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lunes, 31 de agosto de 2015

Bibliografía Africana de Arte e Historia

Arturo Álvarez D' Armas*



“Apres-Midi-en-Afrique” – Jaques Beaumont*



Durante mucho tiempo la historia de África ha sido olvidada o poco conocida en Venezuela.
En los últimos años es cuando se abre una pequeña brecha sobre todo en el estudio del arte africano en las personas de Miguel James (Trayectoria del Arte Africano), James Edward Scott (quien dirige el único Centro de Estudios Africanos que hay en nuestro país, adscrito a la Biblioteca Nacional) y Angelina Pollak-Eltz (Exposición Etnográfica del Congo. El Arte Congolés). En el campo de la historia africana contamos solamente con el estudio publicado por Alberto Navas y Ramón Suárez África Occidental Negra. La Colonización y la Formación de Clases Sociales.
Esta breve bibliografía pretende ayudar a los investigadores, estudiantes, profesores y profanos en la materia. El presente trabajo forma parte de la Bibliografía Africana (Lingüística. Literatura. Antropología. Sociología, Arte, Historia, etc.) pronto a publicarse.

1.- ÁFRICA. Barcelona: Editorial Noguer, 1977. 211 p. (Enciclopedia del Mundo Moderno. 10).

2.- ÁFRICA. Selección de Armando Entralgo. La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1979. 6 vols. Contenido: Vol. 1 y 2, África Económica: Vol. 3. África Sociedad; Vol. 4, África Religión: Vol. 5 y 6. África Política.

3.- ARTE Africano. Caracas: U.C.V., Facultad de Arquitectura y Urbanismo. Extensión Cultural,1967. 8 p. (Publicaciones Arquitectura. Cuaderno, 2).

4.- ARTE Africano en Colecciones Venezolanas, 15-29 de Febrero de 1976. Caracas: Biblioteca Nacional, 1976. 80 p. Contiene textos de: Virginia Betancourt, Miguel Acosta Saignes, Dardo Cúneo. James Edward Scott.

5.- ARTE del África Negra. Barcelona: Ediciones Polígrafa, 1976. 102 p.

6.- BALANDIER. Georges. África Ambigua. Buenos Aires: Sur, 1964. 247p.

7.- BENITEZ, José A. África: Biografía del Colonialismo. La Habana: 1964.

8.- BERTAUX, Pierre. África. Desde la Prehistoria hasta los estados actuales. Madrid: Siglo Veintiuno, 1974. 359 p. (Historia Universal Siglo XXI, 32).

9.- CONTRERAS, Jesús. Introducción al Estudio de Africa. México: U.N.A.M., Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, 1974. 110 p.

10.- COQUERY-VIDROVITCH. C. África Negra de 1800 a Nuestros Días por C. Coquery-Vidrovitch y H. Moniot. Barcelona: Editorial Labor, 1976. 416 p.

11.- DAVIDSON, Basil. La Historia Empezó en África. Barcelona: Ediciones Garriga, 1963. 284 P.

12.- DAVIDSON, Basil. Reinos Africanos. Amsterdam: Time-Life International, 1971.

13.- DELAFOSSE. Maurice. Los Negros. Barcelona-Buenos Aires: Editorial Labor, 1931. 97 p.

14.- LOS DIOSES Como Los Vemos, 8 de Noviembre al 8 de Diciembre de 1977. Museo de Ciencias. Caracas, Instituto Autónomo Biblioteca Nacional y de Servicios de Bibliotecas, Centro de Estudios e Investigaciones: 1977. 91 p. Contiene textos de: Leopold Sedar Senghor, Carlos Andrés Pérez, Virginia Betancourt, Juan Liscano, James Edward Scott, Horacio Jorge Becco y José Marcial Ramos Guédez.

15.- FAGG. William. El Arte del África Central. Esculturas y Máscaras. Milano: Editorial Hermes, Unesco: 1967. 24 p. Contiene 32 láminas.

16.- FAGG, William. El Arte del África Occidental, Esculturas y Máscaras. Milano: Editorial Hermes, Unesco: 1967. 24 p. Contiene 32 láminas.

17.- FIGUEIREDO. Napoleao. Arte Africana. Belem: Museo Paraense Emilio Goeldi, s.a.

18.- GUANCHE, Jesús. Arte en África Subsahariana. La Habana: Centro de Documentación del Consejo Nacional de Cultura, 1975.

19.- HOLY, Ladislav. La Plástica Africana. Regiones Oriental y Meridional. Praga Fondo de Cultura Económica, 1967.74 p. Contiene 152 ilus.

20.- JAFFE, Hosea. Del Tribalismo al Socialismo. México: Siglo XXI Editores, 1976.
389 p.


21.- JAMES, Miguel. Trayectoria del Arte Africano. Caracas: Biblioteca Nacional, Centro de Estudios de Fuentes Culturales. Sección Africana, Afroamérica y Afrovenezolana, 1976. 5 p.

22.- JULIEN, André. Historia de África. Buenos Aires: Eudeba, 1963.

23.- KI-ZERBO, Joseph. Historia de África Negra. Madrid: Alianza Editorial, 1980. 2 vols. Contiene: Vol. 1. De los orígenes al siglo XIX; Vol. 2, Del siglo XIX a la época actual.

24.- KULTERMANN, Udo. Nuevos Caminos de la Arquitectura Africana. Barcelona: Editorial Blume, 1969. 127 p.

25.- LAUDE, Jean. Las Artes del África Negra. Barcelona: Editorial Labor, 1968. 282 p. (Nueva Colección Labor, 70).

26.- LEON, Argeliers. Introducción al Estudio del Arte Africano. La Habana: Editorial Arte y Literatura, 1980. 178 p. Contiene 82 ilus.

27.- LEUZINGER, Elsy. África. Barcelona: Editorial Praxis, 1961.

28.- NAVAS, Alberto. África Occidental Negra, la Colonización y la Formación de Clases Sociales. Por Alberto Navas y Ramón Suárez. Caracas: Julio de 1977. 13 p.

29.- OLIVER, R. Breve Historia de África. Por R. Oliver y J. D. Fage. Madrid: Alianza Editorial, 1971. 306 p.

30.- ORTIZ ROMERO, Eduardo. África: Pasado y Presente. Segunda Edición. Santiago de Chile: Empresa Editora Nacional Quimantú Limitada, 1972. 108 p. (Serie Análisis. Colección Camino Abierto, 6).

31.- PALERMO, Miguel Angel. Arte Popular Africano. Por Miguel Angel Palermo y Ana María Dupey. Buenos Aires: Centro Editor de América Latina, 1977. 86 P.

32.- PAULME, Denise. Las Civilizaciones Africanas. Buenos Aires: EUDEBA, 1965.
118 p.

33.- PAULME. Denise. Las Esculturas del África Negra. México: Fondo de Cultura Económica, 1974. 17l p. (Breviarios, 165).
34.- POLLAK-ELTZ, Angelina. Exposición Etnográfica del Congo. El Arte Congolés. Caracas: Instituto de Cultura y Bellas Artes, Museo de Ciencias Naturales de Caracas, 1967. 15 p.

