Obituarios de un no-país — video a Alejandro Aguilar

martes, 8 de junio de 2010

SALVACIÓN PROVISORIA*

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Luis Emilio Romero
En que parte de mí
escarba un caracol su alba.

Debelando sin descanso
óxidos en los bordes de la noche.

Una escritura balbuciente en los ecos sumergidos
ata un lento silabario
de vuelos azules.

La hora en que desde el fondo
gotean anémonas
al alma desleída del paisaje.
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La luna es un espejo
donde se miran nuestros deseos.

Cae como un ángel de heladas alas
hasta nuestras manos.

Es la hora
en que parten las estrellas
cargadas en un tranvía que rueda
sus amuletos sobre rieles de nácar.

Es la hora
en que desde el fondo de su alma
el mar se dobla como un niño dormido.

Trae antiguos rumores sumergidos
deletrea a mis pies su fina caligrafía
de vientos mareas desguarnecidas.

He aquí la edad de esa piel
tiene el rubor de un beso
unos labios entreabiertos
se despeñan desde mis ojos trasnochados.

En la hora
tendida como un mapa
ella me pierde.
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Ven
bebe en mis manos
el licor del último pleamar.

Cabalgo una nube
sobre una playa sedienta.

Marzo levanta la casa
hace jirones los muebles
la yesca de la centella.

Ven
lee en mi sangre
el negro eclipse de la tempestad
que llevo por dentro.

Sacúdeme el nombre
que verán tus ojos
bajo el trópico destartalado
condúceme al pleno mediodía
de mi sombra quemada por el rayo.

Ven
inclina tu espalda
lava mi cuerpo
sálvalo del apuro
con que traga el mar.

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Plantado a lo lejos
un faro lastima la bahía

Toca la noche su magia como un mármol
los seres hasta las profundidades

Carne a la deriva mi desvelo
escurre sobre tu cuerpo lucero agobios

El ser entero fue un cielo desparramando
promesas cegueras contra la piel ardiente

Toca con tu desnudez la piel del agua
sed que la distancia reconcilia

Humano como el primer nombre
adoro tus estudiadas formas.

*Estos cuatro poemas pertenecen al libro Salvación provisoria (Caracas, editado por El Perro y la Rana en el año 2006) Luis Emilio Romero es licenciado en Letras por la Universidad del Zulia. Lleva tres poemarios publicados. Es ganador de varios premios literarios nacionales. Profesor y director en instituciones educativas secundarias y universitarias de la Isla de Margarita. Fundador y directivo de la conocida revista de arte y literatura Tropel de Luces.
Imágenes:
-->Caspar David Friedrich, 1774-1840 (Las tres edades, La luna saliendo a la orilla del mar y Monje a la orilla del mar)

sábado, 5 de junio de 2010

EN BARINAS

Edgardo Malaspina



Con el Dr. Alexis Castrillo viajamos a Barinas para participar en los XXXI Juegos Intercolegios Médicos Nacionales En la noche vamos a la inauguración oficial con discursos de bienvenida y un grupo de baile que danza maravillosamente bajo una ráfaga hermosa de fuegos artificiales.
Hago paseos matutinos por los caminos de la Universidad Experimental Ezequiel Zamora. Recorro espacios amplios bajo un cielo claro. Hay un bosque con árboles grandes y pájaros en sus enramadas. Llego hasta la escultura dedicada a la diosa indígena de la agricultura.
Para conocer el alma de una ciudad hay que visitar su casco histórico. Me voy al centro. Alrededor de la plaza Bolívar hay unas casas antiguas. Entro a la catedral. Es de los tiempos coloniales. Converso con el cura. Es joven y se llama Andrés Eloy. Dice que es de Barinitas. Me habla de catedral y de otros sitios de valor turístico.

Entro a la Casa de la Cultura. Se llama Napoleón Sebastián Arteaga. Tiene campanario (la campana rota recuerda una de las refriegas de Zamora en 1859), un patio grande y varias salas. Fue una cárcel desde la colonia hasta 1966. Agustín Codazzi la remodeló en 1846. Antonio Nicolás Briceño (El Diablo) estuvo preso allí antes de ser fusilado. Páez fue detenido en 1813 y encerrado con grillos. Logró escapar y regresó para liberar a los otros presos. En su intento liberador le cayó machetazos a los gendarmes. Uno de esos golpes quedó para siempre en la puerta de entrada, y hoy es una de las piezas museísticas de la institución cultural. Páez en sus Memorias narra el hecho así: “Dirígime entonces a la puerta de la cárcel , eché pie a tierra, y sin decir una palabra a la guardia…comencé a repartir sendos sablazos con tal furia, que todavía se conserva la señal de uno de tantos en una hoja de la puerta…”
Me dirijo al Museo de Barinas Alberto Arvelo Torrealba. Está ubicado es una casona
que perteneció a los Pulidos, una familia rica y culta de la región.. Tiene varias salas. Hay fotos, manuscritos y algunas pertenencias, como un tintero, del poeta Arvelo Torrealba. En otra sala se exponen espadas, artesanía indígena y un fósil: el Barinasuchus Aerveloi. Es una enorme cabeza pétrea con dientes grandes. Es del jurásico. Se parece a un caimán.
En el Colegio de Médicos voy a la biblioteca José León Tapia y conozco el busto dedicado a Manuel Palacio Fajardo, un médico y prócer de independencia nacido en Barinas. Su hermano, Miguel Palacio Fajardo, también médico y político, vivió en Calabozo; y pesar de haber nacido en Barinas se consideraba calaboceño. Lorenzo Rubín Zamora afirma que cuando Monagas asaltó el Congreso Nacional en 1848 Miguel Palacio Fajardo gritó: “Nosotros los calaboceños morimos en campo abierto…”. Era un guariqueño de corazón.

martes, 1 de junio de 2010

Crónicas de una carnicería

ZAMORA Y MAISANTA, HIJOS DEL FRACASO


Alberto Hernández

** Dos personajes que han servido de calco para quienes se creen dueños de la historia. Dos perfiles que se funden en la misma violencia. Dos angustias, dos montoneras sembradas de cadáveres.



La muerte de Zamora y el fracaso de la guerra de Coplé, luego del triunfo en la batalla de Santa Inés, inducen la huida de Falcón hacia la Nueva Granada. Los soldados provocan una diáspora definida como una verdadera tragedia para la causa revolucionaria. Unos desertan, otros se pasan al bando enemigo. Un verdadero desastre. Los federales se funden con el paisaje aún impregnado con el hedor de los cuerpos mutilados.

