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viernes, 20 de noviembre de 2009

EL VENEZOLANO Y SUS COSAS…

MARIA CAROLINA MARIN*


Entre amigos es común que te envíen un correo electrónico, titulado el venezolano y sus cosas; si recibimos un mensaje de estos, comenzamos a leer y a reír porque nos identificamos con el mismo. Últimamente he visto como el venezolano se ha creado necesidades originadas por la moda. Y allí surge una nueva tradición (por así decirle), resulta que ahora venezolano que no cargue un blackberry anda en otro planeta, esto es entre los jóvenes y adultos jóvenes.

Y resulta gracioso ver como niños de liceo, poseen un teléfono que tiene funciones como las de una computadora portátil al alcance de la mano; revisando en internet leí en una página (no recuerdo la dirección) que este tipo de teléfono, así como la nueva generación de nokia y otros tantos de estos equipos de alta tecnología, que son empleados por los ejecutivos de países del primer mundo para hacer envió de documentos importantes y urgentes, sin necesidad de encender la laptop, de igual modo esos equipos telefónicos tienen funciones de organizadores personales y otras tantas que no son aprovechadas por los nuevos usuarios.

Ahora bien, retomo el caso de los venezolanos somos un caso único, pues las modas nos hacen sentir necesidades inexistentes y damos como quien dice, un ojo de la cara por adquirir el objeto de novedad. Cuando vemos a nuestros jóvenes paisanos con un equipo de estos y le preguntamos si conoce acerca de todas las funciones del mismo lo común que dicen es que solo lo emplean para entrar a Messenger y al facebook a ver los últimos chismes que publiquen sus amigos. Así pues, agregaremos al mensaje titulado los venezolanos y sus cosas; esta última gracia que causara risas entre nuestros amigos al leer el correo electrónico.

*Estudiante de la Especialidad en Docencia Universitaria (UNERG, Venezuela)

Imagen tomada de http://in-utilisimas.blogspot.com/

Educación, Ética y Comunidades

Maryorie Pacheco*



La educación desempeña un papel fundamental en el desarrollo sostenible de un país, visto este último no sólo como el desarrollo socio-económico, sino como la mejora social y el bien común, que requiere de un cambio colectivo donde la educación es factor determinante; la misión de las instituciones educativas debe estar enfocada al logro de una integración con las comunidades, donde cada persona conozca e internalice las normas éticas y las pautas sociales de convivencia que enmarcan a la comunidad. A partir de las carencias educativas, familiares y sociales, surge la necesidad de poner en práctica estrategias innovadoras que nivelen los pilares esenciales de la vida humana, la escuela y comunidad, en el acontecer de cada realidad con la finalidad de obtener respuestas enfocadas al mejoramiento del proceso educativo.

El profesional de la docencia debe tener muy presente principios éticos, que dentro de sus competencias le colaboren en la toma de decisiones ante situaciones a las que se enfrenta y le permita proyectarlos a los alumnos, por medio de sus orientaciones; es primordial que dentro de la formación didáctica del docente, esté inmerso el rol social consustanciado con su comunidad y con las exigencias de un nuevo país.

En esto últimos tiempos se habla mucho de inmersión social e integración de las instituciones educativas con la comunidad y dentro de las soluciones a estas problemáticas, están las que puede aportar el docente al momento de guiar al educando, de manera ética y con parcialidad, yendo más allá de los paradigmas políticos que se respiran en el acontecer diario y puntualizando en las verdaderas pertinencias del proceso de enseñanza-aprendizaje con miras a la integración de los educandos con su entorno social. De esta forma, se genera un compromiso de cada persona con la sociedad y el país, colaborando con el desarrollo que se desea para alcanzar el bienestar común.


*Estudiante de la Especialidad en Docencia Universitaria (UNERG, Venezuela)

Imagen tomada de http://educacion2.com/noticias/

Ética en la educación universitaria en beneficio de la comunidad

Milagros Luis*


La educación Universitaria esta en un proceso de transformación que la obliga a estar a la par de las nuevas realidades sociales que tiene nuestro país. Existen dos exigencias fundamentales en la educación universitaria: Una relacionada con los conocimientos que deben ser creados, recreados, mantenidos, acumulados y transmitidos de generación en generación; otra, quizás la más importante la referida a todas esas actividades educacionales que aplica el docente dentro del proceso enseñanza aprendizaje.

