Obituarios de un no-país — video a Alejandro Aguilar

martes, 10 de agosto de 2010

PEDRO DÍAZ SEIJAS: GUÁRIQUEÑO DE SIEMPRE

FELIPE HERNÁNDEZ G.
UNESR


Hace apenas un mes, el pasado 30 de junio del corriente año falleció en Caracas, el profesor Pedro Díaz Seijas. Ilustre hijo de Valle de la Pascua, nacido el 24 de diciembre de 1921 en el caserío Santo Domingo Requenero, del municipio Leonardo Infante. Escritor, académico, ensayista, crítico literario, educador y miembro de importantes instituciones culturales nacionales y extranjeras. Profesor del Pedagógico de Caracas y director-fundador del Instituto Pedagógico de Barquisimeto y por ende, promotor e iniciador de nuevas ideas pedagógicas, reconocido nacional e internacionalmente. Fue director de la Academia Venezolana de la Lengua, y Director de Cultura de la Universidad Nacional Experimental "Simón Rodríguez" y Miembro del CONAC (Consejo Nacional de la Cultura). Cursó estudios en el Instituto Pedagógico de Caracas y en la Universidad Central de Venezuela, graduándose de profesor en castellano y Literatura y Magíster en Literatura Venezolana e Hispanoamericana. Ejerció la docencia en liceos y universidades y colaboró como columnista en los más prestigiosos periódicos capitalinos y del interior de la República. Su obra literaria está plasmada en más de 20 libros, entre ellos: Al margen de la Literatura Venezolana (1946), Introducción al estudio del ensayo en Venezuela (1947), Orientaciones y tendencias de la novela venezolana (1949), Rómulo Gallegos: realidad y símbolo (1965), La Novela y el Cuento en Venezuela (1972), La Gran Narrativa Latinoamericana (1976), Lectura en tres Dimensiones de Julián Padrón (1983), Biografía de Rómulo Gallegos (1984) y Bajo el Signo Creador de la Lengua (1985).
Del profesor Pedro Díaz Seijas escribió el académico Pascual Venegas Filardo, “es uno de los ensayistas y educadores más notables del país. Con largos años en la docencia nacional, es raro el venezolano joven que no ha estudiado en sus libros y no hay escritor que no conozca y admire su obra”. Y el doctor Ildefonzo Leal, testimonió que “…sus estudios sobre literatura venezolana son consultados con amplio interés. (...)"
El amor por la tierra natal siempre estuvo vivo y lo expresó en sus libros, escritos, conferencias, artículos. Aquí en Guárico se le admiró, reconoció y respetó, así lo testimoniaron a la posteridad, don Parminio González Arzola y el exgobernador guariqueño don Facundo Camero Velásquez. Muchas veces asistimos como espectadores en distintos pueblos del Guárico, a donde asistió a dar conferencias y charlas en universidades, concejos municipales, plazas y otros escenarios. Como orador de orden vino a Valle de la Pascua en ocasión del Bicentenario de nuestra ciudad. De ese amor filial legó como testimonio de su guariqueñidad, las obras: La Viva Presencia del Guárico; Crónicas del Guárico; Reflexiones en voz alta. Y La Poesía en Décimas a propósito del Llano, obra de la que el historiador Adolfo Rodríguez, quien gozó de su amistad y aprecio, escribió:
El último libro de Pedro Díaz Seijas, “La Poesía en Décimas a propósito del Llano”, demuestra que el ensayista, el crítico, el estudioso de la literatura que ha sido este escritor venezolano, se manifiesta también en la creación literaria. Subtitula, dicha obra, “Homenaje a Alberto Arvelo Torrealba y Ernesto Luís Rodríguez”, de quienes se reconoce deudor de una afición que se remonta a sus primeras andanzas, tierra adentro, cuando descubre un poemario del joven Ernesto Luís: el “supremo secreto de la poesía”, transitado por otros autores que Díaz Seijas nombra en el “ofrecimiento”: Pedro Sotillo, Luis Barrios Cruz, Arístides Parra, J. A. De Armas Chitty. La poesía de Díaz Seijas abreva también, como revela, en un “paisaje casi totalmente inédito, pero de una sublime belleza, situado al sur del distrito Infante del estado Guárico, cuyas vías desprendidas desde Valle de la Pascua, conducen a Espino, a Parmana, a La Peña”, Y su fascinante alrededor: “impresionantes morichales, cuya naturaleza es necesario conocer, admirar e incorporar a las maravillas decorativas de nuestras llanuras. Las grandes extensiones de sabanas” con “formaciones montañosas…como son el Cerro de El Macho y el Tucusipano, así como grandes bancos, como el Telesfero”. Territorio exquisitamente descrito en la obra “El reflejo de los remansos azules”, rescatada, estudiada y editada, siendo presidente de la Academia Venezolana de la Lengua, por Díaz Seijas, quien, cabe advertir, nace y se forja como hombre de llano por esos predios.

De su paso como Director Nacional de Cultura de la Universidad Simón Rodríguez, en la década de los años 80 del siglo pasado, durante la gestión como rectora de la doctora Elizabeth Yabour de Caldera, el profesor Díaz Seijas escribió el Himno de la institución. Sublime pieza musical donde el autor recrea líricamente como en un lienzo, las regiones de la geografía patria y la presencia Emérita de la siempre noble Casa que vence en las sombras, como ejemplo paradigmático de lo que fuese el imaginario del bien llamado Maestro de América, ilustre epónimo, como diciéndonos que una Patria grande y unida siempre es posible y necesaria.

HIMNO DE LA UNIVERSIDAD SIMÓN RODRÍGUEZ

Letra: Pedro Díaz Seijas.
Música: Inocente Carreño

Desde el Ávila Dios taciturno
a los Andes, el Llano y el Mar,
en tropel nuestras voces al turno
vuelan todas en canto triunfal.
En tropel nuestras voces al turno
vuelan todas en canto triunfal.
Don Simón Padre Nuestro seguimos
tras tu huella bravía y emérita,
a tu ejemplo auroras pedimos
inmortal ciudadano de América.
Tus palabras son surcos fecundos,
tu mensaje se yergue hacia el sol,
alboradas antiguas de mundos
iluminan tu ejemplo ductor.

Desde el Ávila Dios taciturno
a los Andes, el Llano y el mar,
en tropel nuestras voces al turno
vuelan todas en canto triunfal.
En tropel nuestras voces al turno
vuelan todas en canto triunfal.

En la ciudad de Valle de la Pascua, el domingo primero de agosto del año 2010.



viernes, 6 de agosto de 2010

EDGARDO MALASPINA OBTUVO PREMIO MUNICIPAL DE CARACAS EN LITERATURA MENCIÓN CRÓNICAS CON SUS "DIARIOS DE MOSCÚ".

Los premios municipales de literatura Stefania Mosca en sus menciones Narrativa, Ensayo, Poesía y Crónica fueron entregados el viernes 30 de julio, en el marco de la Primera Feria del Libro de Caracas que se realiza desde el 29 de agosto en Plaza de los Museos.

La apertura del evento estuvo a cargo de la agrupacion Niños Decimistas de Caracas, que en un largo repertorio declamaron y cantaron décimas acompañadas de música tradicional, zuliana, mirandina y oriental.
Los ganadores recibieron el premio de la mano del alcade de Caracas, Jorge Rodríguez, quien resaltó la importancia de celebrar el nombre de Stefania Mosca: “ella fue una mujer de ternura, firmeza y manantial puro que vivió desde el primer día de su vida siendo lo que era: una escritora”, dijo.

El Alcalde informó que todas las obras ganadoras de este premio serán publicadas y difundidas por el Fondo Editorial Fundarte, el cual fue relanzado con 15 obras entre las que se encuentra el libro Pequeña antología de Simón Rodríguez, del escritor Juan Antonio Calzadilla y que será distribuido de manera gratuita a partir de hoy .

GANADORES

Juan Rafael Medina resultó ganador con su obra La visita del ángel, en la categoría Narrativa.
El premio de poesía fue concedido a Carmen Rodríguez por La pasión disimulada. De igual manera, se entregó una mención especial a Vielsi Arias Peraza por su poemario Los difuntos.

En la mención Ensayo resultó ganadora Luz Marina Cruz por Las voces de Urimare, mientras que en Crónica el premió se lo llevó Edgardo Malaspina con su Diario de Moscú, libro en el cual el autor relata sus vivencias en la capital de Rusia a lo alargo de casi tres lustros.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Crónicas de una carnicería

LA GUERA FEDERAL: GRITOS DEL ODIO (II)

Alberto Hernández

** Zamora y su gente provocan con su vandalismo tormentos y asesinatos, incendios y violaciones, robos y saqueos, conculcando e hiriendo todos los principios de la sociedad, llegó a decir el presidente Julián Castro en una encendida proclama.Las voces de los montoneros helaban la sangre de los pobladores y se la encendían al fanatismo a galope. Las cartas estaban echadas, nuevamente el país sería testigo y víctima de una justicia vengativa. Los resentimientos acumulados trajeron los barros del odio. Los gritos, atascados por años en la garganta, volvían a ensordecer el mapa de Venezuela:

“¡Viva el Movimiento Federalista¡ ¡Viva la Federación de todas las provincias de Venezuela¡ ¡Viva el General Juan Crisóstomo Falcón, Primer Jefe del Movimiento Federalista Nacional¡”, se escuchaba en pueblos, caseríos y montes de aquel país preterido y ausente del resto el mundo.

Eran las ocho de la noche del 20 de febrero de 1859. La ciudad de Coro sería escenario de los incendiarios: una turba enceguecida que se dilataba entre las sombras. Hordas que pregonaban el odio al hombre blanco y a los que sabían leer y escribir. El Cuartel de la Guarnición de Coro recibió los primeros embates de la gente de Tirso Salaverría. De allí en adelante todo el país fue un candelorio. La silueta de la muerte comenzó su danza macabra.
La victoria fue tan contundente que el Gobierno comenzó a mostrar preocupación. El factor sorpresa dejó sin aliento a los más endurecidos y conservadores.
Mientras tanto, Juan Crisóstomo Falcón conspiraba en las Antillas a través del reclutamiento de exiliados regados por diversos países. A manos llenas, Falcón comenzó a idear la forma de invadir el país y fortalecer la lucha liberal. De esta pasión, Luis Level de Goda afirmó: “¡Cuánta decisión y entusiasmo había entonces en las filas liberales¡ Jamás causa alguna de Venezuela tuvo, ni ha tenido después, tanta vida ni partidarios tan decididos y resueltos y entusiastas hasta el fanatismo”.
Este fanatismo se vio materializado en la chamusquina entre gritos desaforados de los asaltantes. La anarquía tomaba cuerpo. Julián Castro se veía acorralado entre la negociación y la resistencia.

