Obituarios de un no-país — video a Alejandro Aguilar

lunes, 24 de febrero de 2020

LA SIGNIFICACIÓN DE LA REVUELTA EN LA SABANA DEL TEQUE


Por: M Sc. en Historia de Venezuela Eduardo J. Anzola


El 21 de diciembre de 1811 se promulgó la Constitución de la Confederación de los Estados de Unidos de Venezuela. Ese día, el secretario del Congreso de la República, Francisco Isnardi, afirmó:
 “Ni las revoluciones del otro hemisferio, ni las convulsiones de los grandes imperios [...] han venido a detener la marcha pacífica y moderada que emprendisteis el memorable 19 de abril de 1810 [...] vuestra conducta…(proporciona) al mundo el primer ejemplo de un pueblo libre, sin los horrores de la anarquía, ni los crímenes de las pasiones revolucionarias.” 1

Isnardi se refería así al proceso político que había llevado a la Declaración de la  Independencia de Venezuela meses antes, con lo cual se rompió definitivamente el vínculo que la sujetaba al Imperio Español. Esa crucial decisión la habían tomado los miembros del Congreso entre los días 4 y 5 de julio, luego de varias semanas cargadas de intensos debates, pero también con muchas dudas y vacilaciones que habían sido expresadas durante las acaloradas sesiones de los diputados.
No obstante, cuando formulaba aquellas palabras, emocionado por la magnitud política del acto, Isnardi no consideró digno de mención la breve revuelta que precedió a la inimaginable tragedia de desgarramiento y sangre de la violenta y cruenta guerra fratricida que vendría después, con todos los “horrores de la anarquía, y los crímenes de las pasiones revolucionarias”.
La revuelta en cuestión se originó en las inmediaciones de Caracas, un lugar colindante con la quebrada de Catuche denominado la Sabana del Teque, cuyos habitantes de origen canario  pertenecían al estado  llano, los llamados blancos de orilla, mayormente integrados por comerciantes minoristas, pulperos y pequeños agricultores; en su mayoría eran gente sencilla de baja formación.
El 11 de julio, cuando aún no se realizaban los festejos de celebración por la Independencia, unos sesenta habitantes de la Sabana del Teque, se sublevaron contra el naciente gobierno republicano. Enarbolando imágenes de la Virgen del Rosario y Fernando VII, intentaron avanzar hacia Caracas a lomo de mulas, armados de sables, trabucos y resguardados con armaduras de hojalata muy rudimentarias. La rebelión, tan improvisada como torpe, resultó rápidamente sofocada y los revoltosos fueron detenidos.
Pese a que muchos descendientes de canarios habían ya alcanzado posiciones en los estratos más elevados de la sociedad caraqueña, entre los descontentos figuraban marginados y discriminados por los grupos sociales más prominentes. Muchos de ellos tenían un escaso conocimiento sobre el proyecto de independencia y se manifestaron recelosos y contrarios al nuevo gobierno republicano bajo el control de la élite de los propietarios criollos. Al parecer temían que sus pocos bienes mermarían pues pensaban que el nuevo gobierno les exigiría onerosas contribuciones.
Un líder de la rebelión fue el caraqueño José María Sánchez, y otro de los promotores que destacaba, era un gigantesco mercader de origen canario, Juan Díaz Flores, a quien le decían  Juan y medio, apodo que aludía a su espigada figura. Entre los dirigentes intelectuales de mayor nivel de preparación y cultura que fueron imputados estaban el fraile dominico de origen canario, fray Juan García y el médico Antonio Gómez.  
En el breve período de cinco días, dieciséis de los insurgentes apresados fueron procesados, condenados, fusilados y ahorcados. Siguiendo la costumbre española de la época, sus cuerpos fueron desmembrados sus partes y cabezas exhibidas en las principales vías de Caracas como señal de cruel advertencia para todos los que se opusieran a la Declaración de Independencia.
Casi de inmediato, la numerosa comunidad de canarios y sus descendientes se desmarcaron del alzamiento y emitieron una declaración negando su afiliación al grupo insurgente y atribuyeron su origen a que aquellos habían sido “seguramente seducidos y engañados por los descontentos.” Varios contemporáneos consideraban excesivo el castigo por esta improvisada y rústica rebelión. Al resto de los comprometidos con los alzados de la Sabana del Teque no se les aplicó la pena de muerte, pero al fraile García se le condenó a prisión y al médico Gómez se le  expulsó del país. 2
