Obituarios de un no-país — video a Alejandro Aguilar

martes, 23 de agosto de 2011

Lo que dice Heinz Dieterich sobre Gadafi*

Hoy abrimos una nueva etiqueta: Polémicas socialistas. La iniciamos con las opiniones del polémico teórico marxista Heinz Dieterich sobre Gadafi. Desde ya HISTORIOGRAFIAS aclara que no está a favor ni en contra de lo dicho por este teórico, sólo ve una oportunidad de colocar sobre la mesa las distintas visiones que acontecen en esa cruda realidad política o fantástica utopía intelectual llamada socialismo.
Cuando Gadafi me invitó al “socialismo islámico”
Explíqueme lo que es el Socialismo del Siglo XXI” decía el embajador libio, un hombre preparado y culto, y después “le extiendo una invitación de mi gobierno”.
Heinz Dieterich | Para Kaos en la Red | 28-2-2011 a las 5:24

1. La oferta del Embajador
“Explíqueme lo que es el Socialismo del Siglo XXI” decía el embajador libio, un hombre preparado y culto, y después “le extiendo una invitación de mi gobierno”. Terminada la explicación se produjo el siguiente diálogo.

“Le ofrezco que organice un congreso mundial sobre la sociedad postcapitalista y el Socialismo del Siglo XXI”, dijo. “¿En dónde sería?”, le pregunté. “Donde Usted quiera.” Y, “¿Cuántos fondos habría?” “Los fondos que sean necesarios.” “¿Quién escoge a los invitados?” “Usted”, respondió. Todo sonaba bien, pero como en la política, al igual que en los negocios, nada es gratis, inquirí: “¿Hay alguna condición para organizar ese congreso mundial?” “La única condición es que la discusión del Libro verde del ´Hermano líder de la Revolución´ (Gadafi) sea parte del Congreso.”

2. El Libro Verde
Me preguntó si conocía el Libro verde, que trata de la democracia directa-popular (Yamahiriya), de la superación capitalista por el “socialismo natural” o “ islámico” y de la “tercera teoría universal”. Le decía que lo había leído durante el movimiento estudiantil en Alemania, cuando se distribuía gratuitamente, imitándose la política del gobierno chino que repartía sin costo el “Libro rojo” de Mao Tse Tung. Y que recordaba que, como el “Justicialismo” de Juan Domingo Perón en Argentina, pretendía ser la Tercera Vía ---la alternativa entre capitalismo y comunismo--- para los países del Tercer Mundo.

Que era, pues, un epicentro de la gran conflagración “fría” entre el capitalismo y el Socialismo del Siglo XX (URSS, China, Cuba), y la búsqueda de una nueva civilización secular y postcapitalista. Me dio la obra en inglés, alemán y castellano con la petición de que volviera a leerla.

En encuentros posteriores me invitó a Trípoli, donde el gobierno del Coronel Gadafi había confirmado la invitación para que visitara el país y que me garantizaba que podía hablar personalmente con el líder de la revolución.

3. Gadafi y los límites del bonapartismo “socialista”
Volví a leer los tres tomos de la obra de Gadafi y a informarme más sobre la situación de la Gran Yamahiriya Árabe Libia Popular Socialista del Coronel, y llegué a dos conclusiones: 1. Que las intenciones originales de igualdad social, antiimperialismo burgués y de la Patria Grande Árabe (panarabismo) de Gadafi, eran auténticas --- como en la mayoría de los miembros del coronelísmo árabe inspirado en Gamal Abdel Nasser; pero que su “socialismo natural” no era un paradigma científico capaz de hegemonizar el Movimiento de los No-Alineados del Tercer Mundo y guiarlo contra el imperialismo, ni tampoco, una base teórica adecuada para construir la sociedad postcapitalista; 2. Que su ecléctica teoría (Corán, democracia popular, economía “socialista”) de la democracia directa había quedado en Libia, en el papel. Que a tres décadas de la declaración de la Yamahiriya no había construido el poder popular en Libia, sino un régimen autocrático que navegaba sin rumbo civilizatorio en las aguas negras de la Tercera Vía que, al fin y al cabo, son las aguas negras del capitalismo.

4. Lecciones del fracaso de Gaddafi
Las lecciones de los levantamientos en el mundo árabe, el Magreb y el Mashreq, y del fracaso de Gadafi, son evidentes.

1. No hay Tercera Vía entre capitalismo y socialismo. Aunque la idea es muy popular entre militares progresistas-nacionalistas de América Latina y del Mundo Árabe (Perón, Gadafi, et al.), no es más que una ideología pequeñoburguesa sin fundamento científico alguno. La gente que la usa es o ilusionista (el bonapartismo) o manipuladora (Tony Blair, Anthony Giddens et al.).

2. Cuando una fuerza social o estatal progresista toma el poder con la intención de llegar a la sociedad postcapitalista (socialismo), necesita disponer de o desarrollar un proyecto estratégico racional y científico de transformación que guía su praxis política. Asimismo, tiene que mantener su carácter de vanguardia, lo que solo es posible con una auténtica y significativa participación protagónica de las masas.

Donde no se dan esas condiciones, el sujeto de transformación involuciona y retorna a formas feudales del ejercicio del poder ---entre ellas, la transferencia monárquica del poder a los hijos de la dinastía fundadora, la prohibición de criticar al Rey y la exclusión fáctica del poder de las masas--- como vemos en los regímenes postnasseristas árabes (Mubarak, Quaddafi, Al-Assad) y también, en el Socialismo del Siglo XX, como en Corea del Norte y Rumania.

3. El problema estructural de los levantamientos en el Magreb y Mashreq, detrás de las causas inmediatas del desempleo, la inflación, etc., es el problema generacional. Ningún líder revolucionario socialista ha formulado con más claridad ese “falla geográfica” de las revoluciones, por donde hace erupción la energía transformadora, que Mao Tse Tung. Cuando la nueva generación no asimila y defiende los valores de la generación fundadora, no hay fuerza en el mundo capaz de sostener los regímenes construidos sobre ellos, reflexionaba el líder de la Revolución China. Esa verdad es confirmada hoy día nuevamente en la región árabe, donde el orden regional de la post-guerra fría se derrumba y el castigo de la historia a los sistemas que no evolucionan se evidencia: tanto al coronelismo progresista, como antes al Socialismo del Siglo XX.

4. La lección para los intelectuales es que hay momentos en que hay que rechazar las dulces mieles de las ofertas de los Estados ---premios, cámaras, prebendas financieras y, sobre todo, poder--- sea el Estado que sea. Todos los gobiernos pretenden cooptar a la intelligentsia y no escatiman incentivos para lograrlo. El intelectual crítico debe mantener su independencia ante ese constante peligro de erosión moral.

5. Y los pueblos deben evitar la trampa de la dependencia intelectual y cooptación de los líderes y gobiernos siguiendo la consigna de la Ilustración: Autoridad, discurso y proyecto, que no pueden sustentar su racionalidad y legitimidad, pierden el derecho a gobernar.
El fin de Gadafi

El hecho básico de la situación de Gadafi es que está irremediablemente perdido.

Heinz Dieterich | Para Kaos en la Red | 14-3-2011 a las 4:29

En política es arriesgado hacer pronósticos porque hay muchos factores difíciles de prever. El pronóstico de Fidel del año pasado de que Washington e Israel atacarían a Irán con armas nucleares el 2 de julio del 2010, o antes, es un ejemplo. En el caso de Libia, sin embargo, el escenario es relativamente previsible.
1. Gadafi está terminado
El hecho básico de la situación de Gadafi es que está irremediablemente perdido. Este es el centro de gravitación del análisis situacional. Tiene el país divido en dos bloques, Tripolitania y Cirenaica; tiene Estados Unidos, la Unión Europa, Israel, las dictaduras feudal-mercantiles árabes, la Liga Árabe y la opinión pública mundial en su contra, al igual, que un embargo económico. Ante esas fuerzas, el poder que le queda es mínimo.

2. Su destrucción militar
Militarmente, a Gadafi le quedan unos pocos aviones de combate, unos pequeños buques de guerra y pocas brigadas de combate. El equipo militar es obsoleto y en gran parte inservible. El entrenamiento y la eficiencia de las tropas son bajos. El rendimiento bélico en las últimas guerras en Uganda (1978) y Chad (1987) fue desastroso. De las trece bases aéreas, varias están bajo el control de los rebeldes. Los hangares de los aviones militares de Gadafi han sido plenamente identificados por la inteligencia militar de la OTAN, y lo mismo vale para los barcos de guerra, la infantería y las unidades de tanques. Con misiles cruceros o algunos ataques aéreos, la OTAN acabaría en dos días con esas Fuerzas Armadas. ¿Por qué, entonces, el Secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, dice que la implementación de una “No-fly zone” es difícil y requiere más fuerzas que las de un solo portaaviones?
3. La Doctrina militar de Gates
La lectura de la historia militar estadounidense después de la Segunda Guerra Mundial, que hace Gates, es, que Estados Unidos no debe involucrarse con tropas terrestres en guerras asiáticas. La guerra de Vietnam se perdió; la guerra de Corea fue un empate y el juicio final sobre las guerras de Irak y Afganistán no está claro. La esencia de esta visión del Pentágono coincide con una verdad que ya había formulado Stalin, en cuanto a una eventual conquista militar soviética de Europa Occidental: “El problema no es conquistar un país, sino mantenerlo ocupado y controlado”. Estados Unidos, al igual que en su momento la Unión Soviética, no tiene suficientes tropas de combate para ocupar un país por un tiempo prolongado. Su talón de Aquiles es su débil base demográfica.
4. La solución imperialista para Libia
El verdadero significado de las palabras de Gates es, por lo tanto: necesitamos encontrar un régimen autóctono que garantice la estabilidad de Libia, antes de dar el golpe militar final a Gadafi. Estabilidad en este contexto significa la entrega del petróleo y el control de las fuerzas islámicas en Bengazi. Quitar a Gadafi y neutralizar a las fuerzas islámicas del oriente libio, este es el gran puzzle político-militar que tiene que resolver la Casa Blanca en este momento. La estrategia que emplea es la que usó en la guerra entre Irak e Irán: desangrar a los dos adversarios en una guerra, para después entronizar a un gobierno títere. Esta es la principal razón, por la que Obama no ha destruido a las Fuerzas Armadas de Libia todavía. Tienen que debilitar a las fuerzas islámicas, debilitándose ellas mismas en esta guerra. Exhaustos los dos, el imperialismo instala el nuevo orden.
5. La última opción de Gadafi
El momento del ataque de la OTAN llegará cuando Gadafi emprende la campaña militar para retomar a Bengazi. Ante las inevitables muertes de civiles en esa guerra, magnificadas por una campaña mediática internacional, se repetirá el viraje de la guerra del Mariscal alemán Erwin Rommel en Tobruk y El Alamein, con una ofensiva de la OTAN. La única salida que le queda a Gadafi, es por lo tanto, parar la reconquista del Oriente libio y tratar de negociar con la oposición una forma de dimisión que le salve el pellejo.
Todo indica, sin embargo, que el “León del Desierto” en 2011, como el “Zorro del Desierto” (Rommel) en 1943, ha llegado al fin de su camino. No construyó la democracia anticapitalista que había prometido y no construyó el Socialismo del Siglo XXI que le hubiera dado la fuerza para una Guerra Popular Prolongada. Agotado su sistema pequeñoburgués bonapartista de la Gran Yamahiria Árabe Libia Popular Socialista, se pasó al bando del imperialismo y sionismo. Cuando los movimientos modernizadores de la revolución democrática burguesa sacudieron las petro-cleptocrácias del Magreb y del Mashreq se quedó como el Mariscal de Campo de los nazis: sin tanques,ni artillería, ni bombarderos, para parar la ofensiva final del enemigo.
Es probable que no le queden más que dos semanas a Gadafi.
El Tigre de Papel destroza a Gadafi

El mayor crimen de los Hussein, Gadafi, Noriega et al es, que permiten al imperialismo reconquistar posiciones geoestratégicas que había perdido.