-Por ahí viene Zamora-El terror provocado por Ezequiel Zamora en cada asonada en la que tomaba parte, lo convirtió en una leyenda. Hombre decidido, participaría muy pronto en esta aventura que finalmente dejó el país destrozado, derrotado. Un nuevo fracaso se consumaría en los acuerdos entre los liberales y los conservadores. El espíritu nacional conocería la incertidumbre, precipitada por las negociaciones entre los alzados y el Gobierno.
La crónica social da cuenta del matrimonio de una hermana de Falcón con el terrible guerrillero. Estéfana Falcón unió vocaciones. Con el casamiento, Zamora se dedicó a las labores del campo. “Se retiró al hato El Maguey, a 11 kilómetros de la Sierra de Coro. Ahora, aparecía en el teatro bélico junto con otros hombres de rompe y rasga: José Desiderio Trías, José González Zaraza, Napoleón Arteaga, Pedro Torres, José Gabriel Ochoa y José Toledo, su concuñado, casado con Mercedes, una de las tres hermanas del General Falcón”, revela Vitelio Reyes.
La proclama que dio a conocer Salaverría, luego del asalto al cuartel, destacaba:

“La Revolución de Marzo ha sido inicuamente falseada. Atraídos por los encantos de su programa fascinador concurrieron a consumarlo todos los venezolanos; y su triunfo no ha producido otros gajes que el entronizamiento de una minoría siempre retrógrada, siempre impotente en su caída, siempre ávida de satisfacer innobles venganzas...Compatriotas: mi corazón abunda en sentimientos de júbilo que mi débil voz apenas puede explicar. Sin derramarse ni una sola gota de sangre, sin vejámenes ni tropelías de ningún género, sin que nadie pueda lamentar una injuria que de palabra o hecho le irrogaseis; sin más armas que nuestro valor y denuedo, y sin más esfuerzos que los de vuestras voces, me acompañasteis anoche en la grave empresa de desarmar las fuerzas y apoderarnos de las armas con que un esbirro (se trataba de Fermín García, portador de la carta de Páez para Falcón), remedo de Gobernador del General Castro, nos oprimiera”.

La proclama tiene fecha del 21 de febrero de 1859.Una vez conocida, varias regiones comenzaron a incorporarse al movimiento. La desolación tenía nombre. La guerra estaba avisada. La muerte susurraba en el miedo. Se preparaba la invasión de La Vela desde Curazao. Así, Zamora, entre otros generales, aborda La Guaireña hacia las costas de Coro. El 22 llegaron a La Vela. De inmediato, Ezequiel Zamora tomó las riendas y comenzó a despachar como Jefe de Operaciones del Ejército Liberal de Occidente. Órdenes iban y veían. Envió mensajes y emisarios a todo el país.
La revolución crecía a través de ayudas procuradas por importantes hombres. A esa hora de gestiones revolucionarias, Falcón miraba desde Curazao las luces de Venezuela. Esperaba para el ataque. El general pensaba penetrar por Barlovento para luego entrar a Caracas.
Por su parte, mientras las arengas y acciones le daban cuerpo a los preparativos, Zamora creaba el “Estado Independiente de Coro”. El texto de la “orden general”, avisa:
“Para hoy 23 de febrero de 1859.
¡Militares¡
Nombrado Jefe de Operaciones de Occidente en la campaña abierta por los pueblos, rescatando sus derechos y proclamando el sistema federal de las provincias, cumple a mi deber saludaros por haberme cabido esta honra al lado de los valientes corianos, con quienes más de una vez he sido partícipe de las glorias y de los reveses de las campañas.
La moral, el orden, el respeto a la propiedad y el amor ardiente por la libertad de su Patria, es el distintivo del carácter coriano, como civil; el denodado valor contra el enemigo armado, la generosidad y clemencia con el vencido, y la subordinación, es su divisa como militar. Con tan bellas dotes y la santidad de la causa que sostenemos, que no es otra que la verdadera causa de los pueblos, la República genuina, la Federación, vuestro heroísmo debe ser premiado con el triunfo de los principios y el derrocamiento consiguiente de la tiranía.
¡Viva la Federación¡ ¡Viva la verdadera República¡ ¡Viva, y para siempre, la memoria de los Patriarcas de nuestra Independencia, de los hombres de julio de 1811, los que, en el Acta gloriosa, dijeron a los pueblos, Federación¡
Que se cumpla pues, después de tantos años”.

-La violencia, la muerte en el horizonte-“Para el Gobierno de Castro el trauma de la subversión fue violento. Trataban de disimularlo con aspavientos. Restábanle importancia...La sedición podría adquirir empuje dado el estado de descomposición imperante en la República”, añade Reyes. Para tratar de parar lo que venía, el Presidente comisionó a Juan Lagrage, Carlos Hahn y Carlos Engelke para que hablaran con Falcón en Curazao. La misión era disuadir al alzado de atacar su propio país.
Juan Crisóstomo Falcón envió a Antonio Leocadio Guzmán y Luis Level de Goda. Fue un fracaso rotundo. La ira los dominó a todos. El odio político comenzaba a subir los niveles para arribar al odio visceralmente personal. De allí a la guerra, sólo un salto.
Días después, el 28 de febrero, Caracas amaneció entre protestas. Las consignas elevaban a Falcón, a Zamora y a la Revolución Federal.
Ante el alboroto nacional, Castro emitió un decreto de amnistía general “para todos los acusados y detenidos por delitos políticos”. Caracas voceaba la muerte de Julián Castro.
La tropa invadió las calles. Sablazos, culatazos, disparos propalaron la especie de la debilidad del Presidente, quien montó su caballo y salió a recorrer las calles de la Capital.
Lo seguían civiles esbozados que daban vivas al Gobierno y a la Carta Magna. Nadie se tragó el cuento: fue descubierta la trampa. El país se convirtió en un incendio. Ante esta realidad, Castro hizo movimientos en su gabinete. Pero nada, la anarquía estaba enquistada en todo el mapa.
Zamora se movía sin rumbo fijo. Nadie daba con su paradero. Se supo que se trasladaba hacia el centro del país. El Gobierno movió tropas a Puerto Cabello para tratar de detenerlo. Su campaña pasó por Tucacas y Alpargatón. Luego siguió hacia El Palito donde daría cuenta de los soldados de Avelino Pinto. La guerra se regó como pólvora y con pólvora. Un torbellino de miedo sumió al país. Pero Zamora ni siquiera intentó atacar Puerto Cabello y Valencia. Regresó a San Felipe, la asaltó, la tomó y luego hizo el intento con Barquisimeto, pero se abstuvo: “por visión táctica y destreza estratégica se regresó hacia Tari (...) Se dio cuenta de la reacción y se detuvo en Chivacoa. Avanzó lentamente hacia Yaritagua, llegó hasta Cabudare y destacó avanzadas de tanteo hasta Santa Rosa y Tierritas Blancas. Desde ahí, propuso la rendición de la plaza, pero el enemigo fue renuente y se dispuso a combatir” (Reyes).
Pero tampoco pudo. Se dirigió a Araure. Combatió en Las Galeras al Comandante Huerta, a quien persiguió hasta Ospino. Un día después se dirigió a Guanare. Pasó por El Sardinero, donde logró incorporar la guerrilla de Natividad Petit. Durmió en Sabaneta.
Barinas fue atacada el 16 abril. Esa plaza estaba tomada por el General José Ramón Escobar. Logró avanzar un poco, pero las fuerzas del gobierno eran muy fuertes. Se desplegó hacia el Torumo.
Se topó con el General José Laurencio Silva. “Más tres mil hombres marchaban hacia los reductos de Zamora. Este, al llegarle la noticia a Torumo, emprendió marcha por la vía de El Rial, rumbo a Guanare, por donde había pasado Silva camino de Barinas”.
Un nuevo grupo guerrillero, el de Martín Espinoza, se agrega a su tropa. Setecientos soldados forman parte de las fuerzas de Zamora.
Escaramuzas tras escaramuzas, Zamora logra finalmente tomar parte de Barinas. Mientras hacía campaña en esa tierra llanera, Falcón aún seguía en Curazao. El gobierno se desesperaba. Julián Castro emite una proclama: “Guerra de verdadero vandalismo es la que provocan, conculcando e hiriendo todos los principios de la sociedad...consuman tormentos y asesinatos, incendios y violaciones, robos y saqueos...”.
Ante la debilidad del Ejecutivo, Castro encarga de la Presidencia a Manuel Felipe Tovar, quien sugiere al General José Antonio Páez como ministro de Guerra y Marina por recomendaciones del mismo Castro. Pero Páez no acepta el cargo.
El terror se había instalado en toda la República. Los gobiernos locales y regionales salían en carrera. Miedo, confusión, pánico. El terror en el rostro de una nación. Castro desapareció. El Vicepresidente también se borró de las noticias. Pedro Gual, que había sido designado a la Presidencia, estaba escondido. Fue hallado y llevado a Palacio. Pero Castro se apareció de pronto y comenzó una rebatiña entre el designado y el aparecido por arte de magia. Gual se impuso sobre Castro, quien mostró arrogancia pero también debilidad. Tovar quedó en la Presidencia.
Mientras tanto, el país de las ambiciones, el destinado al eterno retorno al fracaso, continuaba su paso hacia el encuentro definitivo de Ezequiel Zamora con la muerte. Pero antes, debió zurcir la “guarimba” de la Batalla de Santa Inés, el 10 de diciembre de 1859. (Continuará)

lunes, 19 de julio de 2010

DIARIO DE VERANO. MOSCU. 2006

Edgardo Malaspina

VIERNES, 8 DE SEPTIEMBRE
Camino media hora por el bosque. En el periódico Izviestia hace un razonamiento y concluye que ahora los pobres perdieron su voz. Sorprenden los numerosos puestos de casas de cambio y bancos. Hay dólares en cada esquina. Antes perseguían a los que tenían moneda extranjera y los acusaban de fomentar el mercado negro.

Caminamos por la avenida Lénin. Pasamos por el monumento de Gagarin, orientado hacia el espacio. Llegamos hasta una plazoleta con el nombre de Lermantov ; su museo, una casita de madera está hoy cerrado.

Los trabajos de buhoneros, limpieza de las calles y de aseo urbano, es decir los más bajos y sucios son realizados por gente de las antiguas repúblicas de la URSS.

Los rusos hablan de nueva “mentalitet”, para referirse a la manera distinta de ver las cosas ahora en comparación con el socialismo. La palabra seguramente proviene del francés.

SÁBADO, 9 DE SEPTIEMBRE

Me despierto a las 9. Camino con Elf más de media hora. Leo los periódicos de ayer. Izvestia informa ampliamente sobre la explosión ocurrida en el cafetín del mercado de Cherkizovski , donde murieron varias personas . El grupo de terroristas se denomina “patriotas” en búsqueda de renacimiento de Rusia. Consideran que los culpables de los problemas del país son los “no rusos”. En primer lugar son atacados los ciudadanos provenientes de las antiguas repúblicas que conformaban la URSS.
Sin embargo las investigaciones sociológicas demuestran que los rusos colocan al terrorismo en el tercer lugar, a la hora de medir la percepción de los peligros de la nación, por detrás de los narcóticos y el alcoholismo. No obstante, todos los diarios tienen en sus páginas, y en formato resaltante, muchas propagandas sobre bebidas alcohólicas como la vodka que ahora se vende de muy variadas marcas.

Salimos a pasear por las calles de Moscú. En una tienda venden un retrato del último zar de Rusia, lujosamente decorado con hilos de oro, y con una leyenda inscrita en su parte inferior: “Nikolai II, El Libertador”. Su imagen está en todas las iglesias en calidad de santo, junto a otros mártires del cristianismo, entre velas y botellas de vino sagrado.

