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martes, 17 de julio de 2018

UN CANTO PARA MAIRDA



 PROF/ CRONISTA  JOSÉ GREGORIO CÁRDENAS.  CI. 4127445

                               CORREO: faustinero@hotmail.com   telf.: 0424 5876609.


A Mis hijos y su mundo de las formas.

El pasado 31 de Enero, arriba nuestra madre Hilda Rosa Cárdenas a su 9no aniversario de partida a los reinos celestiales. Mamá, es infinita tu ausencia, casi dolorosa y cruel. Te recuerdo en los instantes más aciagos de mi vida; extrañando quizás, esa palabra sabia y certera que devolvía el ánimo, la alegría y hasta la sonrisa a veces.
Recuerdo que al día siguiente de tu siembra, me fui, tempranito al cementerio, quería darte calor y cerciorarme que no tenías frío o que sé yo. Había llovido en la madrugada. Y entonces lloré mucho en silencio y, tuve conciencia plena que había quedado sin ti; algo que ninguno de los dos lo esperaba así. Gracias madre, por tanta bondad y sacrificios para sacarnos adelante; enseñarnos que si se puede soñar despierto, que nacimos para logros sin menoscabo del semejante. Gracias por amarnos tanto. Extraño tus comidas sencillas envueltas en sazón de amor, tus santos y oraciones; la devoción al Dr. José Gregorio Hernández y tu virgen del Carmen , el amor por los animales y tu flor de navidad que dejaste encendida de pétalos rojo- fucsia.
Esta noche aparecerá una luna azul y roja en el cielo de los dioses; hay brisa fuerte que anuncia lluvia, esta lectura de los elementos naturales que nos hacen, los aprendí de ti, y tú de esa tierra guarabaeña con cariño y orgullo que tanto amaste. Que Dios todopoderoso, te tenga en el lugar donde moran las almas benditas e imperecederas.

Cuando logro oír la canción de Alí Primera (Madre, déjame luchar) llega hasta mi aquella promesa que te hiciera en un momento de mi vida azarosa, de sobresaltos y creencias (entre la literatura, la política y la historia).Me pediste que si te quería un poco, me alejara de tanta actividad riesgosa de la política. Que sufría, cada vez que salía de casa y me volvía un ermitaño, cual “lobo Estepario “.No deseo saber más de torturas, ni calabozos, no te parí para eso. Te prometí que me alejaría y no me distanciaría tanto de ti y mis hermanos. Atrás quedaron las luchas estudiantiles, el partido de extrema estudiantil que se venía formando en Lara, Maracaibo y Boconó  Recuerdo madre, que llegué un viernes de junio de 1982 a tu casa, nuestra casa y te habías enterado de mi encierro, de mi desaparición forzada por cuerpos de seguridad de aquel entonces. Me abrazaste y lloraste, me pedías que no te diera esa vida…Te sobrevino un  episodio cardíaco y ya en aquel hospital, me dolía la conciencia, sentía que no merecías que el amor que por mi sentías, tenía que padecer tal desamparo y oscuridad donde brotaba el miedo.  Tu mundo era el hogar, los hijos, la familia, los vecinos, los recuerdos, la misa dominical  y tantos otros detalles hermosos de la vida, que hacían de tu toparquía;  un ser maravilloso y creador.

Saben lectores, cuando MAIRDA, _ así le dije siempre a mi madre y no sé por qué-estaba en sus últimos días, le abrazaba y me ponía a llorar mirando aquella cabecita blanca e indefensa entre sábanas azuladas. La última vez que me habló, fue para decirme: “no olvides la casa “Todos estábamos muy tristes, aquella mujer, nacida un 17 de diciembre del 1937 nos dejaba, para retornar a su hogar celestial. Cuando la estábamos sembrando, quise recitarle un poema escrito para ella; pero, no pude y salí corriendo para sentarme en no sé dónde.
Cito un texto de la argentina Diana Soulé Canau, en su libro SOLO POR HOY.

“Un día sentí que ya era muy grande para ser niño; hoy siento que soy
Muy niño para ser grande. Estoy como atrapado en dos dimensiones
Diferentes. Estoy crucificado como un adulto (…) con dos  brazos que
No sirven ni para abrazar fuerte a mi nana. (…).Tengo un niño en el alma,
Donde guardo lo mejor de mí. (…) Ese niño es confiable porque sabe decir
¡te quiero!”   (p15).
Las palabras serán la fortalezas, las rosas de los vientos y todas las campanas, que regarán tus recuerdos en este inmenso valle verde, lleno de bromelias, de jancitos y pomarrosas; este valle verde que supo de tu infancia, tu adolescencia entre pilitas de agua y el resto de tu existencia.. Que los mares de sal, te hagan llegar mis plegarias y BENDICIÓN.
                

sábado, 9 de junio de 2018

Contribución a la Bibliografía de la Fiesta de los Diablos en Venezuela


Arturo Álvarez D´ Armas

A mi amiga Mary Infante

La festividad del Corpus es celebrada en Europa desde tiempos inmemoriales, específicamente data del año 1246, cuando el Obispo Roberto de Lieja (Países Bajos), escogió el día Jueves, después de la octava del Pentecostés como la fiesta del Corpus. Más tarde, bajo el papado de Urbano IV (Santiago Pantaleón) se le otorgó la aprobación universal mediante la bula “Transiturus”, el 8 de Septiembre de 1264. En esa época la diversión se efectuaba con tarasca, cabezudos y enanos.
Con el mal llamado “descubrimiento” del nuevo continente, son trasladadas a América muchas fiestas religiosas y populares de origen europeo y muy particularmente de España, entre ellas encontramos: San Juan, San Pedro y San Pablo, San Antonio, San Benito y Corpus Christi.
La Cofradía hispánica, esencialmente religiosa, se amalgamó con las costumbres y tradiciones que trajeron en sus mentes los esclavizados africanos. Fue un proceso sincrético donde se mezclan la fe cristiana y algunos elementos rituales, musicales y danzarios de la lejana África. 

