Obituarios de un no-país — video a Alejandro Aguilar

miércoles, 7 de marzo de 2007

HISTORIA, POLÍTICA, GEOGRAFÍA ¿DE CUÁL REPÚBLICA?


Eduardo López Sandoval
(eduardolopezsandoval@cantv.net
Política e Historia. Hechos tan inseparables que la mayoría de las veces parecen ser, o son, un solo ente. Cuando a estas figuras le agregamos el ingrediente de la Geografía, la felicidad es total.
Estudiando la historia de este país llamado Venezuela, miramos que en algún momento fuimos parte de la Geografía de un país llamado Colombia.
En la Política nacen ardientes discusiones, -lo vemos en la Historia-, acerca de las diferentes posiciones al colocarle nombres a la Geografía.
Surge la pregunta, ¿quién le coloca los nombres a los barrios, a la Escuela, al Instituto Nacional de Nosequé?, ¿o al Estado Federal Tal?. Otra pregunta, ¿a quién pretenden honrar?, ¿a los muertos que llevaron ese nombre, o a los “vivos” que se disfrazan con él?.
El Congreso Nacional ya no se llama así. Se llama Asamblea Nacional, pero igual no funciona.
Con esto de los nombres este gobierno “revolucionario”, -dije revolucionario entre comillas-, se ha comportado tal como es: “revolucionario”.
Este gobierno que se dice Revolucionario, es todo lo contrario: Conservador, en tanto es la exacta manera de hacer gobierno de los adecopeyanos. Más que eso podríamos considerarlo Involucionario, cuando observamos que es peor que los 40 años.
Enumeremos algunos hechos de nuestra Política que enredan nuestra Geografía y oscurecen la Historia.
(Antes de la enumeración de los hechos enrrollantes, vale la pena este paréntesis: Lan incomprensión del presente nace de la ignorancia del pasado).
HECHO UNO: Simón Rodríguez y Zamora, dos de las patas del trípode del proceso no son toponímicos de ningún Estado Federal.
HECHO DOS: La República de Venezuela ya no existe, ahora hay una tal República Bolivariana de Venezuela, y decir Bolivariano es designar al miembro de un partido político y no a un nacido por estas tierras.
HECHO TRES: El Municipio que se llamaba Libertador, para recordar a este glorioso venezolano que murió en Santa Marta, le anteceden el nombre de Bolivariano, en honor a los miembros de un partido político, que a su vez pertenecen a unas “Unidades de Batalla”.
HECHO CUATRO: La Corte Suprema de Justicia ahora es el Tribunal Supremo de Justicia. Pero no es justo, y definitivamente no es tan supremo.
HECHO CINCO: El FONAIAP ahora es el INIA, el Ministerio Sutano es el Minmengano. Los cambios de nombre hechos para no cambiar nada son interminables, no caben en este numeral cinco, ni siquiera en este artículo.
Yo antes era Revolucionario, de Izquierda, Bolivariano, y lo decía con mucho orgullo. Ahora soy idem, pero ni lo digo. Antes me gustaba Alí Primera y lo oía con el máximo volumen del pick up, ahora me sigue gustando pero lo oigo en la máxima intimidad del MP3.
Hablando de Máximas: la máxima…, la máxima …, máxima. El adjetivo no es publicable. Okay, okay, ustedes me entienden, continuemos. La máxima equis es que ahora le pusieron un nuevo ordinal a la República. Dicen ellos que vivimos en la quinta República. En esto de las cantidades de Repúblicas que hemos tenido se presentan interesantes discusiones entre Historiadores. Que digan que estamos en la quinta, que lo digan, podemos estar de acuerdo. En lo que no podemos estar de acuerdo es en que al periodo de los primeros cuarenta años se le llame cuarta. No. Esta es una aseveración inaceptable. Tercera, cuarta, quinta o sexta, no importa en cual estamos viviendo, en cualquier caso vivimos en la misma República de los cuarenta años.
Esta crisis de identidad la hemos sufrido antes, (dije antes, ahora mírenos la Historia). En algún momento la confusión era tal que los que se llamaban Conservadores eran Liberales, y los Liberales se comportaban como Conservadores. (Como ahora los de Derecha son de Izquierda y viceversa). En 1848, el Presidente Monagas asaltó al Congreso. El periodo presidencial era de cuatro años, lo cambió para su conveniencia a 6 años. No era posible la reelección presidencial, y la impuso. Cualquier parecido con esta realidad no es pura coincidencia.
Repito: La incomprensión del presente nace de la ignorancia del pasado.

