Obituarios de un no-país — video a Alejandro Aguilar

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viernes, 8 de junio de 2012

SOBRE EL LIBRO HISTORIA REGIONAL Y MICROHISTORIA


Edgardo Malaspina


El profesor Luis González-del Colegio de Michoacán de México define la labor del cronista en su ensayo “Microhistoria y Ciencias Sociales”.El cronista debe estudiar todo lo relacionado con su terruño, la aldea, la parroquia, el municipio y la patria chica, a la cual denomina “matria”. Afirma González que a pesar de que no existen unos valores culturales netamente propios en un municipio es posible hablar de cultura local y de cioertos valores originales.
El cronista o microhistoriador puede ser uno de los ancianos del pueblo que conoce o sabe narrar muchas anécdotas, puede ser también una persona con una cultura general amplia que escribe historias o un especialista propiamente dicho en la materia.
“La e encopetada y los hechos de fuste son asuntos de la macrohistoria tradicional. No así la gente humilde y la vida cotidiana, objetos de la microhistoria”, dice el profesor González. El microhistoriador debe hacer grandes caminatas o investigaciones pedestres, excavaciones arqueológicas, entrevistas, consultas en archivos públicos, privados y en bibliotecas. El microhistoriador no es precisamente un científico pero si un artista. La microhistoria más que el saber aspirar al conocer. Es la menos ciecia y la más humanas de las ciencias del hombre.
En síntesis, González habla en su libro de la importancia de las historias locales, de la microhistoria como rama fundamental de las ciencias sociales para elaborar, de manera sólida y fidedigna, los perfiles generales de los pueblos, entendiéndose por estos la historia, tradiciones e idiosincrasia de los países, verdaderos mosaicos de microcosas.

viernes, 15 de abril de 2011

FBI confirma existencia de ovnis tripulados por extraterrestres en caso de Roswell*

Imagen:vault.fbi.gov
El FBI (Oficina Federal de Investigación) de EE. UU. ha hecho público un documento que, para la alegría de los ufólogos, revela detalles intrigantes sobre el misterioso incidente OVNI que tuvo lugar en la localidad de Roswell (Nuevo México, EE. UU.) en julio de 1947.
La historia sobre un objeto desconocido que al explotar produjo extraños escombros en un finca rural, sigue suscitando gran interés hasta hoy día. Se han escrito numerosos libros de ficción y rodado muchas películas sobre el tema. ¿Pero qué era en realidad: una nave extraterrestre, según se comunicó inmediatamente tras el hallazgo, o un globo meteorológico, según decía el comunicado oficial emitido más tarde, cuando la noticia ya había trascendido internacionalmente?
Aunque muchos escépticos siguen insistiendo en que se trata de una historia surrealista, el FBI ha hecho una revelación sin precedentes que cuenta como uno de sus agentes, cuyo nombre no se indica, realmente había hallado en una zona desértica tres platillos voladores, en los que se encontraban los cuerpos de criaturas humanoides de un metro de altura y vestidos en ropa plateada.
Entre la serie de archivos confidenciales, agrupados en lo que ha llamado “The Vault” (La bóveda), con más de 2.000 documentos digitalizados sobre OVNIs y experimentos paranormales, aparece la fotografía del presunto extraterrestre, al igual que un video del año 1947. También se señala una posible explicación de por qué chocaron en aquel entonces las naves extraterrestres en Roswell: “debido al hecho de que el Gobierno tiene un radar de alto poder en el área y se cree que el radar interfiere con los mecanismos de control de los platillos”.
Mientras algunos ufólogos se frotan las manos con alegría diciendo que este memo es la prueba de que se ha encubierto la existencia de seres extraterrestres por más de sesenta años, otros se preguntan, ¿para qué ha publicado la FBI algo que guardaba con tanto secreto?
Para saber más: http://vault.fbi.gov
*Tomado de http://www.noticias24.com/tecnologia/noticia/7134/fbi-confirma-existencia-de-ovnis-tripulados-por-extraterrestres-en-caso-de-roswell/

domingo, 27 de marzo de 2011

Obama, los halcones y el crepúsculo imperial*

Alejandro Nadal – Consejo Científico de ATTAC
La Casa Blanca ha enviado al Congreso su proyecto de presupuesto para el próximo año fiscal. El objetivo central es la eliminación del déficit con reducciones anuales del gasto por 400 mil millones de dólares (mmdd) para el próximo quinquenio. Se planea reducir el déficit en más de un billón (castellano) de dólares a lo largo de los siguientes 10 años.
El debate alrededor del presupuesto es una muestra de lo mal que están las cosas en Estados Unidos. Por un lado están los halcones de las finanzas públicas sanas. Para ellos el principal enemigo de la economía es el gasto público descontrolado. Como si la crisis hubiera sido provocada por el dispendio fiscal. En lugar de enfrentar esa narrativa torcida, Obama ha preferido doblarse y tratar de conciliar. Éste será uno de sus errores más graves y es producto de su negativa a entender las raíces del problema y a hacer efectiva su promesa de cambio.
La economía de Estados Unidos continúa sometida a grandes presiones. El crecimiento esperado para los próximos años será mediocre e incapaz de absorber el desempleo que trajo la crisis. Si bien ese desempleo (9.7 por ciento) es elevado, si se toman en cuenta las medidas más realistas del propio Bureau of Labor Statistics (BLS), resulta que más de 12 por ciento de la PEA está desocupada.
Datos oficiales revelan que de las 10 recesiones que sufrió la economía estadounidense entre 1950-2010, el desempleo en la crisis actual ha sido el más alto y el más tenaz. En la recesión de 2001 (cuando explotó la burbuja de las ilusiones dot.com) Estados Unidos perdió 2 por ciento de sus empleos y tardó cuatro años en recuperarlos. En la crisis actual se perdió 5 por ciento y todavía se está muy lejos de restablecerlos.
El desplome en la demanda efectiva sigue siendo la principal amenaza para la economía estadounidense. En los años anteriores a la crisis de 2007 el endeudamiento de las familias mantuvo artificialmente el consumo y el nivel de vida de la población. Hoy ese recurso no está disponible por muchas razones: una de ellas es el colapso en el valor de los activos residenciales que se utilizó para apalancar el endeudamiento. El precio de esos activos ha caído más de 30 por ciento y se espera se reduzca 15 por ciento adicional. De cumplirse ese pronóstico, el derrumbe de precios de casas será el más espectacular en la historia de Estados Unidos.
El desempleo y, para cerrar el círculo, los bajos salarios que recibe una gran parte de la fuerza de trabajo, también explican la insuficiencia de la demanda agregada. Los salarios reales siguen en el estancamiento que marcó las últimas tres décadas. La clase política y la elite se niegan a entender que Estados Unidos requiere un viraje decisivo en su política de ingresos y que sólo una estrategia redistributiva permitirá iniciar los cambios estructurales necesarios para sanear la economía. Con los precios de las casas en declinación y con los salarios estancados, la demanda efectiva permanecerá por debajo de la línea de flotación. Y aún con las bajas tasas de interés que aplica la Reserva Federal, ni los bancos quieren prestar ni las familias endeudarse. Los límites de la política monetaria quedaron evidenciados desde hace ya dos años. Queda entonces la política fiscal.
El crecimiento en el déficit fiscal en Estados Unidos se debe a tres factores. Primero, el colapso económico ha reducido de manera notable los ingresos tributarios, lo que era de esperarse. Segundo, los programas de salvamento que beneficiaron a Wall Street y otras empresas en bancarrota, así como el estímulo fiscal, dispararon el déficit. El tercer factor es el pago de intereses que todo esto implica.
Es decir, el déficit está íntimamente ligado a la coyuntura de la crisis, pero no la generó. Es más, de no haber sido por el estímulo fiscal de 2009, el crecimiento sería todavía menor y la recaudación habría disminuido más. Ese estímulo ya se agotó y fue descontinuado. Y ahora se insiste en reducir el gasto porque hay que eliminar el déficit a toda costa.
No hay que olvidarlo: en diciembre la Casa Blanca y el Congreso (ya dominado por los republicanos) acordaron extender los recortes a los impuestos de los ricos por un monto de 900 mmdd. Hoy descubren que hay un déficit de 1.6 billones que hay que recortar a toda costa. La economía política del presupuesto es clarísima. Los privilegios de los ricos no serán tocados mientras se castigan los apoyos a los más pobres en rubros como salud y educación. Literalmente, a mucha gente le va a doler este presupuesto (mañana le llegará la hora a la seguridad social).
Y ¿el gasto militar? Los recortes no vendrán de los rubros medulares de la seguridad nacional, aunque algo contribuirá la retirada (disfrazada) de Irak y Afganistán. En cambio, el gasto federal en educación, energía, infraestructura, ciencia y medio ambiente caerá 2 por ciento del PIB: la muestra más clara del crepúsculo imperial. ¿Será también el signo del ocaso de la administración Obama?
*Tomado de http://www.attac.es/obama-los-halcones-y-el-crepusculo-imperial/