La incorporación de africanos a las relaciones esclavistas de producción, introduce una nueva etnia de características particulares, la cual trae sus propias creencias y cultos ancestrales al patrimonio cultural de Venezuela. Así como la fiesta de San Juan se transforma en un baile de contenido africano, los diablos danzantes, en esencia, son un rito de fuerte influencia del continente negro, conteniendo aportes europeos e indígenas.
La primera referencia histórica de la cual tengamos noticias sobre la celebración de Corpus en Venezuela, nos la ofrece el Obispo Diego Baños y Sotomayor en 1687, cuando prohíbe las danzas de mulatos, negros e indios, que realizaban en las procesiones del Corpus, su Octava y las fiestas de los santos Patronos.
La festividad de los Diablos Danzantes, se baila en muchas regiones de Venezuela como Naiguatá (estado Vargas), San Francisco de Yare (estado Miranda), San Rafael de Orituco (estado Guarico), Ocumare de la Costa, Cata, Choroni, Chuao y Maracay (estado Aragua), Tinaquillo (estado Cojedes), Patanemo, Borburata, Mariara, Guacara, Canoabo y en San Millán barrio de Puerto Cabello (estado Carabobo). También hay constancia de que se efectuaba en Curiepe, Petare, Guatire y Ocumare del Tuy (estado Miranda), El Sombrero y Tucupido (estado Guarico).
Libros y folletos. Álvarez D´ Armas, Arturo. Bibliografía del Folklore Afrovenezolano. Caracas: Ediciones Tambor, 1977. 10 p. Best González, Freddy. Los diablos danzantes de Yare. Los Teques: Asamblea Legislativa del Estado Miranda, Oficina de Relaciones Públicas, s.a. 44 p. Publicación N° 3.
Best González, Freddy. Los diablos de Yare. Los Teques: Asamblea Legislativa del Estado Miranda, s.a. /6/ p. Publicación N° 11. Diablos Danzantes de Venezuela. Dirección y supervisión: Manuel Antonio Ortiz. Equipo responsable: Rolando Zapata, Isabel Zerpa y Adrián Camacho. Salutación de Remigio Elías Pérez, Banco Provincial. Presentación Hermano Ginés. Caracas: Fundación La Salle de Ciencias Naturales, 1982. 207 p.
Domínguez, Luis Arturo. Encuentro con nuestro Folklore. Caracas: Editorial Kapelusz, 1975. 167 p. Domínguez, Luis Arturo. Fiestas tradicionales del estado Miranda. Los Teques: Ejecutivo del Estado Miranda, Departamento de Extensión Cultural, 1965. s. p. Domínguez, Luis Arturo y Salazar Quijada, Adolfo. Fiestas y danzas foklóricas de Venezuela. Caracas: Monte Ávila Editores, 1969. 327 p. Domínguez, Luis Arturo. El mundo mágico de las máscaras rituales. Caracas: Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes, 1967. 11 p.
Hernández, Daría y Fuentes, Cecilia. Fiestas tradicionales de Venezuela. Fotografías: Nelson Garrido. Caracas: Fundación Bigott, s.a. 213 p.
Liscano, Juan. Folklore y Cultura. Caracas: Editorial Ávila Gráfica, 1950. 226 p. Liscano, Juan. Los diablos de San Francisco de Yare. Caracas: Cruz del Sur, 1952. 7 p. Liscano, Juan. Vida, folklore y poesía. Las fiestas del solsticio de verano en el folklore de Venezuela. Caracas: Ministerio de Educación, 1947. 32 p.
Ortiz, Manuel Antonio. Miranda. Caracas: Fundación Bigott, 1996. 51 p. Serie: Tradiciones Populares de los Estados, 1. Pollak-Eltz, Angelina. Bibliografía afrovenezolana. Caracas: Universidad Católica Andrés Bello, Instituto de Investigaciones Históricas, 1976. 25 p. Pollak-Eltz, Angelina. Vestigios africanos en la cultura del pueblo venezolano. Caracas: Universidad Católica Andrés Bello, Instituto de Investigaciones Históricas, 1972. 171 p. Ramón Y Rivera, Luis Felipe. La música folklórica de Venezuela. Caracas: Monte Ávila Editores, 1969. 234 p.
Artículos y Notas. Acosta Saignes, Miguel. “El último diablo de Guacara”. En: Revista Shell. Caracas: N° 18, Marzo de 1956. Pp. 25-27. Allende, Isabel. “El diablo vivo y coleando”. En: 7º Día. Caracas: N° 294, 10 de julio de 1977. Pp. 8-9. El Nacional. 

Antillano, Sergio. “Danzas y cantos de Miranda”. En: Revista del Estado Miranda. Los Teques: 3 de mayo de 1951. s. p. Aretz, Isabel. “La fiesta de los diablos”. En: Revista Venezolana de Folklore. Caracas: Tomo I, N° 2, julio-diciembre de 1947. Pp. 91-110. Armas Alfonzo, Alfredo. “Los diablos danzantes de Yare”. En: El Nacional. Caracas: 8 de junio de 1950. P. 12. Balza Donatti, Camilo. “Los diablos danzantes de Yare o raíz del ancestro”. En: Elite. Caracas: 21 de junio de 1952. Pp. 32-35. Best González, Freddy. “Los diablos de Yare”. En: Texto de la Tierra. Los Teques: N° 10-11, junio-julio, 1966. Pp. 6-7.
Buitrago Segura, Luis. “Danza de diablos en busca de perdón”. En 7º Día. Caracas: 24 de junio de 1973. P. 16. El Nacional.
Carreño, Francisco. “Folklore del estado Miranda”. En: Nuestra Tierra. Caracas: N° 12, enero de 1952. Pp. 32-33, 38.
“Corpus Christi en Yare. Abuelos y nietos promeseros serán hoy diablos danzantes para pagar favores al Santísimo”. En: El Nacional. Caracas: 17 de junio de 1965. D-10. Domínguez, Luis Arturo. “Diablos danzantes”. En Índice Literario de El Universal. Caracas: 17 de marzo de 1960. Pp. 4-5. “Grandeza y decadencia del Corpus de Yare: el turismo está asesinando la tradición”. En: El Nacional. Caracas: 5 de junio de 1953. P. 28. Guzmán, Edith. “En Yare una cita con el pasado”. En: Momento. Caracas: N° 206, 26 de junio de 1960. Pp. 45-51. Liscano, Juan. “Diablos de la fiesta de Corpus”. En: Elite. Caracas: 21 de junio de 1952. P. 35. “Los diablos danzan en Corpus”. En: La Revista de El Nacional. Caracas: 31 de mayo de 1964. P. 2. El Nacional. “Los diablos danzantes de San Francisco de Yare”. En: El Farol. Caracas: junio 1949. Pp. 16-20. “Los diablos danzantes de Yare llevan luto por un hombre y una mujer”. En: El Nacional. Caracas: 5 de junio de 1953. P. 28. “Máscaras en ceremonias religiosas y diversiones populares”. En: Venezuela Ahora. Caracas: N° 135, 13 de junio de 1977 P. 15. Mejías, María Elena. “Junio en la tradición venezolana”. En: Arte Quincenal. Caracas: N° 53, mayo, 1976 P. 4.
Montefusco, Miguel. “El ritual de los diablos en Venezuela”. En: Dominical. Caracas: 26 de junio de 1977. Pp. 11-12. Últimas Noticias. Olivares Figueroa, R. “Los diablos danzantes de San Francisco de Yare”. En: Educación. Caracas: N° 64, agosto 1952. Pp. 136-145. Pérez Vila, Manuel. “Pulso en la historia. Diablos de aquí y de allá”. En: El Nacional. Caracas: 9 de diciembre de 1976. A-5. Pollak-Eltz, Angelina. “El baile de los diablos de Patanemo”. En: Revista Venezolana de Folklore. Caracas: Segunda época. N° 1, septiembre 1970. Pp. 29-31. Pollak-Eltz, Angelina. “Las máscaras de los diablos de Chuao y su posible origen africano”. En: Semestre Histórico. Caracas: N° 4-5, julio de 1976 a junio de 1977. Pp. 141-146. Ross Jones, Margaret. “Los diablos danzantes de Yare”. En: Américas. Washington: N° 6-7, junio-julio de 1973. Pp. 12-13.
Toledo B., Hilario. “Los diablos de Yare. La Eucaristía en la tradición popular”. En: El Universal. Caracas: 25 de mayo de 1978. 2-4. Ugalde, Martín de. “Los diablos danzantes de Yare”. En: Líneas. Caracas: N° 122, junio 1967. Pp. 12-13.
Fotografías del autor.
La primera foto fue tomada en San Francisco de Yare, estado Miranda en los años 70 y la segunda en San Rafael de Orituco, estado Guárico en los años 80.

