Obituarios de un no-país — video a Alejandro Aguilar

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sábado, 3 de agosto de 2013

CACHEO: Gentilicio de origen africano en Ocumare del Tuy (Siglo XVIII)



Arturo Álvarez D´ Armas*




 Tamborero. Santa Lucía. Edo. Miranda. 23 de junio de 1985. Fotografía Arturo Álvarez D´ Armas.

Los navegantes portugueses fueron los primeros europeos en bordear la costa africana buscando una vía más corta para llegar a la India y China. Dionis Dias alcanzó el río Senegal y Cabo Verde, igualmente lo hace Nuño Tristao al fondear el río Grande en la actual República de Guinea Bissau en 1445. Por aquella época se conocía toda la región de Guinea ubicada al sur del Cabo Bojador como Genahoa, territorio de Senegal visitado por los lusitanos en el siglo XV.

Procedentes de la Guinea portuguesa son trasladados al “Nuevo Mundo”, nativos de la “etnia” Cacheo. Esta palabra se deriva de Cacheu, río y punto de embarque de negros trasladados forzadamente a lo que hoy es territorio venezolano a partir del siglo XVI. La ciudad portuaria de Cacheu es fundada en 1588. Los portugueses crean el 3 de febrero de 1675 la Compañía de Cacheo. La misma se encargaría de introducir esclavos en América durante seis años entre el 7 de junio de 1696 y el 7 de marzo de 1703.
Los primeros asientos y factorías en las costas de África occidental donde se almacenaban los esclavos para ser vendidos en América, eran controlados por los portugueses. Lo más seguro es que esos cautivos provenían de regiones lejanas a la desembocadura del río Cacheu, sitio de salida de las naos negreras. El Padre Alonso de Sandoval escribe que en el Puerto de Cacheo eran embarcados hombres, mujeres y niños de las etnias banunes, branes, biafaras, balantes,  nalúes, zapes y cocolíes entre otros. 

La trata significó  la destrucción de culturas ancestrales al sur del Sahara y la llegada masiva de más de cincuenta millones de africanos de diferentes tribus para trabajar bajo el sistema esclavista de producción.

 
 Ocumare del Tuy. Tambor primero y segundeador. Ocumare del Tuy. Años 40. Fotografía Juan Liscano

Don Nicolás de Ovando, Gobernador de la Española, obtuvo la primera concesión para introducir negros en las tierras “descubiertas” por Colón. En el año 1518 se regulariza el tráfico de esclavos. Mediante un Memorial del 18 de febrero de 1518, los Padres Gerónimos informan a las autoridades metropolitanas que se pueden traer negros bozales de Cabo Verde y Guinea. Dos años después, el 19 de mayo de 1520, el Padre Bartolomé de Las Casas solicita la entrada de esclavizados desde el propio continente. Esto es para salvaguardar a la población indígena. Su Majestad Carlos V, autoriza el envío de cuatro mil negros a las Antillas por mercaderes genoveses. Con el Almirante Colón en sus distintos viajes vinieron algunos africanos entre ellos esta Pietro Alonso. El africanista Jesús Guanche dice: “El desarrollo del comercio de esclavos estuvo impulsado por la cambiante situación en América que iniciaba la demanda de fuerza de trabajo para fomentar la economía de plantaciones y extracción de minerales.

A Gerónimo de Ortal se le otorga el primer permiso del cual se tenga noticia en la Provincia de Venezuela para llevar cien negros a la costa de Paria. Los primeros esclavos arribaron a la ciudad de Coro, alrededor de 1550 procedentes de las islas del Caribe, para trabajar en las minas de Buria, cerca de Barquisimeto; fueron los mismos que se alzaron en 1552, capitaneados por el puertorriqueño Miguel y su esposa Guiomar.

A la Sabana de Ocumare llamada hoy día Ocumare del Tuy (estado Miranda), llegaron a la fuerza hombres y mujeres de ébano para trabajar en las plantaciones de caña de azúcar, añil y oficios domésticos como Pedro Cacheo, Francisco Cacheo, María Cacheo, Francisca Cacheo, Josefina Cacheo, Dionisia Cacheo, María Eugenia Cacheo y María Lucía Cacheo.
Por información del investigador José Obswaldo Pérez (2006) encontramos que en los testamentos de Don Juan de Ascanio (1704), que en su posesión de Las Cañadas (actual Municipio Ortiz del estado Guárico) tenía un esclavo llamado Juan de 40 años y de nación Cacheo, quién cumplía funciones de mandador.

