Obituarios de un no-país — video a Alejandro Aguilar

lunes, 21 de julio de 2008

DIARIO DE MOSCÚ. PARTE 5

Edgardo Malaspina*


MIERCOLES, 30 DE AGOSTO.
Me despierto a la siete y quince. La mañana es oscura y fría. Los cuervos graznan como en concierto. El viento despega las hojas de los árboles. Nos dirigimos a mi universidad, ahora llamada Universidad Rusa de la Amistad de los Pueblos. En la Facultad de Medicina mi tutor, Alexie Frolov, fumando pipa y con bastón, me reconoció inmediatamente y me obsequió su más reciente libro de ensayos humanísticos. Me presentó al Consejo Científico y a la gente del decanato, el cual dirige desde hace veinte años. Esboza una sonrisa y dice: “Cumplí setenta años y lo celebré por todo lo alto”. Entiendo su sonrisa que se traduce como una victoria sobre las expectativas pronosticadas hace cuarenta años cuando le diagnosticaron varias enfermedades graves. Dice que la universidad recibe un cuarenta por ciento del presupuesto del gobierno y el resto lo producen ellos mismos: “Al principio con la perestroika pasamos mucho trabajo, ahora estamos bien”. Le pregunto si considera la situación de ahora mejor que antes y no demora en responder afirmativamente.
Con el decano de la facultad de medicina de mi universidad en Moscú, Frolov...........

Al recorrer la facultad donde estudié constató que nada ha cambiado, excepto en algunos pequeños detalles. El busto de Pavlov está en la entrada, recibiendo siempre a la gente con su rostro pensativo, pero el de Lénin fue removido y ya no preside la entrada del decanato. Los profesores son prácticamente los mismos y me da la impresión de que ni siquiera han envejecido como si hubiesen bebido el elixir de la eterna juventud. Chibis sigue estudiando los biorritmos del sol relacionados con la salud, Tolia todavía cree que puede resolver cualquier problema médico a través de la filosofía, y todo el equipo junto de fisiopatología se ocupa del funcionamiento del corazón, como siempre.
Claustro de la facultad..........................

Voy al rectorado. Svetlana Grigorievna, representante para América Latina, nos recibe y promete concertar una entrevista con el rector. Salimos rumbo a la avenida Lénin. ¡Todavía se llama así! Llueve bastante. Compro un paraguas en el camino. La Lénin conserva su aspecto siempre acogedor, genuinamente moscovita. El Moskva, que era una modesta tienda en el socialismo, ahora es un centro comercial de lujo. Pregunto por un telescopio y la vendedora dice que se venden muchos: “Hay tantas cosas buenas y productos alrededor que ahora la gente quiere ver para arriba”.
Natalia..................

Regresamos en un taxi pirata. El chofer dice que como siempre unos están contentos y otros quejándose. “El socialismo resolvió unos problemas puntuales. Ahora la tierra que era del Estado se repartió, pero la gente no sabe que hacer con ella, no tiene medios para trabajarla”.

Natalia y Edgardo....................

Algunas notas periodísticas hablan del aniversario de la creación del sistema de teatros en Rusia , y el primero en el mundo, según ukaz de la emperatriz Elizabeta Petrovna el 30 de agosto de 1756.

Bebo dos tragos de vodka antes de meterme a la cama para estar acorde con la costumbre de los rusos.

En la casa de Chejov..................

JUEVES, 31 DE AGOSTO.

Está entrando el otoño. Hace frío. Camino cuarenta minutos para comprar los periódicos. Celebramos el cumpleaños de Natalia con varias bebidas y muchos bocadillos. Vladi, un amigo de Alexei, que estuvo peleando en Chechenia habla de la tragedia de esa guerra; Tolia, el esposo de Katia, conversa de los cambios sociopolíticos, de las matemáticas, la historia, el enciclopedismo y remata diciendo que en el socialismo la sociedad la movían los disidentes, que ahora no son necesarios(¿?) porque todo se hace en libertad. Serguei me dice al oído: “Sabe tanto que el cerebro no le cabe en la cabeza”. Alexei toma la guitarra y canta composiciones de su propio padre.

VIERNES, 1 DE SEPTIEMBRE.

La mañana es fría y lluviosa, pero salgo a caminar con el perro. Hoy es un día festivo y se llama del Conocimiento: empiezan las clases en todos los niveles de educación. En las escuelas de primaria, secundaria y en las universidades se inician las actividades académicas. Es un día de muchas flores, poesías y discursos con loas a las ciencias, las artes y el saber en general. Vamos al museo de Chéjov en la calle Sadovoe-Kudriskoe. Lo creó la familia del escritor en 1912. Allí vivió Chéjov desde 1886 hasta 1890 y allí escribió muchos de sus relatos. Se mudó a esa casa en la época cuando no duraba más de un día haciendo un cuento. “Los escribía con la misma rapidez que un reportero hace una nota sobre un incendio”, afirmaba el propio escritor. En el museo están la sala; el cuarto de trabajo, donde Chéjov consultaba a sus pacientes y escribía sus libros (lo hacía escuchando música, que tocaba en un piano su hermano Nicolás. La música preferida de Chejov era el Preludio nro 6 de Chopin ) ; y los dormitorios de él y sus familiares. El guía nos muestra el título de médico obtenido en la Universidad de Moscú y nos cita unas palabras del escritor: “No tengo dudas, las clases de medicina influyeron enormemente sobre mi actividad literaria. Ellas aumentaron el diapasón de mis observaciones, me dieron muchos conocimientos, cuyo verdadero valor para mí como escritor lo puede entender sólo un médico…la medicina es mi esposa y la literatura es mi amante.” Vemos su maletín médico, un mortero para preparar remedios, una campanita…Más allá una fotografía de Chaikovski, quien lo visitó en 1889 para agradecerle la dedicatoria del libro Gente Triste. La biblioteca que una vez estuvo aquí, no está ahora-dice el guía. Chéjov ordenó entregarla después de su muerte a su ciudad natal , Tagangor. Luego agrega, mostrándonos una foto: vean a Chéjov en la clínica atacado por la tuberculosis en 1897…Tolstoy lo visitó y hablaron de la inmortalidad del alma…Salimos del museo y yo recuerdo unas palabras de Chéjov sobre ese tema: “Creer en la inmortalidad del alma es una cobardía que reconforta”.

En la casa de Dostoyeski.......................

Vamos al museo de Dostoyeski, en la calle que lleva su nombre. Es un edificio construido en 1806 como hospital para pobres, llamado la Casa de Dios o el Hospital de María, y donde vivió y trabajó de médico el padre del escritor. En 1812 Napoleón, durante la invasión a Moscú, convirtió el edificio en su hospital militar. Allí nació Fiodor Dostoyeski en 1821. La infancia de Dostoyeski se relaciona con este hospital y así lo manifestó en sus diarios. Sus recuerdos se remontan a los dos años de edad “cuando su madre lo llevó a la iglesia y observé a las palomas volando de ventana en ventana”.

El guía nos explica que el apellido Dostoyeski procede de la comarca Dostoyes en Lituania, adquirida por un ruso en 1506. En el siglo XVII los Dostoyeski que no aceptaron el catolicismo huyeron hacia Ucrania. El abuelo del escritor, Andrei Dostoyeski, era un sacerdote ortodoxo. Fue uno de los autores de un libro de versos religiosos, uno de cuyos ejemplares perteneció a Fiodor y se encuentra en el museo, junto a su biblioteca, un candelabro, su pluma con el tintero, y el diván que usó para escribir Crimen y castigo.

En tranvía...........................

El director del museo nos invita para que nos quedemos y escuchemos el concierto de un cuarteto en honor a las festividades por la fundación de Moscú. La pequeña sala esta abarrotada y ya no hay asientos; pero nos buscan unas sillas y muy amablemente nos las ofrecen. Escuchamos composiciones del joven Mozart. A la salida damos un paseo en tranvía. No llevamos un rumbo preciso, sólo paseamos en ese medio de transporte , y es claro que nos lleva a otras épocas. La ciudad está adornada con bambalinas y la gente camina enarbolando banderas…

*Médico, poeta e historiador venezolano (San Juan de los Morros, estado Guárico)

EL MAESTRO DE ESGRIMA

Daniel R Scott*







"La esgrima es como la comunión. Hay que ir a ella en la debida disposición de cuerpo y de alma. Contravenir esa ley suprema trae implícito el castigo" (Arturo Pérez-Reverte)

"Es posible que en algunas ocasiones tu integridad te signifique algunos problemas y sufrimientos, pero no los temas. Si tienes que elegir entre la vida engañosamente fácil que resulta del sacrificio de tus principios o el sufrimiento que te ocasiona tu integridad, ni siquiera te permitas la debilidad de la duda: sufre, pero que tu conciencia permanezca entera" (Braulio Pérez Marcio)