LA APUESTA DEL SILENCIO

Alberto Hernández*

Y esperar que el mundo comience
Charles Bukowski

Nadie puede asegurar que Martha Kornblith haya perdido la apuesta en la ruleta o dejado el hábito del cielo colmar la raíz del árbol en el desierto de Las Vegas. Nadie que no sea su silencio puede afirmar que el idioma áspero y xerófilo de su dromomanía haya crecido en la escoria de un salón de juego en el Caesar’s Palace.
Su voz de rasguño nos promete una punzada más honda. “No podemos recorrer todos los jardines/ no podemos tener todos los silencios”, como si el tejido de su tiempo comenzara por el final en los veinte años que también se jugó Bukowski en el estado de Texas cuando aborrecía los patos salvajes y jalonaba sus Poemas de largo alcance para jugadores arruinados. Acodada en ese paisaje de luces y ruidos, Martha Kornblith desnudó las calles y nadó entre fichas y sudores, alcobas de hotel y trozos de chocolate para regresar a aquella niñez nada advertida.
El perdedor se lo lleva todo, el tiempo borrado, ese presentimiento tras una ventana, en una ciudad en la que nadie duerme porque los naipes y el azar siempre están echados, volteados a propósito para jugar a la vida y al olvido. Para ganar es necesario apostar y el que gana ya lo ha apostado todo. Allí, silabeando números, palabras, designios, pensativa hiló lentamente el viaje y el regreso, la fortuna a la espera de una vuelta, un giro mareante hasta el destino que no pudo adivinar a través de falsos relojes, en vigilia, soñando por encima de la música y una danza macabra en la sonrisa de los jugadores.
“Si mi vida fuera así de baldía”, lanza los dados y un trago amargo muerde la garganta y la tentación de hombres y mujeres –sombras-. Ricos, apuestos, autosuficientes y mundanos, el universo gira en otro mundo. El universo es una ruleta que tartamudea en las noches de Las Vegas. “I want to be known as the most brilliant man in America”, pareciera susurrar la confesión del clan Beat, porque toda la herida está en la espalda de ese ácido y a veces frío pellejo de los “poetas que sufren y rememoran lo perdido”.
Sí podemos decir que ese presentimiento ahogó el tiempo de más tarde cuando la voz de la muchacha reconoce el poema, el hilo de la metáfora, como una salvación, como un estallido fuera del boato y las horas perdidas, fuera de esa desolación que sólo advertimos pasado el minuto menos visible. Cuánta pérdida, cuántas ganancias sometidas a un paraíso que sólo Milton o la imagen delineada y pop de Andy Warhol pudieron trocarse en ventajas o carnadura del deseo. “Porque desear y apostar es lo mismo”, ficha en mano, desecho, el poema ha comenzado -años después de aquellos veinte- a hacerse visible, enigmático, doliente, vida y muerte, cigarrillo y palabras, mirada fija y un desentendido respirar bajo los árboles de una ciudad que comienza en las fronteras u orillas del continente sur.
En esa voz que nos amasa la carne también oímos la ráfaga de vuelos, quizás al lado de Bukowski en su huida hacia O´Neill, mientras la puerta se cerraba y en el sonido de adentro la amargura y todos los desalientos. Y el pasado, anulado para arribar a la otra ciudad, a la que se repetía constantemente cada año nuevo. Y el ruido, y la mirada –no sabemos si tachada- sobre la noche. Alguna pérdida sumada a la desfachatez del croupier afanoso, acertijo, por colocar fichas e inteligentes trampas. Hagan sus apuestas, pierdan, mueran, agoten el silencio, martillen en el alma, y el escape hacia “playas inusuales”, donde nadie es capaz de morder o lanzar piedras contra los cristales.
“Aquí hay gigolós/ apostados a la ruleta/ y en el fondo un poeta ilustre/ jugando a los dados ebrio en su sangre”, dueño del casino y de las calles; ciudad maldita y el torbellino de las apuestas, hasta quedar desnudo o asfixiado de rica pobreza.
Bajo la manga siempre hay una carta para lastimar y ver por encima de quienes recorren el vacío. La suerte está echada, el deseo comienza su labor frenética.
¿Alguien sueña o muere sin saber que lo sueñan o lo mueren, sin también desconocemos que el soñar o el morir a alguien lo tendremos presente en el instante menos presentido? El poema, por allí andaba, en esos devaneos y desengaños construía sus aposentos a lo Virginia Woolf, mientras las “sílabas se deshacen” hoy casi entre sombras. Hay regresos, momentos, abjuraciones, estadios para que el zurcido perfeccione la voz, esa lengua viva y lacerante, dura como piedra, rugosa como los graznidos de Bukowski. Rimada sin sonido en la muerte. Hasta la locura tiene parecido con el disfrute, al lado del infierno.
¿Por dónde anda la carne amasada al aire de las strip girls o la voz imperfecta de Sinatra sino en la imaginada tentación de quien se ve desde lejos? ¿Para que dormir si el despertar es siempre vigilia y duermevela? Enfermos mentales, automatismo psíquico de la pupila y las manos. Una ciudad que está dentro de cada uno de nosotros, dijera el habitante de los laberintos, el extraviado, el que ha perdido hasta su sombra para recuperarla con la costumbre, entre malos olores, oro y barro, silencio y gozo, sin jardines, sólo una pregunta para descubrir a medias el hábito del cielo.
Viaje final, para el que topa a todo, como el que hiciera el otro que se dejó llevar por una ventana, atado a un texto, en un recorrido por la soledad y, al fondo, el ruido de la gran ciudad, aparatosa, apostadora, desaliñada, romántica, tibia como un pato salvaje, rota como la costumbre.

*Poeta, narrador, crítico literario, periodista.

domingo, 4 de marzo de 2007

POEMAS CON COCHINILLOS*

Rosana Hernández Pasquier



POEMAS CON COCHINILLOS

Adoro ver los cerdos
sus cuerpos rosados contra el paisaje
con sus orejas flores de cayenas
dispuestas graciosamente en el gesto tímido
del que mira hacia abajo
Criaturas rosas
gorditos pezones de mujeres
que corretean al fondo de una casa
y resisten en mi memoria
la fuerza huracanada del lobo feroz
A ustedes
amados cerdos
capullos sonrosados
trocada su vida de hermosas criaturas
en deleitables y caprichosos platos
a ustedes
dedico estos poemas



AGASAJO CON PERNIL

Madre fue al patio con un sol tempranero
cortó ramilletes de orégano
la casa quedó exorcizada por la fragancia
La pierna del puerco aguarda
la mordedura de la pimienta
con ajos y cebollas
Manoseada restregada por condimentos
despertará su carne brillante astro
como los huevos de Velásquez
con su luz de mediodía
El cerdo en el fogón hace respirar hondo
arranca apetitosos deseos
y salivares que acarician adormecidas lenguas
Las copas de licor señalan el camino
algunas piernas se rozan debajo del mantel
los comensales dicen a coro !unh¡
ritmo mantrico del agradecimiento


LO QUE COMIERON ADAN Y EVA

Comían como dos animalitos más
rumiaban hojas de tréboles
y flores de begonias
Las uñas ennegrecidas de escarbar
encontraron papas duras para los dientes
las mordisquearon con escasa ilusión
chuparon dátiles hasta que pelaron sus lenguas
Al morder la manzana complacidos
lamieron los jugos de sus sexos
pensaron que podían comer como los dioses
Cuando asaron el primer pedazo de cerdo
el pensamiento del vino aturdió sus cabezas
embriagados soñaron con el cielo
el paraíso se perdió para siempre
hasta que en la Última Cena Jesús
nos redimió del hambre de el pecado


*Estos 3 poemas pertenecen al libro inédito " Siete poemas con cochinillos"