En el año 1671 vivía en la Obra Pía de Chuao (estado Aragua) Cristóbal Cacheo.
Los cacheo junto a los yoruba, carabalí, luango, congo, mina, arará, mandinga y angola pasaron a formar parte de nuestra afrovenezolanidad.

 

Ocumare del Tuy. Altar en homenaje a San Juan Bautista. Ocumare del Tuy. Edo. Miranda. Pista de baile de Carmen Rosendo. Años 70. Fotografía Arturo Álvarez D'Armas.

Fuentes consultadas:
ÁLVAREZ D´ ARMAS, Arturo. “Africanismos en los Valles del Tuy”. En: El Pregonero del Tuy. Ocumare del Tuy: Nº 4, 4 de agosto de 1993.  Pp. 20-21.
ÁLVAREZ D´ ARMAS, Arturo. Apuntes de la historia de África; Desde la antigüedad hasta la trata negrera. Manuscrito.
ÁLVAREZ D´ ARMAS, Arturo. “La palabra Guinea / Guineo”. En: A Plena Voz. Caracas: Nº 33, julio de 2007. Pp. 15-16.
Archivo Arquidiocesano de Caracas. Libro Parroquial Matrícula Ocumare. 1758.
Archivo Parroquial Ocumare del Tuy. Libro Primero de Bautismos, matrimonios y Entierros, 1700-1701.
BRITO FIGUEROA, Federico. El problema tierra y esclavos en la historia de Venezuela. Caracas: Universidad Central de Venezuela, Ediciones de la Biblioteca, 1996. 431 p.
GUANCHE, Jesús. Procesos etnoculturales de Cuba. Prólogo, Argeliers León. Ciudad de La Habana: Editorial Letras Cubanas, 1983. 503 p.
MANÉ, Mamadou. “Algumas observaçoes sobre a presença portuguesa na Senegambia até ao séc. XVII”. En: Revista ICALP. Vol. 18, Dezembro de 1989. Pp. 117-125.
PÉREZ, José Obswaldo. Cacheo. Información personal. San juan de los Morros: 23 de agosto de 2006.
SANDOVAL, Alonso De. De Instauranda Aethiopum Salute. Bogotá: Presidencia de la República, 1956.
*Bibliotecario,  editor, fotógrafo, poeta e investigador de las culturas afroamericanas. Este trabajo forma parte de una investigación denominada “Los gentilicios de origen africano en Ocumare del Tuy en el siglo XVIII.

viernes, 2 de septiembre de 2011

EL DENGUE Y ALGO MÁS


Arturo Alvarez D´ Armas



El dengue es una enfermedad viral transmitida por la picadura del mosquito Aedes aegypti (Linnaeus, 1762). El Aedes es originario de la región etiópica, nuclea la mayor cantidad de especies del Subgénero Stegomyia Theobald, 1901. Hoy día es un insecto cosmopolita.
El dengue se presenta de dos maneras: fiebre de dengue y fiebre hemorrágica del dengue. El primero es una enfermedad de tipo gripal que afecta a los niños y a los adultos, pero rara vez causa la muerte; el segundo es otra forma más grave, en la que pueden sobrevenir hemorragias y a veces un estado de choque, que lleva a la muerte. En los niños es sumamente grave.

