Obituarios de un no-país — video a Alejandro Aguilar

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domingo, 16 de octubre de 2016

EL TIEMPO AL DESCUBIERTO...

Rebeca Vargas


Descubrí que el sonido más completo es aquel suspiro al despertar, sintiendo latidos de múltiples esperanzas, aquellos que resumen el poder verte dormir.
Descubrí lo que por años deseamos sentir con alguien puede estar en una sonrisa, aquella que sale en momentos llenos de silencios.
Descubrí que hay tiempos en que la amistad y el amor se encuentran y alguien le toca sufrir.
Descubrí la belleza de cada mirar, en cada olor que me lleve a los buenos recuerdos, son reflejos de esos segundos en lo que somos plenos.
Descubrí que puedo ver constelaciones en los ojos de alguien que no ve estrellas en los míos... y aun así, seguir viviendo.
Descubrí que ya no quiero seguir siendo temporal para nadie más... y aun así, sigo aguardando...somos un puñado de tiempo, que no sabemos abrazar.
Acepté que las horas pasan sin poderlas controlar, buen sentido tienen si en medio estás.
Acepto que puedo escribir con pasión los sueños que en mi boca aguardan con temor, pero que no son comunes en ello.
Sé que no soy la única que se arrepiente de algunas cosas, pero que no importa estar vulnerable, cada vez que pueda diré: gracias y otras tantas más un te quiero inmerso en los "cuídate mucho"... y aún así, seguir siendo!!!


*Imagen: Persistencia de la memoria. Óleo sobre tela de 24.1 x 33 cm. Salvador Dalí, 1931.

martes, 7 de junio de 2016

TEXTOS DE REBECA VARGAS


Trazos rotos…
          Rebeca Vargas


Tememos de preguntar, aquello que sabemos la respuesta, unas veces, la lucha entre las esperanzas con la realidad. Ardua batalla, sangrienta para quien la siente, desesperante para quien le importa, agobiante para quien la espera… Entregamos con cada caricia, un mundo de palabras, con cada beso, las expectativas que ciegan su desarrollo, pero se hacen fuertes al pasar el tiempo, desapercibidas, sigilosas, inteligentes para vivir sin darnos cuenta. ¿Acaso rendirse es de cobardes? Detenemos los pasos y buscamos con todas nuestras fuerzas, tomar otro rumbo, en el cuela nuestro corazón, entiende y acepta que teniendo varias llaves, no podrá abrir la puerta…Ese apego quiere irse, le duele seguir caminando descalzo, las piedras hacen del andar una tortura, quitando el aliento y obligándonos a descansar. ¿Te duele?, sin poder decir palabras que construyan una base sólida, salen las lágrimas, aquellas que vienen a reconocer el no poder seguir sin las esperanzas…porque todo pasa, de hecho esto ya pasó.
                                                                                 
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Inesperado encuentro
     Rebeca Vargas


Caminando por las secas y grises calles de este lugar, poco a poco las pisadas se hacen más lentas, mis ojos elevan su mirada en plegaria por borrar esto. La suave y casi cortante brisa se apresura en mi destino, se alegra verme, con su fuerza siento como mi cuerpo se eleva, mi piel se estremece por el contacto del vaivén del tiempo.

Un corazón latiendo con más fuerza, sigue agitándose, te ha sentido cerca, tu olor se hace presente, estás conmigo, dispuesto y quieto…tu mirada logra desnudar mis pensamientos, me quedo sin nada por ocultar. La debilidad está ganando, el miedo casi riendo por tener el control…De momento logras hablarme, paralizando mis sentidos, los gritos del latir hacen eco en mí, te quiero, necesito, te extraño, han sido lo esperado por tanto tiempo, vacilando, la razón abre mis ojos, me muestra el camino, tierra seca y gris por los recuerdos y esperanzas que cansadas iban pintando probabilidades, regando los sueños… ¿se terminó el camino? Ella responde, no, pero si su tiempo.

lunes, 4 de abril de 2016

UN VIAJE…UN MUNDO!