Así es la minoría que domina Siria*

La comunidad islámica alauí, a la que pertenece la familia El Asad, representa un 10% de la población siria - La secta controla los puestos clave del régimen

IGNACIO CEMBRERO - Madrid - 27/03/2011

Corría la primavera de 1985, Oriente Próximo vivía una etapa de tensión, pero el general Mustafá Tlass, entonces ministro de Defensa de Siria, no tenía prisa. Este hombre jovial y algo bocazas dispuso de todo el tiempo del mundo para almorzar con el periodista de paso por Damasco, alargar la sobremesa y acompañarle incluso durante parte de la tarde sin que nadie le importunara.
Tlass era uno de los rostros visibles del régimen sirio, pero, en el fondo, tenía escaso poder. Era de confesión musulmana suní en un país en el que los puestos clave en los cuatro grandes servicios secretos y las unidades militares mejor equipadas, como la Guardia Republicana, están en manos de alauíes, muchos de ellos emparentados con la familia del presidente Bachar el Asad, que también pertenece a esa confesión.
Incluso en el Ejército convencional, que cuenta con unos 200.000 hombres, "el 80% de los oficiales son alauíes", asegura Abdulhamis Alatassi, exiliado en París y miembro del Partido Democrático del Pueblo Sirio.
Desde hace más de 40 años los alauíes controlan Siria. El colonizador francés ya les mimó hasta 1946, para contener al nacionalismo árabe de los suníes, y su retirada del país conllevó su marginación.
Apostaron entonces por alistarse en el Ejército para lograr su promoción social, que culminó con la llegada al poder en 1970, mediante un golpe de Estado, de uno de ellos, Hafez el Asad, padre del actual presidente, que falleció en su despacho en 2000.
Como Líbano o Irak, Siria es una mezcla de etnias y confesiones. Los musulmanes suníes representan el 75% de la población siria. Los alauíes y las diversas ramas del cristianismo, en su mayoría greco-ortodoxos, representan cada uno el 10%. El resto se lo reparten otras comunidades, desde los drusos hasta un puñado de judíos.
La cuna geográfica de los alauíes es la montaña del Djebel Nosairi, en el noroeste de Siria, justo detrás del puerto de Latakia, la ciudad que cuenta probablemente con la mayor proporción de alauíes. Un buen puñado de ellos se concentraron el viernes en la céntrica plaza de Dawar az Ziraa para expresar su apoyo al presidente. También existen pequeñas comunidades alauíes en Turquía y Líbano.
¿Quiénes son los alauíes? A ojos de algunos suníes no son ni siquiera musulmanes. Ellos sí lo creen y han animado a sabios suníes y chiíes a que emitan fetuas certificando que lo son. Sus afinidades son mayores con los chiíes que con los suníes. Muchas de sus prácticas resultan, sin embargo, heterodoxas. A la prohibición de comer cerdo añaden otros animales, como la liebre, pero en cambio el vino, "emanación del sol", forma parte de su liturgia. Los imanes mojan sus labios en ese alcohol y dirigen la oración en casas particulares o al aire libre y rara vez en mezquitas.
Rechazan algunos preceptos del islam, como la peregrinación a La Meca, y al Corán le añaden su propio libro sagrado (Kitab al Majmu). Su conocimiento está reservado a los hombres, que deben ser iniciados en tres etapas, mientras que las mujeres practican una especie de religión inferior, casi pagana, en la que veneran árboles y arroyos.
Los varones alauíes de a pie aprenden, por ejemplo, que la tierra es una especie de purgatorio en la que las almas deben purificarse adquiriendo una apariencia corporal, pero no accederán a los misterios de su religión, que solo pueden descubrir los jeques, una especie de aristocracia religiosa. De ahí que ni siquiera los estudiosos europeos hayan logrado comprender todos los entresijos de esa rama del islam.
*Texto tomado de http://www.elpais.com/articulo/internacional/minoria/domina/Siria/elpepuint/20110327elpepiint_9/Tes

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Siria, la pieza clave para la paz en la región*