Heinz Dieterich | Para Kaos en la Red | 20-3-2011 a las 4:48 |

1. La megalomanía de los coroneles
“Francia será vencida. Estados Unidos será vencido. Gran Bretaña será vencida”, aseveró el Coronel Gadafi el miércoles pasado, y pidióuna “disculpa”de las potencias de Occidente por sus “errores” al apoyar la revuelta libia. Una declaración sorprendente del Jefe de un Estado desertico con cinco millones de habitantes. De hecho, una declaración que denota una separación psicótica de la realidad. Es parte del síndrome de megalomanía que se observa con frecuencia en los coroneles (coronelismo) y, casi siempre, en la soldadesca que llega a dominar el poder político. Gadafi, Saddam Hussein, Noriega, la lista es muy larga.
2. Los megalómanos ante el Tigre de Papel
La megalomanía de los militares autoconvertidos en presidentes resulta de dos factores: a) del sistema de dominación autocrático, sin controles democráticos, críticas públicas o incidencia real popular, que tienden a construir y; b) de la compulsión eufórica de poder que les suele inculcar la extraordinaria fuerza de un batallón militar en marcha o el paso de los tanques y aviones de combate. Sobreestiman ese poder abrumador frente a un potencial adversario y se les olvidan las reglas más básicas de la guerra, desde Sun Tzu a von Clausewitz, Napoleón y Rommel.
En el caso de Saddam Hussein, por ejemplo, antes de iniciarse las operaciones bélicas, escribí un análisis para el diario mexicano La Jornada, donde sostenía que pese al gran número de tanques iraquies, su Fuerza Armada no iba a durar ni seis semanas. Era fácil ese pronóstico (correcto). Bastaba conocer la Doctrina Militar de la OTAN de entonces (Air Land Battle 2000), derivada del Blitzkrieg de Hitler; la topología del campo de operaciones (desierto) y la inmensa superioridad aérea de los agresores. Estaba claro que las Fuerzas Armadas de Irak nunca tuvieron un ápice de posibilidad de defenderse, ni hablar de prevalecer. Saddam Hussein no las llevó a una guerra, sino al matadero; entregando la nación, al mismo tiempo, en bandeja de plata al imperialismo. Trágicamente, la situación de Libia es aún peor que la de Irak en su momento, pese a que era tan fácil de predecir como aquella. (Immanuel Wallerstein metió groseramente la pata en su pronóstico.)

3. La dialéctica del Tigre
Cuando esos bravucones invocan la famosa imagen del Tigre de Papel, zhi laohu, de la cultura china---popularizada mundialmente por Mao Tse Tung y el Tío Ho--- usan la frase sin cerebro. Es decir, sin la dialéctica de los grandes estrategas. Es esa dialéctica que revela cuándo el Tigre es de Papel y cuando es tan real que mata. Su arte de interpretación es una cuestión de vida o muerte en la guerra, como Mao ha demostrado con un sinnúmero de ejemplos en sus obras sobre la guerra civil contra Tchiang Kai Chek. Pero, se puede ilustrar el problema también en forma anecdótica.
Cuando los franceses reocuparon Vietnam después de la Segunda Guerra Mundial, invitaron a Ho Chi Minh a un recorrido en sus acorazados. La intención era obvia: intimidarlo con el poder militar para que no iniciara la guerra de liberación contra los imperialistas. No lograron su objetivo. Cuando Ho se encontró después con su General Giap, el comentario fue: “Los franceses cometieron un gran error. Me enseñaron que sus grandes buques de guerra no pueden subir nuestros ríos.”
Algo semejante pasó con Chruchtchev.Cuando un político chino le reclamó que la URSS era demasiado blanda ante el Tigre de Papel del imperialismo gringo, Chruchtchev contestó: “Sucede que el Tigre de Papel tiene dientes nucleares”.

4. El crimen de Gadafi
El mayor crimen de los Hussein, Gadafi, Noriega et al es, que permiten al imperialismo reconquistar posiciones geoestratégicas que había perdido. Por eso, sus pueblos tienen que ser vigilantes ante sus promesas del “nuevo mundo socialista” y sus provocaciones populistas al imperialismo. En esto, sí, los bravucones del mundo árabe y latinoamericano pueden aprender mucho de Fidel. Tanto, de hecho, que hasta el día de hoy el Tigre nuclear no ha podido matarlo.
La responsabilidad de Gadafi en el avance de la OTAN

Leer hoy día a la mayoría de los comentaristas y políticos de izquierda sobre la intervención de la OTAN en Libia es, esencialmente, una pérdida de tiempo.

Heinz Dieterich | Para Kaos en la Red | 28-3-2011 a las 17:19

1. La pregunta impronunciable
Leer hoy día a la mayoría de los comentaristas y políticos de izquierda sobre la intervención de la OTAN en Libia es, esencialmente, una pérdida de tiempo. Sustituyen el análisis con sus lamentaciones sobre el cinismo del imperialismo, que solo quiere el petróleo y que después de Libia siguen Siria, Irán y Venezuela. Afirmar esto es tan trivial como afirmar que el sol “desciende” al atardecer. Sin embargo, la interminable repetición de esa verdad trivial les permite omitir una pregunta que es decisiva para la Izquierda y la lucha de clases: ¿Cuál es la culpa de Gadafi de que la OTAN hoy domina el país?
Dicho en forma general: ¿Cuál es la responsabilidad de los líderes históricos en el fracaso de los procesos revolucionarios? Por ejemplo: ¿del Buro Político del Partido Comunista de la URSS en los 37 años de estancamiento post-stalinista y el colapso final? ¿de Kim Yong Il en la petrificación del stalinismo en Corea, su estancamiento económico y el apoderamiento dinástico-familiar del poder político?
2. La responsabilidad de los líderes en los triunfos imperialistas
La responsabilidad de Gadafi en el avance imperialista actual se puede formular en una frase: habiendo tenido el poder político-militar absoluto y una riqueza económica desproporcional durante 42 años (¡!), ha sido incapaz de integrar el país en un sólido bloque de poder nacional, capaz de resistir al imperialismo. No ha logrado integrar a la juventud libia ni a la región islamista oriental. La razón de este fracaso---que ha permitido la actual intervención imperialista---es la falta de democracia y participación de los ciudadanos en los asuntos públicos de la nación. Restringiendo el poder y la conducción pública a un aparato monopólico, el sistema y sus líderes perdieron su capacidad de evolución. Cuando cambió el entorno, ambos se hundieron.
Este fue el caso del Socialismo del Siglo XX: la transición del vertical modelo stalinista al democrático Socialismo del Siglo XXI nunca funcionó. Para el mundo árabe, el régimen sirio del Partido del Renacimiento Árabe Socialista(Baath), que actúa bajo la consigna “Unidad, Libertad, Socialismo”, ilustrael problema. Desde que llegó al poder en un golpe de Estado en 1963, ha mantenido a la población durante 38 años bajo estado de sitio (¡!). Ahora, al igual que Gadafi, Saddam Hussein y Mubarak, Bashar al-Assad ---“el hermano humanista y socialista”, como dice Hugo Chávez---pagará el precio por su inmovilismo, porque el descontento interno y la subversión imperialista no le permitirán una transición exitosa a un régimen más fuerte, por ser más popular y participativo.
3. La soberbia de los líderes
La culpabilidad histórica es de esos líderes y colectivos (partidos, guerrillas, facciones) que encabezan procesos de transformación democratizadores, para después sacralizar de inmediato el “nuevo orden” que generan, y en el que nada puede modificarse sin su beneplácito. No se les ocurre que tienen que renovar su legitimidad constantemente. No se les ocurre, que su reclamo a ser legítimos detentores del poder de la nación por un hecho fundador revolucionario de hace medio siglo, se convierte en ritual hueco ante las nuevas generaciones. Y menos se les ocurre que la evolución los liquidará por ignorantes o soberbios ante las leyes de la historia.
4. La culpabilidad
En derecho penal, el concepto de culpa implica una conducta que por imprudencia, negligencia, impericia o inobservancia de normas existentes genera un daño, que era previsible y evitable. Este es el caso de Gadafi, Saddam, Noriega y de los regímenes caídos o en crisis del Socialismo del Siglo XX. La norma que desconocieron no es una ley del derecho internacional o un precepto de la ética política. Ambos son de poca importancia real en el quehacer de las naciones. Su culpa consiste en desconocer la ley de la evolución del universo. Piensan que en un cosmos en constante movimiento y, por lo tanto, cambio, pueden permanecer en el inmovilismo, petrificando y sacralizando su modelo original de dominación que instauraron cuando tomaron el poder. Una conducta de suprema ignorancia o soberbia.
5. “Asumo la responsabilidad”
Cuando tienen que admitir algún error grave no dicen más que un retórico mea culpa o unretórico “Asumo la responsabilidad”. De hecho, no asumen su responsabilidad política que consistiría en explicar ante las masas el por qué de sus errores. Porque sólo de esta manera los ciudadanos podrían aumentar su nivel de conciencia. Y, tampoco, hay sanciones para ellos, sino solo para los subalternos. Esos subalternos responsables frecuentemente son llamados por los líderes “la burocracia”. Lo que callan es que la burocracia estatal, civil y armada, es generalmente su principal bastión de poder y que ellos, como Jefes del Estado, son responsables de ella. Y si no pueden controlar o cambiarla, deberían dimitir.
6. Gadafi y la Izquierda idolatrante
Los líderes son necesarios en determinados momentos de la historia. Lo que no es necesario, sino patológico y reaccionario, es la subordinación mental de las masas ante ellos, sus mandarines políticos y sus chamanes ideológicos. La Izquierda idolatrante y oportunista que les rinde culto a la persona y al poder, es corresponsable de las derrotas como la de Gadafi, porque sustituye el análisis crítico por el newspeak de los líderes. Cuando sus triunfalismos se caen en pedazos ante las bombas de la OTAN, solo saben repetir las trivialidades sobre la maldad del imperialismo. Asumen el papel de los curas. Todo lo que está mal en la maravillosa creación del Señor es la (imprevisible) obra del Diablo.
Sin embargo, nada en la destrucción de Gadafi era imprevisible. De hecho, su capitulación data de diciembre del 2003, cuando renunció al desarrollo nuclear, entregó el petróleo y se volvió colaborador del Mossad, de la CIA y del MI-6. Y los fascistas gringos con sus colaboradores sionistas ya habían publicado en 1997 a través del Project for a New American Century (PNAC), cómo iban a reordenar el mundo oriental desde Marruecos hasta el Hindukush. Con el fraude electoral de Bush (2000), ese proyecto hegemónico global se hizo política oficial del Imperio, y el ex Director de la CIA, James Woolsey, lo explicitó aún más en 2003, cuando configuró “La Cuarta Guerra Mundial”.
Las descabelladas propuestas de Gadafi, de enero a marzo del 2009, para salvar su pellejo mediante la movilización del pueblo, fueron paradas por su propia clase política. Era too little to late, como dicen los gringos. De todas formas, estaban tan fuera de la realidad como las propuestas del dinero comunaly de las Comunas, del Presidente Hugo Chávez, y sólo hubieran llevado a un desastre mayor si se hubieran realizado.
7. Marx y los líderes
Ante esa idolatría de los líderes, que es una actitud absolutamente contrarrevolucionaria, hay que recordar la caracterización que hizo Marx de ellos y de su papel en el proceso histórico. Para Marx, ellos no eran más que Zufaelligkeiten: casualidades o eventos aleatorios (al azar).
¡Qué tan lejos está la Izquierda actual de la lucidez teórica de los próceres!
*Tomado de http://www.kaosenlared.net/colaboradores/heinzdieterich

