Obituarios de un no-país — video a Alejandro Aguilar

Mostrando entradas con la etiqueta Arturo Álvarez D'Armas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Arturo Álvarez D'Armas. Mostrar todas las entradas

jueves, 4 de abril de 2019

DOS POEMAS


Arturo Álvarez D´Armas



He sufrido vejaciones y humillaciones
días y noches sin luz y agua.

No es un castigo de Nuestro Señor.

Pero esas tinieblas nunca ocultarán
la luminosidad del porvenir.

Oh mi Sagrado Corazón de Jesús.
Nunca te olvido en la sala
de la vieja casona pastoreña.
Te pido que el día que venga la Parca
mi Ángel de la Guarda me lleve a tu lado.

Ya pasé por el infierno de esta Tierra de Gracia.

--------------------------------------------------

No sé cuántos labios han saboreado los míos.
Me queda el sueño y no la fantasía de un beso
que movió todos los músculos de la boca.
Solo fue un instante
entre la plaza Ribas y Iglesia de La Pastora
era una tarde de carnaval.
Yo vestía un pantalón azul marino
y camisa blanca arremangada.
Tú la muchacha del antifaz
con ojos brillantes y labios carnosos.
El beso detuvo mi respiración y mi pulso.

Llegaste y desapareciste hasta el día de hoy.
Aún añoro esos labios morena de Lídice.


Imagen: Esq.Gradillas a Torre, 1939.-Colec. Helmut-Neumann

sábado, 9 de junio de 2018

Contribución a la Bibliografía de la Fiesta de los Diablos en Venezuela


Arturo Álvarez D´ Armas

A mi amiga Mary Infante

La festividad del Corpus es celebrada en Europa desde tiempos inmemoriales, específicamente data del año 1246, cuando el Obispo Roberto de Lieja (Países Bajos), escogió el día Jueves, después de la octava del Pentecostés como la fiesta del Corpus. Más tarde, bajo el papado de Urbano IV (Santiago Pantaleón) se le otorgó la aprobación universal mediante la bula “Transiturus”, el 8 de Septiembre de 1264. En esa época la diversión se efectuaba con tarasca, cabezudos y enanos.
Con el mal llamado “descubrimiento” del nuevo continente, son trasladadas a América muchas fiestas religiosas y populares de origen europeo y muy particularmente de España, entre ellas encontramos: San Juan, San Pedro y San Pablo, San Antonio, San Benito y Corpus Christi.
La Cofradía hispánica, esencialmente religiosa, se amalgamó con las costumbres y tradiciones que trajeron en sus mentes los esclavizados africanos. Fue un proceso sincrético donde se mezclan la fe cristiana y algunos elementos rituales, musicales y danzarios de la lejana África. 

La incorporación de africanos a las relaciones esclavistas de producción, introduce una nueva etnia de características particulares, la cual trae sus propias creencias y cultos ancestrales al patrimonio cultural de Venezuela. Así como la fiesta de San Juan se transforma en un baile de contenido africano, los diablos danzantes, en esencia, son un rito de fuerte influencia del continente negro, conteniendo aportes europeos e indígenas.
La primera referencia histórica de la cual tengamos noticias sobre la celebración de Corpus en Venezuela, nos la ofrece el Obispo Diego Baños y Sotomayor en 1687, cuando prohíbe las danzas de mulatos, negros e indios, que realizaban en las procesiones del Corpus, su Octava y las fiestas de los santos Patronos.
La festividad de los Diablos Danzantes, se baila en muchas regiones de Venezuela como Naiguatá (estado Vargas), San Francisco de Yare (estado Miranda), San Rafael de Orituco (estado Guarico), Ocumare de la Costa, Cata, Choroni, Chuao y Maracay (estado Aragua), Tinaquillo (estado Cojedes), Patanemo, Borburata, Mariara, Guacara, Canoabo y en San Millán barrio de Puerto Cabello (estado Carabobo). También hay constancia de que se efectuaba en Curiepe, Petare, Guatire y Ocumare del Tuy (estado Miranda), El Sombrero y Tucupido (estado Guarico).
Libros y folletos. Álvarez D´ Armas, Arturo. Bibliografía del Folklore Afrovenezolano. Caracas: Ediciones Tambor, 1977. 10 p. Best González, Freddy. Los diablos danzantes de Yare. Los Teques: Asamblea Legislativa del Estado Miranda, Oficina de Relaciones Públicas, s.a. 44 p. Publicación N° 3.
Best González, Freddy. Los diablos de Yare. Los Teques: Asamblea Legislativa del Estado Miranda, s.a. /6/ p. Publicación N° 11. Diablos Danzantes de Venezuela. Dirección y supervisión: Manuel Antonio Ortiz. Equipo responsable: Rolando Zapata, Isabel Zerpa y Adrián Camacho. Salutación de Remigio Elías Pérez, Banco Provincial. Presentación Hermano Ginés. Caracas: Fundación La Salle de Ciencias Naturales, 1982. 207 p.
Domínguez, Luis Arturo. Encuentro con nuestro Folklore. Caracas: Editorial Kapelusz, 1975. 167 p. Domínguez, Luis Arturo. Fiestas tradicionales del estado Miranda. Los Teques: Ejecutivo del Estado Miranda, Departamento de Extensión Cultural, 1965. s. p. Domínguez, Luis Arturo y Salazar Quijada, Adolfo. Fiestas y danzas foklóricas de Venezuela. Caracas: Monte Ávila Editores, 1969. 327 p. Domínguez, Luis Arturo. El mundo mágico de las máscaras rituales. Caracas: Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes, 1967. 11 p.
Hernández, Daría y Fuentes, Cecilia. Fiestas tradicionales de Venezuela. Fotografías: Nelson Garrido. Caracas: Fundación Bigott, s.a. 213 p.
Liscano, Juan. Folklore y Cultura. Caracas: Editorial Ávila Gráfica, 1950. 226 p. Liscano, Juan. Los diablos de San Francisco de Yare. Caracas: Cruz del Sur, 1952. 7 p. Liscano, Juan. Vida, folklore y poesía. Las fiestas del solsticio de verano en el folklore de Venezuela. Caracas: Ministerio de Educación, 1947. 32 p.
Ortiz, Manuel Antonio. Miranda. Caracas: Fundación Bigott, 1996. 51 p. Serie: Tradiciones Populares de los Estados, 1. Pollak-Eltz, Angelina. Bibliografía afrovenezolana. Caracas: Universidad Católica Andrés Bello, Instituto de Investigaciones Históricas, 1976. 25 p. Pollak-Eltz, Angelina. Vestigios africanos en la cultura del pueblo venezolano. Caracas: Universidad Católica Andrés Bello, Instituto de Investigaciones Históricas, 1972. 171 p. Ramón Y Rivera, Luis Felipe. La música folklórica de Venezuela. Caracas: Monte Ávila Editores, 1969. 234 p.
Artículos y Notas. Acosta Saignes, Miguel. “El último diablo de Guacara”. En: Revista Shell. Caracas: N° 18, Marzo de 1956. Pp. 25-27. Allende, Isabel. “El diablo vivo y coleando”. En: 7º Día. Caracas: N° 294, 10 de julio de 1977. Pp. 8-9. El Nacional. 

