Obituarios de un no-país — video a Alejandro Aguilar

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miércoles, 24 de febrero de 2021

NUEVO LIBRO DEL ESCRITOR EDGARDO MALASPINA

 Jeroh Juan Montilla


Ayer, martes 23 de febrero del 2021, por Whatsapp recibí un hermoso regalo, un nuevo libro de mi amigo el escritor, editor, cronista y médico guariqueño Edgardo Malaspina, titulado LA LITERATURA GUARIQUEÑA, dicho texto aglutina lo que fueron 10 años (1998-2008) de fructífera labor en la Asociación Civil Editorial Guárico, una década dedicada tesonera y sacrificadamente a publicar el hacer literario e historiográfico de nuestro gran estado Guárico. Realmente una labor histórica, nos llena este texto de mucho orgullo y nostalgia, sentimos que fueron momentos preciosos que tristemente hoy están tronchados, vivimos entre la amargura y la incertidumbre, sin saber si alguna vez podamos recuperar este tipo de iniciativas culturales, es triste decirlo pero el hacer editorial en nuestro país está casi desaparecido, peor en el estado Guárico que ya es una actividad desaparecida tanto en el campo oficial como en el privado. Dicen que la esperanza es lo último en perderse ¿Tenemos aún entre nosotros a esta dama? Tal vez esta iniciativa de Edgardo, dentro de lo que hoy llamado el universo de las redes sociales, sea un vislumbre de que todavía hay promesa e ilusión en nuestros corazones, que el futuro es una perspectiva de mejores tiempos, solo digamos como devotos cristianos amén, en la espera de lo milagroso.

 Aprovecho la oportunidad para colocarles aquí el link a dicho libro (https://drive.google.com/file/d/1fCe1spl_o1G-K-VszR9JtskgluvMKpEo/view?usp=sharing). También les informo que el mismo será el post  que inaugurará un nuevo grupo de Facebook que prontamente crearé: TEMAS Y PUBLICACIONES DE LA LITERATURA GUARIQUEÑA. Felicitaciones Edgardo, los escritores guariqueños te estamos infinitamente agradecidos.

domingo, 17 de julio de 2016

MEMORIAS DE ITALIA (I, II y III)

Edgardo Malaspina


I

   De Mamavira, nuestra abuela salernitana, conservo vagos recuerdos .La vi un  par de veces en Santa María de Ipire. Era muy blanca, tenía los ojos azules y hablaba una mezcla de español con italiano.
 En nuestra casa de Las Mercedes del Llano, encontré un libro grueso de cocina italiana. No sé si estaba allí desde los tiempos cuando vivió en ella Mamavira o lo trajo luego la tía Carolina al venir a vivir con nosotros. Lo cierto es que yo sólo contemplaba en ese libro, sin  tapas y con sus hojas desencajadas, unas patas de rana. Las miraba y pensaba con asco que alguien pudiera preparar y comer semejante plato. En mis divagaciones infantiles, que no llegaban hasta los más variados gustos gastronómicos de otros pueblos, concluí que el consumo de anfibios por aquellas lejanas tierras de la abuela se debía a la escasez de carne de res, la cual en nuestra casa sobraba, pues siendo Alfonso, nuestro padre, carnicero, la teníamos en el desayuno, el almuerzo y en la cena. Más tarde, cuando estudié fisiología, supe que la preferencia culinaria (por esos batracios y sus ancas)  de los italianos permitió a Luis Galvani descubrir la naturaleza eléctrica del impulso nervioso. Habló al principio de electricidad animal. Volta lo refutó, y estas discusiones científicas permitieron la creación  de la pila eléctrica. Inventos, entre muchos otros en el campo de la medicina, como la electrocardiografía están relacionados con el  descubrimiento galvánico.
 Y a propósito de comida y medicina, fue el estudio de la digestión de los alimentos en las esponjas y en las estrellas de mar lo que llevó al científico ruso Elias Mechnikov a descubrir la fagocitosis cuando descansaba en el puerto siciliano de Mesina: introdujo una espina en el cuerpo trasparente de una estrellamar y observó como la rodeaban células , de manera igual como una astilla en un dedo de una persona que no ha tenido tiempo de sacársela es rodeada de pus. Había nacido la teoría celular de la inmunidad, complementada luego por la humoral de Paul  Ehrlich. Para seguir esa línea en materia de nutrición, Mechnikov , fue el primero el  estudiar el yogurt y sus propiedades y concluyó que su consumo es bueno para frenar el proceso de envejecimiento, luego de lo cual todo el mundo ingiere yogurt para mantenerse saludable.

