Obituarios de un no-país — video a Alejandro Aguilar

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miércoles, 30 de mayo de 2018

EL ENCUENTRO ESTUDIANTIL DE CRONISTAS E HISTORIADORES... XV años de fructífera labor

FELIPE HERNÁNDEZ G.*

Asistimos al XV Encuentro Estudiantil de Cronistas e Historiadores del municipio Infante que se realizó el jueves 24 de mayo de 2018 en las instalaciones de la sede de la Cámara de Comercio y Producción del Municipio Leonardo Infante. Quince años ininterrumpidos (2004-2018), durante los cuales los alumnos de las escuelas urbanas y rurales de las parroquias Valle de la Pascua y Espino, asesorados por sus maestros, se dieron cita con la historia local de sus comunidades. 
La actividad, como siempre, estuvo coordinada magistralmente por la presidenta-fundadora de la Fundación de Historiadores y Cronistas Estudiantiles –FUNDHCROE, 2009--- Prof. Ligia López Puerta y un muy diligente equipo. Al arribar a los tres lustros, la fecha fue propicia para hacer memoria, recuperar lo mejor de lo transitado, explicar y diagnosticar el presente y con esos referentes lanzarse con más fuerza hacia el futuro. 
Desde el punto de vista histórico, este aniversario constituye un momento fundamental para comprender y reconocer el valor más profundo de la Fundación de…, que más allá de los desafíos y obstáculos que ha debido enfrentar, jamás se ha resignado a cambiar la esencia de su misión educativa e histórica, abogando por la inclusión y el respeto vocacional de los educandos, en el entendido que son individuos en formación en el estudio de la historia local, de las memorias de cada comunidad, sus singularidades y así dar respuesta a las inquietudes inherentes a la institución educativa donde se forman en tan útil labor, de la mano de un docente asesor y de todo el personal que labora en cada escuela, despertando vocaciones que en el devenir pueden encausar su vida y su hacer en la labor de escudriñador de su historia, generando espacios para optar, decidir y gozar de iguales derechos y posibilidades.
Ante los referentes expuestos, creo necesario volver sobre un artículo de mi autoría escrito en 2014 que titulé: Encuentro de Cronistas Escolares en Valle de la Pascua, donde se lee: En el libro Apología de la Historia o el Oficio del Historiador, el autor francés Marc Bloch inicia la Introducción con la ingenua pregunta: “Papá, explícame para qué sirve la historia”, [le] pedía hace algunos años a su padre, que era historiador, un muchachito allegado mío…”. Y continúa Bloch: “Quisiera poder decir que este libro es mi respuesta. Porque no alcanzo a imaginar mayor halago… que saber hablar por igual a los doctos que a los escolares… reconozco que la sencillez sólo es privilegio de unos cuantos elegidos… conservaré con mucho gusto, como epígrafe, esta pregunta de un niño cuya sed de saber acaso no haya logrado apagar de momento…”. Más que una ilustración didáctica, es una justificación de la disciplina de la Historia ante el necesario examen de conciencia del historiador ante su papel de cuestionador e intérprete de procesos cronológicos y espaciales como factores de referencia.
Con ese norte, el XV Encuentro de… ciñéndose a la programación preparada por sus organizadores, se inició con la interpretación por la coral estudiantil de la EB “12 de Octubre” dirigida por la Prof. Brizeida Aular, de los himnos Gloria al Bravo Pueblo, del Guárico y de Valle de la Pascua; palabras de bienvenida de la presidenta y fundadora del Encuentro, Prof. Ligia E. López Puerta; luego la moderadora Prof. Marlin Villalobos invitó a la Sra. Petra Parra de la Sociedad Socorro Mutuo para que dirigiera unas palabras y recitara una poesía alusiva al evento. 
Seguidamente se inició el ciclo de exposiciones… 14 ponencias, entre ellas, la presentada por la niña Andreina Santaella (5to grado), EBN-Rural “Jácome Arriba”, titulada: “Iván E. Rojas… buscador de puntos de agua”, asesorada por las maestras Argelia Escobar y María Castillo. ---Alumno Jesús Alejandro Marín (6to grado) EB “Celestino Párraga Marrero” NER 146, caserío La Pereña: “El conuco y el abastecimiento alimenticio”, asesora: Prof. Miriam J. Torrealba. --- Alumna María Valentina Vargas (6to grado), Colegio Nuestra Señora del Valle: “Honor a la Sra. Lisbeth J. Medina”, asesora: Yajaira de Zamora. ---Alumna Imberly Parra (4to grado) NER 054: “Velorio de Cruz de Mayo en el caserío Apamate”, asesores: maestros Nuarwuin Higuera y Anthony Álvarez. ---Alumna Victoria Celeste González (5to grado), EB “Clara Matos Arzola”: “La Sociedad Socorro Mutuo, una institución…”, asesora: maestra Rosmivelli Infante. ---Alumno Luis Felipe Záa (6to grado), Colegio “Juan Pablo II”: “Vida y Obra de Juan González Padrón”, asesor: Absalón Zambrano; entre otras participaciones de los planteles: EB “Andrés R. Fuentes” del NER 146; UE-DC 33 “Los Caobos”; EB Rural “San Pedro”; UE “Jesús López Escobar” Zanjonote de la montaña; UE “Lourdes Camero Ramírez”; UE “Apamate”; GEN “Juana Josefa Vargas” y UE Rural “Mamonal”, etc. 
Vale considerar que la enseñanza de historia en la escuela primaria tiene como objetivo despertar en los alumnos una curiosidad sobre los acontecimientos históricos. En ese orden, en cada ponencia se planteó que los alumnos adquiriesen conocimientos básicos del pasado de sus comunidades, del Guárico y del país, para que con estos saberes desarrollen habilidades y destrezas que le permitirán comprender mejor el mundo y buscar explicaciones conforme a las dudas que se les vayan presentando, lo que conllevará a descubrir su identidad como individuo y los cambios que ha tenido la sociedad y su entorno geoespacial.
En esta XV edición, muchos docentes, personalidades y un nutrido público se dieron cita en el acto, entre otros, el eterno maestro de generaciones, Prof. Elpidio Barrades Martínez, la Prof. Teresa Navarro de Aguilar, Prof. Maritza de Michelangelli, Prof. Héctor Ortega, la directora del Colegio “Juan Pablo II, Prof. Carmen de Ortiz, los profesores Yendy Gámez, Rosa Vidal Marruz, Filiberto Alpón, Rosaura Valdez, Dr. Fernando Aular y señora, doña Cándida de Álvarez y doña Petra Parra de la Sociedad Socorro Mutuo, medios de comunicación... Finalmente, un merecido reconocimiento a la Prof. Ligia López y al equipo integrado entre otros por los docentes Lisbeth de Candiago, Rosa Pastora Ortega, Ana Carmen Zuniaga, Elizabeth Arévalo, Zoraida Rebolledo de Pérez, Lola Rodríguez, Arturo López, Ada Loreto, Marlin Villalobos, Ramón Correa… y un largo etcétera... adelante siempre. 
Valle de la Pascua, viernes 25 de mayo de 2018.
*UNESR-Cronista del Municipio Leonardo Infante // fhernandezg457@yahoo.com
Fotografía de Luis Felipe Záa, alumno de 6to grado en el Colegio "Juan Pablo II" quien hizo una excelente ponencia sobre "La vida y obra del canario Juan González Padrón". Foto: Damelis Loreto...

sábado, 29 de agosto de 2015

LA TRAGEDIA MAGISTERIAL OCURRIDA EN EL SALTO LA LLOVIZNA EL 23 DE AGOSTO DE 1964 (Apuntes históricos)