ENRIC GONZÁLEZ - Jerusalén
26-03-2011
A juzgar por su valor de balance, Siria es un país escasamente relevante: ni grande ni pequeño (18 millones de habitantes), con una industria anticuada y una renta per cápita inferior a la de Egipto, Túnez o Jordania, con unas magras reservas de petróleo que se agotarán en unas décadas y un Ejército que solo da la talla cuando se trata de intervenir en el diminuto Líbano.
Pero la historia, la geografía y la astucia de la familia El Asad han hecho de Siria uno de los actores principales de Oriente Próximo. Henry Kissinger, el secretario de Estado de Richard Nixon, dijo hace más de 30 años que en la región más conflictiva del mundo no se podía hacer la guerra sin Egipto ni la paz sin Siria. La segunda parte de la afirmación sigue siendo cierta. Siria funciona, en cierta forma, como regulador de la violencia regional.
Aunque es pequeña, Siria se siente grande. Cuando se rompió el Imperio Otomano, a principios del siglo XX, se daba por supuesto que Siria, sede del antiguo Califato, acabaría incluyendo su actual territorio más los actuales Israel, Jordania, Líbano y Gaza. Ese era el territorio natural de la Gran Siria.
La amputación de su franja costera para crear Líbano, una idea francesa con la que se ofreció a la minoría cristiana un país donde pudiera ser mayoría, aún duele. La realpolitik de los El Asad, sin embargo, ha logrado convertir Líbano en la más directa proyección de su poder regional. El Gobierno de Damasco se ha especializado en arbitrar las guerras sectarias libanesas, sin hacer ascos a ninguna alianza.
Siria empezó armando a las milicias palestinas refugiadas en Líbano tras la guerra de los Seis Días, en 1967. Cuando los palestinos se hicieron demasiado fuertes y pusieron en peligro el precario equilibrio religioso del país, estalló una larga guerra civil (1975) que constituyó un maná para los El Asad. El Ejército sirio entró en Líbano en 1976 para ayudar a los cristianos a frenar a los palestinos. Cuando en 1982 Israel invadió el país con el proyecto de establecer una duradera hegemonía cristiana, Siria logró quedarse sin rozar demasiado con los israelíes. En 1990, los sirios pacificaron Beirut y en 1991 firmaron con el Gobierno libanés un tratado que formalizó su presencia en el país. A estas alturas, Siria seguía sin reconocer oficialmente la existencia de Líbano, considerado parte de su territorio. No hubo intercambio de embajadores hasta 2008.
Entretanto, la resistencia libanesa contra Israel había cuajado en una organización chií, financiada por Irán, llamada Hezbolá o Partido de Dios. Siria es un país de mayoría suní, pero los El Asad y la élite del régimen pertenecen a la secta alauí, una rama del chiísmo, lo que facilitó unas relaciones fraternas con Hezbolá.
Algo parecido, a mayor escala, sucedió con el Irán posterior a la revolución islámica de 1979. El líder de esa revolución, ayatolá Ruholá Jomeini, guía supremo del chiísmo mundial, concedió un reconocimiento formal al alauísmo de los Al Asad, lo que forjó una alianza que dura hasta hoy. Con Hezbolá convertido en el poder dominante en Líbano y en una de las fuerzas armadas más potentes de la región, Teherán y Damasco disponen de un intermediario muy eficiente para mantener la resistencia contra Israel sin comprometerse de forma directa.
El otro gran recurso sirio es Hamás, el partido islamista palestino que nació (1987) alentado por los israelíes, deseosos de debilitar a la OLP laica de Yasir Arafat, y en unos años se convirtió en el mayor tormento del sionismo. Hamás es suní, pero eso no importa demasiado porque los El Asad saben ser alauíes, laicos o indiferentes según convenga, y tiene su sede central en Damasco. La victoria de Hamás en las primeras y hasta la fecha únicas elecciones palestinas (2006) y la posterior guerra civil entre el partido islamista y la OLP, que convirtió a Hamás en gobernante único de Gaza, reforzaron su utilidad como tentáculo sirio.
Los El Asad han tejido durante décadas una telaraña diplomática muy elástica. Su patrocinio de Hezbolá y Hamás, organizaciones consideradas terroristas por Estados Unidos, dificulta la relación con Washington, lo que no impide colaboraciones puntuales como la desarrollada en la guerra contra Al Qaida tras los atentados de 2001. Y duros enfrentamientos, como el registrado a raíz de la invasión estadounidense de Irak en 2003. Estados Unidos acaba de restablecer relaciones diplomáticas con Siria, consciente del viejo aforismo de Kissinger: sin Siria no hay paz posible.
Algo parecido ocurre con Israel. Los El Asad se declaran feroces enemigos del sionismo, pero se declaran dispuestos a firmar la paz con todo lo que ello exija (ruptura con Irán, Hezbolá y Hamás) en cuanto Siria recupere el Golán, la estratégica región montañosa que los israelíes le arrebataron en 1967 y ocupan desde entonces. La diplomacia siria es fría. En 2007, los israelíes bombardearon una instalación en la zona oriental del territorio sirio, supuestamente destinada a crear armas nucleares. El Gobierno de Damasco tragó y calló. Además de ser conscientes de su debilidad militar frente a Israel, los El Asad no tienen amigos ni enemigos, sólo intereses. Su objetivo consiste en recuperar el Golán. Lo demás resulta accesorio.
El Gobierno israelí sueña estos días con una caída de los El Asad y una ruptura del eje Teherán-Damasco-Beirut. Pero en sus momentos de lucidez teme que una hipotética desaparición de los El Asad, con los que siempre ha podido negociar y que siempre han trabajado para evitar conflagraciones que afectaran al conjunto de la región, haga de Oriente Próximo una zona aún más peligrosa.
*Tomado de http://wap.elpais.com/index.php?module=elp_gen&page=elp_gen_noticia&idNoticia=20110326elpepuint_11.Tes&seccion=int
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SEGUN LA WIKIPEDIA:

AULISMO

No debe confundirse con dinastía alauí.
También conocido como " Nusayrísmo" y "los nusayrís". El nombre "alauita" no es muy correcto y crea confusión con la dinastía alauí.
Los alauitas son una rama del islam, seguidores de los doce imanes de Ahlul Bait, descendientes del profeta Mahoma. Su escuela de jurisprudencia en el islam es aquella fundada por el sexto imán, Yafar As-Sádiq.
Se rige por los cinco principios del islam: unicidad de Alá, justicia divina, profecía, imanato y creencia en el más allá. También se apoya en los cinco pilares del islam: el testimonio de fe, las cinco oraciones diarias, el pago del azaque, el ayuno en el mes de Ramadán y la peregrinación a La Meca.
Los doce imanes que establece el alauismo son Ali (Amír al-Mu'minín), al-Hassan (al–Múytaba), al-Hussain (Ash-Shahíd fi Karbalá), Ali Zain al-Abidín, Muhámmad al-Báqir, Ya'far as-Sadiq, Músa al-Qássem, Ali Ar-Rída, Muhámmad al-Yawád, Ali al-Hádi, Hássan al-Áskari y Muhammad al Mahdi.
El alauismo cree en la llegada del Mesías (Al Mahdi, el duodécimo imán) al igual que el chiísmo, con el cual comparte muchas prácticas y creencias. Son árabes musulmanes comprometidos con la causa islámica y grandes defensores tanto de la causa palestina como de las continuas invasiones que han sufrido distintos pueblos árabes como el libanés y el iraquí.

Localización geográfica

Los alauitas se localizan en gran número en Siria, constituyendo el 15% de la población, y donde gozan del respaldo del gobierno debido a que el actual presidente Bashar al Assad es alauita. También existen comunidades menores en Líbano, Turquía, Irak, los Territorios Palestinos, Australia, Argentina, Venezuela, Brasil y Bulgaria.
En Argentina se localiza una comunidad bastante importante en Buenos Aires y Tucumán, donde forman parte de la fuerte colectividad argentino-árabe del país. Actualmente se organizan en 5 entidades:
  1. Asociación Islámica Alauita de Beneficencia (José Ingenieros - Provincia de Buenos Aires).
  2. Pan Alauita Islámica (Ciudad Autónoma de Buenos Aires).
  3. Unión Alauita de Beneficencia (Ciudad Autónoma de Buenos Aires).
  4. Asociación Islámica Alauita de la Angelita (Provincia de Buenos Aires).
  5. Asociación Panislámica de Tucumán (San Miguel de Tucumán).
Existe asimismo un importante movimiento juvenil que aglutina a los jóvenes de todo el país, denominado la JIA, Juventud Islámica Alauita.