Hacemos una cola para entrar al Kremlin. Los extranjeros pagan una tarifa mayor. Me acerco a la caja y pido los boletos, la vendedora pregunta:

-¿Usted es ruso?

-Claro, ¿acaso no se me nota?- le contesto rápidamente y me deja pasar. Unos españoles que están detrás de nosotros intentan hacer el mismo truco pero no conocen el idioma y son detectados.
La guía explica mientras caminamos por el territorio del Kremlin. Allá la residencia de Putin, , acá la Catedral de la Asunción, el más importante templo de la Rusia de los zares con sus iconos y un cubículo de madera con muchos dibujos y leyendas: es el sitio para rezar de Iván El Terrible. Luego visitamos las catedrales de San Miguel Arcángel y la Anunciación. Por supuesto que no pudimos ser indiferentes al gigantesco cañón del zar y la campana zarina, el primero con sus cuarenta toneladas y la segunda de doscientas.

Entramos al Museo de Historia en la Plaza Roja. Fue fundado en 1872 y tiene 21 salas con una variedad de objetos y exposiciones que abarcan todas las etapas del desarrollo de Rusia desde la prehistoria hasta el acontecer reciente. Su fondo cuenta con casi 5 millones de elementos museísticos y más de 14 millones de documentos. En un rápido recorrido vemos los “rostros verdaderos” del hombre de las cavernas reconstruidos con sus cráneos originales usando la técnica de Gerasimov, un famosos antropólogo ruso; cachos de mamuts de Siberia y objetos tallados con su marfil; una canoa del neolítica encontrada en la orilla del Don; tinajas del Mar Negro con 6 mil años de antigüedad y con dibujos de espirales que significaban la eternidad del tiempo. Siguen armas de piedra como cuchillos y hachas, pero también de bronce y hierro; monedas, sarcófagos, máscaras mortuorias, vasijas en forma de osos, monedas, figuras antiguas de ajedrez, chalecos metálicos para el combate. Interesante resultan unos documentos hechos en cortezas de abedul: en uno se muestran las letras y dibujos de un niño de 7 años que está aprendiendo a escribir en el siglo XIII; en otro un hombre le propone matrimonio a una mujer. En una vitrina esta el original del Cantar de las Huestes de Igor, considerado el primer libro de la literatura rusa escrito en el 1180. Impresionante el cilicio negro junto a un ejemplar de la Biblia pertenecientes a Iván El Terrible.

En el Museo de Historia hay una exposición especial de China. Se trata de los guerreros de terracota de Qin Shi Huang, el primer emperador chino, el mismo que construyo la gran muralla. Esta colección de soldados, caballos y carretas está considerada la octava maravilla del Mundo Antiguo. Al morir el emperador debían ser sacrificados cuatro mil jóvenes para acompañarlo en el más allá. Los consejeros convencieron al rey para que aceptara un ejército de arcilla, el cual estuvo escondido por casi dos mil años hasta que fue descubierto en 1974. En la exposición que ahora vemos hay 81 piezas originales. Los soldados son altos (no parecen chinos por su estatura) y con rostros diferentes todos. Los animales y los carros de guerra están fina y hermosamente tallados.

Por Aragua pasaba un tren

MARACAY SUPO DEL PITO DEL GRAN FERROCARRIL DE VENEZUELA

Alberto Hernández

** El sitio donde está hoy la avenida Constitución fue testigo de la inauguración del Gran ferrocarril de Venezuela el 1 de febrero de 1894.
** El servicio nocturno comenzó con las primeras ferias de Maracay en enero de 1905. Se trató de una verdadera experiencia turística en la que participaron los pueblos de Aragua, los de Miranda y Caracas. Por supuesto, venía gente de Valencia, Mariara, San Joaquín y Guacara.

Para los desmemoriados o para quienes llegaron después de los cambios, Maracay fue sitio por donde pasaba el Gran ferrocarril de Venezuela, también llamado Ferrocarril Alemán. Hasta hace unas dos décadas aún se conservaban los rieles que estaban en la zona conocida como La Línea, espacio que es hoy parte de la Avenida Constitución. Quien cruzaba hacia barrio Lourdes o Santa Ana tenía obligatoriamente que mirar hacia abajo para no tropezar los vestigios de un tiempo cuando en Maracay se escuchaba el pito del tren que venía de la Estación de La Julia.
Un poco más adelante, metros después de la calle Mariño, por la misma avenido Constitución, estaba una estación, que hoy, por mandato de una alcaldía convirtió en comisaría policial. La ciudad, entonces, ha ido perdiendo su identidad gracias a los pésimos desempeños municipales, como es el caso de la plaza Girardot, totalmente remodelada, lo cual hizo que perdiera su valor patrimonial.
Una larga serpiente de hierro y madera
La idea de un ferrocarril para Venezuela fue del ingeniero inglés Robert Stephenson, cuyo padre, George Stephenson, fue el inventor del ferrocarril. Este hombre logró que Guzmán Blanco hiciera realidad el llamado período del ferrocarril inglés en nuestro país, suscrito por Robert Francis Fairlies, también ingeniero británico, quien realizó la construcción del tramo Caracas-La Guaira.
Para lograr tal cometido trabajaron unos dos mil hombres y se usaron más de 50 mil barras de dinamita, para volar cerros y abrir las brechas que permitirían el paso de los rieles desde Caracas hasta la costa central del país.
Finalmente, el 25 de julio de 1883 se inauguró el ferrocarril. En ese primer viaje desde Caracas abordaron artistas, políticos e intelectuales de la época, quienes aplaudieron y alabaron las maravillas de ese transporte. Décadas más tarde, en la primera mitad del siglo XX, Carlos Gardel atravesó la montaña desde la costa hasta Caracas en la misma máquina. El ferrocarril alemán descansa en paz.

El 1 de febrero de 1894, en lo que es hoy la avenida Constitución en Maracay, en el gobierno de Joaquín Crespo, aunque el proyecto era de Guzmán Blanco, quedó inaugurado el Gran Ferrocarril de Venezuela. O Ferrocarril Alemán. Se trató del más largo del país: una larga serpiente de hierro y madera cruzaba el mapa y daba la impresión de continuar su desarrollo, de no ser por la llegada de los camiones y los carritos por puesto, que lo desaparecieron poco a poco, hasta dejar una imagen de abandono en todas la estaciones.

De los Llanos hasta Maracay y Valencia
Los que se trasladaban -de los llanos de Guárico y Apure, así como del sur y de Guayana- hacia Caracas, Valencia o Maracay tenían que pasar obligatoriamente por la Estación de Cagua. Así lo señala la crónica. El servicio era limitado, sobre todo de noche. En el mes de enero de 1905, se amplían las posibilidades del servicio nocturno en ocasión de las primeras ferias organizadas en Maracay. Entonces la gente podía ir y venir en los trenes sin temor a quedarse en la calle. Una anécdota –que forma parte de la historia menuda- da cuenta de un vendedor de periódicos que gritaba:
-“¡ Mañana, soberbia inauguración de las Ferias de Maracay. Asistirá el gran caudillo y jefe del país, General Cipriano Castro ¡”.
La compañía adquirió 32 carros para pasajeros, 131 de carga, 30 para transporte de ganado, 6 velocípedos de vía, 6 bicicletas de vía, 30 trolies y 3 grúas. Contaba con 86 túneles y 182 viaductos. El precio de los boletos, hasta Valencia, costaba 44.75 bolívares en primera clase, y 36 en segunda.
Un libro para recordar el trenEn el hermoso libro del escritor maracayero Luis Codero Velásquez, La Venezuela del viejo ferrocarril, publicado por la Presidencia de la República en 1990, cuenta, en el capítulo “En La Julia era el cambio”, que “Víctor Cróquer, cronista y costumbrista nacido en Turmero, escribió una vez acerca del recorrido del pitante y fumador tren que se desliza –en aquel entonces- por el costillar de los pueblos aragüeños; enriquece su crónica la descripción de los alegres paseantes que van a bordo de un vagón para las festividades de La Candelaria, célebres en Turmero, y que tienen lugar los primeros días de febrero cada año. Van, en el convoy, diestros galleros de Las Tejerías, rivales arpistas de El Consejo y San Mateo; coleccionistas de lazos y coleadores de La Victoria y de Cagua, todos deseosos de disputarle supremacía a los del pueblo turmereño”.
Más adelante, Cordero dibuja el paisaje: “El bulevar de la estación de La Julia es como una “ceja boscosa, apretada de ramas, cuajada de frutos, donde el naranjo ofrece sus racimos en un abandono de leontinas sobre verdes casacas. Un cuentario de carros de mula hace una larga espera. El auriga trajeado de liquiliqui blanco y botonadura de realitos; pañuelo amarillo –reminiscencia de los tiempos de Linares Alcántara-, luce ventolero”.
No deja de contar el cronista maracayero acerca de los otros pueblos por donde pasaba el ferrocarril. Así, en su libro destaca los pueblos de Carabobo, regados en los dos valles, el de Carabobo y el de Aragua, “pues lo envuelve el mismo mundo vegetal, sólo que los separa la cuenca del lago de Valencia, cuyo tercio –o un poco más- le corresponde a Maracay…Así, a partir de Mariara, se iba a San Joaquín y al rosario de recodos de Guacara y Los Guayos, antes de entrar a la ruta final de San Blas…”.
Tanto en Maracay como en La Victoria había dos talleres de conservación y reparación de locomotoras y vagones, dirigidos por los propios alemanes. Había otro en Valencia, por los lados de San Blas.

Los últimos días del ferrocarril
Por Maracay pasaba un tren fantasma que competía con los camiones y carritos por puesto. Ya querían viajar en su lenta barriga. Los comerciantes y pasajeros preferían hacerlo en vehículos más ligeros y rápidos. Hasta que sólo quedaron los vagones y las estaciones, abandonadas en solares y avenidas. Los últimos recuerdos de la otrora muchachada de Maracay, sobre todo de la que vivía en Ciudad Tablitas y los barrio de enfrente, Lourdes y santa Ana, era lanzarle piedras a las ventanas de los vagones. O colocar piedras y obstáculos en los rieles. De esta manera, el respeto por la presencia de la larga sierpe de hierro dejó de ser en Venezuela. Una especie de soledad comenzó –décadas después- a añorar el ferrocarril. Venezuela quedó en el mundo como uno de los pocos países sin líneas férreas. Hoy, intenta de nuevo traer el ferrocarril.

sábado, 10 de julio de 2010

La literatura infantil, y el sentido ético del mágico imaginario de la infancia

Tibisay Vargas Rojas


La infancia es el rico instante en que para el ser humano todo es posible, porque todo cabe en la imaginación, y la literatura dirigida a los niños, es el mágico derrotero de las acciones, y el referente escrito de las decisiones.

El niño aborda el texto literario revalorizando, cuestionando, e imitando. Todo lector infantil o juvenil posee un cúmulo de intereses según su edad, y los especialistas de una u otra forma han tratado de clasificar etáreamente a los niños o jóvenes de acuerdo a sus intereses, tal el caso de Katherine Dunlap, investigadora de literatura infantil, quien señala una Edad Rítmica, una Imaginativa, una Heroica, y una Romántica.