Antillano, Sergio. “Danzas y cantos de Miranda”. En: Revista del Estado Miranda. Los Teques: 3 de mayo de 1951. s. p. Aretz, Isabel. “La fiesta de los diablos”. En: Revista Venezolana de Folklore. Caracas: Tomo I, N° 2, julio-diciembre de 1947. Pp. 91-110. Armas Alfonzo, Alfredo. “Los diablos danzantes de Yare”. En: El Nacional. Caracas: 8 de junio de 1950. P. 12. Balza Donatti, Camilo. “Los diablos danzantes de Yare o raíz del ancestro”. En: Elite. Caracas: 21 de junio de 1952. Pp. 32-35. Best González, Freddy. “Los diablos de Yare”. En: Texto de la Tierra. Los Teques: N° 10-11, junio-julio, 1966. Pp. 6-7.
Buitrago Segura, Luis. “Danza de diablos en busca de perdón”. En 7º Día. Caracas: 24 de junio de 1973. P. 16. El Nacional.
Carreño, Francisco. “Folklore del estado Miranda”. En: Nuestra Tierra. Caracas: N° 12, enero de 1952. Pp. 32-33, 38.
“Corpus Christi en Yare. Abuelos y nietos promeseros serán hoy diablos danzantes para pagar favores al Santísimo”. En: El Nacional. Caracas: 17 de junio de 1965. D-10. Domínguez, Luis Arturo. “Diablos danzantes”. En Índice Literario de El Universal. Caracas: 17 de marzo de 1960. Pp. 4-5. “Grandeza y decadencia del Corpus de Yare: el turismo está asesinando la tradición”. En: El Nacional. Caracas: 5 de junio de 1953. P. 28. Guzmán, Edith. “En Yare una cita con el pasado”. En: Momento. Caracas: N° 206, 26 de junio de 1960. Pp. 45-51. Liscano, Juan. “Diablos de la fiesta de Corpus”. En: Elite. Caracas: 21 de junio de 1952. P. 35. “Los diablos danzan en Corpus”. En: La Revista de El Nacional. Caracas: 31 de mayo de 1964. P. 2. El Nacional. “Los diablos danzantes de San Francisco de Yare”. En: El Farol. Caracas: junio 1949. Pp. 16-20. “Los diablos danzantes de Yare llevan luto por un hombre y una mujer”. En: El Nacional. Caracas: 5 de junio de 1953. P. 28. “Máscaras en ceremonias religiosas y diversiones populares”. En: Venezuela Ahora. Caracas: N° 135, 13 de junio de 1977 P. 15. Mejías, María Elena. “Junio en la tradición venezolana”. En: Arte Quincenal. Caracas: N° 53, mayo, 1976 P. 4.
Montefusco, Miguel. “El ritual de los diablos en Venezuela”. En: Dominical. Caracas: 26 de junio de 1977. Pp. 11-12. Últimas Noticias. Olivares Figueroa, R. “Los diablos danzantes de San Francisco de Yare”. En: Educación. Caracas: N° 64, agosto 1952. Pp. 136-145. Pérez Vila, Manuel. “Pulso en la historia. Diablos de aquí y de allá”. En: El Nacional. Caracas: 9 de diciembre de 1976. A-5. Pollak-Eltz, Angelina. “El baile de los diablos de Patanemo”. En: Revista Venezolana de Folklore. Caracas: Segunda época. N° 1, septiembre 1970. Pp. 29-31. Pollak-Eltz, Angelina. “Las máscaras de los diablos de Chuao y su posible origen africano”. En: Semestre Histórico. Caracas: N° 4-5, julio de 1976 a junio de 1977. Pp. 141-146. Ross Jones, Margaret. “Los diablos danzantes de Yare”. En: Américas. Washington: N° 6-7, junio-julio de 1973. Pp. 12-13.
Toledo B., Hilario. “Los diablos de Yare. La Eucaristía en la tradición popular”. En: El Universal. Caracas: 25 de mayo de 1978. 2-4. Ugalde, Martín de. “Los diablos danzantes de Yare”. En: Líneas. Caracas: N° 122, junio 1967. Pp. 12-13.
Fotografías del autor.
La primera foto fue tomada en San Francisco de Yare, estado Miranda en los años 70 y la segunda en San Rafael de Orituco, estado Guárico en los años 80.