sábado, 3 de marzo de 2007

SE CONSOLIDA "EL BAGRE" Y MONAGAS MUERE DE UNA CAGUETA EN LA PASCUA



Manuel Soto Arbeláez*

En los últimos 40 años del siglo XIX la política venezolana estuvo dominada por la pólvora. José Martí así lo había dicho: “El país de Bolívar huele a pólvora”. Las ideas brillaban por su ausencia, en su lugar se expresaban los chopos, siendo el caballo el medio de movilización dominante. Cada cuadillo levantaba un ejército con la peonada de sus hatos. La osadía, una proclama, unos pocos hombres armados con máuseres y machetes era todo lo requerido para intentar una asonada. Algunos personajes llegaron a tener tal prestigio que les aseguró un área de influencia en la que, a manera de amo feudal, señoreaba almas y propiedades. A Pesar de la severa derrota que los Restauradores infligieron a los generales Matos, Pulido, Guerra, (Domingo Monagas no pudo concurrir porque murió de una cagueta en Valle de la Pascua), y a otros caudillos en la Victoria en 1902, muchos de ellos se convirtieron en un problema para el nuevo Gobierno de Juan Vicente Gómez instaurado el 19.12.1908.
A todos esos prestigios de oropel el "Bagre" los engañó de una manera casi infantil: Creó para ellos un Consejo de Gobierno: "Al que teóricamente consultaría el Presidente en materia de alta política, en cuestiones de gran significación. Todos estaban convencidos que sus opiniones serían decisorias; sin embargo, el objetivo era tenerlos juntos y controlados en Caracas, con una buena remuneración, con un falso "Status", asistiendo a reuniones que aparentemente eran muy importantes, pero que en la práctica no valían nada porque todas las decisiones las tomaba Gómez a espaldas del Consejo. Cuando se dieron cuenta que sólo eran juguetes en manos del Presidente, ya no había solución posible para volver a las armas y ser los caudillos levantiscos que siempre fueron. Al manifestar el menor descontento iban directo a la cárcel de la Rotunda o al exilio” (Rodríguez Gallad dixit).
La larga dictadura de Juan Vicente Gómez Chacón se apoyó siempre en el ejército. "En efecto durante 27 años, con todas sus limitaciones el gomecismo logra construir un aparato militar de alcance nacional, que va a diferenciarse totalmente de las anteriores estructuras político-militares de carácter regional-caudillesca existentes en las últimas décadas del siglo XIX. Este aparato será a su vez el basamento sobre el cual se introducirán las modificaciones que, a partir de la muerte del Dictador y más tarde con el golpe militar de octubre en 1945 permitirán organizar las modernas Fuerzas Armadas Nacionales"(..), dice Elías Pino Iturrieta.
Gómez tuvo la visión de que en el país no podían seguir existiendo militares de chopo y ruana. Él, por intuición, era un firme creyente de las jerarquías y de los galones. Creó la escuela militar trayendo instructores de Chile y Alemania; sin embargo, pese a las ventajas ofrecidas, no hubo vocaciones suficientes para estudiar la carrera militar. La disciplina era muy rígida hasta el extremo de la violación sistemática de lo que hoy llamamos derechos humanos. Esta es la razón por la cual no se produjo un relevo generacional gradual en los mandos. Estos siguieron bajo el dominio de los oficiales de la "Invasión de los Sesenta", a tal punto que todavía en el gobierno del general Isaías Medina Angarita figuraban en los altos mandos castrenses algunos carcamales de doble plancha dental, cuyos fundillos les caían en las corvas, y con unas mentalidades seniles.
El gobierno que se instaura el 19 de diciembre de 1908, y fenece con la desaparición física del dictador el 17 de diciembre de 1935, trajo algunos adelantos desde el punto de vista económico, mas no así desde la perspectiva política. La represión fue indiscriminada, la arbitrariedad era la norma, la violación de los derechos humanos permanente, la concusión siempre presente enriqueció a los privilegiados funcionarios. Al morir, Gómez tenía un capital de más de 60 millones de dólares, los cuales, gracias a Dios, estaban todos en el país pudiéndose confiscar buena parte en bienes. Todavía no existía la práctica de cuentas en el extranjero, estas comenzaron a aparecer en el gobierno de Pérez Jiménez, llegando a su clímax a medida que la renta petrolera es mayor. El nuevo pensamiento es no capitalizar, sino atesorar. Si los dineros mal habidos se depositan en el extranjero, mejor. manuelsotoarbelaez@yahoo.com Continuará....

*Historiador, cronista y articulista.

jueves, 1 de marzo de 2007

ARGELIERS LEÓN


Arturo Alvarez D´Armas*

Argeliers León Pérez fue una valiosa figura de la musicología cubana. Compositor, folklorista, pedagogo y africanista. Nació en La Habana el 7 de mayo de 1918 y falleció en esa misma ciudad el 23 de febrero de 1991.
Estudió música en el Conservatorio Municipal de La Habana, Pedagogía en la Universidad de La Habana y estudios de especialización tanto en Cuba, como en la Universidad de Concepción en Chile. Igualmente toma cursos con el maestro José Ardévol y en París con la profesora Nadia Boulanger.
En 1943 obtiene el título de Doctor en Pedagogía de la Universidad de La Habana y en 1949 se gradúa en el Conservatorio Municipal con los títulos de profesor de Armonía y el de Composición.
Con don Fernando Ortiz, toma un curso de verano en la Universidad de La Habana, sobre esta importante y fructífera etapa nos señala el investigador Olavo Alén (1988) lo siguiente: A su formación como pedagogo y como músico se le añadiría, a partir del encuentro con Ortiz, la inclinación hacia la investigación social y hacia todo el caudal de conocimientos obtenidos de la ciencia etnológica, que estaba muy adelantada en esa época en comparación con otras ciencias sociales. En Cuba, esta disciplina encontraba su máximo exponente en Fernando Ortiz, quien, sin exageración alguna, fuera llamado posteriormente “tercer descubridor de Cuba”.
El curso de verano estimuló a Argeliers para que recibiera después otros dos cursos regulares y completos con Fernando Ortiz, denominados Factores étnicos del pueblo cubano lo que logró mediante una beca obtenida por oposición”.
En los años cincuenta se dedica a seguir estudiando, dictando conferencias y trabajando en el aula. A partir de 1960 se comienza a organizar en Cuba la investigación musicológica y León asume junto a Odilio Urfé y María Teresa Linares entre otros, la creación de los primeros centros de investigación en el área musical, bajo el prisma de la “nueva sociedad”. Director fundador de el Departamento de Folklore del Teatro Nacional de Cuba; director del Departamento de Música de la Biblioteca Nacional “José Martí”; director del Instituto de Etnología y Folklore de la Academia de Ciencias de Cuba y desde 1973 director del Departamento de Música de la Casa de las Américas. Creó el departamento de Musicología del Instituto Superior de Arte donde alcanzó las categorías de Profesor Titular, Investigador Titular y Profesor de Mérito. Compositor de un amplio catálogo de obras con las cuales obtuvo cuatro premios a obras sinfónicas y de cámara. Entre sus obras musicales sobresalen: Sinfonía Nº 1; Suite cubana; Sonata de la Virgen del Cobre; Quinteto para guitarra y maderas; Concertino; Cánticos de homenaje; Elegía para Jesús Menéndez, cantata para solistas, coro, narrador y orquesta. Texto de Nicolás Guillén; Creador del hombre nuevo, cantata para solistas, narrador, coro y doble conjunto de viento y percusión. Texto de G. González; Concierto para piano y orquesta.
Fue especialista de la UNESCO durante varios años. En esas instituciones impartió las siguientes asignaturas: Historia de África, Metodología de la investigación, Etnología africana, Musicología, Arte africano y Culturas negras de Cuba.
Por intermedio del Departamento de Folklore del Teatro Nacional de Cuba organizó un seminario sobre folklore, el cual tuvo una gran repercusión internacional; en el Instituto de Etnología y Folklore preparó en 1968 el Seminario de Estudios Afro-americanos. Además fundó algunas publicaciones periódicas de mucho prestigio como: “Actas de Folklore”, “Etnología y Folklore”, el Boletín de Música de Casa de las Américas y el Boletín de Música de la Biblioteca Nacional “José Martí”.
Viajó por distintos países de América, África y Europa, destacándose su periplo a Ghana, Malí y Nigeria en 1961, para complementar sus estudios sobre el continente africano y su influencia en el nuevo continente americano; visitó Caracas (Venezuela) en noviembre de 1971, con la finalidad de asistir a la reunión “La música tradicional de los países de América Latina”, auspiciada por la UNESCO.
La obra de Argeliers León no solo quedó plasmada en libros y artículos de revistas y periódicos, sino en la formación de un grupo de musicólogos y etnólogos como Rogelio Martínez Furé, Olavo Alén, Jesús Gómez Cairo, Danilo Orozco, Adalberto Suco, Pedro Martínez, Jesús Guanche, Alberto Alén, Rolando Pérez, Victoria Eli, Zoila Gómez y Grizel Hernández entre otros.
Alén, Olavo. “Sus propias llaves”, En: Clave. La Habana, Nº 8, 1988. pp. 2-8.
Bibliografía y hemerografía de Argeliers León
1.- “abakuá”. En: Lunes de Revolución. La Habana: Nº 73, 22 de agosto de 1960. pp. 12-17. (Revolución).
2.- “Clausura del Seminario de Estudios Afrocubanos”. En: Etnología y Folklore. La Habana: Nº 7, enero-junio 1969. pp. 95-106.
3.- Concierto de música abakuá. Notas al programa. La Habana: Biblioteca Nacional “José Martí”, 1964.
4.- Coros y claves. Notas a un programa. La Habana: Biblioteca Nacional “José Martí”, 1960.
5.- Danzón. /Presentación/ Ángel Vázquez Millares. La Habana: Ediciones del C.N.C. / Coord. Prov. Habana, s.a. 12 p. Serie: Música-Folklore. Contiene ilus.. Incluye: “Síntesis histórica del danzón”, por Idilio Urfé.
6.- Del canto y el tiempo. La Habana: Instituto Cubano del Libro, 1974. 297 p.
7.- “Del eje y la bisagra”. En: Música”. La Habana: Departamento de Música de Casa de las Américas, 1971.
8.- “Dos panoramas folklóricos”. En: La Música. La Habana: Nº 2, abril-junio 1948.
9.- “El ciclo del danzón”. En: Nuestro Tiempo. La Habana: Nº 4, 1955.
10.- El patrimonio folklórico cubano. La Habana: 1952.
11.- Ensayo sobre la influencia africana en la música cubana. La Habana: 1959. 19 p. Separata de la Revista Pro-Arte Musical.
12.- Introducción al estudio del arte africano. Prólogo Jesús Guanche. Ciudad de La Habana: Editorial Arte y Literatura, 1980. 179 p. contiene 82 ilustraciones.
13.- “Las reglas y advertencias generales compuestas por Pablo Minguet, para tañir los instrumentos mejores”. En: Revista de la Biblioteca Nacional “José Martí”. Nº 1-4, 1962.
14.- Lecciones del curso de música folklórica de Cuba. La Habana: 1948. Mimeografiado.
15.- Música abakuá. La Habana: Departamento de Música, Biblioteca Nacional “José Martí”, s.f. 5 p.
16.- Música folklórica cubana. La Habana: Ediciones del Departamento de Música de la Biblioteca Nacional “José Martí”, 1964. 148 p.
17.- Música guajira. La Habana: Ediciones del C.N.C. / Coord. Prov. Habana, s.a. 12 p. Serie: Música-Folklore. Incluye: “Ensayo sobre la influencia española en la música cubana”, por María Teresa Linares de León.
18.- Parentesco entre la música cubana y la venezolana. /Caracas/: Instituto Venezolano-Cubano de Amistad, s.a. /11/ p.
19.- “Presencia del africano en la cultura cubana”. En: Islas. Santa Clara: Nº 41, enero-abril 1972. pp. 155-169.
20.- “Présence africaine dans la culture cubaine”. En: Actualité. Argel: Nº 208, 1969.
21.- Rumba. /Presentación/ Ángel Vázquez Millares. La Habana: Ediciones del C.N.C. / Coord. Prov. Habana, s.a. 14 p. Serie: Música-Folklore. Contiene ilustraciones. Incluye: “La rumba”, por Odilio Urfé.
22.- “Tres cantos negros”. En: La música. La Habana: Nº 4, octubre-diciembre, 1948.
23.- “Un caso de tradición oral escrita”. En: Islas. Santa Clara: Nº 39-40, mayo-diciembre 1971. pp. 139-152.
24.- Yimbula. Fiesta de Paleros. Notas al programa. La Habana: Teatro Nacional, s.f. Programa de mano.

