Dedicado a compartir asuntos de historia, crónicas, sociología, educación, ciencia y tecnología, política, teatro, tradición, cine, literatura, artes y filosofía (San Juan de los Morros, Venezuela)
Obituarios de un no-país — video a Alejandro Aguilar
martes, 25 de octubre de 2011
El Quejido
miércoles, 19 de enero de 2011
Viaje a la Semilla
"Viaje a la Semilla" se trata, pues, de un relato breve de prosa sólida y exuberante. Los párrafos hechizan ya desde sus primeras palabras. A medida que se avanza en su fascinante lectura uno no pude menos que pensar que se encuentra ante una pieza clásica del llamado "Realismo Mágico" Aquí se habla de una vida vivida cronológicamente a la inversa, de la vejez a la niñez. La vida no es una dilatada y racional longitud entre el nacer y el morir, sino entre el morir y el nacer. La pluma y la imaginación de Carpentier va mucho más allá: personas, tiempo y cosas retroceden dentro de ese mismo tiempo hasta desaparecer por completo sin dejar ningún tipo de evidencia de sus existencias. Hombre y materia se hunden más allá de sus orígenes. Nada parece haber existido. El ser humano y la obra de sus manos se extinguen en una nada remota y sin nombre. Hombre y creación se sitúan mucho más atrás de sus materias primas. Absolutamente todo viaja a un pasado sin pasado. Uno se pregunta: Si después de la muerte reina el misterio, ¿lo mismo no se puede decir de lo que existe antes de la fecundación biológica?lunes, 15 de noviembre de 2010
El Diario de Moscú
"Si alguien quisiera tener rápidamente una idea vivaz de lo que fue la vida cotidiana en la Unión Soviética en los años 80, podría ahorrarse la pesada lectura de Alexander Soljenitsin: le bastaría por el momento leer el Diario de Moscú de Edgardo Malaspina." ( J. A. Calzadilla Arreaza)
Ando deambulando por los lares de la página 53 del libro el "Diario de Moscú" de Edgardo Malaspina. Camino por las huellas de su estadía en la hoy extinta Unión Soviética. El propio autor tuvo la amabilidad y gentileza de obsequiarme un ejemplar con la siguiente dedicatoria: "Para Daniel con el aprecio de los poetas." Es un gesto que valoro. Soy de la creencia que a un libro se le aumenta el valor literario y poético cuando viene dedicado de puño y letra por su autor. En menos de una hora ya he leído "tres años de diario". Encanto de la escritura y de la lectura que nos permite atrapar en corto tiempo y espacio las vivencias de toda una vida. Insisto e insistiré cual orate: la invención de la escritura es el supremo acto de magia realizado por el hombre. O como diría más académicamente Jorge Luis Borges: "Sólo el libro es una extensión de la imaginación y de la memoria."
Edgardo Malaspina es un personaje de nuestros llanos y horizontes guariqueños ampliamente conocido por todos. Su labor médica e intelectual es de vieja data y larga trayectoria. Pero, si acaso hay alguien que aún no le conozca, le bastará leer la flamante contraportada vinotinto de su libro aquí reseñado: "Médico internista graduado en Moscú. Profesor y traductor de ruso. Individuo de número de la Sociedad Venezolana de Médicos Escritores y representante por el estado Guárico de la Red Nacional de Escritores de Venezuela." La obra, nos sigue hablando la contraportada, es "el diario de un estudiante que marcha a cursar estudios de medicina en la Unión Soviética de los años ochenta. Va construyendo, entre anotaciones breves y las memorias grabadas como huellas esenciales, un panorama de la vida cotidiana rusa en la década final del Socialismo real." Efectivamente: Malaspina pinta con pincelada precisa, literaria y poética la "anatomía de la humanidad rusa...así como del alma Soviética." ( J. A. Calzadilla Arreaza, prologuista de la obra ) Quien lea este diario no puede menos que sentir que los párrafos exhalan un suave y si se quiere poético "saludo a la nostalgia." El haya vivido esa época de "Ideología militante" "Guerra fría" y "Equilibrio del Terror" añora de alguna manera el pensamiento y el estilo de vida engendrado en ese periodo de la historia. En lo personal, echo de menos las discusiones de mi padre el "proamericano" y me tío el "comunista": Antonio Scott y Horacio Scott. Sus confrontaciones eran verdaderas riñas de perros y gatos que yo disfrutaba perversamente con toda la pura ingenuidad que me daban mis dos décadas de vida. Es que la vida y la historia era algo más que el obtuso integrismo islámico tan de moda en el siglo XXI.