II

Me enteré de la existencia de Roma en la escuela  con la maestra Dalila, como cualquier estudiante venezolano de las primeras décadas de la segunda mitad del siglo XX, cuando la Historia se estudiaba apenas se aprendía a leer .En nuestra memoria quedaron para siempre la loba, Rómulo y Remo, la  Monarquía, La República ,el  Imperio, Julio César, Marco Antonio, Cleopatra, y otro montón de nombres que vienen y se van; y hasta la palabra “pírrico”, cuyo significado aprendí entonces.

III

 Entramos a Roma . Hay muchos semáforos y pocos ruidos de bocinas de los automóviles. A un costado, el río Tíber. En el año 291 a.C , una epidemia azotó la ciudad. La serpiente de Esculapio, dios de la medicina, la salvó. Desde entonces en la Isla Tiberina se construyo un templo en su honor, un recinto sagrado para recordar la curación milagrosa. Los enfermos acudían en peregrinación en busca de la salud perdida. Hoy, en lugar del templo hay  un hospital administrado por El Vaticano. Paganismo y cristianismo juntos.
 Ya estamos en el hotel Aran Park. Está un poco retirado del centro de la ciudad. En los corredores y en el cuarto hay muchas pinturas en claroscuro, sepia o gris , que ilustran  la historia de Roma. Servio Tulio, Publio Cornelio ,Tiberio Graco, Virgilio, Augusto, el Coliseo, una Guerra Púnica, y muchos otros personajes, acontecimientos y ruinas de edificios  están en marcos de madera teñidos con un barniz  plateado de falsa venerable antigüedad.
 Hacemos un recorrido por la ciudad. Construcciones modernas se alternan con las propias del pasado glorioso romano. El Panteón con la tumba de Rafael , el Mausoleo  de Adriano, ahora Castillo de Sant Ángelo, otrora fortaleza de papas y cuyo nombre recuerda la peste que el 590 azotó a Roma. El papa Gregorio I vio al Arcángel de San Miguel con su espada sobre el castillo, señal de que la epidemia había sido vencida.
  En la Fontana de Trevi no cabe un alma más. Todos quieren lanzar una moneda hacia donde  están las estatuas de Neptuno , la Abundancia, la Fertilidad y la Salubridad(Salus: hija de Esculapio. Es la misma Higea de los griegos).Hay que hacerlo de espaldas y con la mano derecha por sobre el hombro izquierdo. El lanzamiento de una moneda asegura el regreso a Roma; dos, un nuevo romance; y tres, matrimonio o divorcio. En plena revolución técnico-científica el hombre sigue profesando el pensamiento mágico que nos legó la prehistoria.

Regresamos. Es casi medianoche y la gente pasea bajo una luna grande. Recorremos  la Vía Ostiense por el sitio donde supuestamente  fue decapitado San Pablo. Según la leyenda la abadía Tre Fontana recuerda que su cabeza rebotó tres veces y originó tres fuentes. En el hotel  Natalia y yo celebramos con vino y trufas.

miércoles, 23 de marzo de 2016

MEMORIAS DE ITALIA

Edgardo Malaspina

IV
  En la madrugada observo desde el balcón el jardín que rodea el hotel. Hay un silencio absoluto, extraño y misterioso. Es la misma ciudad, cuya historia no se puede conocer sin asociarla a hechos ruidosos, sangrientos, tumultuosos. Enfrentamientos bélicos, conquistas, intrigas palaciegas, pugnas familiares impúdicas e inmorales por el poder, vesania con sangre real, patricios, plebeyos ,los senadores clavando sus puñales sobre el cuerpo de César ,la algarabía de la turba enardecida en el circo…Todo cruza mi mente en una mezcla de cine y lecturas en la vigilia del parque inmóvil.
A las seis de la mañana los pájaros cantan, pero no veo ninguno. Salgo. El rocío se siente en los zapatos ; aquí, el crujir de mis pasos; más allá, un  rumor de aguas . Un cuervo grazna sobre un pino. El manto de los olivos cubre el camino de rosas blancas. Unas tupidas enredaderas son las fronteras del hotel.
Saludo al vigilante. Se llama Alfonso . Alimenta a unos gatos que están a su alrededor con aspecto callejero, mientras comenta que la ley los protege.
-Los animales merecen respeto, dice, y agrega: Roma es una ciudad tranquila. Está urbanización se llama Fuente Maravillosa. Aquí viven los ricos. Estamos cerca de la Vía Apia…
 La Vía Apia es la construcción que simboliza la grandeza romana en materia de caminos. Sirvió a los romanos  no sólo para triunfar en encuentros bélicos importantes, sino también para derrotar a los pantanos palúdicos , expresión redundante porque paludismo en latín evoca a los pantanos ( cuyo otro nombre en italiano es malaria: mal aire , ) que antiguamente cubrían el sendero. Ambos términos, como se nota, surgen entre los romanos y relacionan la etiología de la afección con algunas emanaciones perniciosas. No eran tiempos de pensar en mosquitos.
  Las laderas de la Vía Apia se convirtieron en  la última morada de los esclavos derrotados que acompañaron a Espartaco. Fueron crucificados.


