Obituarios de un no-país — video a Alejandro Aguilar

jueves, 14 de junio de 2012

Dos topónimos de origen africano en el estado Apure


Arturo Álvarez D´ Armas

La esclavitud en Venezuela se inicia a partir de 1545. Su desarrollo y consolidación se establece a finales del siglo XVIII, con el cultivo del cacao en la región norte costera. Este fruto de exportación fue la base de la riqueza de los criollos, llamados “los grandes cacaos”. 
 
 África. Congo. Corte del Rey del Kongo. Siglo XVI.

El africano resultó insustituible como mano de obra, por su alto rendimiento en el trabajo de las plantaciones de caña de azúcar, tabaco, algodón, así como en el desempeño de las minas. Una porción gozó el privilegio de trabajar en el servicio doméstico.
En el estado Apure, los esclavizados laboraban en las casas de familias de los terratenientes y en los hatos llaneros. Muchos de ellos fueron mayordomos en esas unidades de producción ganadera. Un alto número eran cimarrones, vivían de robar ganado, el trueque, el contrabando y cultivar pequeñas parcelas (conucos o vegas) a orilla de los ríos.
Uno de los tantos aportes que dejaron las etnias africanas se encuentran en la toponimia apureña. En este artículo se hace un pequeño estudio de dos nombres de origen africano en esa entidad llanera.

CASIMBAS, LAS: Centro poblado ubicado en la Parroquia Cunaviche del Municipio Pedro Camejo. Salazar Quijada (1983) dice:”Con este nombre se conoce a una troja o casucha para guardar cereales”. También puede ser un pozo, vasija o barril para almacenar agua de llovizna o de manantial. Acosta Saignes en su trabajo sobre Gentilicios africanos nos informa que en las Minas de Cocorote se encontraba un negro con el gentilicio Casimba. El señor José Manuel Puerta habitante de Cunaviche indica que Las casimbas se ubica entre el caserío El Oso, el caño río Clarote y el hato El Milagro. Actualmente la mayor parte de sus habitantes son indígenas yaruros.

Casimba es una voz que proviene del Kimbundu, uno de los principales idiomas de la República de Angola. Se escribe Kixima (Tanque, cisterna). En el sur de Angola esta un topónimo denominado Casimba. Ortiz (1985): cree que es un una palabra que viene del árabe. Los investigadores Fuentes Guerra y Armin Schwegler opinan que viene del kikongo (Ká: “lugar, sitio” y nzímba: “hueco, cavidad”).


ÑAME: Con el nombre de ñame encontramos dos topónimos en el estado Apure, uno es el “Fundo los ñames”, centro poblado situado en la parroquia Bruzual, del Municipio José Cornelio Muñoz y el sitio “los ñames” perteneciente a la parroquia San Miguel de Cunaviche, Municipio Pedro Camejo.
El ñame pertenece a la familia de las Dioscoreáceas y género Dioscorea. Son plantas herbáceas, de tallos trepadores, volubles, que necesitan donde apoyarse. Hojas acorazonadas. Se cultivan por sus rizomas harinosos, de muchas proteínas y minerales. En Venezuela y en gran parte de América tenemos tres tipos de ñames: ñame común (Dioscorea alata L.) originario de la India y Malaya; el ñame congo (Dioscorea bulbifera L.) originario de África y el ñame de guinea (Dioscorea cayennensis Lam.) también africano.
Aproximadamente, entre los años 6000 y 5000 a.C., en la cuenca del río Níger eran cultivados el ñame, junto al arroz africano (Oriza glaberrima), mijo, sorgo y la palma de aceite, los cuales se difundieron hacia el norte y el noreste, en dirección al valle del Nilo.
La dispersión histórica del ñame se debe a los viajes de los portugueses en el comercio de esclavos. En los buques donde transportaban a los africanos les daban de comer “dos veces al día”: ñames cocidos, arroz africano, medio litro de agua o patilla (llamada melón de agua) y de vez en cuando un poco de “carne”. La voz inhame ya existía en el vocabulario portugués del siglo XV, y Colón, quien había estado en Guinea, llama mames o names a una variedad de batatas americanas. Gonzalo Fernández de Oviedo dice en 1535 los nombres mames, names o nnames, pero ya aplicados al verdadero ñame, diciendo que es “fruta extranjera que vino /a Indias/ con esta mala casta de los negros”.
El profesor Megenney (1983) en una importante investigación dice que el término ñame aparece en una serie de lenguas africanas que son las siguientes: Wolof (nyambi), Mende (yambi), Dyolof (ñambi), Grebo (nyambi) y Fulani (ñama).
En Venezuela toda sopa lleva ñame y en los pueblos todavía se elaboran torticas de ñame y los famosos buñuelos de ñame.