miércoles, 17 de agosto de 2011

La crisis de la Universidad*

Fernando Mires

Aún hoy, en el siglo XXl, muchas universidades europeas arrastran consigo una pesada carga medieval. Hay universidades en las que suelen formarse grupos cerrados que rinden culto a una determinada línea, excluyendo cualquiera posibilidad de interrelación con otras disciplinas del pensamiento

1. Universidades arcaicas
Aún hoy, en el siglo XXl, muchas universidades europeas arrastran consigo una pesada carga medieval
En la mayoría de las universidades europeas las relaciones entre catedráticos corresponden a las de “pares entre pares”. Cada uno es dueño de un territorio específico dentro del cual domina casi sin contrapeso un determinado“señor”, en este caso un profesor. La cátedra es otorgada de por vida, y no son pocos los casos de eminentes profesores que designan incluso a sus sucesores, destinados a mantener la línea impuesta por el “gran maestro” (que no siempre es tan grande ni tan maestro). Del mismo modo, entre catedráticos se concertan alianzas y pactos cuyos objetivos son aumentar el poder personal tanto fuera de la universidad como dentro de ella. Cada catedrático posee además un séquito especial formado por asistentes, auxiliares, secretarias, tutores, etc. (la nomenclatura varía de universidad a universidad). Al igual que en el medioevo, el séquito, o hueste personal, es adqirido por contrato, pero en el fondo está basado en relaciones personales y, por supuesto, en la incondicionalidad absoluta del “siervo” al “señor”. Lo que no siempre está claro es a qué periodo medieval corresponde la estructura descrita. A veces da la impresión de que en ella se mantienen las formas de la más temprana Edad Media. No obstante, otras veces he llegado a pensar que estamos en el periodo de plena decadencia del feudalismo. Esta última impresión la he confirmado observando la enorme proliferación de títulos académicos equivalente a la superabundancia de títulos de nobleza que caracterizó a la “tardía Edad Media”, particularmente en países como España, Italia y Portugal. Así como en ese periodo las cortes y los patios de los castillos estaban repletos de nobles con título, pero sin riquezas ni tierras, señores de capa y espada (con criado, cochero y toga, aunque muertos de hambre), hoy en día los campus universitarios se ven atestados de doctores sin sueldo ni puesto de trabajo; y lo que es peor: sin capa y sin espada.
Pero no sólo se encuentran en la universidad europea moderna las raíces feudales que le dieron origen, sino además las clericales. En los claustros universitarios (la palabra claustro no es casual) se dan todavía procesos de iniciación muy similares a los que tenían lugar en los conventos. Del mismo modo, en el largo proceso de aprendizaje que lleva a la obtención de un título universitario hay que pasar por largos periodos de “expiación”. La sacralidad de la profesión universitaria no se da sólo en las formas, sino también en una dogmática muy similar a la de las diferentes ordenes sacerdotales. En ese sentido, uno de los grandes éxitos de los movimientos estudiantiles alemanes del 68 fue haber puesto fin a la llamada Ordinarius-Universität. El Ordinarius era el prófesor de cátedra que dictaminaba sobre contenidos y formas en su terriorio académico. Una especie de preceptor laico. Pero que el Ordinarius sea sólo una reliquia medieval, no es muy seguro.
Hay universidades en las que suelen formarse grupos cerrados que rinden culto a una determinada línea, excluyendo cualquiera posibilidad de interrelación con otras disciplinas del pensamiento. Tales grupos, si se encuentran articulados en alguna institución interna o externa a la universidad, pueden ser considerados como equivalentes a las ordenes religiosas medievales. Pero, como suele suceder en las grandes iglesias, es frecuente que a su alrededor también proliferen sectas, las cuales suelen agruparse en torno de una figura profética o mesiánica. Si el profeta o mesías ya está muerto, mucho más imponente e inapelable es su “mensaje”, y sus seguidores le rinden una veneración que envidiarían los monjes tibetanos.
Alrededor de nombres papales como Marx, Freud, Jung, Lacan, Sartre, Foucault, Wittgenstein, Habermas, por ejemplo, se forman en las universidades “escuelas de pensamientos” que preservan y siguen las lecciones del “gran maestro” con la misma fidelidad que los franciscanos a Francisco de Asís y los jesuitas a Ignacio de Loyola. Por cierto, tanto en uno como en otro caso, en el seguimiento condicional al gran maestro se esconden intereses que no son siempre científicos, pues una cosa es la especialización en un determinado sistema de pensamiento elaborado por alguna eminencia, lo que en sí no tiene nada de cuestionable, y otra cosa muy distinta es convertirse en algo así como su representante en la Tierra, o lo que es peor, en su “intérprete”. Así, la mayoría de las escuelas interpretativas se limitan a reproducir el pensamiento originario, ordenándolo en sistemas, estructuras y jerarquías, y lo que es peor, en manuales, cuyo objetivo es elevar a verdad indiscutible todo que dijo (y no dijo) el gran maestro. Lo que ocurrió con la compleja obra filosófica de Marx a gran escala, cuando cayó en manos de los bonzos del Kremlin, tiende a ocurrir a escala menor en los “claustros académicos” donde asoma, impertinentemente y con mucha fuerza, la casuística monacal que forma parte del inconsciente de cada ciencia.
2. Castas académicas
Después del feudalismo y del clericalismo, la tercera de las raíces que explica el carácter patriarcal de la universidad europea –cuyos modelos han sido exportados hacia las más diversas latitudes– viene de los llamados gremios o corporaciones medievales que, a diferencia de feudos y conventos, tenían un asiento predominantemente urbano. Como es sabido, la principal característica de los gremios era su jerarquización vertical.
Ahora bien, como ocurrió con otras instituciones públicas, aquel orden organizacional que predominaba en los gremios fue transferido a las universidades, de modo que también en sus diferentes cátedras tendían a formarse relaciones corporativas, particularmente alrededor de un catedrático que pasaba a ocupar el lugar del antiguo maestro del mismo modo que los llamados asistentes y profesores auxiliares ocupaban el de los aprendices. Dicha relación se veía fortalecida por el hecho de que –hasta hoy– cuando algún iniciado pasaba al lugar del catedrático, obtenía el cargo de por vida. Como todavía se dice, “cuando se nombra un catedrático, ya no hay como sacárselo de encima”. De tal modo, el catedrático se convertía en un propietario de un medio de producción intelectual que él organizaba del mismo modo que los empresarios urbanos a su personal subalterno (Weber 1995, p. 6).
Muchas de las estructuras gremiales y/o corporativas que caracterizaban a la antigua universidad siguen prevaleciendo, aunque por .supuesto bajo nuevas formas. Las relaciones consanguíneas en las “castas” no tienen hoy un papel relevante, pero su lugar ha sido ocupado por la “familia ideológica”, algo que, aun después del fin de la Guerra Fría y de la inevitable polarización ideológica de los sistemas de conocimiento que de ahí se derivaban, continúa existiendo no sólo en las ciencias sociales, de por sí “politizadas”, sino también en las ciencias naturales. Desde luego, aunque todo el mundo universitario está consciente de ese hecho, nadie lo dice abiertamente. Mediante un acuerdo tácito se sigue haciendo “como si”, es decir, como si los cargos universitarios fueran ocupados exclusivamente de acuerdo con méritos individuales, y “como si” las adscripciones ideológicas no tuvieran ningún papel en los nombramientos. Pero hay todavía universidades de “izquierda” y otras “conservadoras”. Dentro de cada una hay también reductos que agrupan a los miembros de una o de otra familia ideológica. Dicho secreto a voces no es problemático cuando en la vida extrauniversitaria rigen condiciones propias al pluralismo ideológico o político, de tal modo que cada estudiante es teóricamente libre de decidir en cuál alma máter y cátedras quiere realizar sus estudios.
Problemático es cuando rigen en el mundo político institucional sistemas bipartidistas, y lo que es peor, monopartidistas. En esos casos, la oferta ideológica es extremadamente limitada, y las universidades tienden a constituirse en simples prolongaciones académicas de poderes extraacadémicos.
Pero no sólo en el plano de las relaciones ideológicas, sino además en el de las personales, rigen, en la vida académica, formas y normas que eran constitutivas del orden de los gremios medievales. En el pasado, haber sido aprendiz de uno u otro maestro era un signo que garantizaba la calidad de un arte o técnica, hecho que podía ser certificado en las prácticas manuales.
Un maestro que hubiera sido aprendiz de la casa Stradivarius poseía sin duda un “sello” de indiscutible prestigio en el rubro de la fabricación de violines. En las prácticas científicas, el efecto es parecido, aunque no pueda verificarse en la realidad como en las actividades manuales y artísticas, pues alguien puede haber sido discípulo de Einstein y continuar siendo un físico mediocre. No obstante, hay académicos que han aprendido a utilizar el “con quien” estudiaron de modo magistral.
3. La “americanización” de la universidad
Frente al extremo medievalismo de la universidad alemana, Max Weber ponía como contrapunto, en su libro clásico: Ciencia como Profesión, el otro polo: la universidad americana.
Por americanización de la universidad entendía Weber una suerte de mercantilización de la vida académica, según la cual rige una flexibilidad en los cargos determinada más bien por las leyes de oferta y demanda, y donde la enseñanza es concebida como una mercancía que ofrece la empresa, en este caso la universidad, a los consumidores, que son los estudiantes (p. 6). El estudiante paga una matrícula alta y compra así una determinada cantidad de conocimientos, y con ello los correspondientes títulos que necesita para su plan de vida. La relación que impera en la academia es, por tanto, una relación empresarial que, por lo demás, es la misma que rige los destinos de la sociedad fuera de las universidades. En este contexto, el profesor pierde la presencia majestuosa, casi papal, que adquiría en la universidad alemana en los tiempos de Weber. Como contrapartida, se convierte en una suerte de vendedor público de saberes, teorías y conceptos y, como todo vendedor, ha de esforzarse para que sus productos sean más atractivos que los que ofrece otra empresa, en este caso, otra universidad.