V
 Hoy recorrimos las calles de Roma; tal vez tuvimos un orden en nuestro paseo, pero en mis recuerdos  reina el caos. Las termas de Caracalla no sólo era un espacio para la diversión, sino también una fuente para mantener la salud, cuya triada en el mundo grecorromano la conformaban la higiene, las dietas y el ejercicio físico. Los baños calientes y fríos tomados en las termas de Caracalla eran un mecanismo para fortalecer las defensas del organismo al aumentar su capacidad de adaptación. El Circo Máximo , construido en el lugar donde fueron raptadas las sabinas, recuerda las carreras de carros, pero también la forma primitiva de conformar una familia, la guerra  entre romanos y sabinos y su reconciliación, hechos que simbolizan la paz como destino final de odio entre los pueblos.
 El Palatino , legendaria morada de Remo(754 a.C),  luego residencia de Augusto y  de los reyes que le sucedieron. Augusto se hizo amigo de los médicos después que Antonio Musa  trató exitosamente sus padecimientos de reumatismo(10 d.C). Como Musa además de médico era botánico, Carlos Linneo usó su apellido para denominar a la familia de vegetales parecidos al plátano (Musa Paradisíaca).
El Foro, el templo de Hércules y la Fortuna son apenas fugaces visiones llenas de historia. La Colina del Capitolio, en cuyos terrenos se encuentra la Roca Tarpeya, alegoría del fin de los traidores: la romana Tarpeya colaboró con los sabinos en contra de su gente, siendo despreciada por ambos pueblos en pugna y arrojada desde la roca que lleva triste y vergonzantemente su nombre. El teatro de Marcelo, construido en honor de Marco  Claudio Marcelo, sobrino de Augusto, quien murió (23 a.C) con sólo 19 años de edad de una enfermedad sospechosamente parecida a un envenenamiento. Cruzamos la Vía del Corso y llegamos a la Plaza Venecia que alberga las ruinas del Ateneo de Adriano, quien en el 118 d. C liberó a los médicos del servicio militar. La Columna de Trajano, la Basílica  de San Juan de Letrán, la primer iglesia del cristianismo,los restos de la Basílica de Constantino. La leyenda afirma que enfermó de lepra y el paganismo aconsejaba bañarse en la sangre de tres mil niños, cuyas madres pidieron clemencia. San Silvestre se le apareció en un sueño y lo curó, motivo por el cual se convirtió al cristianismo.  Las murallas aurelianas para defender la ciudad de los bárbaros. La  tumba-pirámide de Cayo Cestio, quien la mandó a construir en tiempos de la egiptomanía que envolvió a Roma tras los escándalos de Cleopatra.

  En El Vaticano, desde la Plaza de San Pedro, nos señalan las ventanas papales. Están cerradas, y eso significa la ausencia del Sumo Pontífice.
 En La Capilla Sixtina la gente recorre  su pequeño recinto  y habla en todos los idiomas. Cuando el volumen de las  conversaciones aumenta tanto que no se escucha nada, entonces uno de los vigilantes  de la Gendarmería Vaticana con su elegante vestimenta religioso-policial, pide silencio con un fuerte grito en inglés: sailen plis. Natalia y yo nos sorprendemos y no podemos evitar una sonrisa por no soltar una irrespetuosa carcajada.
 Una señora está sentada y cambia el pañal del  hijo que carga en sus brazos. Disimuladamente coloca los desechos debajo del banquillo. Lo divino y lo profano juntos; la beatería y la hipocresía dándose la mano en la más famosa y sagrada de las capillas del cristianismo, casi frente a Dios y totalmente en presencia de las magníficas  obras pictóricas de  los semidioses Miguel Ángel, Rafael y Botticelli.