CHEJOV: MÉDICO Y LITERATO


Edgardo Malaspina*





Liminar
Los escritores que se han dedicado a los temas médicos son muchos. Moliere escribió El Médico a Palos, El Amor Médico y El Enfermo Imaginario. Todas estas obras son críticas y sátiras a la medicina retardataria de aquel tiempo, cuyos representantes se negaban a aceptar los cambios e innovaciones de la ciencia.
Henry James escribió Washington Square en la cual habla del doctor Sloper…” Un médico que gozaba de una excepcional parte de la consideración que, en los Estados Unidos se concede siempre a los miembros más destacados en la profesión médica”.
Kafka escribió Un Médico Rural, una suerte de sueño, poesía o delirio que refleja la relación psicológica médico – paciente; y la angustia de los familiares espectadores.
Hasek, en su relato Un Enigma Siquiátrico, se burla con fino humor de la psiquiatría y su terminología aparentemente incomprensible. Camus escribió La Peste, Pasternak nos contó la vida del Dr. Zhivago, Miguel Otero Silva describió en Casas Muertas los estragos del paludismo. En El Amor en los tiempos de Cólera, García Márquez relata la muerte, pasión, y vida del Dr. Juvenal Urbino. Yuri Duerman en su trilogía Esta es Tu Casa, Mi Ser Querido y Yo Respondo por Todo, nos habla de Ustimenko, un médico que luchó heroicamente contra todo tipo de calamidades sanitarias durante y después de la segunda guerra mundial.
Capítulo aparte merecen los médicos – escritores. Manuel Díaz Rodríguez en sus Confidencias de Psiquis nos hace un análisis psicológico de la conducta humana. Bulgakov en sus Notas de un Médico Novel nos habla de las alegrías, tristezas y dificultades de un médico recién graduado que ejerce la profesión en un apartado pueblo.
Antón Chejov mientras estudiaba medicina usó la pluma para sobrevivir. Luego, ejerciendo su profesión, escribió muchos relatos relacionados con la misma.


Orígen
Anton Chejov, uno de los escritores rusos más universales, nació en Taganrog el 16 de enero de 1860 y murió en Banderweiler (Alemania) el 2 de julio de 1904, víctima de la tuberculosis.
Su infancia estuvo rodeada de una pobreza extrema. Su familia muy numerosa debió separarse para poder sobrevivir. Realizó estudios de medicina en Moscú y para mantenerse empezó a escribir cuentos humorísticos que le pagaban en las redacciones de los periódicos por líneas. Ejercía la medicina y escribía.
El médico Chejov ejerció su profesión como un apostolado, el litrerato alcanzó fama por su destreza en los relatos breves.
Taganrog era una ciudad del Imperio Romano. Allí murió el Zar Alejandro I. Era una ciudad de comercio y contrabando. La opera italiana se representaba en teatro local.
El abuelo de Chejov era un siervo. El padre soñaba con un negocio propio. Era un déspota con sus hijos, Antón estudiaba en la bodega, despachaba y leía. En la primaria fue mal estudiante. En la secundaria mejoró sus calificaciones. A los 16 años era un buen zapatero y también sastre. Cuando empezó a escribir, de 17 relatos le devolvieron 10. No se amilanó y continuó trabando duro.