Rebeca Vargas



Inmersa en un mar de constantes decisiones, diariamente alzo las velas para viajar en ellas, viendo cómo afectan la paz de las aguas, bien sea para dar vuelco en mi cuerpo, al ver y sentir la forma en que los vientos rozan mi rostro, despeinando aquello que ni yo misma consentía el control. Siento unas ganas cursis y dolorosas en breves segundos, de ver algo en el mar, ver a la corta distancia cómo emerge la figura de lo que tenemos en nuestras utopías más placenteras, haría de mi viaje algo fascinante, estaría segura de ello, al tiempo que un corazón agitado por la euforia de llegar a puerto y tocar lo que a distancia parece tan decidido. Pero en un devenir de emociones, subyacen aquellas que hacen tomar las velas con más fuerza, queriendo evitar un rumbo distinto, donde pierda el ir de mi respiración…quizás mi única noción de equilibrio, sea la urgencia de decir nosotros, quizás mi única noción de equilibrio sea este regreso al propio desconcierto a bordo de este viaje, donde la esperanza es puesta a prueba con congojas variantes, hemos de esperar rodeados por incertidumbres escalofriantes que nos impulsan a desvelarnos de por vida.

Con el corazón tenue por los roces del mar, sigo adelante, mis ojos anhelan observarte de la misma forma que lo hacen mis sueños, los cierro para que tomen control de este sentir, por lo menos no habrá sido fácil, donde la mejor violencia se permitía por segundos razonables treguas para volverse una brisa en bondad…efímero y acertado, deseado y cuestionado. En medio de este viaje, la noche se ve a la distancia, tan profunda que ahoga los sentidos, tan lenta que da tiempo para albergar recuerdos y repensar aquellos que nos hicieron daño, vulnerable y frágil está mi alma, desnuda por las estrellas más brillantes, me encuentro quieta, flotando con los pensamientos…río por momentos grises y es que la noche abarca todo color en mi, el frío empieza adentrarse en mi cuerpo, no puedo huir de esto, sigo allí, casi esperando que vengas por mí, levantándome con el calor de la vida… sólo en segundos llega la luz de una estrella flotante sobre la nada, más grande del resto, parece que quiere decirme algo, las voces se hacen más claras, más consistentes, al entenderlas quisiera no poder escucharlas, pero no puedo, sigo siendo yo tratando de gritar lo que la razón da la espalda…como un susurro, suavemente y sin hacer daño, ella me dice con voz de razón: “no puedes hacer que sienta lo que no hay”, mis ojos se cierran, mis labios descansan de momento, el frío toma lugar a mi lado, casi queriendo abrazarme, casi dándome consuelo…me dejo llevar, el luchar es más débil, sin fuerzas, sin sentido veo el sendero…las respuestas se vislumbran con la neblina…el amor abre paso en medio de las sombras de la noche, los fríos vientos dejan de ser, tomo el primer haz de luz, me aferro a él, soportando las gotas del sacrificio… en pie, puerto a la vista, con ello, una decisión más, salir del lugar donde estoy, entrar en otro…esperando volver alzar las velas de incertidumbres, esperando un segundo para seguir viviendo…

Imagen tomada de http://mujeralegreencristo.blogspot.com/2010/12/cuando-las-estrellas-sean-azules.html

miércoles, 24 de julio de 2013

BIOLOGÍA CULTURAL. ¿AMOR AL TOLERAR O AL RESPETO?

Rebeca Vargas
 Estudiante del Doctorado en Ciencias de la Educación
Universidad Rómulo Gallegos, Venezuela
 

Desde el inicio de los tiempos, el ser humano ha estado inmerso en el decidir, diariamente tenemos que tomar decisiones sobre nosotros mismos y la forma en que vivimos conjuntamente con el contorno en el que estamos; un ejemplo de esto radica en el proceso arduo que pasan las mujeres al momento de vestirse, si bien sabemos, la mujer tiende a pensar más en su aspecto físico que el hombre (aunque con el correr de los años vemos como el hombre se integra más a esta tarea física), particularmente parto del hecho en que cada mañana, antes de ir al trabajo pese a que uso uniforme, me detengo un momento que puede tardar varios minutos, para decidir que camisa me gusta más (aclarando que todas son iguales), y ni hablar cuando llega el momento de peinarme, pero todo se basa en las emociones del día, como seres cambiantes de ánimo, nuestra mirada al mundo varía también, decidiendo y decidiendo sin terminar de hacerlo ya que es un bucle cíclico en un sistema de vida.