35.- REDINHA, José. A Habitacao Tradicional Angolana. Aspectos da sua Evolucao. /Loanda/: Edicao do Cita (Fundo de Turismo e Publicidade, 1973. 53 p.

36.- SURET, Jean. África Negra: Geografía, Civilización Histórica. La Habana: Editora Política, 1963. 221 p.

37.- SUTTON, Félix. África. Barcelona: Editorial Timun Más, 1976. 63 p.

38.- THEILE. Albert. El Arte en África: el Alma de un Continente. Madrid: Ed. Daimon, 1964.

39.-VELA, María Elena. África, Botín del Hombre Blanco. Buenos Aires: Centro Editor de América Latina, 1972. 127 p. (Biblioteca Fundamenta del Hombre Moderno, 74).

*ÁLVAREZ  D´ ARMAS, Arturo. “Bibliografía africana de arte e historia”.

En: Cuartillas. Maracay: N° 168, 15 de noviembre de 1981. P. 15. (el siglo).
Ilustración tomada de http://www.gabitos.com/MENTEABIERTA/template.php?nm=1311885445

sábado, 29 de agosto de 2015

LA TRAGEDIA MAGISTERIAL OCURRIDA EN EL SALTO LA LLOVIZNA EL 23 DE AGOSTO DE 1964 (Apuntes históricos)

FELIPE HERNÁNDEZ G.
UNESR / Cronista del Municipio Infante



Hace 51 años, Venezuela se estremeció con la tragedia ocurrida en el salto de La Llovizna en la que murieron ahogados 37 educadores, que cayeron al río Caroní durante una excursión a la exuberante región de Guayana. Las víctimas formaban parte de una delegación de más de 400 educadores, de todo el país, que celebraban la XIX Convención Nacional de la Federación Venezolana de Maestros (FVM), reunida en el salón Cuyuní de la Siderúrgica de Matanzas, estado Bolívar. Aquél domingo los dirigentes magisteriales atendieron una invitación del Concejo Municipal del Distrito San Félix que organizó, en honor de ellos, una fiesta en una de las islas que se forman el río Caroní.
Para llegar al lugar era necesario atravesar un puente colgante de madera de 22 metros de longitud y 1,20 de ancho, con travesaños pegados sobre hierros cimbreantes por el peso de la estructura. La plataforma, sujetada a guayas por tensores llamados “perros”, tenían una longitud de 80 centímetros. El espacio entre el piso y la guaya quedaba al vacío. En cada extremo, el puente tenía una armadura de tubos soldados que cedieron por el exceso de peso, así lo describió el periodista Víctor Manuel Reinoso en una edición especial de la revista Elite (1964). El viejo puente no resistió el peso de la cantidad de personas que intentó cruzarlo.
Los entusiastas excursionistas, impresionados por la belleza de los torrentes de agua y la exuberante vegetación, llenaron el puente y se detuvieron para tomar fotos, cuando de repente se escuchó un estrepitoso ruido. Un testigo presencial afirmó que al río, de 20 metros de ancho con aguas que se desplazaban a cien kilómetros por hora aproximadamente, los cuerpos caían, se sumergían y sacaban la cabeza y los brazos, tratando de aferrarse a cualquier cosa que pudieran. Todo fue muy rápido, más de lo que cualquiera pudiese imaginar.
La noticia paralizó al país, mientras las estaciones de radio y televisión informaban de las actividades de la Comisión Única de Rescate que pudo salvar a una gran cantidad de personas que había logrado asirse a alguna raíz o asirse a las rocas. Bomberos y voluntarios pudieron trasladar a tierra a 150 educadores que habían quedado aislados y miraban con terror y asombro la tragedia desde los pequeños islotes. Tres días de duelo decretó el Gobierno nacional, presido por Dr. Raúl Leoni, de cuya esposa Menca Fernández de Leoni, murió su sobrina, la secretaria Irene Fernández.
De la delegación del estado Guárico fallecieron: de Valle de la Pascua, los docentes Nohemí Higuera de Guzmán (directora del G.E. “Francisco Lazo Martí”), su esposo, José Luis Guzmán (profesor de Matemáticas en el Liceo “José Gil Fortoul”) y su hermana María de los Santos Higuera-Higuera (maestra en la Escuela Artesanal Granja “Luis González”), además de Josefa Molina de Duque de San Juan de los Morros, y el maestro Lermith Hernández, natural de El Sombrero, trabajaba en Tucupido en la Escuela “Luis Guglieta Ramos”. Nohemí Higuera de Guzmán presidía la delegación de Guárico, como representante de la FVM-Seccional. Por el trágico suceso, el 24 de agosto de 1964 a través del Decreto Nº 35, el gobernador del estado, don Ricardo Montilla, decretó tres días de duelo.
Aquella tragedia marcó para siempre al magisterio venezolano y la estimuló en su lucha por lograr una mejor educación en el país, y las justas reivindicaciones del magisterio impulsadas por los maestros Luis Beltrán Prieto Figueroa y la maestra Mercedes Fermín. Ambos educadores presidieron la convención y se salvaron milagrosamente.
El Ministerio de Educación en ese entonces ordenó construir en cada estado, escuelas que tuviesen como epónimo el nombre de cada uno de los maestros fallecidos, para perpetuar en el tiempo el recuerdo de estos insignes educadores, en ese sentido, en el estado Guárico, la memoria de la maestra Nohemí Higuera de Guzmán es recordada, porque es epónima de las instituciones educativas siguientes: En Valle de la Pascua: Unidad Educativa Estadal “Nohemí Higuera de Guzmán”, (Sector Banco Obrero). / Escuela de Especialidades “Nohemí Higuera de Guzmán”, (Urb. Las Garcitas). / Biblioteca Escolar “Nohemí Higuera de Guzmán”, (EBN “Francisco Lazo Martí”). En Tucupido: Unidad Educativa Estadal “Nohemí Higuera de Guzmán”. (Sector El Saco). Zaraza: Centro de Educación Inicial y Escuela Básica Nacional “Nohemí Higuera de Guzmán”; en el estado Mérida, en la ciudad de Tovar: Centro de Capacitación en Artes y Oficios “Nohemí Higuera de Guzmán". Asimismo, la maestra María de los Santos Higuera-Higuera es epónima de un Centro de Cultura Nocturno en Las Mercedes del Llano; y los maestros Josefa Molina de Duque y Lermith Hernández respectivamente, son epónimos de sendas escuelas en San Juan de los Morros.
A modo de corolario, puede afirmarse, que el 23 de agosto de 1964 quedó grabado para siempre como fecha indeleble en la memoria colectiva del quehacer docente y magisterial, no sólo de Venezuela, sino del mundo, ya que este día los predios del emblemático Parque Nacional “La Llovizna” en el estado Bolívar, fueron testigos de una tragedia que enlutó al país entero. Fueron 37 los maestros que perdieron la vida cuando intentaban atravesar uno de los puentes de madera utilizados para cruzar el río Caroní… Los maestros caídos en La Llovizna son un ejemplo a las posteriores generaciones magisteriales, sus luchas son estímulos para reivindicar mejores condiciones sociales y económicas, porque como dijo Luis Beltrán Prieto Figueroa, “los maestros caídos ayer son la cuota de vidas que el magisterio paga al progreso de Venezuela”.
Valle de la Pascua, miércoles 19 de agosto de 2014…

Fotografía tomada de http://www.noticiasbarquisimeto.com/2015/08/140593/50-anos-de-la-tragedia-de-los-maestros-en-el-salto-la-llovizna-fotos/

jueves, 30 de julio de 2015

LA TERRITORIALIDAD VENEZOLANA DE LA GUAYANA ESEQUIBA… ¡¡EL ESEQUIBO ES NUESTRO!!