FELIPE HERNÁNDEZ G.
UNESR / Cronista del Municipio Infante



Hace 51 años, Venezuela se estremeció con la tragedia ocurrida en el salto de La Llovizna en la que murieron ahogados 37 educadores, que cayeron al río Caroní durante una excursión a la exuberante región de Guayana. Las víctimas formaban parte de una delegación de más de 400 educadores, de todo el país, que celebraban la XIX Convención Nacional de la Federación Venezolana de Maestros (FVM), reunida en el salón Cuyuní de la Siderúrgica de Matanzas, estado Bolívar. Aquél domingo los dirigentes magisteriales atendieron una invitación del Concejo Municipal del Distrito San Félix que organizó, en honor de ellos, una fiesta en una de las islas que se forman el río Caroní.
Para llegar al lugar era necesario atravesar un puente colgante de madera de 22 metros de longitud y 1,20 de ancho, con travesaños pegados sobre hierros cimbreantes por el peso de la estructura. La plataforma, sujetada a guayas por tensores llamados “perros”, tenían una longitud de 80 centímetros. El espacio entre el piso y la guaya quedaba al vacío. En cada extremo, el puente tenía una armadura de tubos soldados que cedieron por el exceso de peso, así lo describió el periodista Víctor Manuel Reinoso en una edición especial de la revista Elite (1964). El viejo puente no resistió el peso de la cantidad de personas que intentó cruzarlo.
Los entusiastas excursionistas, impresionados por la belleza de los torrentes de agua y la exuberante vegetación, llenaron el puente y se detuvieron para tomar fotos, cuando de repente se escuchó un estrepitoso ruido. Un testigo presencial afirmó que al río, de 20 metros de ancho con aguas que se desplazaban a cien kilómetros por hora aproximadamente, los cuerpos caían, se sumergían y sacaban la cabeza y los brazos, tratando de aferrarse a cualquier cosa que pudieran. Todo fue muy rápido, más de lo que cualquiera pudiese imaginar.
La noticia paralizó al país, mientras las estaciones de radio y televisión informaban de las actividades de la Comisión Única de Rescate que pudo salvar a una gran cantidad de personas que había logrado asirse a alguna raíz o asirse a las rocas. Bomberos y voluntarios pudieron trasladar a tierra a 150 educadores que habían quedado aislados y miraban con terror y asombro la tragedia desde los pequeños islotes. Tres días de duelo decretó el Gobierno nacional, presido por Dr. Raúl Leoni, de cuya esposa Menca Fernández de Leoni, murió su sobrina, la secretaria Irene Fernández.
De la delegación del estado Guárico fallecieron: de Valle de la Pascua, los docentes Nohemí Higuera de Guzmán (directora del G.E. “Francisco Lazo Martí”), su esposo, José Luis Guzmán (profesor de Matemáticas en el Liceo “José Gil Fortoul”) y su hermana María de los Santos Higuera-Higuera (maestra en la Escuela Artesanal Granja “Luis González”), además de Josefa Molina de Duque de San Juan de los Morros, y el maestro Lermith Hernández, natural de El Sombrero, trabajaba en Tucupido en la Escuela “Luis Guglieta Ramos”. Nohemí Higuera de Guzmán presidía la delegación de Guárico, como representante de la FVM-Seccional. Por el trágico suceso, el 24 de agosto de 1964 a través del Decreto Nº 35, el gobernador del estado, don Ricardo Montilla, decretó tres días de duelo.
Aquella tragedia marcó para siempre al magisterio venezolano y la estimuló en su lucha por lograr una mejor educación en el país, y las justas reivindicaciones del magisterio impulsadas por los maestros Luis Beltrán Prieto Figueroa y la maestra Mercedes Fermín. Ambos educadores presidieron la convención y se salvaron milagrosamente.
El Ministerio de Educación en ese entonces ordenó construir en cada estado, escuelas que tuviesen como epónimo el nombre de cada uno de los maestros fallecidos, para perpetuar en el tiempo el recuerdo de estos insignes educadores, en ese sentido, en el estado Guárico, la memoria de la maestra Nohemí Higuera de Guzmán es recordada, porque es epónima de las instituciones educativas siguientes: En Valle de la Pascua: Unidad Educativa Estadal “Nohemí Higuera de Guzmán”, (Sector Banco Obrero). / Escuela de Especialidades “Nohemí Higuera de Guzmán”, (Urb. Las Garcitas). / Biblioteca Escolar “Nohemí Higuera de Guzmán”, (EBN “Francisco Lazo Martí”). En Tucupido: Unidad Educativa Estadal “Nohemí Higuera de Guzmán”. (Sector El Saco). Zaraza: Centro de Educación Inicial y Escuela Básica Nacional “Nohemí Higuera de Guzmán”; en el estado Mérida, en la ciudad de Tovar: Centro de Capacitación en Artes y Oficios “Nohemí Higuera de Guzmán". Asimismo, la maestra María de los Santos Higuera-Higuera es epónima de un Centro de Cultura Nocturno en Las Mercedes del Llano; y los maestros Josefa Molina de Duque y Lermith Hernández respectivamente, son epónimos de sendas escuelas en San Juan de los Morros.
A modo de corolario, puede afirmarse, que el 23 de agosto de 1964 quedó grabado para siempre como fecha indeleble en la memoria colectiva del quehacer docente y magisterial, no sólo de Venezuela, sino del mundo, ya que este día los predios del emblemático Parque Nacional “La Llovizna” en el estado Bolívar, fueron testigos de una tragedia que enlutó al país entero. Fueron 37 los maestros que perdieron la vida cuando intentaban atravesar uno de los puentes de madera utilizados para cruzar el río Caroní… Los maestros caídos en La Llovizna son un ejemplo a las posteriores generaciones magisteriales, sus luchas son estímulos para reivindicar mejores condiciones sociales y económicas, porque como dijo Luis Beltrán Prieto Figueroa, “los maestros caídos ayer son la cuota de vidas que el magisterio paga al progreso de Venezuela”.
Valle de la Pascua, miércoles 19 de agosto de 2014…

Fotografía tomada de http://www.noticiasbarquisimeto.com/2015/08/140593/50-anos-de-la-tragedia-de-los-maestros-en-el-salto-la-llovizna-fotos/

jueves, 30 de julio de 2015

LA TERRITORIALIDAD VENEZOLANA DE LA GUAYANA ESEQUIBA… ¡¡EL ESEQUIBO ES NUESTRO!!