Fuentes consultadas:
Acosta Saignes, Miguel. Gentilicios africanos en Venezuela. Caracas: Universidad Central de Venezuela, Facultad de Humanidades y Educación, Instituto de Antropología e Historia y de Filología “Andrés Bello”, s.a. 24 p.
Álvarez D´Armas, Arturo. Apuntes sobre el estudio de la toponimia africana en Venezuela. San Juan de los Morros: Universidad Nacional Experimental Rómulo Gallegos, Oficina de Comunicación y Extensión Cultural, 1981. 18 p. (Serie Acervo II).
Álvarez Nazario, Manuel. El elemento afronegroide en el español de Puerto Rico. Contribución al estudio del negro en América. San Juan de Puerto Rico: Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1974. 489 p.
Escalante, Aquiles. “Afrocolombianismos”. En: Magazing Dominical. Bogota: 2 de enero de 1977. Pp. 5-6. (El Espectador).
Fuentes Guerra, Jesús y Schawegler, Armin. Lengua y ritos del Palo Monte Mayombe. Dioses cubanos y sus fuentes africanas. Madrid: Iberoamericana-Vervuert, 2005. 258 p.
Lopes Cardoso, Carlos. Do uso da “Cegonga” no Distrito de Mocamedes. Luanda: Instituto de Investigacao Científica de Angola, 1963. 17 p.
Megenney, William W. Sub-Saharan Influences in the Lexicon of Puerto Rico. Separata de Orbis. Louvain: Tome XXX, N° 1-2, 1981 /1983/. pp. 214-260.
Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables, Dirección de Cartas, Sección de Nombres Geográficos. Gacetilla de nombres geográficos. Caracas: Publicaciones de la Dirección de Cartografía Nacional, 1978. 339 p. (Edición provisional, 5).
Ortiz, Fernando. Nuevo catauro de cubanismos. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1985. 526 p.
Puerta, José Manuel. Información oral. Puerto Miranda, estado Guárico: 29 de marzo de 2008.
Salazar Quijada, Adolfo. La toponimia venezolana en las fuentes cartográficas del Archivo General de Indias. Caracas: Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia, 1983. 723 p. (Estudios, Monografías y Ensayos, 40).
Vélez Boza, Fermín y Valery de Vélez, Graciela. Plantas alimenticias de Venezuela. Autóctonas e introducidas. Caracas: Fundación Bigott. Sociedad de Ciencias Naturales La Salle, 1990. 277 p.

viernes, 8 de junio de 2012

SOBRE EL LIBRO HISTORIA REGIONAL Y MICROHISTORIA


Edgardo Malaspina


El profesor Luis González-del Colegio de Michoacán de México define la labor del cronista en su ensayo “Microhistoria y Ciencias Sociales”.El cronista debe estudiar todo lo relacionado con su terruño, la aldea, la parroquia, el municipio y la patria chica, a la cual denomina “matria”. Afirma González que a pesar de que no existen unos valores culturales netamente propios en un municipio es posible hablar de cultura local y de cioertos valores originales.
El cronista o microhistoriador puede ser uno de los ancianos del pueblo que conoce o sabe narrar muchas anécdotas, puede ser también una persona con una cultura general amplia que escribe historias o un especialista propiamente dicho en la materia.
“La e encopetada y los hechos de fuste son asuntos de la macrohistoria tradicional. No así la gente humilde y la vida cotidiana, objetos de la microhistoria”, dice el profesor González. El microhistoriador debe hacer grandes caminatas o investigaciones pedestres, excavaciones arqueológicas, entrevistas, consultas en archivos públicos, privados y en bibliotecas. El microhistoriador no es precisamente un científico pero si un artista. La microhistoria más que el saber aspirar al conocer. Es la menos ciecia y la más humanas de las ciencias del hombre.
En síntesis, González habla en su libro de la importancia de las historias locales, de la microhistoria como rama fundamental de las ciencias sociales para elaborar, de manera sólida y fidedigna, los perfiles generales de los pueblos, entendiéndose por estos la historia, tradiciones e idiosincrasia de los países, verdaderos mosaicos de microcosas.