FELIPE HERNÁNDEZ G.
Cronista del Municipio Infante
Ante el centimetraje que en los actuales momentos alcanza en los medios la disputa fronteriza entre Guyana y Venezuela por el justo reclamo que nuestro país hace por el territorio invadido, se hace necesario volver sobre los hechos históricos que conllevaron a su despojo, para que la ciudadanía nacional tome conciencia sobre la territorialidad Venezolana de la Guayana Esequiba.  
La Constitución de la República de Venezuela en 1830, consagró por primera vez el Uti Possidetis Iuris (como tu poseías de acuerdo al derecho, continuarás poseyendo); y definió el territorio de la República, como el mismo de la Capitanía General de Venezuela. Sin embargo, las fronteras de la Capitanía General no habían sido establecidas debidamente por la Corona Española, de cuyos dominios formaba parte, y, en consecuencia, la República tuvo que avocarse a resolver este problema, tanto en lo que respecta a su frontera occidental, con el antiguo Virreinato de Nueva Granada, (actual República de Colombia), como en la frontera sur, con Brasil, y la oriental con las posesiones coloniales de Inglaterra en la zona del Esequibo.
El establecimiento de estas fronteras ha seguido un largo proceso de discusiones de los gobiernos venezolanos con los países citados, lo que ha conducido a rupturas diplomáticos y conflictos. En los casos de Colombia y la Guayana Inglesa (hoy Guyana) las partes aceptaron someter sus diferencias al arbitraje de potencias extranjeras. Pero aun así, los laudos dictados han sido siempre adversos a los intereses de nuestro país. Por ellos Venezuela ha sido despojada de una extensión considerable de su territorio, lo que ha dejado en pie la cuestión de límites hasta tanto sea resuelta favorablemente.
Entre los antecedentes históricos de los problemas fronterizos con Guyana, se puede señalar, que en 1814 la Gran Bretaña quedó en posesión de los territorios coloniales holandeses de Demerara, Berbice y Esequibo, que pasaron a constituir la Guayana Inglesa a partir de 1831. Desde el comienzo el gobierno inglés estimuló el avance y establecimiento de colonos en las tierras venezolanas situadas al oeste, aprovechándose de la despoblación de aquellos territorios y de la situación de la República que iniciaba entonces su organización institucional. El avance de los colonialistas ingleses y la usurpación de territorios situados en la margen izquierda del río Esequibo, dieron lugar a las primeras reclamaciones de Venezuela ante la Gran Bretaña.
Las negociaciones se iniciaron en 1844, mediante la proposición hecha por Alejandro Fortique, representante de Venezuela, de que se reconociera el río Esequibo como línea divisoria, alegando con documentos la jurisdicción venezolana en esas tierras que habían formado parte de la Provincia de Guayana. El gobierno inglés por su parte, propuso que la línea fronteriza se iniciara en la boca del río Moroco y continuase por los ríos Morama y Aunama. Esto significaba una frontera al oeste del Esequibo. Esta propuesta no fue aceptada por el gobierno venezolano.
Las negociaciones se paralizaron por casi cuarenta años y entre tanto los ingleses continuaron ocupando territorios con el evidente propósito de llegar a las bocas del Orinoco y al Caroní. Cuando se reanudaron en 1876 el gobierno británico planteó nuevas exigencias cada vez más inaceptables; se negó a discutir las proposiciones venezolanas y estableció puestos avanzados en el territorio. Venezuela rompió sus relaciones con la Gran Bretaña y apeló a los Estados Unidos. El gobierno norteamericano propuso entonces someter la controversia a un Tribunal de Arbitraje aceptado por las partes, el cual dictó su fallo en Paris, en octubre de 1899.
Tanto en la integración del Tribunal de Arbitraje como en el Reglamento que aprobó para resolver la cuestión, se nota la manipulación de las grandes potencias, encabezadas por Inglaterra, para despojar a Venezuela de una porción considerable de su territorio. En efecto, el Tribunal quedó constituido por cinco miembros: dos de parte de Venezuela, nombrados por el gobierno de los Estados Unidos; dos de parte de Inglaterra, nombrados por el gobierno inglés; y el quinto, un ruso, escogido de común acuerdo por los cuatro.
El fallo del tribunal de Arbitraje fue, pues, totalmente adverso a Venezuela. La línea fronteriza se fijó a partir de Punta Playa, casi en las márgenes del Delta del Orinoco, quitando a Venezuela una considerable extensión de costas en el océano Atlántico. Asimismo, la línea penetró muy al oeste en los territorios venezolanos, consagrando un despojo de más de 100.000 kilómetros cuadrados del territorio nacional a favor de Inglaterra. Por estas razones, Venezuela mantiene hasta hoy sus justas reclamaciones en la Guayana Esequiba, que le fue despojada por el Laudo Arbitral de Paris en 1899.
Los apetitos colonialistas de Inglaterra, aprovecharon la inestabilidad y debilidad política de los gobiernos venezolanos para apoderarse impunemente, con el apoyo de otras potencias, de las tierras de la Guayana Esequiba.
En 1966 se suscribió entre Venezuela y Guyana el Acuerdo de Ginebra, en él se establece, que el diferendo de límites entre ambos países debe resolverse a través de acuerdos bilaterales. Según el citado acuerdo, la zona es controlada por Guyana pero su soberanía es reclamada por Venezuela. El Acuerdo que era de carácter transitorio, estableció un plazo de cuatro años para solucionar el diferendo. Cuando se venció el acuerdo, se firmó el Protocolo de Puerto España, que congeló las negociaciones por doce años. Mientras tanto, Londres le dio la independencia a Guyana. Entre los años 1982 y 1999 ambos países intentaron resolver el diferendo a través del mecanismo de buenos oficios de la ONU, el cual nunca arrojó resultados concretos.
Durante el gobierno de Hugo Chávez el diferendo se archivó, debido a la flexibilidad de la cancillería y a las buenas relaciones del presidente Chávez con Georgetown; recuérdese la frase del mandatario venezolano “el gobierno venezolano no va a oponerse a ningún proyecto en la región que vaya en beneficio de sus habitantes, proyectos de agua, vías de comunicación, energía, proyectos agrícolas”.
En ese sentido, durante la última década Guyana ha podido explotar la zona en consorcio con trasnacionales mineras y petroleras, no solo estadounidenses (Exxon Mobil), sino también chinas (China Petroleum), entre otras, que han acudido ante el gobierno de Georgetown para realizar exploración y posterior explotación de los reservas naturales localizados en la zona en reclamación, un territorio rico en recursos que nos pertenecen, entre otros: oro, diamantes bauxita, y madera, además de importantes yacimientos petroleros, gasíferos y de uranio.
Entre los venezolanos existe la creencia de que las trasnacionales están tomando las bocas del Orinoco, zona clave para la navegación comercial venezolana: “Usan a Guyana para tomarse las reservas petroleras más grandes del mundo, que son venezolanas”. Venezolanos, el Esequibo es nuestro…
Valle de la Pascua, martes 28 de julio de 2015.