Ezequiel Zamora


Los exiliados recurren a los amigos en Colombia. Inclusive, Guzmán Blanco es protegido por el General Tomás Cipriano de Mosquera, quien fuera edecán de Simón Bolívar. Mientras tanto, en Venezuela, Páez se adueña del aparato político y se declara dictador. Desde el país vecino el otrora Centauro recibe comunicación de Mosquera quien insiste en mantener la idea de Bolívar de la integración. Pero el hijo de Guzmán Blanco se opone. En tal sentido le escribe a su propio padre: “Yo estoy en el foco de las cosas y sé lo que estoy hablando. Mi camino es el de la revolución genuina, y de todos, el de un resultado más próximo”. Nadie podía imaginarse que el vástago de Antonio Leocadio iba a someter al viejo Guzmán, quien sufre la decepción al ver a su propio hijo enfrentarlo.
Pasados algunos sobresaltos, Juan Crisóstomo Falcón llega a Caracas, triunfante, el 24 de julio de 1863. Con él está Guzmán Blanco, el joven. Este viaja a Londres en búsqueda de dinero y regresa a los tres meses. Quedaban atrás cuarenta mil muertos producto de la Guerra Larga, que así también fue llamada la Guerra Federal.
Según el escritor Héctor Mujica, “aparte de la democratización de las instituciones, la guerra federal deja solamente el saldo positivo de la igualdad, el igualitarismo, en el corazón y la mente de los venezolanos. Ese sentido de la igualdad social en Venezuela es lo que hace posible la convivencia de Simón Bolívar, el aristócrata, y el Agachado, oscuro hombre del pueblo, en el Panteón Nacional de los próceres. Ese sentido igualitario de nuestro pueblo es lo que ha hecho posible el surgimiento de hombres simples y sin ninguna ascendencia, ni política, ni económica, ni social”.
Más adelante, el profesor, periodista y escritor venezolano se pregunta hasta qué punto fue “traicionado el espíritu auténticamente revolucionario de los hombres que habían combatido, que en la Constitución federal de 1864 se concede a la Iglesia católica, no obstante el establecimiento de la libertad religiosa, el privilegio de ser la única que pueda oficiar fuera de sus templos. Por ello, dadas todas estas vacilaciones y traiciones, se explica que las más enconadas figuras antifederalistas, los más encarnizados enemigos del liberalismo se pasen tan pronto a las filas del Gobierno. ¿Es que acaso ese nuevo Gobierno, el Gobierno de la Revolución Federal, afectaba en lo más mínimo sus intereses? ¡Hasta Juan Vicente González publica un nuevo periódico para alabar al federalismo y escribe una biografía de Falcón¡”. Esa Venezuela, al parecer, no ha cambiado.
El tiempo, máquina de moler reputaciones, dejó en el camino del siglo XIX nombres y eventos que tuvieron asiento entre 1859 y 1863, el lustro de la guerra larga, y desfilaron en la memoria del inconsciente colectivo hasta un poco antes de comienzos del XX, cuando los andinos iniciaron el periplo político hacia la capital. Venezuela era hollada por hombres a caballo.
Un nuevo período destacaría el carácter guerrero de aquellos hombres desprendidos de ideales, capaces de incendiar bosques, valles, llanuras y dejar hileras de cadáveres en pueblos, caseríos, campos de batalla y ciudades. La Venezuela que se debatía entre el pasado y la modernidad, albergaba aún viejos personajes, bueyes cansados que la Independencia y la Guerra Federal no lograron vencer.
En ese camino de nuevas venganzas aparece Pedro Pérez Delgado, al que mentaban “Maisanta” por el grito que lanzaba, más de queja que de guerra. Ese “mai santa” es la invocación de la madre ausente, la madre protectora, pero también la madre muerte, la madre peligro.
En la introducción del libro Maisanta, el último hombre a caballo, Orlando Araujo dejó dicho: “Se trata bien de hechos vividos de algún modo por el autor como en el caso de testimonios de guerrilla o de política, o bien de hechos no vividos directa o indirectamente, pero recogidos oralmente en confesiones, relatos y recuerdos de quienes estuvieron personalmente vinculados a los mismos, como es el caso, precisamente, de los dos trabajos que acreditan el esfuerzo intelectual de José León Tapia: Por aquí pasó Zamora, y este “Maisanta”...”.


Pedro Pérez Delgado, Maisanta

Dicho lo anterior acerca de la metodología practicada por Tapia para entrarle a la investigación, Araujo precisa: “Zamora y Maisanta son dos formas distintas de una misma violencia”. De eso sabía Orlando, quien había escrito una extensa obra sobre la violencia en Venezuela. Así, destacada esta imagen de la lucha de los dos personajes, Orlando Araujo escribe: “Los dos nacieron para mandar, tienen carisma, se hacen caudillos populares, combaten contra un Estado despótico y pierden la vida por la causa cuyo triunfo no logran alcanzar”. Es decir, ambos son hijos del fracaso. Y para marcar más esta afirmación, Araujo destaca que “esto es lo que los une en la fatalidad de una violencia frustrada”.El caos político de aquel trágico lustro, al parecer, tenía la mirada puesta en una Venezuela aún dolida por el yugo feudal. Si bien la tropa de Zamora fue bautizada como “La Oposición”, la Federación devino complicidad en los líderes que quedaron vivos. Zamora fue traicionado, a juicio de muchos. Igual pasó con Maisanta, un individuo que resbaló sobre el lomo del gomecismo y resultó encerrado en el Castillo de Puerto Cabello, donde dejaría la vida. La muerte y la prisión de ambos guerrilleros serían parte de esta historia que aún no ha terminado, pues el país de hoy regresa a aquellos ruidos a través de misiones y patrullas parecidas a las guarimbas que Zamora y Pérez Delgado usaron para atacar al enemigo. Si Zamora fue algunas veces un “simple comandante a las órdenes del gobierno”, Maisanta tuvo su lado oscuro al escribirle en varias ocasiones a Gómez para solicitarle ayuda económica. Rasgos de personalidades disgregadas y atormentadas que dejaron una profunda huella en la memoria histórica del país, la cual se hace calco en quienes se creen imanes para atraer el pasado al presente. Terminan también en el fracaso. (Continuará).


Imágenes tomadas de http://movimientorepublicano.blogspot.com/2009/04/el-mutilado-arbol-de-las-tres-raices.html y http://es.oocities.com/ceciliagils3/hid3252/074/personajesilustres.html

viernes, 21 de mayo de 2010

-Este domingo 23 de mayo en Calabozo-

CLASE MAGISTRAL DEL PROFESOR UBALDO RUIZ
EN LA CATEDRA LIBRE DRA. IRMA MARINA MENDOZA

Arturo Álvarez D’Armas y Jeroh Juan Montilla informamos a toda la comunidad de amigos internautas que este domingo 23 de mayo se estará realizando la segunda conferencia de la CATEDRA LIBRE DRA. IRMA MARINA MENDOZA. Creada y sostenida por nosotros con el fin de homenajear permanentemente a esta ilustre historiadora venezolana. Esta vez será el historiador Ubaldo Ruíz Rodríguez quien estará dictando una lección magistral tocante a la historia regional. Anteriormente la había realizado. el historiador Felipe Hernández. Dicha actividad se llevará a cabo a las 10 de la mañana en la sede del área de Derecho de la UNERG en Calabozo, ubicada en la avenida 23 de Enero, cerca del Liceo Humboldt.
Esta conferencia está relacionada con las investigaciones documentales realizadas por el profesor Ubaldo Ruiz en el Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Caracas y en el Registro Subalterno de Calabozo, y las cuales tienen como centro el origen de la edificación colonial conocida como Iglesia de El Carmen de esta ciudad. En esta conferencia se dilucida los pormenores históricos de esta edificación que ha estado en el centro de un debate, donde algunos la ubican dentro del periodo republicano y otros en los momentos finales de la colonia. Se pretende que con este trabajo se pueda realizar una contribución significativa a la historia local y mantener viva la memoria de esa dedicada historiadora que fue la profesora Irma Mendoza, espíritu guía de la Maestría en Historia de Venezuela del Postgrado de la UNERG y sembradora de esa semilla ya hoy convertida en la creciente y frondosa carrera de Historia dentro del pensum de estudios unergista calaboceños. Finalmente es importante reconocer que la realización de esta conferencia cuenta con los auspicios del Ateneo de Calabozo, la Universidad Rómulo Gallegos y el prestigioso Grupo de Historia de Calabozo.

Fotografía: Arturo Álvarez D’Armas.