Entre los tres y seis años el niño comienza su relación con la literatura, como oyente o como lector. Es la Edad Rítmica. Vive un universo sencillo donde la inmediatez, y la realidad que le rodea, acrecientan su imaginario a través de lo que la literatura le presente. Es la edad de la fascinación y el descubrimiento, la edad de repetir y sonar pues muy cercanas están las canciones de cuna. Los sonidos onomatopéyicos de los personajes, bien humanos, animales, y cosas, fascinan sus oídos y la imitación es casi instantánea, pues su sentido del ritmo es altamente agudo, y su atención al desarrollo de las acciones, bordea la emoción pura por la identificación con esos seres cotidianos que le brindan sus experiencias y le estimulan sentimientos, el niño no cuestiona, imita por placer.

La Edad Imaginativa arriba entonces entre los seis y ocho años, y su distancia con la realidad se manifiesta en su gusto por imaginar. Sueña, y a la par, la complejidad del mundo comienza a revelársele. Cuestiona, es el momento de las preguntas insólitas, el temor a lo desconocido. Se inicia en el entrenamiento de la razón llevando asida de la mano a la fantasía como el apreciado comodín de sus pensamientos y acciones. Los cuentos de hadas se enarbolan en su imaginario, como una posibilidad vivencial, anhelada y enriquecida.

Estas narraciones se originan en lo folklórico, en los relatos primitivos cuando el ser humano, al igual que un niño, temía e imaginaba que los fenómenos naturales tenían un origen mágico, y, como dice el francés reportero y crítico de arte René-Lucien Rousseau, “cuado las hadas ya no tuvieron lugar alguno en las creencias de la burguesía en ascenso, quedaron confinadas al dominio de los relatos para niños”. Este niño, al igual que aquel hombre primitivo, difumina en su mente la delgada línea que separa la realidad de la fantasía. Todos hemos nutrido esta etapa de nuestra vida con los cuentos de los Hermanos Grimm o de Charles Perrault, hemos hecho de alguna manera reconsideraciones de las situaciones de vida de “La Cenicienta”, de “Blanca Nieves”, o de “La Caperucita Roja”, hemos odiado y amado personajes, nos hemos identificado, y hasta deseado participar de sus experiencias, todo llevando el control de un imaginario que portentosamente nos hace salir airosos de un mal trance, gracias a una poción o a una varita mágica.

Cuestionar las acciones de los personajes de los cuentos de hadas, son nuestros primeros juicios críticos en una incipiente ética que aun no distingue lo real de lo imaginario, pero que se solidariza con el débil y el maltratado, que al final de relato se ve premiado, mientras que la crueldad del opresor, termina castigada y goza del más genuino rechazo.

A la pregunta de si todo esto que sucede en los cuentos de hadas es cierto, o no, debemos ser honestos sin desacreditarlos. La susceptibilidad de un niño en esta etapa, le marca de por vida. Se debe estimular su interés por la historia antigua, por los mitos y leyendas, por la búsqueda interior y la reflexión. La selección de dichos relatos debe ser minuciosa y delicada, rechazar la crudeza y crueldad extremas, entregar a sus voraces lecturas textos seleccionados, versiones que no lesionen y vulneren sino que sirvan al placer estético y al agudizamiento de la sensibilidad.

Entre los ocho y los doce años un cambio determina su gusto lector: arriba a la Edad Heroica. La imaginación sufre un detenimiento, y una etapa realista se enseñorea de su espacio mental y anímico. Los héroes tanto míticos como históricos, inspiran su imaginario. El niño se identifica y se proyecta a través del héroe, es una etapa interesantísima para darles a conocer epopeyas nacionales, personajes heroicos de la historia y mitologías universales. El niño critica y revaloriza las acciones de sus héroes, se parcializa y especula en los aconteceres, siente que esta ética del héroe le da sentido a la vida, fundamenta sus valores propios.

Al llegar a los doce años o trece años, edad en que al afinar su sentido crítico se inicia una reafirmación de su personalidad, ha arribado a la Edad Romántica. Las rebeldías propias de la adolescencia, son la clara señal de su inconformidad ante las imposiciones o ante todo aquello que no se ajusta a su sentido. Sus juicios de valor obedecen a una bien alimentada personalidad cuyos rasgos perfilan al futuro adulto que desea escudriñar al mundo a profundidad, invertido en un carácter romántico y caballeresco. La épica, y los libros de aventuras nutren su ya ambicioso gusto lector. Las vidas ejemplares los colocan ante una reflexión humanística y sensible, amén de un disfrute más exquisito en la contemplación de la vida.

Todo este periplo en la infancia y juventud lectoras, se cumple con sus variantes en función de las condiciones humanas tanto genéticas, como sociales y demás, es asunto del lector adulto, cercano a este lector en formación, ser el solícito y atento asistente del proceso a fin de garantizar el felíz desarrollo de un individuo.

En las manos y las páginas de padres, maestros, y autores, yace sensiblemente la responsabilidad del fundamento ético que detrás de todo imaginario labra conciencias, y define personalidades. Leamos para nuestros niños, entreguemos lecturas a nuestros niños, y más, leamos para el niño que nos definió, y aun vive.

viernes, 9 de julio de 2010

UNA CANCION CELTA PARA MARCO NATERA MUMAW

Adolfo Rodríguez


Los celtas, como cultura de los comienzos, presumimos que participan de ese celo religioso en bien de este cristal que habitamos. Que fue el caso de Marco Natera, emparentado, por los Mumaw, con aquellos primigenios pobladores de Irlanda. Lo guiaba una sensibilidad, a flor de piel, en bien de esos minúsculos manantiales sin los cuales no es posible el flujo universal. Mística búsqueda en que ocupa buena parte de su corta y preciosa vida con el recurso casi estricto de su corazón. Con amoroso tino izaba especies en extinción o desconocidas y las retornaba a sus hábitats o preservaba en apuntes para el inventario de cuanto conviene amar. Entrega sin reservas, para bien de unos latidos, en los que puso el certero temple con que entonó su guitarra y atipló su voz.

Sumido ya en la bruma que se apodera de la milenaria cultura de la que procede, destina para mí dos CD con música celta. Y deambulando por tierras que sus ancestros también colonizan, sabemos, su amiga Clara, Clara Rosa y yo, de que se ha ido a una esfera que su apacible genio no desestimó. A nuestro alrededor el ceremonioso concierto de paisajes tallados a la medida de una utopía en la que creyó y vivió. Un imperativo ecológico que sobrevive en ámbitos donde dioses, hombres y sus sombras se dan la mano. La isla mítica donde flamea la bandera de los Beatles, a quienes admiró tanto como a los montes donde relampaguea el eco de Loyola o el Carrao de Palmarito. Cada milímetro sacrosantamente dispuesto en ese orden que quiso. Tal que en un solo condado enumeramos más de cincuenta áreas forestales, conservadas, protegidas, resguardadas y mantenidas. Que el solar donde bullen células tan cercanas a las suyas, la naturaleza recobra su rango: piedras, plantas, animales, hombres y sus prístinos testimonios, honrando el gesto amable que hubo en este santo guardián de Gaia. Una energía, amigo Marco, que gracias a tu fe y la de cuantos te acompañan, aflorará también en el suelo donde naciste la última vez.

martes, 6 de julio de 2010

Tres recuerdos, tres inspiraciones, tres libros.

(Semblanza del Ing. César Humberto Ramos, notable escritor apureño)


EN homenaje A diferentes escritores apureños,

dentro del marco de la celebración del

DÍA INTERNACIONAL DEL IDIOMA CASTELLANO.

SAN FERNANDO DE APURE, 23 ABRIL DEL 2010


Elisur Emilio Lares Bolívar

Antes de empezar mi disertación debo hacer dos aclaratorias:

Primero, la bibliografía utilizada en este trabajo está basada fundamentalmente en tres libros, cuyo autor es precisamente César Humberto Ramos: Remontando el Apure Viejo (Desde 1931 hasta 1952), (crónicas), Romance en el Caramacate (Mi Borita) (novela) y Mi llanto por llanura (ensayo).

Segundo, sus amigos de infancia y juventud, especialmente el Prof. Manuel Bermúdez, --recientemente fallecido y otro de los homenajeados en este día--, lo llamaban en otros tiempos y lo siguen llamando cariñosamente “Cesarito”, de ahí que en varias oportunidades dentro de este perfil o semblanza, también nos referiremos a él como “Cesarito”. Esperando que esto no se vea como una falta de respeto de este autor hacia su persona.

Una vez aclarado esto, iniciamos la semblanza.

César Humberto Ramos es poeta, humorista, cronista, narrador, apureño notable, Ingeniero Agrónomo y Magister en Extensión Agrícola, entre otras capacidades y cualidades.

Sanfernandino de nacimiento. Vino al mundo en la esquina de El Relámpago el 17 de enero de 1931. Hijo de don Marcos Lira y doña Auristela Ramos, de cuya unión sentimental fueron procreados siete retoños: Belén, Emma, Simona, Guillermina, Rosa, Lilia y César. Por lo cual se observa que fue el único varón y último de 7 hermanos.

Sus primeras letras las aprendió en la Escuela de las hermanas Velásquez, donde la “niña” Candelaria enseñaba con afán y entusiasmo. Más tarde estudió en la Escuela de doña Andrea Hurtado de Santamaría, ubicada en la esquina de El Chimborazo, cruce con las calles Muñoz y Boyacá. Allí vivía doña Andrea con sus hijas Blanca Hurtado de García y Rosa Lerma Hurtado; su yerno José García y su nieta Edith.

Sin embargo, a pesar de estudiar en estas dos escuelitas privadas, toda su educación primaria la realizó en la Escuela Federal “Agustín Codazzi” de San Fernando de Apure dirigida magistralmente por el recordado y talentoso maestro Pablo Domingo Botello.

Recuerda el propio César Ramos que esta Escuela Federal “Codazzi” dejó para él una estela de recuerdos imborrables, tanto por la entrega y el sacrificio invalorable de sus muy capacitados maestros, como por el fruto educativo que fue dejando a su paso, año tras año, en él y en cientos ex-alumnos que jamás defraudaron la férrea voluntad de su afamado y rígido director.

Señala además nuestro homenajeado en uno de sus libros “Mi tiempo infantil transcurría en entre ir a la escuela, hacer la plana, jugar la candelita, metras, gurrufío, volar papagayos y hacer los mandados de la casa”.

Así, su vida infantil y de adolescente transcurrida en el barrio Perro Seco, al sur de la ciudad, estuvo colmada de alegres vivencias y anécdotas al lado de su familia, de sus amigos Manuel Bermúdez y Tomás Zoppi, y sus demás compañeros de clase y aventuras dentro de los sanos juegos de la muchachada sanfernandina de su época.

Múltiples son los recuerdos de chanzas, anécdotas, juegos, jocosidades… que evocaba el profesor Manuel Bermúdez en sus amenas crónicas publicadas en revistas y periódicos caraqueños, donde Cesarito Ramos estaba directamente relacionado con ellas, o simplemente era directamente el protagonista.

