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jueves, 5 de febrero de 2009

CALENDARIO LLANERO (FEBRERO)

Adolfo Rodríguez*





Refiere López Castro (1994) que las festividades de Santa María de Ipire, el 2 de febrero, Día de La Candelaria, eran de "gran colorido con sus coleadas de toros, carreras de caballos y otras diversiones populares". Mes que, para De Armas CH (1990) seca "los montes" y los ríos son "como largas plegarias sobre la tierra". Pensando, quizá, en la porción sabanera del lugar, Apuntando en1949 que "En el interior de Venezuela, la sequía tiene características de tragedia. Hay una desesperación de árboles y gentes, de tierra cuarteada, de surco muerto, de ganados moribundos, de charcos que se mantienen como ojos que abrió el abismo sobre la tierra. Los ríos se quedan quietos, los lagunazos que salen al encuentro del horizonte en la época de las lluvias y que unen varios ríos y sirven de mares interiores, cuando la sequía triunfa, no son más que madreviejas agonizantes. A lo largo de la tierra tendida se miran los cuerpos vencidos de los árboles cansados de esperar. Los pájaros emigran. El verde es un recuerdo para el hombre, un hermoso recuerdo y tanto llega a desesperarse que crea nuevas formas de ser nómada…. Todo hijo de la llanura tiene el perfil borroso de la tierra sedienta".


En su “Romance de la Canícula”, inserto en Candil, dice:


Hombre y rancho. Viento herido.

Modorra. Se quema el aire.

A la sombra de la angustia

La sed ahonda su cauce.

La Palmera es como un grito

Que dejó sembrado Páez.

El lamedero calcina.

Calcinan los terronales

Cenizas dispersas flotan

Cansancio. Espejismo. Hambre.


Añadiendo en 1990 que "Cada pueblo tiene una o más lagunas en torno. En Santa María de Ipire la Laguna Vieja y la Laguna Nueva. Cuando el Mono se desbordaba aparecían pequeñas lagunas que resistían el verano ocultas en sus menudas selvas de guamos y de cañafístolas". Precisando que en 1949 “estiraban sus largos cuerpos, es decir, se acostaban sobre los juncos que nacían al azar. Mientras febrero avanzaba, el agua huía hacia abajo, hacia las grietas negras. Pasado el mediodía podía verse el pie del sol maltratando los restos de agua que se escondían entre la vegetación lacustre.

Y en 1981 “Venezuela es un país de risco alzado, nieve perpetua y perpetua canícula. Hay ríos que por agosto llenan el horizonte con una vitalidad sin cauce y por febrero son de arena y viento”


Territorio del Desamparo con que Arvelo Torrealba da inicios al contrapunteo de “Florentino y El Diablo”:


Puntero en la soledad

Que enlutan llamas de ayer,

Macolla de tierra errante

Le nace bajo el corcel.

Ojo ciego el lagunazo

Sin garza, junco ni grey,

Dura cuenca enterronada

Donde el casco da traspìés.

Los escuálidos espinos

Desnudan su amarillez,

Las chicharras atolondran

El cenizo anochecer.

Parece que para el mundo

La palma sin un vaivén.


El retiro de los grandes crecientes abre estos mundos donde las tortugas del género Podocnemis hacen sus desoves, mientras variedad de reptiles marcan y luchan por sus espacios, inminente la época de aparearse

Bandadas de Golondrinas de Horquilla, cada atardecer, sobrenadan restos de agua, cazando cientos de insectos en pocos metros cuadrados, mientras el Corocoro Castaño alza vuelo desde sus dormideros rumbo a los últimos charcos.

El Pato Carretero y el Alcaravancito se desplazan con sus crías a lo largo de canales y ríos de sabana. Los pichones de los primeros ya han mudado el plumaje, mientras que los de alcaravanes un plumaje inmaduro.