sábado, 2 de junio de 2018

LA VISITA DEL MUY SEVERO OBISPO MARTÍ


Eduardo J. Anzola


Desde finales de 1781, todos los moradores de San Felipe El Fuerte están poseídos de un verdadero frenesí colectivo de preparativos tan espléndidos como ostentosos para el engalanamiento en pleno de la ciudad. Creen los habitantes que esos días de enero será una de sus más memorables fechas. Es su oportunidad de demostrar al ilustrísimo visitante quien llegará a comienzos del  año entrante, que San Felipe El Fuerte es una auténtica ciudad; que es muy merecedora de ese título de ciudad que le fuera otorgada por el monarca español, el rey Felipe V, en 1729; que después de esos poco más de cincuenta años, ya sus habitantes no vivían en aquel poblado que se había llamado Cerrito de Cocorote, tan despreciado y atacado por las abusivas autoridades de La Nueva Segovia de Barquisimeto (Rodríguez, 1979).
El tan esperado e importante visitante es nada más y nada menos que el máximo jerarca de la Iglesia Católica en Venezuela,  el muy severo Obispo Mariano Martí. Este alto prelado, de origen catalán, ejerce su cargo desde 1770 y al año de haber llegado, inicia un incesante peregrinaje a lo largo de prácticamente todo el territorio de la Venezuela colonial y alcanzará a recorrer 350 pueblos, villas y ciudades durante un lapso de doce años, tres meses y veintidós días. Cuando le corresponde visitar a San Felipe El Fuerte, ya lleva más de diez años en su inspección pormenorizada de cada lugar donde llega, en un agotador periplo atravesando caudalosos ríos y polvorientos caminos, en canoa y coches arrastrados por animales de tiro, ya sea bajo un sol inclemente o una  lluvia pertinaz.    
Monseñor Mariano Martí, tiene reputación de ser un sacerdote muy culto y preparado. Al parecer mantiene también  rígidas concepciones sobre la moralidad y es muy dedicado a las funciones que les corresponde, que muchas veces van más allá de lo específicamente religioso.
El encarnado prelado, provisto de sus accesorios litúrgicos propios de su encumbrada investidura, va custodiado por un séquito de familiares, secretarios, ayudantes y monjes franciscanos. Dondequiera que vaya la caravana que le sigue, la vida cotidiana del pueblo, villa o ciudad donde llega, se suspende a su paso. Todos quedan a merced de edictos y mandatos pontificales que el prelado emite con una profusión intimidante.
En el proceso de sus recorridos, Martí va escribiendo incesantemente un memorial de cada visita, día tras día, año tras año. Cuando finalmente logra terminar sus giras, registrará en siete densos tomos, el mayor inventario que se haya hecho jamás en algún otro lugar de las colonias españolas (Garmendia, 2009). 
Para el momento del arribo a San Felipe El Fuerte del ilustrísimo visitante, los pueblos cercanos envían sus representantes y son numerosos los vecinos de esos lugares que se confunden con los de la ciudad para tributarle una apoteósica bienvenida.
En los primeros días del mes de enero del Año 1782, llega a la ciudad de San Felipe El Fuerte el Obispo Mariano Martí en su visita pastoral. La comitiva se dirige al Templo de Nuestra Señora de la Presentación dando comienzo a los actos de rigor. Caballeros regionales, clérigos, oficiales de tropas y milicias van acompañando al cortejo  del dignísimo prelado, quien bajo palio y aferrado al báculo pastoral, hace el recorrido por las calles, ornamentadas de flores, palmas y damascos que penden de las ventanas (Perazzo, 1981). 
Llegado al templo, se dirige en procesión  al altar mayor, acompañado por las voces del coro entonando el himno “Te Deum Laudamus” y al concluir los compases de la música sacra, el obispo ordena dar lectura al edicto pontifical, expone solemnemente los motivos de su visita pastoral y emite las ordenanzas religiosas a las cuales todos deben someterse a partir de entonces (Martí, 1969).
Durante su estadía en San Felipe El Fuerte, al igual que hace en cada población a la que arriba, el obispo Martí efectúa un reconocimiento e inventario de estudios y títulos obtenidos de los curas locales; de las alhajas, ornamentos y pinturas religiosas en las iglesias, de su estructura, arquitectura y campanarios; del padrón y matrícula de las viviendas; de los sembradíos, tipos de cultivo y cifras de producción agrícola y ganadera; de la cantidad de habitantes estratificados en grupos étnicos y castas sociales; de su sistema educativo; de los límites de la jurisdicción de la vicaría y de muchos otros datos que describen la vida de la gente durante el período colonial de su visita pastoral.
El obispo Martí comprueba que los sacerdotes atienden cuatro templos: Nuestra Señora de la Presentación, el de la Santísima Trinidad, el de Nuestra Señora de Candelaria y el de Nuestra Señora de Altagracia. Hay un convento de franciscanos y se construye otro de dominicos. También hay un hospicio regentado por monjes dominicos y un hospital para enfermos sin mayores recursos.
Según su registro, el templo de la iglesia principal, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Presentación, “era muy nueva y fuerte”  y “esplendorosa.” Tiene una fachada compuesta de pilares y cornisas de ladrillo con tres ventanales, cuyas paredes son de mampostería y partes de ladrillos y su piso enladrillado. La iglesia consta de tres naves, una más ancha, la mayor, y dos colaterales divididas a cada lado por cinco columnas y arcos de ladrillos, con techo entejado y reforzado con tirantes dobles de madera labrada de las cuales penden siete arañas de madera pintada, con varias luces cada una. El altar mayor cuenta con un retablo de madera labrada en dorado, encima del cual está un sagrario grande, dos nichos de santos y tres grandes cuadros al óleo con marcos decorados e imágenes de Nuestra Señora de la Presentación, y de los apóstoles Santiago y Felipe.
También tiene tres entradas, una mayor y dos colaterales, con puertas de madera de doble hoja y un Coro elevado sobre la entrada principal, rodeado de una baranda de balaustres y allí se encuentra un gran órgano que el Obispo Martí ordena reparar.
A la entrada de la iglesia, a un lado del Evangelio se ubica el bautisterio, enrejado y en cuyo centro está la pila bautismal de mármol que sostiene un platón conteniendo el agua bendita. También el Obispo ordena que se acabe de levantar sobre el bautisterio una torre para las campanas, aún sin terminar. También del lado del Evangelio hay una capilla erigida en honor a la Virgen de Montserrate y del lado de la Epístola, otra en proceso de construcción, dedicada a la Virgen del Carmen. De ese mismo lado se halla, resguardado por cerca, “un buen cementerio […] con varias almenas de ladrillos por la circunferencia…” 