Cómo era
Bunin dice que Antón Chejov era un hombre corpulento, alto, rubio, de movimientos ágiles, benévolo, sencillo. “En Yalta le encontré muy cambiado, continúa Bunin, había adelgazado, su tez era más oscura, sus movimientos se habían hecho más lentos y la voz sonaba apagada. Era afable, reservado, conversaba como pensando en otra cosa. Le gustaban las bromas, los apodos ridículos. Nunca se quejaba, detestaba la miseria y la tristeza.

El Médico
El Dr. Chejov en la mayoría de los casos no cobraba a sus pacientes. Tomaba parte como voluntario atendiendo a los más pobres en apartados rincones de la provincia rusa. En las epidemias era el primero en prestar sus servicios.
Estando enfermo de tuberculosis viajó a la Isla de Sajalín. Sus amigos no se lo aconsejaban pero el partió. Hizo el primer censo en esa isla, examinó a todos sus habitantes y escribió un libro.
Al regreso afirmaba: “Lo hice para vencer la flojera. Hay que imponerse metas, vencer dificultades, domarse a sí mismo”.
Gorki dijo: “Chejov camina por la tierra como un médico por el hospital, hay muchos pacientes pero no hay medicinas, y además, el médico no está seguro de que las medicinas sirvan para nada”.
El médico Chejov decía:
- Los médicos tenemos momentos muy tristes cuando nos enfermamos porque conocemos los procesos patológicos.
- Para curar hay que llegar hasta las últimas causas de la enfermedad.
- La profesión médica es una proeza que exige abnegación, pureza del alma y de las ideas. No todo el mundo puede lograr esto.



El Escritor
Cervantes dijo una vez que quien escribe para comer ni come ni escribe. Esta máxima no se cumplió en Chejov por cuanto el empezó a escribir precisamente para poder comer. Escribió más de seiscientos relatos en periódicos de provincia que le permitieron adquirir destreza en el manejo del arte y un estilo propio inconfundible.
Famosas son sus narraciones La Dama del perrito, El vengador, La Historia de mi Vida, El Gordo y el Flaco, Un Enigma y muchas otras obras, llenas de realismo, un poco de tristeza y un fino humor.
Sus piezas teatrales El Jardín de los Cerezos, Las Tres Hermanas y La Gaviota reflejan el hastío provinciano y la nostalgia por la cultura citadina.
Chejov pensaba que su origen humilde le había servido de fuerza motriz para poder superarse, por eso afirmó una vez: “Es necesario que el escritor sea pobre; es preciso que su situación sea tal que comprenda que si no escribe, si da rienda suelta a su pereza, morirá de hambre... ¡oh, cuán agradecido le estoy al destino, que me hizo tan pobre en mi juventud! Pero a veces se contradecía y afirmaba lo contrario: Un escritor debería ser fabulosamente rico, rico hasta el punto de poder en cualquier momento emprender la vuelta al mundo en su propio yate…

Sobre la literatura y los escritores decía:
- Creo que después de escribir una novela conviene suprimir el principio y el final de la obra. Ahí es donde los novelistas solemos pecar de charlatanería.
- Es preciso abreviar, escribir con la mayor concisión posible.
- La brevedad es hermana del talento.
- El arte de escribir es el arte de acortar.
- Hay que escribir con talento, es decir de manera breve.
- Hay que hablar con pocas frases de cosas largas.
- Nadie debería leer sus propias obras en público antes de imprimirlas. Jamás hay que escuchar los consejos de los demás. Si te has equivocado, si has escrito variedades, tanto peor, sólo tú deberás sufrir las consecuencias. En el propio trabajo hay que ser valiente.
- La falta de talento es la mayor injuria.
- Sólo hay que sentarse a la mesa de trabajo cuando uno se siente frío como el hielo.
- La palabra pesimista es la más repugnante.
- Es muy duro verse obligado a escribir por un cacho de pan, como tuve que hacerlo en mis tiempos, pero hasta cierto punto es preciso hacer de ello un oficio y no esperar los momentos de inspiración.
- Si un escritor, aunque fuese el sabio Salomón, espera la inspiración, no tendrá jamás la sensación de plenitud, y siempre le faltará talento.
- Empezar mal es maravillosos. Si un escritor empieza con un bocado de rey, después de esto ya está listo.


Psicología y un Método para Escribir
En sus relatos Chejov penetró en el alma de sus personajes. Supo de las bajezas y grandezas de los hombres. Se dice incluso que en sus historias están descritos todos los tipos de pacientes que puede tener un médico en su consulta.
Siegfried Schnabl en su libro Nervioso, en un aparte sobre los hipocondríacos, habla sobre el Chejov – psicólogo. Allí también podemos palpar el método utilizado por el escritor para hilvanar sus relatos. Un pequeño esbozo era el secreto de su genial producción literaria:
Entre los libros de notas del famoso escritor ruso médico A.P. Chejov, que describiera con acierto el carácter humano, se encontró la siguiente nota, ideada como primer boceto para un relato sobre el hipocondríaco:
Z va al médico, éste lo ausculta y descubre una lesión cardiaca.
Z modifica por completo su modo de vida, toma estrofantina, solo habla sobre su enfermedad.
-Pronto se sabe en toda la ciudad que tiene una lesión en el corazón, y también los
médicos a quienes consulta llegan a la misma conclusión-. No se casa, no participa más en
actividades culturales tan querida por todos, no bebe, casi se arrastra, apenas se atreve a respirar.
Después de 11 años viaja a Moscú, donde consulta a un profesor. Este descubre que su
corazón está sano.
Z está contento, pero ya no puede volver a la vida normal, pues se ha acostumbrado a ir a
la casa con las gallinas, alejado de toda actividad, y cuando no puede hablar de su enfermedad
se aburre…”

La Sala Número Seis
Chejov escribió muchos relatos relacionados con la medicina: La Boticaria, Cirugía, Asclépiades de pueblo, Formación General, Un caso práctico, y muchos más.
El relato La Sala Número Seis ha sido catalogada como un de los mejores por su profundidad filosófica:
El Dr. Raguin trabaja de director en un hospital de provincia. En un principio lo hace con mucho entusiasmo para vencer las dificultades producto de las carencias de un hospital de pueblo. Luego, ante la indiferencia de quienes lo rodean y sintiéndose incomprendido, se dedica a sus libros y a tomarse una cerveza de vez en cuando. La lectura, la filosofía y las cavilaciones acaparan su tiempo.
Distraídamente empieza a conversar con Grómov, un loco recluido en la sala número seis del hospital por manía persecutoria. Hablan sobre la inmortalidad y otros temas elevados. Raguin se siente bien: Por lo menos puede tratar con ese loco sobre cosas sublimes. El subdirector del hospital, que se quiere quedar con el cargo de Raguin, difunde la especie de que éste está loco.
Raguin es internado en la sala número seis. Es maltratado como cualquier loco y entonces cae en la cuenta de lo injusto del sistema terapéutico para tratar enfermos mentales. Del sufrimiento Raguin muere en esa sala de locos.
Se dice que este relato lo escribió Chejov bajo la influencia de las ideas de los filósofos estoicos, especialmente de Marco Aurelio. Particularmente pienso que allí queda retratada la tragedia de la mayoría de los médicos de pueblo: En un principio se trabaja con ánimo. Luego el medio adverso, el tremedal la indiferencia y los salarios de miseria le hacen perder la capacidad de lucha. En una esquina, con una cerveza en la mano, hablará de la vida, las dificultades, los libros y el progreso. Entonces los envidiosos y chismosos dirán que es un borracho, que está loco y que no sirve para nada.