Imagen del Aedes aegypti (Linnaeus, 1762) Diptera, Culicidae
Los primeros casos de dengue hemorrágico comprenden a Curazao y Venezuela en la década de los 60. Honduras, Jamaica y Puerto Rico en los 70. En 1981 hay un fuerte brote en Cuba y Venezuela es atacada de nuevo en 1989. De allí en adelante el dengue hemorrágico se expande por toda América Latina. Anterior a ello, en 1953-1954 se encuentra en Trinidad y Tobago un dengue en una situación no epidémica.
Por intermedio del Aedes aegypti también se produce la fiebre amarilla. Las dos enfermedades llegaron a América con los esclavizados africanos, quienes “vinieron” a trabajar en las plantaciones y minas recién descubiertas. Como ya lo dijo el sacerdote jesuita Alonso de Sandoval “el hacinamiento de los barcos y de las barracas para su hospedaje determinarían una rápida y mortífera dispersión de las enfermedades”.
Investigadores como Dotres Martínez opinan que el origen del dengue se remonta al año 1823, donde esclavos procedentes de África Occidental introdujeron en América los términos dinga o dyenga con la que se nombró una epidemia de la enfermedad en su tierra natal. Dotres Martínez cree que dengue es una palabra proveniente del idioma swahili, muy utilizado en África Oriental. Otra opinión nos la da Bernardo Fernández Chelala: “Benjamín Rush descubrió una epidemia en Filadelfia en 1780 y otra en 1801 en Madrid”, con las mismas características del dengue.
La voz dengue es originaria de lo que hoy conocemos como la República de Angola, República del Congo y República Democrática del Congo, se le conoce a través de los idiomas kimbundu (ndengue: “niño pequeño, crío”) y el kikongo (ndengue: “recién nacido”). En Brasil se le llama “meu dengue” a los niños y en Venezuela, Cuba, Colombia y el resto del continente americano, la palabra dengue se relaciona con el virus del dengue hemorrágico.
En la santería cubana hay el vocablo dengué, bebida elaborada a base de maíz seco, azúcar y unas gotas de miel de abejas; la misma se ofrece a las deidades antes de dar inicio al rito. A este brebaje se le llama también ñanguerí.

En el calé, léxico del lumpen venezolano, se decía por los años 60: ¿cómo está el dengue?, como está la cosa. El calé estaba compuesto por muchas palabras de origen africano. El Drae y el Larousse solo dicen que es una voz onomatopéyica, sin poner su origen. El lingüista Laman (1972) escribe que ndingui es palabra kikongo y es “crisis de desesperación, enfermedad, canto de dolor”. Ese mismo criterio dan las investigadoras cubanas Gema Valdés Acosta y Myddri Leyva Escobar en su diccionario de bantuismos en el español de Cuba (2009).
A principios de los años 60 del siglo XX, el famoso músico y compositor cubano –radicado en México desde los años 40- Dámaso Pérez Prado uno de los padres del mambo, -el otro es Orestes López, el macho-, crea un ritmo que sigue la línea del mambo, con raíces de la guaracha-son y elementos de la música de los pueblos del Congo y Angola; ese nuevo ritmo Pérez Prado lo bautiza con el nombre de “El dengue”. El sonido que sobresale en la orquesta es a base de un hierro percutido con dos baquetas, donde se repite la misma figura durante toda la pieza. Al imponerse la moda efímera del dengue las parejas bailaban realizando figuras como si tuvieran una tembladera. Entre las melodías más conocidas de la época tenemos “el dengue universitario”; anteriormente Pérez Prado había producido otro ritmo llamado “La Chunga”.
En el año 1966 el público cubano se llenó de gozo con la puesta en escena de la zarzuela “El dengue” del compositor y director Rodrigo Prats, autor de la afamada zarzuela Amalia Batista.
Fuentes consultadas:
ALVAREZ NAZARIO, Manuel. El elemento afronegroide en el español de Puerto Rico. Contribución al estudio del negro en América. Segunda edición. San Juan de Puerto Rico: Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1974. 489 p.
CABRERA, Lydia. El Monte (Igbo – Finda; Ewe Orisha. Vititi Nfinda) Notas sobre las religiones, la magia, las supersticiones y el folklore de los negros criollos y el pueblo de Cuba). Cuarta edición. Miami: Ediciones Universal, 1975. 564 p.
DOTRES MARTÍNEZ, Carlos et al. “Dengue hemorrágico en el niño”. En: Cadernos de Saúde Pública. Río de Janeiro: Vol. 3, Nº 2, June 1987. pp. 158-180.
FERNÁNDEZ CHELALA, Bernardo. “Fiebre hemorrágica por dengue”. En: www.monografias.com/trabajospdf/fiebre-hemorragica-dengue/fiebre-hemorragica-dengue.pdf
GARCIAPORRUA, Jorge. “Yo soy así”. En: Clave. La Habana: Nº 13. pp. 23-27. Nota: Entrevista imaginaria al músico Rodrigo Prats.
LAMAN, Karl y Maurice WESTLING. Vocabulaire kikongo-français / français-kikongo. Kinshasa: Leco, 1972.
Larousse. Diccionario Enciclopédico 2007. Decimotercera edición. Bogotá: Ediciones Larousse, s.a.
OROVIO, Helio. Diccionario de la música cubana. Biográfico y técnico. Ciudad de la Habana: Editorial Letras Cubanas, 1981. 442 p.
“Palabras de Origen Bantu Inseridas no Portugués”. En: http://www.geocities.com/kimbundohp/palavras2.htm
Real Academia Española. Diccionario de la Lengua Española. Vigésima Segunda Edición. Tomo 4. Madrid: Espasa, s.a.
“Situación histórica del dengue en América”. En: www.ahora.com.de/Ediciones1335/SECCIONES/actualidad7.html
VALDÉS ACOSTA, Gema y Myddri LEYVA ESCOBAR. Diccionario de bantuismos en el español de Cuba. La Habana: Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello, 2009. 158 p.