Para 1764, la zona de la jurisdicción de San Felipe ocupaba una superficie de 70 por 80 leguas (casi 174 mil Km2). Diecisiete años después, el Obispo registra que en la pujante ciudad de gran actividad comercial, hay cinco mil veinte personas censadas, “toda especie de gente y de todas clases” conformados por 1.307 blancos y mestizos, 232 indígenas adoctrinados, 3.281  mulatos, zambos y negros libres y 200 esclavos (Duarte, 2009).
Describe Martí que “en la plaza de esta ciudad hay una fuente con algunos chorros de agua encañada del río Yurubí […] Todas las tierras inmediatas a la ciudad son buenas […] y producen cacao, maíz, tabaco […] plátanos, frijoles, algodón y cuanto se siembra o planta, porque acá llueve mucho y este terreno es cálido…” Las lluvias se repiten “por la mayor parte del año con rigurosas tormentas de truenos y relámpagos”.
También Martí destaca que los valles de Aroa y San Felipe están separados por un cerro de donde “salen ríos y quebradas que dan bastante agua para regar gran parte de todo el valle de San Felipe, a más del río Yaracuy, de que también pueden valerse para regar, pero los ríos y quebradas de este cerro […] vienen de alto y tienen grande corriente y pueden tomar la agua y conducirla por donde quieran y hacer grandes haciendas de cacao y otros frutos” (Martí, 1969).
 En su descripción de la sociedad colonial, la obra del minucioso Martí no solo es una copiosa literatura costumbrista de su época, sino un monumental compendio de información que va desde el dato más relevante hasta la menudencia más bochornosa de la vida privada de muchos habitantes de esta Provincia.
El obispo continuamente conmina a los curas para que los pecadores enmienden sus conductas escandalosas. A aquellos caballeros que “viven mal” con mulatas les ordena terminantemente que las deporten a otras ciudades más recatadas como El Tocuyo o Caracas, pues San Felipe El Fuerte es uno de los sitios donde muchos hombres de mayor rango social incurren con frecuencia en este reprensible “pecado”.
Por esta razón, comisiona al vicario para que esté pendiente y le mantenga informado del desarrollo del caso del matrimonio de Francisco Antonio Cerrano y Ángela María Celis.  Ella, siendo residente de San Felipe, comete adulterio mientras él está en Barinas, por lo cual el marido pide el divorcio. El Obispo Martí obliga entonces a la dama a convivir con su legítimo esposo en Barinas. Pero estando a punto de emprender el viaje, “al mismo instante de montar a caballo, se le escapó y se le escondió la dicha mujer.”
Luego de varios días, la esposa fugitiva es capturada y detenida en prisión. El obispo emite su sentencia: “…me parece conveniente que no salga de la cárcel sino para vivir con su marido en Barinas o en donde quiera su marido…” El amante de la adúltera, hombre soltero, también “…se halla en la cárcel por este delito…”
Por la frecuencia de tales casos, el obispo Martí resuelve que por ser muy pequeña, se ampliase la cárcel para “reclusión de las mujeres de mala conducta”. A aquellas parejas que “malviven” amancebadas, les amenaza con prisión si no se casan.
Los fieles informantes del obispo Martí, seguramente bien enterados por los inevitables chismosos locales, le notifican del caso de don Benito del Rosal, mayor de cincuenta años y con oficio de  escribano. En su casa recibe subrepticiamente al amparo de la oscuridad nocturna a Dominga Rodríguez, una mulata libre. Pero otras noches recibe a Amocha Baco, otra mulata. No satisfecho con ambas, además tiene trato carnal con dos esclavas  que ni siquiera le pertenecen, una es Juana Dominga, de doña Rosa Montañéz y otra, cuyo dueño es don Gerónimo Elizondo, es la que llega hasta don Benito  entre dos y tres de la tarde.
Descubierto en su promiscuo proceder por el obispo, don Benito ha prometido casarse en un plazo de cuatro meses y mientras transcurra ese lapso, el cura de la parroquia vigilará que el concupiscente escribano no tenga trato con ninguna de las cuatro mujeres. El obispo estará atento para que se cumpla la palabra empeñada según lo mantenga informado el cura.
Pero tampoco los curas escapan de los edictos del obispo. El padre Juan José Vidal de unos cuarenta años, se había entregado “al vicio del juego y de la embriaguez”; luego de haberse enmendado bajo la tutela de su padre, un alcalde de San Felipe El Fuerte, el cura vuelve a emborracharse por lo cual el obispo lo devuelve a su reclusión y le colocan un par de grilletes. Examinado para poder ejercer su ministerio, se le considera “inhábil para confesar y predicar por su ignorancia.” También el obispo conoce que don Juan Tomás Fort, juez eclesiástico de San Felipe aunque está muy enfermo y casi ciego, intenta decir misas con notable dificultad. En consecuencia, el reverendísimo Martí ordena al teniente de vicario, no le permita a Fort que continúe oficiando en la iglesia.
Se queja el obispo Martí de que al ocurrir el fallecimiento de un infante, retrasan el acto de enterramiento resultando en “danzas, bailes, bebezones y otros lastimosos desórdenes”. Por ello ordena que los entierros se efectúen antes de transcurrir 24 horas luego del fallecimiento.
Al enterarse Martí que durante la reciente Navidad se organizaron festividades religiosas, con el pretexto de celebrar  rituales de adoración en los altares y pesebres de las casas particulares, el obispo, con un riguroso ánimo aguafiestas, ordena que “sin excepción de alguna, no se hagan ni de día ni de noche danzas, visitas, músicas ni otros festines en que concurren hombres y mujeres, con que se evitarán los exceso […] lo cual cumplan bajo la pena de excomunión mayor…”
Del penetrante ojo inquisidor del obispo en su visita a San Felipe El Fuerte tampoco escapan los atuendos dominicales de muchas damas que asisten a misa pues “siendo como es la profanidad de los trajes y el modo de uso más bien estímulo de la lascivia que de la modestia, informamos de que muchas mujeres no solo entran a la iglesia con […] las sayas (faldas) altas, y pocos tapados los pechos sino […] aún a la sagrada mesa de comunión eucarística: ordenamos que el cura de esta Iglesia, en sus pláticas amoneste y reprenda severamente estos usos tan impropios al recato, exhortando y anunciando a todos el pecado gravísimo que se comete, así en el templo como fuera de él…” (Martí, 1969).
No sería exagerado suponer que aquellos a quienes Martí considera una caterva de malvivientes, fornicadores, juerguistas, jugadores y borrachos que moran en San Felipe El Fuerte, al igual que muchas damas y hasta curas, todos habrán de respirar aliviados cuando el inflexible obispo finalmente se despida de esta ciudad para nunca más regresar.