EN LA CASA DE RAFAEL RANGEL



Edgardo Malaspina

(28 DE ABRIL DE 2012)


A pesar de que su nombre indígena significa “lugar donde hay candela”, Betijoque es un pueblo fresco. Llegamos a la plaza en cuyo centro está una estatua del padre de la parasitología venezolana, Rafael Rangel. Las inscripciones son muy elocuentes: “A pesar de haber sido perseguido por negro, día llegará en que su figura en blanco mármol mantendrá el recuerdo de la luz que derramó sobre la ciencia de la patria”. “Cerebro fuerte para la concepción científica, aquel investigador de la verdad tenía el alma de un niño.”
La casa donde nació Rangel el 25 de abril de 1877, y que hoy funciona como museo, es pequeña. La custodia el señor Venancio Leiteler, un uruguayo que llegó a nuestro país hace varios lustros. Nos ofrece café y amablemente nos muestra el microscopio de Rangel con el cual hizo sus descubrimientos. Luego vamos a las vitrinas con las pertenencias del sabio, sus libros, sus documentos, implementos de laboratorio, fotografías y el pequeño ataúd, donde fueron colocados los restos exhumados de Rangel para trasladarlos al Panteón Nacional en 1977.
Salimos y en el patio-jardín de la casa conversamos de la vida y calidad humana de Rangel. Sus primeros trabajos de laboratorio se relacionaron con pacientes anémicos. Rangel descubrió el anquilostomo como causante de la enfermedad y eso le valió el premio Vargas de la Academia Nacional de Medicina. Luego vinieron los estudios sobre la derrengadera en los caballos, la uncinariosis, el carbúnculo, un nuevo tipo de micetoma, una nueva especie de mosquito; es decir su radio de acción como investigador lo extendió hasta la bacteriología, la histología, la micología, la entomología, la anatomía patológica (fundador del primer museo de anatomía patológica de Venezuela) y la epidemiología.
Sobre Rangel se ha escrito mucho. Víctor Manuel Ovalles fue el primero en hablar de su grandeza. El sabio Torrealba dijo: La pasión por la investigación científica y las angustias económicas le impidieron terminar sus estudios de medicina. Pero así, siendo simplemente el Br. Rangel, inició los estudios de parasitología en Venezuela y funda escuela. Arìstides Bastidas dijo que la inmortalidad de Rangel fue bien ganada. El doctor Beaujon lo catalogó de hombre sencillo, sabio y humano. José Gutiérrez lo coloca como uno de los más grandes de las ciencias médicas venezolanas de todos los tiempos. Moisés Feldman explica su suicidio como consecuencia de una depresión endògena. Pero el doctor Marcel Roche, su mejor biógrafo, explica que Rangel se envenenó porque no soportó la envidia y la intriga política luego de que combatió la peste en la Guaira.
Rangel lucha contra esa enfermedad en esa ciudad; y es el mismo doctor Bernard Rieux, de La Peste de Albert Camus, peleando contra el mismo mal en Oràn: Cumplen un mismo apostolado, tienen la misma angustia , y ambos son centro de la ingratitud y la envidia.
A la caída de Castro, el protector de Rangel, Gómez y su gente le negaron la beca (que ya se había ganado por sus descubrimientos) y esta injusticia no la pudo soportar el hombre de ciencia. Dicen que Rangel escribió unos minutos antes de suicidarse: “La esperanza es un suplicio infinito.” El siquiatra Feldman recuerda que Van Gogh antes de matarse dijo: “Es inútil la tristeza dura toda la vida.”