Al fin pude terminar "El maestro de esgrima" de Arturo Pérez-Reverte. El escritor de la obra, nacido en España y reportero de guerra por dos décadas, es hoy miembro de la Real Academia Española. Al principio leer su novela me fue como remontar una montaña y al tener ya andado la mitad del ascenso, ser presa del agotamiento e intentar emprender el camino de regreso (a pesar de que la obra es entretenida y está bien escrita). Me aburrí tanto que a la altura de la página 186 quise echarla a un lado para leer otra cosa más emocionante o con sabor religioso (quizá "Sin novedad en el frente" de Erich María Remarque o "Confesiones" de san Agustín) Total, la idea era expulsar el aburrimiento que me carcome el ánimo o llenar a las horas que se pasean vacías al son del "tic-tac" del reloj con algo que les diera sabor y sentido. Pero se dio el caso que me tocó viajar a cierta clínica de la ciudad capital y para no dejarme apabullar por el hastío de dos o tres horas de viaje y del tráfico interminable, me llevé la novela y la concluí durante la mañana de ese día miércoles. Salí del terminal de San Juan leyéndola. Viajé las dos horas leyéndola. Llegué a la clínica leyéndola y, al finalizar su lectura, de lo emocionante del desenlace, la obra me estalló en la cara. Tal fue el final que no digo nada más, querido lector, para que te motives y disfrutes de sus páginas.
El hidalgo Jaime Astarloa es un personaje anacrónico que profesa con la devoción de un santo un arte anacrónico: la esgrima, oficio éste que la novedosa aparición y masificación de las armas de fuego (cosa de traidores) han hecho obsoleto. Reacio a los cambios que trae el devenir de los años y el progreso, nuestro maestro se aferra contra toda lógica a la esgrima con un elevado sentido de lealtad, estética y honor que, según el autor de la obra, escaseaban o eran tenidas en poco en la convulsionada España de 1868. Un Miguel Ángel del florete en busca de su "Grial" que consistía en "la estocada perfecta, imparable, la más depurada creación alumbrada por el talento humano, modelo de inspiración y eficacia". Don Jaime se define como un hombre que "en realidad solo pretendo ser honesto. Honorable. Honrado. Cualquier cosa que tenga su etimología en la palabra honor". Un ser anticuado, muchas veces risible, que se mantiene integro, fiel a su ideal así no sea compatible con el clima de agitación política y social de esa España a la cual él no parece pertenecer. Por eso, en la contraportada de la novela podemos leer: "Es una inquietante parábola sobre el poder del dinero, la ambición política y la extinción de los valores de honradez y fidelidad en este siglo XX que agoniza". Anacrónico, sí, y por tal motivo admirado por unos y despreciado por otros, porque en un mundo dominado por la ambición desmedida y la falta de escrúpulos, nos encontramos de repente a un hombre dispuesto a vivir, luchar y morir si es preciso por sus creencias, porque "toda mi vida me he limitado a sostener una cierta idea de mi mismo, y eso es todo. Hay que conservar una serie de valores que no se deprecian con el paso del tiempo. Lo demás son modas del momento, situaciones fugaces y mutables".
En una sociedad integrada por masas amorfas y sin identidad ni un ideal que les sirva de estrella, se tiende a simpatizar con estos raros ejemplares de la raza humana. Seres de articulaciones éticas oxidadas que no dejan de admirados y nos enseñan que los valores no son conceptos pertenecientes a viejos libros que nadie lee o a alguna lengua muerta como el Latín. Minorías anónimas que no buscan cambiar al mundo pero cuyo sentido del honor, del deber y la honradez los convierten, segun la doctrina magistral del monte, en "sal de la tierra y luz del mundo".
6 de Junio de 2008
*Bibliotecario y escritor venezolano (San Juan de los Morros, estado Guárico)

lunes, 14 de julio de 2008

UNA SOLA CARNE




Aarón Almeida Holmquist*











SUEÑO INVÁLIDO

Empuñé mis manos deshidratadas de fe
me vestí de ruegos
y tomé al hijo de Dios como rehén
para que no te marcharas

Heme aquí
---

ESTÁTICO

Arranca hojas secas del árbol de mis sueños

El dolor
aún lo toquetea

palmo a palmo
---

S/T

Aquí
yace mi
cuerpo
hecho
una charca
ignorada
El
miedo
el desencanto
y
la melancolía
integran
su cotidianidad

Colmado
de abandono
aún resiste
el duro pesar
de
no
tenerte
---

MARACAY 5: 30 PM

Esta tarde
llevo
una visible tristeza
sobre los hombros
Sin disimulo
el desgarro
derrama su negrura

Abandonados en lo amargo
bajo el látigo
de un anhelo empañado
estos ojos
de esquina a esquina te lloran

Yacen ya quebrados

en blanco

tras la travesía de lo sangrante
---

PERSONAL Nro 2

No es difícil
escribir de desamor a diario
cuando
una herida
aislada por la vida
lleva en su lomo
de ronca voz
la inmortalidad
de un querer

Yo
no tengo ningún afán por el olvido

pero apenas y hablo

apenas y respiro
---

OMNIPRESENCIA

Esta ciudad reclama
ver girasoles
o algo que provenga de ti

Si así siguen las cosas
esta abismal espera
dará carta de defunción
a un sol en coma
y rogará al Cristo
una estadía
en las habitaciones
de su reino
---

Fotografía del autor: Greeys Hernández/ Pintura: Versicolor; Técnica: Mixta sobre tela 30 x 40 cm 2008, Keyla Holmquist.

*(Caracas, 1981) Estudiante de primer año de Arte Gráfica en la Escuela de Artes Visuales "Rafael Monasterios" Maracay, edo. Aragua. Ha participado en diferentes talleres literarios con escritores de la región. Textos suyos han aparecido en el suplemento literario Contenido del diario El Periodiquito, en el cuerpo de Cultura del diario El Aragüeño y en la revista literaria Casa Grande. Pertenece al programa “La comunidad y su escritura” auspiciada por la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello Aragua. Ha escrito Una sola carne (poemario inédito).

sábado, 12 de julio de 2008

UN POCO DE EXISTENCIALISMO

Daniel R. Scott*




Quería hablar un poco de alguna mujer que amé (o creí amar ) entre 1981 y 1983, pero de ese período el recuerdo, que a veces no es apacible sino indomable como potro salvaje, me trae al presente otras cosas muy distintas, como mi propio rostro con ojos de roedor ebrio reflejado con filosófica indiferencia en el ámbar helado de un tarro de cerveza. Me viene a la mente además mis lecturas. Quizá no me veías entre las toxicas neblinas de un cigarrillo encendido colgando de mis labios pero entre cerveza y cerveza me fumé al menos uno o dos libros de Camus, Cortázar y Sábato, entre otros. "El Perseguidor" de Cortázar me encantaba y obsesionaba a tal grado que a veces hasta me atemorizaba porque llegué a pensar que allá en algún estrato del subconsciente, todos nos parecíamos o deseábamos parecernos al talentoso, perdido y decadente protagonista del relato.
Pero confieso que no fui una lumbrera al estudiar los autores arriba citados, afirmarlo o crear tal impresión sería una pretensión de muy mal gusto que nadie se tragaría. Los leía y ya. Eso es todo. Y me identificaba parcialmente con lo que leía, eso no lo niego. Considero que no poseía el interés ni la amplitud mental para estudiar a fondo y de manera sistemática los postulados existencialistas de toda esa galería de literatos famosos, no a esa edad. Asumía mis lecturas con una clásica y cinematográfica pose a lo "Rebelde sin Causa" de Nicholas Ray. Solía escupir las máximas de lo que leía que dejaban a mis amigos atónitos y con el convencimiento de que yo estaba algo chiflado o desperdiciando mi vida con lecturas que nada tenían que ver con mi edad o con mi condición de clase media. Era un solitario porque todo aquel que lee y lee e intenta amoldar su vida a todo lo leído vive en una isla desierta donde ningún otro ser humano ha desembarcado nunca. El que toma un libro y decide convertirse en lector y actor de lo que lee estará condenado al ostracismo.
Pero con todo y mi indisciplina lectora, ¡cuantas veces me cercó el espíritu de Antoine Roquentin! Muchas situaciones, aficiones y personas se me antojaban desagradables, vacías, estúpidas, como aquella estatuilla khmer del relato aquel del existencialista francés. Frente a mis flamantes y recién adquiridas "Obras Maestras del Siglo XX" de mi biblioteca de mi casa de la "Salida Los Llanos No 128", pensaba "algo me ha sucedido, no puedo seguir dudándolo. Vino como una enfermedad, no como una certeza ordinaria, o una evidencia" (Jean Paul Sartre, en "La Náusea"); y entonces salía de la casa a las cuatro de la tarde para regresar doce horas más tarde totalmente ebrio, dando traspié; o dejaba de presentar un examen de Latín con el buen Carrero Mejías para leer una página de Pavese (¿El Diablo sobre las Colinas? ); o me iba de cacería con el rifle wínchester automático al hato de papá. Por culpa de esa actitud mis huesos fueron a parar un par de veces a la máquina centrípeta de un septiembre prolífico en reparaciones y todos en la casa se preguntaban "¿Qué le pasa?". Nadie lo sabía porque recuérdese: el que lee es un solitario...
Finalmente, un buen día, siguiendo de una manera apresurada los consejos del propio Sartre, jugué un poco con las ideas antes de hacer mía una de ellas y me decidí por la fe y la ética cristiana. De ellas me llamaban la atención no tanto su autenticidad como su funcionalidad: me daban resultado y eso me bastaba. Asumí una posición pragmática a lo William James: definir la verdad en los términos de lo que funciona. "Si esto funciona es la verdad que necesito" pensaba. Esto me acarreó no pocas dificultades con los eternos ortodoxos y literalistas que no podían aceptar mi tesis de que, en ultima instancia y al margen de toda polémica, Cristo podía ser también "un estado de conciencia, la actividad de lo divino en el hombre" (J. R. Guillent Pérez)
Pero esa es otra historia
1995
*Escritor y bibliotecario venezolano (San Juan de los Morros, estado Guárico)

PALABRAS PRONUNCIADAS POR EL DR. EDGARDO MALASPINA EN LA PLAZA BOLÍVAR DE SAN JUAN DE LOS MORROS EL 10 DE MARZO DE 2008 CON MOTIVO DEL DÍA DEL MÉDICO

Dr. Miguel Angel Ramos, Presidente del Colegio del Estado Guárico y demás miembros de la Junta Directiva. Estimados colegas Señores todos.