Principales festividades

  • Eid al-Fitr: Culminación del mes del ayuno, realizado durante el mes de Ramadán.
  • Eid al-Adha: Fiesta del sacrificio, conmemora el sacrificio del profeta Abraham, que estuvo apunto de sacrificar a su primogénito, Ismael, en nombre de Dios.
  • Maulad An-Nábi: Nacimiento del profeta Mahoma.
  • Gadír Jumm: Designación del imán Alí como sucesor del profeta Mahoma.
http://es.wikipedia.org/wiki/Alauismo

jueves, 3 de marzo de 2011

El Mandjra, el politólogo que predijo la caída de los regímenes árabes antes de 2013*

El marroquí aseguraba en 2001 que la "intifada" palestina se propagaría "por el resto de los países árabes"
IGNACIO CEMBRERO - Rabat - 03/03/2011

Ningún prestigioso centro de estudios, ninguna cancillería occidental predijo las revoluciones en curso en el mundo árabe, pero sí lo hizo, hace ya diez años, un politólogo marroquí que se atrevió a reiterarlo en 2008. Pronosticó que los regímenes árabes caerían como tarde en 2013. Sus vaticinios fueron siempre recibidos con un profundo escepticismo.
Se llama Mahdi el Mandjra, nació en Rabat hace casi 78 años, y está enfermo. No sale de su casa en la capital. Cursó las carreras de biología y ciencias políticas en la Universidad de Cornell (Nueva York) y después amplió estudios en la London School of Economics y en la Universidad de Londres.
El Manjra ha desempeñado múltiples cargos. Fue consejero de la Misión de Marruecos ante la ONU, del director general de la UNESCO y presidente de la Federación Mundial de Estudios del Futuro. Ha publicado una docena de libros y 500 artículos académicos en árabe, inglés y francés.
Fue en 2001 cuando publicó su libro titulado "Intifadas en la era de la "humillocracia". Pronosticaba que la "intifada" palestina "se propagará por el resto de los países árabes". Su sistema político está basado, según él, en la "humillocracia" que combina cinco elementos: la "ignorancracia", la "pobrezocracia", la "vejezocracia" y la "majzeniocracia", este último más acentuado en Marruecos. Se refiere a la acaparación del poder por el entorno familiar y político del gobernante.
A diferencia de Palestina, las "intifadas" árabes, precisaba El Mandjra, "no serán una reacción" ante Israel. "Se tratará de una acción cuyo objetivo será el cambio y la democracia".
El ensayo, escrito en árabe, fue presentado el 5 de mayo de 2001 en Kenitra, al norte de Rabat. "Espero que los líderes árabes lean este libro y que saquen las conclusiones oportunas antes de que sus pueblos les humillen de la misma manera que ellos les han humillado durante décadas", afirmó el periodista que lo presentó. Sus palabras cayeron en el vacío.
Siete años después El Mandjra fue entrevistado por la publicación "Array News". "¿Cree que esta posibilidad [de "intifadas" árabes] subsiste todavía?", le preguntó el periodista. El politólogo no se rajó: "Existe y se reafirma cada día más", contesto. "Fíjese en las caras de la gente en la calle y en su crispación", añadió. "Los pueblos árabes viven [en 2008] bajo la "humillocracia" sin moverse, lo cual parece raro". "Sin embargo las cosas no van a seguir así", insistió.
"Es verdad que los pueblos árabes tienen su propia dinámica y que no hay normas aparentes que lleven a los analistas a predecir que va a suceder algo, pero quiero reafirmar que la situación actual no durará más de un año o dos o, como mucho, cinco", es decir hasta 2013. "Entonces asistiremos a cambios radicales".
*Texto tomado de http://www.elpais.com/articulo/internacional/Mandjra/politologo/predijo/caida/regimenes/arabes/2013/elpepuint/20110303elpepuint_17/Tes
Imagen tomada de http://www.emarrakech.info/Le-Prix-Mahdi-El-Mandjra-accorde-a-un-college-de-Taourirt_a14482.html

martes, 22 de febrero de 2011

LIBIA SEGUN DIARO ESPAÑOL

"Aquí todo lo que se ve son señales de guerra"*

Testigos relatan a EL PAÍS la campaña de terror de Gadafi contra la población civil.- El aeropuerto de Bengasi, destruido tras los choques entre manifestantes y el Ejército libio