Durante 1808,  este joven canario y galeno graduado de la Pontificia Universidad de Caracas había jugado un papel determinante en el combate contra una epidemia de fiebres muy severa que ocasionó más de cuatro mil muertes entre pobladores y peones agrícolas en las áreas donde había unas pestilentes lagunas artificiales para procesar el tinte de las plantas de añil en los valles de Aragua. Esas aguas se convirtieron en extensos caldos de cultivos de larvas y mosquitos. Antonio Gómez, había dirigido un eficaz plan de atención médica y sanitaria con gran dedicación y entrega a los enfermos.3 Después de haber sido un ferviente aliado del movimiento independentista, pronto se decepcionó y se convirtió en un acérrimo adversario de esa causa. Igual hizo su hermano Vicente, legislador por San Carlos, que de patriota pasó a realista.
El impacto en el exterior de esas drásticas ejecuciones fue muy desfavorable a la causa republicana. La prensa en Londres reseñaba el hecho con indignación y economistas británicos como el prestigioso Jeremy Bentham y James Mill, padre del prestigiado intelectual John Stuart Mill, se mostraron consternados por las “matanzas.” Los emisarios venezolanos enviados a Inglaterra por la anterior Junta Suprema en 1810, Andrés Bello y Luis López Méndez, se vieron compelidos a publicar en el periódico Morning Chronicle de la capital inglesa una aclaratoria intentando justificar el hecho. 4
Un año después, a comienzos de marzo de 1812 y como respuesta a la solicitud de ayuda militar que pidió a España el gobernador de Coro, José de Ceballos, el capitán de fragata Domingo de Monteverde arribó a esa ciudad desde Puerto Rico, al mando de un contingente militar realista. Monteverde, un canario que tenía varios parientes en Caracas, era un veterano de la batalla naval de Trafalgar contra Inglaterra en 1805 y contra la invasión de Bonaparte en 1810.
Para entonces, Fernando Miyares era el supuesto Capitán General de Venezuela designado por el Consejo de Regencia de España, quien al no poder asumir su mandato en Caracas desde la destitución de Emparan, estaba provisionalmente radicado en Coro, una jurisdicción que desconocía las nuevas autoridades de la República.  Para evitar enfrentamientos militares, las órdenes expresas de Miyares le exigieron a Monteverde no avanzar más allá de los límites de esa jurisdicción. Pero el capitán Monteverde, desoyendo el mandato del Capitán General Miyares, consideraba a éste como un gobernante irresoluto y por eso decidió desconocerlo. Por tanto, se nombró a sí mismo como máxima  autoridad enviada de España, aunque nunca había sido designado para ese cargo por el Consejo de Regencia, órgano que se oponía al usurpador del trono español, José Bonaparte.  Es así como Monteverde se transformó en otro usurpador del mando oficial español, que no respetaba la más moderna y políticamente avanzada Constitución liberal de Cádiz promulgada por las Cortes Españolas y vigente desde ese mismo mes de marzo.
Monteverde también desconoció las resoluciones del armisticio que acordó posteriormente con los enviados del Generalísimo Francisco de Miranda y arrasó a los republicanos de Venezuela con una saña y horror de una vileza extrema. Allí los primeros en morir por las armas fueron muchos de los jóvenes  mantuanos más destacados de la Sociedad Patriótica y otros personajes de gran brillo intelectual, así como varios diputados del Congreso,  e incluso sus familiares más cercanos. 5
Ostentando el cargo de Contador Mayor del capitán Domingo Monteverde, había regresado al país el exiliado médico Antonio Gómez para jugar un papel muy opuesto al que tuvo en los Valles de Aragua cuatro años atrás. Bien asesorado por Antonio Gómez y su hermano Vicente, Monteverde se convirtió en el verdugo de muchos de los promotores de la Primera República.
El médico Antonio Gómez aprovechó así la oportunidad de desplegar el más visceral resentimiento y retaliación por su efectiva contribución en la represión que las tropas realistas aplicaron contra los patriotas. 6 José Francisco Heredia, Oidor-regente de la Real Audiencia de Caracas lo señaló como el “…más temible de los exaltados por el ascendiente que tenían en Monterverde…” 7
Después de haber sido el abnegado médico que salvó muchas vidas en los valles de Aragua, se tornó en el más cruel vengador de los infortunados revoltosos de la Sabana del Teque, contribuyendo a ajusticiar y encarcelar a sus antiguos amigos republicanos.
La significación que tuvo para la sangrienta guerra de independencia, aquél drástico procedimiento aplicado a los líderes de la efímera rebelión de los canarios de Caracas fue como la mecha de pólvora que encendió las llamas de los odios larvados de los diferentes y confundidos disconformes con el nuevo orden republicano: blancos de orilla, pardos, mulatos y esclavos secularmente discriminados. El diputado del Congreso de la Primera República de Venezuela, Francisco Javier Yanes, juzgaba décadas después aquel hecho con una reflexión en la distancia temporal, al afirmar:

 “Estas ejecuciones y descuartizamientos fueron los que dividieron definitivamente los habitantes de Venezuela en dos partidos: el de los europeos y canarios, que se denominó de los Godos, y el de los criollos, en que había muchos españoles, que se llamó de los Patriotas...” 8
BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

1 Isnardi Francisco. Alocución del Congreso Federal de Venezuela al presentar a los pueblos la Constitución de 1811. p. 193. Publicado en: Pensamiento político de la emancipación venezolana. Comp. Pedro Grases. Caracas. Fundación Biblioteca Ayacucho. Nº 133. 2010

2 HERNÁNDEZ GONZÁLEZ., Manuel. Los Canarios  en La Independencia de Venezuela. pp. 80 - 91.  Caracas,  Bid. & Co. Editor, 2008


3 BRICEÑO IRAGORRY, Mario. Casa León y su tiempo. pp. 114 - 124.  Caracas,  Monte Ávila Editores C. A. 1981.

4  PARRA - PÉREZ,  Carracciolo. Historia de la Primera República de Venezuela. pp. 297 - 309;  313 - 314. Caracas. Fundación Biblioteca Ayacucho. Nº 183. 1992

5 BRICEÑO IRAGORRY, Mario. El Regente Heredia o la piedad heroica. pp. 87 - 102.  Caracas,  Biblioteca Popular Venezolana. Nº 21. Ministerio de Educación / Academia Nacional de Historia. 1947.

6 HERNÁNDEZ GONZÁLEZ., Manuel. Antonio Gómez, un médico ilustrado canario en la Venezuela de la emancipación.  pp.  107 – 108; 112; 117 - 120. Publicado en: Revista de Historia Canaria. Edición N° 192. La Laguna, Tenerife.  Universidad de la Laguna. 2010.

7 HEREDIA, José Francisco. Memorias del Regente Heredia.  p.109.  Caracas, Academia Nacional de la Historia. 1986.
  
8 YANES, Francisco Javier. Relación documentada de los principales sucesos ocurridos en Venezuela desde que se declaró estado independiente hasta el año de 1821. Tomo I. p. 4. Caracas, Academia Nacional de la Historia. 1943.



miércoles, 4 de diciembre de 2019

LA INFLUENCIA DEL CONTRABANDO EN LA GESTACIÓN, DESARROLLO Y CONSOLIDACIÓN DE SAN FELIPE EL FUERTE Y SU JURISDICCIÓN REGIONAL (1622-1764)



SÍNTESIS DE LA INVESTIGACIÓN HISTÓRICA REALIZADA PARA LA MAESTRÍA DE HISTORIA DE VENEZUELA DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL RÓMULO GALLEGOS (UNERG)

Fecha: Mayo de 2019        Autor: Eduardo J. Anzola         
Tutor: Jeroh J. Montilla