sábado, 20 de junio de 2015

A 184 AÑOS DEL TRATADO DE PAZ FIRMADO POR JOSÉ ANTONIO PÁEZ Y JOSÉ TADEO MONAGAS EN VALLE DE LA PASCUA (24 DE JUNIO DE 1831-2015)

FELIPE HERNÁNDEZ G.
UNESR / Cronista del Municipio Infante. Estado Guárico. Venezuela.


         

Cuarenta y un años recién cumplidos tenía José Antonio Páez (nació el 13 de junio de 1790) cuando visitó Valle de la Pascua, el 24 de junio de 1831 para entrevistarse con el Gral. José Tadeo Monagas. Fue un encuentro de titanes.
            La historia es como sigue, al separarse Venezuela de Colombia en 1830, el general Páez se encargó provisionalmente del gobierno y posteriormente el Congreso Nacional lo nombró presidente constitucional para el período 1831-1835; pero al iniciar su gobierno afrontó varios alzamientos, siendo el más importante el encabezado por el general José Tadeo Monagas, quien con sus seguidores, pretendía restablecer la república de Colombia, y formar con las provincias orientales un estado federal independiente. La situación originada por Monagas obligó a los dos héroes a reunirse en Valle de la Pascua para buscar soluciones. Así se produjo una entrevista en esta población. Héctor Zamora (1999), lo describe de la manera siguiente:
Un acontecimiento feliz ocurrió en Valle de la Pascua para el año 1831, recién separada Venezuela de la Gran Colombia. El General José Tadeo Monagas se alzó en armas en el Oriente del país y para poner fin a la insurrección fue necesaria la realización de una entrevista entre el General oriental y el General José Antonio Páez para ese entonces Presidente de la República; la cual tuvo como escenario el pequeño pueblo de Valle de la Pascua… El objetivo de la entrevista, según cuenta el propio General Páez era “poner término a una de tantas insurrecciones que tanto daño han hecho a Venezuela”. A tales efectos, Páez emitió un decreto el día 24 de junio de 1831 que ponía fin a las pretensiones del general Monagas.
A Valle de la Pascua llegó el general Páez con siete oficiales, el día 23 de junio como a las dos de la tarde, dejando el grueso de su ejército en Chaguaramas. El 24 después de la entrevista se marchó a Caracas. José Tadeo Monagas había llegado a la Pascua desde el día 16 de junio y se marchó el 28. Su larga estadía en la población se explica por las muchas simpatías y adhesiones que recibió y los seguidores que tenía en esta zona. La entrevista se realizó en el “Alto de la Laguna del Pueblo... a la sombra de unos jabillos rivereños”, y fue muy positiva para el restablecimiento de la paz, por eso en honor a ella, se acordó cambiarle el nombre a la población por el de “Villa de la Paz”, así se publicó en la Gaceta Oficial de Venezuela, pero eso no prosperó porque los vallepascuenses no asimilaron el cambio de nombre.
Las pugnas entre José Antonio Páez y José Tadeo Monagas eran consecuencia del cúmulo de contradicciones que habían permanecido latentes por años, y que poco a poco se exteriorizaban, haciendo tambalear el frágil entendimiento acordado en 1830, sobre todo cuando comienzan a tambalearse los intereses de los sectores involucrados y empiezan a aparecer signos de crisis económica. A ello se suma el resquebrajamiento de la alianza con algunos militares desplazados del aparato institucional, mientras que las políticas económicas aplicadas son cada vez más favorables a los comerciantes, en detrimento de los hacendados y hateros.
            El diálogo efectuado en Valle de la Pascua, es consecuencia de la hábil e inteligente conducción política del general Páez, orientada a conciliar los intereses en pugna, “al caudillo le toca promover el nuevo esquema socio-político; atraer a los enemigos irreconciliables [...] y los centra en torno suyo; a la larga no se sabe quién engendra a quién, tan íntima y solidaria es la entente o mejor la simbiosis”.
Para el historiador J.A. De Armas Chitty (1978), la entrevista se efectuó en Valle de la Pascua “por la influencia que ante los Arzola (De Armas Chitty los cita como Anzola) de Valle de la Pascua y pueblos del oriente tenía Monagas”, lo cual queda plasmado en una carta enviada por Juan de Jesús Arzola a su hermano Carlos Arzola en Caracas, en donde refiere la entrevista, en la misma a Páez, siendo presidente de la República, se le llama  Páez (a secas);  en cambio,  a Monagas se le llama general. En un párrafo de la carta se lee: “... Yo lo único que le dije fue la amistad que nos une al general no era de ayer, y que en esta casa se habían hospedado los padres del general cuando nosotros éramos mozos; él entonces echó un brindis por la amistad de los Arzola, los Monagas y los Páez porque él quería que lo tuviéramos por la casa también… y cuando terminó la comida echó otro brindis sobre los trabajos que habían pasado cuando andaban fundando la patria”.
 El alzamiento popular de los orientales culminó en Valle de la Pascua, teniendo como epílogo la firma de un decreto dictado por Páez el 24 de junio de 1831, donde le concede garantías y perdón a Monagas y sus tropas.
Las rebeliones de 1830-1831, iniciadas en el oriente del país, con ramificaciones en los pueblos llaneros del oriente del Guárico apuntaban a debilitar o a destruir la base de poder de Páez y restaurar los privilegios de los militares-hateros, además de ser una manifestación del regionalismo político que venía desde la Colonia y se había fortalecido durante los primeros años de la guerra emancipadora. De esta manera, los rebeldes abogaban por un gobierno federalista como la estructura política más viable para mantener el control sobre su dominio regional. De la misma manera, la llamada Revolución de las Reformas de 1835-1836 fue un renovado intento para limitar, bajo el manto del federalismo, el poder del grupo dirigente que en el Guárico se expresó en el otorgamiento a los terratenientes y dueños del suelo llanero mayores prerrogativas, tanto políticas como económicas.
Como antecedente de la reunión de Páez y Monagas en Valle de la Pascua, se puede considerar el Tratado de Paz firmado el 4 de julio de 1830, en el pueblo de Onoto, de la provincia de Barcelona, en la ribera Oriental del río Unare, cerca de Zaraza, entre el general José Tadeo Monagas, quien actuando a favor del gobierno del general Páez, firma un tratado de paz con el general Julián Infante, que venía comandando una tropa rebelde contra el gobierno nacional en la zona comprendida entre Barlovento y Guanape.
Finalmente, este 24 de junio de 2015, se cumplen 184 años de la firma en suelo vallepascuense del histórico Tratado de Paz.
Valle de la Pascua, miércoles 17 de junio de 2015…

