Obituarios de un no-país — video a Alejandro Aguilar

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viernes, 29 de julio de 2011

UN ACERCAMIENTO AL SENTIDO HUMORISTA Y AL SENTIMIENTO TRÁGICO EN LA POESÍA DE TEOBALDO MIERES


El humor es tan propio de la naturaleza humana que no habría equívoco en considerarlo verdaderamente nuestro sexto sentido. Tiene lógica, mucha evidencia, el uso de la expresión tener sentido del humor. Ahora bien los sentidos físicos tienen la función de captar el mundo que nos rodea, de mediar entre éste y nuestra mente. El humor es quien nos ayuda a enfrentar el costado cruel de la existencia, a identificarlo. Nada hace más sensible al humor que las situaciones de dolor. Ya Nietzsche lo dijo: “El hombre sufre tan terriblemente en el mundo que se ha visto obligado a inventar la risa”. Vivimos en un universo altamente predatorio. Reír es una de las ventajas del hombre sobre los animales, ninguno de ellos se carcajea, lo que no quiere decir que no posean sentido del humor, ellos también se alegran y deprimen y tienen sus modos de expresarlo. Nietzsche añadió: “La risa es un ser malicioso pero de conciencia tranquila” Esto último es el logro real, la tranquilidad de conciencia. Tener paz interior nos convierte en una especie seres invencibles ante los avatares de la humanidad, ante el capricho de los poderosos dioses, humanos e inhumanos, que a diario buscan zarandearnos y entretenerse con nuestras azarosas inclinaciones. Todo el teatro griego, en sus géneros de comedia y tragedia, es el estudio más completo sobre el costado cruel de la existencia y los esfuerzos del sentido del humor por comprenderlo a través de la gracia, la ironía, la burla y el sarcasmo.
La práctica artística del sentido del humor se conoce como el humorismo. Cuando digo artística me refiero a un sentido amplio, tanto en el profesional del arte, la literatura o el escénico, como en el ser humano común que en medio del tráfago cotidiano hace un alto para hacernos reír, porque la chispa del humor sólo sabe del encendido de la imaginación y esta última es base del Arte. Todo humorista es un artista. En Venezuela conocemos al humorismo bajo una extraña y absurda imagen: mamar gallo. Según Julio Calcaño la expresión deviene de la antigua costumbre de los jugadores de gallos de sorber las heridas en la cabeza del gallo con el fin reanimarlo después de la pelea, o de ayudarles a recuperar la visibilidad perdida por el borbotón de sangre en los ojos. Según Ángel Rosenblat esta expresión venezolana coincide con la conocida como tomadura de pelo. Curioso, pero en ambas imágenes hay emblemáticamente una cabeza. El humor entonces es meramente un asunto de la conciencia. Por cierto, para los galleros, un gallo mamón es aquel que no pica con efectividad, que no tiene saña mortal. El humor en verdad es un picotazo mamón, no busca destruir sino el hacernos reflexionar a través de la punzante paradoja de la gracia.
Todo este largo preámbulo sobre el humor viene a justificar un breve comentario a dos poemas de Teobaldo Mieres. De este gran hombre nos dice Aquiles Silva que “...fue un hijo adoptivo de San Juan de los Morros, que siempre nos brindó los encantos de su pueblo amado. Fue un hombre especial, con su carácter jovial y siempre dispuesto a emprender empresas que llenaron de entusiasmos a sus coterráneos.” Aquí fundó el periódico Brisas del Morro, dueño del único cine de las primeras décadas del siglo XX, escalador del morro mayor, pintor, escultor y declamador. En su honor el mirador del pueblo lleva su nombre. Sitio muy a propósito para contemplar los absurdos vivires del poblado e inspirarse en creativas picardías. En la Semana Santa pasada, Tibisay, Valeria y yo, disfrutamos durante dos días la estancia en la casa de El Castrero de nuestro amigo Israel Ranuárez, hijo del cronista Argénis. Allí, curucuteando sus libros, encontré un ejemplar del poemario Canto a San Juan de los Morros de Teobaldo Mieres, editado en el Taller Tipográfico Impresos Bandres en 1964, una joya de libro de 91 páginas. Por cierto aun espero pacientemente la fotocopia que me va obsequiar Israel. Leí el libro a volandillas, a saltos, debíamos regresar y no había tiempo, muchos poemas quedaron sin leer. Pero copié manuscrito dos poemas que llamaron mi atención. El primero en las páginas 29 y 30, y el segundo en la página 31. Siendo el primero el siguiente:
COSTUMBRE OLVIDADA, 1919: En la Semana Santa por promesa,/ tras las procesiones,/ iba un grupo de doce encapuchados/ que inclinaban humildes la cabeza/ en señal de sus buenas intenciones/ ante el Crucificado./ .../Que eran los doce apóstoles decían.../ Y yo, por ser católico,/ entendí los emblemas apostólicos/ que en las manos traían;/ pero lo del vestir encapuchado/ me pareció que estaba equivocado/ porque de apóstol nada le veía./ .../Ante tal disidencia/ le dije al padre Ymas, de buen grado,/ que el traje era señal de penitencia/ y no de apostolado./.../-Pero mi hijito, aclárate la mente/ y piensa con cuidado/ que quien paga promesa es penitente/ y no un actor que imita lo sagrado./.../-Correcto... Más observo que hay dos Juanes,/ con el libro y la pluma,/ exactamente iguales/ y en actitud de hacer las Escrituras./.../-Ay, hijo...!/ Yo te exijo/ que olvides por ahora las diabluras./ Deja las cosas tales como están./ (Sin que esto te alborote)/ Sucede que en el pueblo de San Juan/ nadie quiere ser Judas Iscariote.
En este poema lo humorístico consiste en que algo, tan serio y pío, como es una procesión de Semana Santa contenga detalles sospechosamente confusos y fuera de orden. Había en el pueblo de San Juan de los Morros la extraña costumbre de encapuchar a los apóstoles en señal de penitencia, pero si estos son doce, se supone que uno de ellos es Judas Iscariote, pero, por negativa o tabú, nadie quería penitenciar bajo la capucha de tamaño personaje, preferían cometer el exabrupto de duplicar a Juan, el discípulo amado. Los penitentes inclinan la cabeza en señal de tener las mejores intenciones hacia Jesús. Ser Judas implicaba lo contrario. Ahora bien, pregunto, ¿Será que Juan, ocupando al mismo tiempo el lugar del apóstol traidor que besa a Jesús, puede ser motivo para el chiste agudo? El odiado tesorero de barba negra se trueca de modo insólito en la imberbe imagen especular del escritor evangelista. El padre Ymas, sabiendo lo pícaro de Teobaldo, le exige mantenga la discreción del asunto y se aguante de expresar sus cómicas ocurrencias. Es importante decir que el título del poema señala que esta forma de procesión al parecer, para 1919, ya era una costumbre olvidada, dándole a estos versos de Mieres el melancólico dulzor de la nostalgia. Sin embargo, hay decir que esta costumbre de encapuchar a los apóstoles cambiando sus personajes, con seguridad, significó en su momento un modo popular de trastocar el rancio ceremonial de Semana Santa. De olvidar otras sagradas costumbres. Interesante es el papel de complicidad que cumple aquí la autoridad religiosa, como se hace la vista gorda frente a esta ruptura, permite que la imagen de los juanes gemelos estampe discretamente un toque gracioso en el trágico rito cristiano.
Ahora bien, esta imbricación popular de lo trágico y lo cómico, en lo humano tiene otras vertientes, sobre todo en las lágrimas, se puede llorar de tanto reír o sufrir hasta desbocarse en llanto. Unamuno define lo trágico como un sentimiento. Es algo más próximo a la intimidad, propio de la subjetividad, el sentido del humor está enfocado en la exterioridad, en cambio el sentimiento se recrea hacia adentro, se ensimisma y por lo tanto deriva en los haceres de lo trágico. El dolor es un asunto de soledad, la risa es contrariamente contagiosa, necesita de la alteridad, el otro para expresarse. Por eso en nuestra cultura es mala señal el reírse solo, en cambio el llanto es más digno a solas, soportamos, o más bien compartimos la risa ajena, pero cómo incomoda el llanto del otro. Los animales no conocen la risa pero si saben del llanto ante el dolor fisiológico, sin embargo el hombre es el único que llora de emoción, en nosotros no son iguales las lágrimas emotivas a las fisiológicas. Aunque ya es connatural en el hombre su tendencia a antropomorfizar lo animal, a fabular en ellos nuestras desgracias y defectos. Veamos eso en este otro poema de Teobaldo Mieres:
LEYENDA DE LOS MORROS (LOT-CAMELLO) 1924, XXI: Cuando Dios hizo al mundo, en las llanuras/ del Continente aposentó un Camello,/ y díjole: Es mi ley que en las alturas/ no pastaréis porque me ofendo de ello./.../Luzbel, vencida Eva, irguióse ufano,/ y por temor de Dios cruzó los mares/ y vino al Continente Americano/ donde encontró al Camello entre palmares./.../-Sufres, le dijo, el mal que Dios te siembra!/ Detrás de aquella loma está tu hembra/ y Dios no ve cuando la noche es bruna./.../ El Camello ascendió en la noche negra;/ pero en castigo, al esplender la luna,/ Dios lo maldijo y convirtiolo en piedra./
En el segundo poema el tema es la incomprensible crueldad del destino, la inapelable decisión del hado mayor sobre la existencia. Su caprichosa acción sin justificación alguna, él decide así, por el ejercicio su divina voluntad. El Dios de este poema semeja más a uno griego que al moralista judeo cristiano, en este último las desgracias se justifican como una prueba que lanza sobre la fidelidad de sus criaturas. Sin embargo los seres vivientes de este planeta siempre estamos en desventaja ante Dios o los dioses, sean estos de cualquier cuño. La anécdota del poema cuenta la creación de un camello fuera de su contexto geográfico. De los desiertos del Medio Oriente, este solitario dromedario es implantado en el llano venezolano. De una llanura de arena y ocasionales palmeras, a esta otra llanura poblada de palmares. Fuera del desdichado camello, la majestuosa planta es lo que hermana ambos paisajes. El camelus es condenado a sólo pastar en el llano con la prohibición de hacerlo en las montañas. Repentinamente aparece el diablo, repitiendo en otra versión los sucesos del paraíso. Luzbel sabe de los deseos de hembra del camello, y le sugiere que bajo el amparo de la noche sin luna realice su sueño de amor detrás de una loma. La luna, símbolo de amor en muchos mitos, en éste constituye la inoportuna que lo pone en evidencia: de inmediato Dios lo castiga convirtiéndolo en esa pedregosa cadena de elevaciones que llamamos Morros. Cruel, trágica mitología para explicar el origen de los morros de San Juan. Mieres llega en el título a comparar al camello de su historia con el Lot de la Biblia. ¿Sería acaso por ser un vecino de la lujuriosa Sodoma? Sin embargo en la historia del patriarca, quien se convierte en estatua es su mujer, y más bien termina siendo seducido por sus hijas. De una manera u otra conoció el consuelo sexual a través del incesto, en cambio este camello permanece casto a un lado del río Guárico.