Sin embargo, que implica el decidir en nuestras vidas, es posible decir que como seres pensantes usamos el amor con nuestras emociones para tomar decisiones, ya que como seres amorosos podemos tener confianza en lo que decidimos, podemos tener la seguridad en que seremos amados sin importar la circunstancia, ¿sin que nos demos cuenta que ese amor sea desde la tolerancia o desde el respeto?, por su parte, el amar forma parte de nuestra ontología constitutiva, que dentro de la cultura que vivimos se modifica tanto que tiene que ver con otra relación diferente al vernos como seres humanos. Hoy en día, vemos al amor como eso que damos a otra persona, bien sea afecto, dedicación en el hogar, fidelidad tal vez, pero tiene que ver con esa entrega hacia el otro, y si recibo algo a cambio de ese esfuerzo que se hace, se dice que soy amado. Seguramente, tal espera sea a raíz de que queremos ser vistos, ser notados de entre tantas personas y ser escuchados por sobre todas las cosas.

Es conveniente decir entonces, que el amar es aceptar la presencia del otro, es respetar al otro, lo que resulta en una tarea diaria, ya que uno no ve lo que hay, sino que depende de lo que estamos mirando, sin anteponer un prejuicio, es un mirar sin juicio, un mirar distinto, sin tener expectativas del otro, eso es amar, es aceptar al otro, respetándolo por encima de lo que significaría el tolerar, ya que cuando toleramos mentimos sobre lo que está sucediendo, lo hacemos a manera de salir del paso o simplemente encajar en un espacio pese a que no estoy de acuerdo con lo que sucede allí, es un mientras tanto para muchos, por ejemplo: muchas veces toleraba que un hombre dijera que es ateo, que para él no existiese lo que para nosotros los cristianos es Dios; pero el hecho de que lo toleraba enmarcaba una mentira para mí misma, porque no era honesta sobre lo que yo pensaba del ateísmo, solo que lo toleré mientras estaba conversando con él para no entrar en polémica y perder la imagen ante él. Sin embargo, aquí cae un poco en reflexión: ¿estamos tan acostumbrados a tolerar el mundo que no vemos como perdemos presencia ante las demás personas?

Cabe resaltar que sería un escenario diferente, si en aquella oportunidad fuese aceptado el punto de vista de aquel hombre, ya que sus fundamentos tendría para llegar a tal decisión, si hubiese colocado en práctica el hecho de que cada ser humano piensa, siente y habla diferente a mí, lo habría respetado, y por ende daría espacio al amar al otro sin prejuicio, suena hermoso, pero es una tarea que requiere esfuerzo y sobretodo un nivel de interpretación, análisis, comprensión y madurez para llevarla a cabo. Dando una mirada global a esa experiencia, aprendí que hay que escuchar y estar dispuesto a escuchar tanto como sea necesario para un mejor convivir, la realidad es cambiante, la verdad es relativa, no sabemos todo y todo lo que sabemos en apenas una pequeña partícula de un gran universo de conocimiento, de información que día a día tomamos para crecer como seres humanos, y con esto ser más humildes ante nuestro entorno y contorno, quizás sea lo que nuestro planeta necesita… que seamos más conscientes ante lo que sucede y hagamos algo al respecto, debemos cambiar nuestro pensar, porque si no modificamos el pensar que pensamos no estamos dando nada a la sociedad, a la vida y al planeta, por último quisiera terminar de la forma en que empecé… les dejo aquí la pregunta: ¿amor al tolerar o al respeto? Usted decide como darle respuesta.

Imagen tomada de http://es.paperblog.com/de-relaciones-respeto-empatia-y-amor-1627005/