Weber caricaturizaba ya en 1917 tanto a la universidad alemana, como a la norteamericana. En uno como en otro caso se trata sólo, para emplear la propia terminología de Weber, de “construcciones ideales” que, por serlo tales, no encuentran jamás una correspondencia exacta con la realidad en el marco de los dos peligros que marcan el tenor de casi toda la sociología weberiana. Uno, el de la extrema racionalización; el otro, el de la extrema economización. Como es sabido, para Weber ninguno de los dos excluye al otro, constituyéndose así un tercer peligro que, valga la tautología, es el más peligroso, y éste es el que se da a través del entrecruce de relaciones capitalistas con la creciente complejización de la esfera burocrática, tema que hoy signa a casi toda la sociología de Habermas. Tanto una tendencia como la otra se sirven de estructuras de dominación “arcaicas”, de modo que la relación entre tradición y modernidad no sólo es antagónica, sino además complementaria. Esto significa que una universidad puede estar edificada sobre bases medievales, constituirse como empresa moderna, y ser extremadamente burocrática a la vez, sin que todo eso implique, necesariamente, una contradicción.
Cuál es el modelo que ha de prevalecer en las universidades del futuro es un tema permanente en la discusión interuniversitaria. En algunos institutos norteamericanos se añora e idealiza la antigua universidad europea. A la vez, en muchas universidades de Europa se intenta adoptar, indiscriminadamente, formas supuestamente americanas de funcionamiento. Como en los tiempos de Weber, los académicos europeos viajan a EEUU, a veces sólo por una semana, y regresan encandilados con la agilidad, movilidad y flexibilidad que muestran algunas universidades del “nuevo mundo”. Continuamente presionan para imponer dichas formas y estilos en instituciones universitarias que han sido diseñadas en el marco de tradiciones diferentes, y a las que no es fácil, y quizás tampoco sea conveniente, renunciar. El resultado es que se ha ido formando en Europa un híbrido que conserva en sí todas las formas autoritarias y patriarcales de la universidad medieval, a las que se agrega el autoritarismo burocrático estatal –en países como Alemania todavía muy fuerte–, y la mercantilización del saber académico que es característica de algunas nuevas universidades norteamericanas (pues, por lo general, las tradicionales son más europeas que las europeas). Algo así como un McDonald dentro de la catedral de Notre Dame, pero atendido por funcionarios públicos.
En diferentes trabajos que se refieren a los procesos de modernización de instituciones tradicionales, Max Weber destacó que la tradición no excluye la modernización. En ese sentido, en muchas universidades modernas, la creciente mercantilización de las relaciones académicas no sólo coexiste con la burocratización de la enseñanza y con la mercantilización de la investigación científica; además cada uno de esos procesos ha terminado por ser funcional al otro. Para poner un ejemplo, los proyectos de investigación científica que se realizan en un recinto universitario reciben financiamiento externo, que puede ser del Estado, de empresas privadas, o incluso de bancos. Por lo tanto, si un profesor es interesante para una universidad, no lo es sólo por sus conocimientos o por sus cualidades sino también por su capacidad para obtener fondos y administrar proyectos; lo que implica, en primera instancia manejar un complejo de relaciones públicas y privadas que permitan canalizar medios de financiamiento para esos diferentes proyectos. De este modo el profesor posmoderno no sólo debe ser un sabio patriarcal, sino además un excelente manager, es decir, alguien con manejo empresarial y administrativo. De más está decir, en este caso, que las prestaciones de servicio y las relaciones de dependencia personal, propias a la universidad medieval, se acrecientan cuando el profesor-empresario actual está además en condiciones de crear empleo, distribuir dinero y financiar investigaciones entre los miembros de su séquito. Éstos rara vez se encuentran en condiciones de cuestionar las teorías del profesor-empresario, por descabelladas que sean, so pena de poner en peligro no sólo sus posibilidades de ascenso profesional, como ocurría en el pasado, sino además su subsistencia económica. Ello quiere decir, y a eso voy, que el saber científico no sólo no es siempre objetivo, ni puramente discursivo. Además es construido en espacios de relaciones que no excluyen las de dinero, subordinación e incluso, como he podido comprobar tantas veces, de simple servilismo. Sin embargo, que las universidades puedan ser convertidas en meras prolongaciones de fábricas, empresas e incluso bancos, no implica satanizar cualquiera posibilidad de des-estatización.
El Estado no ha sido en ninguna parte el mejor garante de la autonomía universitaria, a la que se ha confundido por lo general con autonomía estatal en la universidad, o con universidad como entidad aislada donde cada miembro pueda hacer lo que le da la gana, hasta llegar a albergar en su interior grupos terroristas (como ha sido el caso de algunas universidades latinoamericanas).
Pero des-estatización tampoco es necesariamente privatización, ni mucho menos, empresarización; ella puede ser entendida también en el sentido de la integración creciente de la universidad en un proyecto civil de sociedad. De acuerdo con Daxner: “La ciencia es una cosa pública, una res-pública. Y ya que los principales establecimientos de la ciencias son las universidades, hay que exigir que ellas sean establecimientos de propiedad pública. Esto significa que la universidad ha de pertenecer a todos los miembros de una sociedad, con todos los derechos y obligaciones que implica cada propiedad” ( p.193). No obstante Daxner -uno de los mejores analistas de las universidades alemanas- no establece la diferencia entre "lo público" y "lo estatal". Una universidad puede ser privada y prestar enormes servicios públicos o puede ser estatal, pero con una muy débil incidencia pública.
La verdad es que el punto arquimédico entre la universidad medieval, la universidad como aparato de Estado, y la universidad-empresa, aún no ha sido encontrado. Quizás no exista. Puede incluso que lo que ha de caracterizar a las universidades del futuro sean combinaciones de diferentes formas institucionales, estableciéndose así una suerte de permanente equilibrio inestable dentro de ellas.
4. Entre el clientelismo estatal y la universidad “chatarra”
Con el fin del comunismo y de las ideologías para-estatistas que lo legitimaban, la universidad puramente estatal ha entrado en descrédito en casi todo el planeta. Pero aún subsiste en países donde el Estado sigue ocupando el centro tanto del proceso productivo como del ideológico (como es el caso en los países islámicos y en los restos de comunismo que perviven en China o Cuba), o en el marco de relaciones partidistas, como las que imperan en algunos países latinoamericanos donde no pocas veces los cargos docentes son ocupados por personas que, antes de dar pruebas de conocimiento han de dar muestras de fidelidad a un partido, régimen, Estado, o ideología. En Chile, para referirme a un caso que bien conozco, las universidades estatales están atestadas de “apitutados”, vale decir, personas que han alcanzado cargos académicos gracias a sus adhesiones políticas.
Como reacción a la, en muchos casos, corrupta universidad estatal, han surgido en diversos países latinoamericanos (así como en muchos de los países poscomunistas de Europa del este) micro-universidades empresariales (también llamadas “universidades chatarra”) que funcionan de acuerdo con el estilo impuesto por una economía mercantil, y que no reconocen ninguna otra ley que no sea la de la oferta y la demanda. En términos estrictos, esas no son universidades, ni deben ser llamadas así. Se trata simplemente de institutos privados y empresariales de enseñanza especializada pero que, si vamos a seguir hablando de universidad no caben dentro de ese concepto. Puede sí, que adelanten con su presencia el fin definitivo, y ya tantas veces proclamado, de la universidad tradicional. Pero ese ya es otro tema. No obstante, debe ser dicho que la formación de institutos autónomos, tanto dentro como fuera de las universidades, en lugar de permitir la aparición de entidades en las cuales la ciencia obtenga más libertad, crea las condiciones para que tales institutos puedan ser cooptados por intereses de Estado, o de corporaciones y empresas privadas.
La siempre anunciada crisis de la universidad resulta, en consecuencia, de la indefinición existencial de la institución. Si renuncia a sus fundamentos arcaicos, se transforma en una empresa comercial, o lo que es peor, en una instancia burocrática del Estado (y de los partidos políticos que lo controlan). Si renuncia a sus características empresariales modernas, se transforma en una reliquia de museo, o en un lugar para realizar visitas turísticas (como ocurre ya con algunas universidades “clásicas”).
La universidad moderna es portadora de una contradicción histórica hasta ahora no resuelta. Pero quizás la condición que permite que esa institución llamada universidad siga existiendo a través de los tiempos es la imposibilidad de resolver dicha contradicción. Eso quiere decir que la crisis de la universidad no es una anomalía. Por el contrario: la crisis puede ser también su forma natural de existencia.
Referencias:
Max Weber: Wissenschaft als Beruf, Reclam, Stuttgart 1995
Max Weber: Schriften zur Wissenschaftslehre, Reclam, Suttgart 1991

