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jueves, 1 de marzo de 2007

CHEJOV: MÉDICO Y LITERATO


Edgardo Malaspina*





Liminar
Los escritores que se han dedicado a los temas médicos son muchos. Moliere escribió El Médico a Palos, El Amor Médico y El Enfermo Imaginario. Todas estas obras son críticas y sátiras a la medicina retardataria de aquel tiempo, cuyos representantes se negaban a aceptar los cambios e innovaciones de la ciencia.
Henry James escribió Washington Square en la cual habla del doctor Sloper…” Un médico que gozaba de una excepcional parte de la consideración que, en los Estados Unidos se concede siempre a los miembros más destacados en la profesión médica”.
Kafka escribió Un Médico Rural, una suerte de sueño, poesía o delirio que refleja la relación psicológica médico – paciente; y la angustia de los familiares espectadores.
Hasek, en su relato Un Enigma Siquiátrico, se burla con fino humor de la psiquiatría y su terminología aparentemente incomprensible. Camus escribió La Peste, Pasternak nos contó la vida del Dr. Zhivago, Miguel Otero Silva describió en Casas Muertas los estragos del paludismo. En El Amor en los tiempos de Cólera, García Márquez relata la muerte, pasión, y vida del Dr. Juvenal Urbino. Yuri Duerman en su trilogía Esta es Tu Casa, Mi Ser Querido y Yo Respondo por Todo, nos habla de Ustimenko, un médico que luchó heroicamente contra todo tipo de calamidades sanitarias durante y después de la segunda guerra mundial.
Capítulo aparte merecen los médicos – escritores. Manuel Díaz Rodríguez en sus Confidencias de Psiquis nos hace un análisis psicológico de la conducta humana. Bulgakov en sus Notas de un Médico Novel nos habla de las alegrías, tristezas y dificultades de un médico recién graduado que ejerce la profesión en un apartado pueblo.
Antón Chejov mientras estudiaba medicina usó la pluma para sobrevivir. Luego, ejerciendo su profesión, escribió muchos relatos relacionados con la misma.


Orígen
Anton Chejov, uno de los escritores rusos más universales, nació en Taganrog el 16 de enero de 1860 y murió en Banderweiler (Alemania) el 2 de julio de 1904, víctima de la tuberculosis.
Su infancia estuvo rodeada de una pobreza extrema. Su familia muy numerosa debió separarse para poder sobrevivir. Realizó estudios de medicina en Moscú y para mantenerse empezó a escribir cuentos humorísticos que le pagaban en las redacciones de los periódicos por líneas. Ejercía la medicina y escribía.
El médico Chejov ejerció su profesión como un apostolado, el litrerato alcanzó fama por su destreza en los relatos breves.
Taganrog era una ciudad del Imperio Romano. Allí murió el Zar Alejandro I. Era una ciudad de comercio y contrabando. La opera italiana se representaba en teatro local.
El abuelo de Chejov era un siervo. El padre soñaba con un negocio propio. Era un déspota con sus hijos, Antón estudiaba en la bodega, despachaba y leía. En la primaria fue mal estudiante. En la secundaria mejoró sus calificaciones. A los 16 años era un buen zapatero y también sastre. Cuando empezó a escribir, de 17 relatos le devolvieron 10. No se amilanó y continuó trabando duro.

Cómo era
Bunin dice que Antón Chejov era un hombre corpulento, alto, rubio, de movimientos ágiles, benévolo, sencillo. “En Yalta le encontré muy cambiado, continúa Bunin, había adelgazado, su tez era más oscura, sus movimientos se habían hecho más lentos y la voz sonaba apagada. Era afable, reservado, conversaba como pensando en otra cosa. Le gustaban las bromas, los apodos ridículos. Nunca se quejaba, detestaba la miseria y la tristeza.