Patos Silbadores rondan lagunazos tardíos, junto a cientos de individuos del Barraquete Aliazul, especie migratoria del norte de América, con aleteos más rápidos que aquellos.

El Caricare Encrestado y otras aves de presa hacen sus nidos y crían sus polluelos, aprovechando que el resecamiento hace más accesible, sus piezas. Loros y guacamayas husmean ámbitos para sus nidos, preferiblemente el hueco de un árbol. Los que no nidifican pierden sus crías.

El Galápago Llanero cava hoyos en los bajíos para desovar. Mientras gaviotas y tortugas prefieren las playas.

En solicitud de pareja, Babas, con movimientos ascendentes y rígidos de cabeza y cola

Florea la Cañafístula Llanera.

Las Anacondas van de pozo en pozo.

El Roble, de imponente roja madera, blande su efímera floración de diez a quince días.

Enero y febrero abundan bagres y cachamas, coporos, zapoaras, rayas, curbinatas, doncellas. Hay salazones para la semana santa.

Tiempo del curito de laguna, corronchos o panaques en el río.


Jorge Plaz relata así su vivencia apureña:


El mes de los ardientes candelorios;

El que celebran en los vecindarios

Con gallos, carnavales y velorios.


Es el mes del trabajo en pesquería,

Del veguero en los caños y en los ríos;

Es el mes de las fieras chigïiiradas,

En lagunas, charcos y en los ríos.


El mes en que se ven salir en plazas

Terecayes que salen a poner

Por la noche; y cantan más dolientes

Las cigarras al oscurecer.


Febrero, el mes de soles ardorosos

De bravas candelas en el llano

…….

Es el mes en que ponen las gaviotas

Millares de huevos en las doradas playas;

Es el mes de flores amarillas,

Y florece también el flormorada.


Es el mes que florecen las palmeras

…………

En que cargan más los matajeyes

Y las aricas están azucaradas.


Hay parición de las iguanas. J F Martínez comenta cómo en “febrero empieza en pueblos y campos de algunas regiones del país, la matanza de inofensivas iguanas para comerles sus huevos, sancochados, que en esta época del año ya están en sazón. Las cazan con escopetas, rifle calibre veintidós, a chinazos y algunas enlazadas con guaral sujeto a la punta de una vara, después de ser adormecidas, según la creencia popular, silbándoles aires dulzones. A esas les abren el vientre, estando vivas, y luego las suelan arrastrando las tripas; crueldad que no tiene parangón. Le hizo este poema:


Arbóreo ser inocente
que en la rama florecida,
ni por estar escondida
puede esquivar a la gente.

De la astucia y el sadismo
del pertinaz cazador,
no la salva el favor
que le brinda el mimetismo.

Se le persigue con saña,
hasta viva, de su entraña
sin pensar en su dolor.

Mano perversa le arranca
la cosecha tierna y blanca.
De los frutos de su amor.


Es la chiguarada o matanza, previa a la semanasanta: llaneros a caballos los réunen en manadas y matan a machetes (Ramo y Ayarzaguena, 1983:45). Dícese que, también, para garantizar el poco pasto existente para las reses.
Tiempo del mas intenso celo del venao caramerudo (Ramo y Ayarzaguena, 1983: 45)


Cabrera Malo describe una noche de luna veranera (1989): “tan clara, tan blanca que mis caballos al bracear en los hondos morichales dormidos parecían nadar más bien en un pozo de luz salpicante y tan clara y tan blanca que, al filtrarse a chorreras por entre las hojas de los palmares caía, caía sobre mí, como hubiera podido caer una lluvia sin ruido, una lluvia de primavera, lenta, dulce, blanca”


Hay monstruosos e impíos incendios, que devorando “yerbas infecundas”, mientras los gavilanes “paso a paso” asedian, “del fuego la reyerta”, “consume aún su aliento las entrañas / de los troncos vetustos; / fluye sutil fermento de las cañas / y blanda mirra llorar los arbustos”, hasta dejar sólo “flores grises y rotos arabescos”, según Lazo Martí.

