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viernes, 27 de marzo de 2009

DIARIO DE INVIERNO MOSCÚ-2008

Edgardo Malaspina*














MARTES, 23 DE DICIEMBRE

6 grados bajo cero

Es casi la una de la madrugada y no puedo pegar un ojo. Por las rendijas de las ventanas se cuela el frío. Me asomo por el balcón. Nuestras hallacas cuelgan congeladas “al abrigo de los vientos”. Amanece con la primera nevada fuerte. El suelo esta cubierto por una capa blanca de nieve. Unos hombres limpian los caminos con grandes palas y lanzan puñados de arena con sal. Los zapatos sobre la nieve producen un sonido peculiar. Nuestros maestros en el hospital nos recomendaban recordar ese ruido a la hora de detectar con el fonendoscopio una posible pleuresía. En la entrada del Metro hay muchas viejitas pidiendo limosnas. Conozco una nueva palabra rusa: bomzh. En realidad son las siglas para denominar a los indigentes y que puede traducirse como “sin un lugar o vivienda determinada”.


En el socialismo había mucha ideología y filosofía por la radio, la tv, la prensa escrita y hasta en vallas publicitarias. Ahora hay mucha apología a las bondades del capitalismo, el mercado libre, los negocios y las transacciones en dolares. Da la impresión que los rusos tienen nostalgia por el zarismo: aparecieron instituciones zaristas que fueron prohibidas durante el socialismo como los liceos y las tabernas. En la tarde caminamos hasta el Museo de las Muñecas, fundado en 1996 con piezas que arrancan desde el siglo XVII. . Recoge más de 6 mil muñecas de casi todos los países del mundo, especialmente de Europa, las cuales están acompañadas con otros juguetes como casitas, comedores y vestidos. De regreso entramos al templo dedicado a los santos-médicos Cosme y Damián en la calle Maroceika.. Estos médicos, de Asía Menor, vivieron en el siglo III, y aquí en Rusia se les venera como los santos de los enfermos. El primer templo, de 1547, era de madera y desapareció tras un incendio. El actual fue construido en 1793. Aquí solía rezar Dostoyeski cuando visitaba a sus familiares. Al lado vivió el gran poeta ruso Fet. Al salir de la iglesia sentimos el frío más fuerte. Entramos a un cafetín para calentarnos, que aquí se llaman shokolatnitzha. Su slogan es “nuestra filosofía es la dulzura de la vida”. En la noche Lida nos ofrece un brandi usado para preparar tortas borrachas. Nos cuenta un cuadro onírico que la persigue desde hace un tiempo: sueña que es 1976 y está largo tiempo en una cola para comprar comestibles. Ella cataloga ese sueño-ritornelo de pesadilla socialista porque ahora no hay colas ni escasez de alimentos.








































*Cronista, médico, poeta e historiador venezolano (Las Mercedes del Llano, estado Guárico)