CONSULTAS BIBLIOGRÁFICAS

DUARTE, C. (2009). La ciudad de San Felipe. Tradiciones, Crónicas y tradiciones familiares. Caracas: Litografía ImagenColor S. A. pp. 10 – 11

GARMENDIA, S. (2009). El libro secreto del señor Obispo. El Desafío de la Historia. (10).  pp. 87 - 90.

MARTÍ, M. (1969). Documentos relativos a su visita Pastoral de la Diócesis de Caracas (1771 – 1784). Libro Personal, Inventarios y Providencias. Caracas: Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia. Serie Colonial. Vol. 95 al 99.

PERAZZO,  N. (1981). San Felipe El Fuerte. Caracas: Talleres gráficos del Congreso de la República. pp. 83 – 90.

RODRÍGUEZ R., P. D. (1979). Origen y desarrollo de San Felipe El Fuerte. Discurso de incorporación a la Academia Nacional de la Historia. Caracas: Talleres gráficos del Congreso de la República. pp. 15 – 32.

Imagen tomada de https://es.wikipedia.org/wiki/Mariano_Mart%C3%AD

miércoles, 30 de mayo de 2018

EL ENCUENTRO ESTUDIANTIL DE CRONISTAS E HISTORIADORES... XV años de fructífera labor

FELIPE HERNÁNDEZ G.*

Asistimos al XV Encuentro Estudiantil de Cronistas e Historiadores del municipio Infante que se realizó el jueves 24 de mayo de 2018 en las instalaciones de la sede de la Cámara de Comercio y Producción del Municipio Leonardo Infante. Quince años ininterrumpidos (2004-2018), durante los cuales los alumnos de las escuelas urbanas y rurales de las parroquias Valle de la Pascua y Espino, asesorados por sus maestros, se dieron cita con la historia local de sus comunidades. 
La actividad, como siempre, estuvo coordinada magistralmente por la presidenta-fundadora de la Fundación de Historiadores y Cronistas Estudiantiles –FUNDHCROE, 2009--- Prof. Ligia López Puerta y un muy diligente equipo. Al arribar a los tres lustros, la fecha fue propicia para hacer memoria, recuperar lo mejor de lo transitado, explicar y diagnosticar el presente y con esos referentes lanzarse con más fuerza hacia el futuro. 
Desde el punto de vista histórico, este aniversario constituye un momento fundamental para comprender y reconocer el valor más profundo de la Fundación de…, que más allá de los desafíos y obstáculos que ha debido enfrentar, jamás se ha resignado a cambiar la esencia de su misión educativa e histórica, abogando por la inclusión y el respeto vocacional de los educandos, en el entendido que son individuos en formación en el estudio de la historia local, de las memorias de cada comunidad, sus singularidades y así dar respuesta a las inquietudes inherentes a la institución educativa donde se forman en tan útil labor, de la mano de un docente asesor y de todo el personal que labora en cada escuela, despertando vocaciones que en el devenir pueden encausar su vida y su hacer en la labor de escudriñador de su historia, generando espacios para optar, decidir y gozar de iguales derechos y posibilidades.
Ante los referentes expuestos, creo necesario volver sobre un artículo de mi autoría escrito en 2014 que titulé: Encuentro de Cronistas Escolares en Valle de la Pascua, donde se lee: En el libro Apología de la Historia o el Oficio del Historiador, el autor francés Marc Bloch inicia la Introducción con la ingenua pregunta: “Papá, explícame para qué sirve la historia”, [le] pedía hace algunos años a su padre, que era historiador, un muchachito allegado mío…”. Y continúa Bloch: “Quisiera poder decir que este libro es mi respuesta. Porque no alcanzo a imaginar mayor halago… que saber hablar por igual a los doctos que a los escolares… reconozco que la sencillez sólo es privilegio de unos cuantos elegidos… conservaré con mucho gusto, como epígrafe, esta pregunta de un niño cuya sed de saber acaso no haya logrado apagar de momento…”. Más que una ilustración didáctica, es una justificación de la disciplina de la Historia ante el necesario examen de conciencia del historiador ante su papel de cuestionador e intérprete de procesos cronológicos y espaciales como factores de referencia.
Con ese norte, el XV Encuentro de… ciñéndose a la programación preparada por sus organizadores, se inició con la interpretación por la coral estudiantil de la EB “12 de Octubre” dirigida por la Prof. Brizeida Aular, de los himnos Gloria al Bravo Pueblo, del Guárico y de Valle de la Pascua; palabras de bienvenida de la presidenta y fundadora del Encuentro, Prof. Ligia E. López Puerta; luego la moderadora Prof. Marlin Villalobos invitó a la Sra. Petra Parra de la Sociedad Socorro Mutuo para que dirigiera unas palabras y recitara una poesía alusiva al evento. 
Seguidamente se inició el ciclo de exposiciones… 14 ponencias, entre ellas, la presentada por la niña Andreina Santaella (5to grado), EBN-Rural “Jácome Arriba”, titulada: “Iván E. Rojas… buscador de puntos de agua”, asesorada por las maestras Argelia Escobar y María Castillo. ---Alumno Jesús Alejandro Marín (6to grado) EB “Celestino Párraga Marrero” NER 146, caserío La Pereña: “El conuco y el abastecimiento alimenticio”, asesora: Prof. Miriam J. Torrealba. --- Alumna María Valentina Vargas (6to grado), Colegio Nuestra Señora del Valle: “Honor a la Sra. Lisbeth J. Medina”, asesora: Yajaira de Zamora. ---Alumna Imberly Parra (4to grado) NER 054: “Velorio de Cruz de Mayo en el caserío Apamate”, asesores: maestros Nuarwuin Higuera y Anthony Álvarez. ---Alumna Victoria Celeste González (5to grado), EB “Clara Matos Arzola”: “La Sociedad Socorro Mutuo, una institución…”, asesora: maestra Rosmivelli Infante. ---Alumno Luis Felipe Záa (6to grado), Colegio “Juan Pablo II”: “Vida y Obra de Juan González Padrón”, asesor: Absalón Zambrano; entre otras participaciones de los planteles: EB “Andrés R. Fuentes” del NER 146; UE-DC 33 “Los Caobos”; EB Rural “San Pedro”; UE “Jesús López Escobar” Zanjonote de la montaña; UE “Lourdes Camero Ramírez”; UE “Apamate”; GEN “Juana Josefa Vargas” y UE Rural “Mamonal”, etc. 
Vale considerar que la enseñanza de historia en la escuela primaria tiene como objetivo despertar en los alumnos una curiosidad sobre los acontecimientos históricos. En ese orden, en cada ponencia se planteó que los alumnos adquiriesen conocimientos básicos del pasado de sus comunidades, del Guárico y del país, para que con estos saberes desarrollen habilidades y destrezas que le permitirán comprender mejor el mundo y buscar explicaciones conforme a las dudas que se les vayan presentando, lo que conllevará a descubrir su identidad como individuo y los cambios que ha tenido la sociedad y su entorno geoespacial.
En esta XV edición, muchos docentes, personalidades y un nutrido público se dieron cita en el acto, entre otros, el eterno maestro de generaciones, Prof. Elpidio Barrades Martínez, la Prof. Teresa Navarro de Aguilar, Prof. Maritza de Michelangelli, Prof. Héctor Ortega, la directora del Colegio “Juan Pablo II, Prof. Carmen de Ortiz, los profesores Yendy Gámez, Rosa Vidal Marruz, Filiberto Alpón, Rosaura Valdez, Dr. Fernando Aular y señora, doña Cándida de Álvarez y doña Petra Parra de la Sociedad Socorro Mutuo, medios de comunicación... Finalmente, un merecido reconocimiento a la Prof. Ligia López y al equipo integrado entre otros por los docentes Lisbeth de Candiago, Rosa Pastora Ortega, Ana Carmen Zuniaga, Elizabeth Arévalo, Zoraida Rebolledo de Pérez, Lola Rodríguez, Arturo López, Ada Loreto, Marlin Villalobos, Ramón Correa… y un largo etcétera... adelante siempre. 
Valle de la Pascua, viernes 25 de mayo de 2018.
*UNESR-Cronista del Municipio Leonardo Infante // fhernandezg457@yahoo.com
Fotografía de Luis Felipe Záa, alumno de 6to grado en el Colegio "Juan Pablo II" quien hizo una excelente ponencia sobre "La vida y obra del canario Juan González Padrón". Foto: Damelis Loreto...