miércoles, 16 de mayo de 2018

CERVANTES, EL QUIJOTE Y EL DÍA DEL IDIOMA


Arturo Álvarez D’ Armas

La UNESCO en Conferencia General del día 15 de noviembre de 1995, declaró el 23 de abril, día de San Jorge, Día Mundial del Libro y de los Derechos de Autor y en esta fecha se honra además la memoria del ilustre escritor Miguel de Cervantes, cuyo manejo creador del idioma castellano, al cual imprimía una gracia insuperable, ha sido motivo de admiración y elogio durante 4 siglos.
 Don Miguel Cervantes Saavedra nació en Alcalá de Henares el 9 de Octubre de 1547 y murió en Madrid el 23 de abril de 1616. Su primera obra fue un soneto dedicado a la muerte de la reina Isabel de Valois, esposa de Felipe II. Antes de escribir El Quijote, ya era conocido por sus Novelas ejemplares,  la Galatea, el Viaje del Parnaso, extenso poema en tercetos encadenados. En 1615, publica Ocho comedias y ocho entremeses nuevos nunca representados, pero su drama más popular es, La Numancia, además de El trato de Argel, la cual es una comedia de cautivos, su fecha aproximada es 1582, más adelante se le da el título de Los baños de Argel. Originalmente publicada en 1784 por Antonio de Sancha.
Un año después de su muerte, aparece la novela Los trabajos de Persiles y Segismundo, cuya dedicatoria a Pedro Fernández de Castro y Andrade, VII Conde de Lemos, su mecenas durante años, y a quien están también dedicadas la segunda parte del Quijote y las Novelas ejemplares, y que firmó apenas dos días antes de morir, resulta una de las páginas más conmovedoras de la literatura española:
Señor; aquellas coplas antiguas que fueron en su tiempo celebradas, que comienzan: «Puesto ya el pie en el estribo», quisiera yo no vinieran tan a pelo en esta mi epístola, porque casi con las mismas palabras las puedo comenzar diciendo:
Puesto ya el pie en el estribo,
con las ansias de la muerte,
gran señor, ésta te escribo.
Ayer me dieron la extremaunción, y hoy escribo ésta. El tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y, con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir y quisiera yo ponerle coto hasta besar los pies de V. E., que podría ser fuese tanto el contento de ver a V. E. bueno en España, que me volviese a dar la vida. Pero, si está decretado que la haya de perder, cúmplase la voluntad de los cielos y, por lo menos, sepa V. E. este mi deseo y sepa que tuvo en mí un tan aficionado criado de servirle, que quiso pasar aún más allá de la muerte mostrando su intención. Con todo esto, como en profecía, me alegro de la llegada de V. E.; regocíjome de verle señalar con el dedo y realégrome de que salieron verdaderas mis esperanzas dilatadas en la fama de las bondades de V. E. Todavía me quedan en el alma ciertas reliquias y asomos de las Semanas del Jardín y del famoso Bernardo. Si a dicha, por buena ventura mía (que ya no sería sino milagro), me diere el cielo vida, las verá, y, con ellas, el fin de la Galatea, de quien sé está aficionado V. E., y con estas obras continuado mi deseo; guarde Dios a V. E. como puede, Miguel de Cervantes.
El 16 de enero de 1605, es publicada la primera edición de la primera parte del ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, de don Miguel de Cervantes. Editado por la imprenta de Juan de la Cuesta en Madrid. La segunda parte es publicada en 1615, impresa igualmente por Juan de la Cuesta. Don Quijote representa el idealismo. Con esta obra se marca el inicio de la novela moderna. La novelística cervantina se caracteriza por su creación sabia de atmósferas de realidad mediante descripciones veristas y por ello verídicas. Podemos llamar así realista a Cervantes en cuanto que en su obra transmite una honda impresión e intuición de realidad.

Sobre esta monumental obra de la lengua castellana nos dice el novelista peruano Mario Vargas Llosa: “Antes que nada, Don quijote de la Mancha, la inmortal novela de Cervantes, es una imagen: la de un hidalgo cincuentón, embutido en una armadura anacrónica y tan esquelético como su caballo, que, acompañado por un campesino basto y gordiflón montado en un asno, que hace las veces de escudero, recorre las llanuras de la Mancha, heladas en invierno y candentes en verano, en busca de aventuras”.

En América, aparecieron los primeros ejemplares de El Quijote, en el galeón “Espíritu  Santo” llegado al puerto de Veracruz en 1605, eran 262 ejemplares. De allí se remitieron algunos ejemplares a la ciudad de los esclavos, Cartagena de Indias. Viajeros como Juan Ruiz de Gallardo, quien vino al “Nuevo Mundo” en el galeón “Nuestra Señora de los Remedios” y Alonso López de Arce en el galeón “San Cristóbal”, leyeron en su periplo oceánico, El Quijote.

El Quijote es llevado a Perú a través de Portobelo, de allí en mula hasta Panamá y después en barco hasta Lima. Según don Ricardo Palma en su afamada obra “Tradiciones Peruanas”, el primer ejemplar leído en Lima fue el del Conde Monterrey, virrey del Perú, y procedía de Acapulco.

Sobre la presencia de tan grande obra en Venezuela no tenemos mayor información. El investigador Iván Drenikoff dice: “Parece ser que en la biblioteca del Dr. José María Vargas había un ejemplar de El Quijote. La Biblioteca Nacional de Caracas tiene la edición ilustrada, impresa en Holanda en 1697, perteneciente a la colección Dolge”.
Con motivo de celebrarse los 500 años del arribo de los europeos al continente americano, la Academia Nacional de la Historia, siendo su presidente el Dr. Guillermo Morón se edita una versión facsimilar de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, de 1647, con prólogo de Morón, una bibliografía elaborada por Roberto José Lovera De Sola y 30 ilustraciones pertenecientes a los artistas plásticos Pedro León Zapata, Régulo Pérez y Luis Guevara Moreno.

PERSONAJES:

Don Quijote: Hombre idealista. Personaje principal de “El Ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”. Hidalgo cincuentón, esquelético como su caballo. El nombre de Don Quijote era Alonso Quijano, el Bueno. Usa los seudónimos de Caballero de la Triste Figura y Caballero de los Leones.

Sancho Panza: Campesino vecino de don Quijote, hombre de bien, realista ante el idealismo de El Quijote. Según, de poca sal en la mollera. Dejó mujer e hijos para ser escudero de su vecino, siempre en su fiel burro. Era la parte realista de don Quijote.

Rocinante: Caballo flaco y pando como su amo. Una noche sin despedirse de nadie, se marcharon en busca de aventuras. Don Quijote montaba a Rocinante y Sancho Panza su burro o su asno, muy querido por este. Al final se lo roban al desdichado panzón.

Dulcinea: Eterna enamorada de El Quijote. Dama labradora llamada Aldonza Lorenzo y para él será Dulcinea del Toboso. A ella se encomienda el aventurero para realizar cada una de sus empresas. El cree en ella para creer en si mismo.