Michael Daxner: Die blockierte Universität, Campus, Frankfurt 1999
*Tomado de http://www.analitica.com/va/sociedad/articulos/3773878.asp

domingo, 31 de julio de 2011

Muere el escritor Eliseo Alberto, “Lichi”, a los 59 años

Cultura • 31 Julio 2011 - 10:03am — Milenio.com


En 1998, ganó el Premio Internacional Alfaguara de Novela por su obra Caracol Beach. Desde 1990, el escritor vivía en la Ciudad de México y adoptó la ciudadanía en 2000.

Foto: Claudia Guadarrama

Eliseo Alberto murió hoy a los 59 años de edad, en el Hospital General, donde permanecía internado luego de que recibió un trasplante de riñón.
Ciudad de México • El escritor de origen cubano y colaborador de MILENIO, Eliseo Alberto de Diego murió hoy a los 59 años de edad, en el Hospital General, donde permanecía internado luego de que el 18 de julio recibió un trasplante de riñón.
En su cuenta de Twitter, Consuelo Sáizar, presidenta del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) confirmó hoy la noticia.
“Con profundo dolor me entero del fallecimiento del escritor de enorme talento y entereza, Eliseo Alberto, "Lichi". Un abrazo a su familia”, escribió la presidenta de Conaculta en su cuenta @CSaizar.
Según uno de los amigos cercanos, Jorge F. Hernández, el escritor falleció hoy a las 9:29 horas, de problemas respiratorios.
De acuerdo con sus palabras, el riñón lo había aceptado muy bien su organismo, pero era un fumador empedernido, por lo que los problemas que tenía se debían a eso. Incluso, hace unos días hubo una convocatoria en redes sociales para donar sangre, pedían ir al Hospital General, donde se encontraba.
Sobre su funeral, él mismo asegura que hay posibilidades de que se lo lleven a La Habana, "aunque esto creo que deberíamos manejarlo hasta su confirmación".
Eliseo Alberto de Diego García Marruz, a quien sus amigos llamaban cariñosamente “Lichi”, nació el 10 de septiembre de 1951, en Arroyo Naranjo, Cuba, donde se desempeñó como periodista.
Desde 1990, el escritor vivía en la Ciudad de México y adoptó la ciudadanía en 2000.
En 1998, Eliseo Alberto ganó el Premio Internacional Alfaguara de Novela por su obra Caracol Beach.
Otra de sus obras importantes es Informe contra mí mismo, escrita en 1978 y publicada más tarde en el extranjero.
En los últimos años, todos los jueves Eliseo Alberto publicaba su colaboración en Milenio Diario.
Antes de ingresar al hospital, Eliseo Alberto escribió en su colaboración en MILENIO el 14 de julio, bajo el título “Eso que llaman amor para vivir”, su travesía para lograr que el trasplante de riñón
En su escrito, Eliseo Alberto cuenta cómo, después de tres años de espera, se enteró por medio de una llamada telefónica de que la espera había terminado.
“El sábado pasado, a la noche, recibí una llamada telefónica de alarma y el domingo, en ayunas, un segundo y tercer timbrazo me advirtió que la hora había llegado, después de tres años de espera. Debía presentarme de urgencia en el Hospital General de México con todos los documentos en regla —más la totalidad de mis fantasías a la mano, pues soy de los tercos que aún creen que sólo la poesía explica los milagros. Una familia bondadosa había aceptado donar los órganos de un pariente en situación terminal, y yo era uno de los siete u ocho candidatos a recibir alguno de sus dos riñones”, escribió.
Para finalizar su escrito, Eliseo Alberto eligió el siguiente poema de Neruda:
Queda prohibido llorar sin aprender, /levantarte un día sin saber qué hacer, /tener miedo a tus recuerdos. /Queda prohibido no sonreír a los problemas, /no luchar por lo que quieres, /abandonarlo todo por miedo, /no convertir en realidad tus sueños. /Queda prohibido no demostrar tu amor. /Queda prohibido dejar a tus amigos. /Queda prohibido olvidar a toda la gente que te quiere.
El cuerpo del escritor será llevado esta tarde a una funeraria ubicada en Coyoacán para ser velado.
Tomado de http://www.milenio.com/cdb/doc/noticias2011/8e8cb7bc4e8cf619c658bc3f7b07f338
Eliseo Alberto

Eliseo Alberto, de nombre completo Eliseo Alberto de Diego García Marruz, Lichi para sus amigos (10 de septiembre de 1951, Arroyo Naranjo, Cuba - 31 de julio de 2011, México, D. F.1 ), fue un periodista, novelista, poeta y guionista cubano que vivió en México desde 1990 y cuya ciudadanía adoptó en 2000.2 3

Biografía

Hijo del poeta cubano Eliseo Diego, se licenció en periodismo en la Universidad de La Habana, fue jefe de redacción de la gaceta literaria El Caimán Barbudo y subdirector de la revista Cine Cubano.2 Como docente, ha impartido clases y talleres de cine en la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños, Cuba, el Centro de Capacitación Cinematográfica de México y el Sundace Institute de Estados Unidos y en Chile.
Su hermana gemela, Josefina de Diego (María Josefina de Diego García Marruz, Fefé para sus amigos), que ha permanecido en Cuba, también es escritora: ha publicado un exitoso libro para niños, se dedica a la traducción del inglés al español y es compiladora de la obra de su padre.
Eliseo Alberto adquirió fama internacional después de ganar el Premio Internacional Alfaguara de Novela de 1998 con su novela Caracol Beach.4
Sostenía que «el ajedrez sigue siendo la pasión más grande» de su vida. Era un gran cocinero, como él mismo afirmaba: «Me gusta la cocina, he aprendido que soy un cocinero extraordinario. Eso lo aprendí cuando me quedé solo con mi hija que era muy pequeñita. A mí la cocina me entretiene muchísimo. Cocino mucho, en mi casa todos los días van a comer diez o doce amigos, casi todos cubanos errantes también, exiliados. Muertos de hambre que van a la casa a buscar su olla popular, digamos. La cocina me entretiene mucho, me encanta cocinar, me gustaría escribir un libro de cocina».5
Sus esposas han sido: la bailarina cubana Rosario Suárez, Charín (Eliseo Alberto ha dicho que dejó de escribir poesía el día que se divorciaron)6 ; María del Carmen Álvaro Díaz, quien el 1 de junio de 1984 dio a luz a su hija María José; y Patricia Lara, por cuyo amor dice haberse instalado en la parte alta del Desierto de los Leones.7 En sus últimos años vivió con su hija María José en un departamento en la Colonia Del Valle, zona céntrica de Ciudad de México.
Falleció en la Ciudad de México el 31 de julio de 2011, a los 59 años de edad, tras estar varios días en terapia intensiva luego de ser intervenido quirúgicamente por un transplante de riñón.8

Obras

Poemarios

  • Importará el trueno (1975, La Habana, UNEAC)
  • Las cosas que yo amo (1977, La Habana, Ediciones Unión)
  • Un instante en cada cosa (1979, La Habana, Ediciones Unión)

Novelas

  • La fogata roja. La Habana, Gente Nueva, 1985.
  • La eternidad por fin comienza un lunes. México, Ediciones del Equilibrista, 1992.
  • Caracol Beach. Madrid, Alfaguara, 1998.
  • La fábula de José. México, Alfaguara, 2000.
  • Esther en alguna parte (2005), Espasa. Finalista Premio Primavera de Novela. ISBN 88467017595, 198 p.
  • El retablo del conde Eros (2008), ed Planeta Mexicana, El Aleph.

Otros

  • Informe contra mí mismo, escrito en 1978 y publicado más tarde en el extranjero; narra cómo la seguridad del Estado cubano le pidió que hiciera un informe contra su propia familia; Editorial Aguilar, Altea, Taurus, Alfaguara, 1997 ISBN 968-19-0339-0, 9789681903398, 293 p.
  • Dos cubalibres: nadie quiere más a Cuba (2004, Península). Artículos y entrevistas
  • Una noche dentro de una noche (2006, Cal y Arena), recopilación de 75 entregas de su columna periodística Rueca dentada en el diario mexicano La Crónica de Hoy
  • Breve historia del mundo (Santillana México, Literatura Infantil)
  • Del otro lado de los sueños (Santillana México, Literatura Infantil)
  • En el jardín del mundo (Santillana México, Literatura Infantil)

También ha escrito guiones de cine y televisión, entre otros el de la película Guantanamera (película) (1997), dirigida por Tomás Gutiérrez Alea. Él mismo es muy crítico con su talento de guionista: "He escrito varias de las peores películas que se hayan filmado nunca en el planeta", ha dicho al respecto.6

Premios y distinciones

  • Premio Nacional de la Crítica 1983 por La fogata roja,
  • Premio Internacional Alfaguara de Novela 1998 por Caracol Beach
  • Premio Gabino Palma por Informe contra mí mismo

Referencias

Tomado de http://es.wikipedia.org/wiki/Eliseo_Alberto

Eliseo Alberto trae al Conde Eros a la FIL

El erotismo dejó de ser arte con Playboy

Eliseo Alberto de Diego, novelista, periodista y poeta, presenta El retablo del Conde Eros en la Feria Internacional del Libro de Monterrey, donde retoma un panorama de la vieja Habana nocturna.

  • 2008-11-25•Cultura

El teatro erótico que realizaba el dramaturgo Conde Eros, en la antigua Habana tenía sus tintes de magia, de misticismo y estaba dirigido a toda clase de públicos, pues bien se podía exhibir una obra para varones que para homosexuales.
Eliseo Alberto de Diego, novelista, periodista y poeta, presenta El retablo del Conde Eros en la Feria Internacional del Libro de Monterrey, donde retoma un panorama de la vieja Habana nocturna, donde el pecado estaba en todas partes sin que esto fuera tomada como algo histérico o clandestino.
“De esa Habana ya no queda nada”, expresa Eliseo Alberto tajante. También asegura que, aunque la palabra “nostalgia” es hermosa, no la prefiere utilizar pues desea que su novela sea algo como un homenaje a la obra del Conde Eros.
De aquellos tiempos no queda nada, pues con la Revolución cubana la transformación social llegó y la forma de acceder a los placeres cambiaron. “Con el teatro del Conde Eros existía sexo en vivo, eso era lo que buscaban tanto hombres como mujeres. Incluso, la obra Las mujeriegas trata la relación homosexual de mujeres”, explicó.
Incluso, de aquella sensualidad erótica tampoco queda nada, expresa el también colaborador de MILENIO. “Todo se vulgarizó con la televisión, con la llegada de Playboy”, objetó.
También, la modernidad ha traído una debacle en la forma en que se aborda el erotismo y la sensualidad por la literatura. “Se ha tratado mal este tema”, asegura. Alberto de Diego trajo a la mesa una novela de publicación “reciente” de Oscar Wilde. “Ahí se trata el tema de la homosexualidad de una forma que jamás lo he leído”, declaró.
Al final de la charla y sin ataduras, Eliseo Alberto se declaró admirador de Juan Gabriel, “quizás el último gran ídolo del pueblo mexicano”. En plena gira de más de 20 conciertos en la Ciudad de México, el llamado Divo de Juárez ha logrado en todos sus conciertos un lleno absoluto. Para Eliseo Alberto, la composición, la música, y el carisma del cantante son elementos que lo elevan a categoría de “ídolo popular”.
“Juan Gabriel es un gran hombre”, aseveró.
Tomado de http://impreso.milenio.com/node/8119282