Salida de Los Bravos de Apure para el GLORIOSO Campo de Carabobo el 10 de mayo de 1821

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Celebración del CLXXXIX Aniversario de la Salida de Los Bravos de Apure para el Campo de Carabobo el 10 de mayo de 1821
Elisur Emilio Lares Bolívar
Cronista Oficial del Municipio Achaguas
Achaguas, 10 de Mayo 2010

Unos años antes
Desde 1810 y hasta 1813 José Antonio Páez sentó plaza en el escuadrón de caballería de don Manuel Pulido, quien fue nombrado Gobernador de la Provincia de Barinas por la primera Junta de 3Gobierno que se formó el 5 de mayo de 1810. En 1813, siendo Páez sargento primero, pide la baja del ejército patriota y posteriormente recibe del gobernador realista de Barinas, Antonio de Tíscar y Pedroza, la orden de recoger un ganado, específicamente doscientos caballos y mil reses, y conducirlo a su cuartel general. Esta comisión la cumplió Páez cabalmente; sin embargo, rechazó el cargo que Tíscar le ofreció como capitán. Con este rechazo, ya el Centauro de los Llanos había definido su destino.
Días después de estos acontecimientos Páez se reincorporó a las tropas republicanas que comandaba, su antiguo patrón en el hato La Calzada, el coronel Manuel Antonio Pulido en Santa Bárbara de Barinas, quien para conquistarlo a favor de la causa republicana --luego de aquel servicio para el aprovisionamiento del gobernador Tíscar-- le dio el mismo cargo que había rechazado en el ejército realista. Páez (1973) en su obra Autobiografía del general José Antonio Páez, comenta: “El gobierno de Barinas me confirió el grado de capitán en el ejército patriota, como recompensa por haberme negado a aceptar el mismo nombramiento en el ejército español”. Con el coronel Pulido siguió hasta la ciudad de Barinas que había sido evacuada por los realistas como consecuencia de la ofensiva del brigadier Simón Bolívar en su Campaña Admirable. De esta manera, José Antonio Páez comenzó tímidamente su ascenso y figuración en el ejército patriota.
Más tarde recibió órdenes en Barinas de atacar al comandante realista Miguel Marcelino, quien ocupaba a Canaguá con unos 400 soldados de caballería y el 27 de noviembre de 1813 salió a cumplir la orden, sorprendió y derrotó al comandante Miguel Marcelino y cayó prisionera la mayor parte de su ejército. Este fue el primer triunfo de Páez. Posteriormente viajó a Mérida y sirvió bajo las órdenes del comandante Antonio Rangel. De allí se dirigió a los llanos a fin de conquistar para el ejército patriota a los mismos hombres que habían luchado bajo las órdenes de Boves: Los Llaneros venezolanos y neogranadinos.
Al llegar José Antonio Páez a los llanos de Casanare, en Nueva Granada, reclutó a muchos de aquellos llaneros para el ejército republicano, lo cual se tradujo en un factor decisivo para las posteriores victorias de los patriotas. Los mismos lanceros que antes habían derrotado a los ejércitos patriotas, ahora luchaban a su favor bajo las órdenes de Páez. Fue así como con sus lanceros, el Comandante de un Escuadrón de Caballería José Antonio Páez venció en los combates de El Banco de Chire (el 13 de octubre de 1815 en Nueva Granada), Mantecal y Mata de la Miel (16/02/1816). En este último sorprendió al coronel realista Francisco López y tomó más de cuatrocientos prisioneros, además, quedaron en su poder una importante cantidad de caballos y todo el equipo de guerra. Y así, de combate en combate, el teniente coronel José Antonio Páez y sus llaneros fueron haciéndose conocer por amigos y enemigos.
Para septiembre de 1816 considerando la importancia del coronel Páez y sus lanceros para el desenvolvimiento de la guerra en los llanos fue ascendido a General de Brigada r inmediatamente se sucedieron importantes triunfos para estos llaneros liderados por Páez: El Yagual (11/10/16), y Mucuritas (28/01/1817) donde derrotó al brigadier Miguel de la Torre luego de prenderle fuego a la sabana y realizar repetidas cargas contra la infantería realista, la cual se salvó de una muerte segura gracias a la existencia de una cañada cercana que aún tenía agua y por la cual escapó.
Ese mismo año de 1817 continuaron las victorias de Páez y sus lanceros llaneros en San Antonio (13 de abril), Paso de Apurito (18 de junio), Paso de Utrera (20 de junio), Barinas (14 de agosto) y Apurito (8 de noviembre). Esa exitosa campaña militar fue el preámbulo del encuentro que sostuvieron el 30 de enero de 1818, en el hato Cañafístola entre San Juan de Payara y San Rafael de Atamaica, el general de brigada José Antonio Páez y el general en jefe Simón Bolívar, quien venía de Angostura con su ejército para iniciar por los llanos de Apure la Campaña del Centro. El encuentro de ambos jefes y sus ejércitos sería decisivo en las operaciones contra el ejército del general Pablo Morillo, a favor de la independencia de Venezuela.
Las operaciones comenzaron el 6 de febrero de 1818 con la Toma de las Flecheras, una maniobra ideada por Páez donde él y 50 de sus lanceros capturaron unas canoas realistas que permitieron al ejército libertador cruzar el río Apure por el Paso del Diamante. Luego, como comandante del ejército patriota José Antonio Páez dirigió la vanguardia en la batalla de Calabozo (12/02/1818) donde fue derrotado Pablo Morillo. Posteriormente combatió en la Uriosa (15 de febrero), El Sombrero (16 de febrero), y el 22 de ese mes recibió el nombramiento de Gobernador de Barinas y la misión de liberar a San Fernando de Apure que estaba en poder de los realistas, lo cual realizó el 6 de marzo de dicho año.
Días más tarde ocurrió el combate de El Trapiche de Gamarra en la orilla norte del río Apure Seco entre Guasimal y Achaguas el 27 de marzo de 1819. Luego de todos estos triunfos, hazañas y otros en enfrentamientos menores, José Antonio Páez al frente de 153 lanceros, derrotó el ejército realista del general Pablo Morillo comandado por el teniente coronel Narciso López en las sabanas de Las Queseras del Medio al sureste de Guasimal el 2 de abril de 1819 con su brillante estrategia de “Vuelvan Caras”.
Señala Páez en su “Autobiografía” que los muertos del ejército realista ascendieron a casi quinientos; mientras él sólo tuvo cuatro heridos y dos muertos. Bolívar, quien con los demás jefes del ejército presenció la batalla desde la banda sur del río Arauca, no dudó en calificar aquella batalla como ”la proeza más extraordinaria que puede celebrar la historia militar de las naciones”. Al siguiente día de esta acción bélica, El Libertador premió la hazaña condecorando estos héroes con la Cruz de los Libertadores, leyendose la siguiente proclama:
“A los Bravos del Ejército de Apure”:
“Soldados! Acabáis de ejecutar la proeza más extraordinaria que puede celebrar la historia militar de las naciones. Ciento cincuenta hombres, mejor diré ciento y cincuenta héroes, guiados por el impertérrito General Páez, de propósito deliberado han atacado de frente a todo el ejército español de Morillo. Artillería, infantería, caballería, nada ha bastado al enemigo para defenderse de los ciento y cincuenta compañeros del intrepidísimo Páez. Las columnas de caballería enemiga han sucumbido al golpe de vuestras lanzas; la infantería ha buscado un asilo en el bosque; los fuegos de sus cañones han cesado delante de los pechos de nuestros caballos. Sólo las tinieblas habrían preservado a ese ejército de viles tiranos de una completa y absoluta destrucción. ‘¡Soldados! Lo que habéis hecho no es más que el preludio de lo que podéis hacer. Preparaos al combate, y contad con la victoria que lleváis en las puntas de vuestras lanzas y de vuestras bayonetas’” (Simón Bolívar, Proclama Firmada en el Cuartel General de los Potreritos Marreñeros, a 3 de abril de 1819).
Traigo a colación esta interesante y hermosa proclama para dejar constancia que para esos momentos el propio Libertador Simón Bolívar reconoció el arrojo, brío, voluntad, energía, esfuerzo y sobre todo el sobrado valor que tenían y de mostraban estos bravos llaneros venezolanos y neogranadinos.
Luego de la célebre batalla en las sabanas de Las Queseras del Medio, el general Bolívar y los integrantes de su Alto Mando Militar comenzaron a pensar en serio traspasar las fronteras venezolanas, llegarse hasta Nueva Granada y liberarla definitivamente del yugo español. Por ello, el 23 de mayo de ese año de 1819 los miembros de dicho Alto Mando convocaron una Junta de Guerra, se reunieron en la aldea de El Setenta, cerca de Mantecal, y acordaron emprender la Liberación de Nueva Granada, campaña donde el “catire” Páez y sus bravos llaneros no participaron, quedándose en Apure custodiando el territorio conquistado con sangre y valor. Luego, con las batallas de Gámeza, Pantano de Vargas y Boyacá se liberó Colombia del despótico gobierno español.
El historiador Miguel Ángel Mudarra (1984) en su libro Manual de Historia de Venezuela, explica que para la llegada de 1820 el panorama militar venezolano era el siguiente:
El Oriente, Guayana y parte de Occidente era ocupado por los patriotas, su moral ascendía y los recursos y preparativos aumentaban. Mientras que el dominio realista comenzó a disminuir. Cada vez estaban más acorralados por los patriotas, se mantenían a la defensiva y su moral descendía. Mientras aquello ocurría, en España se sentía preocupación por los continuos y firmes triunfos de Simón Bolívar y sus lugartenientes por lo cual se creía en un fracaso total de El Pacificador Pablo Morillo, quien recibió --de parte del gobierno español-- instrucciones para tratar y lograr con los patriotas un acuerdo mediante la oferta de que los jefes quedarían en sus puestos y comandos con la condición de reconocer la Soberanía de España. Instrucciones que no encontraron eco en los patriotas, pues lo primero que ellos exigían era el reconocimiento de su Independencia por parte de la corona española.
Después del fracaso de varias reuniones de distintos comisionados de ambos ejércitos, por fin se llegó al acuerdo de firmar --el 25 de noviembre de 1820-- los Tratados de Armisticio y de Regulación de la Guerra: Con el primero cesó oficialmente la “guerra a muerte” y con el segundo se suspendieron las hostilidades durante seis meses, con lo cual se favoreció el rearme y organización del ejército patriota así como la creación de un clima de tranquilidad militar. Una vez firmados estos tratados se acordó una reunión entre El Libertador Simón Bolívar y el Brigadier don Pablo Morillo, máximo jefe del gobierno español en Venezuela, la cual se celebró, dos días después, el 28 de noviembre de 1820 en Santa Ana, ciudad del hoy estado Trujillo. Esta célebre entrevista podría considerarse como la despedida diplomática de Morillo, pues poco tiempo después regresó para siempre a España.
Estos acuerdos o Tratados de Armisticio y de Regulación de la Guerra no fueron otra cosa que el acuerdo mutuo de un cese al fuego, una tregua, y sirvieron para que ambos ejércitos, Patriota y Realista, tomaran un respiro, un descanso y se prepararan para una confrontación final que sería la Batalla de Carabobo a mediados del siguiente año.
Antecedentes inmediatos al 10 de mayo de 1821
Se inició el año de 1821 con una línea divisoria para ambos bandos que comenzaba en el Delta del Orinoco, seguía el curso de este río y continuaba por el Apure en el bajo llano, remontaba los Andes venezolanos, bajaba hasta Maracaibo y seguía hasta el río Magdalena en Nueva Granada. Dentro de ese gran arco se situaban los realistas, cuya posición y dominio se estrechaban más. Se encontraban aislados, pero con la ventaja de tener el mar Caribe al frente por donde le podía llegar un refuerzo desde España o simplemente escapar a última hora; estaban en plena desmoralización con motivo del regreso a España del antepenúltimo Capitán General español don Pablo Morillo y de la rivalidad entre Miguel La Torre (penúltimo) y Francisco Tomás Morales (último).
Todo este caos realista lo aprovechó el Libertador para planificar y organizar la definitiva campaña de Carabobo, cuyas principales operaciones se dieron de la siguiente manera: Desde Oriente se dirigieron hasta las sabanas de Tinaquillo, hoy estado Cojedes, las tropas de José Francisco Bermúdez. Desde Occidente (Lago de Maracaibo) avanzaron las de Rafael Urdaneta. Desde Trujillo se desplazaron las de Cruz Carrillo. Desde Achaguas hicieron lo propio las de José Antonio Páez. Y finalmente el Libertador con el grueso de las tropas se concentró en San Carlos de Cojedes. Fueron casi 7.000 soldados comandados por Páez, Cedeño, Plaza y el propio Simón Bolívar. Ello constituía el núcleo principal de las fuerzas patriotas.
Pero veamos lo que afirma Julián Fuente-Figueroa Rodríguez (1976) en su obra Historia de Venezuela en relación a la salida hacia las sabanas de Tinaquillo del general José Antonio Páez desde el histórico pueblo de Achaguas el célebre día 10 de mayo de 1821.
El diez de mayo salió Páez de Achaguas al frente de 1000 infantes (…). Ya para el 20 había cruzado el río Apure por el Paso Enriquero. El 31 de dicho mes llegó a Tucupido (hoy estado Portuguesa), desde donde siguió a San Carlos por la vía de Guanare. El 7 de junio llegó a San Carlos con la mayor parte de la caballería. Dos días después entro en dicha ciudad el resto de los jinetes, y el 11 hizo acto de presencia en ella la infantería.
Por su parte, el propio José Antonio Páez (1973) en su Autobiografía…, informa lo siguiente:
Prepararonse todos los jefes para la nuevas operaciones, y yo recibí orden de Bolívar de marchar con el ejército de mi mando a reubicarme en su Cuartel General en Guanare.
El 10 de mayo salí de Achaguas con mil infantes, mil quinientos jinetes, dos mil caballos de reserva y cuatro mil novillos.
