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martes, 11 de noviembre de 2008

EN EL PALACIO DE LAS ACADEMIAS CELEBRADO EL CENTENARIO DEL DR. JULIO DE ARMAS

El 28 de octubre, en el marco del IX Congreso Nacional de Historia de la Medicina, fueron celebrados los cien años del nacimiento del Dr. Julio De Armas.(Guayabal, Edo Guárico, 1908- Caracas, 28.07.1990), quien fue rector de la UCV(1948- 952), Ministro de Educación (1958), embajador en Argentina( 1959-1962) y Presidente de la Academia Nacional de Medicina(1948-1986). La conferencia sobre la vida del insigne médico guariqueño estuvo a cargo del Dr. Edgardo Malaspina, quien mostró las etapas del galeno y habló sobre su papel como investigador, académico y diplomático. También se refirió a las semblanzas dadas por importantes personalidades, como el escritor Dario Laguna, quien lo comparó con Simón Rodríguez por sus ideas sobre el trabajo y la formación del hombre; con José Maria Vargas por su probidad y la consagración a la Medicina, la educación y el estudio de las enfermedades tropicales; con Francisco Lazo Martí por el halo poético que animó su vida; y con Monseñor Arturo Celestino Alvarez por su bondad y pureza del alma. Wolgfang Larrazábal, quien dijo q que era un hombre de gran honestidad , y Ramón Díaz Sánchez , quien elogió sus escritos. El acto organizado por la Sociedad Venezolana de Historia de la Medicina, se realizó en el Palacio de las Academias de Caracas y contó con la presencia de los doctores José Francisco, presidente de esa institución; Antonio Clemente, Presidente de la Academia Nacional de Medicina; Elías Pino Iturrieta, Director de la Academia Nacional de Historia; y Hernán y Hernry De Armas, hijos del Dr. Julio de Armas, entre otras personalidades.








CHURUMINGA *

Rafael Gustavo González Pérez^

Se dejaba venir por la calle Real con su inmensidad de cuerpo, herido de muerte silenciosa, arrastrando, sin saber por qué, una pesadumbre de noche eterna y un saco de sisal en el cual guarda todo cuánto a su paso alcanzaba con sus manos tostadas, largas, movimiento de agua mansa. Ese saco nunca se llenaba, nunca estaba vacío.

Ahí comenzaba la magia que este hombre nos transmitía y atizaba la imaginación de quienes lo conocimos con el misterio de su vida y un muro que se levantaba entre su vida y nuestras travesuras.

Churuminga era alto y a nuestra presencia se hacía árbol quemado, pero en píe; tal era su color, tal era su contextura. Caminaba solitario, mudo y sordo a la burla. Corva de años y dolor se dibujaba en su rescoldo

Esfuerzo grande mantener activa la pierna derecha, aumentada en proporciones y sufrimiento a nivel de la espinilla, conformada en gran bola roja por la cual le lloraba la vida, que manaba lentamente el anuncio de su fin.

Nadie sabe de dónde vino y como llegó al pueblo. Sólo se recuerda que un día se hizo familiar su presencia a punto de verlo y tejer historias de misterios que bordearon su existencia: “Enloqueció de soledad” “Tiene pacto con el diablo” “Es de familia adinerada que lo abandonó al verlo enfermo” “En el saco lleva niños que roba” ¡Duérmete que ahí viene Churuminga!.....Y él seguía apacible extinguiendo su presencia con la agonía del día; oscuro se internaba en la noche y se asomaba en nuestros sueños siempre como huyendo para no defenderse y cuando más lanzaba una piedra al vacío como para decir que estaba vivo.

Churuminga se hacía a la soledad como abrazando una gran ilusión de paz, pero el día lo empujaba nuevamente a deambular su martirio, a soportar el asedio de sombras y las piedras realengas.

Hay hombres como Churuminga que transitan una vida de reto, que una amargura perenne los marca, que la risa se les esfumó, incomprendidos y azotados, que los dejan transitar por una sola calle y por paz le ofrecen el sepulcro.

Hay hombres que como Churuminga tienen que esconder su reposo a los sicarios de los sueños y, sin embargo, tienen la voluntad de vivir como si la vida fuera su única razón. Por eso no se entregan y aunque la noche los asuma en su penumbra, siempre aceptan el nuevo día y se hacen a la calle y a la existencia para decirle a los tropiezos: ¡Aquí estoy! ¿Y qué?

Nunca más supe de Churuminga. Es más, han pasado tantos años que me despedí del lugar común a nuestros encuentros, que no me he atrevido a preguntar por él, en la ilusión que aún ande suelto por las calles soleadas del pueblo, como anda suelto en mi imaginación y tan vivo como en mi recuerdo.

*(Escrito hace unos veinte años)


^Docente venezolano, Maracay, estado Aragua.

rgustavogonzalezp@gmail.com

LICENCIADO LUIS SANOJO: EL POLÍTICO PARLAMENTARIO

Eduardo López Sandoval*


Del Licenciado en Ciencias Jurídicas Luis Sanojo, calaboceño por más señas, se han escrito en estos espacios variados aspectos, como variada fue su vida. Aclaratoria que se hace para los desprevenidos, para que observen bien que cuando hablamos del Jurista, el calaboceño, el Codificador, el Docente Universitario o el Internacionalista, no estamos hablando de diferentes personas, nos referimos a diferentes facetas del mismo hombre que nació en la carrera 11 de la Villa de Todos Los Santos de Calabozo. (Vale el paréntesis, casa que aún existe y que ruega por la institución que se dedique a estos bienes coloniales que le dé su valía).
Fue electo Diputado ante la Convención de Valencia, en julio de 1858. Como Parlamentario Nacional presentó un Proyecto para hacer regresar del destierro al General José Antonio Páez.
El Licenciado Luis Sanojo, quizás por su vida austera, ha sido señalado como conservador, otros autores lo catalogan como un liberal radical fundando esta aseveración en que fue “un fervoroso creyente de la libertad, bien necesario para el desarrollo de la vida en sociedad y sus instituciones“. Afirmación textual ésta realizada por el Dr. Manuel Eduardo Riani Armas, en material no editado. (Afirmación esta última, la referida a la no edición del texto, que bien merece el llamado de atención de las instituciones encargadas de la difusión de la historia para que se realicen las diligencias necesarias que apunten a la publicación de la obra).
Como político publica su última obra, Estudio Sobre Derecho Político en 1877, este texto es editado en número de 500 ejemplares; esta obra es recogida y quemada por el régimen de turno, el de Guzmán Blanco. (Este paréntesis se hace con idéntico objeto que el anterior: que llegue a oídos del responsable de la difusión de nuestra historia. De acuerdo con información oral que personalmente hemos recibido del citado abogado calaboceño, -el Dr. Riani Armas-, nos informa que él es poseedor de un ejemplar de esta desaparecida obra, a la cual no tenemos acceso por las precarias condiciones en que se encuentra el texto).

*Poeta e historiador venezolano. Calabozo, estado Guárico.
eduardolopezsandoval@hotmail.com