FELIPE HERNÁNDEZ G.
Cronista del Municipio Infante
Ante el centimetraje que en los actuales momentos alcanza en los medios la disputa fronteriza entre Guyana y Venezuela por el justo reclamo que nuestro país hace por el territorio invadido, se hace necesario volver sobre los hechos históricos que conllevaron a su despojo, para que la ciudadanía nacional tome conciencia sobre la territorialidad Venezolana de la Guayana Esequiba.  
La Constitución de la República de Venezuela en 1830, consagró por primera vez el Uti Possidetis Iuris (como tu poseías de acuerdo al derecho, continuarás poseyendo); y definió el territorio de la República, como el mismo de la Capitanía General de Venezuela. Sin embargo, las fronteras de la Capitanía General no habían sido establecidas debidamente por la Corona Española, de cuyos dominios formaba parte, y, en consecuencia, la República tuvo que avocarse a resolver este problema, tanto en lo que respecta a su frontera occidental, con el antiguo Virreinato de Nueva Granada, (actual República de Colombia), como en la frontera sur, con Brasil, y la oriental con las posesiones coloniales de Inglaterra en la zona del Esequibo.
El establecimiento de estas fronteras ha seguido un largo proceso de discusiones de los gobiernos venezolanos con los países citados, lo que ha conducido a rupturas diplomáticos y conflictos. En los casos de Colombia y la Guayana Inglesa (hoy Guyana) las partes aceptaron someter sus diferencias al arbitraje de potencias extranjeras. Pero aun así, los laudos dictados han sido siempre adversos a los intereses de nuestro país. Por ellos Venezuela ha sido despojada de una extensión considerable de su territorio, lo que ha dejado en pie la cuestión de límites hasta tanto sea resuelta favorablemente.
Entre los antecedentes históricos de los problemas fronterizos con Guyana, se puede señalar, que en 1814 la Gran Bretaña quedó en posesión de los territorios coloniales holandeses de Demerara, Berbice y Esequibo, que pasaron a constituir la Guayana Inglesa a partir de 1831. Desde el comienzo el gobierno inglés estimuló el avance y establecimiento de colonos en las tierras venezolanas situadas al oeste, aprovechándose de la despoblación de aquellos territorios y de la situación de la República que iniciaba entonces su organización institucional. El avance de los colonialistas ingleses y la usurpación de territorios situados en la margen izquierda del río Esequibo, dieron lugar a las primeras reclamaciones de Venezuela ante la Gran Bretaña.
Las negociaciones se iniciaron en 1844, mediante la proposición hecha por Alejandro Fortique, representante de Venezuela, de que se reconociera el río Esequibo como línea divisoria, alegando con documentos la jurisdicción venezolana en esas tierras que habían formado parte de la Provincia de Guayana. El gobierno inglés por su parte, propuso que la línea fronteriza se iniciara en la boca del río Moroco y continuase por los ríos Morama y Aunama. Esto significaba una frontera al oeste del Esequibo. Esta propuesta no fue aceptada por el gobierno venezolano.
Las negociaciones se paralizaron por casi cuarenta años y entre tanto los ingleses continuaron ocupando territorios con el evidente propósito de llegar a las bocas del Orinoco y al Caroní. Cuando se reanudaron en 1876 el gobierno británico planteó nuevas exigencias cada vez más inaceptables; se negó a discutir las proposiciones venezolanas y estableció puestos avanzados en el territorio. Venezuela rompió sus relaciones con la Gran Bretaña y apeló a los Estados Unidos. El gobierno norteamericano propuso entonces someter la controversia a un Tribunal de Arbitraje aceptado por las partes, el cual dictó su fallo en Paris, en octubre de 1899.
Tanto en la integración del Tribunal de Arbitraje como en el Reglamento que aprobó para resolver la cuestión, se nota la manipulación de las grandes potencias, encabezadas por Inglaterra, para despojar a Venezuela de una porción considerable de su territorio. En efecto, el Tribunal quedó constituido por cinco miembros: dos de parte de Venezuela, nombrados por el gobierno de los Estados Unidos; dos de parte de Inglaterra, nombrados por el gobierno inglés; y el quinto, un ruso, escogido de común acuerdo por los cuatro.
El fallo del tribunal de Arbitraje fue, pues, totalmente adverso a Venezuela. La línea fronteriza se fijó a partir de Punta Playa, casi en las márgenes del Delta del Orinoco, quitando a Venezuela una considerable extensión de costas en el océano Atlántico. Asimismo, la línea penetró muy al oeste en los territorios venezolanos, consagrando un despojo de más de 100.000 kilómetros cuadrados del territorio nacional a favor de Inglaterra. Por estas razones, Venezuela mantiene hasta hoy sus justas reclamaciones en la Guayana Esequiba, que le fue despojada por el Laudo Arbitral de Paris en 1899.
Los apetitos colonialistas de Inglaterra, aprovecharon la inestabilidad y debilidad política de los gobiernos venezolanos para apoderarse impunemente, con el apoyo de otras potencias, de las tierras de la Guayana Esequiba.
En 1966 se suscribió entre Venezuela y Guyana el Acuerdo de Ginebra, en él se establece, que el diferendo de límites entre ambos países debe resolverse a través de acuerdos bilaterales. Según el citado acuerdo, la zona es controlada por Guyana pero su soberanía es reclamada por Venezuela. El Acuerdo que era de carácter transitorio, estableció un plazo de cuatro años para solucionar el diferendo. Cuando se venció el acuerdo, se firmó el Protocolo de Puerto España, que congeló las negociaciones por doce años. Mientras tanto, Londres le dio la independencia a Guyana. Entre los años 1982 y 1999 ambos países intentaron resolver el diferendo a través del mecanismo de buenos oficios de la ONU, el cual nunca arrojó resultados concretos.
Durante el gobierno de Hugo Chávez el diferendo se archivó, debido a la flexibilidad de la cancillería y a las buenas relaciones del presidente Chávez con Georgetown; recuérdese la frase del mandatario venezolano “el gobierno venezolano no va a oponerse a ningún proyecto en la región que vaya en beneficio de sus habitantes, proyectos de agua, vías de comunicación, energía, proyectos agrícolas”.
En ese sentido, durante la última década Guyana ha podido explotar la zona en consorcio con trasnacionales mineras y petroleras, no solo estadounidenses (Exxon Mobil), sino también chinas (China Petroleum), entre otras, que han acudido ante el gobierno de Georgetown para realizar exploración y posterior explotación de los reservas naturales localizados en la zona en reclamación, un territorio rico en recursos que nos pertenecen, entre otros: oro, diamantes bauxita, y madera, además de importantes yacimientos petroleros, gasíferos y de uranio.
Entre los venezolanos existe la creencia de que las trasnacionales están tomando las bocas del Orinoco, zona clave para la navegación comercial venezolana: “Usan a Guyana para tomarse las reservas petroleras más grandes del mundo, que son venezolanas”. Venezolanos, el Esequibo es nuestro…
Valle de la Pascua, martes 28 de julio de 2015.

sábado, 20 de junio de 2015

A 184 AÑOS DEL TRATADO DE PAZ FIRMADO POR JOSÉ ANTONIO PÁEZ Y JOSÉ TADEO MONAGAS EN VALLE DE LA PASCUA (24 DE JUNIO DE 1831-2015)

FELIPE HERNÁNDEZ G.
UNESR / Cronista del Municipio Infante. Estado Guárico. Venezuela.


         