jueves, 1 de septiembre de 2011

DENGUE

Edgardo Malaspina


El investigador y poeta Arturo Alvarez D’Armas publicó un ensayo sobre el origen , significado y uso de la palabra dengue. Cita a Dotres Martínez, quien se remonta a 1823 cuando unos esclavos de África Occidental introdujeron en Ámerica los términos dinga o dyenga cuando se referían a una epidemia de la enfermedad. La palabra proviene del swahili (África Oriental); y pertenece a los idiomas kimbundu (ndengue: niño pequeño) y kikongo (ndengue: recién nacido). En Brasil los niños son llamados “meu dengue”. Luego Arturo escribe sobre la santería cubana que usa en sus rituales emplea una bebida llamada dengue. Cita el venezolanismo popular ¿cómo está el dengue?, sinónimo de cómo está la cosa, usado en los sesenta del siglo pasado. Luego explora el uso del término en el ámbito de la música: Pérez Prado creó un ritmo que denominó dengue. Lo bailaban con una tembladera. El compositor Rodrigo Prat compuso en 1966 la zarzuela “El dengue”. Bien, hasta aquí las notas del polígrafo Alvarez.
Algunos estudiosos suponen que la voz dengue la tomaron los africanos residentes en América del castellano para enriquecer sus idiomas en el momento que padecieron el mal. Al castellano llegó del inglés. Por otro lado,la palabra dengue tiene muchas otras acepciones, además de la empleada en medicina: fingir delicadeza, prenda de mujer, planta herbácea y su flor. Incluso el DRAE acepta el verbo denguear como sinónimo de contonearse o moverse con afectación los hombros y las caderas. Precisamente en este último verbo (denguear) es donde se esconde el origen de la palabra con sentido patológico. La doctora Shuvalova toma como indiscutiblemente cierto que el vocablo proviene del inglés “dandy” y de allí incursionó con ciertas deformaciones a otros idiomas. En efecto, en 1869 el Colegio Médico Real de Londres hizo oficial el nombre de dengue(ya usado ampliamente) para la enfermedad porque proviene del muy anglosajón dandy; y un dandi es un presumido que trata de caminar con elegancia fingida , de tal manera que sus movimientos pueden resultar robóticos. Así caminan los afectados con dengue clásico o fiebre rompehuesos como consecuencia del dolor en las articulaciones.

