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martes, 9 de octubre de 2007

DIARIO DE MOSCÚ







Edgardo Malaspina*




Una de las principales funciones (sociales) de un diario personal es esa: ser leído furtivamente por otras personas”.
Susan Sontag
1977
JUEVES,18 DE AGOSTO. LAS MERCEDES DEL LLANO.
Me despedí de familiares y amigos. Con Juvenal, en la noche, abordamos el autobús que va hacia Caracas. El padre de Juvenal vociferó con jactancia y orgullo a los cuatro vientos que su hijo viajaba para Rusia. Esto alertó a los amigos de lo ajeno. Colocamos las maletas al final del bus y nos dormimos; pero los ladrones no durmieron. Abrieron nuestras maletas.. Juvenal perdió muchas cosas, entre ellas, vestimenta.
VIERNES,19 DE AGOSTO. CARACAS.
Día lluvioso, oscuro. Hacemos los últimos toques. Con Juvenal, Freddy González, y Mary conversamos de diferentes tópicos .Nos bebimos una botella de vino.
SÁBADO, 20 DE AGOSTO. MAIQUETÍA.
Partimos hacia Moscú a las 7 de la noche. Nos acompañaron Feddy y Mary.
DOMINGO, 21 DE AGOSTO. MOSCÚ.
Pasando por Paris( a las 9 de la mañana llegamos al aeropuerto de Orly y luego nos trasladaron al Charles de Gaulle) llegamos a Moscú a las 8 de la noche. Por todo fueron 24 horas de viaje, de las cuales 13 en avión y las demás en buses. Todavía había claridad. Dicen que así es en verano. Siento mucho frío. La ropa que llevo no protege mucho. Todo es distinto. Un grupo de venezolanos nos da la bienvenida. Una semana estaremos encerrados para hacernos los exámenes médicos. No entendemos nada.
LUNES, 22 DE AGOSTO.
Hay estudiante de todas partes del mundo. Converso con dos nicaraguenses. Con otros extranjeros cruzamos algunas palabras en inglés. De algo sirvió el bachillerato. En una semana saldremos de la cuarentena y rendiremos exámenes. Rogelio Brito me entregó una chaqueta y me ha servido mucho por lo del frío. Me paree que el ambiente es bueno para los estudios. Los venezolanos de la asociación nos visitan. Nos entregan lápices, papel y unos libros. Moscú me parece una ciudad limpia, grande, con aire puro y muchos árboles. Todo está como muy ordenado. Bueno, estoy viendo las cosas desde una ventana. Estamos aún encerrados. Los médicos nos visitan a cada rato. En el corredor de la residencia tenemos un televisor. Amigos comentan que la programación es educativa.
26 DE AGOSTO
Hoy finalizará la cuarentena. Saldremos de este encierro para iniciar clases el primero de septiembre. Repasamos para presentar las pruebas de exploración de conocimientos .Con los resultados de esas pruebas nos ubicarán en distintas secciones. Los rusos nos han tratado muy bien. Aparentemente todo es armonioso en esta ciudad. Creo que los enemigos a vencer para triunfar en mis estudios son tres: la nostalgia, el frío y el idioma. Los amigos comentan que además de las materias propias de la carrera estudiaremos a Marx, , Engels, a Lénin, y la historia de URSS. Nos aconsejan practicar deportes para vencer el frío. Un latino de un curso avanzado dice que en el salón de clases no se permiten más de 7 estudiantes y que las calificaciones son sobre 5 puntos. Conozco a unos palestinos. Dicen que han participado en guerras. Una chilena, que vivía en Europa desde el derrocamiento de Allende, me comenta que Pinochet caerá el próximo año.
Esta noche nos reunimos representantes de 10 países latinoamericanos para hablar de política.. Yo hablé en nombre de Venezuela.
1 DE SEPTIEMBRE.
Se inician las clases en la Facultad Preparatoria. Este día (1 de septiembre se le denomina Día del Conocimiento y es el comienzo de las actividades en las escuelas, liceos y universidades.) Cursaremos idioma ruso, biología, química, física e historia de la Unión Soviética. La semana pasada presenté exámenes de física , química y biología.
Ya en la madrugada noté los primeros destellos del sol. Me levanté temprano y a las 9 me dirigí al edificio de la Preparatoria. En auditorio los profesores charlaban en ruso , por supuesto. Nos daban explicaciones que cinco expertos traducían a sendos idiomas. Nos estaban ubicando. Dos profesores se hacían cargo de un grupo de 7 estudiantes. Todos se marchaban para iniciar las clases. Pronto quedé solo: me había metido en el auditorio de Letras y Humanidades y no en el de Medicina. Me dirigí a un profesor de nombre Valerio. Habla perfectamente el español y me orientó. Al poco rato estaba en mi salón. Empezamos a estudiar el alfabeto ruso y para mí la lección se hace fácil porque en Venezuela me compré un libro y me aprendí las letras rusas. Los profesores nos tratan como amigos, nos animan.
10 DE SEPTIEMBRE
Las clases son de nueve a doce, y luego de la una hasta las tres y media. Mi profesora de ruso se llama Elsa Alfredovna. Es una señora entrada en años con destellos de haber sido bella en su juventud Dice estar escribiendo un manual de ruso para latinoamericanos. Cometo la imprudencia de preguntarle sobre lo que pasó con Podgorny, el Presidente del Soviet Supremo defenestrado. Me llama aparte y me dice en voz baja que hay cosas que no se deben indagar.