El régimen de Muamar el Gadafi continúa, por segundo día consecutivo, con su campaña de terror contra la población civil. Después de que ayer los militares atacaran varios objetivos en la capital libia con cazabombarderos y helicópteros, el régimen ha recurrido hoy a mercenarios fuertemente armados que patrullan las calles de Trípoli para dar caza a los opositores. Un ciudadano español que reside en Trípoli ha asegurado a este periódico que "los helicópteros están sobrevolando la ciudad disparando contra la gente. Mercenarios en coches patrullan la ciudad y disparan también". Este testigo, que ha preferido guardar el anonimato por razones de seguridad, ha asegurado que "salir a la calle es complicado" y que la situación en los aeropuertos es caótica. "Más de 3.000 turcos esperan a las puertas del aeropuerto para coger un vuelo y dejar el país", ha contado. Abandonar Libia se ha convertido en una misión imposible. "En las fronteras está comenzado el pillaje y si intentas salir por los pasos fronterizos de Túnez o Egipto te quitan el dinero, el móvil y tus pertenencias". El acceso a Internet en Trípoli también se ha convertido en una odisea. "No sé lo que me durará la conexión ya que nos la cortan cada dos por tres", se ha quejado este español.
Amira, una joven libia aguanta como puede el castigo del Ejército, ha confesado, en conversación telefónica, "sentir miedo". "Pero soy libia. Nací en este país y moriré en él", ha proclamado a continuación. "No nos atrevemos a salir de casa. A través de las ventanas vemos disparar a los soldados continuamente y se oyen gritos", ha contado. Amira, dentista de profesión, tiene una hermana que reside en Madrid de la que se siente orgullosa porque "está aportando su granito de arena". "Protesta delante de la Embajada en España con otros residentes libios", declara.
En Libia los vecinos se han organizado para "hacer frente común". Han reunido provisiones como agua o gasolina "por si la situación se alarga", ha contado, algo que tras varios días han agradecido ya que muchas tiendas están cerradas y nadie se atreve a salir a la calle. De hecho, mientras Gadafi ha dado su discurso a través de la televisión, "todo el mundo estaba en sus casas, conectado, para saber qué decía", ha contado. Nada más empezar a hablar el dictador, los helicópteros han comenzado de nuevo a sobrevolar las azoteas de la ciudad. Tras el discurso, los soldados han disparado al aire para celebrar las palabras de Gadafi. "Este tirano quiere provocar una guerra civil. Ha llamado 'ratas' a los manifestantes y los acusa de odiar a su país. Si sigue así va a provocar que esto se convierta en Afganistán", se ha quejado.
El miedo se ha instalado en la calle. A pesar de que algunos soldados se han negado a disparar a los manifestantes los libios saben que el régimen ya cuenta con hombres sin escrúpulos capaces de hacer cualquier barbaridad. "Unos amigos míos vieron en los cuarteles de Trípoli una furgoneta en la que se montaron hombres vestidos de negro que hablaban francés. Creemos que son mercenarios", ha contado, asustada. Aún siendo consciente de lo todo lo que es capaz de hacer la familia Gadafi -"Muamar el Gadafi es un tirano, como su padre"- Amira ha asegurado que el pueblo libio está unido. "Somos libres y solo queremos ver caer al régimen", ha insistido.
Un ingeniero libio con el que ha contactado EL PAÍS a través de telefonía por Internet ha contado que la ciudad a primera hora de la mañana estaba tranquila y que se podía ver a libios buscando pan y gasolina. Este residente en Trípoli ha explicado que muchas de las barricadas han sido levantadas para impedir el paso de los vehículos del Ejército con armamento pesado. Una de las plazas del centro ha sido escenario de una manifestación de partidarios de Gadafi que ondeaban banderas verdes y adornaban sus coches con fotografías del líder libio. Algunos iban armados y han efectuado disparos al aire con la intención de amedrentar a la población para que vuelva a sus casas.
Salem Gnan, un portavoz del Frente Nacional para la Salvación de Libia, ha explicado al diario británico The Guardian que ha contactado con su cuñado en Trípoli esta mañana y le ha hablado de "cadáveres tirados en las calles". "Hay informaciones de que el principal hospital de la ciudad ha sido bombardeado y todo aquel que está en la calle, especialmente si forman grupos de tres o cuatro personas, es disparado por los soldados", explica Gnan. "El régimen hace todo lo que puede para mantenerse en el poder y la gente se está empezando a desesperar. Necesitan comida y agua". Amira ha añadido que en el centro sanitario "impera la ley del silencio". Algunos médicos le han corroborado las palabras de Gnan, y ha contado cómo partidarios del régimen han implantado un férreo control para impedir que se saquen fotografías y vídeos dentro del hospital.
Accesos cortados y edificios en llamas
Otro ciudadano libio ha recorrido en coche algunos barrios de la capital libia y ha relatado lo que ha visto en un foro de expatriados en Internet. Según este testimonio, el acceso a la plaza Verde, en el centro de la ciudad, está bloqueado por el Ejército. Algunos edificios siguen en llamas y se han levantado barricadas con neumáticos en varias calles. Todavía se ven por algunos rincones retratos a medio quemar de Gadafi y pintadas contra el líder libio. Las gasolineras registran largas colas de ciudadanos en busca de combustible. La mayoría de comercios están cerrados y los pocos que están abiertos están desabastecidos de productos de primera necesidad.
El seleccionador nacional de fútbol-sala de Libia, el gallego Pablo Prieto, ha podido hablar con su familia gracias a Skype y ha reconocido que tanto él como el preparador físico, el extremeño Luis Castellano, están "angustiados". Prieto ha narrado a su mujer una situación muy complicada: "Aquí todo lo que se ven son señales de guerra. En el camino nos hemos encontrado más de 20 coches quemados, escasea la gasolina y hay colas de kilómetros ante las estaciones de servicio". "Nos vamos para el aeropuerto", ha sido lo último que ha transmitido el seleccionador a su esposa.
También ha intentado coger un avión para huir del país Juan Prunes, uno de los españoles que continúa en Libia. Trabaja para una petrolera canadiense que les ha preparado tres vuelos chárter para que abandonen el país, pero finalmente tendrán que esperar unos días, ya que ahora la compañía no se hace responsable de que sea seguro volar. Prunes vivió el estallido de violencia en Trípoli desde el principio. Su hotel estaba cerca de la Plaza Verde y cuenta que no pudo dormir hasta las cuatro de la mañana. "Esa madrugada cambiamos el ruido de las bocinas por los tiros, que se escuchaban desde las 23.00", ha recordado.
"Hoy, de camino a la oficina, pude ver el Congreso ardiendo", ha relatado Prunes. Al mediodía, su compañía lo trasladó a un campamento a 70 kilómetros de Trípoli junto con 500 empleados más. "Aquí tenemos comida y conexión satélite", se ha alegrado. Mientras espera poder salir de Libia, recuerda como una premonición una conversación con el taxista que lo recogió en el aeropuerto de Bengasi: "Estaba rabioso con Gadafi, dijo que Libia podría ser el nuevo Abu Dabi y que, en cambio, el suyo era un país pobre en educación e infraestructuras". La esposa de Prunes, Alejandra Mont, espera en España a su marido con cierto resquemor. "La Embajada no ha hecho nada por ellos", se ha quejado.
Elisenda López, una catalana que reside en Lugo y que está casada con un británico, explica que su marido está atrapado en Bengasi y también se ha quejado de que la Embajada no se ha movido para sacarle de Libia. "Ni siquiera saben quiénes están allí", ha dicho. "Anoche fue la última vez que hablé con él. Estaba atrincherado con unos italianos en el hotel Al-Hurra", cuenta la pareja de David Livingstone. La embajada británica ya advirtió el sábado de "la extrema peligrosidad de viajar por carretera". Ya que el aeropuerto está destruido, la única opción para ser evacuado es coger un ferry a Malta o arriesgarse a emprender una ruta por carretera hasta la frontera con Egipto.
El aeropuerto de Bengasi, destruido
La situación también es extremadamente complicada en el este de Libia. El aeropuerto de Bengasi, bastión de la resistencia al régimen de Gadafi, ha amanecido este martes con sus pistas de aterrizaje completamente destruidas e inutilizadas, según ha relatado el ministro egipcio de Exteriores Ahmed Aboul Gheit. Esta noticia, que no ha podido ser confirmada por ninguna otra fuente, es una prueba más de que el régimen de Gadafi ha perdido el control de esa zona del país, y ciudades como Bengasi, Musratha, Tobruk y Sirte han sido liberadas por los manifestantes después de varios días de duros enfrentamientos que han terminado con la estampida de los militares. No obstante, la situación en esa ciudad y en la capital Trípoli sigue siendo muy confusa, debido al cerrojazo informativo que ha impuesto el régimen.
Ben Wedeman, uno de los pocos periodistas occidentales que ha logrado entrar en Libia, confirma las informaciones sobre la situación en Bengasi. Allí, según este reportero estadounidense de CNN, la oposición ha empezado a organizarse en "comités populares" para paliar la ausencia de autoridad y restablecer el orden después de expulsar al Ejército de la zona. Grupos de civiles sin uniforme y armados con pistolas y fusiles se han desplegado en las calles de las poblaciones del este de Libia mientras los líderes de la oposición se han hecho con el control de la mayoría de la región.
"La gente cae como moscas"
Las comunicaciones con el país son muy difíciles, como confirman miembros de la comunidad libia en Madrid, que contactan a duras penas con sus familiares y amigos. Muchos ciudadanos cuentan que tienen tarjetas SIM tunecinas o egipcias y se acercan a las fronteras con estos países para poder llamar al exterior. Khaled Shari, cofundador de la Casa Libia en España, con sede en Bilbao, consiguió hablar a las dos de la madrugada con su hermano, que vive en Zliten, a 150 kilómetros de Trípoli. "La situación es muy alarmante. Hay cadáveres por la calle, y todo lo que se dice es poco", explica. En Trípoli la gente tiene pánico, asegura, porque hay grupos de mercenarios africanos -traídos en vuelos fletados desde distintos países africanos, y contratados por 2.000 dólares al día- que "disparan indiscriminadamente a todo lo que se mueva". Otro libio residente en España, Sufian Fahm, afirma que las noticias que les llegan de Trípoli describen una "masacre total". "Están matando a todo lo que se mueva, y la gente está cayendo como moscas".
Mientras, en España la Casa Libia ha organizado una concentración en apoyo a los pueblos de Libia y de Bahréin en la plaza Sant Jaume de Barcelona el jueves a las ocho de la tarde. La convocatoria está corriendo como la pólvora en Facebook. La presión internacional no parecen dar sus frutos por el momento. Los libios siguen con miedo y Gadafi anuncia que los que se atrevan a manifestarse contra el país serán condenados a muerte. Todo parece poco para callar a la población. Pero algunos han conseguido esquivar los controles y contar al mundo la tragedia en la que vive Libia.
Noticia elaborada con información de Cecilia Jan, Aurora Muñoz, Fernando Navarro, Gloria Rodríguez-Pina, Miguel Ángel Medina, Iván de Moneo, Belén Hernández y Berta Ferrero
*Tomado de http://www.prensaescrita.com/adiario.php?codigo=S&pagina=http://www.elpais.com

sábado, 5 de febrero de 2011

Tan lejos de El Cairo

Yoani Sánchez

La escena duró apenas unos segundos en pantalla, un destello breve que nos cinceló en la retina la imagen de miles de personas protestando en las calles de El Cairo. La situación era descrita por la engolada voz de un locutor cubano, quien sostenía que la crisis del capitalismo había hecho estallar la inconformidad en Egipto y que las diferencias sociales hundían al Gobierno.