Asofauna Unerg enumera concentración de fauna en los cuerpos de agua del final de la época de sequía, puesta de huevos de la tortuga Arrau y nidificación del terecay.


Por febrero es la moledera. La caña dulce, sembrada en lo alto, está a punto de papelón y hay alborozo en los trapiches, olor rancio de los bagazos, fuego ardiente bajo los calderos, guarapo e caña, melcoche, mono, papelón, y cantos de molienda, si es que aún se hace la molienda como antes: El Socorro, San Juan de Payara, quien sabe.

Hay cosecha el frijol (galleta, negro, colorao, verde, caresanto (blanco con el piquito)


Con los tres días del carnaval concluye el lapso del año en que se come carne. De donde su sentido etimológico de “carne levare” o quitar carne. Vence la Cuaresma que sostuvo durante el año una cruenta lucha con Don Carnal, según fábula francesa que inmortaliza Juan Ruiz. Supervivencia pagana que conmemora la abundancia. Tiempo de sequías, la pobrecía y los productiores lo celebran derramando sobre los demás agua, que es más lo que empapa más que lo que bautiza. Rito purificador, en Santa María de Ipire se practicó endógenamente con unas jeringas llamadas "pitocos" que se elaboraban con tallos de bambú.


Propiciatorio de la fertilidad, resulta curioso el empeño en asociar este mes con el furor si observamos que subsiste la creencia (no confimada) de que el primero nace Ezequiel Zamora. Mientras el 4 hay pronunciamientos armados en 1848, 1855 y 1992, como el día 20 (la Revolución Federal y Revolución Legalista) y los días 27 y 28 el Caracazo, de patética recordación. Extraña tendencia nada afín a don Cecilio Acosta, nacido el 1ero, y afamado por su emblemática mansedumbre, sabiduría y deslumbrante tino intelectual.


FUENTES CONSULTADAS

-ARVELO TORREALBA, A (1995). Florentino y El Diablo (contiene las tres versiona principales del poema). Barinas: 90 años del Poeta Alberto Arvelo Torrealba.

-Cabrera Malo, Rafael, El Reflejo de los Remansos Azules. Caracas: Academia Venezolana de la Lengua correspondiente de la Real Española, 1989. -- 389 p. (Colección Génesis))

-De Armas Chitty, J. A. Candil : Romance de la tierra / José Antonio de Armas Chitty. -- Caracas: Poligráfica Nacional, 1948. -- 101 p.

-De Armas Chitty, J. A. Cardumen: relatos de tierra caliente / J. A. De Armas Chitty. -- Caracas: Academia Nacional de la Historia, 1990. -- 113 p. -- (Colección El Libro Menor, 172).

-De Armas Chitty, J. Semblanzas, testimonios y apólogos / J. A. de Armas Chitty. – Carras: Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia, 1981. – 236 p. -- (Estudios, monografías y ensayos; 17).

-Guía Ecoturística de Miro Popic Net, revisado en http://www.miropopic.com/ecoturistica/ (enero 2009)

-LOPEZ CASTRO, Rafael. Cundanga. San Juan de los Morros: Fundación Guariqueña Para La Cultura, 1994.

-Martínez, José Francisco. Parajes : versos. – Caracas : Miguel Ángel García e hijo. 1975. -- 109 p.

-Ramo, Cristina y Ayarzaguena, José. Fauna Llanera: Apuntes sobre su morfología y ecología. Caracas: Cuaderno Lagoven, 1983.

-Rodríguez, Adolfo. Carne Adiós, en El Nacional, 1977.

-TORREALBA, Antonio José El Diario de un Llanero, Caracas: UCV 1987.

-INFORMANTES: José (Cheo) Rirvero, Rodrigo Rondón y Marcos Natera.


*Docente universitario, poeta e historiador venezolano (Los Teques, estado Miranda)