Cide Hamete Benengeli. Personaje ficticio, supuesto historiador mahometano creado por Cervantes.
Esposa de Sancho Panza: Conocida como Juana Gutiérrez, Teresa Cascajo, Teresa Panza y Teresa Sancho. Esa fue una estrategia de Cervantes, donde el personaje está cada vez más liberado de la letra, más independiente del libro; no está en el libro, sino fuera de él. Tenía una hija llamada Sanchica Panza.
Por mera casualidad tres excelentes escritores fallecieron en esa misma fecha. William Shakespeare nacido en Straford-upon-Avon, Inglaterra el 26 de abril de 1564 y falleció el 23 de abril de 1616. Dramaturgo, poeta y actor.[] Conocido en ocasiones como el Bardo de Avon (o simplemente El Bardo), Shakespeare es considerado el escritor más importante en lengua inglesa y uno de los más célebres de la literatura universal. Algunas de sus obras son: Romeo y Julieta, La Tempestad, Las alegres comadres de Windsor, El mercader de Venecia, El sueño de una noche de verano y el poemario Venus y Adonis.
 Igualmente  nuestra afamada Teresa de la Parra, murió en Madrid, España, el 23 de abril de 1936. Nace en París, Francia,  el 5 de octubre de 1899, Ana Teresa Parra Sanojo, escritora venezolana conocida por su seudónimo Teresa de la Parra. Hija de padres Venezolanos residenciados en París. Entre sus obras más recordadas tenemos a Ifigenia y Memorias de Mamá Blanca.
Finalmente Inca Garcilaso de la Vega, (Cuzco, Perú, 12 de abril de 1539 – Córdoba, España, 23 de abril de 1616). Escritor e historiador. Es el primer escritor mestizo de América. Hijo de Sebastián Garcilaso de la Vega, noble capitán  español y de la ñusta o princesa inca Isabel Chimpu Ocllo. Algunas de sus obras son las siguientes: Historia de la Florida, Comentarios reales, Historia General del Perú.

[]Fuentes Consultadas:
ABAD NEBOT, Francisco. Géneros literarios. Barcelona: Aula Abierta Salvat, 1981. 64 p. (Colección Salvar/Temas Claves, 36)

CERVANTES, Miguel de. Don Quijote de la Mancha. Presentación Mario Vargas Llosa; la invención del Quijote, Francisco Ayala; Cervantes y el Quijote, Martín de Riquer. Edición y notas de Francisco Rico. Edición del IV Centenario. Madrid: Real Academia Española, Asociación de Academias de la Lengua Española, 2004. 1249 p.

DRENIKOFF, Iván. Información oral. Caracas: 9 de abril de 2005.

MEDINA CALATAYUD, Adela. “Hay una edición criolla de El Quijote”. En: Ultimas Noticias, Caracas: 10 de abril de 2005. p.6. Entrevista al historiador Guillermo Morón.

OTERO, Lisandro. “Don Quijote en América”, En: Orbe. Caracas: Nº 9, 28 de marzo al 3 de abril de 2005. p. 21.          