¿Cuál es el propósito de la investigación?
El propósito de la presente investigación documental consiste en destacar la importante influencia de las actividades en torno al contrabando como un factor determinante en el proceso histórico que condujo a la gestación, desarrollo y consolidación definitiva de San Felipe El Fuerte como ciudad y centro urbano con resonancia en otros ámbitos regionales, en el período comprendido entre 1622 y 1764.
Para desarrollar sus contenidos, fue preciso hacer un relato del proceso histórico de introducción, producción y comercio del cacao y la trayectoria de sucesos en el poblamiento de lo que luego sería la jurisdicción de San Felipe El Fuerte y su zona de influencia.
Para comprender las motivaciones y actuaciones de los pobladores de lo que sería la jurisdicción de San Felipe El Fuerte se analizaron los conflictos, los procesos sociales y económicos que los caracterizaron y sus relaciones con otras regiones y con el ámbito internacional.  Sin embargo, lo medular de la investigación lo fue la indagación sobre el papel que jugó la práctica del contrabando de cacao desde los inicios hasta la consolidación de lo que fue la ciudad de San Felipe El Fuerte y su proyección, tanto en su entorno como en el resto de la provincia.

¿Por qué se Justifica la investigación?
Las razones para emprender esta investigación radican en primer término en que se trata de un nuevo análisis historiográfico que profundiza sobre contenidos históricos enmascarados por los discursos institucionales o sepultados en archivos u obras de historias locales sin reeditar.
 Por otra parte, es una investigación pertinente pues muestra evidencia sobre el papel jugado por una gente durante el período colonial en hechos que ocurrieron, no en Caracas sino en el ámbito regional, pero que vinculan un proceso histórico regional que forma parte de la historia del país, con lo que estaba aconteciendo en otras regiones. Además, tales sucesos contribuyeron a germinar las semillas de la identidad de la nación venezolana.
Adicionalmente, se pretende con esta investigación, no solo enriquecer la conciencia histórica de las actuales y futuras generaciones, sino que ella sirva también como invitación a otros investigadores para que se estimulen a realizar nuevas pesquisas para indagar más sobre las historias regionales. 
En cierta forma esta investigación es una contribución a la historia para comprender mejor a Venezuela como nación y ver su tránsito en el tiempo, con los esplendores de sus días y las tinieblas de sus noches.

¿Cómo era el contexto temporal y espacial?
En el siglo XVII, las montañas y valles del río Yaracuy estaban bajo el control político de Barquisimeto, una de las doce jurisdicciones de la entonces Provincia de Venezuela. En tal región, a partir de 1620, se inició la producción y expansión del cacao y esto atrajo a muchos colonos de diverso origen en las cercanías de San Gerónimo de Cocorote, pueblo de doctrina solo para ser habitado fundamentalmente por indígenas, quienes en principio debían ser objeto de un proceso de asimilación cultural, religiosa y política según los patrones de la Corona española. No obstante, en torno a la edificación de una rústica iglesia autorizada por el obispo de Caracas, a partir de 1693 se constituyó un núcleo poblacional de aquellos colonos denominado Cerrito de Cocorote que luego se convertiría en San Felipe y desde allí, a través de las rutas fluviales de los ríos Yaracuy y Aroa, se conformó un activo eje de comercio con la aldea costera de Tucacas y la isla de Curazao, convertida en colonia holandesa desde 1634. Se puede visualizar geográficamente la localización espacial en los mapas que se muestran a continuación, el de la izquierda, lo que era la Provincia de Caracas, y el de la derecha, de la jurisdicción de Barquisimeto, donde se destacan los sitios más importantes de los sucesos.


   
 





















Curazao (amarillo) San Felipe (rojo) Tucacas (verde)














Barquisimeto (Violeta) San Felipe (rojo) Tucacas (verde)


¿En qué se fundamenta el abordaje teórico de la investigación?
Los planteamientos teóricos se basan en los enfoques geo históricos planteados por Fernand Braudel, que diferenciaban los períodos de corta y larga duración; se apoyan en el concepto de la Región Histórica expuesto por Germán Cardozo Galué; se recurre a los procedimientos de la arqueología documental formulados por Michel de Certeau; se aplican criterios del análisis de la ciudad y del poder según Michel Foucault; se toman conceptos de la Historia de las mentalidades de Jacques Le Goff y Georges Duby, así como la idea de las representaciones de Roger Chartier, e igualmente sobre la interpretación de las culturas de Clifford Geertz y los postulados de la Sociología de los hábitos según Pierre Bourdieu.