Cuarenta y un años recién cumplidos tenía José Antonio Páez (nació el 13 de junio de 1790) cuando visitó Valle de la Pascua, el 24 de junio de 1831 para entrevistarse con el Gral. José Tadeo Monagas. Fue un encuentro de titanes.
            La historia es como sigue, al separarse Venezuela de Colombia en 1830, el general Páez se encargó provisionalmente del gobierno y posteriormente el Congreso Nacional lo nombró presidente constitucional para el período 1831-1835; pero al iniciar su gobierno afrontó varios alzamientos, siendo el más importante el encabezado por el general José Tadeo Monagas, quien con sus seguidores, pretendía restablecer la república de Colombia, y formar con las provincias orientales un estado federal independiente. La situación originada por Monagas obligó a los dos héroes a reunirse en Valle de la Pascua para buscar soluciones. Así se produjo una entrevista en esta población. Héctor Zamora (1999), lo describe de la manera siguiente:
Un acontecimiento feliz ocurrió en Valle de la Pascua para el año 1831, recién separada Venezuela de la Gran Colombia. El General José Tadeo Monagas se alzó en armas en el Oriente del país y para poner fin a la insurrección fue necesaria la realización de una entrevista entre el General oriental y el General José Antonio Páez para ese entonces Presidente de la República; la cual tuvo como escenario el pequeño pueblo de Valle de la Pascua… El objetivo de la entrevista, según cuenta el propio General Páez era “poner término a una de tantas insurrecciones que tanto daño han hecho a Venezuela”. A tales efectos, Páez emitió un decreto el día 24 de junio de 1831 que ponía fin a las pretensiones del general Monagas.
A Valle de la Pascua llegó el general Páez con siete oficiales, el día 23 de junio como a las dos de la tarde, dejando el grueso de su ejército en Chaguaramas. El 24 después de la entrevista se marchó a Caracas. José Tadeo Monagas había llegado a la Pascua desde el día 16 de junio y se marchó el 28. Su larga estadía en la población se explica por las muchas simpatías y adhesiones que recibió y los seguidores que tenía en esta zona. La entrevista se realizó en el “Alto de la Laguna del Pueblo... a la sombra de unos jabillos rivereños”, y fue muy positiva para el restablecimiento de la paz, por eso en honor a ella, se acordó cambiarle el nombre a la población por el de “Villa de la Paz”, así se publicó en la Gaceta Oficial de Venezuela, pero eso no prosperó porque los vallepascuenses no asimilaron el cambio de nombre.
Las pugnas entre José Antonio Páez y José Tadeo Monagas eran consecuencia del cúmulo de contradicciones que habían permanecido latentes por años, y que poco a poco se exteriorizaban, haciendo tambalear el frágil entendimiento acordado en 1830, sobre todo cuando comienzan a tambalearse los intereses de los sectores involucrados y empiezan a aparecer signos de crisis económica. A ello se suma el resquebrajamiento de la alianza con algunos militares desplazados del aparato institucional, mientras que las políticas económicas aplicadas son cada vez más favorables a los comerciantes, en detrimento de los hacendados y hateros.
            El diálogo efectuado en Valle de la Pascua, es consecuencia de la hábil e inteligente conducción política del general Páez, orientada a conciliar los intereses en pugna, “al caudillo le toca promover el nuevo esquema socio-político; atraer a los enemigos irreconciliables [...] y los centra en torno suyo; a la larga no se sabe quién engendra a quién, tan íntima y solidaria es la entente o mejor la simbiosis”.
Para el historiador J.A. De Armas Chitty (1978), la entrevista se efectuó en Valle de la Pascua “por la influencia que ante los Arzola (De Armas Chitty los cita como Anzola) de Valle de la Pascua y pueblos del oriente tenía Monagas”, lo cual queda plasmado en una carta enviada por Juan de Jesús Arzola a su hermano Carlos Arzola en Caracas, en donde refiere la entrevista, en la misma a Páez, siendo presidente de la República, se le llama  Páez (a secas);  en cambio,  a Monagas se le llama general. En un párrafo de la carta se lee: “... Yo lo único que le dije fue la amistad que nos une al general no era de ayer, y que en esta casa se habían hospedado los padres del general cuando nosotros éramos mozos; él entonces echó un brindis por la amistad de los Arzola, los Monagas y los Páez porque él quería que lo tuviéramos por la casa también… y cuando terminó la comida echó otro brindis sobre los trabajos que habían pasado cuando andaban fundando la patria”.
 El alzamiento popular de los orientales culminó en Valle de la Pascua, teniendo como epílogo la firma de un decreto dictado por Páez el 24 de junio de 1831, donde le concede garantías y perdón a Monagas y sus tropas.
Las rebeliones de 1830-1831, iniciadas en el oriente del país, con ramificaciones en los pueblos llaneros del oriente del Guárico apuntaban a debilitar o a destruir la base de poder de Páez y restaurar los privilegios de los militares-hateros, además de ser una manifestación del regionalismo político que venía desde la Colonia y se había fortalecido durante los primeros años de la guerra emancipadora. De esta manera, los rebeldes abogaban por un gobierno federalista como la estructura política más viable para mantener el control sobre su dominio regional. De la misma manera, la llamada Revolución de las Reformas de 1835-1836 fue un renovado intento para limitar, bajo el manto del federalismo, el poder del grupo dirigente que en el Guárico se expresó en el otorgamiento a los terratenientes y dueños del suelo llanero mayores prerrogativas, tanto políticas como económicas.
Como antecedente de la reunión de Páez y Monagas en Valle de la Pascua, se puede considerar el Tratado de Paz firmado el 4 de julio de 1830, en el pueblo de Onoto, de la provincia de Barcelona, en la ribera Oriental del río Unare, cerca de Zaraza, entre el general José Tadeo Monagas, quien actuando a favor del gobierno del general Páez, firma un tratado de paz con el general Julián Infante, que venía comandando una tropa rebelde contra el gobierno nacional en la zona comprendida entre Barlovento y Guanape.
Finalmente, este 24 de junio de 2015, se cumplen 184 años de la firma en suelo vallepascuense del histórico Tratado de Paz.
Valle de la Pascua, miércoles 17 de junio de 2015…

miércoles, 22 de agosto de 2012

LAS ORDENANZAS DE LLANOS (1771-1811)


FELIPE HERNÁNDEZ G.
felipehernandez56@yahoo.es

            Las Ordenanzas de Llanos constituyen el primer cuerpo de leyes escritas aplicadas a los llanos de la antigua Provincia de Caracas, con una finalidad primordial: preservar el derecho de propiedad sobre la tierra (requisito fundamental para lograr el arrebañamiento de ganado cimarrón, base social de la riqueza en los llanos) y asegurar el establecimiento de un orden social, necesario para la consolidación de las fundaciones de hato.
            Responde este cuerpo de leyes a toda una problemática, y se instaura efectivamente a raíz de la petición que con fecha 17 de septiembre de 1771 presentara un selecto grupo de hacendados ganaderos ante el Gobernador de Caracas, Mariscal de Campo don Felipe de Font de Viela y Ondiano (Marqués de la Torre), solicitando su inmediata intervención, con miras por el saqueo, abigeato, y el sacrificio indiscriminado de las reses (desjarretaderas) para el aprovechamiento de su cuero, sebo y manteca, con el consecuente menosprecio de la carne; irregularidades cometidas por un creciente núcleo de población volante (esclavos fugitivos de sus amos, morenos libres arrochelados, blancos sin tierra, etc.), ajenos a todo concepto de ley, que saqueaban los hatos y rondaban libremente, amparados en la soledad y extensión de la llanura.
            Los antecedentes históricos más remotos de estas Ordenanzas las encontramos en la sesión del Cabildo de Caracas correspondiente al 27 de julio  de 1668, fecha en que por intermedio del Capitán don Juan de Ochoa y Oñate, un grupo de hacendados ganaderos, dueños de hatos en los partidos de Paya, Aricapano y Las Palmas en los Llanos del Guárico (actuales poblaciones de Ortiz, El Sombrero, Barbacoas y Chaguaramas), presentó un extenso plan, tendiente a eliminar la práctica indiscriminada del desjarretamiento de las reses y a la par prevenir la inminente ruina de los criadores.
            En virtud de la problemática planteada, el Gobernador de Caracas, don Félix Garci González de León, designa con fecha 16 de diciembre de 1668, al Capitán don Juan de Ochoa y Oñate, como Juez privativo de los llanos conocidos como de San Sebastián de los Reyes, confiriéndole atribuciones judiciales y extrajudiciales y la potestad para: establecer un justo reparto de las pesas de carne entre los criadores, asegurar el abastecimiento de carne para la Provincia de Caracas, velar por el mantenimiento de la paz en los llanos, asegurar el cumplimiento –en el tiempo previsto— de rodeos, vaquerías, decidir respecto a pleitos entre los criadores y erradicar la práctica indiscriminada del desjarretamiento de las reses.
            En este primer intento de la oligarquía criolla para regular la situación de la inestabilidad social en los llanos, no se obtuvieron los resultados previstos; las medidas adoptadas resultaron insuficientes para frenar el sacrificio de las reses, pero sobre todo para frenar el desplazamiento de las masas marginales incorporadas a los núcleos de población volante –rochelas, cumbes, cimarroneras— que cobraban vigor y se localizaban con mayor frecuencia en las afueras de las grandes haciendas y hatos ganaderos. De esta manera, a todo lo largo del siglo XVIII, la oligarquía criolla, dueña de hatos y ganado, trató de legislar en función de establecer el control absoluto no sólo sobre la población móvil y dispersa de los llanos, sino también sobre el ganado, sobre todo el ganado cimarrón, orejano susceptible de arrebañamiento, y asimismo sobre la actividad pecuaria; control que les aseguraba la vinculación de la tenencia de la tierra con el semoviente (ganado), a través del más estricto cuerpo de leyes escritas aplicadas a los llanos: las Ordenanzas de Llanos, que cobran forma como tales, en el seno de la Junta de Hacendados Ganaderos reunida en la ciudad de Caracas, con mayoría de dueños de hatos, en septiembre de 1771.
            En su empeño de establecer una legislación represiva, para la zona de inestabilidad que conformaba los Llanos de la Provincia de Caracas, se reúne la primera (y única) Junta de Hacendados Ganaderos, constituida por cuatro directores trienales: el señor Conde de San Xavier, don Martín de Tovar y Blanco, don Francisco de Ponte y Mijares, y don Martín José de Rivas, todos ganaderos-dueños de hatos en el territorio correspondiente a los llanos del Guárico de la Provincia de Caracas, firmaban asimismo como miembros conocidos de la Junta: don José de la Sierra, don Diego José Monasterios, don Martín Pérez de Aristiguieta, don Juan Bautista de Lugo, don José Ignacio de la Plaza, don Santiago de Ponte y Mijares, don Martín de Tovar y Bañes, don Diego de Blanco, don Juan José Blanco, don Antonio Pérez y Padrón, don Tomás del Castillo, don José Francisco de Nieves, don Sebastián Sánchez Vélez de Mier y Terán, don Luis Rodríguez, y don José Tomás Aguirre.
            El texto original, es sometido a revisión y aprobado por el Gobernador de Caracas  José Carlos de Agüero, el primero de diciembre de 1772, cumpliendo con otra parte, una vieja aspiración de los hacendados ganaderos: la creación de la figura del Juez de Llanos con poderes excepcionales, y potestad para decidir en el ámbito jurídico-regional, cargo que debía ser desempeñado por un funcionario electo por los mismos hacendados y hateros, y que debía cubrir el siguiente radio de acción: 1º) desde el río Guárico hasta el límite natural con la Provincia de Cumana (; 2º) desde el río Pao hasta la región de Portuguesa; 3º) desde la otra banda de Apure (San Jaime, San Antonio, Apure), hasta Guanare. Quedaban designados como Jueces de Llanos los siguientes criadores: don Diego de Montesinos, don Tomás del Castillo, don Cornelio Hidalgo, don Martín de Araña, don Andrés de Ponte y don Carlos Álvarez, con sus plenos conocimientos sobre el llano y sobre la vida en el llano.
            Quedaba asegurado de esta manera para los criadores de ganado el ejercicio de la potestad política  local, con lo cual aseguraban la legalización de la propiedad nacida del arrebañamiento de ganado orejano. Para 1789, se amplía el contenido inicial de las Ordenanzas con la creación de las llamadas Cuadrillas de Ronda para los llanos de la Provincia de Caracas; en 1794 se dicta Instrucción Provisional para las Patrullas de la Provincia de Caracas y, por último, como máxima expresión de la legislación represiva colonial, se dictan y publican en 1811: Las Ordenanzas de Llanos de la Provincia de Caracas, dictadas por el Estado republicano, y que constituye un verdadero compendio de normas coloniales que abarcaban el control sobre la venta y comercialización del ganado y de la carne, el decomiso de todo ganado, carne, sebo, manteca que circulase sin la guía correspondiente, el control absoluto sobre los comerciantes itinerantes y la prohibición del comercio sin licencia o guía emanada de una autoridad competente, la persecución de toda persona que no pueda demostrar su oficio, lugar de residencia y etnia, prohibición de circular por caminos que no sean los reales, eliminación de todo foco posible de rebeldía, control sobre el rodeo y las vaquerías, en líneas generales abarcaba todos los aspectos de la actividad pecuaria y de la actividad, respondiendo al temor del Estado republicano y de los criadores de ganado, ante el auge casi desenfrenado alcanzado por las llamadas rochelas, vagos, mendigos, bandoleros de ambos sexos y que desconocían todo tipo de autoridad civil o religiosa.