martes, 11 de mayo de 2010

La llaneridad: ¿Metáfora o paradoja?

Luisa Talmay Rivas García

Resumen:

Esta ponencia hará un recorrido por las nociones de cultura, consumo y producción, que manejamos, es decir, qué consumimos culturalmente y qué producimos. Para ello nos remontamos al pasado y hurgamos en la historia y en la literatura de nuestra región llanera, ambas, nos dan pistas sobre lo que hemos venido considerando como cultura y lo que hemos heredado de nuestros antepasados. Busca abrir una brecha en lo que consideramos cultura e intenta impulsar nuevas visiones sobre ello, desde una perspectiva dialógica.

Descriptores: Llaneridad, cultura, consumo, producción, historia, literatura, dialogía.

Preliminar

El Llano es el inmenso lugar donde nací, inconmensurable, sin límites; cuando me preguntaban que de dónde venía, del Llano era la respuesta inmediata que brotaba del alma. La llaneridad la podemos ver plasmada en el idioma, la música, la pintura, la escultura, la geografía, la gastronomía y otras expresiones más. La naciente República de Venezuela se ordenó (1811) y marcó límites, se territorializó, pasó por varias distribuciones geopolíticas hasta llegar a la que conocemos hoy; dentro de la distribución actual tenemos cinco estados llaneros, a saber, Guárico, Barinas, Cojedes, Portuguesa y Apure.
De Llano y los llaneros han hablado, cantado y escrito infinidad de artistas y escritores, en la literatura se exalta el Llano y sus costumbres, pero realmente, es importante escudriñarnos a nosotros mismos. Acompáñame por ese recorrido fugaz a la cultura vista desde nuestra propia perspectiva. Para ello, iremos al pasado, y hurgaremos en él, para reconocernos en este presente, de esta manera, nos aproximaremos a lo que se considera cultura, es decir, lo que se produce y lo que se consume actualmente.