lunes, 7 de julio de 2014

DANIEL “CHINO” CANÓNICO


                                                                                  Manuel Soto Arbeláez


En toda su vida periodística, a partir de 1941, Abelardo Raidi se ocupó de echarnos el cuento de la victoria que ocurrió el 22 de octubre de 1941 en el Estadio La Tropical, en La Habana, y el evento se convirtió en un hecho histórico en los anales del béisbol de Venezuela. Conrado Marrero frente a Daniel Canónico en el partido decisivo de la IV Serie Mundial de Béisbol Amateur, fueron los grandes protagonistas. Los cubanos, hasta ese momento peloteros invencibles en el amateurismo, marchaban invictos faltando un partido frente a los venezolanos, que habían perdido sólo un juego ante República Dominicana. Julio "Jiquí'' Moreno, un veloz serpentinero fue el designado el 17 de octubre para buscar la victoria final. Pero los antillanos fueron silenciados por Canónico, un pitcher no muy veloz, pero de buen control que se llevó el triunfo 4-1 para empatar el torneo y obligar a un juego extra, pues la “Serie” se había empatado.
El desafío decisivo estaba señalado para el día siguiente, pero la delegación venezolana, hábilmente encabezada por Raidi, solicitó cuatro días de descanso en busca de que pudiera lanzar nuevamente su pitcher estelar. El Comité Organizador del evento aceptó la solicitud al vislumbrar un aumento en el número de fanáticos que iban a asistir pagando al estadio para presenciar el duelo entre Canónico y Marrero. Las tribunas se llenaron varias horas antes que los árbitros salieran al diamante. Había público en lo alto de las tribunas abiertas, en los bleachers, en las tribunas techadas y también sobre el terreno que estaba controlado por sogas que corrían paralelas a las rayas de foul. Dice Raidi que “De manera oficial, se reportó una asistencia de 32,185 aficionados, la más alta cifra registrada hasta ese momento en un partido de béisbol en Cuba, aunque para algunos historiadores la concurrencia fue superior a los 40,000 fanáticos. Marrero, cuya arma principal era su excelente control, no encontró la zona de strike en la primera entrada, situación que aprovechó Venezuela para anotar tres carreras. El serpentinero cubano se recuperó de su mal comienzo y metió en un puño a sus rivales en el resto del desafío, pero ya el mal estaba hecho, pues nuestro Daniel Canónico volvió a marear a la artillería cubana tolerando una solitaria carrera en el noveno acto”(..)
Continúa Abelardo Raidi diciendo que “Lo cierto es que al sacar el out 27, la pizarra marcaba 3 por 1 a favor de Venezuela. Parte de la afición cubana, con sentimientos mixtos por la derrota y por el respeto a la actuación del contrario, decidió invadir el terreno para cargar en hombros a Canónico junto a los jugadores venezolanos. La repercusión de la victoria fue tan grande aquí (en Venezuela), que se le comenzó a llamar a los integrantes de ese equipo, los “héroes de 1941”, y dicha novena tiene una mención especial en el Salón de la Fama del Béisbol Profesional de Venezuela”(..)
En 1942, en la propia capital cubana, se produjo la venganza de los antillanos al vencer 8-0 al propio Canónico con Marrero en la lomita. Cuarenta años después, en 1981, se reunieron en Caracas varias glorias de aquel memorable juego, actividad a la que asistió como invitado especial, Conrado Marrero. El mánager de Venezuela fue Manuel "El Pollo'' Malpica, mientras que por Cuba dirigió Joaquín Viego, que tuvo como asistente al inmortal pitcher amateur de la década del treinta, Narciso Picasso.
Grandes hazañas han ocurrido en la historia de las Series Mundiales de Béisbol Amateur desde que éstas se iniciaron en 1938, una de ellas fue el triunfo de Daniel "Chino'' Canónico en duelo frente al "Premier'' Conrado Marrero y la artillería cubana en el Estadio La Tropical de La Habana, en 1941. Pero algo sucedió que no compensó “la inmortalidad” de Daniel “Chino” Canónico, a quien, a pesar de muchas alabanzas del gobierno de entonces, no se le ayudó económicamente de acuerdo a lo prometido. A pesar que “El Chino” probó suerte en el béisbol semi profesional (Los Sapos 1943-1945) y profesional a partir de 1946 con varios equipos de Caracas, Barquisimeto y Maracaibo: (Ayarí, América, Japón, Gavilanes, Pastora, etc.), terminó sus días en Barquisimeto vendiendo periódicos y revistas en un quiosco de esa ciudad. Abelardo Raidi todos los años recordaba la hazaña del 22 de octubre de 1941. Muerto Abelardo nadie se ha ocupado del asunto.
MSA fax (0212) 285 8957, E-Mail: manuelsotoarbelaez@yahoo.com Los libros El Guárico Oriental 1, 2 y 3 en librería Llanera, calle Guásco frente a la plaza Bolívar, Valle de la Pascua.

jueves, 1 de mayo de 2014

ARÉVALO CEDEÑO Y SU PASO POR ARICHUNA EN 1921


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Ponencia presentada en el
III ENCUENTRO DE CRONISTAS E HISTORIADORES
CALABOZO 29 Y 30 DE MARZO DE 2008

ELISUR EMILIO LARES BOLÍVAR
CRONISTA OFICIAL DEL MUNICIPIO ACHAGUAS, APURE




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PRESENTACION
En el mes de Agosto pasado, se cumplieron 86 años del paso del general Rafael Emilio Arévalo Cedeño por la población apureña de Arichuna cuando en 1921 efectuaba su cuarta campaña de cinco meses por los llanos venezolanos contra el gobierno dictatorial de Juan Vicente Gómez.
Este acontecimiento revolucionario importante para la historia de Apure, me ha obligado a recabar información al respecto, realizando entrevistas a arichuneros, que vieron y vivieron esos momentos de emoción y agitación mezclados con miedo y terror; y consultado, indudablemente libros escritos sobre dicho suceso.
Es importante destacar que las diferentes invasiones del general Rafael Arévalo Cedeño, como las de otros venezolanos con verdaderos sentimientos patrióticos y democráticos, fueron importantes porque --aunque no consiguieron acabar con la larga tiranía de Juan Vicente Gómez-- mantuvieron viva la llama de la libertad política y vivos los ideales democráticos de muchos venezolanos de esa época por sus constantes, aunque fallidas tentativas de derrocar al dictador.
Es bueno aclarar que en sus 7 invasiones a Venezuela --contra Gómez-- jamás fue capturado, cosa que honra a cualquier luchador.
La importancia del paso del general Arévalo Cedeño por Arichuna cuando daba comienzo a su cuarta invasión a Venezuela, la expresa él mismo al explicar en su obra “El Libro de mis Luchas”, que es allí donde obtiene su primera victoria militar en territorio venezolano. Además, con esa invasión (al apresar el pequeño destacamento del gobierno o guarnición que ahí se encontraba), se eleva la moral y la fe de su gente para seguir adelante y se despierta el optimismo, interés y entusiasmo por alcanzar nuevas victorias en dicha campaña.