            Valle de la Pascua, 11 de julio de 2012.   

viernes, 8 de junio de 2012

LA INTERVENCIÓN DE LA LIGA DE OCCIDENTE ANTE EL CONTINUISMO DEL PRESIDENTE ANDUEZA PALACIO

Felipe Hernández G.
Cronista de Valle de la Pascua


            El año 1892, los estados Zulia, Falcón, Lara, Los Andes y Zamora conformaron la llamada Liga de Occidente, para preservar los intereses de estas entidades federales con independencia del gobierno y de la denominada Revolución Legalista del general Joaquín Crespo Torres, quien comandaba las fuerzas que luchaban contra el continuismo del presidente Andueza Palacio. La Liga se proponía la defensa de la autonomía de los 20 estados creados por la Federación en 1864. El movimiento era comandado por el general Eleazar Urdaneta, hijo del prócer Rafael Urdaneta; las fuerzas del general Urdaneta se desplazaron hasta el centro del país y el primero de agosto de 1892, dirigieron una proclama a los venezolanos desde la ciudad de Puerto Cabello para informar a la nación los objetivos de la Liga.
            El Dr. Raimundo Andueza palacios no contó, durante su ejercicio de la presidencia de la república, con un jefe militar de ascendencia en el ejercicio que pudiera defender con lealtad su desprestigiado régimen. Su favorito, el general Sebastián Casañas –que según fue quien lo indujo a quedarse en el poder-, cuando ya tenía casi asegurado el triunfo sobre Crespo en la batalla de Jobo Mocho, sin razones valederas se replegó del Apure y se dirigió apresuradamente al Centro.
El valeroso general Ramón Guerra, al saber el alzamiento de Crespo se presentó al despacho del presidente a ofrecerle sus servicios, pero por culpa de un edecán que lo hizo esperar por largo tiempo sin anunciarle al presidente Andueza su presencia, se disgustó con este, saliendo de allí a incorporarse a las fuerzas legalistas. Más tarde, los generales Julio Sarría, ministro de Guerra, Domingo Monagas, jefe del ejército, y Luciano Mendoza, su voluntario aliado, en lugar de brindarle apoyo para sostenerlo, lo indujeron a abandonar el país, para evitar conflictos. 
            Ya encargado interinamente del ejecutivo el Dr. Guillermo Tell Villegas, los generales Monagas y Mendoza, quienes pudieron liquidar las fuerzas de Crespo en la Cortada del Guayabo, dejaron que este se retirara, y ellos muy tranquilos, se volvieron a la capital. Mucho se rumoró de la conducta de los generales continuistas, llegándose a decir, que su regreso obedecía a la intención de adueñarse del poder.
            En la aspiración por la presidencia, se movían tanto los militares como los civiles, y como había empeño en reunir al congreso para buscar una solución, personeros de ambos factores trataban de insinuarse en el ánimo de los legisladores. En eso andaban, en aparente preocupación civilista, los doctores Juan Pablo Rojas Paúl y Laureano Villanueva. Los militares, que procedían por su cuenta y riesgo sin obedecer a ninguna disciplina, hacían lo que creían más conveniente y pensaban en los medios más expeditos. La situación se presentaba muy explosiva y nadie podía predecir lo que podía suceder. Todo era confusión, intriga y anarquía, cuando se presentó en La Guaira, el general Eleazar Urdaneta, hablando en nombre de la Liga de Occidente, pedía la entrega del gobierno. 
            Teóricamente la Liga de Occidente, estaba formada por los estados Falcón, Zulia, Lara, Zamora y Los Andes, pero era temeraria la representación que se había tomado Urdaneta, pues nadie se la había otorgado.   
            No obstante, como el Dr. Guillermo Tell Villegas andaba ya en ánimo de abandonar el gobierno y alejarse del país -teniendo el problema de que el general Manuel María Iturbe, consejero de turno, era crespista-, concibió una maniobra con Urdaneta y le hizo subir a Caracas. Reunió Villegas el Consejo Federal y propuso la reforma de la numeración de los consejeros, propugnado otro orden, de manera que quedara Urdaneta como sucesor inmediato y pudiera asumir el poder.
Sin embargo, los otros consejeros se negaron a aceptar cualquier reforma, especialmente el general Luciano Mendoza, quien ya de hecho, por encima de Villegas, ejercía arbitrariamente la autoridad con acentuadas características dictatoriales. A Urdaneta no le quedó otra alternativa que volver al puerto de La Guaira, desde donde enfiló sus barcos con rumbo hacia Occidente.
            Para este tiempo ya el general Joaquín Crespo había tomado la ciudad de Puerto Cabello y se disponía a asaltar el castillo, cuando apareció frente a la rada el general Urdaneta, dispuesto a auxiliar con su armada a los que estaban en la fortaleza. Ordenó Crespo responder al ataque de los buques con los fuegos de las baterías del Fortín Solano, logrando rechazarlo exitosamente. Más, Urdaneta rescató las tropas que habían hecho la defensa del Castillo Libertador, aun cuando dejó en la playa algunos heridos y enfermos, armas y municiones que no pudo recoger.
            De Puerto Cabello el general Urdaneta se dirigió a La Vela de Coro, donde se unió a las fuerzas comandadas por el general Diego Colina.
            Informa el general Joaquín Crespo, que “Resonaban aun en sus oídos, los vítores del triunfo alcanzado, cuando nos llega la noticia de la batalla dada en La Vela de Coro por uno de los más gallardos veteranos de Venezuela, el general León Colina; batalla en que, después de encarnizado combate, despedazó las fuerzas del general Diego Colina y las que en su auxilio había levado el general Eleazar Urdaneta, después de su retirada de Puerto Cabello, quedando así aniquilada la alevosa farsa que se bautizó con el nombre de Liga de Occidente y dejándonos dueños del estado Falcón”.
            En conclusión, la campaña que pretendía reclamar y preservar la soberanía y autonomía de los estados según los preceptos federales establecidos en la constitución de1864; con independencia del gobierno y de la Revolución Legalista del general Joaquín Crespo, que comandaba las fuerzas que luchaban contra el continuismo del presidente Andueza Palacio, tuvo poco o ningún éxito, el general Urdaneta debió regresar al estado Falcón y sumarse a las tropas del general Diego Colina, que en La Vela de Coro combatían contra el general León Colina, jefe crespista de la región. En esta acción, las tropas del general Urdaneta fueron derrotadas y la Liga de Occidente se disolvió luego de una corta existencia.
            En sus postulados afirmaban que sus intereses eran independientes, tanto a los del gobierno como a la oposición encabezada por Joaquín Crespo.
           