1. De la cultura

Los conceptos de cultura y producto cultural son objeto de polémica y confusión; la cultura siempre ha sido un tanto denostada y su difusión poco reflexionada, pero, ¿qué entendemos en realidad por cultura? Actualmente la cultura es entendida como un "camino para hablar de entidades colectivas" y remite a la idea de una forma que caracteriza al modo de vida de una comunidad. Parafraseando a Beatriz Sarlo[1], podemos decir que, el cambiante paisaje urbano, la constante modernización de los medios de comunicación, el impacto de estos procesos sobre las costumbres y la cultura en general, son el marco y el punto de referencia respecto del cual se articulan las muchas respuestas producidas en la sociedad. En el curso de muy pocos años, ésta ha debido procesar, incluso en su propia biografía, cambios que afectan relaciones tradicionales, formas de hacer y difundir la cultura, estilos de comportamiento, modalidades de difusión y funcionamiento institucional.
Partiendo de la certeza de que en América Latina se ha caminado firmemente al establecimiento de enfoques teóricos propios, basados en grandes enfoques humanistas, es importante notar que el interés mayor se centró en la comunicación humana, las relaciones dialógicas, la democratización de las comunicaciones y los procesos de apropiación crítica por parte de los receptores.
En 1970 Armand Mattelart dio a conocer el modelo de la Comunicación Alternativa que rescataba la dimensión humana del fenómeno y planteaba interrogantes en torno a las relaciones dialógicas del proceso. La base de este modelo fue la concepción de la comunicación aportada por los filósofos latinoamericanos Paulo Freire (1973) y Antonio Pascuali (1972 y 1979). Freire con su análisis sobre educación y dependencia sustentaba que la comunicación dialógica es la base de la liberación del educando y por ende de la liberación cultural e ideológica.
Por otro lado el investigador venezolano Pascuali enfiló sus planteamientos filosóficos hacia la delimitación del fenómeno de la comunicación como “COMPARTIR” y “PONER EN COMÚN”, reserva la comunicación a las experiencias humanas de intercambiar, compartir y consaber en igualdad de condiciones. Ya a finales de los ochenta y durante la década de los noventa Jesús Martín-Barbero (1987) pone a circular su teoría de las mediaciones, en la que enfatiza “la forma de concebir al receptor como un sujeto activo que se `apropia` de la cultura masiva y con sus códigos culturales resemantiza los mensajes desde su contexto cultural y social, es un proceso que no sólo se produce en el momento de la percepción del mensaje sino que abarca las etapas de la producción y de la recepción, atravesadas por mediaciones diversas”[2].
A partir de este teórico latinoamericano, los estudios en la región hicieron posible el acercamiento del sujeto en su relación con su cosmos, en un contexto determinado local y macro-real, poniendo en evidencia los problemas de la cultura popular en su relación con la cultura masiva. La atención por la cultura en el sentido antropológico no se pone en las nociones intelectuales de los individuos singulares sino en el saber colectivo y distintivo de todos los grupos sociales. Así que podemos pensar la cultura como comunicación en tanto trama abierta con varias redes concurrentes y multiplicidad de interacciones.
El teórico latinoamericano Adolfo Colombres plantea la cultura como el producto de la actividad desarrollada por una sociedad humana a lo largo del tiempo, a través de un proceso acumulativo y selectivo.[3] Entre el planteamiento antropológico y el sociológico-semiótico, otros autores, como el sociólogo mexicano Jorge González, estudioso de las problemáticas culturales de Latinoamérica, la conciben como "un modo de organizar el movimiento constante de la vida concreta, mundana y cotidianamente. Es el principio organizador de la experiencia y mediante ella ordenamos y estructuramos nuestro presente, a partir del sitio que ocupamos en las redes de relaciones sociales".[4] Ya en la década de los noventa, se llega a aceptar como válida la definición general de Talcott Parsons de cultura como la del "discurso simbólico colectivo que toma en cuenta los conocimientos, creencias y valores sociales".[5]
Si tenemos en cuenta un diccionario más específico y reciente como el Diccionario crítico de política cultura: cultura e imaginario,[6] vemos que han existido dos macroenfoques de abordamiento de la cultura, el idealista y el materialista; el primero ve en la cultura el indicador de un espíritu formador global de la vida individual y colectiva manifestada en comportamientos y actos sociales varios, y el segundo -de inspiración marxista-, la considera como reflejo de un universo social más amplio y determinante. En realidad estas visiones son herederas de las dos grandes concepciones confrontadas en la segunda mitad del siglo XIX: la francesa y la alemana. La primera trataba la cultura como "civilización", como "cultura universal". Era un logro distintivamente humano, progresivo y acumulativo, basado en la razón, en la verdad, en la ciencia y en el conocimiento.
Los alemanes, por el contrario y siguiendo las explicaciones de Adam Kupper,[7] utilizaban el término "kultur" para referirse a los valores espirituales, a las artes y a las manualidades creadas por el genio individual que -según N. Elias- debía alcanzar la perfección espiritual y su "estado cultural". Los defensores de "kultur" tenían en cuenta las emociones, las tradiciones nacionales y, como indicaba A. Weber, el mundo del arte y de la religión no tenían fines racionales a los que servir. El capitalismo era un conjunto de fuerzas corrosivas y vulnerables. La cultura, además, no era cuestión de élites, sino que era la clase media universitaria la base de los intelectuales.
Una tradición en parte heredada por los liberales intelectuales ingleses que, críticos de la tecnología y de la civilización moderna propia de la industrialización, abogaban por los valores culturales de la tradición en el arte y la filosofía. Tenían en cuenta "the history of the human spirit" y consideraban que la cultura estaba bajo la amenaza de la civilización material y la incipiente cultura de masas (hoy arraigada completamente). Según Kupper, T. S. Eliot consideraba que la cultura era la manera de vivir juntos en un espacio. Williams, por su parte, veía la cultura en conflicto con un industrialismo; lo que había que hacer era buscar un punto medio entre la tradición y lo moderno, dejando espacio para la diversidad cultural.
Actualmente se conjugan las visiones materialista e idealista y tienen como objeto la cultura vista en sentido totalizante, antropológico y sociológico. Estas políticas culturales se orientan por estos distintos conceptos de civilización. Cultura y civilización pueden surgir como términos equivalentes, la cultura puede ser entendida como componente de la civilización o, desde otra perspectiva, se puede considerar la civilización como la etapa avanzada de la cultura. La cultura, sin embargo, no es un concepto tan pragmático: es subjetiva y no tiene leyes universales. No existe una naturaleza humana común y lo que hay son distintas concepciones, desarrollos culturales, adquisiciones, aprendizajes e influencias. Frente a la consideración de la cultura como ley y hecho natural tras la publicación de la teoría de la evolución darwinista (y que fundamentó el llamado "nacionalismo cultural") parece ser que al final la aceptación mayoritaria es la de la corriente boasiana que se desarrolló en los EU y que sentencia: "la cultura es lo que nos hace".[8]
En el desarrollo de estas visiones antropológicas y sociológicas la acción comunicativa es vital. Siguiendo el modelo de acción comunicativa de Jurgen Habermas podemos decir que el mundo de la vida se compone de cultura, sociedad y persona, siendo la cultura el cúmulo de conocimientos que adoptan las personas para tener una comprensión del mundo y la acción comunicativa el proceso interactivo de transmisión y renovación del saber cultural; la transferencia de la promoción de la integración social a partir de la solidaridad y la formación de la identidad de la solidaridad.