¿Cuál fue el camino metodológico?
La línea de investigación seleccionada es la histórica regional y local bajo el paradigma científico post positivista interpretativo. En cuanto a la concepción epistemológica, se analiza la práctica del contrabando como un proceso histórico de  la sociedad bajo estudio, y toda la labor investigativa se apoya metodológicamente en la heurística y los métodos cualitativo, hermenéutico-interpretativo, inductivo-deductivo, y analítico – sintético; por otra parte, aunque se procura mantener un manejo flexible, éste siempre se encuentra enmarcado en los métodos señalados.

¿Qué fue lo que caracterizó el asentamiento en Cerrito de Cocorote desde 1693?
Es preciso destacar que el asentamiento formal de Cerrito de Cocorote en 1693 ocurría precisamente apenas meses después en que se hubiera establecido una comunidad organizada de judíos sefardíes en Tucacas. No debió ser mera casualidad que tales eventos fueran casi simultáneos, pues las localizaciones espaciales de ambos poblados, se ubicaban estratégicamente en dos puntos extremos de una ruta comercial a través de los ríos Aroa y Yaracuy y que también en Cerrito se establecieran judíos conversos de diversos sitios de Europa. Pero la gran mayoría de colonos establecidos allí eran canarios, mulatos y gente de otros lugares de la provincia, sobre todo de Barquisimeto, y su propósito fue participar en la floreciente economía del cacao. 
En cuanto a su estructura productiva, el 95% se trataba de productores pequeños y medianos, con plantaciones menores a 10 mil árboles y apenas 5% eran grandes, con 10 mil o más plantas. Ellos se dedicaban a negociar al menos el 65% de la producción total de la jurisdicción con neerlandeses de Curazao y judíos de Tucacas, actividad considerada como comercio ilícito para la Corona española. Esto se hacía con la participación de todos los estamentos sociales, pues su resultado permitió generar una estructura económico-social donde los grupos más marginados tenían mejor oportunidad de ascenso social que en otras regiones de la Provincia de Venezuela, donde prevalecía una estratificación de castas considerablemente más rígida.