Su educación secundaria la inició en la misma capital apureña en el Colegio Federal “Miranda”. Para esos momentos, recuerda el propio César Ramos “Ya en sus aulas empezaban a destacarse como brillantes estudiantes los jóvenes José Vicente Abreu, Williams y Elizabeth Salas, Tomás y Elena Zoppi, Abilio Porras, Humberto Guzmán Wihdevoxebel, Rafael Elías Pérez, entre muchos otros jóvenes sanfernandinos”.

De los salones del Colegio Federal “Miranda” egresaron numerosos estudiantes quienes posteriormente se destacaron en las diferentes ramas del saber universal.

En 1946 el Colegio Federal “Miranda” dejó de llamarse así, cerró su capítulo educativo para siempre y pasó a denominarse Liceo “Francisco Lazo Martí”, bajo la dirección del Prof. Walter Michellangeli, contando en su planta profesoral con un selecto grupo de destacadísimos profesionales de primera línea, entre quienes el propio César Ramos recuerda a Elisa Díaz, Manuel Grüber, María Mayol Rodríguez, Alfredo Monthoux, Pedro Elías Hernández, Edgar Domínguez, Humberto Barrios y María Josefa Salerno, entre otros.

De esa época de oro del Liceo “Lazo Martí”, nuestro homenajeado mantiene agradables recuerdos de sus condiscípulos Carlitos Boggio, Mario Laprea, Arturito Álvarez, Olga Abreu, Josefina Naranjo, Carmen Aliria Chacón, Arnoldo Arana, entre otros; Sin embargo, la educación secundaria la culminó en el prestigioso Liceo ”Pedro Gual” de la ciudad de Valencia, donde egresó como Bachiller de la República.

Es importante destacar que al egresar del sexto grado de la Escuela Federal “Codazzi”, un nuevo sin fin de inquietudes bullía en su mente y su corazón. Para ese momento ya leía periódicos y, al trabajar en la Imprenta del Estado como componedor, necesariamente tenía que leer artículos de opinión de mucha o mediana profundidad sobre aspectos políticos, económicos, sociales y culturales tanto a nivel regional como nacional; con lo cual, fue conociendo mejor su región, su país, sus recursos, potencialidades, necesidades y sus limitaciones.

Todo ello obligó a su familia y a él mismo --cuando estudiaba en el Liceo “Lazo Martí”-- a pensar seriamente en la posibilidad de continuar sus estudios de bachillerato en otra región del país donde en realidad hubiese oportunidad para ello. Es por eso que a principios de la década de los años cincuenta --del siglo pasado-- tuvo que dejar su familia, sus amigos y su querido San Fernando para ir a estudiar en el Liceo ”Pedro Gual” de la capital carabobeña y posteriormente iniciar la carrera de Agronomía en el núcleo de la UCV de la capital aragüeña. Así, al igual que muchos otros coterráneos de la misma o de distintas generaciones, tuvo salir de su ciudad natal para incursionar en los diferentes campos del saber.

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Pasado el tiempo, y enseriando su vida sentimental contrajo matrimonio con la joven Teresita Córdova, de cuyo feliz hogar nacieron: María Teresa, María Auristela, María Eugenia y María Carolina.

Estas cinco últimas damas vinieron a completar el número doce, pues ya había siete que lo precedieron: su madre y seis hermanas. Al respecto, es curioso como este notable escritor sanfernandino presenta la dedicatoria familiar de uno de sus libros: “A mi madre, A mi esposa, A mis hijas, A mis hermanas”. Toda una vida familiar rodeado de mujeres.

A continuación se inserta un ejemplo sencillo, pero muy significativo que lo que simboliza y representa para César Ramos el amor fraterno de él para con sus hermanas y viceversa. Este ejemplo no es otro que la dedicatoria escrita de su puño y letra que le obsequió a su hermana Emma al momento de reglarle su obra “Remontando el Apure Viejo”. Acá la dedicatoria:

”Para mi querida hermana Emma:
Las ideas contenidas en cada uno de los capítulos aquí narrados, estuvieron estimulados por el cariño de todas ustedes.
Acá revivo un pasado con la ayuda de ustedes, aunque gran parte fue basado en mis experiencias juveniles, pues ustedes participaron en mis recuerdos con el sentimiento más profundo alojado en mi corazón de hermano: El Amor.
Con todo mi cariño,
César Humberto Ramos. 26 – 2 – 1988”.

Hermoso, sentimental. Sin más comentarios.


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En cuanto a su profesión, y ya como Ingeniero Agrónomo, durante más de 20 años desempeñó diferentes cargos dentro del Ministerio de Agricultura y Cría, pues fue desde Agente de Extensión hasta Director de Región del M.A.C.

Así mismo, laboró como Director General del INCE-Agrario, Asesor del Conicit y Gerente de la Fundación para la Capacitación e Investigación Aplicada a la Reforma Agraria (CIARA).

Dentro de su campo laboral ha publicado diferentes trabajos en distintas revistas y periódicos del país relacionados con su profesión.

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Pero el asunto que nos compete ahora, es su desenvolvimiento como escritor, como cronista, como notable apureño destacado en el mundo de las letras.

En este sentido, su génesis lo localizamos cuando --siendo estudiante del Colegio Federal “Miranda”, luego de la Revolución de Octubre de 1945-- fundó al lado de Mario Laprea y Benicio Rodríguez, un periodiquito denominado “Relámpago”, que vendían a medio, es decir 0,25 de bolívar.

¿Y por qué se llamaría así? ¿Recuerdan el nombre de la esquina donde nació nuestro personaje? ¿No sería que ese nombre lo llevaba él en lo más profundo de su alma y de su corazón y lo impuso por encima de los posibles nombres presentados por sus dos compañeros periodistas? Es posible.

Muchos años después, publicó para su familia y amigos más íntimos un manojo de versos en un poemario humorístico titulado “El Turpial del Buen Humor”, el cual tuvo mucho éxito y buenos comentarios entre sus conocidos y amigos.

Posteriormente, en 1988, con motivo de celebrarse el Bicentenario de su ciudad natal, apareció a la luz pública su primer libro “Remontando el Apure Viejo (Desde 1931 hasta 1952)”, un conjunto de crónicas, añoranzas y remembranzas sobre hechos históricos y situaciones ocurridas en San Fernando entre los años 1931 y 1952.

En la presentación de dicho trabajo el autor comenta ente otras cosas lo siguiente:

Remontando el Apure Viejo, ha sido producto de una vieja aspiración, retenida en mí mente por muchos años, de narrar y describir muchos episodios interesantes del acontecer apureño, entre los años de 1931 y 1952, años extremos de mi nacimiento, hasta el año cuando prácticamente los estudios universitarios me fueron alejando paulatina y físicamente de San Fernando. (…) Hoy, un tanto alejado de mi ciudad natal, remonto el Apure viejo, pero no en lancha, ni en bongo, ni siquiera en canoa; sino cabalgando el potro del recuerdo con las riendas de mi pluma, para saborear en la meta de mi rumbo, el triunfo del pensamiento sobre la distancia y el tiempo. (Hermoso, digo yo).

Posteriormente, pero en la misma presentación, el autor acota lo siguiente:

Considerando la variabilidad de temas que se abordan en cada uno de sus capítulos, esta obra ’Remontando el Apure Viejo‘ se desenvuelve entre una prosa de sencillez literaria, complementada con una prosa humorística indispensable, de manera que cada uno de los personajes y la circunstancias donde se vieron involucrados, estén representados en su fiel escenario.

Respecto a la variabilidad de los temas evocados en “Remontando el Apure Viejo (Desde 1931 hasta 1952)”, se pueden traer a colación los siguientes:

Remembranzas infantiles y familiares, estudios, juegos, la Plaza Libertad, la Laguna de Perro Seco, sitios turísticos y pintorescos de San Fernando, la Plaza Bolívar, retretas, la antigua Iglesia Parroquial, la Semana Santa, la quema de Judas, las misas de aguinaldo, las mujeres más bellas de San Fernando desde 1931 hasta 1952, el deporte en la capital apureña, el stadium “Jobalito”, humor y personajes sanfernandinos, algunos sobrenombres, y finaliza esta obra con un Glosario de palabras utilizadas en San Fernando entre los años 1931 y 1952.

En cuanto al San Fernando que César Ramos le correspondió vivir en su época infantil, el Prof. Manuel Bermúdez acotó lo siguiente:

César Humberto Ramos pertenece a la última generación de apureños que, siendo niño, se nutrió de la cultura que llegaba por el río. Apure era entonces un camino fluvial que, a través del comercio, abastecía a todos los pueblos ribereños. Y al mismo tiempo era el brazo que sacaba los productos de la tierra para otros lugares del mundo.
Hasta el malecón del palacio comercial de los hermanos Barbarito llegaban barcos de chapaleta y motonaves para descargar mercancías. Y San Fernando, la capital del estado, parecía una postal de un país lejano, vista desde Puerto Miranda, en la otra ribera.
Cuando venía la época de lluvias, el caudal de las aguas se salía de sus cauces y la llanura baja de Apure se convertía en un mar tranquilo, poblado de garzas, garzones y corocoras.
El agua de la inundación llegaba hasta las calles del sur de la ciudad, donde atracaban bongos y canoas cargadas de leche, jojotos, yuca, topochos y otros productos de los fundos vecinos, donde la vida trascurría plácida y tranquila, porque sus moradores, ya estaban acostumbrados a las largas sequías del verano y las grandes inundaciones de la época de lluvias”.

Palabras más palabras menos, ese fue el San Fernando que vivió para aquel entonces niño Cesarito Ramos.

Su segunda obra literaria la publicó en 1992, su título: “Romance en Caramacate (Mi Borita)”. Se trata de una novela “fresca, ingenua y sentimental”, cuya trama se desarrolla por el año de 1946, en un fundo situado a la margen izquierda del caño Caramacate, a siete kilómetros aproximadamente al sureste de San Fernando de Apure. Es una narrativa de aspecto costumbrista, relacionada con el llano apureño.

Al respecto, su compañero de infancia y amigo, ya varias veces citado Prof. Manuel Bermúdez señaló lo siguiente:

Cesarito Ramos salía de vacaciones de la Escuela Federal “Codazzi”, que dirigía el maestro Pablo Domingo Botello y se iba para un fundo cercano a pasar la temporada de los meses de agosto y septiembre. Los viajes constantes, el contacto con la tierra y con la geste de aquellas comarcas se fueron sedimentando en esa región del alma y del cuerpo donde los recuerdos afloran de pronto en un sueño, y uno no sabe si dejarlos pasar como una película, donde uno hace el papel de protagonista, o si encarcelarlos en las rejas tipográficas de un libro.
César tuvo sus reservas, porque de ingeniero agrónomo, que cultiva la tierra a ingeniero que cultiva las letras, hay cierta diferencia. Sin embargo, el poder del recuerdo y el empuje del río produjeron el desborde de las palabras en un texto que viene en forma de novela, que él llama novela fresca, ingenua y sentimental, porque Romance en el Caramacate, tiene todos esos ingredientes psicológicos que alguna vez sirvieron para dar comienzo a una poesía romántica.