Hablar del Día del Médico en Venezuela es hablar del Dr. José María Vargas; y hablar de Vargas en la Plaza Bolívar tiene un valor extraordinariamente simbólico.
La vigencia de legado de Vargas tiene connotaciones especiales en los actuales momentos signados por la incertidumbre política.
El Libertador en su lecho de muerte al hacer su testamento incluye a Vargas entre los hombres que deben hacer cumplir su última voluntad por considerarlo uno de los venezolanos más puros y honrados del país.
Vargas es uno de los pocos que defiende a Bolívar en el momento de ser execrado, tanto en Venezuela como en Colombia , y cumple unos de los mandatos de sus póstumos que consiste en trasladar sus restos desde Santa Marta hasta Caracas.
Antes de trasladar los restos de Bolívar, Vargas los revisa minuciosamente junto a Alejandro Próspero Reverand, quien constata su autenticidad, y deja una descripción detallada de los mismos. Por lo tanto en el día de hoy, cuando se ha creado una comisión para exhumar e investigar los restos del Padre de la Patria, la palabra de vargas será tomada en cuenta una vez más.
Hay dos ejemplos de Vargas para iluminarnos y así salir de la crisis que nos embarga: el primero tiene que ver con su total desprendimiento del poder. Es elegido en 1835 presidente de al República porque todos los venezolanos reconocer sus virtudes, pero no le quita el sueño el poder; y este es un ejemplo orientador en materia política para entender nuestra realidad. Necesitamos hombres como Vargas para ejercer el poder de manera mesurada, sin amor desaforado por el mismo, pero con fervor para beneficiar al pueblo.
El segundo ejemplo corresponde a la materia medico-científica: en su testamento enfrenta la muerte con sosiego socrático. Es muy cristiano pero nada le impide recomendar a su colega Eliseo Acosta que haga la autopsia de su cadáver “para lustrar las causas de una enfermedad rara en beneficio de la humanidad”, dice textualmente.
Es decir al borde de la muerte pensaba en cómo hacer medicina.
Por otro lado hay una relación de Vargas con nuestra región: La epidemia de “peste boba” o derrengadera en el ganado caballar en los llanos del país fue investigada por varios médicos, entre ellos José María Vargas.
Vargas, en 1833, decía que si la enfermedad no era cortada se convertiría en una amenaza para los ganados y la agricultura. A Vargas le llevan una mula proveniente de los llanos de Calabozo con “desrengadera”. La examina , la trata con puntos de fuego o moxibustión y exitosamente el animal se cura.
Aquí tenemos al Vargas veterinario, además de médico, químico y botánico.
La otra relación con el Guárico es a través del Dr. Julio De Armas, quien descubrió la silla rectoral de Vargas En 1950. De Armas escribe:

“Con coraje y curiosidad de verificar entre la leyenda y la realidad, nos aventuramos a darle luz a la verdad y al cuarto misterioso. En los primeros pasos interiores, tropezamos entre tupidas telarañas y capas de polvo enmarañadas y dispersas en aquel oscuro escenario: muebles y más muebles de diversos usos, unos casi inservibles, otros destruidos… Cual sería nuestra sorpresa frente a una silla, más bien un sillón académico, tallado Luis XV, con incrustaciones de dibujos arabescos, otros a fuego, muchos a dorado. Letras testimoniales: UNIVERSIDAD CENTRAL, grabados con diseño del siglo XIX. ¿La silla del Dr. Vargas? Exclamamos. Faltaba la experticia del especialista para confirmarlo. Solicité y obtuve de seguidas, el informe del experto en decoración y mobiliario colonial del señor Muller, quien por su especialidad y experiencia había amoblado la Casa Anauco, de esta capital, antigua residencia de campo del Marqués del Toro, habitada y visitada por El Libertador tantas veces...Fue afirmativa nuestra sospecha...”

Termino con una estrofa de un soneto de José Manuel Acosta dedicado a Vargas , muy elocuente:
Él, de la augusta ciencia de Hipócrates, el oro
con ademán de apóstol fundó a la humanidad,
y su alma fue sagrario donde brilló un tesoro
de virtud y entereza, de nobleza y bondad.

jueves, 10 de julio de 2008

COLOQUIO DE HISTORIA DE VENEZUELA EN HOMENAJE A LA HISTORIADORA IRMA MENDOZA

Este viernes 11 de Julio en el Teatro de Bolsillo de la Casa Artesanal, frente al Viejo Mercado Libre de San Juan de los Morros, se realizará el Primer Coloquio de Historia de Venezuela, esta vez como un merecido homenaje a la Doctora e Historiadora Irma Mendoza. Esta importante actividad está siendo organizada por las editoriales alternativas Viento del Sur Editores, bajo la dirección de Arturo Álvarez D’ Armas, Tibisay Vargas Rojas, y Jeroh Juan Montilla y la Asociación Civil Editorial Guárico, presidida por Edgardo Malaspina, contando con el auspicio de la Alcaldía de las Mercedes del Llano y la Fundación Cultural de la Alcaldía del Municipio Juan Germán Roscio bajo la dirección de la Profesora Mary Perdomo.


La programación para ese día es la siguiente: En la mañana de 9 a.m.- 12 m, Palabras inaugurales del Doctor e Historiador José Marcial Ramos Guédez. Posteriormente se abre un 1er. ciclo de ponentes con el Cronista e Historiador Oldman Botello, el Doctor e Historiador Felipe Hernández, el poeta y bibliógrafo Arturo Álvarez D´Armas y el Historiador y periodista José Obswaldo Pérez. Sigue un periodo de preguntas y respuestas, y para finalizar, una velada musical por parte del Quinteto Los 5 amigos. Por la tarde, de 2 p.m. a 6 p.m., inicia un segundo ciclo de ponentes con el Doctor e Historiador Adolfo Rodríguez, la Profesora e Historiadora Oneyda Martínez, el Doctor e Historiador Edgardo Malaspina, el Profesor e Historiador Ubaldo Ruíz y la Profesora e Historiadora Fabiola Bolívar, luego una ronda de preguntas y respuestas. Seguirán palabras de la Historiadora Irma Mendoza, cerrando con la intervención musical del tenor Ramón Garay.

La profesora Mendoza es una historiadora de amplia trayectoria investigativa que trata a profundidad con mucha minuciosidad el tema de la negritud y la africanidad en la historia del país. Son muy destacados sus aportes a temas como la esclavitud en las regiones llaneras guariqueñas, y a los complejos asuntos de la propiedad de tierras desde los tiempos coloniales hasta nuestros días. Irma Mendoza nació en la ciudad de Caracas. Maestra Normalista, graduada en la Escuela Normal Gran Colombia, 1962. Profesora de Educación Media Mención Geografía e Historia egresada del Instituto Pedagógico de Caracas, 1966.Cursó estudios de Historia en la Universidad Central de Venezuela. Realizó estudios de postgrado en la Universidad Santa María, bajo la dirección del Dr. Federico Brito Figueroa, donde obtuvo los títulos de Especialista en Historia Económica y Social de Venezuela (1989), Magíster en Historia (1993) y Doctora en Historia (2003). Docente activa con 40 años de servicios en distintos niveles del sistema educativo venezolano, y en la actualidad, Profesora del Postgrado en Historia de la Universidad Nacional Experimental Rómulo Gallegos (San Juan de los Morros- Guárico). Ex-presidenta de la Junta Calificadora Nacional del Ministerio de Educación, 1995-1998 y ex-Secretaria de Educación del estado Guárico, 1999-2000. Posee numerosas publicaciones en periódicos y revistas tanto venezolanas como del exterior, especializadas en el campo de la historia, ponente en muchos eventos regionales, nacionales e internacionales. Ha recibido diversos reconocimientos y condecoraciones, como la Medalla 27 de Junio en Primera y Segunda Clase. Además, ha participado en varios proyectos de investigación entre cuyos temas destacan: propiedad territorial, esclavitud, llanos, etc. Miembro fundador del Centro de Investigaciones Históricas del Llano Venezolano (San Fernando de Apure- Apure) y activa colaboradora del Centro de Estudio del Llano de la Universidad Rómulo Gallegos (San Juan de los Morros- Guárico).

miércoles, 9 de julio de 2008

ÉTICA Y MORAL PROFESIONAL

Jadit Maldonado*


La palabra ética viene del griego ethos que significa costumbre, con lo que se puede inferir que esta estudia las costumbres y hábitos , dados ciertos principios muchos autores lo nombran como la ciencia de los actos humanos ya que está mas cercana a la orientación en los actos y obras , otros que puede ser denominada como la ciencia de los principios constituidos de la vida moral ; todos estos preceptos nos llevan a la conclusión que la ética estudia el desarrollo libre de la voluntad del hombre encaminada hacia la realización del mismo como persona.

La ética juega un papel importante ya que es aplicable en nuestras vidas, debido a su enfoque practico-técnico derivado de nuestras costumbres y comportamiento , perfeccionando y ayudando a asegurar nuestra realización como personas teniendo en cuenta lo que vale la pena seguir bajo condiciones y lineamientos , por esta razón debemos apegarnos a las bases del actuar ético como la inteligencia , tomando en cuenta los intereses de los demás y por supuesto los principios de solidaridad, equidad , eficiencia, imparciabilidad , responsabilidad entre otros.

Ética y moral no son lo mismo la ética nos da valores universales y la moral las distintas aplicaciones que tiene la ética, la moral es expresada en la realidad, la vida en concreto, costumbres, hábitos y valores. Si una persona actúa bajo estos preceptos es considerada moral ya que la ética es el intento racional de averiguar como vivir mejor y su punto de apoyo es darnos las pautas para conseguirlo.