LA INTERVENCIÓN DE LA LIGA DE OCCIDENTE ANTE EL CONTINUISMO DEL PRESIDENTE ANDUEZA PALACIO

Felipe Hernández G.
Cronista de Valle de la Pascua


            El año 1892, los estados Zulia, Falcón, Lara, Los Andes y Zamora conformaron la llamada Liga de Occidente, para preservar los intereses de estas entidades federales con independencia del gobierno y de la denominada Revolución Legalista del general Joaquín Crespo Torres, quien comandaba las fuerzas que luchaban contra el continuismo del presidente Andueza Palacio. La Liga se proponía la defensa de la autonomía de los 20 estados creados por la Federación en 1864. El movimiento era comandado por el general Eleazar Urdaneta, hijo del prócer Rafael Urdaneta; las fuerzas del general Urdaneta se desplazaron hasta el centro del país y el primero de agosto de 1892, dirigieron una proclama a los venezolanos desde la ciudad de Puerto Cabello para informar a la nación los objetivos de la Liga.
            El Dr. Raimundo Andueza palacios no contó, durante su ejercicio de la presidencia de la república, con un jefe militar de ascendencia en el ejercicio que pudiera defender con lealtad su desprestigiado régimen. Su favorito, el general Sebastián Casañas –que según fue quien lo indujo a quedarse en el poder-, cuando ya tenía casi asegurado el triunfo sobre Crespo en la batalla de Jobo Mocho, sin razones valederas se replegó del Apure y se dirigió apresuradamente al Centro.
El valeroso general Ramón Guerra, al saber el alzamiento de Crespo se presentó al despacho del presidente a ofrecerle sus servicios, pero por culpa de un edecán que lo hizo esperar por largo tiempo sin anunciarle al presidente Andueza su presencia, se disgustó con este, saliendo de allí a incorporarse a las fuerzas legalistas. Más tarde, los generales Julio Sarría, ministro de Guerra, Domingo Monagas, jefe del ejército, y Luciano Mendoza, su voluntario aliado, en lugar de brindarle apoyo para sostenerlo, lo indujeron a abandonar el país, para evitar conflictos. 
            Ya encargado interinamente del ejecutivo el Dr. Guillermo Tell Villegas, los generales Monagas y Mendoza, quienes pudieron liquidar las fuerzas de Crespo en la Cortada del Guayabo, dejaron que este se retirara, y ellos muy tranquilos, se volvieron a la capital. Mucho se rumoró de la conducta de los generales continuistas, llegándose a decir, que su regreso obedecía a la intención de adueñarse del poder.
            En la aspiración por la presidencia, se movían tanto los militares como los civiles, y como había empeño en reunir al congreso para buscar una solución, personeros de ambos factores trataban de insinuarse en el ánimo de los legisladores. En eso andaban, en aparente preocupación civilista, los doctores Juan Pablo Rojas Paúl y Laureano Villanueva. Los militares, que procedían por su cuenta y riesgo sin obedecer a ninguna disciplina, hacían lo que creían más conveniente y pensaban en los medios más expeditos. La situación se presentaba muy explosiva y nadie podía predecir lo que podía suceder. Todo era confusión, intriga y anarquía, cuando se presentó en La Guaira, el general Eleazar Urdaneta, hablando en nombre de la Liga de Occidente, pedía la entrega del gobierno. 
            Teóricamente la Liga de Occidente, estaba formada por los estados Falcón, Zulia, Lara, Zamora y Los Andes, pero era temeraria la representación que se había tomado Urdaneta, pues nadie se la había otorgado.   
            No obstante, como el Dr. Guillermo Tell Villegas andaba ya en ánimo de abandonar el gobierno y alejarse del país -teniendo el problema de que el general Manuel María Iturbe, consejero de turno, era crespista-, concibió una maniobra con Urdaneta y le hizo subir a Caracas. Reunió Villegas el Consejo Federal y propuso la reforma de la numeración de los consejeros, propugnado otro orden, de manera que quedara Urdaneta como sucesor inmediato y pudiera asumir el poder.
Sin embargo, los otros consejeros se negaron a aceptar cualquier reforma, especialmente el general Luciano Mendoza, quien ya de hecho, por encima de Villegas, ejercía arbitrariamente la autoridad con acentuadas características dictatoriales. A Urdaneta no le quedó otra alternativa que volver al puerto de La Guaira, desde donde enfiló sus barcos con rumbo hacia Occidente.
            Para este tiempo ya el general Joaquín Crespo había tomado la ciudad de Puerto Cabello y se disponía a asaltar el castillo, cuando apareció frente a la rada el general Urdaneta, dispuesto a auxiliar con su armada a los que estaban en la fortaleza. Ordenó Crespo responder al ataque de los buques con los fuegos de las baterías del Fortín Solano, logrando rechazarlo exitosamente. Más, Urdaneta rescató las tropas que habían hecho la defensa del Castillo Libertador, aun cuando dejó en la playa algunos heridos y enfermos, armas y municiones que no pudo recoger.
            De Puerto Cabello el general Urdaneta se dirigió a La Vela de Coro, donde se unió a las fuerzas comandadas por el general Diego Colina.
            Informa el general Joaquín Crespo, que “Resonaban aun en sus oídos, los vítores del triunfo alcanzado, cuando nos llega la noticia de la batalla dada en La Vela de Coro por uno de los más gallardos veteranos de Venezuela, el general León Colina; batalla en que, después de encarnizado combate, despedazó las fuerzas del general Diego Colina y las que en su auxilio había levado el general Eleazar Urdaneta, después de su retirada de Puerto Cabello, quedando así aniquilada la alevosa farsa que se bautizó con el nombre de Liga de Occidente y dejándonos dueños del estado Falcón”.
            En conclusión, la campaña que pretendía reclamar y preservar la soberanía y autonomía de los estados según los preceptos federales establecidos en la constitución de1864; con independencia del gobierno y de la Revolución Legalista del general Joaquín Crespo, que comandaba las fuerzas que luchaban contra el continuismo del presidente Andueza Palacio, tuvo poco o ningún éxito, el general Urdaneta debió regresar al estado Falcón y sumarse a las tropas del general Diego Colina, que en La Vela de Coro combatían contra el general León Colina, jefe crespista de la región. En esta acción, las tropas del general Urdaneta fueron derrotadas y la Liga de Occidente se disolvió luego de una corta existencia.
            En sus postulados afirmaban que sus intereses eran independientes, tanto a los del gobierno como a la oposición encabezada por Joaquín Crespo.
           