Entramos a la Basílica de San Pedro  donde está enterrado el fundador de la Iglesia y primer papa. Su tumba y la  de Juan Pablo II son las más admiradas. Eso me parece.
En el Coliseo o Anfiteatro de Flavio, espacio para el ocio del pueblo romano, recorremos los pasillos  entre grandes bloques de piedra. En una de esas paredes, en su parte más alta, está dibujado un gran pene sobre un arco o fornix. Durante los espectáculos las prostitutas recibían a sus clientes bajo esas bóvedas ; y de fornix, fornicar.
 Observamos las ruinas del Coliseo: el suelo de madera, el cual se cubría de arena para los combates, está cortado especialmente para dejar ver el subsuelo, donde se alojaban las fieras. La escuela de gladiadores, llamada Ludus Magnus, estaba unida al Coliseo por un pasaje  subterráneo, a través del cual se trasladaban los combatientes hasta la arena. Me imagino a Galeno, en el siglo II, socorriendo a los gladiadores heridos. A pesar de que  Galeno hizo sus descubrimientos anatómicos y fisiológicos  en animales es muy probable que haya comprobado sus experimentos estudiando las heridas graves de sus pacientes luchadores.
 El Anfiteatro de Flavio se popularizó con el nombre de Coliseo porque muy cerca estaba una estatua gigantesca o colosal de Nerón, el emperador que temía ser envenenado y por eso agregó a la poción de Mitrídates  carne de víbora porque las mismas no mueren con su propio  veneno, suponía. Mitridatismo o resistencia  a los venenos es un término proveniente de Mitrídates IV, rey del Ponto (120-63 a.C), enemigo de Roma. Tomaba mezcla de venenos en pequeñas cantidades diariamente para obtener inmunidad y no pudieran envenenarlo. Cuando fue vencido no pudo suicidarse con veneno, método usual para evitar la humillación de la derrota. Se clavó una espada.

 Llegamos hasta la iglesia de San Pedro encadenado construida en el 442 .Alberga las cadenas que llevó San Pedro por nueve meses antes de ser crucificado con la cabeza abajo, por deseo propio al considerarse indigno de morir como Jesús, en el año 67. Aquí está también el mausoleo de  Julio II, el Papa guerrero, constructor de la Basílica de San Pedro ; y el Moisés de Miguel Ángel.

Nuestra última visita por hoy es a la Basílica de Santa María la Mayor, un verdadero compendio de historia, construida por Sixto III para rendir homenaje a la Virgen María como Madre de Dios. Nestorio, Patriarca de Constantinopla (428) decía que María era la madre de Jesús, pero no de Dios. Esa afirmación escandalosa fue considerada una herejía por el Concilio de Éfeso en el 431. Nestorio fue expulsado de la iglesia y María fue declarada Madre de Jesús y de  Dios también. Para ratificar esa doctrina mariana se construyó la Basílica. Este conflicto religioso se reflejó en la historia de la medicina: Nestorio y sus seguidores expulsados fueron perseguidos y por eso emigraron a Persia y Mesopotamia, allí  trabajaron en labores sanitarias y enseñaron la medicina griega. Tradujeron a árabe a Hipócrates, Galeno, Dioscórides (padre de la farmacología), Oribasio y Pablo de Egina, destacados médicos de Bizancio.

En esta Basílica hizo su primera Misa San Ignacio de Loyola en 1538;  se encuentran los restos del pesebre donde nació Jesús, según la leyenda; las tumbas de varios papas y la de Paulina Bonaparte, quien estando en su lecho de muerte en 1825 se vistió con su mejor traje y pidió ser enterrada entre Sumos Pontífices. No quería ser menos que su hermano, parece ser.

viernes, 30 de noviembre de 2012

MEDICRÓNICAS ITALIANAS


(Medicrónicas: crónicas viajeras relacionadas de alguna manera con la Historia de la Medicina)