Manuel Bermúdez continúa en su prólogo con la siguiente afirmación:

Romance en el Caramacate tiene el curso narrativo de un río del llano. Su historia corre sin dificultad por el curso de lo cotidiano. Cuando lo ingenuo y lo sentimental se sale de su cauce, el relato no se inunda para ahogar los personajes, no, sino más bien para buscarles un drenaje al sentimiento o a la emoción; porque el territorio donde ellos se mueven, el fundo “La Igualdad”, es, más que un lugar geográfico, un espacio literario, en el cual la realidad se mezcla con la ficción.
El tejido verbal que cubre la historia es de una sencillez que raya en lo coloquial. Se pudiera decir que la historia es una larga conversación. El diálogo, en forma expresiva, impone su dominio sobre las descripciones y narraciones. Por otra parte, Romance en el Caramacate tiene su forma especial de contar los hechos, que podría compararse con el relato telenovelesco de corte rural.

En cuanto a la tercera fuente considerada para apoyar bibliográficamente esta semblanza es el interesante trabajo titulado “Mi llanto por la llanura. Ensayo histórico, literario y técnico, sobre la llanura apureña durante las primeras cuatro décadas del siglo XX (1900-1940)” el cual desde ahora en adelante lo llamaremos “Mi llanto por la llanura“.
En esta obra, nuestro homenajeado, plasma todo su amor y pasión por el terruño que lo vio nacer. Como afirma el presentador del libro:

César Humberto Ramos lleva al lector a un viaje por el imaginario llanero. Esta investigación es una aproximación bastante certera a ese mundo llanero, mezcla de bucolismo salvaje y de naturaleza fastuosa. Seguramente este libro es una bitácora para todos aquellos que quieran acercarse al llano: definitivamente un espacio donde el hombre y la naturaleza conviven en armonía. Un lugar donde el ser humano se hace lluvia vibrante y vuelo esplendoroso del ave que surca el espacio de la inmensidad, un lugar donde se develan los misterios de la naturaleza.

Pero dejemos que sea el mismo César Humberto Ramos, con sus palabras repletas de nostalgia plasmadas de la introducción de este libro, que nos refiera a grandes rasgos la esencia de su contenido, nos explique el por qué del título de dicha obra y por qué lo escribió:

Es el peregrinar de los recuerdos que se derraman en mis sentimientos por todo cuanto viví en mi llanura, no muy recientemente, cuando vacunaban cachilapos y orejanos en el hato El Cedral, allá por el año 1951. También es la evocación de todo cuanto me fue dado a conocer por los peones cedraleños, sobre las penurias y alegrías que se vivían en ese espacio del llano apureño (…) que ahora se ensambla en mis remembranzas como un LLANTO de la llanura infinita que se perdió en el horizonte, confundido en el ocaso con los últimos rayos de un sol vespertino (…)
TRISTEZA de la tonada viajera que, con el quejido de sus lánguidos versos, ha sido fiel y consecuente compañera de su partida. Y es que parte de esa estampa llanera se ha MARCHADO dejando una estela de incertidumbre en el corazón de los copleros (…)
NOSTALGIA por la desaparición de costumbres, creencias y valores que estuvieron arraigados en la inocente mentalidad de ancianos, mujeres, peones y campesinos que supieron vivir con estoicismo todas las vicisitudes de su condición social (…)
AUSENCIA de Cantaclaros y Florentinos que tomaron el sabor del verso directamente del inmenso jardín de su paisaje llanero, que lo vivieron espontáneamente para poderse compenetrar con él (…)
Gran parte de tu espontaneidad y de tu naturalidad se ha PERDIDO, mi querida llanura, porque el avance de la civilización ha TRASTOCADO tu lozana presencia para maquillar tu cuerpo con un nuevo perfil de arena y granzón (…)
(…) mi querida y vieja llanura, hoy quiero reivindicar tu nombre y la magnitud de tu presencia ante las nuevas generaciones (…) le voy a explicar a todos (…) mediante remembranzas sencillas, cómo estaba tu corazón repleto de paisajes; de tus bellas lagunas de aguas cristalinas rodeadas por la blancura de tus garzas y tus lirios sabaneros; (…) De tus hatos y modestos conucos enclavados en lo más profundo de tu ser (…) De tus sencillos y humildes llaneros que extremaron sus angustias en lomos de briosos caballos enlazando el ganado cerril (…) De las bellas Mariselas y Marialayas dispersas en cada rincón de tu horizonte, esperando el canto para escaparse con él.
Todo esto has sido tú, mi querida y vieja llanura, y por eso hoy suelto con angustia el LLANTO de mí recuerdo.

En la introducción de su último libro, este apureño ejemplar nos demuestra una vez más su entrañable amor y pasión por su tierra natal, su gente, su cultura, costumbres, geografía y su historia.

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Ya para finalizar este perfil, esta semblanza, AFIRMAMOS que por todo lo comentado hasta ahora y fundamentado básicamente en estos tres libros que han llegado hasta nosotros (dos de crónicas y uno novelado), César Ramos, uno de nuestros homenajeados en el día de hoy, a pesar de ser un estudioso de las ciencias del agro, forma parte de ese pequeño grupo de grandes escritores y narradores apureños… Que pertenece a esa escasa elite de intelectuales y auténticos valores notables que han dado lo mejor de sí aportando su cuota de cultura y de letras a éste su terruño natal.

A todos ustedes, muchísimas Gracias.

Elisur Emilio Lares Bolívar.

San Fernando de Apure, 10 de abril del año 2010.-


FUNTES CONSULTADAS


RAMOS, César Humberto (1988) Remontando el Apure Viejo (Desde 1931 hasta 1952). Maracay. En el bicentenario de la Fundación de San Fernando. Editorial El Aragüeño.

RAMOS, César Humberto (1991) Romance en el Caramacate (Mi Borita). Maracay. Talleres de Industria Gráfica Integral C.A.

RAMOS, César Humberto (2009) Mi llanto por la llanura. Ensayo histórico, literario y técnico, sobre la llanura apureña durante las primeras cuatro décadas del siglo XX (1900-1940). Caracas. Colección historias. Editorial El Perro y la Rana.

jueves, 24 de junio de 2010

Crónicas de una carnicería

LA GUERRA FEDERAL: GRITOS DEL ODIO (I)


-Alberto Hernández-


** El pueblo, traicionado por algunos de sus libertadores, encuentra en montoneros y pequeños caudillos a los que llenarán de sangre nuevamente el mapa de Venezuela.

Muerto Bolívar, el reparto se impuso en aquel borroso y desvalido país. Páez, habitado por las voces que aún lo aupaban como el Centauro de los Llanos, hizo del territorio una hacienda y emergió como el Caudillo más poderoso de Venezuela. Pero no tardaría en aparecer en escena una disidencia voraz que pregonaba –con la mano derecha sobre el sombrero alón- el reparto de tierras y la negociada libertad de los esclavos.
El descontento social y económico fue considerado como la causa más importante para que se desatara la terrible Guerra Federal. “Este descontento se mantuvo atenuado a raíz de la desmembración de la Gran Colombia, ya que parte de la propaganda para ello se basaba en que la situación económica de Venezuela era resultante de su subordinación a Bogotá; y con la efímera bonanza de la oligarquía, gracias a medidas del hacendista Michelena y el mayor precio que los productos agrícolas adquirieron en el mercado internacional”, así lo escribe Siso Martínez.
La crisis apareció en 1840, cuando la oligarquía se divide y nace el Partido Liberal. Mientras todo esto acontecía, el país estaba sumido en desigualdades tan profundas que ningún plan de gobierno era capaz de sostenerse. La llegada al poder de Monagas profundizó más los problemas por tratarse de un gobierno totalitario, personalista. En su afán por mantenerse en el poder, la oligarquía conservadora -representada por lo más rancio de aquella sociedad producto de la pólvora y las arengas de las montoneras post independentistas- se apoderaba de las tierras baldías. Igual, con la ayuda del poder político malversaba los bienes públicos y hacía del peculado norma del gobierno dinástico. El pillaje, la persecución política, el abigeato y la concentración del odio empujaron la violencia, provocaron la explosión que en 1958 tuvo nombres en Medrano y González, quienes expresaron su descontento a través de asonadas y levantamientos armados.
Algunas regiones fueron escenario del pillaje mediante el caudillismo local. El comercio ilegal, el contrabando y el acaparamiento de las oportunidades dieron al traste con el comercio y trajeron consigo la rebeldía de un pueblo que consideraba que el país estaba siendo vendido al extranjero.

-Gritos de odio y justicia-
Portuguesa, Barinas y Apure concentraban la fiebre del alzamiento. Al grito de “¡Mueran los blancos¡ ¡Todos somos iguales¡ ¡Abajo los godos¡ ¡Hagamos la patria de los indios”, la llanura se incendió con los miserables a la cabeza. El ofrecimiento demagógico de tierras cegó a libertos, indígenas y habitantes pobres de caseríos y pueblos.
La insurrección comenzó el 20 de febrero de 1859 en Coro. Al frente de esta rebelión estaban Jesús M. Hernández y Tirso Salaverría, quienes acuden a Ezequiel Zamora para que conduzca el movimiento. De modo que se convierte en el músculo de este acontecimiento que pondría en jaque a la oligarquía conservadora, representada en algunos personajes de la gesta libertadora, con Páez a la cabeza. “En 1846, como en 1859, de nuevo las mismas montoneras de Boves y de Páez bajo el brazo vigoroso de otro gran caudillo de la misma fisonomía, del mismo empuje heroico, del mismo desprendimiento, de los mismos instintos oclocráticos y hasta podemos decir que de la misma raza del asturiano legendario”, deja escrito Vallenilla Lanz. La referencia al pasado sangriento toma aliento en esta guerra que convertirá sabanas, pueblos y valles en escenario de verdaderas carnicerías humanas.
Para reforzar su pequeño ejército, Zamora se interna en los llanos. Derrota a José Laurencio Silva, quien fuera cercano a Bolívar. Se trata del prócer con cuya una de sus camisas vistieron el cadáver del Libertador. Comienza entonces a correr la especie según la cual los conservadores conocerán el miedo.
Siso Martínez cita al general Soublette, quien relata: “Hasta ahora nuestras medidas han tenido un carácter de provisorias, que les daba la persuasión de que la guerra era momentánea...Pero las operaciones de Barinas nos han revelado una profunda y terrible verdad, que la guerra es duradera...Las provincias de Portuguesa y Barinas en masa hacen hoy causa común con Zamora y su facción, quien dueño de todo el territorio tiene en jaque al general Silva en Barinas...y a la mejor ventaja que adquiera lo tendremos sobre Barquisimeto y San Carlos”.
El mandato de Julián Castro comenzó a sufrir los embates de las acometidas de Zamora en los llanos. De José Antonio Sotillo, Julio C. Monagas y José Loreto Arismendi en Oriente. Fue Falcón quien quebró el régimen de Castro, por lo cual éste hace público un manifiesto en el que señala: “El gobierno se ocupa actualmente de los últimos acontecimientos con fe y lealtad. Si apareciese que la federación que se proclama es el voto de la mayoría de la nación, el gobierno le prestará todo su apoyo. Nadie sino la mayoría es soberana”. Castro defeccciona: nada lo diferencia de Falcón, lo que pone a dudar a los conservadores y quitarle su confianza al Presidente. Ese día, con su característico encendido modo de hacer periodismo, Juan Vicente González escribió: “Adiós, general: el hierro va a sonar en sus oídos en vez de mis débiles palabras. El cielo salve a la República y a usted”. Y en verdad, la República, siempre vapuleada por las ambiciones, comenzó a tambalearse ante los avances de los federalistas. Venezuela había salido de los españoles, a través de una guerra civil, para adentrarse en otra entre los mismos hermanos que duraría cinco largos años. Zamora se encargaría de incendiar el país mediante “guarimbas”, trampas y retrocesos que le valieron el reconocimiento de sus seguidores.
Caído Julián Castro, fue designado como Presidente Pedro Gual, pero fue sustituido por el vicepresidente Manuel Felipe Tovar. La ingobernabilidad agitaba el destino de un país que aún escuchaba el casco de los caballos, los sables y gritos de las carniceras batallas de Independencia.