REFERENCIAS Y FUENTES

            CARRILLO BATALLA, Tomás. (1999): De Finales del Siglo XIX al Año 1908 (Del Guzmancismo y Post-Guzmancismo al Castrismo). En: Boletín de la Academia Nacional de la Historia Nº 327. Julio-Septiembre de 1999.

            CONGRESO DE LA REPÚBLICA. (1983): El Pensamiento Político de la Restauración Liberal. Colección Pensamiento Político Venezolano del siglo XX. Documentos para su Estudio. Caracas.

            FERRER, Dilian Coromoto. (2007): La Participación del Zulia y Los Andes en el Proyecto de Rehabilitación Autonomista de Ignacio Andrade. En: Ágora -Trujillo. Venezuela. ISSN 1316-7790- Año 10- Nº 19. Enero-Junio-2007. pp. 133-158.

            MAGALLANES, Manuel Vicente. (1983): Los partidos políticos en la evolución histórica venezolana. Caracas: Ediciones Centauro.

            PICÓN SALAS, Mariano. (1991): Los Días de Cipriano Castro. Caracas: Monte Ávila Editores.

            PINO ITURRIETA, Elías y otros. (1991): Cipriano Castro y su época. Caracas, Monte Ávila Editores.

            RANGEL, Domingo Alberto. (1964): Los Andinos en el Poder. Mérida, Venezuela: Talleres Gráficos Universitarios.

            URDANETA Q. Arlene. (1992): El Zulia en el Septenio de Guzmán Blanco. Caracas: Fondo Editorial Tropikos.

            VELÁZQUEZ, Ramón J. (1999): La caída del Liberalismo Amarillo. Tiempo y drama de Antonio Paredes. Caracas: Fondo Editorial Nacional. José Agustín Catalá, Editor.
           
            Ponencia leída en: XL Convención Nacional de Cronistas Oficiales de Venezuela, en honor a Santa Ana de Coro, ciudad primogénita, en sus 485 años de fundación. Coro, Estado Falcón 23, 24 y 25 de mayo de 2012.

miércoles, 11 de abril de 2012

LIBERTAD DE ESCLAVOS EN EL GUÁRICO COLONIAL Y EN LOS INICIOS DE LA REPÚBLICA

(A propósito de los 158 años de la firma del decreto que abolió la esclavitud en Venezuela)
FELIPE HERNÁNDEZ G.
UNESR/Cronista de Valle de la Pascua
El 24 de marzo de 1854 el general José Gregorio Monagas dictaminó el ejecútese del Decreto de Abolición de la Esclavitud en Venezuela, una vez que fuera aprobado por el parlamento venezolano, se ponía fin al padecimiento de quienes sufrían este sistema de explotación económica y social que se constituyó en la base del sistema colonial en nuestro país y del continente. De esta manera, lo que comenzó con una proclama de emancipación de los esclavos en Ocumare en 1816, así como los planteamientos hechos en Angostura y Cúcuta por parte del Libertador Simón Bolívar, tendrían su espacio realizable en 1854.
Ese año, la oligarquía criolla protestó la medida, puesto que toda su riqueza agrícola estaba basada en tan oprobiosa práctica. Entre los casos contrarios a la decisión, es reconocida la actitud irreverente del general Ezequiel Zamora, tenido hasta nuestros días como adalid de la libertad, la igualdad y la justicia social, quien se negó a darles libertad a sus esclavos. Con este mandato cumplió tiempo después cuando se convenció que el imperio de la ley era inexorable. Ese gesto innoble, contrasta con la actitud generosa del Libertador Simón Bolívar, quien liberó a sus esclavos mucho antes de comprometerse con el presidente de Haití, Alejandro Petión, a ponerle fin a tan odiosa práctica en Venezuela y la Nueva Granada.
Sin embargo, antes de la histórica fecha de 1854, en el Guárico, hay antecedentes de esclavos liberados en el período colonial y en las primeras décadas del período republicano. Muchos fueron los casos de manumisión en artículo de muerte, debido a que no pocos propietarios, antes de morir y “para estar en paz con su conciencia”, otorgaban papeleta de libertad a algunos de sus esclavos que habían explotado en vida, quienes continuaban trabajando las tierras de los descendientes de sus antiguos amos. A continuación se presentan algunos casos significativos localizados en fuentes documentales, de los tantos que se que se dieron:
1) En un legajo testamentario fechado en 1784 en el Juzgado de Llanos y Caminos de “La Parroquia del Glorioso San Gabriel del Chaguaramal”, doña Luisa Seferina Belisario Sánchez Albertos de Gómez Román, natural de San Sebastián de los Reyes, pero residenciada en Chaguaramal, donde casó con Dionisio Gómez Román, ya viuda, anciana y sin hijos por haber muerto en la infancia su única hija, establece en el ítem Nº 5 de su testamento:
“Declaro tener hechas cartas de libertad a María Juliana y a María Gregoria, todas hermanas y las dichas se hallan casadas con calidad que las referidas han de ser esclavas durante mi vida y los hijos que estas han tenido hasta el presente, y los que tuvieren en adelante, es mi voluntad que sean libres, los que han tenido hasta el presente están mandados a asentar por libres en los libros parroquiales y si en algún tiempo hubiere una equivocación sobre las partidas, declárolo, que se cumpla esta cláusula en todo y por todo por ser así mi voluntad, declárolo para que conste…”.
Un año después, en 1785, doña Luisa Seferina Belisario agregó un codicilo a su testamento, incluyendo la libertad de otros esclavos… declara ser dueña de más de diez leguas de tierra en los sitios de La Yeguera y El Colegio. Buena parte de los bienes los lega a la iglesia, con dos propósitos expresos y tácitos: que se forme una capellanía en honor a su difunto esposo y que la misma solo podría ser dirigida por un sacerdote nativo de Chaguaramal, mayor de 28 años, con prioridad por su sobrino José María Thoro al ordenarse de sacerdote. A la sazón, Thoro era todavía un niño…
2) En el año 1813, Juana Josefa Esparragoza, importante propietaria de los Valles de Aragua y los Llanos del Guárico, después de declarar en su testamento que las tierras que tenía en el sitio de Los Marines fueran puestas a censo y tributos redimibles en beneficio de la Iglesia, otorgaba libertad a sus catorce esclavos: María Segunda, Potenciana, Luciana, Juan Francisco, María Gregoria, Petronila, José de las Nieves, María de la Merced, Juan María, José Inocencio, Juan Clemente, José Landerico del Carmen, Ana Josefa y Francisco, permitiéndoles el cultivo de la “parte principal de la posesión Guarumen en los llanos, que heredé de mis padres desde el sitio de Rompe Cojón para abajo en el centro de las dos galeras por las filas hasta bajar de las bocas”. Declara igualmente la otorgante, que el ganado que tenía en su propiedad fuera distribuido “en partes iguales entre sus esclavos”.
3) En el año 1918, en el periódico tucupidense “Tamanaco”, se reseña otro caso de liberación espontánea de esclavos por su dueño en la cuenca del Unare. El mismo hecho es relatado por don Lorenzo Antonio Zaraza en 1933, al respecto informa, que el señor Leonardo Moleiro y Lara de “mancomún e insolidum” con su esposa doña Ana Rodríguez, dan la libertad a veinte y más esclavos en octubre de 1837, en Chaguaramal de Perales (la actual Zaraza), firmando como testigos, don Ildefonso Itriago, don José Vicente Velutini y don Bonifacio Gómez. La misma información con algunas variantes es recogida por el historiador J. A. De Armas Chitty, quien hace referencia a una esclava liberada en el año 1839. Don Leonardo Moleiro y Lara era hijo de don Joseph Moleiro y doña Manuela Lara, dos blancos criollos nacidos en Aragua de Barcelona, quienes se divorciaron en 1810, quedando doña Manuela con la custodia de los tres hijos habidos del matrimonio, de nombre José Pío, Leonardo y Agustín. Los dos primeros se residenciaron en Zaraza y el último en Aragua de Barcelona.
REFERENCIAS:
ARCHIVO ARZOBISPAL. (1813): Juana Josefa Esparragoza. Sección Testamentaria.
BRITO FIGUEROA, Federico. (1979): Historia Económica y Social de Venezuela. Tomo I. Caracas: Universidad Central de Venezuela. Ediciones de la Biblioteca. Cuarta edición. p. 98.
CAMACHO, Antonieta. Comp. (1979): Materiales para el estudio de la cuestión agraria en Venezuela (1810-1865). Mano de obra: legislación y administración. Compilación, notas y estudio preliminar de Antonieta Camacho. Caracas: Universidad Central de Venezuela, Facultad de Humanidades y Educación, 1979. Tomo 4, Vol. I, 736 p.
RAMOS GUÉDEZ, José Marcial. (1999): Simón Bolívar y la abolición de la esclavitud en Venezuela 1810-1830. Los Teques: Centro de Investigaciones Bibliográficas Venezolanas. 18 p.
SOTO ARBELÁEZ, Manuel. (1996): Primeros esclavos liberados en el Oriente del Guárico. Diario El Nacionalista: San Juan de los Morros, jueves 21 de marzo de 1996. p. 4.
Valle de la Pascua, 19 de marzo de 2012.