Edgardo Malaspina


ROMA

I

De Mamavira, nuestra abuela salernitana, conservo vagos recuerdos .La vi un par de veces en Santa María de Ipire. Era muy blanca, tenía los ojos azules y hablaba una mezcla de español con italiano.
En nuestra casa de Las Mercedes del Llano, encontré un libro grueso de cocina italiana. No sé si estaba allí desde los tiempos cuando vivió en ella Mamavira o lo trajo luego la tía Carolina al venir a vivir con nosotros. Lo cierto es que yo sólo contemplaba en ese libro, sin tapas y con sus hojas desencajadas, unas patas de rana. Las miraba y pensaba con asco que alguien pudiera preparar y comer semejante plato. En mis divagaciones infantiles, que no llegaban hasta los más variados gustos gastronómicos de otros pueblos, concluí que el consumo de anfibios por aquellas lejanas tierras de la abuela se debía a la escasez de carne de res, la cual en nuestra casa sobraba, pues siendo Alfonso, nuestro padre, carnicero, la teníamos en el desayuno, el almuerzo y en la cena. Más tarde, cuando estudié fisiología, supe que la preferencia culinaria (por esos batracios y sus ancas) de los italianos permitió a Luis Galvani descubrir la naturaleza eléctrica del impulso nervioso. Habló al principio de electricidad animal. Volta lo refutó, y estas discusiones científicas permitieron la creación de la pila eléctrica. Inventos, entre muchos otros en el campo de la medicina, como la electrocardiografía están relacionados con el descubrimiento galvánico.
Y a propósito de comida y medicina, fue el estudio de la digestión de los alimentos en las esponjas y en las estrellas de mar lo que llevó al científico ruso Elias Mechnikov a descubrir la fagocitosis cuando descansaba en el puerto siciliano de Mesina: introdujo una espina en el cuerpo trasparente de una estrellamar y observó como la rodeaban células , de manera igual como una astilla en un dedo de una persona que no ha tenido tiempo de sacársela es rodeada de pus. Había nacido la teoría celular de la inmunidad, complementada luego por la humoral de Paul Ehrlich. Para seguir esa línea en materia de nutrición, Mechnikov , fue el primero el estudiar el yogurt y sus propiedades y concluyó que su consumo es bueno para frenar el proceso de envejecimiento, luego de lo cual todo el mundo ingiere yogurt para mantenerse saludable.

II
Me enteré de la existencia de Roma en la escuela con la maestra Dalila, como cualquier estudiante venezolano de las primeras décadas de la segunda mitad del siglo XX, cuando la Historia se estudiaba apenas se aprendía a leer .En nuestra memoria quedaron para siempre la loba, Rómulo y Remo, la Monarquía, La República ,el Imperio, Julio César, Marco Antonio, Cleopatra, y otro montón de nombres que vienen y se van; y hasta la palabra “pírrico”, cuyo significado aprendí entonces.


III
Entramos a Roma . Hay muchos semáforos y pocos ruidos de bocinas de los automóviles. A un costado, el río Tíber. En el año 291 a.C , una epidemia azotó la ciudad. La serpiente de Esculapio, dios de la medicina, la salvó. Desde entonces en la Isla Tiberina se construyo un templo en su honor, un recinto sagrado para recordar la curación milagrosa. Los enfermos acudían en peregrinación en busca de la salud perdida. Hoy en lugar del templo hay un hospital administrado por El Vaticano. Paganismo y cristianismo juntos.
Ya estamos en el hotel Aran Park. Está un poco retirado del centro de la ciudad. En los corredores y en el cuarto hay muchas pinturas, en claroscuro, sepia o gris , que ilustran la historia de Roma. Servio Tulio, Publio Cornelio ,Tiberio Graco, Virgilio, Augusto, el Coliseo, una Guerra Púnica, y muchos otros personajes, acontecimientos y ruinas de edificios están en marcos de madera teñidos con un barniz plateado de falsa venerable antigüedad.
Hacemos un recorrido por la ciudad. Construcciones modernas se alternan con las propias del pasado glorioso romano. El Panteón con la tumba de Rafael , el Mausoleo de Adriano, ahora Castillo de Sant Ángelo, otrora fortaleza de papas y cuyo nombre recuerda la peste que el 590 azotó a Roma. El papa Gregorio I vio al Arcángel de San Miguel con su espada sobre el castillo, señal de que la epidemia había sido vencida.
En la Fontana de Trevi no cabe un alma más. Todos quieren lanzar una moneda hacia donde están las estatuas de Neptuno , la Abundancia, la Fertilidad y la Salubridad(Salus: hija de Esculapio. Es la misma Higea de los griegos).Hay que hacerlo de espaldas y con la mano derecha por sobre el hombro izquierdo. El lanzamiento de una moneda asegura el regreso a Roma; dos, un nuevo romance; y tres, matrimonio o divorcio. El plena revolución técnico-científica el hombre sigue profesando el pensamiento mágico que nos legó la prehistoria.
Regresamos. Es casi medianoche y la gente pasea bajo una luna grande. Pasamos la Vía Ostiense por el sitio donde supuestamente fue decapitado San Pablo. Según la leyenda la abadía Tre Fontana recuerda que su cabeza rebotó tres veces y originó tres fuentes.
En el hotel celebramos con vino y trufas.