2. Del consumo

Néstor García Canclini define el término consumo como “el conjunto de procesos de apropiación y usos de productos en los que el valor simbólico prevalece sobre los valores de uso y de cambio, o donde al menos estos últimos se configuran subordinados a la dimensión simbólica”[9]. Así pues, ve el consumo como sistema de integración y comunicación. El autor considera que, todos los actos de consumo son hechos culturales, llega a esta reflexión basado en la afirmación de que la apropiación de cualquier bien es un acto que diferencia simbólicamente, integra, comunica, objetiva los deseos y ritualiza su satisfacción. Consumir considera el teórico es intercambiar significados. García Canclini concluye que “es tan fundamental en el consumo la posesión de objetos y la satisfacción de necesidades como la confirmación y reconfirmación de significados y valores comunes”[10].
Entre lo que se usa y se consume intervienen escenarios decodificadores y reinterpretadores como la familia, la escuela, la universidad y otras instancias más. Cada objeto destinado a ser consumido es un texto abierto, es decir, susceptible de ser “leído” según las apropiaciones de los usuarios.
El proceso de socialización hoy no está sólo en la escuela, en la familia, sino también en los medios de comunicación social. La cultura de masas ya no significa anonimato, pasividad, conformismo, es la que va a facilitar la comunicación entre los diferentes estratos de la sociedad. “Las diferencias sociales no son tanto de clases como de niveles culturales, de expresiones culturales como nuevos indicadores de la organización social”[11] Los medios, especialmente radio y TV, ocupan un papel central en el consumo cultural. La mediatización de lo popular supuso la incorporación en los MCS de expresiones tenidas como “auténticas”. Manifestaciones culturales populares son readaptadas para su consumo masivo e incluso, para consumo de la élite (p. ej. artesanías).
El hecho de que la cultura se quiera aproximar a un público general propio de una sociedad de masas no debe llevar a la disminución del rigor y el análisis de los contenidos propios.

3. De la producción

Los "productos culturales" son en muchos casos productos propios de la cultura de masas y de la misma globalización cultural. Desde el punto de vista de las formas culturales tradicionales, se observa claramente una uniformidad de la sensibilidad. En la mayoría de ocasiones no se busca un cultivo del espíritu como se consideraba en la Alemania del XIX ("kultur") sino más bien un entretenimiento, una ocupación para ratos de ocio, primando la visión materialista de la cultura frente a la idealista.
Para muchos la desproporción en la difusión de productos culturales extranjeros y nacionales es notoria, así como la compra de libros respecto a la lectura de libros y la marginación de géneros como la poesía. En relación a esto el hábito cultural de los públicos es esencial, es decir, el fomento de las actividades de recepción cultural. Existen diversos tipos de públicos y por ello deben existir distintos tipos de producción y mediación cultural. El carácter mercantilista de la cultura es aceptado por la mayoría como lógico e inevitable pero no hay que caer en excesos. Sin embargo, lo que más copa los estantes de lo que llamamos cultura, son los programas de televisión, las revistas sobre moda, la forma de vestir y la música comercial, que en muchos casos, no tiene ningún arraigo o apego con lo que somos.
Es notable el afán de consumo del conocimiento, un gran auge de masificación de la educación universitaria. La educación universitaria se propone formar un público específico para las ciencias, el arte y la literatura, una audiencia que, toma en cuenta los méritos simbólicos de las producciones y no tan sólo su valor monetario. Podemos ver al universitario como un consumidor-productor, que desde su perspectiva reelabora los mensajes que recibe en el proceso de enseñanza-aprendizaje; el universitario como consumidor-productor debe ser “un lector activo”, capaz de hacer crítica y también de transformar su entorno, tener voz y voto en los cambios proyectados y en la vida social.