La ética profesional es la ciencia que estudia los deberes y derechos profesionales también llamada deontología , la cual tiene por objeto crear consciencia , responsabilidades en voluntad para para hacer el bien , nadie es profesional por tener un titulo este expresa su condición de profesional , mas no cuenta con todas las cualidades para serlo; el ser profesional digno representa la excelencia , respeto consigo mismo y los demás , por lo cual se recomienda acatar ética y moral como opción de vida ya que de nosotros depende si en nuestra profesión queremos tener la ética como una doctrina de comportamiento la cual nos llevara al éxito no solo como profesionales si no también como personas integrantes y creadoras de una sociedad mucho mejor.

*Licenciada y estudiante de la Especialización en Docencia Universitaria de la UNERG. San Juan de los Morros, estado Guárico.

viernes, 4 de julio de 2008

SAN SEBASTIAN DE LOS REYES: PUERTO DE TIERRA HACIA EL LLANO.


Felipe Hernández G.*




Consideraciones sobre la fundación de San Sebastián de los Reyes

En los escritos del Padre Rafael Chacín Soto cuando analiza el proceso de expansión de Caracas hacia el sur, informa que el gobernador Luis de Rojas intentó la colonización de Caracas por la necesidad de comunicarse con Cumaná, ese era su objetivo, mientras que por la mente de Sebastián Díaz de Alfaro como capitán poblador sólo existía la idea de descubrir y explotar minas auríferas ([1]), lo que permite afirmar que el objetivo fundamental de la expedición colonizadora que éste adelantó estaba fundamentada en el afán de lucro, convirtiéndose la misma en una empresa económica. Para ello se basaba en el hecho siguiente: Cuando Francisco Fajardo se adentró en suelos de quiriquires y tomusas, en su recorrido encontró minas de las cuales le comentó su existencia. Estas noticias las guardó celosamente el capitán poblador, con la esperanza de poder llegar a esas minas y explotarlas. No sólo las noticias de Fajardo tenia presente Sebastián Díaz, sino las del mismo gobernador Pimentel quien en años anteriores a 1576, había expresado lo siguiente:
Que es aquella tierra rica y muy llena de veneros , que por sacarse más oro en la provincia de Caracas que en toda aquella Gobernación... y haber muy de ordinario fundación convenía que uno de los oficiales reales residiese en la ciudad. ([2]).
Aunado a los descubrimientos de minas que hacen Fajardo y Garci González de Silva en tierras de quiriquires y tomusas avivan en Sebastián Díaz de Alfaro la codicia de obtener oro. La esperanza que había mantenido se hace realidad cuando el gobernador lo llama y lo envía a poblar la zona sur de Caracas. Aunque la empresa expedicionaria era difícil por la belicosidad de los indígenas, el capitán mostró regocijo y satisfacción, tanto así, que de su peculio gastó más de tres mil pesos de oro fino, en la compra de ganado vacuno en Santo Domingo, para abastecer a los hombres que le acompañaban y dar inicio a la cría en los asentamientos fundados. En los escritos dejados por Garci González de Silva sobre la expedición de Díaz de Alfaro, revisados por Lucas Guillermo Castillo Lara, dice lo siguiente:
Y así mismo entró en las provincias y cordilleras de sierras que estaban por descubrir... y en ellas se descubrió mucha cantidad de naturales con quienes tuvo muchos reencuentros por haberle defendido la entrada mediante el dicho descubrimiento por la noticia que de él se tuvo, el capitán Sebastián Díaz fue a poblar un pueblo y lo pobló y después acá se han descubierto en las dichas cordilleras muchas minas de oro muy ricas. Se abrió camino para que luego el capitán Sebastián Díaz pidiese la dicha conquista al cual se la dio y fue a la dicha conquista. ([3])
Con esto quiso informar Garci González de Silva, de las anteriores expediciones, incluyendo las capitaneadas por él, y del éxito de la empresa de Díaz en la pacificación de los cumanagotos.
Expone Monseñor Chacín Soto, que la razón por la que varias veces Díaz de Alfaro cambió de objetivos, fue porque era una empresa básicamente económica, y ante la dificultad que presentaban los indios, los cuales hacían continuos ataques, que no permitía hacer una inspección detallada a los expedicionarios, obligándolos a abandonar la búsqueda minera, y observar con interés la calidad de la tierra, la abundancia de agua y la posibilidad de obtener encomiendas, que garantizarían mano de obra gratuita para el trabajo agrícola y para el servicio doméstico y personal. ([4])
El ir y venir de los primeros pobladores de San Sebastián de los Reyes, permitió la diseminación hacia los contornos de los sitios originales, irrumpiendo en los suelos fértiles del Orituco, donde existían haciendas cacaoteras con predominio socio-económico no sólo en los sitios aledaños sino con repercusión hacia otras fronteras.
Conocida la calidad de la tierra, apta para el ejercicio agrícola, la ilusión de riqueza fácil a través de oro fue descartada, y el entusiasmo se orientó hacia la explotación de las tierras, ese horizonte inmenso donde se pierde la mirada, en la majestuosidad del llano, les permitió descubrir los beneficios que podía brindarles si había intención de trabajarla, de ahí que se pueda decir, que el hombre captó la propuesta. Es el momento del cacao en tierras orituqueñas, y de estas hacia el sur; este y oeste. La elección se orientó hacia la explotación ganadera, convirtiéndose de éste modo, esta actividad en la principal fuente de producción.
A San Sebastián de los Reyes le van a seguir las comunidades de Orituco, Calabozo en 1695 y Chaguaramas en 1728, las cuales sirvieron de base para prosperar y formar a los demás pueblos del altollano guariqueño, producto del surgimiento de los hatos como células pobladoras. Hasta comienzos del siglo XVIII los hatos eran vastas propiedades de tierras, cuyos dueños vivían en Caracas o San Sebastián de los Reyes y jamás las visitaban, sino que eran atendidas por sus mayordomos y esclavos. Es el caso de los hatos Santa Juana de la Cruz, núcleo matriz poblador de la hoy ciudad de Valle de la Pascua, del hato Belén de Mata Linda, Chaguaramas, y otros.
En ese sentido, para 1697 la jurisdicción del hoy estado Guárico, estaba dividida en extensas porciones de territorio que se llamaban partidos, entre ellos: Paya, Aricapano, La Cruz, Guayas, Caicara y las Palmas, integrados por “sitios” y fundaciones correspondientes al asentamiento de los hatos en ellos enclavados. El llamado partido de Las Palmas comprendía una extensión de territorio que iba desde El Sombrero hasta las costas del río Unare aproximadamente.
Así tenemos, que en jurisdicción del partido de Las Palmas se encontraban enclavados los siguientes sitios: Chaguaramas, Las Palmas, La Villa, Cañaveral, Valle de la Pascua, San Ignacio, Quebrada Honda, San Pedro de Carángano, Santa Bárbara, El Socorro, San Félix, Santa Juana, La Candelaria de la Hogaza, La Piragua, Santa Clara, Mocapra, Belén, Manapire, Barrosa, Espino, San José de las Guasguas, Las Guabinas, Platanales, Paso del Arbolito; además de los asientos de: Laguna Alta, Sanjonote, Pan de Azúcar, Morichito y Vivoral. Por lo que se puede afirmar que de esos sitios nacen los pueblos del altollano guariqueño. El hato será generador de alimentos para el autoabastecimiento, llevando implícito el enriquecimiento individual. La res crea el hato y éstos dan origen a la jurisdicción denominada Partido de Las Palmas.

El ganado en los Llanos de la Provincia de Caracas.