El Médico
El Dr. Chejov en la mayoría de los casos no cobraba a sus pacientes. Tomaba parte como voluntario atendiendo a los más pobres en apartados rincones de la provincia rusa. En las epidemias era el primero en prestar sus servicios.
Estando enfermo de tuberculosis viajó a la Isla de Sajalín. Sus amigos no se lo aconsejaban pero el partió. Hizo el primer censo en esa isla, examinó a todos sus habitantes y escribió un libro.
Al regreso afirmaba: “Lo hice para vencer la flojera. Hay que imponerse metas, vencer dificultades, domarse a sí mismo”.
Gorki dijo: “Chejov camina por la tierra como un médico por el hospital, hay muchos pacientes pero no hay medicinas, y además, el médico no está seguro de que las medicinas sirvan para nada”.
El médico Chejov decía:
- Los médicos tenemos momentos muy tristes cuando nos enfermamos porque conocemos los procesos patológicos.
- Para curar hay que llegar hasta las últimas causas de la enfermedad.
- La profesión médica es una proeza que exige abnegación, pureza del alma y de las ideas. No todo el mundo puede lograr esto.



El Escritor
Cervantes dijo una vez que quien escribe para comer ni come ni escribe. Esta máxima no se cumplió en Chejov por cuanto el empezó a escribir precisamente para poder comer. Escribió más de seiscientos relatos en periódicos de provincia que le permitieron adquirir destreza en el manejo del arte y un estilo propio inconfundible.
Famosas son sus narraciones La Dama del perrito, El vengador, La Historia de mi Vida, El Gordo y el Flaco, Un Enigma y muchas otras obras, llenas de realismo, un poco de tristeza y un fino humor.
Sus piezas teatrales El Jardín de los Cerezos, Las Tres Hermanas y La Gaviota reflejan el hastío provinciano y la nostalgia por la cultura citadina.
Chejov pensaba que su origen humilde le había servido de fuerza motriz para poder superarse, por eso afirmó una vez: “Es necesario que el escritor sea pobre; es preciso que su situación sea tal que comprenda que si no escribe, si da rienda suelta a su pereza, morirá de hambre... ¡oh, cuán agradecido le estoy al destino, que me hizo tan pobre en mi juventud! Pero a veces se contradecía y afirmaba lo contrario: Un escritor debería ser fabulosamente rico, rico hasta el punto de poder en cualquier momento emprender la vuelta al mundo en su propio yate…

Sobre la literatura y los escritores decía:
- Creo que después de escribir una novela conviene suprimir el principio y el final de la obra. Ahí es donde los novelistas solemos pecar de charlatanería.
- Es preciso abreviar, escribir con la mayor concisión posible.
- La brevedad es hermana del talento.
- El arte de escribir es el arte de acortar.
- Hay que escribir con talento, es decir de manera breve.
- Hay que hablar con pocas frases de cosas largas.
- Nadie debería leer sus propias obras en público antes de imprimirlas. Jamás hay que escuchar los consejos de los demás. Si te has equivocado, si has escrito variedades, tanto peor, sólo tú deberás sufrir las consecuencias. En el propio trabajo hay que ser valiente.
- La falta de talento es la mayor injuria.
- Sólo hay que sentarse a la mesa de trabajo cuando uno se siente frío como el hielo.
- La palabra pesimista es la más repugnante.
- Es muy duro verse obligado a escribir por un cacho de pan, como tuve que hacerlo en mis tiempos, pero hasta cierto punto es preciso hacer de ello un oficio y no esperar los momentos de inspiración.
- Si un escritor, aunque fuese el sabio Salomón, espera la inspiración, no tendrá jamás la sensación de plenitud, y siempre le faltará talento.
- Empezar mal es maravillosos. Si un escritor empieza con un bocado de rey, después de esto ya está listo.


Psicología y un Método para Escribir
En sus relatos Chejov penetró en el alma de sus personajes. Supo de las bajezas y grandezas de los hombres. Se dice incluso que en sus historias están descritos todos los tipos de pacientes que puede tener un médico en su consulta.
Siegfried Schnabl en su libro Nervioso, en un aparte sobre los hipocondríacos, habla sobre el Chejov – psicólogo. Allí también podemos palpar el método utilizado por el escritor para hilvanar sus relatos. Un pequeño esbozo era el secreto de su genial producción literaria:
Entre los libros de notas del famoso escritor ruso médico A.P. Chejov, que describiera con acierto el carácter humano, se encontró la siguiente nota, ideada como primer boceto para un relato sobre el hipocondríaco:
Z va al médico, éste lo ausculta y descubre una lesión cardiaca.
Z modifica por completo su modo de vida, toma estrofantina, solo habla sobre su enfermedad.
-Pronto se sabe en toda la ciudad que tiene una lesión en el corazón, y también los
médicos a quienes consulta llegan a la misma conclusión-. No se casa, no participa más en
actividades culturales tan querida por todos, no bebe, casi se arrastra, apenas se atreve a respirar.
Después de 11 años viaja a Moscú, donde consulta a un profesor. Este descubre que su
corazón está sano.
Z está contento, pero ya no puede volver a la vida normal, pues se ha acostumbrado a ir a
la casa con las gallinas, alejado de toda actividad, y cuando no puede hablar de su enfermedad
se aburre…”