viernes, 8 de junio de 2012

SOBRE EL LIBRO HISTORIA REGIONAL Y MICROHISTORIA


Edgardo Malaspina


El profesor Luis González-del Colegio de Michoacán de México define la labor del cronista en su ensayo “Microhistoria y Ciencias Sociales”.El cronista debe estudiar todo lo relacionado con su terruño, la aldea, la parroquia, el municipio y la patria chica, a la cual denomina “matria”. Afirma González que a pesar de que no existen unos valores culturales netamente propios en un municipio es posible hablar de cultura local y de cioertos valores originales.
El cronista o microhistoriador puede ser uno de los ancianos del pueblo que conoce o sabe narrar muchas anécdotas, puede ser también una persona con una cultura general amplia que escribe historias o un especialista propiamente dicho en la materia.
“La e encopetada y los hechos de fuste son asuntos de la macrohistoria tradicional. No así la gente humilde y la vida cotidiana, objetos de la microhistoria”, dice el profesor González. El microhistoriador debe hacer grandes caminatas o investigaciones pedestres, excavaciones arqueológicas, entrevistas, consultas en archivos públicos, privados y en bibliotecas. El microhistoriador no es precisamente un científico pero si un artista. La microhistoria más que el saber aspirar al conocer. Es la menos ciecia y la más humanas de las ciencias del hombre.
En síntesis, González habla en su libro de la importancia de las historias locales, de la microhistoria como rama fundamental de las ciencias sociales para elaborar, de manera sólida y fidedigna, los perfiles generales de los pueblos, entendiéndose por estos la historia, tradiciones e idiosincrasia de los países, verdaderos mosaicos de microcosas.

EN LA CASA DE RAFAEL RANGEL



Edgardo Malaspina

(28 DE ABRIL DE 2012)


A pesar de que su nombre indígena significa “lugar donde hay candela”, Betijoque es un pueblo fresco. Llegamos a la plaza en cuyo centro está una estatua del padre de la parasitología venezolana, Rafael Rangel. Las inscripciones son muy elocuentes: “A pesar de haber sido perseguido por negro, día llegará en que su figura en blanco mármol mantendrá el recuerdo de la luz que derramó sobre la ciencia de la patria”. “Cerebro fuerte para la concepción científica, aquel investigador de la verdad tenía el alma de un niño.”
La casa donde nació Rangel el 25 de abril de 1877, y que hoy funciona como museo, es pequeña. La custodia el señor Venancio Leiteler, un uruguayo que llegó a nuestro país hace varios lustros. Nos ofrece café y amablemente nos muestra el microscopio de Rangel con el cual hizo sus descubrimientos. Luego vamos a las vitrinas con las pertenencias del sabio, sus libros, sus documentos, implementos de laboratorio, fotografías y el pequeño ataúd, donde fueron colocados los restos exhumados de Rangel para trasladarlos al Panteón Nacional en 1977.
Salimos y en el patio-jardín de la casa conversamos de la vida y calidad humana de Rangel. Sus primeros trabajos de laboratorio se relacionaron con pacientes anémicos. Rangel descubrió el anquilostomo como causante de la enfermedad y eso le valió el premio Vargas de la Academia Nacional de Medicina. Luego vinieron los estudios sobre la derrengadera en los caballos, la uncinariosis, el carbúnculo, un nuevo tipo de micetoma, una nueva especie de mosquito; es decir su radio de acción como investigador lo extendió hasta la bacteriología, la histología, la micología, la entomología, la anatomía patológica (fundador del primer museo de anatomía patológica de Venezuela) y la epidemiología.
Sobre Rangel se ha escrito mucho. Víctor Manuel Ovalles fue el primero en hablar de su grandeza. El sabio Torrealba dijo: La pasión por la investigación científica y las angustias económicas le impidieron terminar sus estudios de medicina. Pero así, siendo simplemente el Br. Rangel, inició los estudios de parasitología en Venezuela y funda escuela. Arìstides Bastidas dijo que la inmortalidad de Rangel fue bien ganada. El doctor Beaujon lo catalogó de hombre sencillo, sabio y humano. José Gutiérrez lo coloca como uno de los más grandes de las ciencias médicas venezolanas de todos los tiempos. Moisés Feldman explica su suicidio como consecuencia de una depresión endògena. Pero el doctor Marcel Roche, su mejor biógrafo, explica que Rangel se envenenó porque no soportó la envidia y la intriga política luego de que combatió la peste en la Guaira.
Rangel lucha contra esa enfermedad en esa ciudad; y es el mismo doctor Bernard Rieux, de La Peste de Albert Camus, peleando contra el mismo mal en Oràn: Cumplen un mismo apostolado, tienen la misma angustia , y ambos son centro de la ingratitud y la envidia.
A la caída de Castro, el protector de Rangel, Gómez y su gente le negaron la beca (que ya se había ganado por sus descubrimientos) y esta injusticia no la pudo soportar el hombre de ciencia. Dicen que Rangel escribió unos minutos antes de suicidarse: “La esperanza es un suplicio infinito.” El siquiatra Feldman recuerda que Van Gogh antes de matarse dijo: “Es inútil la tristeza dura toda la vida.”