jueves, 26 de abril de 2018

TRES TOPÓNIMOS DE ORIGEN AFRICANO EN EL ESTADO APURE


Arturo Álvarez D´ Armas


La esclavitud en Venezuela se inicia a partir del siglo  XVI cuando traen a la isla de Cubagua los primeros negros. Su desarrollo y consolidación se establece a finales del siglo XVIII, con el cultivo del cacao en la región norte costera. Este fruto de exportación fue la base de la riqueza de los criollos, llamados “los grandes cacaos”.
El africano resultó insustituible como mano de obra, por su alto rendimiento en el trabajo de las plantaciones de caña de azúcar, tabaco, algodón, así como su desempeño en las minas. Una porción muy pequeña gozó el privilegio de trabajar en el servicio doméstico. Otros eran encargados de hatos. Uno de ellos fue Manuelote esclavo y capataz de La Calzada de don Manuel Pulido en la Provincia de Barinas (1807). Un alto número eran cimarrones, vivían de robar ganado, el trueque, el contrabando y cultivar pequeñas parcelas (conucos o vegas) a orilla de los ríos llaneros.
Uno de los tantos aportes que dejaron las etnias africanas se encuentra en la toponimia apureña. En  este artículo se hace un pequeño estudio de tres nombres de origen africano en esa entidad llanera.
CARABALÍ: Gracias a la presencia de mano de obra esclava en la economía ganadera de los llanos, y a pesar de su reducido porcentaje hoy día podemos encontrar algunos africanismos en la región apureña. Este es el caso del topónimo Carabalí.
Como voz geográfica lo ubicamos en los estados Apure, Carabobo, Lara y antiguamente en Aragua. Se conoce como carabalí a un toque musical interpretado durante el ritual de los Diablos Danzantes de Chuao, básicamente instrumentado por el “cajero”. Igualmente al samán Pithecolobium saman (Jacq.) Benth, se le llama carabalí, ¿sería por su parecido con el mítico baobab africano? En Colombia y Venezuela existe el apellido Carabalí o Caravalí.
En la llanura apureña tenemos los nombres geográficos de Hato Carabalí, ubicado en la Parroquia El Yagual, Municipio Achaguas y el caserío Carabalí perteneciente a la Parroquia Elorza del Municipio Rómulo Gallegos del estado Apure.
Bajo el nombre genérico de Carabalí fueron traídos contra su voluntad, a Brasil, Colombia, Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, México y Venezuela, los esclavos embarcados en las factorías localizadas en la costa occidental de África, en la zona comprendida entre el río Níger y la desembocadura del río del Rey aproximadamente, hoy territorio de la República Federal de Nigeria. Realmente los carabalí no eran una etnia, ellos provenían de tipos tribales diferentes como: Ibo, Oru, Isú, Breche, Brass, Ibibio, Efik, Kwa y Biafara entre otras.                                                      En Cuba dada la importancia demográfica de los carabalí en Matanzas y La Habana fueron los iniciadores de la Sociedad Secreta Abakuá. Ellos se hicieron mayoritarios en los muelles como jornaleros y capataces. Allí convergieron distintos grupos carabalíes. En 1836 fundan los carabalí apapá una tradición con más de un siglo de vigencia. Sus templos para el culto se encuentra en La Habana, Regla, Marianao, Guanabacoa, San Miguel del Padrón, Cárdenas y la ciudad de Matanzas.                                                          En el idioma Ibibio, Kalabari es persona de Calabar.
CASIMBAS, LAS: Centro poblado ubicado en la Parroquia Cunaviche del Municipio Pedro Camejo. Salazar Quijada (1983) dice:”Con este nombre se conoce a una troja o casucha para guardar cereales”. También puede ser un pozo, vasija o barril para almacenar agua de llovizna o de manantial. Acosta Saignes en su trabajo sobre Gentilicios africanos nos informa que en las Minas de Cocorote se encontraba un negro con el gentilicio Casimba. El señor José Manuel Puerta habitante de Cunaviche indica que Las casimbas se encuentra ubicado entre el caserío El Oso, el caño río Clarote y el hato El Milagro. Actualmente la mayor parte de sus habitantes son de la etnia yaruro.
Casimba es una voz que proviene del Kimbundu uno de los principales idiomas de la República de Angola. Se escribe Kixima. En el sur de Angola esta un topónimo denominado Casimba. Ortiz (1985): cree que es un una palabra que viene del árabe. El profesor angolano Carlos Figueiredo (2014): “É uma palavra específica para designar estes poços nativos, pois as outras também existem, para designar realidades diferentes: poço, tanque, cisterna... Estas palavras são para designar os poços, tanques e cisternas contruídos pelos europeus. Cacimba é só para os poços nativos, que são muito diferentes dos poços europeus”. Libolo es una región del interior de la República Popular de Angola, cerca del río Kwanza en su frontera norte. Se encuentra en la Provincia de Kwanza-Sul. Figueiredo (2016) dice: En la parte norte se encuentra habitado por pueblos  Ambundo, hablantes de la lengua Kimbundu. En el sur es habitado por la etnia Ovimbundu, quienes hablan Umbundu. En Libolo se habla una variedad de Kimbundu con características muy propias que se llama Kimbundu Libolo o Kimbundu Bolo. Los investigadores Fuentes Guerra y Schwegler opinan que viene del kikongo (Ká: “lugar, sitio” y nzímba: “hueco, cavidad”).
ÑAME: Con el nombre de ñame encontramos dos topónimos en el estado Apure, uno es el “Fundo los ñames”, centro poblado situado en la parroquia Bruzual, del Municipio José Cornelio Muñoz y el sitio “los ñames” perteneciente a la parroquia San Miguel de Cunaviche, Municipio Pedro Camejo.
El ñame pertenece a la familia de las Dioscoreáceas y género Dioscorea. Son plantas herbáceas, de tallos trepadores, volubles, que necesitan donde apoyarse. Hojas acorazonadas. Se cultivan por sus rizomas harinosos, de muchas proteínas y minerales. En Venezuela y en gran parte de América tenemos tres tipos de ñames: ñame común (Dioscorea alata L.) originario de la India y Malaya;  el ñame congo (Dioscorea bulbifera L.) originario de África y el ñame de guinea (Dioscorea cayennensis Lam.) también africano.
Aproximadamente, entre los años 6000 y 5000 a.C., en la cuenca del río Níger eran cultivados el ñame, junto al arroz africano (Oriza glaberrima), mijo, sorgo y la palma de aceite, los cuales se difundieron hacia el norte y el noreste, en dirección al valle del Nilo.
La dispersión histórica del ñame se debe a los viajes de los portugueses en el comercio de esclavos. En los buques donde transportaban a los africanos les daban de comer “dos veces al día”: ñames cocidos, arroz africano, medio litro de agua o patilla (llamada melón de agua) y de vez en cuando un poco de “carne”. La voz inhame ya existía en el vocabulario portugués del siglo XV, y Colón, quien había estado en Guinea, llama mames o names a una variedad de batatas americanas. Gonzalo Fernández de Oviedo dice en 1535 los nombres mames, names o nnames, pero ya aplicados al verdadero ñame, diciendo que es “fruta extranjera que vino /a Indias/ con esta mala casta de los negros”.
El profesor Megenney (1983) en una importante investigación dice que el término ñame aparece en una serie de lenguas africanas que son las siguientes: Wolof (nyambi), Mende (yambi), Dyolof (ñambi), Grebo (nyambi) y Fulani (ñama).
En Venezuela toda sopa lleva ñame y en los pueblos todavía se elaboran torticas de ñame y los famosos buñuelos de ñame.
Fuentes consultadas:
Acosta Saignes, Miguel.  Gentilicios africanos en Venezuela.  Caracas: Universidad Central de Venezuela, Facultad de Humanidades y Educación, Instituto de Antropología e Historia y de Filología “Andrés Bello”, s.a.  24 p.
Acosta Saignes, Miguel.  "La cerámica de la luna".  En: Archivos Venezolanos de Folklore.  Caracas: Tomo II, N° 3, 1953-1954.  pp. 7-22.
ÁLVAREZ D´ARMAS, Arturo.  Apuntes sobre el estudio de la toponimia africana en Venezuela. San Juan de los Morros: Universidad Nacional Experimental Rómulo Gallegos, Oficina de Comunicación y Extensión Cultural, 1981.  18 p. (Serie Acervo II).
ÁLVAREZ D´ARMAS, Arturo. Deportistas venezolanos con apellidos africanos.  Inédito.
Álvarez Nazario, Manuel.  El elemento afronegroide en el español de Puerto Rico. Contribución al estudio del negro en América.  San Juan de Puerto Rico: Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1974.  489 p.
ESCALANTE, Aquiles.  “Afrocolombianismos”.  En: Magazing Dominical. Bogota: 2 de enero de 1977.  Pp. 5-6.  (El Espectador). 
FIGUEIREDO, Carlos. “Comunicación personal”. Macao, China: 15 de septiembre de 2014.
FIGUEIREDO, Carlos. “Comunicación personal”. Macao, China: 19 de septiembre de 2016.
Fuentes Guerra, Jesús y Schawegler, Armin. Lengua y ritos del Palo Monte Mayombe. Dioses cubanos y sus fuentes africanas. Madrid: Iberoamericana-Vervuert, 2005.  258 p.
GARCIA, Gloria. “Esclavos africanos en La Habana del siglo XVI”.  En: Resumen Semanal Granma. La Habana: 25 de julio de 1982.  p. 2.
Historia de Angola.  Luanda: Ministerio de Educacao, 1976.  118 p.
LARES BOLIVAR, Elisur Emilio.  Geografía descriptiva apureña.  San Fernando de Apure: Octubre del 2004.  57 p.
Larrazábal Blanco, Carlos.  Los negros y la esclavitud en Santo Domingo.  Santo Domingo: Julio D. Postigo e hijos Editores, 1975.  200 p.  (Colección Pensamiento Dominicano, 35).
Lopes Cardoso, Carlos.  Do uso da “Cegonga” no Distrito de Mocamedes.  Luanda: Instituto de Investigacao Científica de Angola, 1963.  17 p.
Megenney, William W.  Sub-Saharan Influences in the Lexicon of Puerto Rico.  Separata de Orbis.  Louvain: Tome XXX, N° 1-2, 1981 /1983/.  pp. 214-260.
Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables, Dirección de Cartas, Sección de Nombres Geográficos.  Gacetilla de nombres geográficos.  Caracas: Publicaciones de la Dirección de Cartografía Nacional, 1978.  339 p.  (Edición provisional, 5).
Ortiz, Fernando.  Nuevo catauro de cubanismos.  La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1985.  526 p.
Puerta, José Manuel. Información oral. Puerto Miranda,  urbanización San Fernando 2000, estado Guárico: 29 de marzo de 2008.
Salazar Quijada, Adolfo.  La toponimia venezolana en las fuentes cartográficas del Archivo General de Indias.  Caracas: Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia, 1983.  723 p.  (Estudios, Monografías y Ensayos, 40).
SCHNNEE, Ludwig.  Plantas comunes de Venezuela.  Tercera edición.  Caracas: Universidad Central de Venezuela, Ediciones de la Biblioteca, 1984.  822 p.
Vélez Boza, Fermín y Valery de Vélez, Graciela. Plantas alimenticias de Venezuela. Autóctonas e introducidas.  Caracas: Fundación Bigott / Sociedad de Ciencias Naturales La Salle, 1990.  277 p.