JOSÉ GREGORIO MONAGAS: EL PRESIDENTE QUE LE DIO LIBERTAD A LOS ESCLAVOS.

FELIPE HERNÁNDEZ G.
UNESR/Cronista de Valle de la Pascua
El presidente José Gregorio Monagas Burgos, nació el 4 de Mayo de 1795 en el hato El Roble, jurisdicción de Aragua de Barcelona, estado Anzoátegui.
Cuando se inició en 1810 la Guerra de Independencia, se alistó como soldado en las fuerzas armadas republicanas, siguiendo los pasos de su hermano mayor, José Tadeo Monagas. Comenzó sus luchas en los llanos orientales a partir de 1813, bajo las órdenes del general Manuel Carlos Piar. Se enfrentó a Monteverde y a Boves en las batallas de Maturín, Cachipo, Bocachica, La Puerta y Urica. También asistió a la primera batalla de Carabobo. Bolívar le estimó en alto grado, al punto de bautizarlo como «la primera lanza de Oriente».
Sostuvo con las armas el gobierno de su hermano José Tadeo, que a raíz de los sucesos del 24 de enero de 1848 habían originado seria oposición, que culminaron con el asalto al Congreso Nacional por parte de José Tadeo Monagas y el alzamiento del general José Antonio Páez. Después de estos sucesos, acude en auxilio de su hermano y, en 1848-1849, actúa como segundo jefe de las Fuerzas Armadas y comandante en jefe del oriente, combatió con éxito para sostener al régimen en las campañas del Guárico, Barcelona, Maturín, Cumaná y Margarita. Restablecida la paz y debido al fortalecimiento de sus propias bases de poder, fue candidato a la presidencia, compitiendo con dirigentes liberales Etanislao Rendón y Antonio Leocadio Guzmán. Finalmente gracias al apoyo de su hermano, fue elegido presidente, asumiendo la presidencia de la República el 5 de febrero de 1851.
Durante su gobierno tuvo que enfrentar varias rebeliones militares perpetradas por los paecistas o conservadores, y se distanció políticamente de su hermano. La medida más importante llevada a cabo durante su gestión como presidente de la República, fue la abolición definitiva de la esclavitud en Venezuela, el 24 de marzo de 1854. Una sola gran decisión que fue tomada invocando las viejas aspiraciones del Libertador Simón Bolívar.
Cuando llegó al poder el general Julián Castro, acabó con la hegemonía y el nepotismo de los Monagas, José Gregorio Monagas es arrestado en Barcelona durante la Revolución de Marzo, por las nuevas autoridades encabezadas por el general Justo Briceño. Enviado preso al castillo de Puerto Cabello, luego es transferido al castillo de San Carlos en la Barra de Maracaibo, allí enfermó, y cuando era conducido a la ciudad de Maracaibo para ser atendido, falleció el 15 de julio de 1858. Sus cenizas reposan en la iglesia Santísima Trinidad de Caracas (Panteón Nacional), lugar a donde fueron trasladadas el 13 de noviembre de 1872.
Valle de la Pascua, 21 de marzo de 2012.

miércoles, 28 de marzo de 2012

SOBRE LA OBLIGACIÓN DE PUBLICAR LAS REALES CÉDULAS EN LA COLONIA

FELIPE HERNÁNDEZ G.
UNESR/Cronista de Valle de la Pascua
Una Real cédula era una orden real expedida por el rey de España entre los siglos XV y XIX. Su contenido resolvía algún conflicto de relevancia jurídica, establecía alguna pauta de conducta legal, creaba alguna institución, nombraba algún cargo real, otorgaba un derecho personal o colectivo u ordenaba alguna acción concreta. Principalmente eran promulgadas para dirigir los destinos en los dominios españoles de ultramar (América y Filipinas), con asesoramiento en la mayoría de los casos del Consejo de Indias.
En la colonia, se hizo norma que las autoridades de la provincia recibían y acataban las reales cédulas pero no las hacían cumplir, lo que dio origen al conocido adagio que dice: “se acata pero no se cumple”.
Tal despropósito generaba desinformación, malestar, perdida de derechos, sanciones e incumplimiento de obligaciones de la población en general, lo que trajo como consecuencia que el 8 de mayo de 1790 circuló en Caracas un pasquín de autor anónimo, donde se exhortaba a las autoridades coloniales a publicar las reales cédulas que enviaban a la provincia, acto que constituía una obligación de los representantes de la corona española y un derecho de los habitantes a conocer sus contenidos.
El caso que motivo la publicación del pasquín, encubierto por el manto del anonimato, hace referencia a una real cédula donde se le otorgaban algunos derechos los esclavos. El mismo decía lo siguiente:
Que desgrasias, que de llantos. Que de muertes Ce Ace saber al publico como estamos citados para que la Real Cedula que a Benido de Su Majestad a favor de nosotros los hesclavos se publique Mas a fuerza que con voluntad de los blancos y de la Real Audiencia cin señalar dia ni hora. A pesar de todos los blancos y blancas de hesta ciudad de Caracas y de toda la Provincia de Venezuela.
Como se puede apreciar, el pasquín reclama explícitamente la censura del natural proceso de publicidad que debían tener los oficios reales. El 31 de mayo de 1789 se firmó en Aranjuez una Real Cédula que abogaba por la educación, trato y ocupaciones de los esclavos en todos los dominios de las Indias y de Filipinas. En el pasquín se informa que esta cédula no se ha publicado y que debe hacerse contra la voluntad de los blancos y blancas y lo más culposo, de la Real Audiencia.
Valle de la Pascua, febrero de 2012.

martes, 7 de febrero de 2012

JUANA RAMÍREZ “LA AVANZADORA”

(Heroína Guariqueña que luchó por la Independencia de Venezuela)
Chaguaramas-Estado Guárico, 1790 – San Vicente-Maturín-Estado Monagas, †1856


Dr. FELIPE HERNÁNDEZ G.