La empresa expedicionaria del capitán Sebastián Díaz de Alfaro llevaba ganado que repartió posteriormente a sus acompañantes, así lo dice en 1603 Mateo de Laya:
Proveyó a los vecinos de las dichas ciudades que pobló de abastecimiento, armas y municiones, y cantidad de ganados vacunos, los cuales llevó a las dichas ciudades por su persona, y con mucho riesgo de ella por los indios de guerra que había en el camino y era forzoso pasar por medio de ellos como pasó muchas veces, todo el cual ganado metió a su costa y repartiéndolos entre sus soldados. ([5])
Para fines de 1608, Hernán Gómez Román cuenta que el capitán fundador había ayudado con armas y municiones y metiendo ganado, de que hoy hay veinte y cinco mil cabezas arriba ([6]). El esposo de una nieta del capitán Díaz de Alfaro, Alonso Ruiz Santos, expresa en 1614 que su abuelo después del hecho fundacional, “para que fuese en aumento metió muchos ganados vacunos y yeguas, y fue dando a los soldados y vecinos para su crianza, de manera que por ser tierra tan buena se ha acrecentado” ([7]).
El capitán Díaz de Alfaro tenía un hato en Tapatapa y otro en el Valle de Tocopio de donde salía y llevaba ganado hacia tierras de San Sebastián; especialmente del ganado que el capitán Vicente Díaz Pereira llevó de la Isla de Margarita a zonas caraqueñas, otra porción procedía de Valencia y Borburata. En 1609 Refiere Juan Rodríguez Espejo, yerno de Vicente Díaz Pereira, que su suegro había sido uno de los primeros conquistadores vecinos de Borburata, desde 1551, y luego de Valencia, que se pobló del hato que allí fundara cuando fue gobernador Alfonso Arias de Villacinda; que además Díaz Pereira había vivido en Coro y Margarita, sitio a donde llegó proveniente de España. Juan de Angulo quien había sido vecino, fundador y alférez real de San Sebastián y antes vecino de Borburata y Valencia refería:
Con la multiplicación de ese ganado, el capitán Vicente Díaz lo sacó de Borburata y llevo a donde después se fundo Valencia. Los vecinos de Borburata entre los cuales estaba Angulo, se fueron pasando a vivir junto al hato de Díaz y con ellos se fundó y pobló la ciudad de Valencia. Con el ganado que allí creció se ha multiplicado el que hoy en esta gobernación y con el se han sustentado los vecinos porque el dicho capitán Vicente Díaz a algunos de ellos les dio ganado para que criasen, como también les dio a este testigo seis vacas y un toro. ([8])
La mayor cantidad de ganado que llegó a Caracas procedía de Borburata, pero en la expedición fundadora de Diego de Losada la cual partió de El Tocuyo llevó un lote de ganado a Caracas, de allí pasó a San Sebastián extendiéndose a los Llanos centrales. No sólo Sebastián Díaz de Alfaro introdujo reses a tierras de San Sebastián, también los hizo el capitán Diego de Henares Lezama quien contribuyó a la conquista y pacificación de Caracas y prestó servicio ad-honoren, trazando, nivelando, y señalando la plaza, las calles y solares de Santiago de León de Caracas.
Establecida San Sebastián de los Reyes, Diego de Henares fue su teniente gobernador, “y fue el primero que puso y pobló hato de vacas en las faldas de los llanos, en el Valle de Cura” ([9]). Antes que poblara el valle Diego de Henares, continuamente venían al sitio indios caribes salteadores que mataban todos los años gran cantidad de los indígenas de paz de San Sebastián, sin poderlo evitar sus vecinos. Con todos esos riesgos estableció en el sitio su hato de ganado, corriendo muchos peligros en los primeros años. Con la asistencia de su persona y el buen orden, pudo evitar que los caribes hiciesen sus correrías y matasen naturales en esa parte.
De allí en adelante fueron los vecinos de la dicha ciudad de San Sebastián asentando sus hatos de ganado en los llanos, donde hay (1608) más de veinte mil reses vacunas e otros muchos ganados, de lo cual se ha aumentado y aumentará la República. ([10])
Desde el momento que se introdujo ganado en jurisdicción de San Sebastián, después de haber transcurrido unos veinte años, abundó por doquier la explotación ganadera, consolidándose de esta manera los hatos existentes en el partido de las Palmas. Esto obligó a los obispos a prestar servicios religiosos a las personas que formaban parte de los hatos, determinándose que la solución a este problema estaba en ampliar los límites y el trabajo a los curas doctrineros del Orituco. La determinación fue tomada por el obispo Fray Gonzalo de Angulo quien seleccionó al licenciado Juan Rodríguez Espejo a quien le otorgó el 12 de agosto de 1627 el titulo de doctrinero con el siguiente contenido:
E porque tenemos noticia que seis o siete leguas de la dha. provza, de Orituco en el sitio que llaman de las Palmas en hatos poblados de ganados de Vezos, de la dha. ciudad de San Sebastián de los Reyes a que ese beneficio acuden indios de sus encomiendas negros y mulatos os mandamos bays a los dhos hattos y a la gente de servicio que en ellas ubiere le administreis los santos sacramentos.... les enseñareis la doctrina cristiana y doctrinareis en los misterios de nra. santa fee... ([11])
En las postrimerías del siglo XVII el cura doctrinero era el Sacerdote Nicolás de Ávila Bravo, quien firmaba los documentos como “cura de Orituco Bajo, Guaya y las Palmas”. Del hato derivaron muchos asentamientos poblacionales; sus moradores eran criadores, agregados, familiares de los dueños, personas de servicios, libres y esclavos. Ese conglomerado requería de atención religiosa por lo menos esporádicamente, pidiendo al obispo licencia de erección de oratorios en las casas de los propietarios de hatos,
... en las sabanas del extenso municipio de Chaguaramas había en ese tiempo muchas capillas y oratorios, y la historia conserva los nombres de Santa Juana de la Cruz, capilla que en el año de 1718 había ya desaparecido, en 1719 fue construida en el hato del Señor Alberto Zones de Fuente la de Nuestra Señora de Belén, había otra en la Piragua, hato de Don Juan Samora y otra en Cibata hato de Don Diego Ledezma. ([12])
La construcción de la ermita o capilla se hacía en terrenos cedidos por el dueño de hato, tratando de ubicarla en el mejor punto de confluencia; con trescientas personas cercanas a un área común se decretaba el curato, que luego se convertiría en pueblo.
Es el proceso de formación espontánea, por hacinamiento, característica de los pueblos de vecinos en contraposición a la fundación que se hacia a las villas y ciudades y a la misión o reducción de indios realizados de propósito con fines de evangelización. Como toques finales, las actas y autos de reconocimiento, prorrateo de ventas, aprobación por parte de vice-patrono real, erección de curato y designación del cura. Todo un proceso civil y eclesiástico de minuciosa tramitación ajustado a las leyes. Así nacieron: Chaguaramas, El Sombrero, Santa Maria de Ipire, lo que ahora es Zaraza, Espino y otras más. ([13])
Así vio la luz Valle de la Pascua, termina el comentario del Padre Chacín Soto, manifestando profunda alegría y agradecimiento de un pueblo que lo cobijó de cariño y afecto.
Muchos hatos se fundaron en los límites de San Sebastián de los Reyes, pero la naturaleza del llano y su extensión dificultaba su total poblamiento. El relieve, las largas sequías e inundaciones, producto de las tormentosas lluvias, la escasez de bosques determinaban el deambular de un sitio a otro de quienes trajinaron suelo guariqueño en la búsqueda de establecimiento fijo. Para ese momento solo los bordes de las montañas orituqueñas y las orillas del río Orinoco se consideraban áreas de asentamientos poblacionales de desarrollo productivo. La naturaleza contribuía a ello y las incursiones de pillaje, asalto y venganza indígena se minimizaron gradualmente debido a las encomiendas, y encomiendas-repartimientos, surgiendo en la zona por el trabajo religioso y de cristianización.
Otra causa de la poca habitabilidad estable en los llanos es la belicosidad del indio que desde los Valles del Tuy hasta el Unare, resguardado en las zonas inhóspitas seguía sigilosamente los pasos del colonizador esperando cualquier descuido para saquearlo. La desconfianza indígena se convirtió en hostilidad, dando origen a focos de violencia continua entre Caracas y Cumaná, con respuesta inmediata del español al producirse la disposición real que autorizó la reducción a esclavitud de los indios caribes, para castigar fechorías, traiciones y atrocidades.
La sabia política inicial del trato humano a los naturales cambió notablemente. Los brazos de indios tomusas, palenques, píritus y cumanagotos realizaban el trabajo gratuito en las minas de servicio personal. El apodo de caribes, comedores de carne humana, matadores de indios ladinos y otros cristianos se le dio a todos los indios que se querían exterminar y esclavizar. Ningún indígena quedó libre de ser reducido a la esclavitud por considerarse que todos eran “indios y naciones aliados” de los caribes. Las tierras del hoy estado Guárico sirvieron de asiento a los caribes y otros indios rebeldes por más de un siglo.
La población incorporada compulsivamente a las misiones y pueblos de doctrina puede considerarse como una contribución singular al desarrollo cualitativo de un modo de producción en el que coexistían relaciones de esclavitud y relaciones de enfeudamiento. Esta formulación la consideramos exacta no solamente por el carácter de economía cerrada que se observa en las misiones y por el tipo de sujeción a que estaban sometidos los indígenas en el seno de las misiones, sino también por el régimen de explotación económica impuesta a los aborígenes rebeldes y apostatas, régimen…que puede considerarse como una aplicación modificada a las antiguas disposiciones sobre la esclavitud de los indios capturados en guerra.([14]).
Los misioneros establecieron en los llanos un tipo de economía cerrada, y un régimen de explotación al que estaban sometidos los aborígenes rebeldes y apostatas, basado en el derecho que tenían los misioneros de hacer sus entradas escoltados por cuerpos de mercenarios armados, para reclutarlos. En este sentido los religiosos solicitaban voluntarios con el compromiso de que estos podrían llevárselos para explotar su fuerza de trabajo, “algunas de las piezas de los indios que cogiesen...” como se puede ver, se habla de piezas, que es el mismo término que se utilizaba en la época que la esclavitud indígena estaba legalmente reconocida por la corona española.
Las misiones solicitaban y obtenían licencias para repartir los indios capturados en las entradas, entre los vecinos y hacendados de los valles centrales y comarcas llaneras: “...a quienes pueden servir por tiempo diez años tres días en la semana...” ([15]).
En general los indios capturados en las entradas, organizadas y financiadas por los amos del suelo, la iglesia y el Estado, quedaban sometidos a un régimen de esclavitud disimulada y de real enfeudamiento, que funcionaba en los términos siguientes: 1) Los amos del suelo recibían los indígenas en depósito por un período de diez años para explotar su fuerza de trabajo de cada semana, de manera gratuita, porque no había retribución salarial; 2) En los cinco primeros años, vestido y medicinas; 3) En los cinco años siguientes los indígenas percibirían un jornal en especie por cada uno de los tres días que hubieran trabajado; 4) Los aborígenes que se redujeran voluntariamente “...no debían ser sometidos a servidumbre alguna”, y 5) Transcurridos los diez años, los indígenas que no hubieran muerto, serían encomendados en las mismas condiciones a las del resto del territorio conquistado. ([16]).
En la práctica, estas normas institucionalizaron el derecho de esclavizar y explotar a los naturales en términos esclavistas. Esto es lo que se desprende de las denuncias de los propios misioneros contra las violaciones de las disposiciones del Estado Metropolitano orientadas a atenuar estas nuevas formas de esclavitud que surgían en las provincias llaneras cuando en otras partes del territorio venezolano se decretaba la abolición de los servicios personales. Valdría la pena preguntarse: ¿hubiesen podido los españoles conquistar y colonizar nuestro país sin el aporte y el concurso de nuestros antepasados amerindios? Describamos algunas respuestas. Los asentamientos humanos iniciales de los españoles se hicieron en aquellos lugares donde previamente habitaban naturales. ¿Cómo hubiesen podido durante tres días
sobrevivir y triunfar los españoles en un hábitat totalmente desconocido, inhóspito y virgen para ellos? Debieron contar y contaron con precursores quienes ya habían limpiado y preparado el terreno para la edificación de viviendas y la realización de cultivos y huertos, sabían cuales eran los caminos seguros para transitar, los vegetales venenosos, los comestibles y los medicinales, los animales alimenticios y como cazarlos y capturarlos con trampas.
Es decir, que la infraestructura y lógica inicial que utilizaron los españoles al llegar a Venezuela fue proporcionada por los indígenas, quienes así demostraron que vivían en sociedades que habían alcanzado desarrollar patrones de asentamiento, conocimiento y dominio de recursos naturales tales como: fuentes alimenticias vegetales y animales, medicinales, vías comunicacionales y técnicas guerreras.
A la contribución indígena inicial se le suma el doloroso aporte hecho durante la colonización. La idea de crear establecimientos urbanos o semi-urbanos por parte de los españoles, aunado al operativo de producir riqueza inmediata mediante la extracción de perlas y metales preciosos o por extensión mediante cultivos y ganadería; obligó a los europeos a tratar de conformar grupos demográficamente densos para intensificar el uso de la mano de obra y ampliar la escala productiva.
Como las migraciones ibéricas siempre fueron insuficientes apelaron a la creación de reducciones indígenas, que además de ser empresas acumuladoras compulsivas, se transformaron también en actividades genocidas. Por lo anterior, puede afirmarse que al menos hasta el siglo XVII las principales ciudades y pueblos del país deben su aparición a la fuerza de la mano de obra indígena y a su crecimiento demográfico, que estuvo basado en el mestizaje español-indígena, el cual va conformando el grupo criollo popular que estará en la base más profunda del mestizaje producto de la mezcla tanto somática como cultural.
En mayo de 1621, el partido de las palmas, que dio origen a tantos pueblos, ahora ciudades, es una gota de agua que abrirá el cauce del río, es un rayo de luz fulgurante que alumbrará el camino que allanaron nuestros antepasados para establecer el pueblo de Chaguaramas, y posteriormente el de Valle de la Pascua.
Es el Partido de las Palmas la incipiente, pero pujante zona de poblamiento que cuenta con indios entre sus habitantes. Este partido se orientó con sus hatos hacia el establecimiento de riqueza basada en la cría de ganado como soporte económico de sus moradores hasta nuestros días. Estos puntos de hatos en la sabana fueron los que determinaron los límites jurisdiccionales de las nuevas poblaciones, cuyos habitantes provenían en su gran mayoría de las encomiendas de Orituco y Mocapra