sábado, 21 de abril de 2018

DEL ANTIGUO DAHOMEY



A comienzos del siglo XVII, la etnia fon, funda el reino de Dahomey, siendo Abomey su capital. Después de estar sometido al vasallaje del reino de Benín, el territorio de la actual República de Benín forma parte del reino de Allada. Al desmembrarse este en 1625, surge en el norte el reino de Dahomey, una dinastía que se mantuvo hasta finales del siglo XIX. 
Reyes de Dahomey: Gangnihessou (1600-1620), Dakodonou (1620-1645), Aho Houegbadja (1645-1685), Houessou Akaba (1685-1708), Agadja (1708-1740), Tegbessou (1708-1774), Kpengla (1774-1789), Agonglo (1789-1797), Adandozan (1797-1818), Ghézo (1818-1858), Gleglé (1858-1889), Béhanzin (1889-1894), Agoli-Agbo (1894-1900). 
El máximo momento de esplendor de la monarquía corresponde al período más floreciente de la trata de esclavizados; se inaugura con Ghézo, quien detenta el poder durante cuarenta años (1818-1858).
Se debe destacar la importancia del arte en los distintos reinados del siglo XIX. Los artesanos trabajaban bajo control del reino y se agrupaban en zonas vecinas al palacio. Su misión era exaltar al soberano y sus hazañas guerreras. En los muros del palacio en cuyos muros de terracota habían bajorrelieves de naturaleza muy diversa, como batallas, escudos de armas o representan alegorías, y a veces seres míticos. Gleglé aparecía como un león. 
Al morir Ghézo sube al trono Gleglé, llamado también Glelé o Gelele. Gran estadista y guerrero; a través de la venta de esclavos mantuvo cierto nivel de prosperidad para su pueblo. Sus zonas costeras fueron centros de ventas de esclavos desde el siglo XVIII. Durante su mandato la economía, el arte y la cultura fon (la dominante), vivieron su mejor esplendor. Al eliminarse la trata, el monarca introduce cambios fundamentales en la maquinaria del estado y la economía. Su gobierno perjudica los intereses comerciales franco-ingleses, cada vez más interesados en el control directo de las exportaciones.
A partir de 1868 los europeos penetran por distintos medios el territorio de Dahomey, finalmente Francia logra que algunos ciudadanos de su país se establezcan en el puerto de Cotonu, mediante un acuerdo con Gleglé, con esta iniciativa el rey creía evitar las incursiones de los ingleses de Lagos (hoy República Federal de Nigeria). Esta relación no significaba que el reinado perdía su soberanía sobre esa importante ciudad; los comerciantes de Cotonu debían pagarle impuestos y reconocer la autoridad de los representantes del reino. 
Al poco tiempo los galos se niegan a pagar los tributos monetarios a los representantes del rey y piden la intervención del ejército francés para así obtener protección. Los grupos de presión coloniales terminaron imponiendo la conquista militar. 
Gleglé convivió con su pueblo, demostrando ser un hombre de convicciones, sabiduría y humildad. Siempre vestía con un taparrabos, pocas alhajas, uno o dos brazaletes de hierro y finalmente su cachimbo de fumar. Como decían los portugueses a los altos funcionarios: El era un cabesario más. A la muerte de Gleglé en 1889 le sucede su hijo Béhanzin, quien lucha contra el imperio francés hasta 1894, cuando es derrotado en una lucha desigual donde los franceses usaron armas experimentales. Este reino se distinguió por su mujeres soldados. Los occidentales les dijeron amazonas, en lengua fon es mino.
El antiguo Dahomey es independiente desde el 1 de agosto de 1960. Su primer presidente fue Hubert Maga. El 27 de octubre de 1972 el coronel Kérékou implanta un gobierno militar y en 1974 se proclama marxista-leninista. Y el 30 de noviembre de 1975, pasa a llamarse República de Benín. El nombre de Benín evoca un floreciente reino asentado en esa región desde tiempos lejanos. 
Tiene límites con Togo, Burkina Faso (antiguo Alto Volta), Níger y Nigeria. Su extensión es de 112.622 kilómetros cuadrados, de los cuales su fachada atlántica es de 125 km2. La capital es Porto Novo, otras ciudades son Cotonu, Abomey y Uidah (célebre por el culto a Dambalá, la serpiente sagrada). Los principales grupos étnicos son los fon, adja, baribá, yoruba, somba y fulbe.
Uno de los grandes aportes de los fon a la cultura americana es la religión Vudú, traída a tierras de Haití, con los miles de esclavizados provenientes de esa zona de África Occidental. También se disemino por la parte oriental de Cuba, algunas islas del Caribe, República Dominicana y en el estado de Louisiana en los Estados Unidos.
Fuentes consultadas:
AUBOURG, Michel. “Le Dahomey (1)”. En: Bulletin du Bureau d´ Ethnologie. Port-Au-Prince: N° 23-25, mars-septembre, 1960. Pp. 15-26.
INIESTA, Ferrán. “La penúltima resistencia del pueblo fon”. En: Marginados, fronterizos, rebeldes y oprimidos. Miquel Izard Compilador. Vol. II. Barcelona: Ediciones del Serbal, 1985. Pp. 142-153.
LAUDE, Jean. Las Artes del África Negra. Barcelona: Editorial Labor, S. A., 1968. 282 p. (Nueva Colección Labor, 70).
SURET-CANALES, Jean. Äfrica Negra. Geografía, civilización, historia. Prefacio Jean Dresch. Buenos Aires: Editorial Platina, 1959. 221 p.

miércoles, 28 de diciembre de 2016

CANTOS ANCESTRALES

Arturo Álvarez D´ Armas
Caracas. VIENTO DEL SUR EDITORES. 
2016
(11 poemas)