miércoles, 16 de mayo de 2018

CERVANTES, EL QUIJOTE Y EL DÍA DEL IDIOMA


Arturo Álvarez D’ Armas

La UNESCO en Conferencia General del día 15 de noviembre de 1995, declaró el 23 de abril, día de San Jorge, Día Mundial del Libro y de los Derechos de Autor y en esta fecha se honra además la memoria del ilustre escritor Miguel de Cervantes, cuyo manejo creador del idioma castellano, al cual imprimía una gracia insuperable, ha sido motivo de admiración y elogio durante 4 siglos.
 Don Miguel Cervantes Saavedra nació en Alcalá de Henares el 9 de Octubre de 1547 y murió en Madrid el 23 de abril de 1616. Su primera obra fue un soneto dedicado a la muerte de la reina Isabel de Valois, esposa de Felipe II. Antes de escribir El Quijote, ya era conocido por sus Novelas ejemplares,  la Galatea, el Viaje del Parnaso, extenso poema en tercetos encadenados. En 1615, publica Ocho comedias y ocho entremeses nuevos nunca representados, pero su drama más popular es, La Numancia, además de El trato de Argel, la cual es una comedia de cautivos, su fecha aproximada es 1582, más adelante se le da el título de Los baños de Argel. Originalmente publicada en 1784 por Antonio de Sancha.
Un año después de su muerte, aparece la novela Los trabajos de Persiles y Segismundo, cuya dedicatoria a Pedro Fernández de Castro y Andrade, VII Conde de Lemos, su mecenas durante años, y a quien están también dedicadas la segunda parte del Quijote y las Novelas ejemplares, y que firmó apenas dos días antes de morir, resulta una de las páginas más conmovedoras de la literatura española:
Señor; aquellas coplas antiguas que fueron en su tiempo celebradas, que comienzan: «Puesto ya el pie en el estribo», quisiera yo no vinieran tan a pelo en esta mi epístola, porque casi con las mismas palabras las puedo comenzar diciendo:
Puesto ya el pie en el estribo,
con las ansias de la muerte,
gran señor, ésta te escribo.
Ayer me dieron la extremaunción, y hoy escribo ésta. El tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan, y, con todo esto, llevo la vida sobre el deseo que tengo de vivir y quisiera yo ponerle coto hasta besar los pies de V. E., que podría ser fuese tanto el contento de ver a V. E. bueno en España, que me volviese a dar la vida. Pero, si está decretado que la haya de perder, cúmplase la voluntad de los cielos y, por lo menos, sepa V. E. este mi deseo y sepa que tuvo en mí un tan aficionado criado de servirle, que quiso pasar aún más allá de la muerte mostrando su intención. Con todo esto, como en profecía, me alegro de la llegada de V. E.; regocíjome de verle señalar con el dedo y realégrome de que salieron verdaderas mis esperanzas dilatadas en la fama de las bondades de V. E. Todavía me quedan en el alma ciertas reliquias y asomos de las Semanas del Jardín y del famoso Bernardo. Si a dicha, por buena ventura mía (que ya no sería sino milagro), me diere el cielo vida, las verá, y, con ellas, el fin de la Galatea, de quien sé está aficionado V. E., y con estas obras continuado mi deseo; guarde Dios a V. E. como puede, Miguel de Cervantes.
El 16 de enero de 1605, es publicada la primera edición de la primera parte del ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, de don Miguel de Cervantes. Editado por la imprenta de Juan de la Cuesta en Madrid. La segunda parte es publicada en 1615, impresa igualmente por Juan de la Cuesta. Don Quijote representa el idealismo. Con esta obra se marca el inicio de la novela moderna. La novelística cervantina se caracteriza por su creación sabia de atmósferas de realidad mediante descripciones veristas y por ello verídicas. Podemos llamar así realista a Cervantes en cuanto que en su obra transmite una honda impresión e intuición de realidad.

Sobre esta monumental obra de la lengua castellana nos dice el novelista peruano Mario Vargas Llosa: “Antes que nada, Don quijote de la Mancha, la inmortal novela de Cervantes, es una imagen: la de un hidalgo cincuentón, embutido en una armadura anacrónica y tan esquelético como su caballo, que, acompañado por un campesino basto y gordiflón montado en un asno, que hace las veces de escudero, recorre las llanuras de la Mancha, heladas en invierno y candentes en verano, en busca de aventuras”.

En América, aparecieron los primeros ejemplares de El Quijote, en el galeón “Espíritu  Santo” llegado al puerto de Veracruz en 1605, eran 262 ejemplares. De allí se remitieron algunos ejemplares a la ciudad de los esclavos, Cartagena de Indias. Viajeros como Juan Ruiz de Gallardo, quien vino al “Nuevo Mundo” en el galeón “Nuestra Señora de los Remedios” y Alonso López de Arce en el galeón “San Cristóbal”, leyeron en su periplo oceánico, El Quijote.

El Quijote es llevado a Perú a través de Portobelo, de allí en mula hasta Panamá y después en barco hasta Lima. Según don Ricardo Palma en su afamada obra “Tradiciones Peruanas”, el primer ejemplar leído en Lima fue el del Conde Monterrey, virrey del Perú, y procedía de Acapulco.

Sobre la presencia de tan grande obra en Venezuela no tenemos mayor información. El investigador Iván Drenikoff dice: “Parece ser que en la biblioteca del Dr. José María Vargas había un ejemplar de El Quijote. La Biblioteca Nacional de Caracas tiene la edición ilustrada, impresa en Holanda en 1697, perteneciente a la colección Dolge”.
Con motivo de celebrarse los 500 años del arribo de los europeos al continente americano, la Academia Nacional de la Historia, siendo su presidente el Dr. Guillermo Morón se edita una versión facsimilar de El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, de 1647, con prólogo de Morón, una bibliografía elaborada por Roberto José Lovera De Sola y 30 ilustraciones pertenecientes a los artistas plásticos Pedro León Zapata, Régulo Pérez y Luis Guevara Moreno.

PERSONAJES:

Don Quijote: Hombre idealista. Personaje principal de “El Ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha”. Hidalgo cincuentón, esquelético como su caballo. El nombre de Don Quijote era Alonso Quijano, el Bueno. Usa los seudónimos de Caballero de la Triste Figura y Caballero de los Leones.

Sancho Panza: Campesino vecino de don Quijote, hombre de bien, realista ante el idealismo de El Quijote. Según, de poca sal en la mollera. Dejó mujer e hijos para ser escudero de su vecino, siempre en su fiel burro. Era la parte realista de don Quijote.

Rocinante: Caballo flaco y pando como su amo. Una noche sin despedirse de nadie, se marcharon en busca de aventuras. Don Quijote montaba a Rocinante y Sancho Panza su burro o su asno, muy querido por este. Al final se lo roban al desdichado panzón.

Dulcinea: Eterna enamorada de El Quijote. Dama labradora llamada Aldonza Lorenzo y para él será Dulcinea del Toboso. A ella se encomienda el aventurero para realizar cada una de sus empresas. El cree en ella para creer en si mismo.