jueves, 10 de mayo de 2012

SOBRE EL LIBRO “INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA” DE MARC BLOCH


Edgardo Malaspina 
                                      

March Bloch escribe estas últimas frases en su Introducción a la historia (1949): “Para decirlo todo en una palabra, las causas, en la historia más que en cualquier otra disciplina, no se postulan jamás. Se buscan…” Esta obra inconclusa del fundador de la Escuela de los Annales, salió a la luz pública gracias a su amigo y cofundador de la nueva corriente histórica, Lucien Fevbre  (Bloch le dedicó su trabajo) ,  quien cotejó tres ejemplares de la misma para sacar en limpio una versión final. Al morir fusilado en 1944 por defender su patria de los invasores alemanes, Bloch no pudo finalizar su libro (no tuvo tiempo de anexarle una referencia bibliográfica) como lo planificó.
El libro contiene una introducción del autor,  cinco capítulos y un apéndice escrito por Fevbre para relatar la manera como llegaron los manuscritos  sus manos y la preparación que hizo de los mismos para su publicación.

En las palabras preliminares el autor destaca el lenguaje sencillo empleado “porque no alcanzo imaginar mayor halago para un escritor  que saber hablar por igual a los doctos y a los escolares”. En estos mismos prolegómenos se refiere al interés por la historia desde su infancia, los libros que leyó y que fortalecieron su vocación profesional, que además era una gran diversión. Aconseja utilizar un lenguaje científico en el discurso histórico pero sin despojarlo de la poesía, como pretendían los positivistas: “Así, para lo sucesivo, estamos mucho mejor dispuestos a admitir que un conocimiento puede pretender el nombre de científico aunque no se confiese capaz de realizar demostraciones  euclidianas…”. Desde un principio de su obra MB explica su tesis innovadora de recurrir a otras ciencias en la investigación histórica porque “considerad aisladamente, cada ciencia no representa nunca más que un fragmento del movimiento universal hacia el conocimiento”.

En el primer capítulo relaciona la historia, los hombres y el tiempo. Establece un nexo dinámico y dialéctico entre el presente y el pasado, de tal manera que uno de estos tiempos sirva para analizar y entender al otro. La historia no es sólo la ciencia del pasado, es más bien la ciencia  sobre los hombres. De todos los hombres y no sólo de los héroes y reyes.  Es el estudio de los muertos y de los vivos. Hay que indagar los orígenes de los acontecimientos y no detenerse en las personalidades de los mismos.” En una palabra, la cuestión no es saber si Jesús fue crucificado y luego resucitó. Lo que se trata  de comprender es por qué tantos hombres  creen en la crucifixión y en la resurrección”. El fenómeno histórico  debe ser explicado desde la perspectiva de su tiempo. Cita a un proverbio árabe, según el cual los hombres se parecen más a su tiempo que a su padres.

El segundo capítulo trata de  la observación y los testimonios y la transmisión de los mismos .Así como también la forma de establecer su confiabilidad. La historia siempre nos llega a través de documentos, es decir de una manera indirecta; y eso distorsiona la realidad. No se  puede comprobar con solo esos elementos la veracidad de los hechos. Relata una anécdota: un aviso se transmiten  en una fila desde el primer soldado: “¡Atención! Hoyos de obuses a la izquierda. El último hombre sólo escuchó a la izquierda. Dio un paso hacia la izquierda y se hundió”.
El pasado no se puede cambiar, pero los  descubrimientos arqueológicos y el uso de la lógica, instinto, la psicología y otras ciencias  sirven para que surjan nuevas interpretaciones del mismo. Un plan con buenas preguntas son de mucha ayuda aunque luego se cambie el rumbo en la medida que aparecen  los datos.