-El comienzo: ¿pesadilla a pasitrote?-
El comienzo fue el final para Zamora. La batalla de Santa Inés, el 10 de diciembre de 1859, en la que ganan los federales, y la de Coplé, en la que sale derrotado Juan Crisóstomo Falcón por los hombres de León de Febres Cordero, confirman que el viento no estaba a favor de nadie. Muerto Zamora -un mes después en el sitio de San Carlos- la Guerra Federal se multiplica en muerte y desolación. El mismo Lisandro Alvarado afirmaría, a propósito del Decreto de Garantías que cierra la guerra, lo siguiente: “Incorrecto es quizás en alcance y redacción el decreto de garantías, no importa. Su oportunidad fue incontestable. Reconcilió a Patiño con Gil, a Costa con Vallenilla, a Mendoza con Romero, a Lugo con Olivo, al cabecilla desalmado con su implacable enemigo, hasta entonces reconciliados por la muerte. No es poco esto en los instantes del triunfo”. Pero, ¿quién triunfó, si no fue la muerte la que puso la mesa?, nos preguntamos hoy. (Continuará).

domingo, 13 de junio de 2010

Esquina El Chimborazo Calle José Cornelio Muñoz cruce con Atanasio Girardot. Aportes al conocimiento de la historia local.

Hugo Rafael Arana Páez
Miembro investigador del Centro de Estudios
Histórico-Sociales del Llano Venezolano.
Casa de Bolívar San Fernando.
Hugoarpa24@hotmail.com.
Fotografías: Hugo Arana Páez

1. ¿Dónde estaba la esquina El Chimborazo?

Hasta comienzos de la década de los años sesenta del siglo veinte, funcionó en el ángulo Noroeste del cruce de las calles José Cornelio Muñoz y Atanasio Girardot, un negocio de víveres conocido como “Pulpería El Chimborazo”, propiedad del comerciante apureño, apodado el Teniente Cordero.
Actual esquina El Chimborazo, cruce de las calles José Cornelio Muñoz y Atanasio Girardot. Lugar donde estuvo la pulpería “El Chimborazo”, propiedad del comerciante apureño, apodado “El Teniente Cordero”.

2. ¿Por qué El Chimborazo?

Posiblemente el Teniente Cordero fue un viejo apureño, admirador del padre de la patria y cuando a finales de la década de los años treinta fue a constituir su negocio de víveres, se le ocurrió consagrarlo con ese nombre. Seguramente este pulpero se inspiró en el Bolívar pensante y utopista, en el héroe de tendencias románticas, proféticas como fue el Bolívar de "Mi delirio en el Chimborazo. El monte Chimborazo está situado en la provincia del mismo nombre, en Ecuador, y a sus pies se halla la ciudad de Riobamba, capital de dicha provincia. Chimborazo es el nombre del dios de la antigua nación Puruhá, que más tarde fuera adorado por los Incas. Su nombre tiene varios significados en los dialectos vernáculos. Viene del jíbaro chimbu, asiento, dueño de casa; del aymará rassu, montaña; del colorado shimbu, mujer y rassu, nieve. También se cree que chimbo es de origen chimú y significa sombra protectora. En idioma quichua, chimbo o chimbu significa la del otro bando y rassu quiere decir nieve. Es decir "Nieve del Otro Bando", lo cual concuerda con la mitología indígena que considera al Chimborazo como esposo de la Tungurahua, montaña situada frente al mitológico cónyuge. Los indígenas de la provincia del Chimborazo creen que las dos montañas se unen cuando el cielo resplandece por los relámpagos en las noches de tormenta. Alexander Von Humboldt intentó llegar a la cima de esta montaña, pero sólo alcanzó los 5.900 metros sobre el nivel del mar.

3 El Libertador y “Mi delirio sobre El Chimborazo”

El cerro El Chimborazo, en la República de Ecuador, fue escalado en el siglo diecinueve por ilustres visitantes, entre otros: La Condamine, Humboldt y Simón Bolívar; de esta hazaña El Libertador, escribió uno de los ensayos más hermosos y diáfanos que haya producido el intelecto humano. Es una obra literaria referida a la voluntad y las pretensiones del hombre; escrita en bella prosa y que sería conocida por las generaciones presentes como “Mi Delirio sobre El Chimborazo”.
…” Yo venía envuelto en el manto de Iris, desde donde paga su tributo el caudaloso Orinoco al Dios de las aguas. Había visitado las encantadas fuentes amazónicas, y quise subir al atalaya del Universo. Busqué las huellas de La Condamine y de Humboldt; las seguía audaz, nada me detuvo; llegué a la región glacial, el éter sofocaba mi aliento. Ninguna planta humana había hollado la corona diamantina que pusieron las manos de la Eternidad sobre las sienes excelsas del dominador de los Andes. Yo me dije: este manto de Iris que me ha servido de estandarte, ha recorrido en mis manos sobre regiones infernales, ha surcado los ríos y los mares, ha subido sobre los hombros gigantescos de los Andes; la tierra se ha allanado a los pies de Colombia, y el tiempo no ha podido detener la marcha de la libertad. Belona ha sido humillada por el resplandor de Iris, ¿y no podré yo trepar sobre los cabellos canosos del gigante de la tierra? ¡Sí podré! Y arrebatado por la violencia de un espíritu desconocido para mí, que me parecía divino, dejé atrás las huellas de Humboldt, empañando los cristales eternos que circuyen el Chimborazo. Llego como impulsado por el genio que me animaba, y desfallezco al tocar con mi cabeza la copa del firmamento: tenía a mis pies los umbrales del abismo. Un delirio febril embarga mi mente; me siento como encendido por un fuego extraño y superior. Era el Dios de Colombia que me poseía. De repente se me presenta el Tiempo bajo el semblante venerable de un viejo cargado con los despojos de las edades: ceñudo, inclinado, calvo, rizada la tez, una hoz en la mano… "Yo soy el padre de los siglos, soy el arcano de la fama y del secreto, mi madre fue la Eternidad; los límites de mi imperio los señala el Infinito; no hay sepulcro para mí, porque soy más poderoso que la Muerte; miro lo pasado, miro lo futuro, y por mis manos pasa lo presente. ¿Por qué te envaneces, niño o viejo, hombre o héroe? ¿Crees que es algo tu Universo? ¿Que levantaros sobre un átomo de la creación, es elevaros? ¿Pensáis que los instantes que llamáis siglos pueden servir de medida a mis arcanos? ¿Imagináis que habéis visto la Santa Verdad? ¿Suponéis locamente que vuestras acciones tienen algún precio a mis ojos? Todo es menos que un punto a la presencia del Infinito que es mi hermano". Sobrecogido de un terror sagrado, « ¿cómo, ¡oh Tiempo! -Respondí- no ha de desvanecerse el mísero mortal que ha subido tan alto? He pasado a todos los hombres en fortuna, porque me he elevado sobre la cabeza de todos. Yo domino la tierra con mis plantas; llego al Eterno con mis manos; siento las prisiones infernales bullir bajo mis pasos; estoy mirando junto a mí rutilantes astros, los soles infinitos; mido sin asombro el espacio que encierra la materia, y en tu rostro leo la Historia de lo pasado y los pensamientos del Destino». "Observa -me dijo-, aprende, conserva en tu mente lo que has visto, dibuja a los ojos de tus semejantes el cuadro del Universo físico, del Universo moral; no escondas los secretos que el cielo te ha revelado: di la verdad a los hombres". El fantasma desapareció. Absorto, yerto, por decirlo así, quedé exánime largo tiempo, tendido sobre aquel inmenso diamante que me servía de lecho. En fin, la tremenda voz de Colombia me grita; resucito, me incorporo, abro con mis propias manos los pesados párpados: vuelvo a ser hombre, y escribo mi delirio”... (1)
Es posible, que este teniente del ejército venezolano de comienzos del siglo veinte, convertido en pulpero de pueblo (pulperos famosos hubo en Venezuela como José Tomás Boves en Calabozo y Ezequiel Zamora en Villa de Cura), haya leído este escrito del padre de la patria y hallándolo tan hermoso, quiso consagrarlo, dándole con mucho orgullo el nombre a su negocio “Pulpería El Chimborazo”.


4 La Esquina El Chimborazo y las escuelitas de primeros estudios en San Fernando

Algunos niños de San Fernando hasta finales de la década de los años cincuenta tenían sus primeras experiencias de aprendizaje en varias escuelitas que existían estratégicamente ubicadas en diferentes barrios. En ellas comenzaban con la popular cartilla y continuaban con el clásico libro primario de “Mantilla”. Estas escuelitas funcionaban en casas de familia, donde una sola maestra se encargaba de impartir lecciones a los párvulos que ansiosos acudían en búsqueda de conocimiento. La edad para ingresar a estas instituciones oscilaba entre los cinco y los ocho años. Los recursos didácticos utilizados por estas docentes, era entregarles un puntero que podía ser un pedacito delgado de madera, con el cual iban señalando las primeras letras a medida que las repetían en voz alta. De igual manera estas maestras aplicaban severos castigos a sus pupilos (eran las estrategias educativas que se utilizaban en la época), estos castigos se aplicaban sin contemplaciones, pero también sin ser exagerados. Estos consistían en la jaldera del cabello, mejor conocidos como “peladientes”; por aquello de que al tirar la docente los cabellos del niño, éste hacía una mueca de dolor, cerrando los ojos, abriendo simultáneamente los labios y dejando los dientes al descubierto. Pero también estas maestras recurrían al clásico palmetazo o al templón de orejas; cuando la falta era suave los obligaban a arrodillarse en el piso o sobre un ladrillo y en casos extremos, sobre granos de maíz. Cuando las faltas eran graves o no se aprendían la lección, implicaba un castigo adicional como era dejarlos “pésimos”. Quedarse “Pésimo”, consistía en prohibirle al niño salir a jugar en la media hora de recreo o receso. En ese tiempo, el infeliz muchachito permanecía sentado en su pupitre escribiendo una “Plana”, que consistía en llenar fila tras fila en el cuaderno la frase “Debo portarme bien en clase” o “Debo aprender bien la lección”.
Eso sí, los niños que egresaban de estas escuelitas, ya estaban capacitados, para ingresar al segundo grado de cualquier escuela oficial. Pionera de esta enseñanza en San Fernando fue Doña Andrea Hurtado de Santamaría. Ella tenía su escuelita precisamente en la esquina El Chimborazo, en el cruce de las calles José Cornelio Muñoz y Batalla de Boyacá; allí vivía con sus hijas Blanca Hurtado de García y Rosa Lerma Hurtado; su yerno José García y su nieta Edith. En esa escuelita de la Chimborazo, se le enseñaba a los niños a leer con más soltura, a pronunciar bien las palabras y también las cuatro reglas de la Aritmética (la llamada tabla de sumar, restar, multiplicar y dividir). Valga el testimonio del economista apureño Cesar Humberto Ramos…”De allí salíamos listos, para ingresar a cualquiera de las escuelas de educación primaria”… (2)
Otra reconocida escuelita en San Fernando en esa época, era la de la Niña Candelaria Velásquez. Este centro de enseñanza funcionaba en su residencia familiar ubicada en la Esquina Botellofón, situada en el cruce de las calles José Cornelio Muñoz y 24 de julio, donde había una casona de bahareque, techo de tejas, de anchos portones y enormes ventanas de madera, amén de un amplio corredor que miraba al hermoso patio, sembrado de mamones, guayabos, ponsigué, matas de cayena, rosas y capachos que hacían las delicias de los pequeños estudiantes. El corredor fungía como salón de clases, por lo que la iluminación y ventilación eran excelentes