REFERENCIAS DOCUMENTALES Y BIBLIOGRÁFICAS

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Zavala, Silvio. (1942). Ensayos sobre la Colonización Española en América. Editorial
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[1] Cf. Rafael Chacín Soto. Orígenes de Valle de la Pascua. pp. 12, 13.
[2] Relación Geográfica y Descripción de la Provincia de Caracas y Gobernación de Venezuela
Año 1578. En: Antología Documental de Venezuela, de Santos Rodolfo Cortés. pp. 51. 52
[3] Lucas G. Castillo Lara. Ob. cit., p. 22
[4] Cf. Rafael Chacín Soto. Ob. cit., pp. 11.12
[5] Lucas G. Castillo Lara. Ob. cit., p. 188
[6] Ibidem. p. 191
[7] Ibidem. p. 190
[8] Ibidem. p. 191
[9] Ibídem. p. 191
[10] Ibídem. p. 192
[11] Archivo Arquidiocesano de Caracas. Sección Episcopales. Fray Gonzalo de Angulo
[12] Las Poblaciones del Alto Llano. Algo de Historia sobre su Origen. h/s.
[13] Rafael Chacín Soto. Ob. cit., p. 15
[14] Federico Brito Figueroa. Ob. cit., p. 1102
[15] Ibidem., p. 1103
[16] Cf. Ibíd., p. 1103

*Doctor, historiador, docente de postgrado de la UNERG y profesor titular de la UNESR, Núcleo Valle de la Pascua, estado Guárico.

HASTA EL ÚLTIMO HUESO


Alberto Hernández*



1.-
El lector, ese prestigio o amago de intenciones, entra en una poética. Levanta la mirada más allá del paisaje y regresa a la “materia” de lo escrito con la venia de quien lo trazó en el papel y en el adentro:
Siempre hay que recordarle al poema
que tiene que ayudarnos a escribirlo.

Esa confianza en el sujeto poema nos resigna a estar más cerca de la angustia que de la celebrada felicidad de los conformes. El poeta de esta “travesura”, el sevillano Francisco José Cruz, concita el encuentro gracias a la antología Hasta el último hueso (Poemas reunidos 1998-2007) que publicara el otro, el mismo (Mérida, Venezuela, septiembre 2007), dirigida por Víctor Bravo, y que ha propiciado tantas sorpresas agradables a los lectores de este y del otro lado del hemisferio de habla castellana.
El autor de estos poemas, vidente de todos los mundos de la palabra, se anuda a la imagen que lo ha hecho decir en una entrevista: “Procuro que sea el lector el que ponga los sentimientos ante lo que se le muestre”. Y así lo ha dejado sentado en el prólogo del volumen antológico el poeta venezolano Eugenio Montejo.

El poema no aguanta aquí sentado
y a los pocos renglones ya desobedece,
trazando con los pies
los garabatos que le van saliendo
a la vez que se acerca hasta la orilla
del folio y allí naufraga,
como un niño advertido del peligro
que implica no hacer caso a quien lo cuida.

“El travieso”, el poema/ niño, el poema/ rebelde, el desobediente, el que se suelta de la mano del padre y desbarata el mundo, dialoga con su creador, lo silencia y hasta lo conmina muchas veces a callar. Esta sensibilidad la encontramos en toda la poesía de Francisco José Cruz (Alcalá del río, 1962): se trata de un creador que vibra con su propia libertad. Andaluz al fin, se regodea en su ambulante imaginación. Gitano de los sonidos, canta su poética, la acomoda a la gracia de saberse sujeto a riesgos y aventuras. El poema –qué bien suena en Cruz- es un juego: suerte de maravilla que se agita en las manos del niño que lo inventa. Juguete, la palabra se hace visible a través del mundo que el poeta re-crea, instruye con el fraseo diario de la inteligencia, de una especial sensibilidad, cuyo referente está en la “perplejidad de quedarnos un instante entre lo que fue y lo que podría ser”.

2.-
Tres son los libros que aparecen en esta selección: Maneras de vivir (1998), A morir no se aprende (2003) y El espanto seguro (2007). En ellos, según palabras del mismo Cruz, ha quedado el paso del tiempo, lo que ha dejado en su discurrir. Más que el tiempo, sus sobras, los poemas, pero sin aspavientos, sin adornos que los hagan más cercanos, más hechos del barro con que es moldeado el ser humano. No tanto la tradición de que se vale, más de esa prosodia que tanto nos ha hecho andaluces a los que vivimos, soñamos y morimos en esta herencia llamada Hispanoamérica. Se trata de una poesía que se pasea por los laberintos del autor y logra salir luminosa, limpia de las sombras del cuerpo y del alma. Sus referentes no tienen fronteras: todo tema se hace transparencia, poema para consumir, para danzar con la inflexión de cada sonido. Podemos decir que bailamos con esta lectura, que nos sacudimos la timidez y nos hacemos lectores desengañados. Cada poema de Francisco José Cruz es la inauguración de una sorpresa. No es la sorpresa per se. No; se trata de la víspera de lo que nos espera, de lo que nos dará el poema con el primer encuentro.

3.-
Quiero quedarme en un texto que “piensa”, que nos imagina como sujetos de experiencia, porque todo lector –al ser invitado a compartir el ágape, algún diálogo- genera un espacio, el trozo de silencio que ocupa un lugar y forma parte de atracciones y rechazos. Digo: me quedo con este poema, “La mesa”, para regocijarme con este Francisco José Cruz que sabe verlo todo, que viaja por la luz y por la sombra, por las señas de identidad de los objetos renovados, hechos al gusto con los insumos de la imaginación, sin recargo de “belleza innecesaria”:

Si una cosa de las que tiene encima
le dijera que siempre no fue mesa,
que sus patas fueron ates raíces
-aunque las tenga lisas, torneadas-,
lo negaría con todos sus clavos,
barnices y molduras a pesar
de las vetas o venas que la cruzan.

Nunca ha echado de menos una rama
flexible, acogedora. Sin embargo,
siempre dispuesta todo lo recibe
sin quejarse del peso ni del roce.
Necesita sentir encima cosas
como si fueran pájaros dormidos,
confiados al ser de la madera.