viernes, 5 de noviembre de 2010

La “y” se llamará “ye”, “guión” pierde la tilde y quórum se queda en cuórum *


Foto: Salvador Gutiérrez, director de la nueva “Ortografía de la lengua española”, una de las grandes obras de referencia de los hispanohablantes, durante la entrevista con Efe. EFE/ Emilio Naranjo
La nueva edición de la Ortografía, elaborada por las veintidós Academias de la Lengua, no cambia las reglas sustanciales pero sí contiene novedades interesantes: la “y” se denominará “ye”; en América deberán dejar de llamar “be alta” y “be baja” a la “b” y la “v”, y “guión” y “truhán” pierden la tilde.
El texto básico de la nueva “Ortografía de la lengua española”, una de las grandes obras de referencia de los hispanohablantes, ha sido aprobado esta semana por la Comisión Interacadémica de la asociación que agrupa a estas instituciones, y su contenido no será definitivo hasta que lo ratifiquen los máximos responsables académicos el próximo día 28 en Guadalajara (México).
“Previsiblemente no habrá cambios sobre ese texto”, afirmaba hoy en una entrevista con Efe Salvador Gutiérrez, director de esta gran obra panhispánica, que tendrá más de 800 páginas y que Espasa publicará antes de Navidades.
Entre las novedades introducidas figuran también la supresión de la tilde en la conjunción “o” entre cifras (5 o 6). Y deberá escribirse “exministro”, “exnovio”, y no “ex ministro” o “ex novio”.
La Ortografía es un material altamente sensible y cualquier reforma puede “ser problemática”
Habrá que decirle adiós al “ex cáthedra” o al “deus ex máchina”. Los latinismos y las locuciones latinas serán tratados como extranjerismos puros y duros y, en aquellos casos en que no se hayan adaptado a las normas ortográficas del español, se escribirán en cursiva y sin tilde: “ex cathedra”, “casus belli”, “deus ex machina”.
En la nueva edición, las Academias dan un paso más en la decisión, adoptada hace ya años, de no tildar el adverbio “solo” ni los pronombres demostrativos “incluso en casos de posible ambigüedad (”voy solo al cine” o “llega esta tarde”), “pero no se condena su uso si alguien quiere utilizar la tilde”.
Además, se ha acordado que la escritura con “q” de algunas palabras (Iraq, Qatar, quásar, quórum) representa “una incongruencia con las reglas”. Para evitarla han decidido escribirlas con “c” o con “k”, según los casos: Irak, Catar, cuásar cuórum. Quienes prefieran la grafía originaria, tendrán que hacerlo como si fueran extranjerismos crudos y escribirlas en cursiva y sin tilde.
La Ortografía es un material altamente sensible y cualquier reforma puede “ser problemática”.
Las Academias de la Lengua Española lo saben de sobra y han procurado ser prudentes en los cambios, ya que se trata de normas y reglas aprendidas en la niñez “con gran esfuerzo”, de tal manera que, si una palabra “pasa a escribirse sin tilde o con ella, es como si nos arrancaran algo propio de nosotros mismos”, subraya Gutiérrez.

Foto: EFE/ Emilio Naranjo
Pues, si de tildes va la cosa, en la nueva edición se eliminan en aquellos monosílabos con diptongo ortográfico. La Ortografía de 1999 permitía escribir con acento gráfico o sin él determinados monosílabos, ya que, según los países de que se trate, se pronuncian como hiatos o como diptongos.
Así, se dejaba escribir “guion-guión”, “hui-huí”, “riais-riáis”, “Sion-Sión”, “truhan-truhán”, “fio-fió”, “crie-crié” o “Ruan-Ruán”.
A partir de ahora, este tipo de monosílabos deberán escribirse “siempre sin tilde”, tanto si se pronuncian como hiatos, como sucede en España, o como diptongos: “guion”, “hui”, “riais”, “Sion”, “truhan”…, etc.
La “ch” y la “ll” dejan definitivamente de ser letras del alfabeto y se quedan en dígrafos (en la edición de 2001 del Diccionario ya no figuraban como letras independientes), y hay más novedades relacionadas con el alfabeto.
Y es que la denominación de las letras no es la misma en unos países y en otros. Así, la “b” se llama “be alta”, “be larga” y “be”; la “v” es, según los países, “be baja” “be corta” o “uve”; a la “uve doble” le dicen también “ve doble” o “doble ve”; la “y” se denomina “i griega” o “ye”, y a la “z” le dicen “zeta”, “ceta”, “ceda” o “zeda”.
Las 22 Academias quieren que “haya una denominación única”, y estas letras deberán denominarse “be” para “b”, “uve” para “v”, “doble uve” para “w”, “ye” para la “y”, y “ceta” para la “z”.
“Pero no se condena a nadie”, si siguen utilizando la denominación de siempre, precisa el académico español, antes de insistir en la conveniencia de la unidad.
La Ortografía, señala Salvador Gutiérrez, “es el único código común a todos los países hispanohablantes. Nosotros podemos leer, casi como tuvieran la misma voz, a Neruda, Borges, Vargas Llosa, Cortázar, García Márquez u Octavio Paz, y eso es un bien enorme, cultural, económico y educativo”.
Novedades también con el prefijo “ex-”, que se escribirá unido a la base léxica si afecta a una sola palabra: “exmarido”, “exministro”, “exdirector”, y continuará escribiéndose separado cuando preceda a palabras compuestas: “ex capitán general”.
Vía EFE
*Tomado de http://www.noticias24.com/gente/noticia/12376/la-y-se-llamara-ye-guion-pierde-la-tilde-y-quorum-se-queda-en-cuorum/