No son de contar las molestias y trabajos que nos hizo pasar durante nuestra marcha la conducción de tan crecido número de animales. Todas las noches los caballos se escapaban en tropel (…) Por fortuna, corrían juntos y era fácil seguirlos por las huellas que dejaban en la tierra, muy blanda entonces, pues para mayor aprieto estábamos en la estación de lluvias. (…)
Al fin mis llaneros los cogían, y al otro día me alcanzaban con ellos en la marcha, que yo aceleraba todo lo posible para reunirme con Bolívar.
En el pueblo de Tucupido supe que este se había movido hacia Araure, cuya villa había abandonado La Torre para replegarse hacia San Carlos, punto que también abandonó cuando supo que había ocupado Araure, retirándose finalmente a Carabobo donde se proponía presentar batalla a las tropas republicanas.
Sabiendo yo que el Libertador llevaba muy poca caballería, dejé la infantería al mando del coronel Miguel Antonio Vásquez, y con la caballería me adelanté hasta San Carlos donde alcancé al general en Jefe.
Y así, a San Carlos de Cojedes fueron llegando los jefes de la fuerzas patriotas y se fue reuniendo --de esta manera-- todo el ejército emancipador, el cual se organizó en tres Divisiones: La Primera, al mando del general Páez, compuesta por los batallones Británico y Bravos de Apure. La Segunda, a las órdenes del general Manuel Cedeño, a quien Bolívar calificó como “El bravo de los bravos”. La Tercera dirigida por el intrépido coronel Ambrosio Plaza.
Todo el ejército patriota compuesto por jefes, oficiales y soldados comprendió cabalmente la importancia de una batalla decisiva batalla, la cual se realizó el 24 de junio de 1821 en la gloriosas sabanas de Carabobo.
En esta oportunidad, en esta disertación, no vamos a tratar el magistral desarrollo de esta extraordinaria campaña carabobeña donde el general José Antonio Páez y sus valientes lanceros que conformaban el batallón Bravos de Apure al lado de la no menos voluntariosa Legión Británica se esforzaron grandemente, demostrando mucha táctica, habilidad y destreza, y cuya actuación plena de arrojo, brío y energía, fue decisiva para alcanzar un indiscutible triunfo republicano.
A continuación se expone muy brevemente la significación histórica de dicha batalla considerando lo aportado por el ya citado historiador Miguel Ángel Mudarra (1984) y tomado de su libro Manual de Historia de Venezuela:
La Batalla de Carabobo fue la principal acción de guerra de nuestra independencia y la mayor de las realizadas en el territorio nacional hasta el presente. Con ella quedó afianzada la Independencia de Venezuela, si bien en lo posterior fue necesario eliminar algunos focos realistas como en los casos de Maracaibo y Puerto Cabello. En ella estuvieron representados todos los sectores sociales y regionales de Venezuela pues la unificación alcanzó su mayor apogeo; por lo cual fue el triunfo del Pueblo Venezolano unido. Por último, cabe destacar que fue la operación militar mejor concebida y perfectamente ejecutada de la estrategia bolivariana.
Sin comentarios.
Pero hasta Carabobo no llegaron las acciones de los llaneros de Páez, también intervinieron en el sitio y bloqueo de Puerto Cabello en 1823 y en muchos otros combates dentro y fuera del territorio patrio.
Otro aspecto importante dentro de la historia local narrada por los llaneros achagüenses es el hecho que tradicionalmente se ha creído y comentado que pocos momentos antes de salir de la población el general Páez con su tropa de valientes lanceros el 10 de mayo de 1821, entró a la pequeña Iglesia, oró fervientemente y prometió sí se ganaba el divisivo enfrentamiento bélico que entre patriotas y realistas se llevaría a cabo en el centro del país, él donaría para esa pequeña capilla una imagen de El Nazareno.
La batalla se ganó. Transcurrió el tiempo y en 1833 siendo José Antonio Páez Presidente de la República, encargó al tallista y ebanista caraqueño José de la Merced Rada una imagen de El Nazareno para regalársela al pueblo de Achaguas en pago de la promesa que hiciera antes de su marcha hacia el campo de Carabao en 1821. Dos años después la imagen fue traída hasta Achaguas y desde 1835 está entronizada en su iglesia la Imagen milagrosa de “El Nazareno de Achaguas”.
¿ Por qué el 10 de Mayo es el Día del Llanero Apureño ?
Entre las razones que nos llevan a reflexionar sobre la designación ---por parte del Concejo Municipal de Achaguas--- del 10 de mayo como el Día del Llanero Apureño se destacan las siguientes:
El 10 de mayo de 1821 salió de su cuartel general de Achaguas el general José Antonio Páez acompañado de los batallones “Bravos de Apure” y “Británico” rumbo al Glorioso Campo de Carabobo. Llevaba 1500 hombres de caballería y 1000 de infantería, más de 2000 caballos de reserva y 4000 novillos para alimentar el ejército patriota.
En esta importante fecha dentro del calendario de efemérides apureñas marca un hito en la historia militar y estratégica venezolana por cuanto fue un hecho planificado y ejecutado por el general José Antonio Páez, lo cual contribuyó grandemente con la logística aprovechada en la proeza ejecutada en el Célebre e Inmortal Campo de Carabobo.
La marcha que emprendió el Batallón Bravos de Apure desde Achaguas hasta Carabobo sirve de ejemplo y de refulgente espejo a las actuales y futuras generaciones de venezolanos y apureños, por cuanto representa el espíritu de sacrificio puesto al servicio de la noble causa patriota.
En los días posteriores a la heroica salida del general José Antonio Páez de su Cuartel General en Achaguas, El Libertador Simón Bolívar manifestó un justo y elocuente reconocimiento al desprendimiento, magnanimidad y grandeza de estos llaneros apureños en su desinteresada lucha por la independencia de la Patria.
Con la ardua marcha iniciada el 10 de mayo de 1821 desde Achaguas se demostró una vez más la lucha por el rescate y conservación de los valores que han caracterizado y caracterizan la idiosincrasia del llanero achagüense y que el Libertador expresó tan acertadamente en proclamas y documentos posteriores.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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FUENTE-FIGUEROA RODRÍGUEZ, Julián (1976) Historia de Venezuela. Caracas. Editorial Natura. Sociedad de Ciencias Naturales La Salle.
FUNDACIÓN POLAR (1997) Diccionario de Historia de Venezuela. Caracas. Segunda Edición. Editorial Libris.
LAYA, Carlos Modesto (1979) Del Apure Histórico. Caracas. Imprenta Nacional. (Publicaciones de la Presidencia de la República y Biblioteca de Autores y Temas Apureños, N° 1).
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LARES BOLÍVAR, Elisur Emilio (2009) Apuntes Geográficos del municipio Achaguas. San Fernando de Apure. Libro Ganador Concurso Historia de Barrio Adentro, Serie Gris. Fundación Editorial El Perro y La Rana. Sistema Nacional de Imprentas – Capítulo Apure.
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VELASQUEZ, Ramón José (Coordinador) (1983) Los Libertadores de Venezuela. Caracas. Ediciones de MENEVEN, Filial de Petróleos de Venezuela S. A. Noviembre de 1983.