La Opinión de un Escritor
Argénis Rodríguez dice de Chejov: “A mí se me antoja de que Antón Chejov está entre los primeros cuatro o cinco escritores de Rusia. Desde muy joven lo vengo leyendo junto a aquellos gigantes que asombraron a Europa y a muchos venezolanos. Me refiero a Fedor Dostoievski, León Tolstoi y Leonidas Andreiev.
A Chejov se le introdujo en Norteamérica por su teatro, después vinieron sus cuentos breves y sus novelas cortas. Me hice chejoviano gracias a La Historia de mi Vida y Los Campesinos. La primera es una novela que oscila entre el romanticismo y el pesimismo. Los Campesinos es un relato amargo donde imperan la pobreza, las enfermedades y la muerte. En Chejov también hay mucho humor, sobre todo en el cuento Un Hombre Irascible.
Debo dejar bien claro que desde que leí por primera vez a Chejov nunca he dejado de leerlo y sus libros me acompañan siempre. Las tres obras de teatro las vi representadas en Madrid en un teatro que queda cerca de la calle Ballestas. Tengo la imagen de un Chejov que escribía a destajo en un casa llena de gente y siento su angustia, esa angustia que me invadió después de leer El Misterio de las Almas.


Algunos Pensamientos
Chejov era un pensador. Algunas frases suyas tienen un gran significado, la vitalidad y la fuerza de las sentencias:
- Hay que trabajar sin tregua, ni descanso durante toda la vida.
- Creer en la inmortalidad del alma es una cobardía que reconforta.
- La vida concebida sin determinada visión del mundo no es vida, sino una carga, un horror.
-Si no hay una gran idea no es posible vivir; la vida equivale entonces a la muerte.


* Médico, escritor, historiador, editor, docente universitario y cronista de Las Mercedes del Llano (estado Guárico, Venezuela)

domingo, 25 de febrero de 2007

MI ENCUENTRO CON PESSOA

Jeroh Juan Montilla

Asomado a una calle de Lisboa, desde la ventana de una fotografía lo vi venir, aparentaba ir deprisa, de este lado hacía calor, en cambio allí, en la fotografía, abundaba el frescor que por la tarde da la cercanía al mar o el aliento de los Dioses en la desembocadura del Tajo. Venía con el acostumbrado sobretodo, corbata de lazo, fingiendo como siempre ser el mismo, desleído en la imagen gracias a las nieblas del tiempo. En el borroso zapato derecho se dibuja el próximo paso, son varias y muy difundidas las fotos del Pessoa transeúnte. A su lado derecho tiene un poste, tan parecido a los viejos postes de mi infancia, ya escasos para ese tiempo. Fríos, indiferentes en su color a herrumbre, remedo metálico de una columna corintia. El pie de foto reza un escueto “F. P. en una calle de la Baixa” Ese día nos encontramos, con seguridad el no era él, sino lo que mi imaginación deseara. Desde esa vez ando por las calles de Lisboa, ciudad que según el fanfarrón de Ulises fue fundada por fenicios. Voy a fingirme lejos del presente, donde puedo apropiarme unos versos ajenos y decir:


Bien sé que estoy enloqueciendo.
Bien sé que falla en mi quien soy.
Mas, mientras no me voy rindiendo,
quiero saber por dónde voy.
Aunque vaya para entregarme
a lo que el Hado me hace ser,
quiero, un momento, aquí pararme
y descansar y conocer.
Hay grandes lapsos de memoria,
grandes paralelas perdidas,
mucha leyenda y mucha historia,
y muchas vidas, muchas vidas.
Todo eso; me estoy perdiendo
de mí, me voy a extraviar;
llamando a mí, me estoy poniendo
un cerco con mi recordar
...

El nombre de Fernando Pessoa está muy unido al hecho de ser el creador y teórico esencial de dos movimientos estéticos eminentemente portugueses, el paulismo y el interseccionismo, los cuales fueron el trampolín para el relanzamiento de la perspectiva lusitana del mundo en la literatura vanguardista de principios del siglo XX. La estética paulista se caracteriza por el uso de lo vago, lo sutil, lo complejo lo cual nos lleva a la ideación vaga. Lo indefinido tratado bajo una atmosfera de sutileza concluye en una sensación sencilla de expresión viva y detallada, pero no en lo exterior sino en lo interno, las sensaciones. Todo se vuelve más intenso, claro y dilatado. Esta corriente posteriormente se transfigura en una modalidad del interseccionismo, siendo este una manera de asumir el empuje del futurismo y el cubismo tan vigentes para el momento.

El crítico Ángel Crespo nos habla de una vida singular precisamente debido a una personalísima pluralidad. Fernando Pessoa, el huérfano, el niño de su madre, de educación inglesa en una colonia africana. Bebedor solitario en tabernas de barrio, que se enamora de una secretaria de comercio, que duerme por caridad o admiración en una lechería. El posible Supra-Camoens. Ese ser abierto a la polémica estética y literaria de su tiempo expone de si mismo en voces y vidas distintas al gris empleadillo de redactor de cartas comerciales en inglés y francés: son sus distantes yoes o conocidos heterónimos: Ricardo Reis, médico y pagano; Álvaro de Campos, europeísta y futurista; y Alberto Caeiro, el guardador de rebaños. Son voces que se enfrentan, que establecen polémicas y se censuran con cierta ironía condescendiente, que en muchos momentos se burlan respetuosamente del ortónimo Fernando Pessoa, como en aquella peligrosa polémica Autopsicografía:

El poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
Que llega a fingir que es dolor
El dolor que de veras siente.
Y los que leen lo que escribe,
En el dolor leído sienten
No los dos que él tuvo,
Sino aquel que no tienen.
Y así sobre rieles
Rueda , entreteniendo la razón,
Ese tren de cuerda
Que se llama corazón
.