lunes, 3 de septiembre de 2007

LA PALABRA GUINEA/ GUINEO EN VENEZUELA

ARTURO ALVAREZ D´ARMAS*



A mis amigas:
Filomena Embaló
Munas Sankhe
Celsa Acosta
Olga Camacho
Elireima Acosta
Lisette Zimmerman

Semper aliquid novi ex África

(Siempre aprendemos algo nuevo de África)

Plinio el Viejo (a.d.C. 23-79)

El nombre de África se lo dan los invasores romanos que conquistaron el actual norte de Túnez, a partir de la destrucción de Cartago, ese topónimo viene del griego Afri, es decir “sin frío”. Los griegos le llamaron Libia. Al invadir el norte de África los árabes le denominan “el Magreb” que significa “occidente”. Otros “conquistadores” le decían a las nuevas tierras Numidia, a Etiopía “cara quemada” y al sur del Sahara los árabes le llamaban “Bilad al-Sudan”, país de negros. A la llegada de los portugueses en 1444 a las bocas del río Senegal le dicen Guinea. Pero finalmente el nombre de África se le debe a los romanos. Para la mitología, África es representada simbólicamente por el busto de una mujer (aludiendo a las partes aún no descubiertas de dicho territorio), por un elefante, un etíope, un león, un negro con una panoplia y un tigre.
Heródoto visitó Egipto hacia el 445 (a.C.) y en sus escritos nos narra de “un país más allá del desierto, donde los habitantes son pequeños y negros y donde un gran río infestado de cocodrilos corre de Este a Oeste”. Ese río es el Congo. Cuenta en otro lugar que el faraón Necao II (609-594 a.C.) envió una expedición de marineros fenicios que, partiendo del mar Rojo, diera la vuelta a África en cuatro años.
Realmente el conocimiento escrito de África comienza con la expansión del Islam en la Edad Media. Los musulmanes transforman la palabra Afri, en Afriqiya para designar con ella todos los territorios africanos conocidos entonces, a excepción de Egipto. En el siglo VIII los cronistas árabes citan el nombre de Ghana, el país del oro; conocen el trayecto que siguen las caravanas de esclavos negros a través del Sahara. Hacia el año 922 El Masudi de Bagdad, viajero y geógrafo, describe, por haberla visitado, la costa oriental del África hasta la actual Mozambique. Sin embargo, es a finales del siglo XV y comienzos del XVI para que el nombre de África empiece a designar a todo el continente africano.