Crean la primera célula artificial de la historia



(Chapulín Colorado).- Un artículo publicado este jueves en la prestigiosa revista Science asegura que ha sido creada la primera célula sintética autoreplicante, hecho inédito en la historia de la Humanidad.
Esta investigación fue realizada por un equipo de científicos del Craig Venter Institute, centro de investigaciones liderado por el llamado padre del Proyecto Genoma Humano, el bioquímico Craig Venter.
La célula ha sido fabricada hospedando en una célula anfitriona – provista de sus propias proteínas, lípidos y otras moléculas orgánicas – un genoma enteramente artificial cuyos pares de bases fueron seleccionados por un programa de computación y posteriormente emsamblados en un sintetizador químico.
A continuación la reseña de
EFE:
Washington, 20 may (EFE).- Genetistas estadounidenses anunciaron hoy que han producido por primera vez una célula controlada por ADN elaborado por el ser humano, un paso que acerca la ciencia a la creación de vida artificial.“Esta es la primera especie autoduplicable que existe en el planeta cuyo padre es un ordenador”, dijo en una rueda de prensa Craig Venter, uno de los genetistas más famosos del planeta.
Desde hace décadas científicos de todo el mundo manipulan algunos genes de animales y plantas, pero es la primera vez que alguien cambia el genoma completo.
Los autores de la gesta, que publicaron su investigación en la edición de hoy de la revista Science, replicaron en el laboratorio el genoma de la bacteria Mycoplasma mycoides, al que agregaron una secuencia de ADN con una dirección de internet, para quien desentrañe los misterios de su experimento.
A continuación colocaron ese genoma ajeno en la bacteria Mycoplasma capricolum, a la que le habían retirado previamente la mayoría de su información genética.
El nuevo genoma pasó a controlar la célula, que comenzó a producir las proteínas que el ADN trasplantado le pedía.
“Esta es la primera célula sintética que se haya hecho y la llamamos sintética porque está totalmente derivada de un cromosoma sintético”, manifestó Venter.
En realidad, sólo es sintético el genoma, mientras que el resto de la célula es natural.
El objetivo final de los investigadores es instalar en una bacteria un genoma elaborado en el laboratorio que le ordene realizar labores de utilidad para el ser humano.
Synthetic Genomics, una compañía fundada por Venter, ya cuenta con un contrato por valor de 600 millones de dólares con la compañía petrolera Exxon Mobil para producir algas que atrapen el dióxido de carbono y generen biocombustibles.
El procedimiento también podría usarse para crear ingredientes alimentarios, vacunas y hasta en la limpieza del agua, mantienen los investigadores.
“Esto se convierte en una herramienta muy poderosa para tratar de diseñar lo que queremos que haga la biología. Tenemos una amplia gama de aplicaciones en mente”, dijo Venter.
Al mismo tiempo se trata de una invención que abre la posibilidad de eventualmente crear una especie artificial, con toda la carga ética que eso implica.
“Este es un paso importante , tanto científica como filosóficamente. Ciertamente ha cambiado mis opiniones sobre la definición de la vida y cómo funciona la vida”, afirmó Venter, quien se hizo famoso en el 2000 al ser uno de los primeros secuenciadores del genoma humano.
El equipo científico, que trabaja en el Instituto que lleva el nombre de Venter, aspira ahora a sintetizar “la célula mínima que contenga sólo los genes necesarios para sostener vida en su forma más simple”, explicó Daniel Gibson.
Lo hará retirando fragmentos de ADN uno a uno hasta que se quede el genoma más pequeño posible, que será una plataforma para analizar la función de cada gen esencial para el mantenimiento de la existencia de la célula.
El anuncio de hoy representa la culminación de 15 años de trabajo de este grupo de científicos en la “biología sintética”, un campo de investigación nacido de los avances humanos en el control de los genomas.
En 2007 lograron reemplazar el ADN de M. capricolum con el de M. mycoides, y un año después montaron el primer genoma sintético.En el último experimento juntaron las dos experiencias. Primero identificaron la secuencia total de ADN de M. mycoides, compuesta de más de un millón de unidades, y le enviaron la lista a la compañía Blue Heron Biotechnology.
Esa empresa produjo artificialmente cromosomas de acuerdo con las instrucciones, a partir de los cuatro compuestos químicos que son la base de los genes.
El equipo de Venter usó células de levadura para unir los fragmentos, hasta tener la secuencia genética completa de M. mycoides y procedió a instalarla en la bacteria M. capricolum.
Para dejar su marca, añadieron al genoma la dirección de internet a la que debe enviar un mensaje quien lo decodifique, los nombres de las más de 40 personas que trabajaron en el proyecto y algunas citas famosas.
Gracias a ellos, una célula mitad artificial mitad natural lleva grabada en lo más íntimo de su ser las palabras de Richard Feynman: “Lo que no puedo construir, no lo puedo entender”.



martes, 11 de mayo de 2010

La llaneridad: ¿Metáfora o paradoja?

Luisa Talmay Rivas García

Resumen:

Esta ponencia hará un recorrido por las nociones de cultura, consumo y producción, que manejamos, es decir, qué consumimos culturalmente y qué producimos. Para ello nos remontamos al pasado y hurgamos en la historia y en la literatura de nuestra región llanera, ambas, nos dan pistas sobre lo que hemos venido considerando como cultura y lo que hemos heredado de nuestros antepasados. Busca abrir una brecha en lo que consideramos cultura e intenta impulsar nuevas visiones sobre ello, desde una perspectiva dialógica.

Descriptores: Llaneridad, cultura, consumo, producción, historia, literatura, dialogía.

Preliminar

El Llano es el inmenso lugar donde nací, inconmensurable, sin límites; cuando me preguntaban que de dónde venía, del Llano era la respuesta inmediata que brotaba del alma. La llaneridad la podemos ver plasmada en el idioma, la música, la pintura, la escultura, la geografía, la gastronomía y otras expresiones más. La naciente República de Venezuela se ordenó (1811) y marcó límites, se territorializó, pasó por varias distribuciones geopolíticas hasta llegar a la que conocemos hoy; dentro de la distribución actual tenemos cinco estados llaneros, a saber, Guárico, Barinas, Cojedes, Portuguesa y Apure.
De Llano y los llaneros han hablado, cantado y escrito infinidad de artistas y escritores, en la literatura se exalta el Llano y sus costumbres, pero realmente, es importante escudriñarnos a nosotros mismos. Acompáñame por ese recorrido fugaz a la cultura vista desde nuestra propia perspectiva. Para ello, iremos al pasado, y hurgaremos en él, para reconocernos en este presente, de esta manera, nos aproximaremos a lo que se considera cultura, es decir, lo que se produce y lo que se consume actualmente.