Cide Hamete Benengeli. Personaje ficticio, supuesto historiador mahometano creado por Cervantes.
Esposa de Sancho Panza: Conocida como Juana Gutiérrez, Teresa Cascajo, Teresa Panza y Teresa Sancho. Esa fue una estrategia de Cervantes, donde el personaje está cada vez más liberado de la letra, más independiente del libro; no está en el libro, sino fuera de él. Tenía una hija llamada Sanchica Panza.
Por mera casualidad tres excelentes escritores fallecieron en esa misma fecha. William Shakespeare nacido en Straford-upon-Avon, Inglaterra el 26 de abril de 1564 y falleció el 23 de abril de 1616. Dramaturgo, poeta y actor.[] Conocido en ocasiones como el Bardo de Avon (o simplemente El Bardo), Shakespeare es considerado el escritor más importante en lengua inglesa y uno de los más célebres de la literatura universal. Algunas de sus obras son: Romeo y Julieta, La Tempestad, Las alegres comadres de Windsor, El mercader de Venecia, El sueño de una noche de verano y el poemario Venus y Adonis.
 Igualmente  nuestra afamada Teresa de la Parra, murió en Madrid, España, el 23 de abril de 1936. Nace en París, Francia,  el 5 de octubre de 1899, Ana Teresa Parra Sanojo, escritora venezolana conocida por su seudónimo Teresa de la Parra. Hija de padres Venezolanos residenciados en París. Entre sus obras más recordadas tenemos a Ifigenia y Memorias de Mamá Blanca.
Finalmente Inca Garcilaso de la Vega, (Cuzco, Perú, 12 de abril de 1539 – Córdoba, España, 23 de abril de 1616). Escritor e historiador. Es el primer escritor mestizo de América. Hijo de Sebastián Garcilaso de la Vega, noble capitán  español y de la ñusta o princesa inca Isabel Chimpu Ocllo. Algunas de sus obras son las siguientes: Historia de la Florida, Comentarios reales, Historia General del Perú.

[]Fuentes Consultadas:
ABAD NEBOT, Francisco. Géneros literarios. Barcelona: Aula Abierta Salvat, 1981. 64 p. (Colección Salvar/Temas Claves, 36)

CERVANTES, Miguel de. Don Quijote de la Mancha. Presentación Mario Vargas Llosa; la invención del Quijote, Francisco Ayala; Cervantes y el Quijote, Martín de Riquer. Edición y notas de Francisco Rico. Edición del IV Centenario. Madrid: Real Academia Española, Asociación de Academias de la Lengua Española, 2004. 1249 p.

DRENIKOFF, Iván. Información oral. Caracas: 9 de abril de 2005.

MEDINA CALATAYUD, Adela. “Hay una edición criolla de El Quijote”. En: Ultimas Noticias, Caracas: 10 de abril de 2005. p.6. Entrevista al historiador Guillermo Morón.

OTERO, Lisandro. “Don Quijote en América”, En: Orbe. Caracas: Nº 9, 28 de marzo al 3 de abril de 2005. p. 21.          