Actual esquina El Chimborazo. La vivienda a la derecha donde funcionó la escuelita de Doña Andrea Hurtado de Santamaría en el cruce de las calles José Cornelio Muñoz y Atanasio Girardot.

El Teniente Cordero era un hombre cordial y muy dado a las chanzas. Era además de pulpero, gallero empedernido, poseía la reacción natural de los jugadores, es decir, jovial cuando ganaba y malhumorado cuando perdía. En ese sentido los muchachos de la barriada, los días domingos, solían pedirle prestada la sala de su casa, la cual estaba al lado de la pulpería, para hacer los “Picoteos” (fiesta amenizada con aparatos de sonido llamados Pick-up o Picót), después que él se marchaba a la gallera. En ese sentido vale la pena citar a Cesar Humberto Ramos en su obra Remontando el Apure viejo.
….”El Teniente nunca decía que no, pero los asistentes a esas fiestas corrían un albur cada vez que el Teniente regresaba de la gallera. Como él tomaba bastante ron puro, siempre llegaba “prendió” de la gallera. Cuando ganaba, regresaba bañado de rosas, contento y exclamaba ¿Cómo están muchachones? ¡Que siga la fiesta! ¡Aquí tienen otra botella de ron! Pero cuando perdía , llegaba mareado a su casa , se metía directamente a su cuarto y salía con una peinilla en la mano y rastrillándola en el piso , gritaba : Bueno ¿Y qué vaina es esta ¿Qué hace este gentío en mi casa? ¡Se me van pal carajo toditos! “… (3)
Actual esquina El Chimborazo. En el ángulo Noroeste estuvo la pulpería El Chimborazo que le dio nombre al lugar.

5 ¿Quién fue el Teniente Cordero?

Se llamaba Juan Bautista Cordero, era Teniente del ejército de Venezuela y hasta el año 1929 era el Comandante de Los Cañitos, en el hato La Candelaria; siendo reemplazado por un teniente tachirense de apellido Cárdenas. En el lapso 1908 a 1935, Juan Vicente Gómez era el amo absoluto de Venezuela, principal accionista de la Compañía Anónima Venezolana de Navegación CAVN, del lactucario de Maracay, de mataderos y dueño de los mejores hatos ganaderos, centrales azucareros, y haciendas cafetaleras según refiere Miguel Acosta Saignes en su obra Latifundio
…”Juan Vicente Gómez era el mayor terrateniente venezolano y quizás de América. El cálculo preliminar de sus inmuebles diseminados por todo el país y especialmente constituidos por haciendas y hatos, de un monto de 126 millones de bolívares, según la Junta de Reclamaciones contra los bienes del dictador”… (4)
De esos ciento veintiséis millones de bolívares correspondían al Estado Apure 1.829.388,05. Sin embargo después se comprobó que la fortuna total de El Bagre representó un mil millones de bolívares. En Apure tuvo el hato La Candelaria, ubicado en el hoy Municipio Autónomo Pedro Camejo, al Sur del río Arauca y Norte del río Cunaviche. Fue un hato inmensamente rico, con una extensión de ciento veinte mil hectáreas y una población bovina entre 240.000 a 360.000 cabezas aproximadamente, amén de un considerable rebaño de ganado caballar. Según refiere Ramón Oviedo Montoya
…”Para finales del año 1929 era administrador de ese hato, el Coronel Miguel Poveda. El asiento principal de esta vasta propiedad era El Paso Arauca, adonde había sido trasladado desde Los Cañitos, obedeciendo a razones de orden estratégico y de seguridad, además de la cercanía de las poblaciones de San Juan de Payara y San Rafael de Atamaica. …Las propiedades de Gómez todas eran cuidadas por el ejército y en consecuencia; en el asiento del hato había un pelotón militar. De igual manera existía otro en Los Cañitos….En Los Cañitos el Comandante de ese puesto, era el Teniente Juan Bautista Cordero; a quien conocí personalmente en su bodega El Chimborazo; calle Girardot con Muñoz en San Fernando de Apure a principios de los años cincuenta. Por razones estrictamente militares, al Teniente Cordero le correspondió ser reemplazado en su puesto de mando, por otro teniente de apellido Cárdenas”…. (5)

6 ¿A qué precios y qué vendían las pulperías de San Fernando a mediados del siglo veinte?


Tomando los datos de Ramón Oviedo en su obra Sabaneando mis recuerdos, se mencionan los precios de venta de algunos productos para el año 1945. Un kilogramo de carne res Bs. 1,45 Una panela dulce (1 kg) 0,25 Medio kilogramo de carne y un kilogramo de hueso Bs. 1,37 Un kilogramo de verdura (yuca, topocho y ocumo) Bs. 0,50 Una panela de jabón (de la tierra o amarillo) Bs. 0,25 Un kilogramo de manteca vegetal Bs. 3,00 Un Kilogramo de azúcar Bs. 1,00 Un kilogramo de arroz Bs. 2,00 Un kilogramo de papas Bs. 1,00 Un Kilogramo de Cebolla Bs. 2,00 Un Galón de aceite (3,785 Litros) Bs. 13,00 Una lata de Kerosene (18litros) Bs. 3,00 Una lata de Creolina (1/2 litro) Bs. 2,00 Un Kilogramo de frijol Bs. 1,00. Además de estos bajos precios el pulpero recompensaba a sus clientes con la conocida ñapa.

Esquina El Chimborazo. Vista desde la calle José Cornelio Muñoz. El edificio de la izquierda actual sede administrativa de la empresa CANTV, donde hasta mediados de la década de los años sesenta, la familia Guaitero-Díaz, vivió en una casona de adobe y tejas. A la derecha estaba la pulpería El Chimborazo.

7 La Ñapa y las viejas pulperías

Hasta mediados del siglo veinte en San Fernando, no existía pulpería sin ñapa y es que dar ñapa era una práctica usual en esos negocios. Hoy esta práctica y hasta la misma voz están desparecidas del léxico y si no es así pídanle la Ñapa a un chino propietario de una cadena de supermercados. Esta voz se hallaba difundida en casi toda América. El centro de origen es del Perú incaico; en quechua, Yapa es aumento, incremento o añadidura; Yapar es dar la yapa. Del Perú al pasar a Colombia se hizo ñapa. Esa ñapa se extendió por toda Venezuela, por las Antillas, América Central y México e incluso hasta el Mississippi. Su uso está asociado a las viejas pulperías como El Chimborazo, donde el cliente decía ¡Deme un real de mantequilla! Y mi ñapa e queso o ¡Véndame un Kilo de azúcar y un caramelo e ñapa! Aunque los modernos supermercados la han desterrado, nuestra ñapa no va a desaparecer porque todavía en sentido figurado le quedan otros usos. Así todavía escuchamos: El policía le dio su buen bollo y le acuñó unos planazos de ñapa o fulanito se salvó de ñapa (que se salvó por un tris) , ¡Ni de ñapa acepto yo eso! , ¡Ahora pa mas ñapa se le reventó un caucho al carro! o ¡Mira fulano como esa ñapita e mujé gobierna a ese hombrón!

C O N C L U S I Ó N:

Hasta mediados del siglo veinte existieron en la capital apureña muchas pulperías (LA Vencedora, El Matajey, Mi Tesoro, La Mariposa, El Verdún, El Chimborazo, El Pabellón del Pueblo, El Combate, La Aragüeña, La Pluma de Oro, etc) que dieron nombre a muchas esquinas de la zona histórica de la ciudad. Entonces eran modestos negocios (atendidos por venezolanos, que recompensaban la fidelidad del cliente con la conocida Ñapa). Lamentable y progresivamente se fueron convirtiendo en “Bodegas”, “Casas de abastos” , hasta convertirse en “Automercados”, “Supermercados”; siendo sus propietarios, ciudadanos italianos, españoles y a partir de la década de los años setenta, nacionales del Medio Oriente (libaneses, sirios, árabes, etc) y últimamente del lejano Oriente, conocidos todos ellos como “chinos” (no sé, si peyorativamente). Lo cierto es que en todos estos grandes mercados no dan ñapa y al contrario, cuando al infeliz cliente le queda un vuelto de dos o tres bolívares, estos comerciantes le entregan (de mala gana) a cambio, dos caramelos de pésima calidad o una cajita de fósforos y si es una dama, una límita de madera para las uñas. ¡No jile, ah tiempos aquellos! En que los viejos pulperos entregaban el vuelto completiiiiiico, amén de compensarte con tu buena ñapa.
San Fernando, 11 de junio de 2010

Citas al pie de página
(1) Enciclopedia Wikipedia, Versión digital (Internet)
(2) RAMOS, Cesar Humberto Remontando el Apure viejo, Pag.57.
(3) Ibídem Pág. 85
(4) ACOSTA SAIGNES, Miguel Latifundio Pág. 128
(5) OVIEDO MONTOYA, Ramón Sabaneando mis recuerdos Pág. 36

FUENTES:
BIBLIOGRÁFICAS:
ACOSTA SAIGNES, Miguel Latifundio,
DECANIO, Edgar Repuntes II El San Fernando de ayer
OVIEDO MONTOYA, Ramón Sabaneando mis recuerdos
RAMOS, César Humberto Remontando el Apure viejo 1930-1050
ROSEMBLAT, Ángel Buenas y malas palabras

DIGITALES:
Enciclopedia Wikipedia Mi Delirio sobre El Chimborazo
ORALES:HERNANDEZ, Nelsón “Caboluís”
OVIEDO MONTOYA, Ramón
BUAIZ, Jorge
TESTIMONIALES:
ARANA PAEZ, Hugo Rafael
CADENAS, Miguel
CASTILLO PILDAÍN, Federico