global de los procesos, a interrogar los vacíos de la información mediante el cierre perceptivo y a utilizar las herramientas conceptuales como lentes para decodificar la realidad. Al educar la mirada histórica a través de estas estructuras, con ayuda de guías de observación y cuestionarios dirigidos a objetivos específicos; se promueve una formación ciudadana capaz de percibir los hilos profundos que conectan el pasado con el presente, capacitando al joven para actuar de manera consciente sobre la totalidad social de su propio tiempo. 

Referencias

Bloch, M. (2001). Apología para la historia o el oficio de historiador. Fondo de Cultura Económica.

Febvre, L. (1970). Combates por la historia. Ariel.

Koffka, K. (1999). Principios de la psicología de la Gestalt. Errata Naturae.

Köhler, W. (1972). Psicología de la forma. Argos.

Vigotsky, L. S. (1978). El desarrollo de los procesos psicológicos superiores. Crítica.

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Nota de transparencia: Este trabajo fue realizado con ayuda de inteligencia artificial al momento de buscar información.

* Maestrante en Historia de Venezuela, UNERG.

Imagen: Figura optica del artista ucraniano Oleg Shuplyak.