Habana gay

Eliseo Alberto


  • 2011-06-30•Acentos
La débil pero significativa apertura del tema gay (lésbico, travestis, transgénicos) en la sensual isla de Cuba, después de tantas décadas de asechanza, cobró inesperada presencia en los medios de comunicación cuando, en agosto del año pasado, la periodista Carmen Lira le recordó al comandante Fidel Castro que hace cincuenta años se marginó a los homosexuales cubanos y a muchos se les envió a campos de concentración (UMAP, Unidad Militar de Ayuda a la Producción), acusados de contrarrevolucionarios. La directora del diario La Jornada le dijo entonces al veterano guerrillero: “Todo el encanto de la Revolución, el reconocimiento, la solidaridad de una buena parte de la intelectualidad universal, los grandes logros del pueblo frente al bloqueo perdieron reconocimiento por causa de la persecución a los homosexuales”.
Fidel respondió con astucia al reconocer y a la vez justificar su responsabilidad en dichos atropellos: “Fueron momentos de una gran injusticia... ¡Una gran injusticia!, la haya hecho quien sea. Si la hicimos nosotros, nosotros... Estoy tratando de delimitar mi responsabilidad en todo eso porque, desde luego, personalmente, yo no tengo ese tipo de prejuicios. Teníamos tantos problemas de vida o muerte que no le prestamos atención... Piensa cómo eran nuestros días en aquellos primeros meses de la Revolución: la guerra con los yanquis, el asunto de las armas, los planes de atentados contra mi persona... Si alguien es responsable, soy yo... En esos momentos no me podía ocupar de ese asunto... (...) Fui homofóbico porque los cubanos lo eran”...
Una confesión de ese tamaño era lo que necesitaba su sobrina Mariela Castro, “ministra de ultramar”, directora del oficialista Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), hija del hoy presidente Raúl Castro, para tomar por asalto una calle de La Habana y en intemperante manifestación enarbolar por igual banderolas con los colores del arcoíris, fotos de los cinco famosos espías cubanos prisioneros en cárceles de Estados Unidos, retratos de su tío barbudo, consignas contra el bloqueo y globitos de preservativos, pocas semanas después de que sus parientes le autorizaran desfilar sin pelucas ni coloretes excesivos, mezclados “locas y travestis” entre la disciplinada clase obrera de la isla —un sector tan dócil que esa mañana del 1 de mayo, Día Internacional del Trabajo, sus líderes sindicales celebraban como “una victoria” la anunciada cesantía de un millón y medio de agremiados.
En la entrevista con Carmen Lira, el comandante asumía con perspicacia su cuota de responsabilidad en aquella cacería de pájaros, pero, una vez más, terminaba culpando al imperialismo yanqui de todos los errores ideológicos y todas las catástrofes económicas y todas las persecuciones morales que (una a una) fueron ordenadas en La Habana, nunca en Washington.
El periodista cubano Armando López, cronista excepcional de la “farándula habanera”, conocedor en carne viva la profundidad de aquellas viejas cicatrices, respondió a tío y sobrina desde su exilio en Nueva York con un esclarecedor artículo: “Cuando les cuentan a los congueros de Mariela que hace 46 años existieron en Cuba campos de trabajos forzados para homosexuales; que los expulsaban del magisterio, de la televisión, de los grupos teatrales, de las universidades, para que no contagiaran con sus depravaciones al hombre nuevo; que en 1980 las turbas revolucionarias apedrearon sus casas, vociferando ¡Qué se vayan, los maricones!, les sucede lo que a mí cuando me hablaban de los crímenes de Machado. ¡No les interesa! (...) Estos travestis, transgéneros, lesbianas, homosexuales, que arrollaron en la conga con la hija del general, sólo practican la doble moral imperante en Cuba. No tienen la culpa. Crecieron en una economía de guerra, aprendieron a mentir para sobrevivir. Son víctimas de una absurda revolución. Como tú y como yo, amigo lector”.
El 13 de marzo de 1963, en escalofriante discurso que recuerdan Armando López y el poeta Félix Luis Viera (de joven confinado a una barraca de la UMAP), Fidel Castro apela a la ironía para abordar un tema que en verdad le produce extraña rabia: “Muchos de esos pepillos vagos, hijos de burgueses, andan por ahí con unos pantaloncitos demasiado estrechos (Risas del público). Algunos de ellos con una guitarrita en actitudes elvispreslianas, y que han llevado su libertinaje a extremos de querer ir a algunos sitios de concurrencia pública a organizar sus shows feminoides por la libre. (...) Hay unas cuantas teorías, yo no soy científico, no soy un técnico en esa materia (Risas), pero sí observé siempre una cosa: que el campo no daba ese subproducto”. Y al campo los envió.
El martes pasado, un grupo de no más de veinte “subproductos” independientes desfilaron por un paseo peatonal de La Habana para celebrar el Día del Orgullo Gay, y marcar su distancia con Mariela Castro. El evento atrajo una fuerte presencia policial pero transcurrió en paz. Caminaron 800 metros. Se abrazaron en el malecón. Regresaron a casa con ese alivio, pasajero pero espiritual, que daba (es sólo un mal ejemplo) tragar en seco la Primera Comunión.
Tomado de http://impreso.milenio.com/node/8984166

viernes, 29 de julio de 2011

UN ACERCAMIENTO AL SENTIDO HUMORISTA Y AL SENTIMIENTO TRÁGICO EN LA POESÍA DE TEOBALDO MIERES


El humor es tan propio de la naturaleza humana que no habría equívoco en considerarlo verdaderamente nuestro sexto sentido. Tiene lógica, mucha evidencia, el uso de la expresión tener sentido del humor. Ahora bien los sentidos físicos tienen la función de captar el mundo que nos rodea, de mediar entre éste y nuestra mente. El humor es quien nos ayuda a enfrentar el costado cruel de la existencia, a identificarlo. Nada hace más sensible al humor que las situaciones de dolor. Ya Nietzsche lo dijo: “El hombre sufre tan terriblemente en el mundo que se ha visto obligado a inventar la risa”. Vivimos en un universo altamente predatorio. Reír es una de las ventajas del hombre sobre los animales, ninguno de ellos se carcajea, lo que no quiere decir que no posean sentido del humor, ellos también se alegran y deprimen y tienen sus modos de expresarlo. Nietzsche añadió: “La risa es un ser malicioso pero de conciencia tranquila” Esto último es el logro real, la tranquilidad de conciencia. Tener paz interior nos convierte en una especie seres invencibles ante los avatares de la humanidad, ante el capricho de los poderosos dioses, humanos e inhumanos, que a diario buscan zarandearnos y entretenerse con nuestras azarosas inclinaciones. Todo el teatro griego, en sus géneros de comedia y tragedia, es el estudio más completo sobre el costado cruel de la existencia y los esfuerzos del sentido del humor por comprenderlo a través de la gracia, la ironía, la burla y el sarcasmo.
La práctica artística del sentido del humor se conoce como el humorismo. Cuando digo artística me refiero a un sentido amplio, tanto en el profesional del arte, la literatura o el escénico, como en el ser humano común que en medio del tráfago cotidiano hace un alto para hacernos reír, porque la chispa del humor sólo sabe del encendido de la imaginación y esta última es base del Arte. Todo humorista es un artista. En Venezuela conocemos al humorismo bajo una extraña y absurda imagen: mamar gallo. Según Julio Calcaño la expresión deviene de la antigua costumbre de los jugadores de gallos de sorber las heridas en la cabeza del gallo con el fin reanimarlo después de la pelea, o de ayudarles a recuperar la visibilidad perdida por el borbotón de sangre en los ojos. Según Ángel Rosenblat esta expresión venezolana coincide con la conocida como tomadura de pelo. Curioso, pero en ambas imágenes hay emblemáticamente una cabeza. El humor entonces es meramente un asunto de la conciencia. Por cierto, para los galleros, un gallo mamón es aquel que no pica con efectividad, que no tiene saña mortal. El humor en verdad es un picotazo mamón, no busca destruir sino el hacernos reflexionar a través de la punzante paradoja de la gracia.
Todo este largo preámbulo sobre el humor viene a justificar un breve comentario a dos poemas de Teobaldo Mieres. De este gran hombre nos dice Aquiles Silva que “...fue un hijo adoptivo de San Juan de los Morros, que siempre nos brindó los encantos de su pueblo amado. Fue un hombre especial, con su carácter jovial y siempre dispuesto a emprender empresas que llenaron de entusiasmos a sus coterráneos.” Aquí fundó el periódico Brisas del Morro, dueño del único cine de las primeras décadas del siglo XX, escalador del morro mayor, pintor, escultor y declamador. En su honor el mirador del pueblo lleva su nombre. Sitio muy a propósito para contemplar los absurdos vivires del poblado e inspirarse en creativas picardías. En la Semana Santa pasada, Tibisay, Valeria y yo, disfrutamos durante dos días la estancia en la casa de El Castrero de nuestro amigo Israel Ranuárez, hijo del cronista Argénis. Allí, curucuteando sus libros, encontré un ejemplar del poemario Canto a San Juan de los Morros de Teobaldo Mieres, editado en el Taller Tipográfico Impresos Bandres en 1964, una joya de libro de 91 páginas. Por cierto aun espero pacientemente la fotocopia que me va obsequiar Israel. Leí el libro a volandillas, a saltos, debíamos regresar y no había tiempo, muchos poemas quedaron sin leer. Pero copié manuscrito dos poemas que llamaron mi atención. El primero en las páginas 29 y 30, y el segundo en la página 31. Siendo el primero el siguiente:
COSTUMBRE OLVIDADA, 1919: En la Semana Santa por promesa,/ tras las procesiones,/ iba un grupo de doce encapuchados/ que inclinaban humildes la cabeza/ en señal de sus buenas intenciones/ ante el Crucificado./ .../Que eran los doce apóstoles decían.../ Y yo, por ser católico,/ entendí los emblemas apostólicos/ que en las manos traían;/ pero lo del vestir encapuchado/ me pareció que estaba equivocado/ porque de apóstol nada le veía./ .../Ante tal disidencia/ le dije al padre Ymas, de buen grado,/ que el traje era señal de penitencia/ y no de apostolado./.../-Pero mi hijito, aclárate la mente/ y piensa con cuidado/ que quien paga promesa es penitente/ y no un actor que imita lo sagrado./.../-Correcto... Más observo que hay dos Juanes,/ con el libro y la pluma,/ exactamente iguales/ y en actitud de hacer las Escrituras./.../-Ay, hijo...!/ Yo te exijo/ que olvides por ahora las diabluras./ Deja las cosas tales como están./ (Sin que esto te alborote)/ Sucede que en el pueblo de San Juan/ nadie quiere ser Judas Iscariote.
En este poema lo humorístico consiste en que algo, tan serio y pío, como es una procesión de Semana Santa contenga detalles sospechosamente confusos y fuera de orden. Había en el pueblo de San Juan de los Morros la extraña costumbre de encapuchar a los apóstoles en señal de penitencia, pero si estos son doce, se supone que uno de ellos es Judas Iscariote, pero, por negativa o tabú, nadie quería penitenciar bajo la capucha de tamaño personaje, preferían cometer el exabrupto de duplicar a Juan, el discípulo amado. Los penitentes inclinan la cabeza en señal de tener las mejores intenciones hacia Jesús. Ser Judas implicaba lo contrario. Ahora bien, pregunto, ¿Será que Juan, ocupando al mismo tiempo el lugar del apóstol traidor que besa a Jesús, puede ser motivo para el chiste agudo? El odiado tesorero de barba negra se trueca de modo insólito en la imberbe imagen especular del escritor evangelista. El padre Ymas, sabiendo lo pícaro de Teobaldo, le exige mantenga la discreción del asunto y se aguante de expresar sus cómicas ocurrencias. Es importante decir que el título del poema señala que esta forma de procesión al parecer, para 1919, ya era una costumbre olvidada, dándole a estos versos de Mieres el melancólico dulzor de la nostalgia. Sin embargo, hay decir que esta costumbre de encapuchar a los apóstoles cambiando sus personajes, con seguridad, significó en su momento un modo popular de trastocar el rancio ceremonial de Semana Santa. De olvidar otras sagradas costumbres. Interesante es el papel de complicidad que cumple aquí la autoridad religiosa, como se hace la vista gorda frente a esta ruptura, permite que la imagen de los juanes gemelos estampe discretamente un toque gracioso en el trágico rito cristiano.
Ahora bien, esta imbricación popular de lo trágico y lo cómico, en lo humano tiene otras vertientes, sobre todo en las lágrimas, se puede llorar de tanto reír o sufrir hasta desbocarse en llanto. Unamuno define lo trágico como un sentimiento. Es algo más próximo a la intimidad, propio de la subjetividad, el sentido del humor está enfocado en la exterioridad, en cambio el sentimiento se recrea hacia adentro, se ensimisma y por lo tanto deriva en los haceres de lo trágico. El dolor es un asunto de soledad, la risa es contrariamente contagiosa, necesita de la alteridad, el otro para expresarse. Por eso en nuestra cultura es mala señal el reírse solo, en cambio el llanto es más digno a solas, soportamos, o más bien compartimos la risa ajena, pero cómo incomoda el llanto del otro. Los animales no conocen la risa pero si saben del llanto ante el dolor fisiológico, sin embargo el hombre es el único que llora de emoción, en nosotros no son iguales las lágrimas emotivas a las fisiológicas. Aunque ya es connatural en el hombre su tendencia a antropomorfizar lo animal, a fabular en ellos nuestras desgracias y defectos. Veamos eso en este otro poema de Teobaldo Mieres:
LEYENDA DE LOS MORROS (LOT-CAMELLO) 1924, XXI: Cuando Dios hizo al mundo, en las llanuras/ del Continente aposentó un Camello,/ y díjole: Es mi ley que en las alturas/ no pastaréis porque me ofendo de ello./.../Luzbel, vencida Eva, irguióse ufano,/ y por temor de Dios cruzó los mares/ y vino al Continente Americano/ donde encontró al Camello entre palmares./.../-Sufres, le dijo, el mal que Dios te siembra!/ Detrás de aquella loma está tu hembra/ y Dios no ve cuando la noche es bruna./.../ El Camello ascendió en la noche negra;/ pero en castigo, al esplender la luna,/ Dios lo maldijo y convirtiolo en piedra./
En el segundo poema el tema es la incomprensible crueldad del destino, la inapelable decisión del hado mayor sobre la existencia. Su caprichosa acción sin justificación alguna, él decide así, por el ejercicio su divina voluntad. El Dios de este poema semeja más a uno griego que al moralista judeo cristiano, en este último las desgracias se justifican como una prueba que lanza sobre la fidelidad de sus criaturas. Sin embargo los seres vivientes de este planeta siempre estamos en desventaja ante Dios o los dioses, sean estos de cualquier cuño. La anécdota del poema cuenta la creación de un camello fuera de su contexto geográfico. De los desiertos del Medio Oriente, este solitario dromedario es implantado en el llano venezolano. De una llanura de arena y ocasionales palmeras, a esta otra llanura poblada de palmares. Fuera del desdichado camello, la majestuosa planta es lo que hermana ambos paisajes. El camelus es condenado a sólo pastar en el llano con la prohibición de hacerlo en las montañas. Repentinamente aparece el diablo, repitiendo en otra versión los sucesos del paraíso. Luzbel sabe de los deseos de hembra del camello, y le sugiere que bajo el amparo de la noche sin luna realice su sueño de amor detrás de una loma. La luna, símbolo de amor en muchos mitos, en éste constituye la inoportuna que lo pone en evidencia: de inmediato Dios lo castiga convirtiéndolo en esa pedregosa cadena de elevaciones que llamamos Morros. Cruel, trágica mitología para explicar el origen de los morros de San Juan. Mieres llega en el título a comparar al camello de su historia con el Lot de la Biblia. ¿Sería acaso por ser un vecino de la lujuriosa Sodoma? Sin embargo en la historia del patriarca, quien se convierte en estatua es su mujer, y más bien termina siendo seducido por sus hijas. De una manera u otra conoció el consuelo sexual a través del incesto, en cambio este camello permanece casto a un lado del río Guárico.