4. Postliminar

Con estas nociones debemos revisar ¿qué producimos culturalmente y qué consumimos? Nos hemos concentrado en actividades religiosas, regionalistas, folclóricas, en realidad, hemos hecho un sincretismo cultural, esto no es nuevo. En el 2007 publiqué un reportaje en la Revista Nacional de Cultura sobre la celebración del día de San Fernando, esa es una de las pocas cosas sincréticas que se realizan, pero, ¿cuáles otras expresiones? ¿Cuántos diarios tenemos?, ¿qué publican? ¿Cuántas emisoras de radio y televisión?
Cuando hablamos del Llano, lo que marca el imaginario de la gente, es el joropo, el canto recio, el humor fácil, lo folclórico, lo chabacano. Pareciera que no nos hemos dado cuenta de que somos otros en un mundo que ha desdibujado las fronteras, así que, en el imaginario, somos una metáfora hermosa, susceptible de ser loada, pero, en la realidad, ¿qué vivimos?
Si partimos de que la educación como práctica difunde y consolida imaginarios, símbolos valores y tradiciones, entonces, debemos empezar por la escuela y verla como el escenario más democrático y amplio del mundo, construir una visión de mundo desde ella. Si la escuela es un lugar de integración de placeres y saberes, entonces éstos cobrarán significativa importancia para quien así lo sepa y viva. Rescatemos el lugar preeminente de la escuela, pero no podemos frenar en este ámbito.
La universidad debe estar concebida para hacer una sinergia con la sociedad en la cual se vive: “los intelectuales de ahora son orgánicos por su directa vinculación a un nuevo modo de producción de conocimiento, el de la industrias de la conciencia. La especificidad de éstas reside, precisamente en su objetivo; la fabricación, cultivo y mantenimiento de la opinión.”[12]
La academia produce conocimiento que a su vez debe ser difundido por los medios de comunicación de masas, en este sentido, los medios tomarán los contenidos que serán difundidos para adaptarlos al público destinatario del mismo; esa acción afecta los contenidos, las prácticas profesionales y a las ciencias sociales mismas. La competencia que se desarrolla es el cultivo del conocimiento y de los mecanismos que permiten su comunicación.
En la alianza que deberá reforzar la Universidad con los medios de comunicación de masas está el sustentar de manera concreta el saber que se difunda, hacerle seguimiento, darle complejidad y sistematización para que puedan darse los procesos de reflexión, con el propósito de crear productos culturales de calidad que trasciendan la moda, el mito, los personajes y hasta las corrientes de pensamiento.
La reflexión intelectual debe retomar su lugar en la comunicación de masas, de discusión y crítica pero también como integradora.Debemos considerar a la Universidad como lo que es, una comunidad hermenéutica de consumidores, que contribuye continuamente a crear escenarios de integración y comunicación de individuos de una misma sociedad, desde un punto de vista autónomo, independiente y crítico.
La praxis que se propone viene gestándose por la periferia, y ésta es la del comprometido, que rechaza la violencia y defiende la vigencia de los derechos humanos, que asume su responsabilidad, que fija posición frente a los hechos observados, y además, toma decisiones que atañen al hecho analizado, porque selecciona unas partes y desecha otras, esto quiere decir, que con estas acciones asume el riesgo de ser subjetivo.
La cultura ha acabado siendo la conciencia colectiva de las ciencias sociales y los antropólogos han sido designados para su estudio, de ahí que se llegue a afirmar, como A. Kupper, que prácticamente todo aquel que escribe sobre temas sociales debería ser contado como antropólogo. Las fuentes deben ser los documentos y el mundo y que éste último debe ser descifrado a partir de la lógica y de la sensibilidad. A lo que se escribe se le tiene que agregar rasgos de las demás artes y construir el mundo recuperando la identidad y la memoria colectivas.
Tenemos que abrir una brecha para insertarnos realmente en la comunidad y la comunidad en nosotros, una sinergia, para poder crecer, la escuela, la comunidad, la universidad, todos, requerimos el concurso de todos, centrarnos en el compromiso, buscar un punto de equilibrio y que seamos la voz de la comunidad, y al mismo tiempo, educar a esa comunidad, en el diálogo, la crítica, la lectura, para luego accionar, todo esto de manera simultánea.

Referencias bibliográficas

Barbero, Jesús Martín: De los medios a las mediaciones, G. Gili, Barcelona. 1993
Barei, Silvia: El sentido de la fiesta en la cultura popular, Alción Editora, Córdoba, 1991
Colombres, Adolfo: Sobre la cultura y el arte popular, Ediciones del Sol, Buenos Aires, 1987
Diccionario Crítico de política cultural, Pandora, México, 2000
García Canclini, Néstor: Los estudios sobre comunicación y consumo: el trabajo interdisciplinario en tiempos neoconservadores. (Trabajo mimeografiado)
Habermas, Jurgen: Facticidad y Validez, Madrid, Editorial Trotta, 1998Harris, Marvin: El desarrollo de la Teoría Antropológica, Siglo XX Editores, México, 1999
Kupper, Adam: Culture, Harvard University Press, 1999Mancini, Ugo: de la Universidad de Bolonia, disponible en http://www.crim.unam.mx/cultura/ponencias/1CultDesa/CDIDE15.htm
Muñiz Sodré: Reinventando la cultura, Gedisa, Barcelona, 1998
Ortega, Félix: El mito de la modernización. Bogotá, Anthropos, 2001
Parsons, Talcott: La Estructura de la Acción Social, Guadarrama, Madrid, 1968
Sarlo, Beatriz: Una Modernidad Periférica, Buenos Aires 1920 y 1930. Buenos Aires, Nueva Visión, 1988
Definición e información sobre la semiótica de la cultura en http://rehue.csociales.uchile.cl/publicaciones/moebio/04/osorio05.htm.

[1]. Beatriz Sarlo. Una Modernidad Periférica, Buenos Aires 1920 y 1930. Buenos Aires, Nueva Visión, 1988, pp. 262
[2]. Jesús Martín Barbero: De los medios a las mediaciones, G. Gili, Barcelona. 1993
[3]. Adolfo Colombres: Sobre la cultura y el arte popular, Ediciones del Sol, Buenos Aires, 1987
[4]. Silvia Barei,: El sentido de la fiesta en la cultura popular, Alción Editora, Córdoba, 1991
[5]. Talcott Parsons: La Estructura de la Acción Social, Guadarrama, Madrid, 1968
[6]. Diccionario Crítico de política cultural, Pandora, México, 2000
[7]. Adam Kupper: Culture, Harvard University Press, 1999
[8]. Ugo Mancini, de la Universidad de Bolonia, disponible en http://www.crim.unam.mx/cultura/ponencias/1CultDesa/CDIDE15.htm
[9]. Néstor García Canclini: Los estudios sobre comunicación y consumo: el trabajo interdisciplinario en tiempos neoconservadores. (Trabajo mimeografiado).
[10]. Op. Cit., p. 8
[11]. Op. Cit., p. 13
[12]. Félix Ortega: El mito de la modernización. Bogotá, Anthropos, 2001

Fotografía: Palmas en el estero. Entre La Negra y Puerto Miranda. (Arturo Alvarez D´ Armas)

sábado, 19 de diciembre de 2009

UNAS NAVIDADES EN LONDRES


Adolfo Rodríguez



Como la más emblemática región del mundo asociada a esta época del año, estar en Londres en vísperas de diciembre, es vivir la propia Navidad. Es el frío, la actitud de la gente, las casitas que, en sus alrededores y a su interior, desde la calle, insinúan una atmósfera de buena música, tranquilizadoras lecturas y luces que confirman más la temporada.