REFERENCIAS Y FUENTES

            CARRILLO BATALLA, Tomás. (1999): De Finales del Siglo XIX al Año 1908 (Del Guzmancismo y Post-Guzmancismo al Castrismo). En: Boletín de la Academia Nacional de la Historia Nº 327. Julio-Septiembre de 1999.

            CONGRESO DE LA REPÚBLICA. (1983): El Pensamiento Político de la Restauración Liberal. Colección Pensamiento Político Venezolano del siglo XX. Documentos para su Estudio. Caracas.

            FERRER, Dilian Coromoto. (2007): La Participación del Zulia y Los Andes en el Proyecto de Rehabilitación Autonomista de Ignacio Andrade. En: Ágora -Trujillo. Venezuela. ISSN 1316-7790- Año 10- Nº 19. Enero-Junio-2007. pp. 133-158.

            MAGALLANES, Manuel Vicente. (1983): Los partidos políticos en la evolución histórica venezolana. Caracas: Ediciones Centauro.

            PICÓN SALAS, Mariano. (1991): Los Días de Cipriano Castro. Caracas: Monte Ávila Editores.

            PINO ITURRIETA, Elías y otros. (1991): Cipriano Castro y su época. Caracas, Monte Ávila Editores.

            RANGEL, Domingo Alberto. (1964): Los Andinos en el Poder. Mérida, Venezuela: Talleres Gráficos Universitarios.