Almuerzo en el comedor de la universidad, pero a veces compro algunas productos en el mercado. Sólo se pedir cuatro cosas: batón (barra de pan), molokó (leche), calbasá (mortadela) y maslo(mantequilla).
12 DE SEPTIEMBRE
La colonia de venezolanos nos invita a un bar. Nos sirven las cervezas directamente de los estantes en unas jarras grandes, pero están frías. En cada esquina hay un kiosco de cerveza. Parece que la beben como fresco.
En cada cuarto tenemos un radio. Es como una extensión de corneta con una sola emisora: Radio Moscú. Es práctico porque hace las veces de despertador: a las seis de la mañana inicia sus transmisiones con el himno soviético y a las doce de la noche deja de trabajar también con el himno.
13 DE SEPTIEMBRE
En Moscú hay pocos automóviles. No veo colas y los carros no forman alboroto con sus bocinas. El silencio es casi total. Hay trolebuses (buses que trabajan con electricidad para no contaminar el medio ambiente) con una conexión en una red de cables eléctricos. También hay tranvías. Conozco el Metro . Es una vía subterránea gigantesca.Ya visité la Plaza Roja. De regreso me perdí en el Metro. Unos muchachos del Komsomol me auxiliaron y me llevaron a la residencia.
26 DE SEPTIEMBRE
Empieza a caer nieve que se derrite rápidamente. Me pongo dos pantalones y tres camisas además de la chaqueta y los guantes para contrarrestar el frío. Nos llevan a una tienda y nos entregan un pesado abrigo negro, gorra, bufanda, medias de lana calzoncillos largos y guantes.
6 DE OCTUBRE
La temperatura en Moscú cada vez es más fría y está a 3 grados bajo cero. El ambiente es festivo por los preparativos del aniversario de la Revolución de Octubre (7 de noviembre por el calendario actual). Se habla de la nueva constitución soviética y de los Juegos Olímpicos. A dos cuadras de mi residencia construyen unas edificaciones para los juegos.
Los estudios van bien, pero el idioma ruso es difícil. Por los momentos estudió fonética y gramática , matemática e historia de la URSS en español. Nos dicen que en noviembre nos hablarán sólo en ruso y entonces tendremos también física, química y biología.
7 DE OCTUBRE
Compro el periódico Pravda para ejercitarme en la lectura. En español sólo se consiguen el Granma, y a veces Tribuna Popular. Me explican que la palabra “señor” está abolida con la revolución. Todos somos “camaradas” (tovarishi).
9 DE OCTUBRE
Visitamos el Museo de la Revolución. Nos muestran películas de Lénin y el Ché Guevara. Escuchamos sus voces. En la parte dedicada a la Segunda Guerra Mundial hay un retrato de Hitler roto y en el suelo ; jabón hecho con grasa humana por los nazis, harina de corcho para luchar contra la hambruna que vivieron los soldadas rusos, restos de un avión alemán derribado por los soviéticos.
Fuimos a la exposición del Kosmos. Vi y toqué una nave Soiuz de las que enviaron a la luna, el Vostok de Gagarin, un Apolo norteamericano junto a un Marte 4 un Venus 3. La perra Laika que enviaron al espacio y regresó muerta está momificada.
10 DE OCTUBRE
Un amigo árabe trae música egipcia para escuchar. Tenemos clases hasta los sábados. A veces cuando hay un feriado asistimos un domingo para recuperar la clase perdida.
26 DE OCTUBRE
La nostalgia aguda está pasando y me he adaptado al frío. Mastico un poco el ruso. Los amigos dicen que en diciembre estaremos hablando mejor. Esto es porque las clases de idioma son constantes e intensas. Vivo en el primer piso de la residencia y Juvenal en el quinto piso. Nos vemos todos los días.
Hay unas tiendas para extranjeros denominadas Beriozka que funcionan sólo en dolares.
9 DE DICIEMBRE
Mucha nieve. Todo es hielo. Estamos a 15 grados bajo cero. La atmósfera parece congelada, sin embargo no se siente tanto frío. Tal vez me estoy acostumbrando. Me preparo para los exámenes del primer semestre. No tendremos vacaciones de navidad. Aquí no se celebra, sin embargo los venezolanos decidimos hacer una pequeña fiesta. La nostalgia sigue pasando. Visitamos varias escuelas e instituciones de secundaria. Nos preguntan muchas cosas sobre nuestros países .Estoy entendiendo mejor el ruso.
10 DE DICIEMBRE
Tres venezolanos que vinieron con nosotros se marchan a Venezuela. Uno de ellos, a quien llamamos el árabe por su nariz grande, dice que no soportará pasar una navidad sin su familia. “ Tengo muchos años de capitalismo, no me gusta el socialismo”, dice. Otro, Francisco, no logra asimilar el idioma y piensa que cuando los rusos hablan se están refiriendo a él. Le diagnostican manía persecutoria .Los mamadores de gallo le dicen Pancho El Perseguido. El tercero lo llaman Perolito. Es un muchacho retraído y dice no poder superar la nostalgia.
*Cronista, poeta médico venezolano.

1 comentario:

Gaby dijo...

Es inspiratorio y reconfortante, conocer anecdotas de un venezolano y su experiencia fuera del pais....saber que vale la pena luchar por lo que se quiere, y que tras el esfuerzo esta el exito.