La vista aérea de la plaza de Tahrir nos hizo sentir vergüenza de nuestra propia inercia
Apenas mencionó que un ciclo de casi 30 años se estaba desmoronando en solo una semana, justo allá, en un país donde la historia se mide con números de cuatro cifras, se acuña en trozos del tamaño de milenios. La alusión entre nosotros a la prolongada estancia en el poder de Hosni Mubarak fue -como advierte el refranero popular- mencionar "la soga en casa del ahorcado", insinuar que en nuestro propio patio un autoritarismo de cinco décadas también ha excedido su fecha de caducidad. Tal vez para evitarnos esa comparación, los medios estatales se mostraron cautelosos con las noticias que llegaban desde el norte de África. Nos administran a cucharadas la narración de los sucesos, sin hacer hincapié en todos los motivos que empujan a un pueblo a poner límite al mandato personalista de un octogenario.
A pesar del sigilo periodístico, otros fragmentos de lo ocurrido llegaron hasta nosotros a través de las redes alternativas de información, de las perseguidas antenas parabólicas y la escurridiza Internet.
La prudencia oficial no pudo evitar que nos sobrecogiéramos con la vista aérea de la plaza de Tahrir que vibraba al ritmo de la espontaneidad, cuando por estos lares hace muchos años que esa franqueza no se percibe en la sobria y gris plaza de la Revolución. Era inevitable que, al observar la muchedumbre manifestándose con pancartas, termináramos haciéndonos la pregunta que aquel locutor de corbata a rayas quería alejar de nuestras mentes. ¿Por qué en Cuba no ocurre algo así? Si nuestro Gobierno es de más vieja data y el colapso económico se ha convertido en elemento inseparable de nuestros días, ¿qué evita que emprendamos el camino de la protesta cívica, de la presión pacífica en las calles?
Egipto ha venido a sacudirnos en nuestra mansedumbre y el arrojo de otros nos ha enfrentado con nuestra apatía, en esta nación donde el tiempo se mide en efemérides "revolucionarias", se acuña en los folios amarillos de la burocracia.
La teoría de pueblos valientes y pueblos cobardes es, en el menor de los casos, simplista. No hay una genética de la rebeldía como tampoco se puede predecir en qué momento la inconformidad alcanza su punto de ebullición. Esta isla larga y estrecha ha nutrido desde 1959 las especulaciones, las barajas de copa y espada, los tableros de Ifá y hasta los cuartetos rimados, de analistas, cartománticos, babalaos y profetas. Ante estos augurios de un futuro que no acaba de llegar, millones de cubanos han resumido su actitud cívica en un vocablo moroso: esperar.
Acarician el espejismo de la solución rápida, de acostarse un día en un Estado sin derechos y levantarse al otro en una Cuba democrática. Cuando el tiempo de aguardar se prolonga más allá de lo previsto, muchos deciden conjugar el verbo emigrar u optan por las breves y lacónicas sílabas de "callar".
Pero lanzarse a las plazas no, pues ese asfalto retinto de las avenidas pertenece -y así nos dicen desde pequeños- a los revolucionarios, a Fidel Castro y al Partido Comunista. Nos han hecho creer que protestar en público contra los despidos masivos, el alto coste de la vida o para exigir la renuncia de un Gabinete son gestas que emprenden otros, acciones que solo son posibles fuera de nuestras fronteras nacionales.
Nos han quitado las calles, nuestras calles.
En aras de impedir que una multitud tome las aceras y grite al unísono ¡qué se vaya el presidente, qué se vaya!, activan los mecanismos ocultos del control, los resortes del miedo. El engranaje de la vigilancia que no conoce de crisis económica ni de recortes se cierne constantemente sobre nosotros.
Ahora mismo está en vilo, ajustando sus agentes, sus autos, sus leyes, para evitar el contagio que puede venir desde el Este. Pues aunque El Cairo queda muy lejos, hay demasiadas analogías entre los cubanos y esos rostros que vimos reunidos en la marcha de un millón. Ellos gritaban contra Mubarak, pero del lado de acá de la pantalla muchos sentimos que nos emplazaban a nosotros, que nos hacían sentir avergonzados de nuestra inercia.
Yoani Sánchez es periodista cubana y autora del blog Generación Y. En 2008 fue galardonada con el Premio Ortega y Gasset de periodismo. © Yoani Sánchez / bgagency-Milán
TOMADO DE: http://www.elpais.com/articulo/opinion/lejos/Cairo/elpepiopi/20110205elpepiopi_5/Tes