            URDANETA Q. Arlene. (1992): El Zulia en el Septenio de Guzmán Blanco. Caracas: Fondo Editorial Tropikos.

            VELÁZQUEZ, Ramón J. (1999): La caída del Liberalismo Amarillo. Tiempo y drama de Antonio Paredes. Caracas: Fondo Editorial Nacional. José Agustín Catalá, Editor.
           
            Ponencia leída en: XL Convención Nacional de Cronistas Oficiales de Venezuela, en honor a Santa Ana de Coro, ciudad primogénita, en sus 485 años de fundación. Coro, Estado Falcón 23, 24 y 25 de mayo de 2012.

jueves, 10 de mayo de 2012

SOBRE EL LIBRO “INTRODUCCIÓN A LA HISTORIA” DE MARC BLOCH


Edgardo Malaspina 
                                      

March Bloch escribe estas últimas frases en su Introducción a la historia (1949): “Para decirlo todo en una palabra, las causas, en la historia más que en cualquier otra disciplina, no se postulan jamás. Se buscan…” Esta obra inconclusa del fundador de la Escuela de los Annales, salió a la luz pública gracias a su amigo y cofundador de la nueva corriente histórica, Lucien Fevbre  (Bloch le dedicó su trabajo) ,  quien cotejó tres ejemplares de la misma para sacar en limpio una versión final. Al morir fusilado en 1944 por defender su patria de los invasores alemanes, Bloch no pudo finalizar su libro (no tuvo tiempo de anexarle una referencia bibliográfica) como lo planificó.
El libro contiene una introducción del autor,  cinco capítulos y un apéndice escrito por Fevbre para relatar la manera como llegaron los manuscritos  sus manos y la preparación que hizo de los mismos para su publicación.

En las palabras preliminares el autor destaca el lenguaje sencillo empleado “porque no alcanzo imaginar mayor halago para un escritor  que saber hablar por igual a los doctos y a los escolares”. En estos mismos prolegómenos se refiere al interés por la historia desde su infancia, los libros que leyó y que fortalecieron su vocación profesional, que además era una gran diversión. Aconseja utilizar un lenguaje científico en el discurso histórico pero sin despojarlo de la poesía, como pretendían los positivistas: “Así, para lo sucesivo, estamos mucho mejor dispuestos a admitir que un conocimiento puede pretender el nombre de científico aunque no se confiese capaz de realizar demostraciones  euclidianas…”. Desde un principio de su obra MB explica su tesis innovadora de recurrir a otras ciencias en la investigación histórica porque “considerad aisladamente, cada ciencia no representa nunca más que un fragmento del movimiento universal hacia el conocimiento”.

En el primer capítulo relaciona la historia, los hombres y el tiempo. Establece un nexo dinámico y dialéctico entre el presente y el pasado, de tal manera que uno de estos tiempos sirva para analizar y entender al otro. La historia no es sólo la ciencia del pasado, es más bien la ciencia  sobre los hombres. De todos los hombres y no sólo de los héroes y reyes.  Es el estudio de los muertos y de los vivos. Hay que indagar los orígenes de los acontecimientos y no detenerse en las personalidades de los mismos.” En una palabra, la cuestión no es saber si Jesús fue crucificado y luego resucitó. Lo que se trata  de comprender es por qué tantos hombres  creen en la crucifixión y en la resurrección”. El fenómeno histórico  debe ser explicado desde la perspectiva de su tiempo. Cita a un proverbio árabe, según el cual los hombres se parecen más a su tiempo que a su padres.

El segundo capítulo trata de  la observación y los testimonios y la transmisión de los mismos .Así como también la forma de establecer su confiabilidad. La historia siempre nos llega a través de documentos, es decir de una manera indirecta; y eso distorsiona la realidad. No se  puede comprobar con solo esos elementos la veracidad de los hechos. Relata una anécdota: un aviso se transmiten  en una fila desde el primer soldado: “¡Atención! Hoyos de obuses a la izquierda. El último hombre sólo escuchó a la izquierda. Dio un paso hacia la izquierda y se hundió”.
El pasado no se puede cambiar, pero los  descubrimientos arqueológicos y el uso de la lógica, instinto, la psicología y otras ciencias  sirven para que surjan nuevas interpretaciones del mismo. Un plan con buenas preguntas son de mucha ayuda aunque luego se cambie el rumbo en la medida que aparecen  los datos.

