Jeroh Juan Montilla
Al
principio fue el ácimo, el pan del amor, el fruto compartido del paraíso, la
masa del corazón sobre el calor de las piedras, los cuerpos primordiales del
mundo. Esta pascua desanudó la eternidad y así el tiempo salto sobre la faz de
la tierra, levadura que ahora esponja el amor.
Este
poemario de Rosana Hernández Pasquier, Huerto
de lirios (Taller Blanco Ediciones, Colombia, marzo 2026) realiza el
milagro de devolvernos, de recuperar aquellas veredas amorosas donde una vez
transitamos sembrando las ternuras pascuales que nos identifican humanos, el
rito de amar en el surco del poema, la promesa cumplida, el verdadero
principio, acción y fin de la palabra.
Treinta
poemas que trazan delicadamente la figura del primer mes en el paraíso de la
adoración, ese celebrar recurrente del ceremonial de los cantares, la poesía.
Versos en forma de rocío, destilados, refrescante brevedad para enumerar con
gozo las esperas, las delicias, las historias, los paisajes, los reparos, las
intimidades, los desafueros, los frutos, todas las ebriedades de cada amante o
sembrador de lirios. Amar es cultivar la única castidad, la semilla de este
poemario.
A
continuación, tres poemas del libro como abrebocas:
Ataste mi cintura
al lobo de tus ojos
La noche se hace oscura
sin perendengues en el cielo
Mi velo se rasga
llega el viento del norte
…………………………..
El perfume de la mirra
es la ofrenda del triunfo
encantan los caminos del humo
en el ascenso embriaga el
espiral
a veces
perturba el rojo de la manzana
……………………………………
Habrá tarro y almíbar
drupas y guindas sobre la mesa
tiéndete en el aderezo
mojaré los aromas en tu cuenco

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