4.-
Leo al desgaire, a placer, con la libertad que me brinda este saludable poeta. A tanto ha dado el tiempo, que deja sobre la misma mesa, bajo el cielo entreverado, las voces de quienes recuperaron la edad en el silencio definitivo. En “Manera de decir” Francisco José Cruz reafirma su condición de heredero del tiempo, de lo que dejado en el camino. Toda la poesía del sevillano es una provocación al lector. El mismo lo admite y así lo recalca: “Intento involucrarme lo menos posible en el poema para crear en el lector, no en mí, ese estado de perplejidad al que aludí antes”. El poeta se nos entrega, afirma su presencia con la participación de quien habla con los objetos, como él mismo autor lo dice. Y digo al desgaire para entrar y salir de los sonidos que repetimos en el silencio de la soledad, eco respetuoso de quien trabaja el tiempo acumulado:
Escucho en una grabación antigua/ las voces de poetas que ya han muerto:/ Son voces bien despiertas,/ ajenas por completo a la ceniza/ de las gargantas que las alentaron.// Tiene la eternidad que esas gargantas/ ni siquiera soñaron y, no obstante,/ sólo pueden decir/ estas pocas palabras que han quedado/ al margen del silencio, cuyo cauce// divide para siempre la memoria/ del olvido./ Las palabras son claras,/ parecen recién dichas,/ pronunciadas ahora que las oigo,/ como si nunca hubieran conocido// garganta, lengua, labios./ Voces solas/ hablando decididas de la ausencia/ sin que puedan callarse./ Tal vez están diciendo lo que aquellos/ poetas no dirían si volviesen.

5.-
Si bien poema y poetas vertebran la respiración de Francisco José Cruz, la materia prima, la materia, también se aproxima a los motivos de su pasión por vivir. Dejemos que sea el más adentro de su indagación el que cante, el que nos lleve de la mano al sótano de una mirada cuyo silencio es el mismo poema: Mis padres murieron hace doce años./ A veces sueño que vuelven y que tratan/ de vivir como si fuéramos los mismos/ y desde entonces nada hubiera cambiado./ Cómo explicarles que ya no tiene casa,/ que muebles y dinero los repartimos,/ naturalmente, entre todos los hermanos./ Nos miramos sin decir palabra/ hasta que me despierto con gran alivio. (Pesadilla). Restos del tiempo, de unas vidas que rescatan su espacio en la memoria.
Uno lleva ventaja cuando oye al autor decir sus poemas. Francisco José Cruz lee “desde adentro”, desde la iluminación de su invidencia, y nos acerca más a ser ángel o demonio, luz o sombra, vida o muerte, verano o invierno, esos contrarios que dice bien dice Montejo. Por eso, recurro a esta “Canción de sepultura”, tan de la tradición de su patio como el limonero en el soleado de Lorca:
Púdrete, amor mío,
que no hay más remedio,
púdrete sin mí,
que aún no me he muerto.

Púdrete, púdrete
dentro de tu sueño,
púdrete aunque yo
sin ti ya no duermo.

Púdrete, amor mío,
que no hay más remedio,
púdrete, púdrete
hasta el último hueso.

Con este último verso, nos damos por satisfechos. Mortalmente satisfechos, vivamente urgidos por alcanzar el próximo poema, la próxima estación que dice Virgilio Piñera: “Escribimos también lo que no vivimos”, citado para dejar claro que entre la vida y la eternidad casi no hay distancia.

*Poeta, periodista y escritor venezolano (Maracay, estado Aragua)

jueves, 3 de julio de 2008

HACIA EN CENTENARIO DEL NACIMIENTO DEL DR. JULIO DE ARMAS

Edgardo Malaspina*


El 25 de octubre del año en curso se cumplen cien años del nacimiento del Dr. Julio de Armas (Guayabal, 1908) , a quien algunos críticos consideran uno de los venezolanos más útiles del siglo XX.
Quienes conocieron al Dr. Julio De Armas hablaron de su calidad humana y competencia profesional. Darío Laguna lo catalogó como “uno de los venezolanos más útiles de este siglo”, en una conferencia con ese mismo nombre, en homenaje a nuestro personaje, con motivo del Primer Congreso de Literatura Guariqueña realizado en Calabozo en 1988.
Para Laguna, De Armas es “un guariqueño excepcional, escritor versátil de acrisolada cultura y ponderad estilo”, que ha dedicado su vida al servicio público y conoce las raíces formativas del pueblo llanero, conoce las emociones y sentimientos de los hombres, sabe curar las enfermedades de sus pacientes y los males sociales de los venezolanos. Lo compara con Simón Rodríguez, por sus ideas sobre el trabajo y la formación del hombre; con José Maria Vargas por su probidad y la consagración a la Medicina, la educación y el estudio de las enfermedades tropicales; con Francisco Lazo Martí por el halo poético que animó su vida; y con Monseñor Arturo Celestino Alvarez por su bondad y pureza del alma.
Como educador fue maestro rural y alfabetizador de adultos hasta llegar a Profesor Titular Universitario, Vice-Rector y Rector de la Universidad Central de Venezuela y Ministro de Educación. Como profesor durante treinta y cinco años al frente de de la Cátedra de Clínica Médica es comparable, según Laguna, con Luis Razetti, Francisco Antonio Rísquez y José Izquierdo. Como Ministros de Educación implementó la Prima por hijos para los maestros. Al jubilarse de la UCV fundó la Escuela de Caporales de Hatos.
De Armas se graduó de médico con honores Summa Cum Laude el 27 de julio de 1932. Se inició como Médico Militar, con el grado de Capitán, en la Base Militar de Turiamo; luego ejerció su profesión en ciudades como Maracay y Caracas, en Hospital Vargas, en Clínico de la UCV, en instituciones privadas y en la provincia.
Como hombre de campo fue becerrero, pajarero de conucos, aguador, recogedor de ganado, leñador, quesero, baquiano de caminos, jinete, coleador de toros, gallero y criador de gallos de pelea, sembrador de maíz y de pastos, abridor de picas, castrador de colmenas, cuidador de la fauna y de la flora, albacea de los árboles y de los pájaros, repetidor de leyendas, tasajeador de carne, volador de papagayo en la infancia ,domador de potros en la adolescencia y administrador de hatos.
Julio De Armas fue un gran defensor de la naturaleza como Francisco Tamayo y Ricardo Montilla. Le interesaba el folklor y el deporte de manera muy viva. Fundó la primera manga de coleo de Caracas, la Casa Guárico y organizó espectáculos deportivos en el Nuevo Circo. En su juventud fue boxeador, campeón de coleo, jugador de polo y futbolista. Fue diestro con la soga y a la hora de bailar un joropo estaba entre los mejores como un llanero cabal. Fundó un museo del llano con sillas de montar y otros implementos de la vida llanera.
En política fue Presidente de la Asamblea Legislativa del Estado Aragua, Diputado al Congreso Nacional, candidato a la presidencia del Estado Guárico en 1939 , Embajador en Argentina y precandidato presidencial en 1959.
El académico llegó hasta la presidencia de la Academia Nacional de la Medicina. Fundó y presidió la primera Asociación de Ganaderos, miembro fundador y Director del Banco Central de Venezuela, Presidente del Hipódromo, miembro de la Sociedad Bolivariana, directivo del IPASME.
El escritor se dedicó a ese oficio desde la infancia cuando empezó a publicar el periódico “Primicias”, una hoja mecanografiada, en 1918 en Zaraza. Ha publicado muchos libros de carácter científico , ensayos históricos y revistas. Escribió guiones para cortometrajes, prólogos , portadas de discos y pronunció numerosos discursos . Como narrador , afirma Laguna , De Armas practicaba una literatura oral como los antiguos poetas griegos o los juglares antiguos de la Edad Media. Escribió también poemas dedicados a los pájaros y a sus caballos preferidos. A su esposa dedicó los versos “Romance de ausencia y pena”. Para los niños compuso el relato “El pájaro de los siete colores”.
Laguna remata su semblanza sobre Julio De Armas haciendo hincapié en su vida activa y afortunada por la variedad de las tareas personales y sociales que cumplió de manera exitosa, y cree que cuando nació “de pronto, como en los cuentos maravillosos, entró al cuarto sigilosamente , sin ser vista, la Diosa Fortuna, se acercó al niño y lo besó levemente…luego abrió la ventana y se fue con la brisa”.
Wolfang Larrazábal, ex-presidente de Venezuela dijo de nuestro biografiado “Si hay hombres honestos en nuestro país ése es Julio De armas y que con su extraordinaria fe que tiene en los pueblos, junto con él se puede hacer bien para la patria”
Marcelino Herrera Vegas, un destacado cirujano argentino, le reconoce su gran labor médico social y su talento como escritor y poeta. Luego agrega: “Sin querer ser profeta, puedo vaticinar que Ud. (Julio De Armas) culminará no sólo como médico en Venezuela, sino que también en cualquier otra actividad que desee emprender, estándole reservada una actuación brillante como político y parlamentario, donde se pondrán de relieve sus descollantes condiciones”.
Bernardo Ezequiel Koremblit, escritor y crítico argentino, celebra a De Armas como escritor, poeta y científico. “…Es esencialmente un poeta y es suficiente y bastante leer, entre otros, los capítulos de la Vieja Segunda y Mis arbolitos dan sombra(del Libro Camino Real) , para advertir que, en prosa o en verso, el doctor y llanero De Armas es, muy legítimamente, un compatriota de Andrés Eloy Blanco, de Rómulo Gallegos, Mariano Picón Salas. Más tarde califica el estilo escritural del médico guariqueño como objetivo, edificante, claro y didáctico.
Ramón Diáz Sanchez también elogió la pluma de De Armas, la cual , según su apreciación reflejaba los problemas del país : “Variados en su motivos y diversos en su tónica y estructura, ellos nos dan la medida de un pensamiento atento y honesto y la imagen de un escritor inquieto, capaz de manejar con igual soltura la prosa y el verso”.
Lorenzo Rubín Zamora en su Diccionario Biográfico Cultural del Estado Guárico lo califica de “Distinguido médico que , aun cuando los atractivos de su actividades políticas, diplomáticas y literarias le han exigido absoluta consagración, ha sido firme y consecuente con su profesión…”
Carlos Díaz Sosa lo asocia al llano: “Cátedra viva ha sido el llano para este hombre sereno y sencillo, a quien leemos en la prensa, escuchamos en televisión, en la cátedra universitaria, en el consultorio, en la brega diaria por saber más del cuerpo y del alma. La tierra en que nació y se crió le dio amplitud espiritual y un amor transparente para su patria”. Luego agrega: “ Tal vez, lo más importante en Julio De Armas ha sido su pasión venezolana para estudiar situaciones y problemas, hombres, pueblos y caminos”.
Ismael Puerta Flores lo definió como “hombre preocupado y apegado a todo aquello que requiere observación y salvaciones de pueblo y tierra”.
José León Tapia escribió: “...Julio De Armas Mirabal fue un venezolano auténtico, de esplendida sencillez en todos los actos de su existencia, hasta cerrar su currículo con la presidencia de la Academia Nacional de Medicina, el más alto honor a que puede aspirar un médico. Lo conocí y admiré desde mis años universitarios, recorrí a su lado esta llanura barinesa hablando de Venezuela, de guerras, de caudillos, ganados, caballos, de la medicina nacional en profunda decadencia ética, humanística y humanitaria y hasta recordamos las colgaderas de toros en los días cuando en un alazán melao despejaba plaza en la manga de Guayabal, para no olvidarse nunca de que era hijo de ese pueblo...Eso era Julio De Armas, médico internista, escritor, humanista, hombre público descendiente de lanceros independentistas, de sentimiento venezolano por sobre todo otro sentimiento. Un ser tan enteramente nuestro, que se identificaba con el alma nacional que no perece nunca.”
Santiago Betancourt Infante afirmó: “...Bien vale recordar a un universitario de la talla de Julio De Armas, quien voló a las alturas de la eternidad. Recordarlo es vivir en toda su emoción y profundidad la historia de la Universidad venezolana en las duras pruebas de la represión política, cuando la dictadura se enseñoreó sobrelos penachos humanos, científicos e intelectuales del Alma Mater”.
Eduardo Delpretti en una memorable entrevista que le hizo con motivo de sus setenta años de vida, escribió: “ También como Rector le tocó participar en el proceso de formación dela entonces Escuela de Periodismo, cuyos promotores tenían andando el proyecto. Gradúa a la primera promoción de periodistas de la Central, entre ellos a Miguel Otero Silva, María Teresa Castillo de Otero, Casado, Vellorí, Lourdes Morales y J. M Siso Martínez"
Adolfo Rodríguez en uno de sus innumerables artículos periodísticos anotó: “Creo que Julio De Armas alguna vez usó un seudónimo muy consecuente con uno de sus afectos: Julio Del Llano. Pero pudo usar tantos otros correspondientes a esa fiera voluntad de hacer y crear vida...”. Luego Rodríguez le adjudica varios epítetos a De Armas: Julio de la Universidad, Julio de la Amistad, Julio de las Tertulias, Julio de la Tradición, Julio de los Toros Coleados; y como abarcó todos los caminos y todos los sueños nunca dejará decaer JULIO DE LA VIDA.
Por último Concepción Rachadell le dedicó unos cuartetos:

AL DOCTOR JULIO DE ARMAS

Julio De Armas, médico famoso
que practicas el bien con caridad
eres como tu padre generoso
de un alma noble, plena de bondad.

Para ti la medicina es sacerdocio
y la ejerces honrada y noblemente
no has hecho de tu ciencia un negocio
ni eres al infortunio indiferente.

Con la grandeza de un alma generosa
y la hidalguía de un corazón sincero
sabes ejercer tu profesión honrosa
y eres un perfecto caballero.

¿Quién no siente por ti vivo cariño
por esa sencillez que nunca pierdes,
por ese ingenuo corazón de niño
que se retrata en tus pupilas verdes?

Aristóteles una vez afirmó que en la poesía hay más verdad que en la historia. Por eso sirvan estos versos para cerrar este esbozo biográfico sobre Julio De Armas, un venezolano ejemplar que vivió intensa y útilmente su vida como la pensó. (Del Libro inédito :Julio De Armas. Esbozo Biográfico. Autor: Edgardo Malaspina)

Fotografía: Julio De Armas. Oleo del pintor guariqueño Abilio Briceño.

*Médico y docente universitari (UNERG, San Juan de los Morros, estado Guárico)

RETOS ÉTICOS DE NUESTRAS UNIVERSIDADES


Efrain Lucambio G*


Actualmente podemos observar como los países desarrollados comienzan a perder los valores existenciales de las relaciones de los seres humanos, produciendo una clase de deshumanización llevando a hundir en lo más profundo de las miserias al resto del planeta. Es por eso que ante esta realidad nuestras universidades, donde se origina el conocimiento, adopte una posición para lograr un equilibrio mundial.
Hay que plantearse nuevos retos éticos, para la formación de personas más humanas, racional, afectiva, respetuosas y comunicativas. Es aquí donde nuestras universidades como fuente de pensamientos y generador de ideas, asumen dichos retos y buscan establecer el equilibrio de poder entre los países, porque el poder lo tiene el que controla la tecnología.
Pero para esto nuestras universidades deben afrontar sus propias limitaciones, como el no conocer la profundidad de la problemática, lo que lleva a no estar preparados para responder con una solución inmediata. Debemos llamar la atención de las instituciones, de los investigadores y de los docentes y alumnos para que formen parte del movimiento que se ha iniciado.
Para que las universidades venezolanas logren esa meta, deben asumir el reto, incorporando en las actividades académicas, el estudio del fenómeno nuestro, para construir relaciones que se enfrenten al comportamiento antitético entre los países. Por eso la necesidad de formación de docentes y alumnos que asuman como suyo este planteamiento y dirijan su esfuerzos en ese sentido. Es importante el rol de nuestras universidades en la humanización del hombre, en profundizar en los valores éticos tradicionales, para así lograr frenar ese comportamiento de deshumanización que vienen aplicando los países industrializados. Es bueno resaltar que es en las universidades donde nacen los nuevos y más avanzados valores. Por eso debemos construir universidades con valores éticos que enfrente esta realidad.

*Médico y docente universitario. (UNERG, San Juan de los Morros, estado Guárico)

martes, 1 de julio de 2008

VIENTO DEL SUR EDITORES

Rosana Hernández Pasquier*


Publicar en hojas es todo un oficio. Este es el trabajo, que para la gloria de Dios, adelantan los queridos amigos y acreditados poetas Arturo Álvarez D’ Armas, quien es el coordinador de esta empresa, Tibisay Vargas Rojas y Jeroh Juan Montilla.
Esta editorial alternativa, Viento del Sur Editores, nació en el año 2003 con el objeto de difundir la poesía que se escribe en el estado Guárico.
Desde la primera vez que vimos uno de sus dípticos nos dimos cuenta de la alta significación de este trabajo realizado además, como dice el dicho popular, por amor al arte. Y ciertamente es mucho el amor por la palabra el que exhiben estos amigos quijotes, porque nunca han recibido colaboración alguna de ninguna institución para sacar adelante las publicaciones.
De sus bolsillos de honrados trabajadores sale el dinero con el que han diseñado e impreso 16 publicaciones con los nombres y fragmentos de obras de poetas, no sólo de Guárico, Apure y Aragua, sino de casi todo el país, que no es poco decir.
Además, debo expresar que Viento del Sur organiza el Festival Anual de la Poesía en Guárico y Apure.
Por una invitación a leer en ese festival, conocí a San Fernando de Apure. Entonces la inmensidad de ese llano se me fue metiendo de a poco por los ojos de ver, para reencontrarse con los de leer en los espacios y paisajes mirados en letra impresa: allí estaba, frente a mí, La Torraca. Ese hotel que nombra el poeta Igor Barreto. Sentí el vuelo de los cigarrones en esa chispa de candela del poeta y hermano Jesús Morín. Después, recostada a los barandales del malecón del río Apure, percibí a Gallegos, al bongo de su voz que remontaba de nuevo las aguas del Arauca.
Ha pasado el tiempo. Ahora, este año me manifestaron los editores su deseo de publicar algunos de mis poemas, lo cual me llenó de gran alegría, sobre todo porque no es fácil publicar. Hice una pequeña selección de un poemario que lleva por nombre Alforja de vocablos y la envié a mis amigos por correo electrónico.
Ser publicado en VIENTO DEL SUR EDITORES, sí, con mayúsculas. La edición consta de un millar de dípticos de los cuales ciento cincuenta son para el autor, el resto lo reparten en los pueblos de Guárico Apure, Aragua, fundamentalmente. Lo hacen a través de las bibliotecas, amigos y eventos relacionados con el arte y la creación. Además lo entregan en el resto de los Estados que conforman la geografía de este país. Lo envían también por correo electrónico a grupos, revistas, instituciones y amigos a por lo menos una docena de países.
El poeta Arturo Álvarez de Armas viajó cientos de kilómetros, es decir vino desde San Fernando de Apure hasta Maracay para hacerme entrega formal de la publicación, acompañado esto con el hermoso gesto de una invitación para almorzar justos.
Una semana más tarde fue presentada la selección del poemario Alforja de Vocablos, Viento del Sur Editores, mayo de 2008, en la Sala de Bolsillo de la alcaldía de Roscio en la ciudad de San Juan de los Morros, Guárico.
Nos sentimos profundamente honrados de pertenecer a la colección de las publicaciones de esta editorial.
Un esfuerzo sostenido, serio y profundamente humano y respetuoso del otro.
Gracias por este trabajo que tanto dignifica y esperanza, amigos, gracias por Viento del Sur Editores.
*Poeta y editora venezolana (Villa de Cura, estado Aragua)