Hay iluminaciones como en Venezuela. Mientras los centros comerciales muestras sus candilejas alusivas a Santa Claus, los renos y los pinos. Mientras buena parte del interés está centrado en el árbol que ornamentará la Plaza de Trafalgar y la programación surtida con ofertas de conciertos en el Albert Hall, villancicos, musicales como el West Side Story que vimos en Woking, la Coral de Navidad de Stableyard que se presenta desde el 7 de diciembre en Osterley Park y, al extremo oeste de Oxford Street, la Fiesta de Navidad de Dickens en Marble Arch. Estamos en 2008 y el Hyde Park es un gigantesco parque de atracciones porque el Winter Wonderland abre su prometedora caja de fantasías para los niños, con su tren, el carrusel de caballos, la casa encantada, la alfombrilla que desciende a una altura de 60 metros, la bola de nieve, la carrera de trineos y el laberinto de espejos. Desde la gran rueda panorámica los infinitos verdes del parque, la más grande pista de hielo de Europa y la réplica del tradicional mercadillo de Navidad alemán, con casitas de maderas, restaurantes, bares y cafeterías, para degustar platos típicos, cerveza, café, chocolate y souvenires como velas, artesanías, juguetes de hojalata, árboles de vidrio, bufandas, etc.

Hacia la calle de una de las casitas un muñeco representa a Santa Claus, no siendo gordo, ni con barba y riendo a carcajada batiente, no con el conocido jo jo jo, si no como un fulano cualquiera, con tal hilaridad, que no controla la mecedora en la que está sentado y se da con la frente en el barandal situado a la altura de sus rodillas en el pequeño corredor y un cocazo con la pared al echarse hacia atrás. Los adultos sonreímos y los niños casi pasmados ante esta versión tan destemplada de su santo preferido. Los venezolanos que pasan los días de Navidad en Londres asistimos a los conciertos en el Bolívar Hall para oír música de su país y a una feria de comidas, que incluye hallacas y, como no se ha previsto cachapas, mi esposa Clara sugiere adicionar al jojoto demasiado acuoso que se expende en UK, la tusa y un poco de harina de maíz que le mejore la textura. Quienes lo prueban en las oficinas adyacentes a la Casa de Miranda en Grafton Way se relamen los labios.


Imagen tomada de http://sobreinglaterra.com/2008/12/07/navidad-en-londres-las-10-mejores-atracciones/

viernes, 1 de febrero de 2008

HITO PARA LA "GENERACIÓN ROBADA"


Nick Bryant
BBC, Sydney


Bandera de los aborígenes australianos
El Tribunal Supremo de Australia marcó este jueves un hito al conceder la primera compensación de la historia a una víctima de la "generación robada".

En un veredicto sin precedentes, la corte ordenó que se le pague medio millón de dólares a un aborigen australiano que fue separado de su familia cuando era un bebé.
Desde principios del siglo XX hasta los años '70, al menos 100.000 niños aborígenes fueron separados a la fuerza de sus familias y puestos bajo la tutela del gobierno, ordenes religiosas y familias blancas.
La idea era que se asimilaran en la sociedad blanca australiana.
Colectivamente se les empezó a llamar "la generación robada" y Bruce Trevorrow es uno de ellos.
Alcoholismo y depresión
Aborígenes en celebración.
Los niños eran separados de sus familias para que vivieran como los blancos.
El día de Navidad de 1957, cuando tenía 13 meses de nacido, se lo llevaron de su hogar. No pudo volver a ver a su familia por casi una década, a pesar de los esfuerzos de su madre natural.

Hace nueve años, Trevorrow demandó al gobierno de Australia del Sur por el dolor y sufrimiento que le causaron, reclamando que lo llevó al alcoholismo, la depresión y le impidió mantener un empleo estable.
Alegó además que había perdido su identidad cultural.
El juez de la Corte Suprema de Australia del Sur falló a su favor.
Los dirigentes aborígenes se mostraron complacidos pero señalaron que una disculpa oficial del gobierno australiano es más importante que una compensación.
A finales de los años '90, el gobierno federal expresó su profundo y sincero arrepentimiento pero no llegó a dar una disculpa incondicional.

Tomado de:
http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/international/newsid_6927000/6927161.stm

AUSTRALIA SE DISCULPARÁ CON ABORÍGENES


Aborígenes en celebración
La petición de perdón fue redactada tras consultar a representantes de la población aborigen.
El gobierno de Australia anunció que, por primera vez, pedirá perdón de manera oficial a la población aborigen por la "generación robada".

La ministra australiana de Asuntos Indígenas, Jenny Macklin, dijo en un comunicado que este será el primer asunto que tratará el parlamento cuando retome sus sesiones el próximo 13 de febrero.
La disculpa irá dirigida a la llamada "generación robada": los más de 100.000 niños aborígenes que, desde principios del siglo XX hasta los años '70, fueron separados a la fuerza de sus familias y puestos bajo la tutela del gobierno, órdenes religiosas o familias blancas.


La petición oficial de perdón "es un primer y necesario paso para avanzar y dejar atrás el pasado", dijo Macklin.
El nuevo primer ministro australiano, Kevin Rudd, anunció su intención de pedir perdón a la población aborigen tras ganar las elecciones a finales de 2007.
Ruptura
Según algunos corresponsales, este gesto supone una ruptura con las políticas de los gobiernos anteriores.
Aborígenes en celebración.
Los niños aborígenes eran separados de sus familias para que vivieran como los blancos.
La ministra de Asuntos Indígenas explicó que la petición de perdón fue redactada tras consultar a representantes de la población aborigen.

"La petición de perdón será hecha por parte del gobierno australiano y no atribuye culpabilidad alguna a la actual generación de australianos", dijo Macklin.
"Una vez hayamos restablecido el respeto, el gobierno podrá trabajar con las comunidades indígenas para mejorar los servicios que ayuden a reducir la diferencia de 17 años en la esperanza de vida entre australianos indígenas y no indígenas", añadió la ministra.
Activistas aborígenes pretendían conseguir una compensación millonaria a nivel nacional por los daños causados a la "generación robada", algo que el gobierno descartó, ofreciendo a cambio financiar la mejora del sistema sanitario y de educación en las comunidades indígenas.
Tomado de:
http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_7217000/7217007.stm