¿QUIÉN FUE EL GENERAL RAFAEL EMILIO ARÉVALO CEDEÑO?
Nació en Valle de la Pascua, estado Guárico, el 02 de diciembre de 1882. Hijo del general Pedro Arévalo Oropeza, de descendencia española, y de Dionisia Cedeño de Arévalo de descendencia indígena. Desde niño le gustó el estudio. A la edad de 8 años asistió al Colegio “Juan Germán Roscio” de Altagracia de Orituco, donde se había trasladado su familia: Sus maestros en ese instituto fueron el Br. Grafe Calatrava y luego el Dr. Camejo Fargós. Este último, hijo del Br. José Ramón Camejo Sabino, notable docente de grata recordación en el oriente del Guárico.
Estudió Filosofía y se preparaba para bachillerato cuando el colegio fue eliminado. Además, estudio por su cuenta Francés e Inglés. Fundó un periódico en Altagracia, de corta duración denominado ‘’Titán’’. En esa actividad periodística fue como aprendió Radiotelegrafía. En 1909 fue Segundo Operario en la estación telegráfica de Ciudad Bolívar y en 1910 fue Jefe de la estación de Calcará de Maturín.
En esta última población conoció a la que va a ser su primera esposa: la señorita Antonia Ledesma Guzmán. A los 9 meses de casado enviudó, por lo cual abandonó el telégrafo y se dedicó a las actividades ganaderas recorriendo gran parte del llano venezolano. Posteriormente contrajo nupcias con la señorita Josefa “Pepita” Zamora Zamora.
En 1914 tuvo problemas comerciales con Juan Vicente Gómez por la compra-venta de unos caballos, lo cual trajo como consecuencia que se levantara en armas por primera vez contra el dictador en Cazorla ese mismo año. A partir de 1914 invadió 7 veces el territorio nacional durante los años 1914, 1915, 1920, 1921, 1929, 1930, 1930 y 1931. Luchó durante 21 años contra la dictadura y jamás fue capturado: un caso único y verdaderamente excepcional.
Muerto Juan Vicente Gómez retornó al país y el general Eleazar López Contreras le ofreció, y él aceptó, la Gobernación (Presidencia para la época) del estado Guarico. En 1935 dejó una obra escrita: ‘’El libro de mis luchas’’ el cual, según el historiador José Antonio de Armas Chitty es ‘’un recuento de angustias, reto y suma de miserias y grandezas’’.
Estuvo rodeado de miseria en los años finales de su vida. Enfermo mentalmente, falleció en Caracas en 1962 con 8 décadas encima.

ANTES DE PASAR POR ARICHUNA
En año de 1921 fue de mucha agitación para el general Rafael Emilio Arévalo Cedeño, pues en él desarrolló su cuarta invasión al territorio venezolano.
El treinta de enero, luego de un largo acecho logró sitiar, apresar y fusilar al sanguinario gobernador del territorio Amazonas: Tomas Funes, hombre que tenía a cuestas la responsabilidad de haber asesinado a más de 400 personas durante 8 años de su despiadado despotismo. Con este triunfo, el general Arévalo se revistió de prestigio y empezó a ser “hombre de cuidado” para el dictador Juan Vicente Gómez.
Este hecho ocurrido en San Carlos de Río Negro, Amazonas, es pues, el primer acontecimiento importante del año 1921 para “La Revolución Constitucionalista”.
En mayo del mismo año se enfrentó en una escaramuza con el propio presidente del estado Apure Dr. Hernán Febres Cordero, en los corrales del fundo “La Ceniza”. Dicho enfrentamiento no lo dirigió el general Arévalo sino el Dr. Roberto Vargas, y fue un fracaso para los revolucionarios, porque --aún cuando estaban ganando la batalla-- el Dr. Vargas permitió la retirada y no hizo preso a Febres Cordero.
Los días 22 y 23 de junio Arévalo Cedeño intervino en la célebre batalla de Guasdualito contra el jefe del cuartel de dicho pueblo general Binicio Jiménez. Al principio de la contienda, los revolucionarios la estuvieron ganando, pero por otro desacierto del Dr. Vargas, (quien ordenó una retirada indebida), volvieron a fracasar.
Luego de los dos errores estratégicos ya citados del Dr. Vargas, el general Arévalo decidió “abrirse camino él solo” y desde finales de junio, después de la Batalla de Guasdualito, el ejército revolucionario se dirigió rumbo al este, pasó el río Arauca por Elorza y acampó a 20 kilómetros al sur en el hato Santa Elena, cerca de Capanaparo. Hasta allí les llegó a los revolucionarios comunicación del presidente del estado Apure Hernán Febres Cordero ofreciéndoles garantías a todos los jefes y oficiales sí se entregaban pacíficamente (los generales Alfredo Franco y Pedro Pérez Delgado “Maisanta” y el coronel Roque Puerta se acogieron a dichas garantías).
Posteriormente dicho ejército revolucionario se enrumbó hacia el Meta llevando consigo 400 hombres entre soldados, oficiales y jefes, además de muchos enfermos.
Se debe acotar que al llegar a la frontera del Meta, se quedaron en Colombia el Dr. Carmelo París y el general Francisco Parra Pacheco (quienes más adelante traerían 300 hombres desde la frontera colombiana hasta San Fernando de Apure para enfrentarse el 20 de mayo de 1922 al lado del general Waldino Arriaga Perdomo al gobernador Hernán Febres Cordero), además de muchos oficiales y gran parte de la tropa agotada y enferma.
Fue pues, a partir de ese momento cuando el general Arévalo Cedeño emprendió su campaña fugaz, (la cuarta) internándose en el territorio nacional.
El general Arévalo se hizo acompañar por gran cantidad de oficiales y soldados, quienes inspirados por amor a la libertad y a la patria, compartieron con él muchas vicisitudes. Estos valientes combatientes fueron el general Fernando Ramírez; los coroneles José Antonio Cadevilla, Amenodoro Sandoval, Ricardo Gil, Augusto Riobueno, Elías Aponte Hernández, Antonio José Delgado Gómez, Ulpiano García, Francisco Melían Rojas, el capitán Smitter Russian y otros oficiales de menor grado.
El 7 de agosto de 1921 encontrándose en ‘’El Porvenir’’ a orillas del río Meta, y ese mismo día se enrumbó hacia el Orinoco y llegó a la confluencia Meta-Orinoco el 10 de agosto, empezando allí --como ya dije-- su cuarta campaña contra Gómez.