lunes, 18 de octubre de 2010

LOS ASHANTI


Arturo Álvarez D´Armas

Los Ashanti ocupan una parte considerable del territorio que una vez conocimos como Costa de Oro. Son un importante grupo étnico de la hoy República de Ghana. Hablan la lengua twi, con unos 7 millones de personas. Antes de la colonización europea, el pueblo ashanti desarrolló un imperio de gran alcance gracias al comercio. Desde el siglo IV hasta el año 1076, en tierras de la actual Mauritania, se desarrolló el poderoso Imperio de Ghana. Su nombre fue dado por los árabes al imperio soninke de Wagadu, y que derivaba de la deformación de la palabra ghani, cuyo significado es riqueza. Ghana desde el siglo VIII adquirió fama de tierra rica en oro y se convirtió en el principal depósito de ese mineral en la región, que se extraía de los yacimientos aluviales, explotados por la población local en el marco de las estructuras familiares. El control del oro era tarea personal e intransferible del Rey, evitando así las posibilidades de inflación. La economía del imperio de Ghana tenía dos aspectos muy diferenciados: por un lado la agricultura y la ganadería de las que vivían la mayor parte de la población, y por otro, el comercio transahariano y las actividades artesanales.
Asantewa
Desde el siglo VIII hasta el siglo XII el imperio de Ghana fue una especie de meca comercial a la que la gente iba a hacer fortuna en busca sobretodo de oro que después servía para acuñar los dinares de las dinastías islámicas del África mediterránea. Por otro lado, el comercio de la sal y su monopolio por los reyes de Ghana fue la otra de las bases económicas de este imperio que controlaba su comercio con los países del sur. Después del oro y la sal, Ghana proporcionaba al comercio transahariano marfil y goma, y recibía a su vez del norte cobre, trigo y productos de lujo como perlas y vestidos.
El poder personal del Rey era total y a su muerte se le enterraba en fastuosas
edificaciones instaladas en los bosques y junto con él eran enterrados sus sirvientes, para que lo acompañaran en el más allá.
A fines del año 1076, fueron derrotados y conquistados por los almorávides, rompiéndose la unidad del imperio que a partir de entonces quedó seccionado en un norte musulmán controlado por los almorávides, y un sur soninke en donde se refugiaron los no musulmanes. Fue así como se cerró la etapa de esplendor y magnificencia de este Imperio.
Esta región fue denominada por los ingleses Costa de Oro, y de ella arrancaron los mejores mineros y orfebres para ser trasladados hacia América en calidad de esclavizados.
Antes del siglo XIII, pueblos de lengua akan emigraron hacia la actual Ghana y establecieron estados pequeños en la región montañosa, en las cercanías del Kumasi moderno.
Durante el auge del imperio de Malí, los ashanti y los akan llegaron a hacerse ricos negociando el oro encontrado en minas de su territorio. Desarrollaron una poderosa confederación y posteriormente se convirtieron en el grupo étnico más influyente dentro de la región de Costa de Marfil, que competían con el pueblo fante. Esa confederación tuvo gran importancia durante el período colonial, vendiendo oro y esclavos, los cuales eran intercambiados por armas.
Fueron uno de los pocos estados africanos capaces de ofrecer resistencia seria a los imperios europeos. Entre 1826 y 1896, Gran Bretaña luchó cuatro guerras contra los reyes ashanti, conocidas como guerras anglo-ashanti. En 1895, los ingleses derrotan a las fuerzas Ashanti y es desterrado su soberano.
En 1900 los británicos sometieron el reino y lo renombraron como la colonia Gold Coast. Una figura de la resistencia contra el colonialismo británico es la de la líder Yaa Asantewaa (1850 – 1921). Es una de las figuras reverenciadas de la historia moderna de Ghana. En 1900, el Gobernador británico de Ghana logró, tras derrotarle militarmente, desterrar a la reina a la vez que exigía de las autoridades la entrega del Taburete Dorado, objeto histórico venerado y símbolo de la soberanía e independencia asante. Temerosos de emprender una guerra contra los británicos, algunos líderes sugirieron que en vez de luchar contra ellos, debían implorar que cambiaran su política represiva y permitieran el retorno de su rey. Dice la Historia, que, indignada, Yaa Asantewa, la Reina Madre y guardiana del Taburete Dorado, se puso en pie y dijo, "¡No puedo creerlo! Si ustedes, los hombres Asante, no tiran adelante, entonces nosotras las mujeres lo haremos. Nosotras lucharemos contra los blancos hasta que la última de nosotros caiga en los campos de batalla." Yaa Asantewa dirigió a su nación en la última guerra Asante contra los británicos. El 28 de marzo de 1900, ella inició la guerra de independencia, movilizó a las tropas Asante y puso cerco durante tres meses a la misión británica del fuerte de Kumasi. Los ingleses tuvieron que llevar miles de soldados y artillería para romper el sitio. En venganza, las tropas británicas destruyeron numerosas poblaciones, matando a muchas personas y confiscando sus tierras. Capturaron a la Reina a quien desterraron a las Islas Seychelle, en la costa del este de África. Murió en el destierro, veinte años más tarde.
Costa de Oro. 1896.
Un artefacto cultural de los ashanti con importancia histórica es la sagrada Banca de Oro, la cual sólo podía ser tocada por su rey, el asantehene.
El ser supremo es Nyame, dios del cielo, el cual posee su clero particular y numerosos altares. Nyame nunca es representado por esculturas. Tuvo un hijo con Asase Ya, la diosa de la fertilidad, llamado Anansi. Asase Ya tuvo asimismo otros dos hijos, Bea y Tano. Aso es la esposa de Anansi, ambos personajes de leyendas en África occidental. Anansi pasa al continente americano como una araña, sus cuentos todavía se oyen en Jamaica, Panamá, Costa Rica y alguna islas del Caribe donde trajeron esclavizados desde la hoy república de Ghana.
Entre los Ashanti (Laude, Jean, 1988) el arte es, según parece, esencialmente real: destinado al rey y a su familia, concretando valores relativos a la realeza o concerniendo a la supervivencia celeste de los soberanos que en el más allá velan sobre el destino de su pueblo.
Algunas de sus principales manifestaciones artísticas son: esculturas de madera conocidas con el nombre de akua ba; la alfarería, las pesas para medir el polvo de oro; los kuduo pequeños vasos elaborados de cobre o bronce; oro martillado y repujado; tejidos de algodón o seda.
Para finalizar se presentan algunos textos de la literatura tradicional Ashanti. La traducción es de la investigadora Estela Dos Santos.
Invocaciones de los Ashanti
1
Espíritu del Cedro
el que toca el tambor del Creador anuncia
que él mismo lo ha hecho para levantarse
como el canto del gallo al amanecer.
A ti nos dirijimos y nos entenderás.
2
Espíritu del Elefante
el tambor del Creador anuncia
que se ha arrancado el sueño
y se ha levantado al aparecer la aurora.
3
Tierra, compadeceos,
tierra, compadeceos,
tierra y polvo,
en quien se puede confiar,
me inclino ante voz.
Tierra, cuando estoy a punto de morir,
me inclino ante voz.
Tierra, cuando estoy vivo
dependo de voz.
Tierra que recibís a los muertos
el que toca el tambor del Creador dice
de dondequiera que haya salido,
él se levantó a sí mismo,
él se levantó a sí mismo.
Leyenda Ashanti
Hace mucho tiempo que un hombre y una mujer del firmamento y un hombre y una mujer subieron de la tierra.
Desde Onyame (Dios Firmamento) vino también un onimi (pitón) y puso su morada en el río Bosommuru.
Al principio esos hombres y mujeres no tuvieron hijos porque no tenían ningún deseo y el engendrar y el nacer no eran conocidos en aquel tiempo.
Un día el pitón les preguntó si no tenían hijos y habiéndoles contestado que no, dijo que haría que la mujer concibiese. Ordenó a los integrantes de la pareja que se pusieran de pie, cara a cara, luego se sumergió en el río y alzándose, roció con agua sus vientres mientras pronunciaba la palabra kus-kus y después les ordenó que volvieran a la casa y que se acostaran juntos.
La mujer concibió y dio a luz los primeros niños en el mundo, quienes tomaron a Bosommuru como su ntoro (tótem) y cada varón se encargó de pasar su ntoro a sus hijos.
Desde entonces, si un hombre o mujer ntoro del Bosommuru ve un pitón muerto espolvorea arcilla blanca sobre él y lo entierra pero ellos jamás los matan.
Fuentes consultadas:
Antología de la literatura oral. Selección de Estela Dos Santos. Buenos Aires: Centro Editor de América Latina, 1971. 61 p. (Biblioteca Básica Universal).
http://www.ikuska.com/Africa/Etnologia/mujer_historia.htm#ghana
Hoover, F. Louis. African Art. F. Louis Hoover, Editor. Normal-Bloomington: The Ewing Museum of Nations, Illinois State University Foundation /1974/. S.p.
Laude, Jean. Las artes del África negra. Barcelona: Editorial Labor, 1968. 282 p. (Nueva Colección Labor, 70).
Paulme, Denise. Las esculturas del África negra. México: Fondo de Cultura Económica, 1974. 171 p. (Breviarios, 165).