El tercer capítulo es el de la crítica (interna y externa) como método de búsqueda de los errores en la historia. La critica nace en el  momento que no aceptamos ciegamente los testimonios históricos. Debemos  no creer a la ligera y tener una duda examinadora. Las notas al margen de la página sirven para la crítica; sin embargo, debemos evitar que las mismas sean más extensas que el cuerpo mismo del relato. Indicar la procedencia del documento que trabajamos es importante (el estilo del lenguaje establece si es de un mismo autor, por ejemplo). En muchos archivos hay documentos falsos y  plagios , y el historiador está obligado a indagar sus veracidad. Hay que evitar pasar por alto hechos vitales pero que no están en la mira de nuestras investigaciones: vemos sólo lo que buscamos y las emociones pueden distorsionar los hechos.
Las prácticas colectivas son similares para todos los hombres que la vivieron, las excepciones son sospechosas. La estadística  y la ley de las probabilidades corroboran nuestras suposiciones porque sus resultados son similares en diferentes autores.

El cuarta capítulo habla de la facilidad que tenemos para juzgar  en vez de sopesar todas las aristas de un caso de manera profunda y así comprender mejor el caso estudiado. Aquí también se habla del valor y significado de las palabras según la época  y lugar en que tuvieron en boga. En el análisis histórico es preferible tratar  de comprender que juzgar a la ligera. Se deben buscar las razones profundas de los acontecimientos sin parcializarse y juzgar. La única pasión del historiador es estar por encima  de todas las pasiones , aunque la  imaginación y la abstracción son buenas aliadas. No emplearlas es un positivismo mal entendido.
Sobre las palabras: las mismas valen más por su uso que por su etimología. Hablamos de átomos (indivisibles) aunque ya se conocen muchas partículas del mismo.
El último capítulo (inconcluso) es una crítica al positivismo que en vano pretende eliminar de la ciencia la idea de la causa, porque todo investigador piensa en términos de preguntas y respuestas. Explicar la caída de un hombre por un tropezón es insuficiente, pues habría que pensar también en la ley de la gravedad, los desniveles geológicos, etc. En conclusión no existe una causa única.”Para decirlo todo en una palabra, las causas, en la historia más que en cualquier otra disciplina, no se postulan jamás. Se buscan…

miércoles, 11 de abril de 2012

LA MAGIA DE LA CRÓNICA

Edgardo Malaspina


En su libro La Magia de la crónica (Fondo Editorial de la UCV, 164 pp) Earle Herrera define la misma como un género que tiene relación con la historia, la literatura y el periodismo, siendo la forma más limpiamente literaria de este último.

La crónica apareció con la misma escritura en los albores de la civilización en Mesopotamia con las tablillas en cuneiforme. Los sumerios pensaban que todo lo registrado en sus bibliotecas tenía un gran poder más allá de lo material. En nuestro continente su origen se remonta hasta la propia llegada de los españoles: Colón fue el primer cronista con sus cartas y sus interesantes diarios donde registró con todos los detalles sus peripecias. Le siguieron conquistadores, aventureros, soldados y religiosos. Todos sintieron la suprema necesidad espiritual de escribir, relatar, comentar e historiar la nueva realidad que vivian. En Venezuela Juan de Castellano hizo crónicas en versos rimados y de esa manera recogió la historia de la conquista. Bartolomé de las Casas, Jose Oviedo y Baños, Francisco López de Gomara, Alejandro de Humboltd y el obsipo Mariano Martí escribieron sus crónicas y sentaron las bases de la historiografía nacional. El estilo de algunos de estos autores estaba en la frontera de la realidad y el mito. Esto hizo decir a Alejo Carpentier que la historia de América era una crónica de lo real maravilloso.

La crónica es el cuento de lo que ve y oye el que escribe, y contiene todos los géneros literarios; pero siempre partiendo de un hecho real aunque puede tener elementos que sobrepasan la realidad. Según Herrera, la crónica debe ser un relato fidedigno de los hechos, aunque carezca de un orden cronológico, narrados amenamente, con humor y mucha poesía y un estilo peculiar y subjetivo que identifique al autor.

Herrera afirma que el hacedor de crónicas nos va develando los secretos y encantos de lo cotidiano. Cada efímero instante de la vida del hombre logrará captarlo con su especial sensibilidad o percepción y expresarlo con gracia o con humor, con fuerza o poesía, en el breve pero iluminador espacio de la crónica, que reproduce en la escritura los momentos de la vida, con sus cosas grandes y sencillas.

Con respecto a la extensión, López Gomara prefirió hacer crónicas breves “que a todos place; solamente descontenta a los curiosos que son pocos, y a los ociosos que son pesados”. Cervantes por boca de El Quijote dijo que lo bueno si es mucho, aburre; mientras que lo malo si es poco, puede gustar.