domingo, 23 de diciembre de 2007

ESPÍRITU DE UNA NAVIDAD PASADA



Daniel R Scott*

Es ya el día, un día diferente a otros, que sobresale por encima de otros. El día, en fin, de un ritual familiar de antiquisima data. "Enciende el fogón" grita mi madre desde la cocina, mientras le dá los últimos toques a las hallacas. En la mesa, toda una variedad de ingredientes: hojas de plátano, aceitunas, alcaparras, pasas, tocino, encurtidos y otras sabrosuras que hacen agua la boca y que, bajo la mirada severa de mamá, robas y saboreas con un deleitable sentimiento de culpa, y lo hermoso es que eso tambien es una tradición.
En el patio de la casa, cerca al gran cotoperí, acomodé los toscos leños sobre el improvisado fogón y los encendí en luminosa fogata. Al rato se oyen crepitar alegremente los maderos mientras el fuego danza alocadamente encima de ellos. Bonita pareja. Es la fiesta del fuego y de los leños que en su incandescencia me traen vivas imágenes que, lamento decirlo, mi empobrecido talento no puede traducir con fidelidad al mundo concreto de este efimero segundo del tiempo que transcurre. Son imágenes más claras en mi mente que en mis letras. ¡En el minúsculo segundo se comprimen milenios de profundas vivencias! Y los hechos se viven plenamente no en el preciso momento de su origen y desarrollo, sino cuando se han almacenado en los siempre crecientes archivos del pasado. Luego los trabajamos en nuestras remembranzas con las herramientas de la reflexión y el análisis, de tal suerte que, sin saberlo quizá, vivimos dos veces la misma experiencia. Eso es lo hermoso de la vida. Es único.
He aquí pues las imágenes que una simple fogata me traen de mi pasado.
Mi familia celebraba la navidad en el corazón mismo del campo, en la más recóndita de las soledades, muy alejado de esa civilización que conmemoraba (o más bien ahogaba) la fecha con etílica y falsa algarabía. Veinte años ya de eso. En esos días el "burrito sabanero" iba camino de Belén: al encenderse la radio la pegajosa melodía saltaba y danzaba alegremente entre matorrales, cujíes, polvo, vacas y olores a bosta, logrando "cristianizar", en el sentido occidental del término, el desolado paisaje llanero. Allá, muy lejos en algún lugar de mi corazón (gracias te doy corazón) aún veo la quesera que hoy ya no existe. En nuestra rústica y espaciosa casa esa noche todo era alegría, gozo, gozo, música, vino y ponche crema. Sí, conservo intactas las impresiones que tan inusual evento dejó en mi mente de niño.
Y a la mañana siguiente, muy temprano, el bueno del "Niño Jesús" depositó solícito sus celestiales regalos en algun rincón de la casa, al lado de nuestros zapatos. Hoy permanece el misterio: ¿Cómo pudo dar el Niño Dios con nuestro destierro? Es una de esas incógnitas que no tienen respuesta, por mucho que te den cien años de vida para encontrarsela. La nuestra sí fue una noche de paz y de amor, dijera el famoso himno. Las yermas sabanas se iluminaron con la celeste luz de la, sin duda alguna, primera celebración navideña que presenciaban.
El fuego opera milagros: los toscos y leñosos troncos se transfiguran al arder en piedras de ambar refulgente. Sí, es resplandor intenso de oro purisimo. El agua de la olla hierve sobre las inquietas lenguas de fuego, repleta hasta el tope de hallacas. Es una tradición, uno de los rituales familiares al que, desde lo profundo del corazón, le rendimos reilgiosa devoción.
Diciembre de 1995
*Bibliotecario y escritor venezolano.

lunes, 17 de diciembre de 2007

JUAN PABLO SOJO (23 de Diciembre de 1907 – 23 de Diciembre de 2007)


Arturo Alvarez D´Armas*


En Curiepe la tierra del mina, la curbata, el culo e´ puya, los quitiplás y el cacao, nació el 23 de diciembre de 1907, Juan Pablo Sojo Rengifo. Hijo de Juan Pablo Sojo, padre (1865-1929) y de Brígida de Sojo. Autodidacta, boticario, novelista, cuentista, poeta, investigador y periodista. Colaborador de los diarios El Universal, El Nacional, El Tiempo, El País, Ahora, El Avisador y de las revistas Fantoches, Revista Venezolana de Folklore, Boletín del Instituto de Folklore, Archivos Venezolanos de Folklore, Cultura Universitaria, Acta Venezolana, Elite y El Farol.
A partir de 1942 inicia el rescate y difusión de la identidad del negro venezolano. Con la creación en 1946 del Servicio de Investigaciones Folklóricas Nacionales, bajo la dirección del poeta Juan Liscano, es nombrado Jefe de la Sección de Folklore Literario. Es uno de los organizadores de la Fiesta de la Tradición “Cantos y Danzas de Venezuela”, efectuada en el Nuevo Circo de Caracas, durante las noches del 17, 18, 19, 20 y 21 de febrero de 1948, en homenaje al Presidente de la República Rómulo Gallegos. Le tocó la difícil misión de seleccionar los conjuntos que vendrían de la provincia venezolana.
Como investigador de las culturas afroamericanas se ganó la amistad y el respeto del cubano Fernando Ortiz, el haitiano Lorimer Denis, los brasileños Arthur Ramos, Edison Carneiro, Raimundo Nina Rodrigues, Gilberto Freyre y el peruano Fernando Romero.
A continuación se presenta parte de la extensa bibliografía de Sojo: “Tierras del Estado Miranda; sobre la ruta de los cacahuales” (1938), “Nochebuena negra” (1943, 1968, 1972, 1976, 1997), “Temas y apuntes afrovenezolanos” (1943, 1986), “Estudios del folklore venezolano” (1986). Coautor de “Folklore y cultura. Ensayos” (1950), “El Estado Miranda. Su tierra y sus hombres” (1959), “Antología de cuentistas y pintores venezolanos” (1976), y “La fiesta de la tradición: 1948. Cantos y danzas de Venezuela” (1998).
Parte de su inmensa obra quedó inédita y desaparecida, como las novelas “La historia de un novelista”, “La luz misteriosa” y “La tía Benedicta”. Igualmente el poemario “Salmos negros” y el libro de ensayos “Los abuelos de color”.
Este gran venezolano estudioso y defensor de la etnia afrovenezolana murió en Caracas el 8 de octubre de 1948, su cuerpo se encuentra enterrado en Curiepe al lado de sus ancestros, en esos caminos que cruzan África y América.
A 100 años de su nacimiento su legado perdura en el tiempo.
* Poeta e investigador de temas negroides (Autor de las fotografias a libros que ilustran estos 4 artículos dedicados al maestro Juan Pablo Sojo)