ARÉVALO EN ARICHUNA
El general Arévalo Cedeño con 94 hombres (y mujeres), bajó por el Meta en esquifes (canoas) y curiaras. Al llegar a su desembocadura en el Orinoco siguió por éste y entró por Arauquita a las sabana inundadas del bajo Apure, las atravesó y llegó al río Arichuna, llamado también Payara, lo remontó, alcanzó el río Arichunita y llegó al vecindario denominado “Las Brisas”.
Acá decidió separa su gente de la siguiente manera: le entregó la jefatura del grupo de esquifes al coronel Amenodoro Sandoval alias “El Tuerto” y le impartió instrucciones precisas para que siguiera remontando el Arichunita, reclutando voluntarios por la costa del mismo, y él, del sitio ya nombrado, se dirigió directamente hacia Arichuna, por la sabana.
Esta travesía la realizó con gente embarcada (navegando por las sabanas inundadas) y a caballo por las partes más secas. (Arévalo montaba un bello caballo, regalado por Don Timoteo González, cuando aquél se detuvo en la hacienda “Santa Inés” a orilla del río Arichunita). En dicha travesía sirvió de jefe de los “moscas“, (grupo de soldados que van delante del pelotón), el valiente soldado Ramón Sebastián Heredia.
Mientras tanto, el esquife que remontó el Arichunita tuvo un encontronazo con una ”Comisión del gobierno”, que iba hacia la costa del mismo río con la tarea de reclutar hombres para reforzar las filas “gobierneras”. En este breve choque el saldo negativo fue un muerto, pero el positivo fue para “”El Tuerto” Amenodoro Sandoval, pues logró apresar al Jefe de la Comisión, un señor de apellido Tamayo Yépez, quien era el Jefe de policías, lugarteniente y “mano derecha” del jefe civil Sr. Celso Arnesen, un verdadero esbirro de la dictadura gomecista.
El 15 de agosto arribó finalmente a la pintoresca población ubicada más al este del estado Apure: Arichuna.
Según lo escrito por el investigador arichunero González Gamarra (1970, 37) en su libro “Arichuna Bicentenaria, poliantea de esta hermosa región apureña” el general Arévalo Cedeño entró a Arichuna de la siguiente manera: “Las tropas penetran en la población por tres vías: por el sur, camino de “Las Palmitas”; por el sureste, vía “La Manga”, y por el (oeste) río Apure, procedente de Arichunita, utilizando una gran cantidad de esquifes. Entonces el pueblo se llenó de gente armada ante el asombro de todos sus vecinos”.
Pero dejemos al propio general Arévalo (1977) que cuente en su trabajo bibliográfico titulado “Viva Arévalo Cedeño, El libro de mis luchas” cómo ocurrió su llegada a este pueblo:
Por boca Arauquita entramos a esas sabanas inundadas del bajo Apure…. lo atravesamos para caer al río Apure y asaltar la población de Arichuna, donde pusimos en fuga la guarnición que allí se encontraba, dando comienzo felizmente a las operaciones militares de nuestra cuarta invasión armada al territorio de la patria. Ya los valientes compañeros que me secundaban con tanta bravura, despertaban al entusiasmo por nuevas victorias, y llenos de fe pasábamos al estado Guárico, navegando por sus sabanas…. ” (p. 151).
Analizando un poco la cita, se observa que el general Arévalo le concede “un granito de importancia” a su llegada a dicha población, pues como el mismo acota “los valientes compañeros que me secundaban… despertaban al entusiasmo por nuevas victorias”, y se llenan de optimismo para seguir la lucha por Venezuela”.
Es importante mencionar los nombres de algunos de los arichuneros que resultaron reclutados por Arévalo Cedeño y su pequeño ejército de revolucionarios en el momento en que marcharon hacia Arichuna, entre otros se tienen a Isidoro Camacho, (Comisario de “El Caral”), y don Antolín Arana, Nicolás Hidalgo, quien siguió con Arévalo en su campaña, fue de los pocos en hacer esto; José Evaristo Torreyes, Juan Manuel Reyes, Juan Gregorio Pérez, Isabelito Reyes, un Sr. de apellido Naranjo, Martín Diamond, Eduviges Hidalgo y Mónico Pérez.
Así mismo, es importante hacer notar que estas personas al llegar a Arichuna se les dejó en la libertad de escoger entre seguir en las filas de la revolución o quedarse en su pueblo. La mayoría optó por lo último. Y así como a estos caballeros sucedió igual con algunas damas que acompañaban a Arévalo desde Río Negro y San Fernando de Atabapo. En Arichuna, así como en otros pueblos por donde pasó, se quedaron algunas, entre quienes se pueden mencionar a Maria Blanco y Marcelina Rumbo, quienes posteriormente fueron excelentes madres de familia dedicadas al trabajo; y que nunca dejaron de recordar a “Mi general Arévalo”.
Pero volviendo a la llegada de Arévalo al pueblo. Al arribar los revolucionarios a Arichuna, todo fue confusión, miedo, carreras, agitación. Unos se escondieron. Otros salieron de sus casas a la calle dando vivas al vencedor de Río Negro, al ejecutor de Funes. Otros como los jóvenes Adolfo Fuentes, Juan Maximiano Echenique, Juan Clemente Garrido, y Martín Delfín González (quienes daban una serenata en la pulpería que poseía el primero de los nombrados) corrieron a esconderse en sus casas, la iglesia u otros sitios que les ofreciera seguridad. Se oían gritos de madres llamando a sus hijos pequeños y niños llorando llamando a sus madres. Como ya se dijo: Todo era confusión.
Arévalo Cedeño llegó directamente a la Jefatura Civil (como se le conocía para entonces) y al no encontrar al jefe civil Sr. Celso Arnesen en ella, emprendió su búsqueda hasta que finalmente fue hallado debajo del fogón de la casa de familia de don José María Saldeño, sacado del mismo y llevado ante Arévalo, por un acompañante de este, el coronel cazorleño José Antonio Cadevilla.
En vista que el susodicho jefe civil era un hombre de acciones ásperas y desapacibles, borrachón, holgazán y amigo de cometer fechorías con su lugar teniente y “mano derecha” Tamayo Yépez, el general Arévalo estuvo dispuesto a pasarlo por las armas en la propia Plaza Bolívar y a la vista de todos los presentes.
Y lo hubiera hecho si no hubiese sido por la noble actuación de su prima la poetisa doña Cruz Lina Cedeño de Matiz, quien no dejó que lo ejecutara alegando que ese era un hombre caballeroso con todos, buen amigo y otras tantas mentiras más, hasta que finalmente el general Arévalo desistió de la idea de fusilarlo.
Este momento también lo aprovecho doña Cruz Lina para presentar a su primo, ante el pueblo, como un hombre bueno, de nobles y justos ideales que buscaban solamente la paz y el bienestar del país y por ende el de todos los venezolanos.
Las pocas horas que estuvo el general Rafael Emilio Arévalo Cedeño en Arichuna las utilizó para: dejar que su tropa descansara y comiera unas “terneras” regaladas por personas pudientes de la localidad y pedir colaboración económica entre los más prósperos ganaderos y comerciantes, “en lo que ellos pudieran y tuvieran a su alcance”. En ningún momento presionó para que les dieran gruesas sumas de dinero.
Visitó algunas casas y recibió mucho apoyo moral y material de sus dueños. Como ejemplos se tienen los del maestro don Pedro Manuel Armas y don Timoteo González Leal. En la casa de este último, (quien era casado con doña Dionisia Meza Contreras, padres de Concepción, Heriberto, Toribia, María Cleofe y Dionisita) se les pegaron los “cuellos” a unas cobijas de pelo nuevas, regaladas por un comerciante caritativo. Esta labor fue realizada por doña Dionisia y sus hijas, quienes eran excelentes costureras.
Se comenta entre algunas personas que quedan de la Arichuna de aquella época, que el general Arévalo Cedeño le regaló a la patrona de ese pueblo --Santa Bárbara-- una hermosa corona de oro con perlas incrustadas, (a manera de promesa cumplida. Recuérdense que Santa Bárbara es la patrona de los guerreros). Esta corona posteriormente desapareció y más nunca se supo se ella.
Arévalo Cedeño y su tropa salieron de Arichuna cerca de la media noche hacia Mangas Coberas.
Hay que hacer notar que se fueron como llegaron: súbitamente. Se estima que atravesaron el río Apure a la altura de la boca del caño Raicero en terrenos clementeros, un poco más abajo (o al este) del pueblo, pues el verano siguiente fue localizada en el lecho de dicha boca una trompeta de guerra (un poco dañada por la boquilla) por Julián López, quien trabajaba de becerrero en el fundo pecuario de don Clemente Garrido.
Luego que Arévalo Cedeño pasó por Arichuna, sus habitantes quedaron recelosos y temerosos de que volviera “reclutando gente” para alistarlos en sus filas. Muchos fueron los casos de personas que “veían” a cada momento “gente de la revolución”, sin ser cierto.