El desempeño ético del docente universitario determina la práctica pedagógica, la praxis educativa y la transformación universitaria. La ética docente depende de la formación personal y profesional, que debe verse reflejada en su actuación dentro y fuera de la universidad, donde la practica pedagógica tenga como centro a la ética y la aplicación de estrategias innovadoras que le permitan al estudiante un aprendizaje que valla más allá de la simple adquisición de conocimiento si no que trascienda del quehacer educativo.

En teoría la transformación universitaria, busca humanizar la educación, donde se deje de ver al hombre como un simple producto que tienen que prepararlo para el campo laboral, por el contrario se pretende formar a ser pensante, crítico, analítico, reflexivo y espiritual que puedan convivir con la pluralidad cultural de su entorno social dentro de un clima de respeto y tolerancia.

En la práctica la realidad es otra, seguimos encasillados en métodos tradicionales, con una notable resistencia al cambio por parte del docente que se niega a cumplir con el perfil determinado con las condiciones actuales, que tome en cuenta las características biopsicosocial de los estudiantes, para que pueda ser un mediador, entre el conocimiento y el aprendizaje significativo de éstos. Además se resiste prestar ayuda pedagógica ajustada a la diversidad de necesidades, que establezca como meta la autonomía y la autodirección del estudiante, porque esto le exige una mayor preparación al docente, la cual no esta dispuesto hacer porque le genera más trabajo.

La educación Universitaria esta en un proceso de transformación pero para que se de un cambio, el docente tiene que comprometerse con esta causa y enseñar por medio del ejemplo, donde exista una correspondencia entre lo que dice y lo que hace.

Para que esta transformación se termine de dar se tiene que aplicar ideas novedosas centrada en la ética, en los valores y descartar las formulas remédiales utilizadas en el pasado, ya que el contexto educativo es diferente, este cambio debe hacerse de abajo hacia arriba, desde las masas estudiantiles, hasta las máximas autoridades universitarias para que permanezcan y puedan dar respuestas a una sociedad que pide a grito un cambio positivo que se vea reflejado en una mejor calidad de vida.


*Estudiante de la Especialidad en Docencia Universitaria (UNERG, Venezuela)

Imagen tomada de http://www.tecnologicocomfenalcovirtual.edu.co/tecnovirtual/index.php?q=node/7

DISEÑO DE PÁGINA WEB PARA DOCENCIA

Hazel Cortez*


El diseño de una pagina web para la docencia, hace referencia a: desarrollar, crear o producir un elemento o herramienta de comunicación, que permita alimentar la interacción profesor-alumno.

En este sentido, para la elaboración de la misma se debe tomar en cuenta: un buen diseño, rico en contenido, basada en una finalidad, elementos interactivos (multimedia), sin perder nunca el objetivo de ser utilizado como recurso educativo.

De esta manera el alumno seleccionará lo que desea aprender y en que momento, pues el acceso no tiene horario, así mismo, el profesor puesde sugerir referencias bibliográficas para un estudio mas minucioso del tema; realizar intercambios de información o documentos y a su vez puede ser accesible el desempeño del facilitador mediante el curriculum vitae.

Las ventajas son muchas, no requiere ser un gran diseñador si se tiene un poco de creatividad. Sólo necesita tiempo para su actualización, conocimientos previos para saber utilizarla y en algunos casos la conexión en los hogares para el alumnado.


*Estudiante de la Especialidad en Docencia Universitaria (UNERG, Venezuela)

Imagen tomada de http://www.cletu.com/optimitzacio.php/galeria2-cas/diseno-web

Educación, ética y moral

Mirda Taidée González Rojas*


Evidentemente todo acto educativo que requiera, por supuesto, una transformación de la colectividad y la ciudadanía en instrucción, encierra un comportamiento ético, toda educación es ética y toda educación es un acto político, no solo por el ejercicio formativo en sí mismo, sino por sus consecuencias.