---------------------------------------
Ay Negra
El único miedo a que llegue la muerte
es que salgas de mi memoria
no recuerdes las formas en que hacíamos el amor
ni toque tus senos
piernas
labios.
No estaremos frente a frente
con nuestros sueños y anhelos
confundidos cuerpo y labios.
La muerte es un largo silencio.
---------
El ensueño de la noche
me llevo al Mont Petit.
Subí al segundo piso
a ver a mi hembra pura de ébano.
Se levanta como astro por el firmamento
vinieron besos
movimientos de cintura.
Tu vestido fucsia le viene a la carnosidad de tus labios.
Un fuego violento salía de tus poros.
Llegaron los orígenes secretos
ríes con efusión y picardía.
Ando ebrio de caricias.
Carne con carne recorro esa topografía de montañas y ríos.
Suena el timbre fin del tiempo.
Busqué en ella la Luz, la Paz, mi esperanza.
Cerraste las piernas
para abrir al nuevo morador de la habitación.
Dijo adiós la negrita de La Guaira.
---------
Tu faz
ojos de centellas.
Irradias sándalo y cayena.
Igual que la boa
Dan-Gbi
usaré
la punta de mi lengua.
---------
TRAVESÍA
Atrás quedaron los baobab
dolor de cadenas.
El viento lleva al galeón
arenas de plasma.
Panojas de guinea
lanzan a la costa.
Tocan cuerpos oscuros
dientes blancos
senos duros.
Tasadas al mejor precio.
A Nora Carrasquel
---------
Bajo el sol de África
al otro lado del Atlántico
besé tu cuello de bubulcus ibis
y tu cabeza de Oni
absorbí el licor de tus senos
trepé tu cuerpo
como la araña Anancy.
Lucy brotó en el río Awash.
---------
El gallo de Gorée
El guerrero de la cresta roja
y largas espuelas
ronda la sombra del patio
llama del alba.
El cortejo
semeja un baile andaluz
vuelta sobre vuelta
el ala estirada
salta al ansiado trofeo
el pico córneo
sujeta las plumas de la sesera
ni sangre ni rudeza
bailadores de San Juan.
El gallo de Gorée no es para los orichas.
---------
Recuerdo
Voy por La Habana
con mi mulata rumbera.
Diablitos yorubas danzan el día de Reyes.
Hay rumbas, guarachas, sones y boleros.
Las comparsas, congas
y chambelonas van arroyando.
El Alacrán,
Príncipes del Rajá,
Los Marqueses de Atarés,
Los Dandys de Belén.
Pasamos por La Víbora, Neptuno,
Marte, El Prado, Obra Pía,
Jesús María y
La Calzada del Monte.
Viejos caminos del mito y de la fe.
En La Habana de Yemaya,
las olas se mueven como la mulata.
No existe la CMQ,
Ni la Mil Diez.
---------
DAMBALLAH
Soy la sepiente sagrada
oriunda de Uidah,
de la dinastía de Abomey.
En la bodega de barcos negreros
me hice a la mar
llegué a tierra de samanes y mastranto
ríos que recuerdan el Pendjari y el Alibori.
Por la ribera del río madre
brotó tu piel
bañada por una luz de oro y plata.
Recorrí tu cuerpo de banjo
abrevé en la hojarasca de tus pezones.
Renacen los ancestros.
---------
Bajamos la montaña rumbo a la costa negra
angostas curvas
árboles vetustos como la tierra.
Cantos de aves
siembra de cacao
fragancia de chocolate.
Mujeres de caderas con ritmos de tambor.
Beso la arena
se escurre con el agua marina.
El movimiento de las olas se oye como la música de Angola.
---------
Un caballo alazán
corre libre en la sabana
montado por Yemayá
en la lejanía del mañana.
---------
Las piernas de mi mujer
son el pilar del orbe.
En el río Oggún
Entre Ifé e Ibadán
mora el humor eterno.