¿Cómo fue el proceso histórico de Cerrito de Cocorote y San Felipe El Fuerte entre 1700 y 1749?
En 1700 los nuevos residentes solicitaron al rey, licencia para que Cerrito tuviese rango de ciudad española; pero ello provocó malestar en Barquisimeto y entre 1701 y 1706, los caciques indígenas de Cocorote formalizaron oficialmente denuncias contra la existencia de Cerrito. Mientras, desde 1702 estalló en Europa una larga guerra por la sucesión del trono español, cuya consecuencia fue la poca atención por parte de la Corona hacia sus colonias de ultramar las cuales entonces intensificaron el contrabando precisamente con los enclaves más próximos que tenían las naciones adversarias de España.
Con la excusa por la práctica del comercio ilícito, el Cabildo de Barquisimeto ordenó el primer ataque contra Cerrito en 1710. Al siguiente año, en representación de los residentes de Cerrito, el capitán Alonso de Torres y Ponce de León formuló una súplica al rey pidiendo amparo para impedir otro ataque. No obstante ello no evitó que, con el respaldo del gobernador provincial, se ordenara un segundo ataque perpetrado también por el Cabildo de Barquisimeto en 1717 y que en 1724 se realizara finalmente el arrase total de todo el poblado de Cerrito. A partir de estos acontecimientos Fray Marcelino de San Vicente, el influyente ex procurador de las Misiones Franciscanas en la Provincia de Venezuela, tomó una serie de iniciativas en favor de los atribulados residentes y en 1725 formuló una solicitud al rey con una detallada y sólida exposición de motivos para que Cerrito fuese ciudad española y luego el nuevo gobernador provincial gestionó esa petición. También los cerritenses renovaron la misma solicitud en 1729. Para entonces ya el rey Felipe V había decidido otorgar condición de ciudad a Cerrito de Cocorote, lo cual fue oficialmente reconocido por Real Cédula emitida ese mismo año y se procedió a reconstruir viviendas y edificios en un lugar muy próximo donde había estado antes Cerrito de Cocorote.
 En 1731 se instaló el Primer Cabildo de la nueva ciudad, a la cual la rebautizaron como San Felipe en homenaje al rey Felipe V y le añadieron el apelativo “El Fuerte”; al siguiente año se constituyó oficialmente la correspondiente delimitación geográfica de su jurisdicción regional.  Igualmente ya desde 1730 se había establecido una importante factoría en la nueva ciudad, sucursal de la empresa Guipuzcoana en la Provincia de Venezuela, cuyo fin era monopolizar y controlar el comercio de cacao y otros productos en toda esa colonia española y las otras gobernaciones vecinas. Precisamente con el comienzo de sus operaciones mercantiles e intento de controlar el contrabando, se generó un rechazo a tales actividades y ello fomentó una violenta rebelión contra la Guipuzcoana cuya cabeza visible fue el zambo Andresote entre 1731 y 1732, la cual contó con el apoyo logístico y militar de los contrabandistas holandeses desde la isla de Curazao, y la disimulada complicidad de varios personalidades de San Felipe El Fuerte.
En este clima tan conflictivo que tuvo un serio impacto en la provincia causando la destitución del gobernador de Venezuela, se pudo someter la rebelión por la fuerza y durante unos pocos años el contrabando de cacao estuvo más controlado, aunque sin ser completamente erradicado; como resultado, San Felipe obtuvo ciertas prerrogativas en el comercio legal del cacao que le favorecieron económicamente.
Sin embargo, en 1739 estalló una guerra entre España e Inglaterra cuyo escenario lo fue el Mar de Las Antillas y con ello otra vez aumentó el contrabando. Las decisiones que tomó el siguiente gobernador de Venezuela, restringiendo la autonomía regional de las jurisdicciones y la aplicación de severas medidas de control del comercio ilícito estimularon un nuevo conflicto entre las autoridades de San Felipe El Fuerte y la gobernación provincial, provocando en 1741 un amotinamiento y escaramuzas que poco le faltaron para convertirse en un enfrentamiento armado interno de peligrosas consecuencias para la provincia en medio del conflicto bélico con Inglaterra.
El episodio concluyó con la destitución de las autoridades del cabildo de San Felipe y algunas sanciones leves a la mayoría de los influyentes promotores del motín. Al final, el Consejo de Indias en España deliberó sobre revocar la condición de ciudad a San Felipe El Fuerte, pero la prudencia para evitar una posible incursión armada tierra adentro por parte de militares ingleses, los hizo desistir de tomar resoluciones muy drásticas. En consecuencia, San Felipe El Fuerte pudo prevalecer pero el motín tuvo repercusión en las demás jurisdicciones regionales y fue el antecedente de otra rebelión de mayor alcance en Caracas en 1749, cuyo trasfondo también era el comercio ilícito.       
A continuación se identifican en los mapas siguientes, los escenarios de las rutas terrestres y fluviales del cacao recorridas por los alzados de Andresote y los contrabandistas hasta el llamado Golfo Triste. Desde las desembocaduras de los ríos Aroa y Yaracuy, ellos prosiguieron bordeando la costa hacia Tucacas para así ocultarse en el laberinto de cayos, ensenadas, albuferas, entre canales y arrecifes hasta salir hacia Curazao. 

Mapa pictográfico del siglo XVIII (1º Fragmento, Cont.) [1]


Mapa pictográfico del siglo XVIII (2º Fragmento)




         Mapa del laberinto de cayos, albuferas y ensenadas de la costa de Tucacas
y la desembocadura del río Yaracuy en el Golfo Triste


Mapa de las rutas del comercio ilícito y lícito desde las costas de las gobernaciones
de Maracaibo, Venezuela, Margarita, Cumaná y Trinidad hacia el Mar de las Antillas