lunes, 11 de octubre de 2010

La brutalidad letrada*

Carlos María Domínguez
PUEDE PREGUNTARSE qué es, en rigor, un lector. En su hipótesis ingenua: el hombre que lee; en la pretenciosa: el que lee entre líneas, un interpretador. Con las dos definiciones cumple Adolf Hitler, quien a lo largo de su vida llegó a reunir alrededor de veinte mil volúmenes en tres grandes bibliotecas privadas, sin contar los miles del archivo del partido nazi y de la cancillería del Reich. En las trincheras de la Primera Guerra Mundial, durante los años de febril actividad política, en la cumbre del poder y refugiado bajo los bombardeos en su búnker de Berlín, Hitler leyó uno o dos libros por noche hasta altas horas de la madrugada. Gozaba e interpretaba lo que leía, subrayaba y hacía anotaciones en los márgenes, como suelen hacer los bibliófilos impenitentes.
Un concepto extendido adjudica a los libros el poder de enriquecer el espíritu con los bienes de la cultura humana. Suele suponerse que si no hacen bien, son inocuos, y que la brutalidad es patrimonio de los iletrados, pero es posible que se trate de una ligereza. No fue iletrado el monstruo nazi del siglo XX.
trabajo minucioso. El historiador norteamericano Timothy W. Ryback, especialista en temas del Holocausto, revisó los mil doscientos libros que pertenecieron a una parte de la biblioteca de Hitler y hoy se encuentran en la Biblioteca del Congreso, en Washington, además de otros ejemplares ubicados en universidades norteamericanas y del extranjero. Identificó en qué momento adquirió algunos libros, cuáles fueron leídos y cuáles no, describió sus anotaciones en los márgenes y cruzó su información con otras fuentes testimoniales. La mayoría de sus bibliotecas privadas de Berlín, Múnich y su residencia de Obersalzberg fueron saqueadas por las tropas aliadas, pero no falta información sobre los libros que formaron a Hitler y aquellos que lo acompañaron por décadas en sus anaqueles.
Buena parte de sus libros estaban forrados en cuero o piel, con encuadernaciones lujosas y sus iniciales en el lomo, debajo del águila dorada. El informe más completo lo ofreció el periodista Frederick Oechsner en un libro de propaganda, de 1942: siete mil volúmenes estaban dedicados a las campañas de Napoleón (con abundantes anotaciones), los reyes prusianos, vidas de generales alemanes y campañas militares famosas. Los libros militares se presentaban agrupados por países, algunos traducidos a pedido de Hitler, entre ellos uno sobre el conflicto del Gran Chaco (la guerra de 1932-1935 entre Paraguay y Bolivia), escrito por el general alemán Hans Kundt, quien como Ernst Röhm fue instructor de tropas en Bolivia. Uniformes, armas y pertrechos completaban los temas de esta sección.
Una segunda colección de mil quinientos libros abarcaba temas de arquitectura, teatro, pintura y escultura, incluidos libros sobre el surrealismo y el dadaísmo. Uno de ellos lucía esta anotación de su puño y letra "¿Revolucionará el mundo, el arte moderno? ¡Putrefacción!". Otra sección comprendía libros sobre astrología y espiritismo, a los que era muy afecto, junto a temas de alimentación y dieta (unos mil), y crianza de animales, con fotografías de sementales y yeguas célebres que Hitler tachó con un lápiz rojo.
Poseía también unos cuatrocientos libros sobre la Iglesia, varios con imágenes pornográficas sobre el libertinaje del clero, y otros en los que se veían a papas y cardenales pasando revista a las tropas, en distintos momentos de la historia. Uno lucía la anotación: "Nunca más".
Alrededor de mil novelas populares, muchas policiales, todas las de Edgar Wallace, libros de aventuras de G. A. Henry, docenas de novelas románticas, y entre las favoritas de Hitler, las novelas de indios del Lejano Oeste escritas por el alemán Karl May, que nunca estuvo en América pero cultivó el género hasta convertirse en un best seller de la literatura juvenil, completaban su colección. Oechsner contabiliza también doscientas fotografías de constelaciones estelares de los días importantes de su vida, anotadas por Hitler y guardadas, cada una, en un sobre separado, además de una colección de piedras preciosas, compradas con el dinero que obtuvo por la venta de su libro Mein Kampf, que le reportó ganancias por una suma estimada de veinte millones de dólares actuales.
CLÁSICOS. Hitler tenía las obras completas de Shakespeare encuadernadas en cuero marroquí artesanal, y consideraba al autor de Hamlet, superior a Goethe y a Schiller. Admiraba a Don Quijote, a Robinson Crusoe, La cabaña del tío Tom y Los viajes de Gulliver, pero eran escasas las obras de la literatura clásica en sus bibliotecas. La cineasta Leni Riefenstahl le regaló una primera edición de las obras completas del filósofo alemán Johann Gottlieb Fichte en un intento por recuperar su simpatía luego de negarse a rodar una tercera película, pero aunque Hitler contaba con las obras de Nietzsche, Schopenhauer y Kant, todo indica que los leía sólo para extraer citas que prestigiaran sus discursos. Aunque reconocía el genio de Nietzsche y exaltaba la "inteligencia cristalina" de Schopenhauer, de quien más se sirvió fue del impetuoso Fichte.
De la extensa información que acerca Timothy Ryback, destaca que dos de sus libros más amados y trabajados pertenezcan a autores norteamericanos. Incluyó El judío internacional: El principal problema del mundo, de Henry Ford, en la lista de lecturas recomendadas para los afiliados del partido nazi y tenía un gran retrato de Ford colgado en su despacho. Lo consideraba el empresario "más grande", un hombre racialmente puro, "un tipo nórdico absoluto". Pero su biblia, el libro que expandió su concepción racista fuera de las fronteras de Alemania fue La muerte de la gran raza o la base racial de la historia europea, de Madison Grant, un licenciado en la Universidad de Yale al que el gobierno de los Estados Unidos encomendó la regulación de las cuotas de inmigración extranjera. El libro fue publicado en New York en 1916 y el ejemplar de Hitler pertenece a la traducción alemana de 1925. Allí encontró el fundamento para la eugenesia. "El acatamiento a lo que erróneamente se considera leyes divinas y la creencia sentimental en la santidad de la vida humana -sostenía Grant- impiden tanto la eliminación de los niños deficientes como la esterilización de los adultos que no tienen ninguna utilidad para la comunidad". También el aliento para su campaña por la purificación de la raza y la eliminación de los judíos. Grant argumentaba que "el vestir buenas ropas y el ir a la escuela y a la iglesia no transforman a un negro en un blanco", y advertía que se tendría la misma experiencia "con el judío polaco, cuya baja estatura, mentalidad peculiar y fijación inquebrantable en el propio interés se están asimilando al carácter de la nación".
Ryback enlaza la historia lectora de Hitler con las expresiones de Walter Benjamin sobre su pasión bibliófila, pero el intento no se anuda sin violencia. Precisamente, en la dificultad de ensamblar ambas experiencias resiste no sólo el misterio de Hitler, sino también el del poder, lábil, poco inocuo y siempre imprevisible, de la lectura.
LOS LIBROS DEL GRAN DICTADOR, de Timothy W. Ryback, Destino, 2010. Buenos Aires, 380 págs. Distribuye Planeta.