domingo, 3 de julio de 2016

Plantas Medicinales: Aporte Bibliográfico

Arturo Álvarez D´ Armas

Las carencias sanitarias y educativas en nuestro medio han arraigado creencias medicinales que aún cuando puedan tener una base científica, lo mágico y religioso destacan en su práctica, así vemos como recetan y curan infinidades de dolencias con remedios caseros muy sencillos que solo un conocimiento profundo de la naturaleza justifica la necesidad de aplicarlos.
En el continente africano se viene trabajando desde hace muchos añosla llamada medicina popular cuya base son las plantas medicinales.
El presente trabajo bibliográfico se ha realizado con el fin de proporcionar una ayuda a los investigadores y estudiosos de las plantas medicinales.
ALBORNOZ M., Américo. Productos naturales: estudio de las sustancias y drogas extraídas de las plantas. Prólogo: Marcial Granier-Doyeux. Caracas: Publicaciones de la Universidad Central de Venezuela, 1980. 616 p.
ÁLVAREZ D´ ARMAS, Arturo. Medicina Tradicional y Plantas Medicinales: África y Afroamérica. Ocumare del Tuy: Ediciones Cumbe y Tambor, 1990. 16 p.
ARMAS ALFONZO, Alfredo. Yerbas. A manera de introducción: Francisco Tamayo. Caracas: Ediciones Corpoven, 1983. 133 p.
BATH, Keshava. Herbolario tropical. /Presentación/ Diego R. Silva. Cumaná: Industria Gráfica Oriental, 1981. 153 p.
BAUDI O., J. C. Plantas medicinales existentes en Venezuela y Latinoamérica. Caracas: Editorial América, 1987. 260 p.
CABRERA, Lydia. El Monte (Igbo-Finda; Ewe Orisha. Vititi Nfinda). (Nota sobre las religiones, la magia, las supersticiones y folklore de los negros criollos y el pueblo de Cuba). Cuarta edición. Miami: Ediciones Universal, 1975. 564 p.
CAMARGO, Maria Thereza Lemos de Arruda. Plantas medicinais e de rituais afro-brasileiros. I. Sao Paulo: ALMED, 1988. 97 p.
CHIRINOS, Diego Nicolás. El Anamú serrano: legítimo mapurite. Naguanagua, Estado Carabobo: Ediciones de “La Voz de San Luis”, 1983. 47 p.
CHIRINOS, Diego Nicolás. El milagro de los vegetales (200 casos curados de Cáncer y Leucemia). Segunda edición. Prólogo: Dr. Marino Colina. Preámbulo: Dr. Secundino Urbina. Presentación: Dr. Wilfredo Perfetti C. Valencia: Alfa Impresores, 1988. 107 p.
CHIOSSONE VILLAMIZAR, Carlos. Flora médica del Estado Lara. Trabajo presentado ante la Ilustre Universidad Central para optar al título de Bachiller en Filosofía y Letras. Caracas: Coop. de Artes Gráficas, 1938. 177 p.
DELASCIO CHITTY, Francisco. Aportes al conocimiento de la etnobotánica del Estado Cojedes (Venezuela). Presentación: Hermano Ginés. Caracas: Fundación La Salle de Ciencias Naturales, Estación de Investigaciones Agropecuarias Fundación La Salle – San Carlos – Estado Cojedes, 1978. 126 p. (Contribución, N° 1).
DÍAZ FABELO, Teodoro. Diccionario de yerbas y palos rituales, medicinales y alimenticios. La Habana: 1968. 390 h.
ERNST, Adolfo. Las familias más importantes del reino vegetal especialmente las que son de interés en la medicina, la agricultura e industria, o que están representadas en la flora de Venezuela. Caracas: Imprenta de Espinal e hijos, 1881. 80 p.
ERNST, Adolfo. Obras completas. (Compilación por Blas Bruni Celli). Vol. II. Botánica – 2. Caracas Fundación Venezolana para la Salud y la Educación, 1982. 695 p.
FATUMBI VERGER, Pierre. Ewé. O uso das plantas na sociedade Iorubá. Sao Paulo: Companhia Das Letras, 1995. 762 p.
GARCÍA BARRIGA, H. Flora medicinal de Colombia. Vol. I, II. Bogotá: Talleres Editoriales de la Imprenta Nacional, 1975.
GÓMEZ RODRÍGUEZ, Ángel Félix. Margarita: medicina popular. Presentación o prólogo: Carlos Rodríguez H. Caracas: Ediciones de la Federación Farmacéutica Venezolana, 1982. 146 p. (Serie 3. Vol. I).
GOSSWEILER, John. Nomes Indígenas de Plantas de Angola. Luanda: 1953.
GÜERERE AÑEZ, Tabare. Las plantas curativas de los santeros. Caracas: Editorial PANAPO, 1996. 128 p.
GUERRA MENDEZ, Rafael. Contribución al estudio de la geografía médica del Estado Carabobo y en especial de la ciudad de Valencia. Valencia: 1911.
HOYOS F., Jesús. Árboles cultivados de Venezuela. 1. Caracas: Sociedad de Ciencias Naturales La Salle, 1974. 213 p. (Monografía N° 20).
LÓPEZ-PALACIOS, Santiago. Escritos etnobotánicos. Mérida: Talleres Gráficos Universitarios, 1985. 322 p.
LÓPEZ-PALACIOS, Santiago. Usos médicos de plantas comunes. Mérida: Talleres Gráficos Universitarios, 1984. 241 p.
MANARA, Bruno. Antonio Ratia y su mundo. Caracas: Federación Nacional de la Cultura Popular / Ateneo de Calabozo, 1985. 114 p.
MÉROLA R., Giovanna. Plantas medicinales para la mujer. Valencia: Vadell Hermanos Editores, 1986. 291 p.
MOSTACERO, Rudy. Coordinador. La medicina popular en el caserío Las Tunas (vía Duaca), Estado Lara. Barquisimeto: Instituto Universitario Pedagógico Experimental, 1979. 117 h.
OCAÑA LÓPEZ, Jesús Arnaldo. Plantas medicinales del llano venezolano. Barinas: Reunellez, Editorial Universitaria, 1989. 471 p.
PITTIER, Henri. Manual de las plantas usuales de Venezuela y su suplemento. Tercera reimpresión. Presentación por el Dr. Eduardo Mendoza. Prólogo por el Profesor Francisco Tamayo. /Barcelona, España/: Fundación Eugenio Mendoza, 1978. 620 p.
POLLAK-ELTZ, Angelina. Folk-medicine in Venezuela. Viena: University of Viena, 1982.
POLLAK-ELTZ, Angelina. La medicina popular en Venezuela. Caracas: Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia, 1987. 312 p. (Estudios, Monografías y Ensayos, 86).
POMPA, Gerónimo. Medicamentos indígenas. 44 edición. Miami - Panamá: Editorial América, 1977. 340 p.
RAMIA, Mauricio. Plantas de las sabanas llaneras. Caracas: Monte Ávila Editores, 1974. 287 p.
ROIG Y MESA, Juan Tomás. Plantas medicinales aromáticas o venenosas de Cuba. Habana: Ministerio de Agricultura, Servicio de Publicidad y Divulgación, 1945. 2 Tomos.
ROMERO, Telmo A. El bien general. Colección de secretos indígenas y otros que por medio de la práctica han sido descubiertos por Telmo A. Romero. Segunda edición. Caracas: Imprenta de la Nación, 1884. 226 p.
RONDÓN, Alí. et al. Investigación sobre plantas y medicamentos indígenas. San Juan de los Morros: Universidad Nacional Experimental de los Llanos Centrales “Rómulo Gallegos”, /1980/. 9 h.
SCHNEE, Ludwig. Plantas comunes de Venezuela. Tercera edición. Caracas: Universidad Central de Venezuela, Ediciones de la Biblioteca, 1984. 822 p.
SEOANE GALLO, José. El folclor médico de Cuba. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1987.
TAMAYO, Francisco. Léxico popular venezolano. Prólogo de Alexis Márquez Rodríguez. Caracas: Universidad Central de Venezuela, Dirección de Cultura, 1977. 329 p.
VÁSQUEZ M., Lisandro. Plantas y frutas medicinales de Colombia y América. Introducción: F. Ignacio Sanz Sola. Cali: Editorial Climent, 1982. 274 p..
VÉLEZ SALAS, Francisco. Plantas medicinales de Venezuela. Recopilado por el Dr. Fermín Vélez Boza. Segunda edición. Caracas: Instituto de Capacitación Agrícola, INAGRO, 1982. 444 p.
WAGNER, Alain. Aspects des Médicines Traditionnelles du Gabon. Ilustrations de Vivian Cël. Toulouse: Editions Universelles, 1986
WALLIS BUDGE, E. A. El origen divino de las plantas curativas. Barcelona: Ediciones Abraxas, 2004. 123 p.
WILBERT, Werner. Warao herbal medicine: A pnematic theory of illness and healing. Los Angeles: University of California, 1986. 2 vols.