El tercer capítulo es el de la crítica (interna y externa) como método de búsqueda de los errores en la historia. La critica nace en el  momento que no aceptamos ciegamente los testimonios históricos. Debemos  no creer a la ligera y tener una duda examinadora. Las notas al margen de la página sirven para la crítica; sin embargo, debemos evitar que las mismas sean más extensas que el cuerpo mismo del relato. Indicar la procedencia del documento que trabajamos es importante (el estilo del lenguaje establece si es de un mismo autor, por ejemplo). En muchos archivos hay documentos falsos y  plagios , y el historiador está obligado a indagar sus veracidad. Hay que evitar pasar por alto hechos vitales pero que no están en la mira de nuestras investigaciones: vemos sólo lo que buscamos y las emociones pueden distorsionar los hechos.
Las prácticas colectivas son similares para todos los hombres que la vivieron, las excepciones son sospechosas. La estadística  y la ley de las probabilidades corroboran nuestras suposiciones porque sus resultados son similares en diferentes autores.

El cuarta capítulo habla de la facilidad que tenemos para juzgar  en vez de sopesar todas las aristas de un caso de manera profunda y así comprender mejor el caso estudiado. Aquí también se habla del valor y significado de las palabras según la época  y lugar en que tuvieron en boga. En el análisis histórico es preferible tratar  de comprender que juzgar a la ligera. Se deben buscar las razones profundas de los acontecimientos sin parcializarse y juzgar. La única pasión del historiador es estar por encima  de todas las pasiones , aunque la  imaginación y la abstracción son buenas aliadas. No emplearlas es un positivismo mal entendido.
Sobre las palabras: las mismas valen más por su uso que por su etimología. Hablamos de átomos (indivisibles) aunque ya se conocen muchas partículas del mismo.
El último capítulo (inconcluso) es una crítica al positivismo que en vano pretende eliminar de la ciencia la idea de la causa, porque todo investigador piensa en términos de preguntas y respuestas. Explicar la caída de un hombre por un tropezón es insuficiente, pues habría que pensar también en la ley de la gravedad, los desniveles geológicos, etc. En conclusión no existe una causa única.”Para decirlo todo en una palabra, las causas, en la historia más que en cualquier otra disciplina, no se postulan jamás. Se buscan…

martes, 24 de abril de 2012

MAPIRE, UN PUNTO TRENZADO DONDE COINCIDEN MUCHOS MUNDOS

Fotografías: Ilio Colmenares


Un mapire es un cesto, instrumento de uso doméstico entre los indígenas venezolanos. Podríamos decir, metafóricamente, que es un punto trenzado donde coinciden muchos mundos. Ahora Mapire también es un pueblo. Capital del municipio José Gregorio Monagas en el estado Monagas, a la ribera del Orinoco. Al principio fue un pueblo de los indios kariñas después la fiebre de conquista trajo a los españoles, a los franceses. Por Mapire cruzó Alexander Humboldt. Ese alucinado conocido como Julio Verne lo nombra en esa gran novela titulada “El soberbio Orinoco”. Después llegó PDVSA y la UNERG. Riqueza petrolera y conocimientos. La Universidad imparte la carrera Ingeniería Agronómica a 180 estudiantes.  Hoy tenemos el gusto de presentarles estas hermosas y significativas fotografías de Ilio Colmenares. Es necesario reconocer la participación para esta pequeña muestra la colaboración de gente de este pueblo, no pueden dejar de mencionarse nombre como los de Rexy Esteves, empleada de la UNERG, de Derwin Sánchez, de Manuel, el peluquero del pueblo con 26 años de servicio, Celina de Monagas y la señora Ana María Guerra. Mapire, un distante rincón de Venezuela donde el persistente amor del pueblo traza con pulso la geografía y escribe con imaginación la historia.