CRONISTA OFICIAL DE VLP. / UNESR




Mucho se comenta en la historiografía venezolana y latinoamericana sobre los incansables esfuerzos que se hicieron para lograr la independencia en las primeras décadas del siglo XIX, destacándose la participación de algunos héroes, que quizás tocados por la providencia, se erigieron en líderes indiscutibles de la emancipación. Pero estas visiones tradicionales olvidaron el carácter popular de la guerra, así como el enfoque de género, que se vio reducido a la participación de unas pocas heroínas, casi siempre presentadas fuera de contexto en el proceso independentista.
No es mucho lo que se sabe sobre la intervención de la mujer en la Independencia, ya que la historia tradicional ha insistido en limitar su papel al de madre, esposa o hija. Sin embargo, el protagonismo femenino fue mucho más decisivo, cobrando en algunas oportunidades la relevancia misma que se ha atribuido a los héroes consagrados. Constituye el caso de la heroína guariqueña, Juana Ramírez “La Avanzadora”, un ejemplo que reivindica la participación y lucha cotidiana de la mujer en el ámbito social, laboral y militar.
Considerada entre las heroínas de la Independencia de Venezuela, Juana Ramírez, conocida como “La Avanzadora”; nació en jurisdicción de la población de Chaguaramas, estado Guárico en el año 1790. Su madre fue la esclava Guadalupe Ramírez, manumisa del gran terrateniente del Orituco, don Jacobo Ramírez de Salazar, dueño del hato El León, en jurisdicción de la población de Lezama. Esclava liberta, por su valor jugó un importante papel en las luchas independentistas libradas en nuestro país, especialmente en la ciudad de Maturín, estado Monagas, donde se desempeñaba como lavandera.
Existe criterio que llegó a Maturín después de la caída de la Primera República huyendo de las terribles confrontaciones y persecuciones contra los patriotas que se vivían en los Llanos del Guárico Oriental. Así cuando se produjo la Emigración a Oriente iniciada en Julio de 1814, después de la perdida de la Segunda República en la Batalla de La Puerta, en Junio de ese año; ya se encontraba allá. Sus principales acciones las desempeñó en el año 1813, cuando el realista Domingo de Monteverde atacó a la ciudad de Maturín, los republicanos dirigidos por José Francisco Bermúdez, Manuel Piar y José Tadeo Monagas la defendieron y bajo la dirección de Piar se organizó un batallón con el nombre de “Batería de las Mujeres”, llamado así porque estaba formado en su totalidad por mujeres del pueblo, que al lado de los hombres lucharon denodadamente por la Independencia. Juana Ramírez está entre ellas y en esa acción recibe el apodo de “La Avanzadora” por ser la primera en avanzar hacia el enemigo, realizando en el campo de batalla diversas actividades, entre otras, apertrechar los cañones, auxiliar a los heridos y enfrentarse valientemente al enemigo.
Recibió el apodo de “La Avanzadora” en la batalla del Alto de Los Godos, el 25 de mayo de 1813, por ser la primera en salir de una fosa situada en las inmediaciones de la actual plaza Piar de Maturín y avanzar hacia el enemigo en medio de una lluvia de balas, atravesó el campo de batalla y arrancó la espada a un general muerto. Esa espada la enarboló como su estandarte de libertad. Además de estas heroicas acciones, después de combate se dedicaba a curar a los heridos y a enterrar a los muertos.
Luego de caer Maturín en manos realistas, el 11 de diciembre de 1814, se ve obligada a abandonar la ciudad. No es hasta 1816 cuando, con el patriota Andrés Rojas a la cabeza, regresa y colabora en la reconstrucción del poblado. Habitó en la calle Real de Maturín (actual calle Bolívar), hasta que obtuvo su liberación por los servicios prestados a la familia patriota a la cual servía, y se retira a vivir al desaparecido caserío de Guacharacas (hoy San Vicente), a pocos kilómetros de la ciudad capital, donde muere en el año 1856, a la edad de 66 años, dejando descendencia.
Durante más de un siglo, unos cardones marcaron la ubicación de la tumba que guarda los restos de Juana Ramírez “La Avanzadora”, una y otra vez la devoción popular los replantó hasta que el 24 de junio de 1975, el Comité de Damas de la 58° División de Infantería erigió un monumento sobre su tumba, en el cementerio viejo de Guacharacas, que hoy sirve al pueblo de San Vicente y cuya placa reza así: “Aquí yacen los restos mortales de la heroína Juana Ramírez ‘La Avanzadora’, máxima exponente de la mujer monaguense, 1790-1856”.
En 1952, el Ejecutivo Regional levantó un monumento en su memoria en la redoma de la Avenida Bolívar de Maturín, obra escultórica que se le encargó al italiano Renzo Bianchini y que constituye uno de los símbolos por excelencia de la ciudad. Información que es confirmada por la respetada opinión de la escultora Blanca Allegra (sept. 2009), cuando expone, “Esa escultura… llamada Juana La Avanzadora, es del escultor Renzo Bianchini, autor del San Juan Bautista” ubicado en la plaza Bolívar de la ciudad de San Juan de los Morros.
Juana Ramírez, mujer valerosa que luchó por la independencia venezolana, se destacó por su pasión patriota, su deseo de la libertad y su entrega a la lucha independentista.

REFERENCIAS

FUNDACIÓN POLAR. (1988): Diccionario de Historia de Venezuela. Caracas: Editorial Ex libris.
HERNÁNDEZ G. Felipe. (2010): El Guárico: Historia e Historiografía Regional y Local. UNESR: Decanato de Investigación y Postgrado-CDCHT. Caracas: II Jornada Nacional de Historia Regional y Local de la UNESR; 25 y 26 de febrero de 2010.
HERNÁNDEZ G. Felipe. (2009): Juana Ramírez “La Avanzadora”. Publicado el sábado, 5 de septiembre de 2009, en:


MACHADO GUZMÁN, Gustavo. (1998): Historia Gráfica de la Guerra de Independencia de Venezuela. Caracas: Litografía Tecnocolor.
OCHOA, Neller. (2010): “Vaivenes de la cotidianidad femenina durante la Independencia”. Publicado en la revista Memorias de Venezuela Nº 15. Caracas: Ministerio de la Cultura / Centro Nacional de Historia. pp. 14-17.
STERN, Steve. (1999): La historia secreta del género. México: Fondo de Cultura Económica Editorial.
TORO, Isidro. (2010): Juana Ramírez / La Avanzadora. Publicado el martes, 20 de Julio de 2010, en: http://www.org/web/index.php?option=article&id=552:juana-ramirez--la-avanzadora=41:cultura&It
TROCONIS DE VERACOECHEA, Ermila. (Compiladora). ((1995): La mujer en la Historia de Venezuela. Caracas: Asociación Civil La mujer y el V Centenario de América y Venezuela.