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domingo, 16 de marzo de 2008

CABALGATA HISTÓRICA DE LA CAMPAÑA DEL CENTRO


Ítalo Jiménez Laya*

En el marco de conmemorarse un año más de esta Batalla, y en donde para esta fecha 12 de Febrero se han preparado unas series de actividades conmemorativas, la cual se ha denominado la Cabalgata Histórica Turística “La Campaña del Centro”, bajo los auspicios del Municipio San Gerónimo de Guayabal, Camaguán y Francisco de Miranda y sus Alcaldes Dr. José Gregorio Pérez, Lic. José Manuel Vásquez y Dr. Teófilo Rodríguez, partiendo de Guayabal el día 08/02/08 llegada 12/02/08, se hace propicio el momento para hacer alusión a varios aspectos históricos que marcaron pauta dentro del proceso independentista de Venezuela, llevado acabo por nuestros patriotas, y en donde el sur del Guárico fue el escenario de esta proeza.
Es notorio que en Calabozo se escenificó la Gran Batalla un 12 de Febrero de 1818, efectuada al frente de Calabozo en el terreno del actual Aeropuerto de esta ciudad. Según los historiadores de la época esta acción militar pudo haber tenido una importancia parecida a la segunda Batalla de Carabobo. La noche del 11 de Febrero de 1818, el General Simón Bolívar se encontraba pensativo recostado en su hamaca, preparando la estrategia a seguir para enfrentar y vencer al caudillo General Morillo. Los patriotas Páez, Santander, Urdaneta, Sedeño, Monagas y Plaza, añoraban con mucha fuerza el futuro enfrentamiento con este General; pero José Antonio Páez, como llanero al fin, sentía recelo, y mantenía una plena desconfianza en los Calaboceños, y Guariqueños. Pensaba que una vez derrotado Morillo en ningún momento los habitantes de estos lares se abocarían a la causa Libertadora, esta misma gente era la misma que había combatido al lado del Rey comandado por José Tomas Boves, y no se sabe por que el caudillo Apureño nunca confiaba en los hijos de la Villa de Todos Los Santos de Calabozo. El Libertador aquella noche durmió tranquilamente, a pesar de estar en compañía de una tierna morena Gregoria Camacho, le atizó el sueño al guerrero, más bien el salvaje y hembrero olor de la sacrificada de turno, le provocó un tremendo ataque de tos que solo pudo calmarlo el brebaje de miel y limón caliente servido por su mayordomo.
Realmente esta Batalla no fue cruenta comparada con la de Mosquitero, resolviéndose con varias y movidas escaramuzas, logrando el objeto de conquistar la Plaza de Calabozo con mucha facilidad. Luego de este acto el ejército realista huye hacia el Sombrero, pasando por el camino real de la Uriosa, esta tiene un significado histórico ya que pudo haber cambiado el curso de la historia de no ser por aquel maldito error de recorrido del ejército patriótico (escogieron otro camino), en la búsqueda de Morillo, hacia el calvario.
La Campaña del Centro se iniciaba por lo Llanos de Calabozo, y así se extendería todas sus operaciones hacia todo el Territorio Nacional. Este plan lo concebía el Libertador de concretar unos 7.000 hombres provenientes de diferentes regiones del país. Mientras tanto Morillo se preparaba para atacar a Guayana y Apure, e impedir la unión de Simón Bolívar con Páez.
LA HAZAÑA DE JOSÉ ANTONIO PÁEZ
Estando Bolívar en Guayana se preparaba a poner en práctica un plan para buscar a Morillo en el lugar que se encontraba y batirlo. Se pone en marcha hacia Apure lográndose la reunión entre los dos jefes patrióticos, Bolívar y Páez; un 30 de Enero de 1818, en el Hato Cañafístula, reconociendo Páez a Bolívar como el Jefe Supremo. Este transitar en silencio que realizó el Libertador por caminos intransitables representó una verdadera hazaña, incorporando sus hombres a las tropas del General Páez; preparándose así para buscar a Morillo que se encontraba en Calabozo. Estando los dos jefes a la orilla del río Apure, José Antonio Páez le propone tomar las Flecheras con caballería, pero Bolívar no creía en esta proposición y le contesta:
“…será con caballería de agua, porque con la de la tierra no se puede hacer tal milagro”. El General Páez sigue insistiendo y convence al Libertador de acercarse al Rio Apure, no creyendo todavía, que es una broma lo de Páez. De inmediato selecciona dos columnas de 25 hombres cada una al mando de los Coroneles Francisco Aramendia y José de la Cruz Paredes, se lanza el llanero al frente, nadando, y cruzando, logrando tomar catorce embarcaciones; solo le quedó al Libertador Bolívar exclamar: “Si no hubiese presenciado este hecho no lo hubiera creído…”
*Cronista venezolano.

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