Fingirse en estas personalidades heterónimas es reconocerse. Pessoa en una carta al poeta Adolfo Casais Monteiro habla de un origen histérico en sus heterónimos, de una tendencia orgánica a la despersonalización y a la simulación, explica que para fortuna de él y los demás es un fenómeno eminentemente mental y no práctico, algo que vive a solas consigo mismo, allí todo termina en silencio y poesía. ¿No esto un modo de satisfacer con un lugar común, adornado de sicología, el deseo de explicaciones racionales a una actitud de claro sentido esotérico? No hay que olvidar las lecturas teosóficas de Pessoa. El cultivo de la idea del Supra-Camoes se basa en las profecías del zapatero Gonzalo Anes de Bandarra las cuales plantean el regreso del célebre rey Sebastián del siglo XVI encarnado en un nuevo poeta de la estatura estética y política de Camoes que nacería para 1888, precisamente el año de nacimiento de Pessoa. Otro dato son sus lecturas de cábala y el sentido alquímico explicito en mucho de sus poemas. En una carta del 6 de diciembre de 1915 a su amigo Sa Carneiro expresa:

“...que la teosofía admite todas las religiones, y tiene un carácter enteramente parecido al paganismo, que admite en su panteón a todos los dioses, usted tendrá el segundo elemento de mi grave crisis del alma. La teosofía me asombra en su misterio y su grandeza ocultista, me repugna por su humanismo y apostolismo (¿comprende usted?) esenciales, me atrae por parecerse tanto a un ‘paganismo trascendental’ ( y este es el nombre que yo le doy a la forma de pensar a que había llegado), me repugna por parecerse tanto al cristianismo, que no admito. Es el horror y la atracción del abismo realizados más allá del alma. ¡Un terror metafísico, mi querido Sa Caneiro”

Es evidente la crisis del iniciado, la pérdida irreparable de la identidad. El biógrafo más clásico de Pessoa, el portugués Joa Gasrpar Simoes menciona un documento donde se señala la iniciación de Pessoa en la Orden Templaria. Este paganismo transcendental se manifiesta en el reconocimiento poético de símbolos claves, como la serpiente: “Fue la Serpiente del Edén, pero solo en su piel, y soltó la piel; fue Saturno del Mundo, pero sólo en su piel, y soltó la piel./ Su fuga es un misterio, y su camino la clave de todos los misterios. Pero ella no sabe ni de su misterio ni de todos los misterios, porque conoce todo y conocer es no existir” Angel Crespo revela que el primer nombre de Portugal fue Ophiussa o Tierra de la Serpiente. Lo esotérico intercede el andar del individuo con el destino de una patria lusitana que espera el cumplimiento profético de la venida del Supra- Camoes.

Con Pessoa se asume con valor el no tener la razón. La verdad no es una cuestión esencial, porque todo lo esencial genera sospechas. Lo importante será una cuestión de gusto, de la estética particular, ni siquiera podemos aferrarnos a los pálpitos afirmativos o negativos del corazón. Pessoa espeta: “Dicen que finjo o miento/ cuando escribo./ No. Yo simplemente siento/ con la imaginación:/ no uso el corazón” Nada estás más libre y desnuda que la imaginación, capaz de ir más allá de la mente o el corazón, de traicionar en su dimensión los límites de estas otras dos dimensiones de la expresividad o la perceptividad. El heterónimo Alberto Caeiro dice “¿El misterio de las cosas? ¡Y yo que sé que es el misterio!/ El único misterio es que haya quienes piensan en el misterio”

Lo único cierto, tal vez, son los dioses, los creadores. Se crea unicamente lo contingente, lo innecesario. Ese es el misterio, la insuperable manía de inventarnos causas o cosas que no se nos han perdido. Para esto es necesario devolvernos al paganismo o el neopaganismo. Los dioses no han muerto: “Los dioses son felices./ Viven la vida en calma de raíces./ Sus deseos el Hado nunca oprime./ O si oprime, redime/ con la vida inmortal./ No hay sombras/ Ni otros que a ellos los atristen./ Y, por lo demás, no existen...” El paganismo grecorromano es la realización de un sentimiento sobre la naturaleza. Una metafísica que educa nuestro pensamiento. Solo el misterio politeista es capaz de salvarnos. “Los dioses no han muerto: lo que ha muerto ha sido nuestra visión de ellos. No se han ido, hemos dejado de verlos. O hemos cerrado los ojos, o entre ellos y nosotros se ha interpuesto alguna niebla. Subsiten, viven, como vivían, con la misma divinidad y la misma calma.” Esta ceguera explica el estancamiento estético de estos tiempos. Hemos dejado de vernos.