1. De la cultura

Los conceptos de cultura y producto cultural son objeto de polémica y confusión; la cultura siempre ha sido un tanto denostada y su difusión poco reflexionada, pero, ¿qué entendemos en realidad por cultura? Actualmente la cultura es entendida como un "camino para hablar de entidades colectivas" y remite a la idea de una forma que caracteriza al modo de vida de una comunidad. Parafraseando a Beatriz Sarlo[1], podemos decir que, el cambiante paisaje urbano, la constante modernización de los medios de comunicación, el impacto de estos procesos sobre las costumbres y la cultura en general, son el marco y el punto de referencia respecto del cual se articulan las muchas respuestas producidas en la sociedad. En el curso de muy pocos años, ésta ha debido procesar, incluso en su propia biografía, cambios que afectan relaciones tradicionales, formas de hacer y difundir la cultura, estilos de comportamiento, modalidades de difusión y funcionamiento institucional.
Partiendo de la certeza de que en América Latina se ha caminado firmemente al establecimiento de enfoques teóricos propios, basados en grandes enfoques humanistas, es importante notar que el interés mayor se centró en la comunicación humana, las relaciones dialógicas, la democratización de las comunicaciones y los procesos de apropiación crítica por parte de los receptores.
En 1970 Armand Mattelart dio a conocer el modelo de la Comunicación Alternativa que rescataba la dimensión humana del fenómeno y planteaba interrogantes en torno a las relaciones dialógicas del proceso. La base de este modelo fue la concepción de la comunicación aportada por los filósofos latinoamericanos Paulo Freire (1973) y Antonio Pascuali (1972 y 1979). Freire con su análisis sobre educación y dependencia sustentaba que la comunicación dialógica es la base de la liberación del educando y por ende de la liberación cultural e ideológica.
Por otro lado el investigador venezolano Pascuali enfiló sus planteamientos filosóficos hacia la delimitación del fenómeno de la comunicación como “COMPARTIR” y “PONER EN COMÚN”, reserva la comunicación a las experiencias humanas de intercambiar, compartir y consaber en igualdad de condiciones. Ya a finales de los ochenta y durante la década de los noventa Jesús Martín-Barbero (1987) pone a circular su teoría de las mediaciones, en la que enfatiza “la forma de concebir al receptor como un sujeto activo que se `apropia` de la cultura masiva y con sus códigos culturales resemantiza los mensajes desde su contexto cultural y social, es un proceso que no sólo se produce en el momento de la percepción del mensaje sino que abarca las etapas de la producción y de la recepción, atravesadas por mediaciones diversas”[2].
A partir de este teórico latinoamericano, los estudios en la región hicieron posible el acercamiento del sujeto en su relación con su cosmos, en un contexto determinado local y macro-real, poniendo en evidencia los problemas de la cultura popular en su relación con la cultura masiva. La atención por la cultura en el sentido antropológico no se pone en las nociones intelectuales de los individuos singulares sino en el saber colectivo y distintivo de todos los grupos sociales. Así que podemos pensar la cultura como comunicación en tanto trama abierta con varias redes concurrentes y multiplicidad de interacciones.
El teórico latinoamericano Adolfo Colombres plantea la cultura como el producto de la actividad desarrollada por una sociedad humana a lo largo del tiempo, a través de un proceso acumulativo y selectivo.[3] Entre el planteamiento antropológico y el sociológico-semiótico, otros autores, como el sociólogo mexicano Jorge González, estudioso de las problemáticas culturales de Latinoamérica, la conciben como "un modo de organizar el movimiento constante de la vida concreta, mundana y cotidianamente. Es el principio organizador de la experiencia y mediante ella ordenamos y estructuramos nuestro presente, a partir del sitio que ocupamos en las redes de relaciones sociales".[4] Ya en la década de los noventa, se llega a aceptar como válida la definición general de Talcott Parsons de cultura como la del "discurso simbólico colectivo que toma en cuenta los conocimientos, creencias y valores sociales".[5]
Si tenemos en cuenta un diccionario más específico y reciente como el Diccionario crítico de política cultura: cultura e imaginario,[6] vemos que han existido dos macroenfoques de abordamiento de la cultura, el idealista y el materialista; el primero ve en la cultura el indicador de un espíritu formador global de la vida individual y colectiva manifestada en comportamientos y actos sociales varios, y el segundo -de inspiración marxista-, la considera como reflejo de un universo social más amplio y determinante. En realidad estas visiones son herederas de las dos grandes concepciones confrontadas en la segunda mitad del siglo XIX: la francesa y la alemana. La primera trataba la cultura como "civilización", como "cultura universal". Era un logro distintivamente humano, progresivo y acumulativo, basado en la razón, en la verdad, en la ciencia y en el conocimiento.
Los alemanes, por el contrario y siguiendo las explicaciones de Adam Kupper,[7] utilizaban el término "kultur" para referirse a los valores espirituales, a las artes y a las manualidades creadas por el genio individual que -según N. Elias- debía alcanzar la perfección espiritual y su "estado cultural". Los defensores de "kultur" tenían en cuenta las emociones, las tradiciones nacionales y, como indicaba A. Weber, el mundo del arte y de la religión no tenían fines racionales a los que servir. El capitalismo era un conjunto de fuerzas corrosivas y vulnerables. La cultura, además, no era cuestión de élites, sino que era la clase media universitaria la base de los intelectuales.
Una tradición en parte heredada por los liberales intelectuales ingleses que, críticos de la tecnología y de la civilización moderna propia de la industrialización, abogaban por los valores culturales de la tradición en el arte y la filosofía. Tenían en cuenta "the history of the human spirit" y consideraban que la cultura estaba bajo la amenaza de la civilización material y la incipiente cultura de masas (hoy arraigada completamente). Según Kupper, T. S. Eliot consideraba que la cultura era la manera de vivir juntos en un espacio. Williams, por su parte, veía la cultura en conflicto con un industrialismo; lo que había que hacer era buscar un punto medio entre la tradición y lo moderno, dejando espacio para la diversidad cultural.
Actualmente se conjugan las visiones materialista e idealista y tienen como objeto la cultura vista en sentido totalizante, antropológico y sociológico. Estas políticas culturales se orientan por estos distintos conceptos de civilización. Cultura y civilización pueden surgir como términos equivalentes, la cultura puede ser entendida como componente de la civilización o, desde otra perspectiva, se puede considerar la civilización como la etapa avanzada de la cultura. La cultura, sin embargo, no es un concepto tan pragmático: es subjetiva y no tiene leyes universales. No existe una naturaleza humana común y lo que hay son distintas concepciones, desarrollos culturales, adquisiciones, aprendizajes e influencias. Frente a la consideración de la cultura como ley y hecho natural tras la publicación de la teoría de la evolución darwinista (y que fundamentó el llamado "nacionalismo cultural") parece ser que al final la aceptación mayoritaria es la de la corriente boasiana que se desarrolló en los EU y que sentencia: "la cultura es lo que nos hace".[8]
En el desarrollo de estas visiones antropológicas y sociológicas la acción comunicativa es vital. Siguiendo el modelo de acción comunicativa de Jurgen Habermas podemos decir que el mundo de la vida se compone de cultura, sociedad y persona, siendo la cultura el cúmulo de conocimientos que adoptan las personas para tener una comprensión del mundo y la acción comunicativa el proceso interactivo de transmisión y renovación del saber cultural; la transferencia de la promoción de la integración social a partir de la solidaridad y la formación de la identidad de la solidaridad.

2. Del consumo

Néstor García Canclini define el término consumo como “el conjunto de procesos de apropiación y usos de productos en los que el valor simbólico prevalece sobre los valores de uso y de cambio, o donde al menos estos últimos se configuran subordinados a la dimensión simbólica”[9]. Así pues, ve el consumo como sistema de integración y comunicación. El autor considera que, todos los actos de consumo son hechos culturales, llega a esta reflexión basado en la afirmación de que la apropiación de cualquier bien es un acto que diferencia simbólicamente, integra, comunica, objetiva los deseos y ritualiza su satisfacción. Consumir considera el teórico es intercambiar significados. García Canclini concluye que “es tan fundamental en el consumo la posesión de objetos y la satisfacción de necesidades como la confirmación y reconfirmación de significados y valores comunes”[10].
Entre lo que se usa y se consume intervienen escenarios decodificadores y reinterpretadores como la familia, la escuela, la universidad y otras instancias más. Cada objeto destinado a ser consumido es un texto abierto, es decir, susceptible de ser “leído” según las apropiaciones de los usuarios.
El proceso de socialización hoy no está sólo en la escuela, en la familia, sino también en los medios de comunicación social. La cultura de masas ya no significa anonimato, pasividad, conformismo, es la que va a facilitar la comunicación entre los diferentes estratos de la sociedad. “Las diferencias sociales no son tanto de clases como de niveles culturales, de expresiones culturales como nuevos indicadores de la organización social”[11] Los medios, especialmente radio y TV, ocupan un papel central en el consumo cultural. La mediatización de lo popular supuso la incorporación en los MCS de expresiones tenidas como “auténticas”. Manifestaciones culturales populares son readaptadas para su consumo masivo e incluso, para consumo de la élite (p. ej. artesanías).
El hecho de que la cultura se quiera aproximar a un público general propio de una sociedad de masas no debe llevar a la disminución del rigor y el análisis de los contenidos propios.