La Sala Número Seis
Chejov escribió muchos relatos relacionados con la medicina: La Boticaria, Cirugía, Asclépiades de pueblo, Formación General, Un caso práctico, y muchos más.
El relato La Sala Número Seis ha sido catalogada como un de los mejores por su profundidad filosófica:
El Dr. Raguin trabaja de director en un hospital de provincia. En un principio lo hace con mucho entusiasmo para vencer las dificultades producto de las carencias de un hospital de pueblo. Luego, ante la indiferencia de quienes lo rodean y sintiéndose incomprendido, se dedica a sus libros y a tomarse una cerveza de vez en cuando. La lectura, la filosofía y las cavilaciones acaparan su tiempo.
Distraídamente empieza a conversar con Grómov, un loco recluido en la sala número seis del hospital por manía persecutoria. Hablan sobre la inmortalidad y otros temas elevados. Raguin se siente bien: Por lo menos puede tratar con ese loco sobre cosas sublimes. El subdirector del hospital, que se quiere quedar con el cargo de Raguin, difunde la especie de que éste está loco.
Raguin es internado en la sala número seis. Es maltratado como cualquier loco y entonces cae en la cuenta de lo injusto del sistema terapéutico para tratar enfermos mentales. Del sufrimiento Raguin muere en esa sala de locos.
Se dice que este relato lo escribió Chejov bajo la influencia de las ideas de los filósofos estoicos, especialmente de Marco Aurelio. Particularmente pienso que allí queda retratada la tragedia de la mayoría de los médicos de pueblo: En un principio se trabaja con ánimo. Luego el medio adverso, el tremedal la indiferencia y los salarios de miseria le hacen perder la capacidad de lucha. En una esquina, con una cerveza en la mano, hablará de la vida, las dificultades, los libros y el progreso. Entonces los envidiosos y chismosos dirán que es un borracho, que está loco y que no sirve para nada.


La Opinión de un Escritor
Argénis Rodríguez dice de Chejov: “A mí se me antoja de que Antón Chejov está entre los primeros cuatro o cinco escritores de Rusia. Desde muy joven lo vengo leyendo junto a aquellos gigantes que asombraron a Europa y a muchos venezolanos. Me refiero a Fedor Dostoievski, León Tolstoi y Leonidas Andreiev.
A Chejov se le introdujo en Norteamérica por su teatro, después vinieron sus cuentos breves y sus novelas cortas. Me hice chejoviano gracias a La Historia de mi Vida y Los Campesinos. La primera es una novela que oscila entre el romanticismo y el pesimismo. Los Campesinos es un relato amargo donde imperan la pobreza, las enfermedades y la muerte. En Chejov también hay mucho humor, sobre todo en el cuento Un Hombre Irascible.
Debo dejar bien claro que desde que leí por primera vez a Chejov nunca he dejado de leerlo y sus libros me acompañan siempre. Las tres obras de teatro las vi representadas en Madrid en un teatro que queda cerca de la calle Ballestas. Tengo la imagen de un Chejov que escribía a destajo en un casa llena de gente y siento su angustia, esa angustia que me invadió después de leer El Misterio de las Almas.


Algunos Pensamientos
Chejov era un pensador. Algunas frases suyas tienen un gran significado, la vitalidad y la fuerza de las sentencias:
- Hay que trabajar sin tregua, ni descanso durante toda la vida.
- Creer en la inmortalidad del alma es una cobardía que reconforta.
- La vida concebida sin determinada visión del mundo no es vida, sino una carga, un horror.
-Si no hay una gran idea no es posible vivir; la vida equivale entonces a la muerte.


* Médico, escritor, historiador, editor, docente universitario y cronista de Las Mercedes del Llano (estado Guárico, Venezuela)