sábado, 24 de febrero de 2007

EL TEATRO QUE NO VEREMOS, NI LEEREMOS

Jeroh Montilla
M
e interesa el pasado, pero el oblicuo, ese pretérito borroso que llega, por mero afán, a marearnos de incertidumbre. El punto cardinal donde el hado retiene una singular marea de acontecimientos incógnitos y sin el resplandor de lo trascendente; aquellos que apenas nos rozan gracias a referencias ambiguas o rumores confusos. En el presente no existe legitimidad alguna para estos hechos, nadie parece considerarlos siquiera como unas causas distantes, laterales o fortuitas de la contemporaneidad. Naufragaron en la historia, los que sobrenadan en el recuerdo son aquellos ápices que no lograron el voto de la credibilidad, solamente el limbo de la duda o la certeza cómoda de la leyenda. Por eso hoy insisto en Proust, el obsesivo vidente de la inmortalidad transitoria, digamos, en un mandala, haciendo uso de una expresión de Barthes. Con el primero asumo la afinidad de recobrar los escombros del tiempo, de hurgar en lo histórico en busca de aquellos trozos incapaces de encajar en la nueva topografía de la cultura occidental. Me apoyo en lo especulativo, en la sombra de lo imaginario, para amagar un rescate tímido, particular. ¿Por qué unas posibilidades y otras no? ¿Cuál hubiese sido nuestro camino si la onda total del pasado golpeara la orilla de esta época? ¿Por qué la vitalidad de unos acontecimientos permanece vigente y en cambio otros merman hasta disolverse en el olvido? ¿Dónde y por qué se hace este descarte? Con seguridad estas son preguntas fuera de orden, cansonas, reiteradas para el espíritu del siglo, un bizantinismo ineficaz y pedante; sin embargo su razón se apoya en necesidades estéticas que carecen del debido rubor o sentido común. Son apetencias, un débil ensayo de hostilidad contra lo incoercible de nuestra cultura. ¿Por qué el teatro griego primordial? Por soberanía y gusto, por lícita arbitrariedad.
Comencemos al azar. Pratinas, poeta anterior a Esquilo, hijo de la región del Peloponeso, al parecer llevó la sátira a Atenas. Escribió 32 obras de las cuales, desgraciadamente, no se conserva ni un fragmento, apenas los títulos de dos: Las Cariátides y Los Luchadores. Sus dramas exigían escenarios naturales, y sus personajes eran héroes arrojados que una y otra vez vencían a tiranos y a monstruos mitológicos. Tuvo un hijo, también dramaturgo, Aristias. Otro legendario es Tespis, nacido en un barrio de Atenas. Le atribuyen la invención de la tragedia en la época de Solón. Este último por razones de “sanidad moral” le destierra. Tespis sin amilanarse se dedica a recorrer los campos en una famosa carreta, llevando por todas partes a sus “consagrados” y enmascarados actores. En su caso tampoco existen fragmentos sólo algunos títulos: Penteo, Los Sacerdotes, Los Jóvenes y Los Juegos Fúnebres de Pelias o Forbas. En el siglo VI a de J.C., en Lesbos, nace Arión. Poeta y músico, inventor del ditirambo y precursor de la tragedia, conocido por el milagro de haber sido salvado por unos delfines a los cuales cantó sus poemas.
Frínico, poeta trágico ateniense, muerto en el 470 a de J.C. escribió una obra llamada La conquista de Mileto en cuya representación al público le dio por llorar, esto le costó una multa. El delito consistió en haber recordado la pérdida de esta ciudad ante los persas. Otras piezas suyas fueron: Fenisa, Las danaides, Anteo, Andrómeda, Los egipcios, Acteón, Alcestes, Erígona, Tántalo, de estas se conocen breves fragmentos. También existió otro Frínico, pero comediógrafo, de fines del siglo V a de J.C. Sus obras fueron: El solitario, Las Musas, Los Sátiros, Efialto, Los iniciados, Los Trágicos, Konnos, Los convidados, de estas sobreviven algunos fragmentos. De Frínico se dice poseía una sátira atrevida y personal, de fuerte estilo y que mantuvo una perenne rivalidad con Aristófanes. Pasemos a Epigenes, autor cómico del siglo IV a de J.C. se le conocen versos fragmentados de obras como Las Bacantes, La Heroína, Fonticus y otras.
Vamos ahora a referirnos a los trágicos arquetípicos, los tres más grandes dramaturgos que han alimentado con sus argumentos la cultura occidental. El primero es Esquilo, los comentaristas antiguos le atribuyen 80 tragedias, de las cuales 52 fueron premiadas, sólo 7 han llegado completas a nuestro tiempo, del resto se conocen fragmentos. El segundo, Sófocles, compuso entre los años 469 y 406 a de J.C. aproximadamente 120 piezas, de ellas 22 eran de carácter cómico, entre estas está una conocida con el título de Los Sabuesos, descubierta en Egipto, pero de autenticidad discutida. Únicamente 7 tragedias permanecen intactas. Y en tercer lugar a Eurípides, a este dramaturgo se le responsabiliza por la creación de 92 dramas, en la época alejandrina aun se conservaban 78, de estas sólo quedan 17 tragedias y una comedia, del resto existen fragmentos o uno que otro título para dar un balance de 80 piezas. Se le conoce una tragedia de nombre Resos, de texto completo, pero de autenticidad discutible.
Querilos muerto hacia el año 464 a de J.C. fue oponente de Tespis, compitió junto a Esquilo y Pratinas. Compuso 150 tragedias, ganó los certámenes 13 veces. De este profuso autor conocemos solo el título de una pieza Alope, pero ningún fragmento. También escribió comedias y fue padre de otro dramaturgo, rival de Sófocles. En Alejandría, cercano al año 280 a de J.C. nace Sositeo. Residió en Atenas. Renovó la tragedia y la comedia. Sobrevive parte de su obra Dafnis y algunos fragmentos. Entre los más consecuentes comediógrafos tenemos a Aristófanes que escribió 44 comedias de las cuales aún existen 11 completas más algunos trozos de las restantes 33. De Menandro se afirma que escribió 108 comedias, pero alcanzó escasamente 8 premios. No se sabe de obras enteras de este excelente escritor, nació en Atenas hacia el año 340 a de J.C. amante empedernido de cortesanas, seguidor del filósofo Epicuro. Copiado por los comediógrafos Plauto y Terencio. En los torneos teatrales fue derrotado muchas veces por Filemón. El Díscolo, La Trasquilada, y El Arbitraje son sus comedias más o menos intactas hoy conocidas. Por último presentamos a Filemón, nacido en Siracusa hacia el año 361 a de J.C. murió mientras le estaban otorgando un premio, en pleno escenario. Escribió 97 piezas. Sobreviven dos y un enorme número de fragmentos. Tuvo un hijo conocido como Filemón el Joven, este compuso aproximadamente 54 dramas.
Seguramente en la hoja del puñal que portaba Bruto, sin este saberlo, al instante de hundirlo con saña en el cuerpo de Julio Cesar, relucía la sonrisa de otra venganza. Segundos después de esa frase que no deseo transcribir, el emperador en veloz agonía observa unas enormes llamas que se le vienen encima, piensa con torpeza en la pira funeraria y en la confusión de sus legionarios. A pesar de todas las precauciones, la muerte es siempre una sorpresa que nos confunde. En un segundo el fuego de la biblioteca calienta las heridas de Cesar. Este, años anteriores, en un ardid militar, prende fuego al puerto de Alejandría, el incendio entusiasta e indiscriminado arropa más de lo propuesto quemando más de 200.000 volúmenes del Museo. Los cómicos que destrozaron sus vestidos en los funerales y los arrojaron luego a la hoguera real, acentuaban irónicamente, con esta coartada de luto y dolor, el gesto bufón de un desagravio. ¡Cuantos trabajos de los dramaturgos, nombrados más arriba, se perdieron para siempre en el mortal incendio de Alejandría! La memoria humana existe bajo custodia, hay un principio encargado de suprimir bajo cualquier excusa los distintos niveles de abarrotamiento. El hombre es más prolífico, más excesivo que el resto de la naturaleza. Es posible un hombre como Irenéo Funes, el personaje memorioso de Borges, sin embargo, la economía natural se sustenta en la “ley de la escasez”. La historia es una hoz que ha segado sin misericordia las más diversas creaciones, entre ellas el antiguo teatro griego. Estoy convencido que el criterio de descarte es arbitrario, una especie de cara o sello, en que se excluye masivamente elementos de lo peor como de lo mejor, y lo que sobrevive, en el mayor de los casos, entra a considerarse ciega y obligatoriamente como “la herencia preferible”. A partir de las sobras nos definimos, estas pasan de inmediato a constituirse en modelos o paradigmas, Occidente se concibe a partir de residuos culturales.
En la enorme cantidad de obras teatrales desaparecidas o malogradas perdimos otras opciones, tal vez las piezas faltantes que completan el rompecabezas del hombre. Es necesario estar consciente de esta carencia, no para regodearse en el lamento, la indiferencia o la confusión, sino para experimentar la convicción de nuestros límites y ejercer la sospecha libre en lo que se nos vende como modélico y suficiente. Hay un poema de Robert Frost titulado El camino que no tomamos. Allí habla de dos caminos en un bosque, por uno el viajero mira hasta el fondo, pero entonces toma el otro porque estaba cubierto de hierba y falto de uso; a la mañana ambos caminos estaban cubiertos por igual de hojas, supo como uno lleva al otro. Pero su decisión se apoyó en la idea de tomar el menos trillado, allí estuvo la diferencia.

martes, 20 de febrero de 2007

UN DIOS NOS DESCONOCE...

Jeroh Montilla

Un Dios nos desconoce
el cuerpo una boca
dulce grano
de luz en los senos
la inocencia
no tiene lugar
en el oleaje
alguien remata un pez
no hay escrúpulo
cuando reciclamos
la dádiva del placer