No puedo aún escribir sobre la obra de Malaspina con la amplitud que deseo porque apenas escalo su página 53, pero he aquí al menos unas dos citas con su comentario: En la primera Malaspina preservó para la posteridad la palabra de un veterano de guerra que dijo: "Los americanos se creen los ganadores de la guerra, pero sabemos que fuimos nosotros los propios vencedores, que recorrimos la mitad de Europa a pie, empujando la bestia, cuerpo a cuerpo, hasta su cueva." Y es que por prejuicio o ignorancia pocas veces consideramos el papel que jugó y lo mucho que sufrió el pueblo ruso durante la Segunda Guerra Mundial. No en balde se le denominó a la resistencia soviética a la invasión alemana la "Gran Guerra Patriótica." ¿Cuánto habrá sufrido este veterano de guerra inmortalizado en la página escrita de Malaspina? Al menos, eso sí, sobrevivió: de los 55 millones de personas que dieron su vida en los campos de batalla, 27 millones eran soviéticos. Se dice que en la toma de Berlín el ejército rojo perdió 300 mil soldados.
En otra parte se le oye a Malaspina decir: "Una cátedra de la facultad de medicina es un amplio corredor adornado con retratos de científicos relacionados con la especialidad en cuestión y carteleras alusivas a la misma. A lo largo del corredor están las aulas, laboratorios y oficinas. La atmósfera silenciosa junto a las imponentes figuras de destacados médicos nos trasmiten la sensación de encontrarnos en un templo y nos insta a mantenernos serios y respetuosos." Es el concepto y visión de lo sagrado de la vida y de las cosas. Se percibe un misticismo sin Dios, la religiosidad que le es propia al ser humano asi se le instruya sistemáticamente en los rudimentos del ateísmo científico, la necesidad consciente o inconsciente de creer en algo superior que de alguna manera nos haga trascender. En fin, ecos de una espiritualidad universal que en la Unión Soviética nada sabía de mitos, liturgias, dioses o semidioses. Al menos en las políticas del Estado
Justipreciar pues "Diario de Moscú" no es tarea fácil. Cada cita, oración y párrafo contienen suficientes datos para desarrollar por separado toda una diversidad de tópicos relacionados con el autor y su interacción con el pueblo soviético. Termino este artículo por donde debí comenzarlo, con las palabras del Veredicto del Concurso Literario Stefania Mosca Categoría Crónica: "Nosotros, Mercedes Chacín, Roberto Malaver y Ernesto Villegas, jurados del Premio Municipal de Literatura Stefania Mosca en la categoría de crónica, decidimos de manera unánime, otorgar el primer lugar a la obra Diario de Moscú, registrado bajo el pseudónimo Sergio Narod, por su originalidad, novedad y ritmo narrativo que mantiene interés de la crónica hasta el final. Por otra parte estimamos que revela interesantes detalles históricos de un estudiante venezolano en Moscú y sus posteriores impresiones luego del proceso conocido como la Perestroika."
12 Noviembre 2010
martes, 26 de octubre de 2010
MUERE EL ESCRITOR PEDRO SIVIRA, QUEDA EL LEGADO DE SUS PÁGINAS
En la madrugada del miércoles 20 de octubre se nos fue nuestro gran amigo Pedro Sivira, intelectual de trayectoria,conocido redactor del Nacionalista, autor de libros muy leídos y creador de varias páginas culturales que circularon en el diario donde trabajó por tantos años. Pedro Sivira era un valioso intelectual en cuya mente resplandecía la idea y en su lengua el dato histórico, el conocimiento y la palabra sincera. domingo, 3 de octubre de 2010
DOS MESES ANTES DEL 4F
6 de Enero de 1992: Se oye rumores de golpe de estado. Desde el 31 de diciembre se habla de ello. El año pasado, las protestas civiles contra el gobierno de CAP convirtieron al país en un verdadero campo de batalla. Hubo muertos y muchos, muchos heridos. Sobre todo hay mucho descontento e indignación en los corazones. ¿Se piensa ahora en alternativas militares? ¿Eso ya no pasó de moda?