El término (Oliver y Fage, 1972) “Guinea” lo tomaron los portugueses del primer
idioma africano que conocieron, el de los bereberes marroquíes. Estrictamente hablando,
Akal as-sudan significa lo mismo en bereber que en árabe, es decir, “tierra de negros”.
La palabra Guinea (Aguirre Beltrán; 1972) deriva de Ghano, capital del antiguo reino Sarakolé, situado al norte de Senegal. El mexicano Aguirre dice que a medida que se fueron conociendo mejor las costas del África, Guinea se fue desplazando, primero hacia el sur y después hacia el este. Sin embargo el africanista cubano Armando Entralgo (1974) llega a decir que Guinea, se usa aquí para denominar la zona boscosa que se extiende aproximadamente, desde la actual República de Guinea hasta Camerún.
Según Barbot, citado por Ortiz (1991) Guinea se originó de la voz Genehoa, cierta antigua región de la Nigricia septentrional, al norte del río Senegal que se extendía unas ochenta leguas hacia el este. El mencionado nombre utilizado por árabes y africanos, fue aceptado por los portugueses y aplicado a todos los países negros que iban conociendo hasta lo que hoy es Camerún y aún hasta Angola.
En 1441, (Carpentier, 1999) el comerciante y viajero Antam Goncálvez por mera curiosidad le lleva un bello regalo de diez nativos del norte de Guinea, al rey de Portugal Enrique el Navegante. Otro rey portugués Joao II, de acuerdo con el Papa, es denominado “Señor de Guinea”.
Los primeros europeos en bordear las costas africanas buscando una vía más corta para llegar a la India y China fueron los navegantes portugueses. Dionis Días alcanzó el río Senegal y Cabo Verde, igualmente lo hace Nuño Tristao al fondear el río Grande, en la actual Guinea Bissau en 1445. La primera factoría es establecida en la isla de Arguim cerca de la costa de Mauritania en 1445. De allí trasladaban esclavos de la Senegambia a la metrópoli portuguesa. Los mismos lusitanos fundaron la fortaleza de San Jorge del Mina en la Costa de Oro, actualmente República de Ghana.
Hasta ahora no se puede precisar el territorio que abarca la región de Guinea. Unos investigadores opinan que la zona guineana abarca desde el actual Senegal hasta Sierra Leona. Otros que la extensión es de Senegal a Camerún.
A raíz del ascenso de la Casa de Borbón al trono de España, se crea la Compañía de Guinea, por cédula de 27 de agosto de 1701, para la introducción en Indias de 48.000 negros procedentes de los dominios franceses en África.
Con el nombre de guinea se conoció una antigua moneda inglesa, le llamaron así por estar fabricada con el oro traído de esa región africana.
En África existieron grandes imperios como el de Malí, el de Axum en Etiopía, Ba-hutus y Watusis en Ruanda y Burundi, el Congo, Napata el reino de los faraones negros, Ghana, Songhai, Mossi y Haussa, Yoruba y el imperio de Monomotapa en la cuenca del Zambeze y finalmente el reino de Benín (Dumont, 1966) que tenía herreros que sabían trabajar el oro, el cobre y también el hierro, este último desde nuestro primer milenio. Aventajando técnicamente, a las civilizaciones de Oceanía, así como algunas de América precolombina.
En la tierra de los Songhai existió hace 600 años en Tombuctú la universidad más importante del occidente africano, hoy día es una pequeña ciudad de Malí.
En la actualidad el nombre de Guinea lo tienen tres países: la República de Guinea Bissau, La República de Guinea y más al sur la República de Guinea Ecuatorial.
África es considerado cada vez más como la cuna de la humanidad; es el único continente donde, hasta el momento actual, se han encontrado, escalonados sobre millones de años, fósiles característicos de la evolución continua desde los primates hasta el hombre histórico. El primer ser humano (Australopithecus afarensis) como tal es una mujer bautizada con el nombre de Lucy quien tiene aproximadamente entre 3 millones y 3 millones cuatrocientos mil años de antigüedad. Fue apodada con el nombre de Lucy en honor a la canción de los Beatles “Lucy in the Sky with Diamond”(Lucy en el cielo con diamantes), no era más grande que una niña de seis años; medía poco más de un metro, tenía una capacidad cerebral entre 350 y 400 centímetros cúbicos y era bípeda. Curiosamente, tenía las piernas algo más cortas que el hombre moderno, lo que no le permitía dar grandes pasos.
La presencia africana en América y Venezuela se remonta a la llegada forzosa de miles de hombres, mujeres y niños, arrancados de su tierra y trasplantados al “Nuevo Mundo” en las sentinas de barcos negreros en calidad de esclavizados.