HACIA GUÁRICO Y OTROS ESTADOS
Según el capitán Garbi Sánchez (1977) en su libro “Alzamientos, cárceles y experiencias, (Historia Contemporánea)” este valiente ejército de revolucionarios, de Arichuna --atravesando el río Apure-- pasó a Mangas Coberas, cerca de Cazorla, estado Guárico. Luego recorrió la parte oriental del mismo, enfrentándose a las tropas “gobierneras” y llevando a todas las poblaciones y caseríos su palabra de fe, optimismo y esperanza.
De Guárico se trasladó hacia Anzoátegui, Miranda, Aragua, Guárico nuevamente, Cojedes, Portuguesa, Zamora (hoy Barinas), Apure de nuevo y finalmente Colombia, donde llegó el 16 de diciembre de 1921, dándose por terminada --para esa fecha-- su cuarta invasión a Venezuela.
Todo este recorrido de 8 estados se hizo en 5 meses, desde agosto hasta diciembre; embarcado (por ríos y caños), a caballo y a pie; efectuando batallas y escaramuzas; persiguiendo al enemigo algunas veces y siendo perseguido por éste en otras.
El general Arévalo fue un hombre incansable, inagotable. Con una gran voluntad para la lucha. Su lema de siempre fue: “VIVIR PARA LUCHAR POR LA LIBERTAD Y POR LA CAUSA DE LA REPÚBLICA”.


CAUSAS DEL FRACASO DE LA CUARTA INVASIÓN
Entre las causas principales del fracasó de esta cuarta invasión del general Arévalo Cedeño al territorio Venezolano, se podrían mencionar las siguientes:
1° En momentos decisivos, contaron con escasas municiones para atacar.
2° Tuvieron un enemigo numeroso y constante por todas partes. Aún cuando nunca se decidió atacar, siempre hubo una expectativa que “presionó” mucho a Arévalo y a su gente.
3° En el transcurso de la campaña el general Arévalo se enfermó gravemente, al extremo que los médicos del trayecto decían que estaba completamente tuberculoso. Esto le llegó a bajar grandemente la moral a él y a su tropa.
4° También enfermaron con gripe más de 200 soldados.
5° Se encontraron con un invierno inclemente, copioso, (hasta finales de octubre), y por ende con sabanas inundadas e intransitables.
6° Las fuerzas militares hostigantes de los estados Aragua, Guárico, Anzoátegui, Cojedes y portuguesa, lo hicieron retroceder hasta que finalmente desistió de continuar la campaña.
En realidad, Arévalo cuando ya se dirigía hacia la frontera colombiana iba gravemente enfermo. Al llegar a Arismendi (en el hoy estado Barinas) a finales de noviembre tenía una virosis gripal complicada con problemas respiratorios, al punto que el médico de ese pueblo le recomendó absoluto reposo.


BIBLIOGRAFIA Y OTRAS FUENTES DE INFORMACION

ARÉVALO CEDEÑO, EMILIO (1977) Viva Arévalo Cedeño: El libro de mis luchas. Caracas, Autobiografía de Emilio Arévalo Cedeño. Prólogo de José Antonio Armas Chitty. Publicaciones: Seleven. C.A. 404 páginas.

BOTELLO, Oldman (2005) El general Waldino Arriaga Perdomo y su familia. La toma de San Fernando de Apure en 1922. Maracay. Editorial Miranda – Villa de cura.

Fundación Polar (1997) Diccionario de Historia de Venezuela. Caracas. Segunda Edición. Editorial Libris.

GARBI SÁNCHEZ, José (1977) Alzamientos, cárceles y experiencias (Historia Contemporánea). Caracas. Prólogo de José Antonio Armas Chitty. Editora Venegráfica. C. A. 175 páginas.

GONZÁLEZ GAMARRA, Leopoldo (1970) Arichuna Bicentenaria. Poliantea de esta hermosa región apureña. Bogotá. Editorial Andes. Primera Edición. 315 páginas.

SÁNCHEZ OLIVO, Julio César (1981) Sangrienta batalla en San Fernando de Apure el 20 de mayo de 1922. San Fernando. 2da. Edición. Publicaciones del Cronista del estado Apure.


Entrevistas personales realizadas en 1981 a los siguientes arichuneros que presenciaron la llegada del general Arévalo Cedeño a Arichuna:

a. Florencio Aponte. 85 años
b. Nery Hidalgo de Aponte. 77 años
c. Rosa Amelia Armas (viuda) de Delgado. 76 años.
d. Hermógenes Bolívar Romero. 85 años
e. María B. Gómez. 86 años
f. Evangelista Jiménez. 70 años

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ACHAGUAS, 27 DE MARZO DE 2008