martes, 26 de julio de 2011

Milagro económico en Venezuela*

Heinz Dieterich
El gobierno venezolano acaba de hacer un milagro económico legislativo: en el Decreto 8.331 reglamentó con ochenta y ocho artículos algo que no existe: el precio justo de la economía de mercado.
1. Miraflores: el Vaticano económico
El gobierno venezolano acaba de hacer un milagro económico legislativo: en el Decreto 8.331 reglamentó con ochenta y ocho artículos algo que no existe: el precio justo de la economía de mercado. Las alucinaciones de la mente humana son generalmente asuntos de psiquiatras o negocios de teólogos; pero la nueva “Ley de Costos y Precios Justos” demuestra que en Venezuela forman parte de la cartera del gabinete económico.
2. Luzbel y el “dinero comunal”
Ya, en 2008, la Ley Habilitante sobre el Fomento de la Economía Popular nos había advertido que la Escuela de Teología Económica Bolivariana (ETEB) se había apoderado del Palacio de Miraflores. Para acabar con el capitalismo, aquella ley legisló sobre lo que los economistas clásicos llamaron el “velo monetario” y Marx el “fetichismo del dinero” (Geldfetischismus): la quimera que el valor económico reside en el dinero y que la explotación se debe a la existencia de éste. Los espejismos resultantes de Miraflores fueron el “dinero comunal” y las “Comunas”, dos auténticos monumentos al diletantismo económico.
Como todas las ilusiones, la realidad se encargó rápidamente de enterrar aquellos productos del fetichismo monetario. Ahora, el gobierno lanza un nuevo exorcismo tropical para acabar con la mala realidad capitalista: el precio justo. Convierte a Miraflores en el Vaticano de la ciencia económica, canonizando lo que no existe y prometiendo al pueblo un milagro antiinflacionario que sólo existe en sus fantasmagorías. Mientras tanto, el Ángel caído de la cruzada antiinflacionaria sigue desaparecido de la escena pública. Dios crucificó al Luzbel Samán, “portador de la aurora” – a petición de la casta divina mantuana.
3. La quimera del iustum precium
La idea del precio justo en las relaciones mercantiles ha sido debatido en todas las culturas y en todos los tiempos, desde el advenimiento de la crematística (economía usurera) hace cinco mil años. Por dos razones, ninguno de los debates ha resuelto el problema: a) no hay iustum precium en economías mercantiles, es decir, el concepto no tiene un correlato empírico en la realidad; es una proyección fantasmagórica como Dios o el Santo Espíritu; b) sólo puede ser solucionado con la metodología de la ciencia contemporánea.
4. La naturaleza lógica de los precios mercantiles
Los precios de la economía de mercado, que se conforman de costos y ganancias, siempre son resultados del poder y de los intereses económicos, políticos, culturales y militares, que tienen los agentes económicos involucrados: desde los salarios, el interés bancario y la renta de la casa, hasta el precio del pan y las acciones bursátiles. La calificación de esos precios como altos, bajos, justos o injustos, resulta de la percepción y evaluación subjetiva de cada agente económico (trabajador, consumidor, empresario). El precio justo es, por lo tanto, un constructo moral de la mente humana, estratificado por sus condiciones objetivas, pero no una medición objetiva de una propiedad de un fenómeno real. No es un dato objetivo de la realidad, como el “peso” o la distancia, sino un juicio moral o una variable subjetiva, determinada por personas, grupos (directores, accionistas, sindicatos) y el Estado. Se puede ordenar esos juicios subjetivos en agregados y medias estadísticas, pero, no por eso se convierten en datos objetivos. Tratar de encontrar o definir un precio objetivamente “justo” en una economía de mercado es, por lo mismo, una imposibilidad metodológica. Insistir en este empeño y, lo que es más, legislar sobre él, es una manifestación de ignorancia científica y tontería económica.
5. Requisitos metodológicos de una solución científica
El problema de la justicia económica y del precio justo sólo puede resolverse mediante una secuencia de tres pasos: a) saliéndose de la “ilusión monetaria” (John M. Keynes) y suexpresión subjetivista, los precios; b) cuantificar objetivamente las aportaciones económicas de cada ser humano, tanto aquellas que son realizadas directamente en la producción, circulación y distribución, como las indirectas (educación); c) garantizar la retribución y el intercambioequivalente.
6. La solución del Socialismo del Siglo XXI
La solución científica y ética del problema de la justicia económica y, por lo tanto, del fin de la sociedad de clases, es el procedimiento trifásico esbozado arriba. Este procedimiento es la base metodológica de la economía del Socialismo del Siglo XXI. Arno Peters, el fundador del paradigma de la economía de equivalencia, dio los pasos decisivos al respeto, combinando la teoría del valor de la Economía Política con la teoría de la equivalencia.
La unidad de medición objetiva (o intersubjetiva) que usó, fue el concepto de valor, cual tiempo de trabajo realizado (time inputs). Con esta cuantificación objetiva de la actividad económica, todos los trabajos humanos se volvieron comensurables. Si sobre esta base de cuantificación objetiva se pretendía ejercer una retribución justa, se tenía que encontrar un stándard de mediciónde la justicia tan objetivo como él del valor. Peters lo encontró en el teorema de la equivalencia entre calor y trabajo (1. Ley de la termodinámica), del físico alemán Julius R. Mayer (1841).
Usando este teorema interdisciplinariamente, Peters postulaba que la retribución del trabajador era justa, cuando la canasta de bienes y servicios (“salario”) que recibía por su jornada laboral, representaba el mismo valor (horas de trabajo) que las horas de trabajo social que había realizado. No hay explotación (injusticia) en esa relación: el valor del trabajo aportado a la sociedad es igual (equivalente) al valor recibido en la remuneración (canasta). No hay plusvalor, es decir ganancia, es decir, explotación laboral.
7. Con la ciencia y los pueblos
Ese paradigma económico del Socialismo del Siglo XXI coincide con el de Marx, formulado en la Crítica al Programa de Gotha: los trabajadores deben recibir el pleno valor de su jornada de trabajo, menos los fondos sociales decididos democráticamente por los ciudadanos. Coincide también con el Programa de Transición al Socialismo del Siglo XXI en la Unión Europea, que la Tricontinental del Socialismo del Siglo XXI presentó el año pasado en Berlín, con destacados científicos europeos, latinoamericanos y asiáticos.
A la luz de ese paradigma científico-ético queda claro que la “Ley de costos y precios justos” en Venezuela no es más que un simulacro de combate a las “ganancias excesivas” del capital, como fue la promesa, que Samán iba a regresar en una función revolucionaria “más importante”.
La fase de transformación real progresista de la Revolución ha terminado. Ahora se ocupa de la construcción de códigos legales para fantasmas y de promesas que sabe que no va a cumplir.
*Tomado de http://www.kaosenlared.net/noticia/milagro-economico-en-venezuela