Algunos autores sostienen que Pietro Alonso, el piloto de “La Niña” en el primer viaje colombino, era negro.
Don Nicolás de Ovando, gobernador de La Española obtuvo la primera concesión para introducir negros en América; pero no es sino en el año 1518 cuando se regulariza la trata. En Memorial del 18 de febrero de 1518, los Padres Jerónimos informan a las autoridades metropolitanas que se pueden traer negros bozales de las Islas de Cabo Verde y Guinea.
A Gerónimo de Ortal se le otorga el primer permiso del cual se tenga noticia en Venezuela para llevar cien negros a la costa de Paria (estado Sucre). Los primeros esclavos traídos a nuestro país, arribaron a Coro alrededor de 1550 procedentes de las Antillas, para trabajar en las minas de Buria, cerca de Barquisimeto; fueron los mismos que en 1553 se alzaron capitaneados por el puertorriqueño Miguel.
Bajo el nombre genérico de Guinea trajeron a Venezuela hombres y mujeres de ébano.
La voz Guinea no es una etnia, con ese nombre entraron distintos cautivos de la región de los ríos de Guinea como los balanta, branes, biafaras, nalues, zapes y cocolíes entre otras.
El pasto Guinea (Panicum maximun, Jacq.) es originario del África tropical y subtropical. Es introducido en América durante la trata, entre los siglos XVI y XIX. El pasto era utilizado como cama en la sentina de los barcos durante la travesía; al llegar al puerto era arrojado en la orilla de la playa y así comienza su diseminación. El profesor James J. Parsons (1972) termina con la falsa teoría de que esa gramínea es traído directamente de África para un cultivador en Jamaica.
Durante la nefasta trata negrera llegó la “gallina de guinea” (Numida meleagris), mide de 17 a 29 pulgadas, cuerpo robusto, alas y cola mediana, piernas fuertes. El dedo trasero se encuentra ubicado encima del nivel de los demás. La cabeza y el cuello carecen de plumaje, el mismo es negro con manchas y rayas blancas. La cresta es de hueso. Fue domesticada en la era de los romanos. Su carne es muy sabrosa. Se le encuentra de manera silvestre en Guárico, Apure y el sur de Aragua.
El cambur guineo (Musa paradisíaca) es una de las variedades más conocidas en nuestro país y las Antillas, algunos le dicen banana, pigmeo o pineo. El historiador Salvador Brau (1975) informa que “Los barcos importadores de esclavos africanos introdujeron luego otras nuevas especies, entre ellas el guineo (musa sapientae)…”.
En la República de El Salvador está el cantón El Guineo, en el Departamento de Santa Ana.
En Venezuela tenemos el topónimo Los Guineos, caserío perteneciente al Municipio Juan Germán Roscio, estado Guárico. Existe el sitio El Guineo en el Municipio Urdaneta, estado Aragua.
En el nomenclador de centros poblados (1986), en el estado Falcón hay dos sitios denominados La Guinea: uno en el Municipio Guzmán, Distrito Miranda y el otro en el Municipio Píritu, Distrito Zamora.
El barrio La Guinea se ubica en la parte sur de la ciudad de Coro. Eran negros libres procedentes de la isla de Curazao. Los negros loangos de la comunidad guineana participaron en la gesta emancipadora del 10 de mayo de 1795, organizada por José Leonardo Chirino y José Caridad González.
Este barrio tiene una antigüedad de más de dos siglos. Sus habitantes son fervorosos creyentes de San Benito. La comunidad de La Guinea trata en los últimos años de rescatar todo su acervo cultural, emparentado con el de sus antepasados de Curazao.
Cada 30 de noviembre la señora Camacho y su camachera rememoran a la curazoleña María Chiquitín, cuando festejaba al ritmo de los tambores la llegada del mes de diciembre. En un inicio sus letras fueron en papiamento, hoy solo se canta en español.
Grupo Folklórico “La Camachera” de Olga Camacho. Coro: 8 de junio de 2007. Foto: Arturo Alvarez D´Armas.

Fuentes consultadas:
AGUIRRE BELTRÁN, Gonzalo. La población negra de México. Estudio Etnohistórico. México: Fondo de Cultura Económica, 1972. 373 p. (Tierra Firme).
ALVAREZ D´ARMAS, Arturo. Apuntes de historia de África: desde la antigüedad hasta la trata negrera. Inédito.
ALVAREZ D´ARMAS, Arturo. Apuntes sobre el estudio de la toponimia africana en Venezuela. San Juan de los Morros: Universidad Nacional Experimental Rómulo Gallegos, Oficina de Comunicación y Extensión Cultural, 1981. 18 p.
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Nota: Este trabajo fue leído durante las Jornadas Socio-Culturales del Barrio La Guinea, en la ciudad de Coro, estado Falcón, el 8 de junio de 2007. Dicho evento es auspiciado por la Corporación Falconiana de Turismo.
*Poeta, bibliógrafo, estudioso de la negritud en Venezuela.