28 de Enero de 1992: en la portada de "El Nacional" en letras grandes se puede leer al presidente decir: "Yo nunca he dicho que el golfo es de Venezuela." Le muestro el titular a un amigo mío y le digo: "De este titular a un Golpe de Estado lo que hay es un paso." No soy profeta ni visionario ni nada por el estilo, pero si los rumores de asonada militar son ciertos, declaraciones antipatrióticas como esta deben poner en marcha el aparato militar. solo deducciones de un ser anónimo
domingo, 30 de marzo de 2008
LA EXPRESIÓN DE UN MUNDO IMAGINARIO

Braulio Pérez Marcio
Soy el dueño absoluto y soberano de una mañana que pienso dedicar a la lectura. Sigo con "De amor y de sombra" de Isabel Allende, la misma que en una entrevista respondió: "Mis raíces no están en un lugar; están en la memoria, en los libros y en las cartas que escribo, ahí se va haciendo la vida". Pero que no se me vea como un holgazán entregado al ocio improductivo. Hasta hace poco tenía las mañanas tan ocupadas que no me quedaba tiempo para leer ni una sola letra del abecedario: vendía yogur casero para incrementar mis exiguos ingresos. Me podías ver calle arriba y calle abajo ofreciendo el manjar originario de Asia. "¿Sabías que el yogur no tiene ni cien años en Occidente?", le decía yo a mis clientes más cultos. "Se popularizó en el siglo XX gracias a los estudios científicos de un tal Metchnikov (premio Nobel de medicina 1908) que lo asoció con la longevidad de los pueblos que lo consumían". El cliente ponía ojos de huevos fritos y me compraban la mercancía no tanto para comerlo como para sentirse intelectualmente importantes. También contaba la historia de como el ángel Gabriel se le apareció un buen día al patriarca Abraham y le dió personalmente la receta del yogur como afrodisíaco y para curar la infertilidad masculina. Y me lo volvían a comprar. Les parecía increíble que detrás de algo tan prosaico como la compra y la venta existieran historias tan interesantes. Ardid publicitario el mío. Mercadotecnia barata. Es que estos sueldos mínimos en verdad son mínimos, tan mínimos que como se dice en el argot popular, "hay que rebuscarse o matar tigritos". Salía pues con mi mercancía a la calle y no hubo persona que no degustara el producto ni institución donde no colocara al menos diez, logrando de ese modo un dinero extra que siempre fue bien utilizado y disfrutado. Pero, ¿cómo seguir en el negocio si desapareció la leche del mercado? Y cuando al fin aparece, no sabes cuando ni donde, y yo no me destaco precisamente por el dominio de las artes adivinatorias para llegar al lugar y al momento justos, cuando descargan el preciado artículo en la "Tierra Santa" de los supermercados y mercales. Y si acaso llego al lugar, resulta ya se la han llevado toda, y yo me quedo desolado viendo los anaqueles vacíos. Asi pues que aquí me tienen, echado en la cama y con una obra literaria en el pecho, esperando que la reforma constitucional con sus tonos carmesí logre colocar un vaso de leche en la mesa del venezolano o me permita reactivar mi industria.
Solo. Nada me perturba. Allá abajo se oye el correr del río contaminado. Estoy en la casa del profesor Leal, un inmigrante español de ideas radicales. Estuvo involucrado en la guerra civil española. Uno de sus hijos llega de visita y se lo anuncian. Su padre, sorprendido de tenerlo tan temprano en casa un día sábado, le preguntas si le sucede algo. "Nada viejo", responde el hijo. "Tengo ganas de tomar un desayuno decente preparado por mamá". Detuve abruptamente la lectura aquí. De repente me sentí representado e interpretado por el personaje y me encontré diciéndome a mí mismo: "Sí, es una buena idea: quiero tomar un desayuno preparado por mamá". Mi esposa salió tan apresurada hoy que apenas pudo dejar sobre el reverbero de dos hornillas una olla de café. Una media hora más tarde ya estaba en la vieja casa de mi infancia, comiendo y charlando con mamá. Y las palabras que destilaba nuestro coloquio me sabían a arepa frita, a huevos revueltos y a café con leche.
Se dice que la novela es el relato de una historia de ficción, relatos de cosas acaecidas en un mundo imaginario. Sin embargo es algo más profundo que eso: como el escritor toma para redactar su obra la materia prima de la realidad y de lo posible, es factible que nosotros, sepámoslo o no, personifiquemos esa ficción y la transformemos en una historia viva. Para unos pocos elegidos y desventurados la novela es el guión que se les dió para memorizar y representar en los escenarios del mundo. Quizá en eso pensaba José Sant Roz cuando describía a su hermano, el escritor Argénis Rodríguez: "El día que descubrió que un libro lo podía cambiar a uno, lo podía armar caballero, hacerlo el más poderoso de la tierra, el más noble y el más criminal si se daba el caso, entonces no quiso sino leer y escribir". De lo cual deduzco que podemos "reescribir" una joya cualquiera de la literatura universal con la tinta y el papel de nuestro andar diario, con el "yo y mi circunstancia" de José Ortega y Gasset, imprimiendo de esa manera un "libro viviente" sobre las bases de nuestras acciones existenciales. En mi caso yo hice palpitar con un latido de mi propia existencia a tan solo doce palabras contenidas en una oración que abarcan apenas dos líneas de la página 35 de una novela contemporánea.
Se puede definir a la novela. Serían muchas las definiciones y de muy diversas fuentes. Pero por muy exactas que sean jamás podrán expresar su impacto y significado en la vida de un lector cualquiera. Lo inefable es difícil de encadenar dentro de los muros de la palabra oral o escrita.
miércoles, 12 de marzo de 2008
EL OCASO DE UNA LARGA INCREDULIDAD

Miércoles 27 de Octubre de 2004