La salida del capitalismo ya ha empezado*

André Gorz
Poco antes de darse muerte, Adré Gorz envió a la revista ecorev este artículo. Escrito en julio del 2007, en él Gorz constata que el sistema está en permanente crisis, y analiza de forma muy original lo que él entiende que es su principal causa, vaticinando la salida del capitalismo e interrogándose sobre si esta salida será bárbara o civilizada
La cuestión de la salida del capitalismo nunca ha sido tan de actualidad : se plantea hoy de una manera novedosa y con la necesidad urgente de una radicalidad nueva. Debido a su propio desarrollo, el capitalismo ha alcanzado un límite interno y externo que es incapaz de superar y que le convierte en un sistema que sobrevive gracias a subterfugios a la crisis de sus categorías fundamentales : el trabajo, el valor, el capital.
La crisis del sistema se manifiesta tanto a nivel macro-económico como a nivel micro-económico. La principal causa es el cambio radical tecno-científico que introduce una ruptura en el desarrollo del capitalismo y arruina, con sus repercusiones, la base de su poder y su capacidad para reproducirse. Intentaré analizar esta crisis primero bajo la perspectiva macro-económica [1], y segundo a través de sus efectos en el funcionamiento y la gestión de las empresas [2].
La informatización y la robotización han permitido producir cada vez más mercancías con cada vez menos trabajo. El coste del trabajo por unidad de producto no ha dejado de disminuir y el precio de los productos tiende a bajar. Sin embargo, cuanto más disminuye la cantidad de trabajo para una producción particular, más tiene que aumentar el valor producido por trabajador -su productividad- para que la masa de beneficio no disminuya. Obtenemos por tanto esta paradoja aparente : cuanto más aumenta la productividad, más tiene que aumentar ésta para evitar que el volumen de beneficio disminuya. La carrera hacia la productividad tiende a acelerarse, los recursos humanos a reducirse, la presión sobre el personal a endurecerse, el nivel y la masa salarial a disminuir. El sistema evoluciona hacia un límite interno donde la producción y la inversión en la producción dejan de ser lo suficiente rentables.
Las cifras prueban que se ha alcanzado este límite. La acumulación productiva de capital productivo no ha dejado de experimentar una regresión. En los Estados-Unidos, las 500 empresas del índice Standard & Poor'fs disponen de 631 millones de millones de reservas líquidas ; la mitad de los beneficios de las empresas americanas proviene de operaciones en los mercados financieros. En Francia, la inversión productiva de las empresas del CAC 40 ni siquiera aumenta cuando sus beneficios se multiplican.
Puesto que la producción ya no es capaz de valorizar todos los capitales acumulados, una parte creciente de ellos se queda bajo la forma de capital financiero. Se constituye una industria financiera que no deja de refinar el arte de hacer dinero comprando y vendiendo solamente diversas formas de dinero. El dinero mismo es la única mercancía que produce la industria financiera a través de operaciones cada vez más arriesgadas y cada vez menos controlables en los mercados financieros. La masa de capital que la industria financiera drena y gestiona supera desde luego la masa de capital que valoriza la economía real (el total de los activos financieros representa 160.000 millones de millones de dólares, es decir de tres a cuatro veces el PIB mundial). El “valor” de este capital es puramente ficticio ; descansa en gran parte sobre el endeudamiento y el “good will”, es decir sobre anticipaciones : la Bolsa capitaliza el crecimiento futuro, los beneficios futuros de las empresas, el futuro alza de los precios inmobiliarios, las ganancias que podrán aportar las reestructuraciones, fusiones, concentraciones, etc.. Las cotizaciones de la Bolsa se hinchan de capitales y de sus plus-valías futuras : los bancos incitan a las familias a comprar (entre otras cosas) acciones y certificados de inversión inmobiliaria, a acelerar así el alza de las cotizaciones, a pedir prestado a sus bancos importes crecientes en la medida que aumenta su capital ficticio bursátil.
La capitalización de las anticipaciones de beneficios y crecimiento mantiene un endeudamiento creciente, alimenta la economía en liquidez, debidos al reciclaje bancario de plus-valías ficticias, y permite a los Estados-Unidos un “crecimiento económico” que, basado en el endeudamiento interno y externo, es claramente el motor principal del crecimiento mundial (incluso del crecimiento chino). La economía real se convierte en un apéndice de las burbujas especulativas sustentadas por la industria financiera. Hasta el inevitable momento en que las burbujas estallan, arrastran a los bancos hacia bancarrotas en cadena que amenazan de colapsar el sistema mundial de crédito, y que amenazan a la economía real de una depresión severa y prolongada (la depresión japonesa dura ya quince años).
Siempre podremos culpar a la especulación, a los paraísos fiscales, a la opacidad y a la falta de control de la industria financiera (en particular los “hedge funds”), pero la amenaza de depresión, incluso de colapso que pesa sobre la economía mundial, no se debe a la falta de control : se debe a la incapacidad del capitalismo de reproducirse. Sólo se perpetua y funciona sobre bases ficticias cada vez más precarias. Pretender la redistribución, a través del impuesto, de las plus-valías ficticias de las burbujas precipitaría exactamente lo que intenta evitar la industria financiera: la desvalorización de masas gigantescas de activos financieros y la quiebra del sistema bancario. La “reestructuración ecológica” sólo puede agravar la crisis del sistema. Es imposible evitar una catástrofe climática sin romper de manera radical con los métodos y la lógica económica que impera desde hace 150 años. Si prolongamos la tendencia actual, se multiplicará el PIB mundial por un factor 3 o 4 hasta el 2050. Sin embargo, según el informe del Consejo sobre el Clima de la ONU, las emisiones de CO2 tendrán que disminuir de un 85% hasta esta fecha para limitar el calentamiento climático a 2ºC máximo. Más allá de 2ºC, las consecuencias serán irreversibles y no controlables.
Por tanto el decrecimiento es un imperativo de superviviencia. Pero supone otra economía, otro estilo de vida, otra civilización, otras relaciones sociales. Sin estas premisas, sólo se podrá evitar el colapso a través de restricciones, racionamientos, repartos autoritarios de recursos característicos de una economía de guerra. Por tanto la salida del capitalismo tendrá lugar sí o sí, de forma civilizada o bárbara. Sólo se plantea la cuestión del tipo de salida y su ritmo con el cual va a tener lugar.
Ya conocemos la forma bárbara. Prevalece en varias regiones de África, dominadas por jefes de guerra, por el saqueo de las ruinas de la modernidad, las masacres y tráfico de seres humanos, en un panorama de hambrunas. Los tres Mad Max eran novelas de anticipación. En cambio, no se suele plantear una forma civilizada de salida del capitalismo. La evocación de la catástrofe climática que nos amenaza conduce generalmente a considerar un necesario “cambio de mentalidad”, pero la naturaleza de este cambio, las condiciones que lo hacen posible, los obstáculos que hay que saltar parecen desafiar la imaginación. Proyectar otra economía, otras relaciones sociales, otros métodos y medios de producción y otros modos de vida se tacha de “irrealista”, como si la sociedad de la mercancía, del asalariado y del dinero fuera infranqueable. En realidad una multidud de indicios convergentes sugieren que ya se ha iniciado esta superación y que las probabilidades de una salida civilizada del capitalismo dependen ante todo de nuestra capacidad de distinguir las tendencias y las prácticas que anuncian su factibilidad.
El capitalismo debe su expansión y su dominación al poder que ha adquirido en un siglo, tanto en la producción como en el consumo. Al privar primero a los obreros de sus medios de trabajo y de sus productos, se ha garantizado progresivamente el monopolio de los medios de producción y ha conseguido subsumir el trabajo. Con la especialización, la división y la mecanización del trabajo en grandes instalaciones, los trabajadores se convirtieron en los apéndices de las megamáquinas del capital. Se tornó así imposible para los productores apropiarse de los medios de producción. Gracias a la eliminación del poder de aquéllos sobre la naturaleza y el destino de los productos, se ha asegurado al capital el cuasi-monopolio de la oferta, es decir el poder de anteponer en todos los ámbitos las producciones y los consumos más rentables, así como el poder de crear los gustos y deseos de los consumidores y la manera con la que iban a satisfacer sus necesidades. Este poder es el que la revolución informacional empieza a agrietar.
En un primer momento, el objetivo de la informatización fue la reducción de los costes de producción. Para evitar que esta reducción de costes conllevara la correspondiente baja de los precios de las mercancías, había que, en la medida de lo posible, sustraerlas a las leyes del mercado. Esta sustracción consistía en conferir a las mercancías cualidades incomparables gracias a las que parecen no tener equivalente y dejan de ser por tanto simples mercancías.
El valor comercial (el precio) de los productos tenía, por lo tanto, que depender más de sus cualidades inmateriales no medibles que de su utilidad (valor de uso) sustancial. Estas cualidades inmateriales -el estilo, la novedad, el prestigio de la marca, la rareza o “exclusividad”- tenía que conferir a los productos un estatuto comparable al de las obras de arte. Éstas últimas tienen un valor intrínseco : no existe ningún patrón que permita establecer entre ellas una relación de equivalencia o “precio justo”. No son por tanto verdaderas mercancías. Su precio depende de la rareza, de la reputación del creador, del deseo del comprador eventual. Las cualidades inmateriales incomparables proporcionan a la empresa productiva el equivalente de un monopolio y la posibilidad de asegurarse una renta de novedad, rareza, exclusividad. Esta renta esconde, compensa y a menudo sobrecompensa la disminución del valor en su aceptación económica que la reducción de los costes de producción genera para los productos en tanto que mercancías por esencia intercambiables entre sí según la relación de equivalencia. De un punto de vista económico, la innovación no crea valor : es el medio para crear una rareza fuente de renta y conseguir un sobreprecio en detrimento de los productos competidores. La parte de la renta en el precio de una mercancía puede ser diez, veinte o cincuenta veces más grande que su coste de producción, y no sólo se aplica a los artículos de lujo; también se aplica a los artículos del día a día como zapatillas de deporte, camisetas, móviles, discos, pantalones vaqueros, etc..
Sin embargo, la renta no tiene la misma naturaleza que el beneficio : no corresponde a la creación de un aumento de valor, de una plus-valía. Redistribuye la masa total del valor a favor de las empresas rentistas y en detrimento de los otros ; no aumenta esta masa El valor trabajo es una idea de Adam Smith, que veía en el trabajo la sustancia común de todas las mercancías y pensaba que éstas se intercambiaban según la cantidad de trabajo que contenían.
El valor trabajo no tiene nada que ver con lo que entenderíamos hoy en día y que (en el caso de Dominique Méda y otros) se tendría que designar como trabajo valor (valor moral, social, ideológico, etc.).
Marx afinó y siguió trabajando en la teoría de A. Smith. Simplificando al máximo, se puede resumir la noción económica de la manera siguiente : una empresa crea valor al producir una mercancía vendible con trabajo para cuya remuneración pone en circulación (crea, distribuye) poder adquisitivo.
Si su actividad no aumenta la cantidad de dinero en circulación, no crea valor. Si su actividad destruye empleo, destruye valor. La renta de monopolio consume el valor creado en otras partes y se lo apropia.
Traducción y revisión de Florent Marcellesi y Lara Pérez Dueñas

1. El valor trabajo es una idea de Adam Smith, que veía en el trabajo la sustancia común de todas las mercancías y pensaba que éstas se intercambiaban según la cantidad de trabajo que contenían.
El valor trabajo no tiene nada que ver con lo que entenderíamos hoy en día y que (en el caso de Dominique Méda y otros) se tendría que designar como trabajo valor (valor moral, social, ideológico, etc.).
2. Marx afinó y siguió trabajando en la teoría de A. Smith. Simplificando al máxmo, se puede resumir la noción económica de la manera siguiente: una empresa crea valor al producir una mercancía vendible con trabajo para cuya remuneración pone en circulación (crea, distribuye) poder adquisitivo.
3. Si su actividad no aumenta la cantidad de dinero en circulación, no crea valor. Si su actividad destruye empleo, destruye valor. La renta de monopolio consume el valor creado en otras partes y se lo apropia.
*Tomado de http://www.ddooss.org/articulos/otros/Andre_Gorz.htm