jueves, 26 de abril de 2018

TRES TOPÓNIMOS DE ORIGEN AFRICANO EN EL ESTADO APURE


Arturo Álvarez D´ Armas


La esclavitud en Venezuela se inicia a partir del siglo  XVI cuando traen a la isla de Cubagua los primeros negros. Su desarrollo y consolidación se establece a finales del siglo XVIII, con el cultivo del cacao en la región norte costera. Este fruto de exportación fue la base de la riqueza de los criollos, llamados “los grandes cacaos”.
El africano resultó insustituible como mano de obra, por su alto rendimiento en el trabajo de las plantaciones de caña de azúcar, tabaco, algodón, así como su desempeño en las minas. Una porción muy pequeña gozó el privilegio de trabajar en el servicio doméstico. Otros eran encargados de hatos. Uno de ellos fue Manuelote esclavo y capataz de La Calzada de don Manuel Pulido en la Provincia de Barinas (1807). Un alto número eran cimarrones, vivían de robar ganado, el trueque, el contrabando y cultivar pequeñas parcelas (conucos o vegas) a orilla de los ríos llaneros.
Uno de los tantos aportes que dejaron las etnias africanas se encuentra en la toponimia apureña. En  este artículo se hace un pequeño estudio de tres nombres de origen africano en esa entidad llanera.
CARABALÍ: Gracias a la presencia de mano de obra esclava en la economía ganadera de los llanos, y a pesar de su reducido porcentaje hoy día podemos encontrar algunos africanismos en la región apureña. Este es el caso del topónimo Carabalí.
Como voz geográfica lo ubicamos en los estados Apure, Carabobo, Lara y antiguamente en Aragua. Se conoce como carabalí a un toque musical interpretado durante el ritual de los Diablos Danzantes de Chuao, básicamente instrumentado por el “cajero”. Igualmente al samán Pithecolobium saman (Jacq.) Benth, se le llama carabalí, ¿sería por su parecido con el mítico baobab africano? En Colombia y Venezuela existe el apellido Carabalí o Caravalí.
En la llanura apureña tenemos los nombres geográficos de Hato Carabalí, ubicado en la Parroquia El Yagual, Municipio Achaguas y el caserío Carabalí perteneciente a la Parroquia Elorza del Municipio Rómulo Gallegos del estado Apure.
Bajo el nombre genérico de Carabalí fueron traídos contra su voluntad, a Brasil, Colombia, Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, México y Venezuela, los esclavos embarcados en las factorías localizadas en la costa occidental de África, en la zona comprendida entre el río Níger y la desembocadura del río del Rey aproximadamente, hoy territorio de la República Federal de Nigeria. Realmente los carabalí no eran una etnia, ellos provenían de tipos tribales diferentes como: Ibo, Oru, Isú, Breche, Brass, Ibibio, Efik, Kwa y Biafara entre otras.                                                      En Cuba dada la importancia demográfica de los carabalí en Matanzas y La Habana fueron los iniciadores de la Sociedad Secreta Abakuá. Ellos se hicieron mayoritarios en los muelles como jornaleros y capataces. Allí convergieron distintos grupos carabalíes. En 1836 fundan los carabalí apapá una tradición con más de un siglo de vigencia. Sus templos para el culto se encuentra en La Habana, Regla, Marianao, Guanabacoa, San Miguel del Padrón, Cárdenas y la ciudad de Matanzas.                                                          En el idioma Ibibio, Kalabari es persona de Calabar.
CASIMBAS, LAS: Centro poblado ubicado en la Parroquia Cunaviche del Municipio Pedro Camejo. Salazar Quijada (1983) dice:”Con este nombre se conoce a una troja o casucha para guardar cereales”. También puede ser un pozo, vasija o barril para almacenar agua de llovizna o de manantial. Acosta Saignes en su trabajo sobre Gentilicios africanos nos informa que en las Minas de Cocorote se encontraba un negro con el gentilicio Casimba. El señor José Manuel Puerta habitante de Cunaviche indica que Las casimbas se encuentra ubicado entre el caserío El Oso, el caño río Clarote y el hato El Milagro. Actualmente la mayor parte de sus habitantes son de la etnia yaruro.
Casimba es una voz que proviene del Kimbundu uno de los principales idiomas de la República de Angola. Se escribe Kixima. En el sur de Angola esta un topónimo denominado Casimba. Ortiz (1985): cree que es un una palabra que viene del árabe. El profesor angolano Carlos Figueiredo (2014): “É uma palavra específica para designar estes poços nativos, pois as outras também existem, para designar realidades diferentes: poço, tanque, cisterna... Estas palavras são para designar os poços, tanques e cisternas contruídos pelos europeus. Cacimba é só para os poços nativos, que são muito diferentes dos poços europeus”. Libolo es una región del interior de la República Popular de Angola, cerca del río Kwanza en su frontera norte. Se encuentra en la Provincia de Kwanza-Sul. Figueiredo (2016) dice: En la parte norte se encuentra habitado por pueblos  Ambundo, hablantes de la lengua Kimbundu. En el sur es habitado por la etnia Ovimbundu, quienes hablan Umbundu. En Libolo se habla una variedad de Kimbundu con características muy propias que se llama Kimbundu Libolo o Kimbundu Bolo. Los investigadores Fuentes Guerra y Schwegler opinan que viene del kikongo (: “lugar, sitio” y nzímba: “hueco, cavidad”).
ÑAME: Con el nombre de ñame encontramos dos topónimos en el estado Apure, uno es el “Fundo los ñames”, centro poblado situado en la parroquia Bruzual, del Municipio José Cornelio Muñoz y el sitio “los ñames” perteneciente a la parroquia San Miguel de Cunaviche, Municipio Pedro Camejo.
El ñame pertenece a la familia de las Dioscoreáceas y género Dioscorea. Son plantas herbáceas, de tallos trepadores, volubles, que necesitan donde apoyarse. Hojas acorazonadas. Se cultivan por sus rizomas harinosos, de muchas proteínas y minerales. En Venezuela y en gran parte de América tenemos tres tipos de ñames: ñame común (Dioscorea alata L.) originario de la India y Malaya;  el ñame congo (Dioscorea bulbifera L.) originario de África y el ñame de guinea (Dioscorea cayennensis Lam.) también africano.
Aproximadamente, entre los años 6000 y 5000 a.C., en la cuenca del río Níger eran cultivados el ñame, junto al arroz africano (Oriza glaberrima), mijo, sorgo y la palma de aceite, los cuales se difundieron hacia el norte y el noreste, en dirección al valle del Nilo.
La dispersión histórica del ñame se debe a los viajes de los portugueses en el comercio de esclavos. En los buques donde transportaban a los africanos les daban de comer “dos veces al día”: ñames cocidos, arroz africano, medio litro de agua o patilla (llamada melón de agua) y de vez en cuando un poco de “carne”. La voz inhame ya existía en el vocabulario portugués del siglo XV, y Colón, quien había estado en Guinea, llama mames o names a una variedad de batatas americanas. Gonzalo Fernández de Oviedo dice en 1535 los nombres mames, names o nnames, pero ya aplicados al verdadero ñame, diciendo que es “fruta extranjera que vino /a Indias/ con esta mala casta de los negros”.
El profesor Megenney (1983) en una importante investigación dice que el término ñame aparece en una serie de lenguas africanas que son las siguientes: Wolof (nyambi), Mende (yambi), Dyolof (ñambi), Grebo (nyambi) y Fulani (ñama).
En Venezuela toda sopa lleva ñame y en los pueblos todavía se elaboran torticas de ñame y los famosos buñuelos de ñame.
Fuentes consultadas:
Acosta Saignes, Miguel.  Gentilicios africanos en Venezuela.  Caracas: Universidad Central de Venezuela, Facultad de Humanidades y Educación, Instituto de Antropología e Historia y de Filología “Andrés Bello”, s.a.  24 p.
Acosta Saignes, Miguel.  "La cerámica de la luna".  En: Archivos Venezolanos de Folklore.  Caracas: Tomo II, N° 3, 1953-1954.  pp. 7-22.
ÁLVAREZ D´ARMAS, Arturo.  Apuntes sobre el estudio de la toponimia africana en Venezuela. San Juan de los Morros: Universidad Nacional Experimental Rómulo Gallegos, Oficina de Comunicación y Extensión Cultural, 1981.  18 p. (Serie Acervo II).
ÁLVAREZ D´ARMAS, Arturo. Deportistas venezolanos con apellidos africanos.  Inédito.
Álvarez Nazario, Manuel.  El elemento afronegroide en el español de Puerto Rico. Contribución al estudio del negro en América.  San Juan de Puerto Rico: Instituto de Cultura Puertorriqueña, 1974.  489 p.
ESCALANTE, Aquiles.  “Afrocolombianismos”.  En: Magazing Dominical. Bogota: 2 de enero de 1977.  Pp. 5-6.  (El Espectador). 
FIGUEIREDO, Carlos. “Comunicación personal”. Macao, China: 15 de septiembre de 2014.
FIGUEIREDO, Carlos. “Comunicación personal”. Macao, China: 19 de septiembre de 2016.
Fuentes Guerra, Jesús y Schawegler, Armin. Lengua y ritos del Palo Monte Mayombe. Dioses cubanos y sus fuentes africanas. Madrid: Iberoamericana-Vervuert, 2005.  258 p.
GARCIA, Gloria. “Esclavos africanos en La Habana del siglo XVI”.  En: Resumen Semanal Granma. La Habana: 25 de julio de 1982.  p. 2.
Historia de Angola.  Luanda: Ministerio de Educacao, 1976.  118 p.
LARES BOLIVAR, Elisur Emilio.  Geografía descriptiva apureña.  San Fernando de Apure: Octubre del 2004.  57 p.
Larrazábal Blanco, Carlos.  Los negros y la esclavitud en Santo Domingo.  Santo Domingo: Julio D. Postigo e hijos Editores, 1975.  200 p.  (Colección Pensamiento Dominicano, 35).
Lopes Cardoso, Carlos.  Do uso da “Cegonga” no Distrito de Mocamedes.  Luanda: Instituto de Investigacao Científica de Angola, 1963.  17 p.
Megenney, William W.  Sub-Saharan Influences in the Lexicon of Puerto Rico.  Separata de Orbis.  Louvain: Tome XXX, N° 1-2, 1981 /1983/.  pp. 214-260.
Ministerio del Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables, Dirección de Cartas, Sección de Nombres Geográficos.  Gacetilla de nombres geográficos.  Caracas: Publicaciones de la Dirección de Cartografía Nacional, 1978.  339 p.  (Edición provisional, 5).
Ortiz, Fernando.  Nuevo catauro de cubanismos.  La Habana: Editorial de Ciencias Sociales, 1985.  526 p.
Puerta, José Manuel. Información oral. Puerto Miranda,  urbanización San Fernando 2000, estado Guárico: 29 de marzo de 2008.
Salazar Quijada, Adolfo.  La toponimia venezolana en las fuentes cartográficas del Archivo General de Indias.  Caracas: Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia, 1983.  723 p.  (Estudios, Monografías y Ensayos, 40).
SCHNNEE, Ludwig.  Plantas comunes de Venezuela.  Tercera edición.  Caracas: Universidad Central de Venezuela, Ediciones de la Biblioteca, 1984.  822 p.
Vélez Boza, Fermín y Valery de Vélez, Graciela. Plantas alimenticias de Venezuela. Autóctonas e introducidas.  Caracas: Fundación Bigott / Sociedad de Ciencias Naturales La Salle, 1990.  277 p.