El propósito fundamental de toda educación es preparar a los individuos para el mundo de la vida. Ello implica abarcar dos dimensiones de acción o de comportamiento: el mundo de la vida desde el cuidado y la atención de uno mismo, y el mundo de la vida desde el cuidado y la atención a los demás o lo que genéricamente llamamos, desde la antigua Grecia : el cuidado de la ciudad.

No obstante, la subjetividad en consecuencia se abre a las dos dimensiones, antes señaladas, la subjetividad individual o el autoconocimiento y la autoestima personal y la subjetividad colectiva o el autoconocimiento y la autoestima, como parte de un todo, desde los diferentes niveles de la interacción social.

Toda educación significa para el educador como para el educando la recepción o transmisión de un saber social previamente existente, que más allá de su especificidad técnica o de su utilidad práctica, viene cargado de un sentido contextual. Todo saber responde a representaciones colectivas que, en mayor o menor grado, incorporan pulsiones valorativas sobre el mundo objetivo y subjetivo. Por ello, para el educando, todo acto educativo implica una relación de universal heteronomía. Es un ejercicio de socialización en el que nos incorporamos al torrente de un mundo ya existente, cargado de contenidos, de jerarquías, de escalas valorativas y de evidentes y apreciables núcleos morales, normativos, unas veces represivos, otras, permisivos.

La actividad educativa no es solo un acto unilateral de transmisión o de incorporación pasiva de saberes y conocimientos. La educación es también un proceso mediante el cual el propio sujeto crea y recrea los sentidos del conocimiento. Si esto acontece con los conocimientos de las llamadas ciencias naturales y exactas, donde es posible una mayor formalización de los métodos y los objetos de conocimiento, mayor es el juego de reinterpretación y si se quiere de libertad en relación con saberes que condensan representaciones sociales, tradiciones culturales, referencias éticas, morales y normativas, donde el estatuto de legalidad científica y objetiva es de suyo más problemático y falible , puesto que cae en el campo de la comprensión de los sentidos.

Más que el carácter específico que hemos señalado al conocimiento social y a la autorepresentación del mundo moral que elaboran los grupos humanos, el conocimiento de un sentido ético y moral del mundo pasa, en mayor o menor medida, por un grado de apropiación, validación, adecuación, rechazo y construcción heterodoxa de sentidos propios y personales del comportamiento moral y ético: de alguna manera pactamos con las creencias de nuestros mayores.

Si la educación ética y moral prepara para la vida, es necesario reconocer que el arte de la vida escapa a cualquier ingenua pretensión de ser enseñado como por ejemplo, se enseña a hablar, a caminar, o, a sumar o restar.

En la esfera más trascendental de nuestra propia constitución y autoformación como especie por fortuna no hay certezas, ni recetas salvadoras. No existe una única vía para la formación del sujeto moral, ni tampoco una senda segura para el logro de la felicidad tanto individual como colectiva. Por fortuna, lo que existe ante nosotros es un campo de múltiples posibilidades que nos emplaza a ser creativos, a afrontar las incertidumbres con todo lo problemático que puedan ellas tener y a reconocer el límite de nuestras posibilidades.

La educación ética y moral debe ser colocada en su sitio. No se le pueden pedir milagros o que salte por encima de su propia sombra. Se le debe pedir que afronte el problema de ser y estar en el mundo, que no eluda responsabilidades, que se fije metas y objetivos, pero que sobre todo, reconozca el carácter humano, demasiado humano que la comporta.

La educación ética y moral desde luego no es responsabilidad exclusiva ni de los maestros, de alguna área curricular específica, ni del resto de la escuela, de la familia. Sin embargo, la educación moral debe tener claramente definido el lugar que ocupa en el seno de las prácticas formativas y educativas de la sociedad. La educación en valores éticos y morales atañe directamente tanto a la educación formal, como a la informal y a lo no formal.

En relación con la educación formal, la formación en valores éticos y morales, de suyo debe ocupar un lugar central en el mundo de la escuela. No obstante, por su naturaleza, en la medida que se ocupa de los comportamientos de la vida, ella no se debe limitar a un simple lugar en el currículo.

*Estudiante de la Especialidad en Docencia Universitaria (UNERG, Venezuela)

Imagen tomada de http://profesorhidalgo.blogspot.com/2008/01/etca-y-educacion.html