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sábado, 26 de abril de 2008

LA MÁQUINA



Víctor VILLAVICENCIO*



La concepción bioenergética del ser humano lo ubica dentro de un océano universal de frecuencias energéticas que le confieren una capacidad potencialmente infinita de interrelaciones adaptativas. Esta simbiosis energética genera cambios, tanto en el individuo como en el medio circundante, a través de un proceso que se conoce como aprendizaje; estos cambios son integrales y sistémicos y se manifiestan en todos los órdenes de ese individuo, entre los más visibles, y muchas veces considerados como únicos, están los cambios conductuales; es decir, que por definición todo aprendizaje genera cambio de conducta.
Desde ese mismo punto de vista, el ser humano es un ente aprendiz por naturaleza, que percibe, transporta, procesa, codifica, decodifica, almacena y transmite energía-información, a través de una compleja red neurológica de naturaleza sistémica, compuesta por circuitos armónicamente interconectados, que se sincronizan y autoajustan cuando una nueva información es integrada al sistema.
Este enfoque plantea la posibilidad de considerar al ser humano como un ente cibernético que aprende, pero no es una máquina cualquiera, ella trasciende el concepto newtoneano de la máquina universal, su todo es más que la suma de sus partes. Posee 100.000 millones de celulas nerviosas en su cerebro y cada una de ellas puede tener 50 000 conexiones, maneja una potencialidad de 400 millones de bites por segundo. ES UNA SUPER COMPUTADORA COSMICA Esta estructura funcional, con capacidad de percibir estímulos energéticos, pensar, sentir emociones, tener conciencia de si misma y de su entorno, es capaz de plantearse incógnitas existenciales y crear respuestas complejas ante situaciones reales o imaginarias.
En él cohabitan, tanto instintos primarios o básicos, como habilidades superiores de alto desempeño, entre las que figuran la imaginación y la creatividad. Es un ser holístico, con capacidad autoreproductiva y de archivar códigos adaptativos en su material genético. Tiene características y propiedades electromagnéticas y está diseñado para metabolizar principios básicos y generar energía de naturaleza electroquímica. Esto, que le permite el manejo de amplios espectros energéticos, incluidos aquellos de naturaleza ultra sutiles que lo introducen en el plano cósmico y espiritual, posee potencialidades interdimensionales y la capacidad de resonar con otros campos energéticos, a través del pensamiento, como expresión del instrumento más poderoso del universo, como lo es el cerebro humano. Podría decirse, a falta de un mejor concepto, que es UN PRODIGIO DE LA INGENIERIA UNIVERSAL.
Este artículo está dedicado a aquellos que se plantean la temerosa interrogante de si algún día las máquinas, producto de la creación del hombre, podrían superarlo. Es posible que éste llegue a crear máquinas inteligentes, que lo sobrepasen operativamente. Incluso, podría diseñar modelos que simulen emociones humanas, pero nunca superarán su dimensión holística, no sería extrañable que en el futuro no muy lejano éste elabore especimenes cibernéticos que lo reten y cuestionen, pero aún cuando ese fuera el caso, es fácil imaginarse el llanto y la frustración de una computadora aventajada al no encontrar respuestas existenciales ante las preguntas: ¿quién me creó? Y ¿quién creo a mi creador? Tal vez el ser humano tampoco tenga esas respuestas, pero cuenta con la imaginación y la capacidad de construir realidades a partir de lo irreal y sustentarlas con la convicción y la fe.

*Médico y docente venezolano

2 comentarios:

victoria villavicencio dijo...

Excelente científico Dr. Victor Villavicencio

victoria villavicencio dijo...

Excelente científico Dr. Victor Villavicencio