¿Cuáles fueron algunos indicadores de la prosperidad de San Felipe El Fuerte?
De acuerdo al testimonio de contemporáneos, San Felipe se la consideró en 1764 como la ciudad de mayor relevancia comercial de la Provincia; de hecho, la amplia infraestructura de la factoría de la Guipuzcoana, la constituía como una de las de mayor capacidad instalada.  Otro ejemplo, era que, con una población de algo menor de diez mil habitantes, se demandaba cada año más de diez mil vacunos provenientes de los llanos para abastecer la ciudad con carne y cueros de res, con los cuales se confeccionaban los denominados zurrones para el embalaje y transporte de las fanegas de cacao.                                      
En lo que concierne a su relevancia fiscal, la región histórica San Felipe-Puerto Cabello, ocupaba el segundo lugar en recaudación impositiva después de Caracas, aunque su dinamismo comercial, reflejaba que en verdad el flujo económico era muy superior a lo registrado por la Real Hacienda.
Un evidente signo de la opulencia de San Felipe El Fuerte era el gasto en fastos y celebraciones tales como los eventos conocidos como “Juras del Rey” realizados para proclamar la investidura de un nuevo monarca español, donde los residentes se desbordaban en costosos festejos sin pausa durante varias semanas, tiempo considerablemente mayor que los mismos actos realizados en otras principales ciudades de la provincia.

¿Cómo puede sintetizarse en un esquema el proceso histórico de San Felipe El Fuerte?
 

En definitiva, gracias al irreductible empeño por defenderse con los recursos y alianzas disponibles y luchar para perseverar en permanecer establecidos, la gente del poblado de Cerrito de Cocorote que quería convertirla en una ciudad española, lo logró al ser reconocida como San Felipe El Fuerte y pese a sus frecuentes conflictos con otras autoridades coloniales, ella  pudo finalmente prevalecer.
¿Cuales consideraciones y hallazgos relevantes resultaron de la presente investigación?
La ubicación estratégica del asentamiento de Cerrito de Cocorote en los Valles del río Yaracuy, coincidió temporalmente (1693) con el de la colonia judía de Tucacas, y con el auge del contrabando. Ambos sitios se localizaban en puntos extremos de la ruta del cacao a lo largo del río Yaracuy. Esto induce a sospechar que eso fue un deliberado proceso histórico sincrónico más allá de ser simples eventos resultantes de circunstancias casuales.
Con el objetivo de permanecer practicando el contrabando, la vasta red de complicidad colectiva establecida entre esclavos, mulatos, judíos, holandeses y sectores tanto económicos como políticos, fue un elemento clave en la rebelión de 1731, cuya cabeza visible lo fue el zambo Andresote; de igual manera también lo sería en el primer motín de carácter civil registrado en la provincia contra la empresa Guipuzcoana en 1741.
Se estableció un eje geo histórico entre Los Valles del río Yaracuy, Tucacas y Curazao, pues allí conformaron el principal escenario del comercio ilícito, y se propiciaron nexos de índole social, cultural y hasta político que surgían entre los locales con holandeses y judíos. Con la presencia de judíos conversos tanto en Cerrito de Cocorote como en San Felipe, se evidenció una menor segregación religiosa que en otros lugares conquistados por España.
La estructura socio-económica de San Felipe El Fuerte, ya constituida como ciudad, fue sin duda más próspera que la de otras poblaciones vecinas. Por otra parte, la preeminencia social en San Felipe El Fuerte y su jurisdicción se debía más a la condición económica y menos a la pertenencia a castas sociales elevadas.
También, pese a las disposiciones establecidas en las Leyes de Indias, el haber conspirado contra la corona española, no fue obstáculo para ejercer funciones públicas, mientras se contara con caudal suficiente. De hecho, se designó como regidor decano del primer cabildo de San Felipe El Fuerte, al próspero propietario don Bernardo de Matos, quien había participado en una conjura para desconocer al mismo Felipe V treinta años antes, durante la Guerra de Sucesión Española. Pese a que sobre aquél pendía una condena a muerte en ausencia por traición al rey y luego de haber sido un reo sin castigo, ello nunca impidió que durante toda una década se desempeñara como regidor y tuviera mucha influencia en todas las decisiones del cabildo.    