martes, 28 de agosto de 2007

CHACAO, FILÓN DEL GUÁRICO


Tibisay Vargas Rojas*


Foto> Tibisay Vargas Rojas

La copa de un centenario árbol de mamón refulge a retazos por el aleteo de un gonzalito, y entre el siglo XVI y el XXI solo media un atardecer en Chacao.
Chacao, que en lengua aborigen significa “arenal”, fue el nombre de un hercúleo cacique morador del cerro El Ávila en la época de la conquista. Hoy por hoy denomina un municipio de la Zona Metropolitana del estado Miranda, y, extendido más allá, a un vasto imperio de chaparrales y pastizales en un lugar final del Guárico.
Tres horas a pie o veinte minutos en vehículo nos llevan desde la entrada al monumento Arístides Rojas, mejor conocido como Morros de San Juan, ubicados en la capital del estado Guárico, hasta el fundo Quebrada Seca, en la Comunidad Chacao, donde bajo la canícula de marzo, la sombra del vetusto mamón nos permite evocar el pasado colgados de la palabra de don Obdulio Pérez, puntal del fundo, quien nos acerca doscientos años de historia viva desde su bisabuela Ignacia Pérez, hasta su persona, entregados en cuerpo y alma a la faena ganadera.
Estos predios estaban amansados desde el siglo XVI para la crianza de ganado, ya que no para la explotación de oro, lo cual fue el señuelo inicial que atrapó la mirada del conquistador Garci González de Silva hacia este muro de calizas que sirve de parabán a las llanuras centrales. Tal vez fue la misma accidentada geografía la que terminó con el sueño de “El Dorado Guariqueño”, pero fue el inicio de la población de San Juan de los Morros, y del quehacer ganadero de la zona, oro de sangre caliente, estampa arrobadora del paisaje.
Refiere don Obdulio, que en los años veinte Chacao pertenecía a don Juan Febres Barrios, quien por la suma de setentaicinco mil bolívares lo vendió a El Benemérito Juan Vicente Gómez. Para entonces, su padre don Indalecio Pérez, estaba al frente del fundo velando porque la tradición familiar ganadera diese todo el provecho posible en días aciagos para el hombre del campo. Cuenta emocionado que a los trece años solicitó el cuidado de unas reses que destinaría para el ordeño, pues pretendía la confección de queso de mano. Este “utópico” proyecto del muchacho no tuvo obstáculos, mucho menos cuando la primera tentativa de venta del producto dejó en sus manos dinero para proveer de bastimento con holgura a la familia.
En este quehacer de alquimista transcurren sus días al lado de su esposa doña Ambrosia, de sus hijos, yernos y nietos, quienes participan de la recia faena ganadera, y de la mágica empresa de transformar la leche en el exquisito manjar que ofrece al comprador como Queso Chacao, nombre sonoro que muchos impostan, conocedores ya de la fama del original.
Y no descansa don Obdulio, sus manos dan para la confección de los blandos discos que dispone con esmero en recipientes para su forma final, así como para el retorcido de una soga de cuero crudo destinada a la labor de arreo y otros menesteres del fundo.
Una brisa tibia peina el pastizal, y en el patio aledaño a la casa las gallinas trepan adelantando la noche a las ramas del mamón donde otrora, el ave que tomó el nombre del conquistador Garci González, pues ornaba éste con su plumaje dorado su fiero casco, nos ha dejado un celaje de nostalgia.
Los niños de la casa corretean entre las patas del ganado que entra a pernoctar al corral arreado por los pequeños vaqueros, y el sol, que ya es una pepita de oro bordeando el horizonte, azafrana el lomo de los hermosos animales que el amor de una familia y la prodigalidad de los pastizales han convertido en un filón de este generoso Chacao.

*Escritora y poeta venezolana.(Este artículo fue publicado originalmente en la revista PUNTAL de la Fundación Polar , Caracas, num. 18 , año 2.005, pags 40-41.)

miércoles, 4 de julio de 2007

LA PARRANDA DE SAN PEDRO

Arturo Alvarez D´Armas*


Solo: Baila, baila, María Ignacia
que te quiero ver bailar;
Coro: Baila, baila, María Ignacia
baila, baila sin cesar,
Coro: Baila, baila, María Ignacia
baila, baila sin cesar.

Así comienza la Parranda de San Pedro después de salir de la eucaristía en la Iglesia de Guatire. Esta festividad es celebrada todos los 29 de junio de cada año.
La historia comienza en los cañaverales del valle de Pacairigua, cuando a una esclava llamada María Ignacia se le enferma su hija Rosa Ignacia, al no poder curarla, la madre invoca a San Pedro y le promete que si le cura a su hija le hará una fiesta anual. Al morir María Ignacia, la promesa recae en su esposo y es por esa causa que un hombre se viste de mujer en la Parranda de San Pedro.

Fotografía: Arturo Alvarez D´Armas. Guatire, estado Miranda.

La Parranda se compone de María Ignacia: hombre vestido de mujer, usa falda ancha de múltiples colores. Su cabeza es adornada con un sombrero de cogollo y lleva un par de moños de mecate. Rosa Ignacia: una muñeca que simboliza ser hija de María Ignacia, los Sampedreños: en su mayoría son tocadores de cuatro y maracas. San Pedro: este personaje está casi desaparecido. Los tucusitos: son niños que acompañan a María Ignacia, hacen de hijos. Llevan gorra bicolor, amarillo y rojo; el abanderado: es la persona que lleva la bandera de la parranda. El cargador de la imagen de San Pedro.
Los sampedreños se visten de levita y pumpá de color negro, al cuello llevan un pañuelo rojo o amarillo. Igualmente cuando la parranda visita las casas o clubes, bailan con unos trozos de cuero al cual llaman cotizas. Las mismas se amarran a las alpargatas, con el canto y los coros del pueblo retumban las cotizas en los oídos y el alma de los bailadores. En esa parte de la coreografía se oyen los siguientes versos:

Con la cotiza dale al terrón
vuélvelo polvo sin compasión.
Dale que dale al terrón
dale que dale al terrón
dale que dale al terrón
dale que dale ¡yaaa!

Durante todo el día 29 los sampedreños recorren las calles y barrios de Guatire, cerca del mediodía se encuentran en algún sector del centro con los seguidores del San Juan de Guatire. Se hacen algunas reverencias, tocan, cantan y después cada quien se va por su lado.
Los sampedreños de Guatire siguen visitando a los Pedro y Petra y bien avanzada la tarde se instalan en el club Los Gavilanes donde disfrutan del famoso Tere tere, la conserva de sidra, el sancocho. Allí cantan y bailan hasta el cansancio interpretando el siguiente canto:

Guatire tiene dos cosas
que no las tiene otro pueblo,
la rica conserva e´ sidra
y la parranda de San Pedro.

Cada 29 de junio el pueblo de Guatire recuerda con fervor y cariño a Justo Tovar “Pico”, que con su apasionamiento y espiritualidad sampedreña decía:

Pégale Pedro
pégale Juan
pasa pa dentro
que está en el zaguán.

*Bibliografo y poeta venezolano