3. De la producción

Los "productos culturales" son en muchos casos productos propios de la cultura de masas y de la misma globalización cultural. Desde el punto de vista de las formas culturales tradicionales, se observa claramente una uniformidad de la sensibilidad. En la mayoría de ocasiones no se busca un cultivo del espíritu como se consideraba en la Alemania del XIX ("kultur") sino más bien un entretenimiento, una ocupación para ratos de ocio, primando la visión materialista de la cultura frente a la idealista.
Para muchos la desproporción en la difusión de productos culturales extranjeros y nacionales es notoria, así como la compra de libros respecto a la lectura de libros y la marginación de géneros como la poesía. En relación a esto el hábito cultural de los públicos es esencial, es decir, el fomento de las actividades de recepción cultural. Existen diversos tipos de públicos y por ello deben existir distintos tipos de producción y mediación cultural. El carácter mercantilista de la cultura es aceptado por la mayoría como lógico e inevitable pero no hay que caer en excesos. Sin embargo, lo que más copa los estantes de lo que llamamos cultura, son los programas de televisión, las revistas sobre moda, la forma de vestir y la música comercial, que en muchos casos, no tiene ningún arraigo o apego con lo que somos.
Es notable el afán de consumo del conocimiento, un gran auge de masificación de la educación universitaria. La educación universitaria se propone formar un público específico para las ciencias, el arte y la literatura, una audiencia que, toma en cuenta los méritos simbólicos de las producciones y no tan sólo su valor monetario. Podemos ver al universitario como un consumidor-productor, que desde su perspectiva reelabora los mensajes que recibe en el proceso de enseñanza-aprendizaje; el universitario como consumidor-productor debe ser “un lector activo”, capaz de hacer crítica y también de transformar su entorno, tener voz y voto en los cambios proyectados y en la vida social.

4. Postliminar

Con estas nociones debemos revisar ¿qué producimos culturalmente y qué consumimos? Nos hemos concentrado en actividades religiosas, regionalistas, folclóricas, en realidad, hemos hecho un sincretismo cultural, esto no es nuevo. En el 2007 publiqué un reportaje en la Revista Nacional de Cultura sobre la celebración del día de San Fernando, esa es una de las pocas cosas sincréticas que se realizan, pero, ¿cuáles otras expresiones? ¿Cuántos diarios tenemos?, ¿qué publican? ¿Cuántas emisoras de radio y televisión?
Cuando hablamos del Llano, lo que marca el imaginario de la gente, es el joropo, el canto recio, el humor fácil, lo folclórico, lo chabacano. Pareciera que no nos hemos dado cuenta de que somos otros en un mundo que ha desdibujado las fronteras, así que, en el imaginario, somos una metáfora hermosa, susceptible de ser loada, pero, en la realidad, ¿qué vivimos?
Si partimos de que la educación como práctica difunde y consolida imaginarios, símbolos valores y tradiciones, entonces, debemos empezar por la escuela y verla como el escenario más democrático y amplio del mundo, construir una visión de mundo desde ella. Si la escuela es un lugar de integración de placeres y saberes, entonces éstos cobrarán significativa importancia para quien así lo sepa y viva. Rescatemos el lugar preeminente de la escuela, pero no podemos frenar en este ámbito.
La universidad debe estar concebida para hacer una sinergia con la sociedad en la cual se vive: “los intelectuales de ahora son orgánicos por su directa vinculación a un nuevo modo de producción de conocimiento, el de la industrias de la conciencia. La especificidad de éstas reside, precisamente en su objetivo; la fabricación, cultivo y mantenimiento de la opinión.”[12]
La academia produce conocimiento que a su vez debe ser difundido por los medios de comunicación de masas, en este sentido, los medios tomarán los contenidos que serán difundidos para adaptarlos al público destinatario del mismo; esa acción afecta los contenidos, las prácticas profesionales y a las ciencias sociales mismas. La competencia que se desarrolla es el cultivo del conocimiento y de los mecanismos que permiten su comunicación.
En la alianza que deberá reforzar la Universidad con los medios de comunicación de masas está el sustentar de manera concreta el saber que se difunda, hacerle seguimiento, darle complejidad y sistematización para que puedan darse los procesos de reflexión, con el propósito de crear productos culturales de calidad que trasciendan la moda, el mito, los personajes y hasta las corrientes de pensamiento.
La reflexión intelectual debe retomar su lugar en la comunicación de masas, de discusión y crítica pero también como integradora.Debemos considerar a la Universidad como lo que es, una comunidad hermenéutica de consumidores, que contribuye continuamente a crear escenarios de integración y comunicación de individuos de una misma sociedad, desde un punto de vista autónomo, independiente y crítico.
La praxis que se propone viene gestándose por la periferia, y ésta es la del comprometido, que rechaza la violencia y defiende la vigencia de los derechos humanos, que asume su responsabilidad, que fija posición frente a los hechos observados, y además, toma decisiones que atañen al hecho analizado, porque selecciona unas partes y desecha otras, esto quiere decir, que con estas acciones asume el riesgo de ser subjetivo.
La cultura ha acabado siendo la conciencia colectiva de las ciencias sociales y los antropólogos han sido designados para su estudio, de ahí que se llegue a afirmar, como A. Kupper, que prácticamente todo aquel que escribe sobre temas sociales debería ser contado como antropólogo. Las fuentes deben ser los documentos y el mundo y que éste último debe ser descifrado a partir de la lógica y de la sensibilidad. A lo que se escribe se le tiene que agregar rasgos de las demás artes y construir el mundo recuperando la identidad y la memoria colectivas.
Tenemos que abrir una brecha para insertarnos realmente en la comunidad y la comunidad en nosotros, una sinergia, para poder crecer, la escuela, la comunidad, la universidad, todos, requerimos el concurso de todos, centrarnos en el compromiso, buscar un punto de equilibrio y que seamos la voz de la comunidad, y al mismo tiempo, educar a esa comunidad, en el diálogo, la crítica, la lectura, para luego accionar, todo esto de manera simultánea.

Referencias bibliográficas

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García Canclini, Néstor: Los estudios sobre comunicación y consumo: el trabajo interdisciplinario en tiempos neoconservadores. (Trabajo mimeografiado)
Habermas, Jurgen: Facticidad y Validez, Madrid, Editorial Trotta, 1998Harris, Marvin: El desarrollo de la Teoría Antropológica, Siglo XX Editores, México, 1999
Kupper, Adam: Culture, Harvard University Press, 1999Mancini, Ugo: de la Universidad de Bolonia, disponible en http://www.crim.unam.mx/cultura/ponencias/1CultDesa/CDIDE15.htm
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[1]. Beatriz Sarlo. Una Modernidad Periférica, Buenos Aires 1920 y 1930. Buenos Aires, Nueva Visión, 1988, pp. 262
[2]. Jesús Martín Barbero: De los medios a las mediaciones, G. Gili, Barcelona. 1993
[3]. Adolfo Colombres: Sobre la cultura y el arte popular, Ediciones del Sol, Buenos Aires, 1987
[4]. Silvia Barei,: El sentido de la fiesta en la cultura popular, Alción Editora, Córdoba, 1991
[5]. Talcott Parsons: La Estructura de la Acción Social, Guadarrama, Madrid, 1968
[6]. Diccionario Crítico de política cultural, Pandora, México, 2000
[7]. Adam Kupper: Culture, Harvard University Press, 1999
[8]. Ugo Mancini, de la Universidad de Bolonia, disponible en http://www.crim.unam.mx/cultura/ponencias/1CultDesa/CDIDE15.htm
[9]. Néstor García Canclini: Los estudios sobre comunicación y consumo: el trabajo interdisciplinario en tiempos neoconservadores. (Trabajo mimeografiado).
[10]. Op. Cit., p. 8
[11]. Op. Cit., p. 13
[12]. Félix Ortega: El mito de la modernización. Bogotá, Anthropos, 2001

Fotografía: Palmas en el estero. Entre La Negra y Puerto Miranda. (Arturo Alvarez D´ Armas)