¿Cuáles reflexiones derivó el autor de la presente investigación?
--La relativa menor atención que el reino de España tuvo hacia la Provincia de Venezuela, colonia española que no tenía riquezas mineras disponibles suficientemente atractivas, unida a la continua falta de provisión de productos básicos para la población, parecen haber sido elementos determinantes que estimularon por siglos la práctica continua del contrabando.
--La necesaria relación de complicidad colectiva practicada entre los distintos estratos sociales y castas para mantener operativo el comercio ilícito, puede haber contribuido a gestar las bases de la cultura de igualitarismo que ha caracterizado a la mayoría de los venezolanos respecto de otras naciones hispanoamericanas que también habían sido colonias españolas.
--Otra consecuencia de la secular práctica colectiva del contrabando puede haber contribuido sobre una actitud de rebeldía de buena parte de la población venezolana hacia el estricto cumplimiento de las leyes; quizás así se inició una cultura de desapego a reglas y a eludir normas, práctica habitual que todavía prevalece en muchos.
--La concepción filosófica y política de la condición de ciudad para San Felipe El Fuerte en lo concerniente a su autonomía y soberanía jurisdiccional, era un tipo de régimen que en la administración centralista de la Corona española ya no tenía vigencia; más bien se enraizaba en tradiciones del pasado medieval que recuperaron vigencia en las colonias españolas y quizás también se inspiraba en ideas urbanísticas transmitidas por holandeses.
--Para continuar practicando el contrabando sin mayores restricciones, ese ejercicio de autonomía de San Felipe El Fuerte alcanzó su clímax con el motín de 1741 al enfrentarse abiertamente sus autoridades y figuras principales contra la propia gobernación de la provincia.  Quizás la rigidez de muchas instituciones coloniales españolas con disposiciones poco flexibles en comparación con otras colonias de naciones europeas, sobre todo en materia de libertad de comercio y administración impositiva, indirectamente fueron gestando a lo largo del tiempo un sentimiento de emancipación entre los criollos de la élite social.
--Todos los miembros de los distintos estratos sociales aceptaban una convivencia entre ellos como súbditos de un reino distante y ajeno a su realidad cotidiana, pero se manifestaban públicamente como enemigos de los traficantes.
--Todos ellos eran consumados actores en un gran teatro de simulaciones de rechazo al comercio ilícito y de apariencias de apego al orden establecido.
 --Pero todos sabían que eran bastantes aquellos que mantenían una relación comercial estrecha con los judíos y holandeses de Tucacas y Curazao, aunque esta actividad fuese considerada ilícita según la corona española.
--De todo lo anteriormente expuesto se colige que el objetivo de la presente investigación documental se cumplió al evidenciar la decisiva influencia del contrabando como factor clave en el proceso histórico de San Felipe El Fuerte, ciudad cuyas actuaciones tuvieron importante resonancia en otras regiones de la provincia.


[1] Se distinguen en este mapa pictográfico del siglo XVIII: Quebrada de Guararute, límite con Jurisdicción de Barquisimeto (Nº 01), Río de Guama
(Nº 02), Río Yaracuy (Nº 03), Tamanabare (Nº 04),  Haciendas de cacao (Nº 05), Cerro de Santa María, límite con Jurisdicción de Nirgua (Nº 06), Río
Yurubí (Nº 07), San Felipe (Nº 08),  Mampostal (Nº 9), Río Cocorotico (Nº 10), Misión de San Xavier de Aguas de Culebra (Nº 11), Aduana de Coco-rotico (Nº 12), Hdas. de cacao (Nº 13), zurrones de cacao transportados a hombros desde haciendas (Nº 14), Quebrada de Váquiras (Nº 15), Hdas. de
cacao (Nº 16), Río Aroa, límite norte de la jurisdicción (Nº 17), Valle de Macagua (Nº 18), Quebrada de Tucuragua ( Nº 19), Río de la Cruz (Nº 20), Río de Lorenzo (Nº 21), Hdas. de cacao (Nº 22), Cañizos (Nº 23), Transporte de Cacao por arreos de mulas (Nº 24), Río de Yaracuy sigue hasta la costa
(Nº 25), Pueblo de San Nicolás (Nº 26), Río Aroa (Nº 27), Boca del río Aroa (Nº 28), Boca del río Yaracuy (Nº 29), Aduana de Boca de Yaracuy (Nº 30).